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Ya sea que tengas problemas laborales con algún empleado, has firmado un contrato que no puedes cumplir o te han incumplido, no sabes cómo hacer o responder a quejas o reclamos por terceros para ponerles fin… hay alguien que ha sido capacitado para orientarte, comunicar y actuar por ti. Una abogada con formación en leyes, y en mediación, podrá asesorarte sobre cómo conducirte con éxito en tus comunicaciones, de manera clara, concisa e incluso de manera reflexiva, lo que hace que logres un giro de 360° en el clima de tu empresa, desde la oficina del director hasta el que la barre. . Tener una abogada es un lujo, y además mediadora, es una genialidad, porque no sólo preparará ese discurso convincente, que no tienes tiempo de hacer porque los negocios apremian tu tiempo y presencia en su productividad y crecimiento. Sino que te liberarás de conflictos y te podrás focalizar en lo que ejerces como una persona de negocios. Tu fuerte. El conflicto, las diatribas, las aclaraciones, requieren de una mente serena y focalizada, entrenada para detectar incongruencias, falta de evidencias y provocaciones, que sabrá ignorar y concentrarse no en las personas, sino en el problema. Y te ayudará a que otros entiendan la posición de tu empresa y en el mejor de los casos a resolver! El rol de abogada no se limita a estar frente a conflictos, sino que es una gestora, conoce los actos públicos o privados que deben ser llevados acorde a derecho y los elaborará si son actos documentados o te representará en tu ausencia. Es decir, el giro de tu empresa, su estatus, su solvencia moral y económica y sus relaciones con terceros se verán fortalecidos con actos debidamente analizados y ejecutados, previniendo conflictos o representándote en conflictos para actuar por ti. El tiempo de todo empresario vale oro. No puedes pasar por alto la necesidad que el experto se encargue y te dediques a acrecentar tu empresa.


Cuando conoces en ejercicio el rol de una abogada puedes observar varias habilidades y destrezas propias de su formación como de su carácter personal. Lo interesante de esas competencias, es que desde el rol de abogada utiliza técnicas dirigidas a la averiguación y establecimiento de los hechos, especialmente para la producción de documentos que servirán para prevenir conflictos o utilizarlos en procedimientos para interrogatorios y pruebas. Esencialmente, lo primero que hará una abogada, será extraer argumentalmente consecuencias jurídicas, en atención al contexto y al destinatario al que vayan dirigidos, sus consultas y servicios legales. En su defecto, la abogada conoce y es capaz de integrar la defensa de los derechos de los clientes en el marco de los sistemas de tutela jurisdiccionales, nacionales e internacionales. Este rol implica la capacidad de visualizar y facilitar la construcción de nuevos enfoques para abordar diferentes situaciones a las que se enfrenta una organización empresarial. Y en atención a ello, motiva, compromete, y contribuye a que los miembros de la organización resuelvan sus conflictos. Esa tarea no es fácil, sin embargo, podemos encontrar en una Mediadora que suele comunicar eficazmente ideas, conocimientos y sentimientos a través de la palabra oral o escrita. Planifica, prioriza, enlaza objetivos, evalúa puntos de acuerdo, sintetiza brevemente las ideas y el contexto para conciliar. Estas dos profesiones arraigadas en una profesional contratada por su empresa, es el inicio de buenas prácticas en su negocio que influirá en sus trabajadores, clientes, proveedores, socios, etc. La clave está en que sus competencias le aportará, desde la planificación organizada de un proyecto hasta la aparición de un conflicto, un tratamiento con herramientas legales, técnicas de negociación y métodos alternos a procesos judiciales, para resolver conflictos y encontrar y alcanzar objetivos comunes.


¿Sabemos que el cliente espera de un profesional asesor, dos cosas esenciales? Estas son, en primer lugar, “que se anticipe a sus expectativas”, y “satisfacción”. Saben los clientes que el poder de decisión no siempre descansa en el abogado sino en terceros factores (funcionarios públicos, agentes privados, jueces, contexto, evidencias y partes involucradas)? Esa realidad, es la primera premisa que debe conocer el cliente para estimar el alcance de sus expectativas y valorar al profesional del derecho: “no dar falsas expectativas al cliente”. Una abogada mediadora podrá anticiparse a las necesidades de su cliente y comunicar claramente su rol, su desempeño y su marco de acción, lo que promueve mayor confianza y claridad entre la empresa y la profesional. Una de sus herramientas más utilizadas será la pregunta, a través de entrevistas, encuestas, reuniones, investigaciones especiales, todo al fin de lograr la comprensión de las verdaderas necesidades del cliente y evitarle situaciones no deseadas, consciente, claro está, que la decisión y la responsabilidad de las decisiones recaen en el cliente. Lejos está pensar que anticiparse es adivinar, en todo caso, será observar y dialogar para conocer, comprender, analizar, sintetizar la información para luego con un sentido crítico aplicar sus conocimientos y habilidades en favor de su empresa. Por tanto, lo mínimo que espera el profesional es apertura, confianza, recibir información lo más veraz posible. El ocultar información valiosa sólo va en detrimento del beneficiario de los servicios que brinde la Abogada-Mediadora. Está claro para la profesional que: “Un problema bien planteado, ya está medio resuelto”, “quien controla la definición del problema controla su solución”, “la primera formulación de un problema importante casi siempre es inadecuada”, que “no hay que fiarse de una formulación única de un problema importante”, y que “no hay que precipitarse ni dar cosas por supuesto” El éxito de la empresa se verá incrementado cuando la comunicación y confianza es el pilar de la relación profesional-empresa.


¿Cómo otorgar poderes a mi abogada? La necesidad de empresas, corporaciones internacionales, personas que están de paso pero invierten en el país de tránsito, requieren del cuidado de sus empresas, sus activos, sus relaciones con otros, prevenir y resolver conflictos. Es cuando la labor de la profesional abogada mediadora, con todas sus competencias puede dar cabida a las expectativas de la empresa que la contrata. Todo se inicia con el contacto, luego la consulta y finalmente medios para el ejercicio de la profesional de acuerdo a las necesidades del cliente. Entre esos medios que hacen posible ello, se encuentra EL PODER DE ABOGADO. El cliente debe saber qué desea que el abogado realice y en ese contexto de situaciones por las cuales el cliente no lo puede hacer por sí mismo, se generarán dos tipos de poderes: El primero, es el

: este poder debe especificar las generales de

las partes, a quién va dirigido y la autorización que se concede para determinadas tareas, específicas, detalladas. Se puede realizar, y comúnmente se hace así, en papel simple. Las entidades pueden aceptar que al mismo se acompañe copia de cédula para cotejar la firma, o bien que esté autenticada la firma ante notario. Ejemplo: poder de compra de bienes inmuebles. El segundo, es el

: este poder posee múltiples funciones, como

un mandato genérico, que expresa facultades que puede ejercer en su representación ante cualquier entidad, autoridad o persona. Estos poderes suelen estar estandarizados, pero la empresa puede requerir suprimir o agregar facultades generales según sus necesidades. Ej: poder para administración, otorgar poderes, manejo de cartera de clientes y otras en general, etc. Por su generalidad debe hacerse en instrumento público, y que tenga efecto hacia terceros, elaborado en papel notarial, con sus sellos y firmado en presencia de notario público.


Es importante que el cliente estĂŠ consciente de las facultades que delega en la profesional para evitar conflictos y desautorizaciones posteriores.


¿Cómo crear mi empresa? Cuando cuentas con la asesoría de una abogada mediadora, la creación de su empresa no se limitará al procedimiento de creación estatutaria, sino que también le permitirá cohesionar su organización para todos los fines comerciales, lícitos que Usted se proponga. Los detalles comunes se expresan a través del siguiente mapa conceptual:

Para el ejercicio del comercio, toda empresa deberá tener un aviso de operación, sus libros de actas, de acciones, un contable que declare anualmente la rentabilidad de la empresa y le asesore desde el punto de vista financiero. La abogada mediadora podrá asesorarle sobre temas de impuestos a nivel nacional y local, como también interactuar con otros competidores en el mercado respecto de la marca, productos y servicios de su empresa o corporación. La abogada mediadora no es precisamente un relacionista público, más sí es una fuerza interna de la empresa para consolidar los actos de la corporación en todas sus fases y su desenvolvimiento como persona jurídica en el comercio local e internacional.


En mejorderecho.com nos interesa su libertad empresarial! Contacto: Mgter. Hanya MartĂ­nez HernĂĄndez martinez@mejorderecho.com 66797024



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