Page 182

Eduardo Galeano

Patas Arriba

sido sacudido por los huracanes de la renovación social. Ahora, al fin de sus días, el siglo parece vencido por el desaliento y resignación. La injusticia, motor de todas las rebeliones que en la historia han sido, no sólo no se ha reducido en el siglo veinte, sino que se ha multiplicado hasta extremos que nos resultarían increíbles si no estuviéramos tan entrenados para aceptarla como costumbre y obedecerla como destino. Pero el poder no ignora que la injusticia está siendo cada vez más injusta, y que está siendo cada vez más peligroso el peligro. Desde que cayó el Muro de Berlín, y los regímenes llamados comunistas se derrumbaron o cambiaron hasta hacerse irreconocibles, el capitalismo se ha quedado sin pretextos. En los años de la guerra fría, cada mitad del mundo podía encontrar, en la otra mitad, la coartada de sus crímenes y la justificación de sus horrores. Cada una decía ser mejor, porque la otra era peor. Ahora, súbitamente huérfano de enemigo, el capitalismo celebra su hegemonía, y de ella usa y abusa sin límites; pero ciertos signos indican que empieza a asustarse de sus propios actos. Entonces descubre la dimensión social de la economía, como un exorcismo contra los demonios de la ira popular. El capitalismo había resuelto llamarse economía de mercado, pero ahora se ha alargado el apellido, y viaja a los países pobres con un pasaporte donde figura su nuevo nombre completo, economía social del mercado. Un aviso de McDonald’s muestra a un muchacho comiendo una hamburguesa: «Yo no comparto nada», dice. El muy tonto no se ha enterado de que los nuevos tiempos mandan convidar las sobras, en vez de arrojarlas a la basura. La energía solidaria se sigue considerando un derroche inútil, y la conciencia crítica no es más que una etapa de estupidez en la vida humana; pero el poder ha decidido alternar el garrote con la limosna, y ahora predica la asistencia social, que es la única forma de justicia social que le está permitida. El filósofo argentino Tato Bores, que trabajaba de cómico, supo formular esta doctrina años antes de que los ideólogos la promovieran, los tecnócratas la implementaran y los gobiernos la adoptaran en el llamado tercer mundo: -Hay que echar maíz a los jubilados -aconsejó don Tato-, en lugar de echarlo a las palomas.

Para la Cátedra de Historia de las Ideas El estadio y el palco -Cómo has cambiado de ideas, Manolo! Enno, losPepe, años ochenta, -Que que no. el pueblo de Nicaragua sufrió castigo de guerra por creer que la dignidad nacional y la justicia social eran lujos posibles para un país pobre y chiquito. -Que sí, Manolo. Tú eras monárquico. Te hiciste falangista. Luego fuiste franquista. Después, En 1996,Hasta Félixhace Zurita entrevistó Humberto Ortega, sido¿Y revolucionario. demócrata. poco estabas al congeneral los socialistas y ahora eresque de había derechas. dices que no Mucho habíandecambiado los tiempos, en tan poco tiempo. ¿Humillación? ¿Injusticia? La has cambiado ideas? naturaleza humana es así, dijo el general: nunca nadie está conforme con lo que le toca. -Que no, Pepe. Mi idea ha sido siempre la misma: ser alcalde de este pueblo. -Hay una jerarquía, pues -dijo. Y dijo que la sociedad es como un estadio de fútbol: -Al estadio entran cien mil, pero en el palco caben quinientos. Por mucho que usted quiera al pueblo, no puede meterlos a todos en el palco. Página 182 de 209

Profile for Hans Mejía Guerrero

EDUARDO GALEANO. PATAS ARRIBAS. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS.  

EDUARDO GALEANO PATAS ARRIBA. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS

EDUARDO GALEANO. PATAS ARRIBAS. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS.  

EDUARDO GALEANO PATAS ARRIBA. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS

Advertisement