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Verónica del Pino o el retorno a la tierra Elva Macías , octubre 2019. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Este viaje fotográfico, en la tradición del blanco y negro, recorrió más de tres mil kilómetros para llegar a cada una de sus musas. Verónica del Pino retrató a veinticinco mujeres de distintas generaciones que han sobresalido en Chiapas o en otras partes de nuestro país, pero que han conservado sus raíces, y por tal motivo se han convertido en dignas representantes de su Estado y también en un ejemplo a seguir. El proyecto MÍMESIS refleja una inquietud y convoca —después de una investigación acuciosa y profunda— a cada una de ellas, las fue retratando con paciencia, con tino, con entrega y pasión, ya sea en su lugar de trabajo o en su entorno de vida cotidiana, siempre dentro de una delicada balanza entre la frontera Sur y la frontera Norte: entre Tapachula y Tijuana, entre Chiapas y Baja California, entre Guatemala y Estados Unidos. Las complicadas agendas se fueron ajustando para dar lugar al trabajo de Verónica del Pino, y éste a su vez, a las imágenes; diferentes escenarios, contextos que requieren, cada uno, necesidades específicas, pero en esencia, todas se perciben cómodas, todas parecen dominar su área de trabajo con naturalidad y se muestran seguras en su oficio. Decía Eraclio Zepeda, mi compañero de vida, que a Chiapas todo llega tarde, por la gran distancia del centro, y que nuestro territorio, al estar dos veces cruzado –por las Sierras Madres– no era un lugar accesible y eso fue la razón por lo que la guerra nos llegó en tiempo de paz y la marimba interrumpió nuestro silencio, gracias a los esclavos africanos que fabricaron marimbas con la madera de hormiguillo, sembrando

el ritmo y la alegría por todo Chiapas, porque ¿cómo se podría traer un pesado piano? en cambio, la liviana marimba nació entre nosotros; pero el caso de la fotografía fue otro y fuimos pioneros. No hay finca, familia o poblado que no esté registrado por algún fotógrafo viajero que, ansioso de conocer el mundo, llegaba a las casas de los grandes ranchos enclavadas en la selva o a los bailes posrevolucionarios de las principales ciudades del Estado captando a las bellas jóvenes chiapanecas y a sus familias formalmente vestidas, tal y como la cita histórica lo ameritaba. Me atrevo a afirmar que no hay familia chiapaneca que no tenga fotos de sus mayores, también es momento de recordar y, si es posible, rescatar los retratos que se pegaban en esculturas de madera a manera de tercera dimensión y se usaban sobre todo en los altares religiosos para recordar siempre a los que partieron, de la misma manera las fotografías retocadas y las de las muchachas vestidas de chiapaneca, no había jovencita que no tuviera su retrato con el traje típico; más tarde, ya llegando a su quinta década, siempre con su jicalpextle decorado con laca de Chiapa de Corzo, de donde también es originario el colorido atuendo. Aquí es necesario recalcar la importancia de tener una Fototeca en Chiapas, sería de gran riqueza histórica y un gran regalo para las nuevas generaciones conocer la historia de Chiapas y sus habitantes, a través de la fotografía, así como exhibir del trabajo de los grandes fotógrafos que han hecho de Chiapas su lugar, retratando a todas las comunidades como Gertrudis Duby, Carlos Jurado, Raúl Ortega, Cisco y Chip Morris, por


mencionar algunos y que ahora toma la estafeta Verónica del Pino, que después de mucho tiempo fuera de su tierra, regresa para renacer en muchos sentidos, tanto espirituales como profesionales, esto es evidente en cada una de sus tomas, llenas de simbolismo, energía y, de vez en cuando, guiños. La fuerza femenina chiapaneca es evidente, a la cabeza se mantiene con gran envergadura y respeto Rosario Castellanos, a partir de su sabiduría, contundencia, enorme talento e inspiración; las generaciones que le seguimos hemos construido un mundo que abre puertas y une entendimiento, gracias a su comprometido trabajo por la cultura, la enseñanza y el desarrollo creativo, en el cual los varones también la veneran. Mujeres trabajadoras e independientes somos las chiapanecas, buenas conversadoras y cocineras, también grandes amigas y compañeras, preocupadas las unas por las otras, con carcajadas libres. Sin duda, este trabajo de la muy vital Verónica del Pino, afortunadamente para muchos de nosotros, nacida en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, constata el valor de lo femenino, la importancia de la solidaridad entre mujeres, el entendimiento de la belleza y el respeto por el trabajo de cada una de nosotras, por medio de algo fundamental: el reconocimiento de género por nuestro mismo género. Desde el primer retrato, el de la etnomusicóloga Aurora Oliva, en su casa en Tuxtla Gutiérrez, portando una espléndida blusa hecha de una mano artesanal, hasta el último dedicado a la poeta Matza Maranto, quien

además está embarazada, hecho que enfatiza la vida que viene del cuerpo femenino, en un río cercano a su natal Ocozocoautla; la contundencia de la artesana textil María Patishtán, en San Juan Chamula; la fotógrafa María Auxilio Ballinas, la soprano, las levantadoras de pesas, el volcán activo del Chichonal, la iniciadora de la yoga en Tuxtla, la bailarina, la defensora, el mágico Tecpatán, los espacios vivos, la evidente naturaleza. Éste es un estupendo recorrido por lo que hoy es Chiapas, una reflexión de dónde venimos y hacia dónde vamos como mujeres que trabajamos a la par de los hombres, que en muchos casos, sin paridad de género; es también la oportunidad para aprender de cada una de ellas y reconocerlas. Esto es lo que hay que cambiar y un proyecto como éste es una aportación enorme para ello. Celebremos pues a Verónica del Pino, celebremos a MÍMESIS y, sobre todo, celebremos a las mujeres, sigamos luchando día a día y enseñemos a las nuevas generaciones.


syijil Jme’tik Ta xch’inal to’ox, la jyalbik nak’o me asat yu’un lok’tabanejetik, chjapluj me chlok’tal pukuj yi’jil ants-xa, mu xojtikin li k’usi ach’ xlok’anikuktal ta namal lumetik kochal o’lol jme’tik snak’ li sate, ta k’os k’os k’op ta xal, ta xelk’anbot ach’uch’el ta xich’bal jch’uch’el nak’oaba yu’un xojobal

~

Enriqueta Lunez

poeta tsotsil

De niña le aconsejaron ocultar el rostro de aquella máquina que suele en un destello robar el alma a sus cincuenta años, ingenua a toda modernidad con el rostro a media luna, murmura, te robará el alma, se llevará mi alma

aíslate de la luz


Äjte’ te’ mampa’sawa nhkyokejnapi’apä’is mij’ nhkojama äjte’ te’ tzapas’mä’ä ji’nhki’a’epä äjtzi’ nhtotpatzi totzyäjkuy teserike yajkuy äjtzi’ oreyomo’tzyä

~ Mikeas

Sánchez

poeta zoque

Soy el viento del norte que protege tu alma soy el rayo rojo que nunca muere soy resistente a la violencia y al exterminio soy una ore’yomo


Bejk’ajon ta yuilal Mak I

~

poeta tseltal

Adriana López

Ta stojol jme’ k’alal ts’akajemix jukeb scha’winik yawilal-a, kaj ta bitbonel yot’an ta slumilal te swak sp’ijil st’unub yuts’ yalaltak ta sbalunebal U -maba ta Septiembrela stak sba ta slumil sok spisil yisim, lok’ sbabial yabenal la sjam sba te sk’ab, jich pul talel te kuxlejalil ta schanlajunebal U tab sk’aalel

II binax yot’an yu’un te awunel, binax yot’an yu’un te ji’junel, jits’junax sbakel ye te lajelal ta spatpatik pus; k’alal yakalon ta bejk’ajel bit’il nichim ta yolil ya’ jme’ maba k’ax ta stabal yajtalul Febrero bit’il najk’anbil ta jun k’alal abejk’ajon, ja’ k’ax ta schanebal U sk’aalel ijk’al tokaletik, sk’aalel ts’unub sk’aalel tajimal k’in k’alal lok’on ta sbabial jna, jich la kak’bey jilel ta yot’an jme’ te te’eltik mut jk’ajinel ants abejk’ajon sok te yoxlajun yip k’aal ta jbak’etal sok te sk’ayoj tseltaletik ta sti’ kej, sok yawil ts’unub ta sme’ jch’ujt’, sok te sonil kananchij ta kakan, sok sch’ich’el bats’il winik antsetik ta yanil jnujk’lel

Fui parto en mes Mak I Bajo la tierra de mi madre de veintisiete años, comenzó a latir la sexta semilla de su linaje desde el mes nueve -que no es septiembrese abrazó a su tierra con todas sus raíces, brotó su tallo, las primeras hojas expandieron sus ramas, y germinó la vida durante catorce lunas de veinte días

II ansiosa por los gritos, ansiosa por los llantos, la muerte le rechinaba los dientes en las afueras del temazcal; mientras yo brotaba como una flor entre los muslos de mi madre no fue un veinte de febrero como marca la hoja que atestigua mi existencia, fue un trece del mes cuatro tiempo de las nubes negras tiempo de la siembra tiempo del carnaval cuando salí de mi primera casa, y tatué en el corazón de mi madre mi canto de pájaro

nací mujer con las trece potencias del sol en mi cuerpo con el canto Tseltal en la curvatura de mis labios con mi vientre refugio de semillas con el ritmo del kanan chij en mis pies con sangre maya bajo la piel


Pregunta ~ ¿hija, en qué piensas? irrumpía en mi silencio esa pregunta que no he querido hacer a mi hija qué responderte cuando nos mirábamos pasar los días de vacaciones con placidez y tedio lo único cierto era aquello que cada una no quería lo demás eran imágenes latentes en el papel sensible que el nitrato de plata revelaría a su tiempo

Elva Macías


Daguerrotipo Abro la galería y el pie de foto indica: tarde de junio un disparo que no da al blanco, puntero a la nada el hilo que nos dibuja se sostiene con la fe la imagen es nítida como un aguacero lo sabemos: llegamos aquí vestidos de vacío, no teníamos qué perder y ello nos arrojó a lo inevitable en la fotografía sostengo tu brazo firme a mi respiración el silencio es la felicidad que nos habita

domingo de junio ahí estábamos tú sumergido en la embriaguez del verano, yo, sosteniendo una verdad a trozos tarde de junio no hubo asiento de café que advirtiera quiénes éramos, junio la tarde era el páramo que fundábamos tu amor es la lanza que atraviesa al animal que huye


es junio

y somos la fisura del cristal quebrado fotografĂ­a de junio: tu existencia naciĂł antes de la imagen enfoca hemos capturado a la nada.

~

Zepeda

Matza

poeta


Fanny López

Enriqueta Lunez

Petrona De la Cruz Cruz

Arqueóloga 1967. Tuxtla Gtz, Chis. Chis.

Poeta tsotsil, 1981. San Juan Chamula, Chis.

Dramaturga 1965. Zinacantán, Chis.

Aurora Oliva Quiñones

Karla Gómez

Mariauxilio Ballinas

Etnomusicóloga, 1969. CDMX.

Periodista 1990. Tuxtla Gtz, Chis.

Fotógrafa 1964. La Concordia, Chis.

Sheila Rojas

Celia Escamilla

Mere Sainz

Bailarina, 1983. CDMX.

Cosmóloga, 1984. Ciudad del Carmen, Camp.

Health Coach, creadora de Quiérete, 1978. Oaxaca, Oax.

Esperanza Bautista

Damaris Disner

Tania Nandayapa

Alfarera, 1980. Amatenango del Valle, Chis.

Dramaturga y promotora cultural 1975. Tonalá, Chis.

Marimbista, 1991. CDMX.


Mikeas Sánchez

María Patishtan
Licanchiton

Berenice Rojo Zamudio

Poeta y defensora del territorio zoque, 1980. Chapultenango, Chis.

Artesana textil de telar de cintura 1940. Zeteltón, Chamula, Chis.

Pionera del yoga en Tuxtla Gtz, Chis, 1980. CDMX.

Susana Paola Fuentes Zavala

Adriana López

Aremi Fuentes Zavala

Halterista, 1984. Tonalá, Chis.

Poeta tseltal, 1982. Chalam del Carmen, Ocosingo, Chis.

Halterista, 1993. Tonalá, Chis.

Silvia Ramos Hernández

Claudia Ruiz Sántiz

Lupita Guillén

Vulcanóloga, 1954. San Cristóbal de Las Casas, Chis.

Cocinera, 1987. Saclamantón, San Juan Chamula, Chis.

Soprano 1981. Tuxtla Gtz, Chis. Chis.

Elva Macías Escritora, 1944. Tuxtla Gtz, Chis.

Martha Vargas Artesana de laca 1939. Chiapa de Corzo, Chis.

Masha Zepeda Artista visual e investigadora, 1964. Moscú, Rusia.

Milena Galindo Zepeda Estudiante de Bachillerato, 2002. CDMX.

Matza Maranto Poeta, 1984. Ocozocoautla de Espinosa, Chis.


Este proyecto fue realizado gracias al estímulo otorgado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (CONECULTA) a través del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Chiapas (PECDA) en su Emisión 2018-2019.


Profile for Alejandra M. Acevedo

MÍMESIS DE VERÓNICA DEL PINO (BORRADOR)  

MÍMESIS DE VERÓNICA DEL PINO (BORRADOR)  

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