Page 133

Eduardo Galeano

Patas Arriba

La educación En las cercanías de la Universidad de Stanford, pude conocer otra universidad, más chiquita, que dicta cursos de obediencia. Los alumnos, perros de todas las razas, colores y tamaños, aprenden a no ser perros. Cuando ladran, la profesora los castiga apretándoles el hocico con el puño y pegando un doloroso tirón al collar de pinchos de acero. Cuando callan, la profesora les recompensa el silencio con golosinas. Así se enseña el olvido de ladrar.

Expulsados por la ruina de sus tierras y la contaminación de los ríos y de los lagos, veinticinco millones de personas deambulan buscando su lugar en el mundo. Según los pronósticos más dignos de crédito, la degradación ambiental será, en los próximos años, la principal causa de los éxodos de población en los países del sur. ¿Se salvarán los países que mejor sonríen para las fotos, los felices protagonistas del milagro económico? ¿Los que han logrado sentarse a la mesa, conquistar la meta, llegar a la Meca? Los países que creen que han pegado el gran salto hacia la modernización, ya están pagando el precio de la pirueta: en Taiwán, un tercio del arroz no se puede comer, porque está envenenado de mercurio, arsénico o cadmio; en Corea del Sur, sólo se puede beber agua de la tercera parte de los ríos. Ya no hay peces comestibles en la mitad de los ríos de China. En una carta, un niño chileno retrató así a su país: «Salen barcos llenos de árboles y llegan barcos llenos de autos». Chile es, hoy por hoy, una larga autopista, que a los costados tiene shopping malls, tierras resecas y bosques industriales donde no cantan los pájaros: los árboles, soldaditos en fila, marchan rumbo al mercado mundial.

Vista del crepúsculo, al fin del siglo Está envenenada la tierra que nos entierra o destierra. Ya no hay aire, sino desaire. Ya no hay lluvia, sino lluvia ácida. Ya no hay parques, sino parkings. Ya no hay sociedades, sino sociedades anónimas. Empresas en lugar de naciones. Consumidores en lugar de ciudadanos. Aglomeraciones en lugar de ciudades. No hay personas, sino públicos. No hay realidades, sino publicidades. No hay visiones, sino televisiones. Para elogiar una flor, se dice: Parece de plástico.

El siglo veinte, artista cansado, termina pintando naturalezas muertas. El exterminio del planeta ya no perdona a nadie. Ni siquiera al norte triunfal, que es el que más contribuye a la catástrofe y, a la hora de la verdad, silba y mira para otro lado. Al paso que vamos, de Página 133 de 209

Profile for Hans Mejía Guerrero

EDUARDO GALEANO. PATAS ARRIBAS. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS.  

EDUARDO GALEANO PATAS ARRIBA. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS

EDUARDO GALEANO. PATAS ARRIBAS. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS.  

EDUARDO GALEANO PATAS ARRIBA. LA ESCUELA DEL MUNDO AL REVÉS

Advertisement