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LAS CORRIENTES DE LA PSICOLOGÍA CONTEMPORANEA

Revisión CRÍTICA DESDE SUS ORÍGENES HASTA LA ACTUALIDAD

ORLANDO VALERA ALFONSO

Resumen para la caratula del libro o contraportada


Autor: Dr. Orlando Valera Alfonso.

Es una verdadera rareza encontrar una obra que abarque casi toda la historia de la psicología en apretada síntesis, y más aun que lo haga a su vez develando la dialéctica del desarrollo de la teoría Psicológica

y sus

estructuraciones sistemáticas. Este es precisamente el mérito excepcional de esta monografía, que sin dudas llena un espacio vacio en la literatura científica en el campo de la Psicología y de la Filosofía de la Ciencia.

El autor en una laboriosa crítica despliega, y simultáneamente integra, todo el pensamiento y la obra psicológica del siglo XIX, para precisarnos el surgimiento de esta ciencia y los puntos neurálgicos que dieron origen a sus grandes realizaciones del siglo XX y sus actuales y contradictorios derroteros.

En toda esta panorámica se detiene en un agudo análisis de la llamada crisis contemporánea de las ciencias sociales, en especial las que asumen un enfoque marxista y nos propone una original solución para la psicología en el enunciado de siete principios y una veintena de corolarios.

En fin, en esta breve obra, el lector encontrará en un lenguaje rigurozo pero ameno, las ideas básicas acerca del origen y desarrollo de las principales corrientes, escuelas y teorías de la psicología científica.

ORLANDO VALERA ALFONSO. Nació en La Habana en 1952, en cuya Universidad concluyó estudios de licenciatura en psicología en la especialidad educativa en 1974. En la misma ciudad realizó estudios de postgrado en filosofía y pedagogía y obtuvo en 1995 el grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas.


Es investigador científico en el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas del Ministerio de Educación de la República de Cuba donde ha desarrollado diferentes investigaciones reconocidas nacional e internacionalmente como la "Caracterización psicológica del adolescente cubano", "Formación de habilidades para la planificación y la conducta propositiva en los estudiantes", "Bases metodológicas para el estudio de las habilidades pedagógicas y de la personalidad del maestro". En la actualidad investiga acerca de los fundamentos filosóficos, sociológicos y psicológicos de las corrientes pedagógicas contemporáneas como base para la estructuración de los modelos educativos. Ha impartido diferentes cursos de postgrado, maestrías y diplomados en Cuba, Colombia y México. Es catedrático a nivel de postgrado de los cursos de verano de la Escuela Normal Superior de Nayarit, México. Ha publicado artículos científicos en varias revistas cubanas e internacionales y es autor de los libros “Estudio crítico de las principales corrientes de la psicología contemporánea” (México, 1994) y “Problemas actuales de la pedogogía y la psicología pedagógica (México y Colombia, 1998) y coautor de "Psicología Pedagógica para Maestros", "Una aproximación al estudio de la personalidad del adolescente cubano" y “Fundamentos de la educación en Cuba”; así como de programas de estudios de psicopedagogía para la formación y superación de maestros y dirigentes de la educación de Cuba. Su activa labor académica e investigativa en el campo de la psicopedagogía en Cuba le ha hecho acreedor de la Orden al Mérito "Por la Educación cubana", haciendo extensivo su activismo y experiencia profesional a otros países de Latinoamérica, en particular México y Colombia, como muestra de su historial de participaciones en eventos científicos y educativos en nuestro continente.

INDICE 1. 2.

Prólogo a la edición colombiana Prólogo a la edición cubana Introducción El surgimiento de la psicología científica El proceso de amplificación de la psicología científica

1 6 11


2.1. 2.2. 2.3. 2.4. 2.5. 2.6. 2.6.1. 2.6.2. 2.6.3. 2.6.4. 2.6.5. 2.6.6. 2.6.7. 2.6.8. 2.6.9. 3. 3.1. 3.2.

Funcionalismo Conductismo o behaviorismo Reflexología y teoría del reflejo condicionado Psicoanálisis Gestalt o psicología de la forma Psicología materialista dialéctica Psicología genética de Henri Wallon La psicología genética de Jean Piaget Enfoque histórico cultural de Lev S. Vygotsky Teoría de la unidad de la conciencia y la actividad de S. L. Rubinstein y A.N. Leontiev Teoría de la formación planificada de la acción mental de P. Ya. Galperin Teoría de la acción humana de A. V. Zaporozhets La teoría psicológica y neuropsicológica de A. R. Luria Consideraciones para la comprensión actual de la psicología materialista dialéctica de base marxista Principios para la comprensión dialéctico materialista del psiquismo Estructuraciones recientes de la psicología contemporánea Psicología cognitiva Psicología humanista y personológica Conclusiones Referencias Bibliografía Anexo I. Estructura de la psicología Anexo II. Esquema de las principales corrientes de la psicología científica

13 16 21 24 30 32 35 39 47 61 64 66 67 69 78 86 87 97 108 113 117 126 127

PROLOGO A LA EDICION CUBANA

Hacer un libro que trate de historiar y captar el estado de una ciencia en un momento dado, resulta una empresa en manera alguna sencilla, por diversas razones. Entre ellas podría citar el hecho de la


complejidad que introducen las múltiples posturas y criterios que pueden existir, lo que impone al autor, para ser veraz, cierta independencia de los mismos y, a la vez, tenerlos en consideración. Por otro lado se requiere de un amplio conocimiento de la historia de la ciencia, así como de la ciencia misma. Valgan estas dos razones para considerar el aprecio en que debe tenerse el libro que ahora tiene el lector en sus manos. En el contexto cubano son contados los materiales aparecidos, que traten de aproximarnos al estado actual de la Psicología. Tal vez el de Valera sea el primero. En Latinoamérica la situación es similar. Con una visión bastante peculiar y con meticulosidad envidiable, el autor nos revela, el desarrollo de la Psicología, desde una posición o enfoque materialista dialéctico y marxista. Es de destacar el rigor y la elegancia con que aborda los diversos temas, y el logro de haber condensado, en relativamente pocas páginas, aquello que a la Psicología, los psicólogos y otros estudiosos les ha llevado más de un siglo realizar. Las soluciones que Valera ofrece a algunos de los más espinosos de los problemas tratados me parecen sumamente inteligentes, incluso cuando uno podría no compartirlas. Sea ejemplo la cuestión de si es Piaget materialista dialéctico o no. Es de destacar que él aborda convenientemente lo necesario, para que el lector, tanto el más conocedor, como el que lo es menos, se sienta complacidos por el volumen de información que aporta y por la actualidad que nos transmite, en el propio contenido y la manera en que lo aborda. La forma sencilla y directa de los tratamientos, hace del libro un material accesible, nada denso - o no más allá de lo pertinente -, para poder ser leído y comprendido por los más diversos lectores (psicológos, maestros, entre otros.) No quiero dejar de recalcar la importancia de que este libro aparezca entre nosotros y producido por nosotros. Entre nosotros, porque a la psicología cubana le van haciendo falta marcos referenciales trazados desde nuestras perspectivas y horizonte, en un momento en que como han señalado muchos estamos plantados ante encrucijadas que crean deslumbramientos, confusiones y abandonos de posturas.


Además porque sólo podremos reconocer los aportes de nuestra psicología, que entre paréntisis sea dicho cada vez toma más estatura, que debe ser tenida muy en cuenta, cuando comprendamos cómo nos insertamos en el tronco común de esta ciencia y, entonces, el sentido que deben llevar estos para hacerla crecer a la vez que vamos resolviendo nuestros problemas dentro y fuera de ella. Por nosotros, porque aparte el orgullo justificado que apareja una buena obra, debemos sentirnos en la obligación de rescatar o mantener una posición de análisis desde el marxismo que menos comparten en la actualidad, pero que es la única vía que consecuentemente aplicada, nos puede ayudar a entender dónde están los pies y dónde la cabeza. La posición marxista implica no ser dogmáticos, reconocer y dar cabida a la diversidad, partir de una posición que considera la posibilidad de que en todo hay lago de verdad que merece ser rescatado, es decir dialécticamente negado sea el caso. Y el autor da muestra de comprender bien esto, cuando hace análisis y propone respuestas nada parciales, que ofrecen cabida para posiciones que a veces rechazamos de plano, sin tomar lo verdadero que hay en ellas. El hecho de que muchas de las teorías y enfoques que trata el autor, hayan estado o estén en boga en Latinoamérica, hace que la obra cobre relevancia para quienes,en el continente, se preocupan por la Psicología. Si algo pudiera señalarse al libro, o al autor, es que en próximas ediciones, sería conveniente incluir el tratamiento de la psicología cultural norteamericana. Digo lo anterior por la importancia de esta corriente y por el parentezco, también a su manera, con el enfoque histórico cultural. Tiene el lector en sus manos, pues, un libro que no se arrepentirá de haber leído. Dr. Alberto F. Labarrere Sarduy

Investigador titular Profesor auxiliar Vice-rectoria de Investigaciones, Universidad de La Habana


Introducción

El siglo XX ha tenido como rasgo característico el impetuoso desarrollo de la ciencia y la técnica. Han surgido, particularmente en las últimas décadas, infinidad de nuevas disciplinas científicas como consecuencia de un lógico proceso de integración y diferenciación simultánea y paulatina de los objetos de estudio de las diversas ciencias. El tiempo que transcurre entre los descubrimientos científicos y su aplicación en la práctica social se ha acortado extraordinariamente; al extremo que, en ocasiones el proceso se invierte y son las propias necesidades tecnológicas de la sociedad, las que exigen los resultados investigativos a las ciencias. Por supuesto que todas las ciencias no se han visto comprometidas en el mismo grado con esta compleja dinámica de la contemporaneidad. Algunas sin embargo, se han convertido en rectoras de la época, entre las que se encuentran al cibernética, la informática y la psicología. Por ello, el presente siglo ha sido denominado por algunos autores como el de la computación, por otros, el de la información científico técnica, y por algunos otros como el de la psicología. No obstante, al menos existe consenso en que la psicología se ha convertido en una ciencia de "referencia", es decir, que está en la base de los diversos enfoques científicos de la contemporaneidad, que tienden a la multidisciplinaridad. También se reconoce su amplia penetración en las diversas tecnologías de avanzada que surgen y se desarrollan. El interés por los contenidos psicológicos ha trascendido del clásico en ciencias y profesiones como la pedagogía y la educación; la biología, la medicina y la salud; la industria, el comercio y las ciencias militares en la selección y clasificación de personal, hasta los problemas más profundos de la lingüística; la cibernética y la automatización; la cosmonáutica; las ciencias, las tecnologías y el arte de la comunicación social y la informática; la politología y la educación ambiental, por solo citar algunos ejemplos. Esto puede comprobarse específicamente en la inclusión creciente de programas de psicología en los diseños curriculares de las diferentes carreras universitarias, en los bachilleratos y en las especialidades técnicas de nivel medio y medio superior. Es más aun, la complejidad de la vida moderna, los problemas políticos - económicos, demográficos, etnológicos y migratorios de la humanidad que someten al hombre y a su familia en su entorno social o ecológico a profundas contradicciones y tensiones, hacen casi un recurso obligado, recurrir a los conocimientos psicológicos como una vía para su solución. Así proliferan, obras psicológicas de divulgación popular con el objetivo de preparar y orientar a las personas para vivir en este maremagnun de interacciones, adquiriendo de esta manera la psicología la categoría de una ciencia de amplia aplicación social y cotidiana, que en ocasiones, le hacen correr por los caminos de la vulgarización, la falta de rigor y hasta la superchería. Estas razones ubican a la psicología en un lugar especial en el cuadro científico del mundo actual y le otorgan un amplio sistema de interacciones con otras disciplinas que ha desarrollado y diversificado notablemente su estructura como ciencia, lo que puede apreciarse de manera resumida en el esquema que aparece al final en el anexo I. Sin embargo, este esquema resulta realmente simplista si nos ubicamos en la complejidad teórica de la psicología, dada en la diversidad de campos de acción que abarca y el amplio espectro de enfoques y teorizaciones existentes para su estudio; problemática que le ha caracterizado como ciencia desde su surgimiento y que ha devenido en infinidad de tendencias, dadas en las diferentes corrientes, escuelas y teorías psicológicas como se verá más adelante.


Comprender cualquier contenido psicológico desde la tendencia que se enfoca, es un primer e imprescindible requisito de la ciencia psicológica. Esta es la leimotiv de esta obra, cuyo objetivo esencial es sistematizar con un sentido crítico, histórico y dialéctico esta diversidad de conceptualizaciones del fenómeno psíquico dada en estas tendencias; por lo que en ella se analiza el problema desde un punto de vista cienciológico o quizás desde la filosofía de la ciencia como suele denominársele en Europa Occidental y Norteamérica, así como desde el ángulo de la filosofía y la epistemología, en particular desde las posiciones de la dialéctica materialista y la teoría del conocimiento o gnoseología marxistas y la epistemología genética y crítica, sin dejar por supuesto de historiar el problema como requisito indispensable para develar su lógica interna, actual y perspectiva; y que nos lleva a comprender el proceso gradual de surgimiento alternativo y de desarrollo diversificado de la ciencia psicológica que se concretiza en sus dinámicas y hay veces contrapuestas realizaciones más recientes, como es la pugna entre el cognitivismo y el humanismo. De esta manera vamos a entender por corriente aquella tendencia de carácter general y filosófico que desde una interpretación de la relación del hombre con el mundo, determina la naturaleza de lo psicológico, produciendo una orientación global en la práctica investigativa y las elaboraciones teóricas de la psicología. Las escuelas, por su parte, son agrupaciones científicas que desde las posiciones generales de las corrientes definen su propio objeto y contenido de estudio y su metodología de abordaje, muchas veces agrupadas, al menos en sus inicios, en una institución científica o universidad de determinado país y nucleadas por científicos de avanzada que se instalan como principales representantes. También se puede decir que la escuela es todo un cuerpo de doctrina o sistema creado por un científico o más, aceptado, seguido y aún reelaborado por otros. La teoría la consideraremos en su acepción de un sistema de saber generalizado, una explicación científica de la realidad. Es, por tanto, una elaboración mental que, aún contraponiéndose a la hipótesis y a la práctica, es gobernada por esta última, dándole así su carácter orgánico. Por la complejidad de su estructura, toda teoría requiere de una simbología para ser representada, así como de categorías, principios y leyes para interpretar su esencia, tal como sucede en las teorías físicas. Toda teoría emana de la investigación científica (actividad cognoscitiva) y se encuentra en la práctica su criterio de verdad y aplicabilidad en el proceso de transformación de la realidad. Advertiremos que la estructura y forma metodológica para examinar la parte "sustancial" de la teoría está íntimamente relacionada con la concepción filosófica del científico que la elabora y las condiciones sociohistóricas, espaciales y el campo de la ciencia en que se produce. Por último, se comprenderá que el diapasón de intereses que puede despertar un estudio de la naturaleza que se presenta en esta obra puede ser muy amplio: psicólogos, pedagogos, psiquiatras, médicos, comunicadores y trabajadores sociales, juristas y humanistas en general, pero me parece resultará de especial importancia para maestros y profesores, quienes universalmente, pero especialmente en Latinoamérica, se ven obligados a impartir programas escolares estructurados en diseños curriculares asentados en enfoques constructivistas, conductistas, personológicos, humanistas, cognitivistas y psicoanalíticos, entre otros, en ocasiones elaborados eclécticamente; y de los cuales se desconocen sus fundamentos psicológicos. Aquí podrán encontrar elementos para la explicación de la histórica e indisoluble relación de la pedagogía y la psicología que como sabemos propicia el surgimiento de la Psicología de la Educación, Psicología Pedagógica o Psicopedagogía, como una de las ciencias de la educación de mayor relevancia en el análisis de los hechos y fenómenos pedagógicos. En fin, en este trabajo se presenta un balance histórico-cronológico y una valoración crítico-conceptual del proceso de surgimiento y amplificación de la Psicología, que ofrece una panorámica caracterizadora del


cuadro científico de esa ciencia dada en sus corrientes, principales escuelas y teorías que se intenta sistematizar, como puede verse en el esquema que aparece anexo al final de este trabajo.

1. El surgimiento de la psicología científica Una particularidad histórica del surgimiento de la psicología como ciencia es la que se refiere a su largo proceso de inclusión en el campo del saber filosófico y por tanto, su carácter relativamente joven; ya que se sitúa su inicio con la fundación del primer laboratorio de psicología experimental en 1879, en Leipzig, Alemania, por Wilhelm Wundt. La preocupación por su propia vida psíquica existió en el hombre desde la antigüedad, ligada por supuesto a las más disímiles especulaciones filosóficas que partieron de concepciones de tipo idealista como las nociones de Platón acerca del alma, o las materialistas ingenuas de Demócrito al concebir la psiquis como "átomos finos producidos por el cerebro". Este desarrollo tardío de la psicología como ciencia es explicada por la cienciciología y la historia de la ciencia actual como algo propio del progreso escalonado de ésta, que se inicia desde las más ajenas al hombre (física, astronomía, etc.), hacia las más próximas a sus problemas intrínsecos donde se incluye la psicología. Particularmente A. Caparrós señala dos razones: "El carácter espiritual, sagrado y trascendente que la mayoría de las instituciones humanas han atribuido y atribuyen al ser humano". "La complejidad del ser humano y de su comportamiento, sea cual fuere la concepción que se tenga de él". (1) La realidad histórica para la psicología ha sido tener una larga prehistoria científica que produjo un amplio arsenal de conocimientos especulativos asentados en las más diversas filosofías acerca de su objeto de estudio, el psiquismo, en especial el humano; y una extraordinaria dificultad en encontrar métodos de probada efectividad para su investigación, lo cual sólo era posible por medio del experimento dado el desarrollo de las ciencias más avanzadas de la época. Con el surgimiento del empirismo inglés del siglo XVIII encabezado por John Locke y su variante del asociacionismo mental (D. Hartley, Th. Brown, James Mill, Stuart Mill, A. Bain), así como los múltiples resultados experimentales de la psicofisiología, se crean las bases para que en la segunda mitad del siglo XIX aparezca la Psicología como ciencia en Alemania, al tiempo que dos científicos con una sólida formación experimentalista y psicofísica, Fechner y Wundt, realizan las primeras investigaciones propiamente científicas de la psiquis. Particularmente este último crea por primera vez, un método específico de la investigación psicológica: la introspección. No obstante, los inicios de la psicología científica estuvo cargado de una intensa actividad de búsqueda conceptual-metodológica donde debería asentarse la nueva ciencia. Debe subrayarse que la definición operativa de su objeto de estudio, que permitiera su investigación rigurosa, fue un campo de especial atención, lo que condujo al cuestionamiento de cuál es la estructura de la mente, cómo es su funcionamiento y sobre qué sustrato existe; así como cuáles son los métodos específicos que permiten dar respuestas a estas interrogantes, fundamentalmente a nivel experimental. G.T. Fechner desarrolló previamente a W. Wundt la psicofísica, ya que tomando los patrones de la física, ciencia especialmente avanzada a la sazón, traslada en gran medida su modelo al estudio de los fenómenos psíquicos, aportando rigurosos métodos para el estudio cuantitativo y cualitativo de los procesos senso-perceptuales, de los cuales se elabora por primera vez, una teoría con sus propias leyes y conceptos;


así como el andamiaje metodológico. Por supuesto, estas serias y bien fundamentadas investigaciones ofrecieron solamente una imagen atomizada y parcializada del psíquismo, que no permitían comprenderlo en toda su extensión como propiedad esencial de la naturaleza humana. Otros estudios previos y paralelos a los de Wundt sé desarrollan por la psicofisiología en materia de fisiología sensorial (J. Müller, E.H. Weber y H. von Helmholtz) y de neurofisiología y fisiología cerebral (Fluorens, Fritsch, Hitzig, Bell y Hall). Estos permitieron esclarecer las bases materiales y funcionales del fenómeno psíquico e introducir el rigor metodológico experimental que da salida al control cuantitativo de los hechos estudiados y producir las correspondientes generalizaciones teóricas. En los albores de la psicología también hay que considerar a la Psicología naturalista rusa, asentada sobre la base de la tradición de este país en los estudios neurofisiológicos y en su enfoque materialista del psiquismo, pero esencialmente espontáneo y mecanicista. Estos esfuerzos científicos se llevan a cabo en la Rusia Zarista por I, M. Sechenov y V. M. Bechterev entre otros, quienes en una síntesis creativa de lo mejor de la tradición neurofisiológica de aquella olvidada parte de Europa Oriental, establecían los mecanismos neurales por los que el hombre se adaptaba al mundo, en primera instancia, para posteriormente representárselo como producto de su conciencia. Aparecía entonces, una nueva teoría denominada con propiedad reflexología y la propuesta de Bechterev conocida por psicología objetiva. Con posterioridad, a principios de este siglo, K. V. Kornilov reelabora con un enfoque materialista-mecanicista las concepciones de Sechenov y Bechterev, y produce la tendencia identificada por reactología. Otra corriente que sentó pautas para el surgimiento de la psicología científica bajo el criterio de la medición del fenómeno psíquico como una de sus condiciones fundamentales, fue la psicobiología que, asimilando los avances de la teoría evolucionista de Darwin e importantes estudios del psiquismo animal, pudo establecer sus propios métodos e instrumentos para el estudio del psiquismo, en particular los tests mentales. Entre sus más insignes representantes se encuentran Francis Galton y Lloyd Morgan, así como los sistematizadores de los cuestionarios o tests James M. Cattel, Alfred Binet y Lewis Terman. Por último, el inglés E. B. Titchener, que pasó a Alemania a trabajar con W. Wundt, muy pronto disintió en parte de éste y se trasladó a E.E.U.U. con la convicción de que lo que se trata para la psicología es estudiar la estructura del psiquismo, para lo cual la introspección y la asociación libre resultaban insuficientes, por lo que se dio a la búsqueda de nuevos métodos que sobre bases experimentales permitieron caracterizar el comportamiento animal o humano. Señala Titchener en 1909 en su "Libro de texto de Psicología" que como cualquier otra ciencia la psicología se hace estas tres preguntas: “qué?, cómo? y por qué?". La respuesta a la primera pregunta es la solución del problema de orden analítico: se necesita determinar de qué elementos está formado el objeto que se investiga. Al analizar cómo se combinan estos elementos, la ciencia resuelve la tarea de la síntesis. Y, por último, es necesario explicar por qué surge precisamente tal combinación de elementos y no otra. De acuerdo con la psicología esto significa la búsqueda de los elementos más sencillos de la conciencia y el descubrimiento de la regularidad en la combinación de éstos (por ejemplo, desde el principio neural de la percepción de los colores hasta las leyes mentales de su contraste). Decía entonces Titchener que a la pregunta por qué?, el psicólogo responde, explicando los procesos psíquicos en los términos de los procesos paralelos a ellos que tienen lugar en el sistema nervioso. A finales del siglo XIX se desarrolla también en los E.E.U.U. la corriente conexionista en las concepciones y trabajos experimentales de Edward L. Thorndike, cuya esencia era que el organismo realizaba acciones activas para la resolución de problemas que le permitían adaptarse al medio. Estas


acciones activas se producían por relaciones, por conexión entre los movimientos y las situaciones externas. A partir de ella define la Ley del efecto* como una cuarta ley del aprendizaje, ampliando la concepción que al respecto daba el asociacionismo. Por otra parte, su definición de conexión como la relación entre la reacción y la situación, establecía los fundamentos del esquema básico del conductismo, por lo que se puede considerar al conexionismo de Thorndike como su antecedente inmediato. Amplió de esta manera el campo de acción de la psicología a la interacción entre el organismo y el medio, por lo que sus aportes conceptuales y experimentales fueron de gran importancia en la consolidación de la psicología pedagógica como rama de la ciencia. * Principio según el cual, una respuesta satisfactoria dada a un estímulo tiende a reforzar la asociación entre ambos, mientras que una respuesta no satisfactoria tiende a debilitarla. El cuadro de las corrientes que puede apreciarse en la sección I del esquema de las principales corrientes de la psicología contemporánea que se anexa al final, nos da la idea de que es convencional la aceptación del surgimiento de la psicología como ciencia con el asociacionismo estructural contenido en el modelo investigativo experimental que W. Wundt llevó a su laboratorio de psicología de Leipzing, Alemnia, en 1879, puesto que las propias concepciones de Wundt se fueron construyendo sobre la base de las múltiples realizaciones de la psicofisiología y de los aportes de la psicofísica de Fechner en cuanto a la problemática de la medición objetiva del psiquismo, así como las nociones del asociacionismo mental inglés, heredero de las mejores tradiciones del empirismo filosófico. Las otras corrientes como las psicobiología, la psicología naturalista rusa y el conexionismo, aportaron otros enfoques que sirvieron para la aparición de nuevas corrientes en la siguiente etapa de amplificación de la psicología científica ocurrida a partir de los inicios del siglo XX. Podemos concluir, por tanto, que las grandes y diversas elaboraciones sistémicas de la psicología del siglo XX tuvieron sus antecedentes y condicionamiento en el alternativo cuadro de tendencias en la que se instaura la psicología como ciencia en el siglo XIX en un proceso lógico de continuidad histórica y metodológica.

2. El proceso de amplificación de la psicología científica ¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. La consolidación del capitalismo con el desarrollo de su fase superior, el imperialismo, creó condiciones socio-económicas propicias para el desarrollo de la ciencia psicológica, ya que conocer el funcionamiento psíquico del hombre para lograr su adaptación a los nuevos productos de la revolución científico-técnica y someterlo a los designios del nuevo y poderoso sistema político constituía una necesidad impostergable. Conjuntamente se produce una ampliación de las corrientes filosóficas, que en su mayoría inciden en una nueva orientación en el análisis de los problemas humanos y de las ciencias que constituyen ahora el centro de su preocupación. Así es como surge el positivismo, el pragmatismo, el marxismo, el existencialismo y hasta una nueva óptica filosófica religiosa, dada en el neotomismo. Otros hechos científicos como son importantes descubrimientos y teorías en el campo de las ciencias biológicas que replantean el problema del origen y desarrollo del hombre como fue la teoría de la evolución de Charles Darwin y los descubrimientos de la genética, en particular las leyes de la herencia, formulan de manera


nueva la esencia humana dada la condición de ser bio-psico-social del hombre. Aparecen entonces, planteamientos como el siguiente de James Angell en 1904: "Adoptaremos el punto de vista biológico... consideraremos todas las operaciones de la conciencia -todas nuestras sensaciones, todas nuestras emociones y todas nuestras voliciones- como expresiones de adaptaciones orgánicas a nuestro ambiente, un ambiente que, debemos recordarlo, es tanto social como físico" (2)". Si a ello sumamos el enfoque mecanicista y reduccionista del psiquismo que presentan las investigaciones de la psicología experimental, se comprende entonces, cómo los finales del siglo pasado e inicios del presente se caracterizaron por una explosión de corrientes, escuelas y teorías psicológicas. Veamos entonces, las principales tendencias de la psicología desarrolladas fundamentalmente a partir de los inicios del presente siglo.

2.1 Funcionalismo Surge como la primera resistencia organizada y sistematizada contra Wundt y Titchener en su posición del estudio de la conciencia por medio de la introspección y de hecho se convierte en la primera corriente psicológica típicamente americana. Su origen está en el artículo "El concepto de arco reflejo en psicología" publicado en 1896 por quien es considerado su fundador, el psicólogo y pedagogo norteamericano John Dewey (1859-1952). El funcionalismo tiene su basamento filosófico en el pragmatismo por lo que tiene como predecesor al filósofo y psicólogo norteamericano William James (1842-1910). Su esencia está en el análisis, en un sistema dado de relaciones, de la manifestación externa de las propiedades de un objeto cualesquiera que sean. Esta posición reduce la ciencia a la descripción de funciones de objetos, negando no sólo la posibilidad de que se conozcan la esencia y las leyes de las cosas, sino incluso, la posibilidad de conocer su existencia, por lo que en la propia Norteamérica se desarrolló muy intervinculado con el behaviorismo o conductismo. No obstante su fundamento filosófico poco aquilatado, su trascendencia científica fue muy grande, pues respondía a la lógica del desarrollo de la ciencia, en consonancia con la práctica social. Fue la respuesta de la psicología norteamericana en la preparación del hombre a la industrialización, tecnocratización y competencia capitalista. De ahí que su esencia eminentemente práctica consistía en estudiar la forma en que el individuo se adaptaba al medio cambiante con la ayuda de las funciones psíquicas, y proporcionar los mecanismos de adaptación más eficientes. De esta manera, era obvio que superara al estructuralismo en su análisis estático de la conciencia que le llevó al fracaso ante las nuevas y exigentes tareas que la sociedad norteamericana planteaba a la psicología. Por ello, con el funcionalismo surgieron nuevas orientaciones y ramas de la psicología, algunas iniciadas en Europa pero manufacturadas ahora con la etiqueta "Made in USA", con un nuevo aire y ascendencia. Así se desarrolla la testología, la psicología matemática y diferencial, invadiendo los tests y los análisis estadísticos poblacionales todas las actividades: la educación, la industria, el comercio, la administración pública, la política, la práctica clínica y militar por sólo citar algunas. La patopsicología, la zoopsicología y la psicología infantil y educativa toman un extraordinario auge, franqueándose las barreras que otras concepciones psicológicas no habían podido como el análisis de la relación entre lo interno y lo externo, lo subjetivo y lo objetivo.


John Dewey, principal representante del funcionalismo, fue un hombre de dimensión universal, filósofo que junto a Charles Pierce y William James funda la corriente filosófica que pudiéramos considerar la clásica o auténticamente norteamericana, el pragmatismo; pedagogo, iniciador de la pedagogía de la acción, junto a otros eminentes maestros, rebasando la propia dinámica de la práctica escolar para fundar la filosofía de la educación y la sociología de la educación junto al francés Emile Durkheim como nuevas disciplinas científicas en el campo educativo. Es por tanto, precursor de la teoría educativa macroestructural base de la creación de las políticas educativas de los modernos sistemas educativos de la actualidad. Bajo la influencia de Dewey, en su visita en 1894 a la Universidad de Chicago, se inicia la formación del grupo más compacto de psicólogos funcionalistas norteamericanos encabezados por James Angell (1869-1949) y Harvey Carr (1873-1954), quienes precisan que el objeto de estudio de la nueva psicología es la actividad psíquica entendida como la percepción, la memoria, la imaginación, el pensamiento, el sentimiento y la voluntad. Carr finalmente expresa que la actividad psíquica consiste en adquirir, reproducir, almacenar, organizar y valorar la experiencia, y en utilizarla posteriormente para dirigir la conducta. La corriente funcionalista tuvo también un importante representante en Robert Woodworth (1869-1962) en la Universidad de Columbia, pero bajo la influencia inglesa, ya que laboró con Sherrington a principios del siglo. Pudo introducir importantes nociones psicológicas que contribuyeron a superar el esquema clásico conductista (E-R) y producir un funcionalismo que aceleró el tránsito hacia una psicología dinámica como él mismo denominó, neoconductual y de visos subjetivistas, que a la postre pusieron fin al funcionalismo psicológico. Así es como introduce el elemento preparatorio (disposición) en la explicación de la conducta, y con ello el concepto de motivación que unido al de acción como función de la conciencia da una nueva determinación a lo psíquico.

2.2 Conductismo o behaviorismo Se ha constituido en la escuela más fuerte de los E. U. y la más influyente sin duda en el resto del mundo. Respecto a su naturaleza y trascendencia A. Caparrós nos dice ..."es importante subrayar que el conductismo constituye uno de los productos y manifestaciones más típicos de la cultura americana, la verdadera encarnación del espíritu americano en la Psicología (entiéndase por norteamericano). Por esto, hablar del conductismo es inevitable hablar de los Estados Unidos" (3). El basamento filosófico-teórico del conductismo está en el pragmatismo y sus principios relativamente simples pueden reducirse a dos fundamentalmente: El carácter objetivo de la psicología, que puede concretarse en el estudio de las respuestas de los sujetos manipuladas bajo ciertas condiciones experimentales, las que generalmente se obtienen con animales en laboratorios y después se extrapolan al hombre; de ahí que desde el punto de vista psicológico sus fuentes están además de en el funcionalismo, en la psicología animal y el condicionamiento. Rechazo a cualquier concepto o tipo de explicación mentalista de los fenómenos psíquicos que de hecho se convierten en manifestaciones conductuales. Por esta razón se reacciona ante la psicología experimental y el método introspectivo de W. Wundt y a cualquier otra escuela psicológica que pretenda estudiar la conciencia o la esencia psicológica o moral del hombre. Como precursores del conductismo podemos situar al ruso Iván P. Pavlov con su teoría del reflejo condicionado y al conexionista norteamericano Edward L. Thorndike con sus estudios experimentales


realizados con animales de laboratorio acerca del aprendizaje y la conducta y que quedan plasmados en sus obras Animal Intelligence (1898) y Educational Psychology (1903), previas ambas a las primeras producciones de Watson. Precisamente John B. Watson (1878-1958) es considerado el padre del conductismo. Fue capaz de combinar en un solo sistema el espíritu pragmático del funcionalismo, el método experimental propio de la Psicología animal y el condicionamiento de Pavlov y Bechterev. En su artículo "La psicología tal como la ve un conductista" publicado en 1913 se puede decir que Watson deja inaugurada oficialmente su escuela; en el mismo escribía la siguiente síntesis de la nueva propuesta científica: "La psicología... es una rama puramente objetiva y experimental de la ciencia natural. Su meta teórica es la predicción y el control de la conducta... En sus esfuerzos por obtener un esquema unitario de la respuesta animal, el conductista no reconoce ninguna línea divisoria entre el hombre y el bruto... Parece haber llegado el momento de que la Psicología descarte toda referencia a la conciencia; de que no necesite ya engañarse al creer que su objeto de observación son los estados mentales" (4). Con posterioridad, en su obra "El conductismo" escrita en 1925, Watson hace hincapié en la importancia del ambiente y propone dar un sentido utilitario a la Psicología que conduzca a un programa positivo de mejoramiento humano: "Si lo que importa es el ambiente, si la conducta depende del ambiente, reformemos favorablemente el ambiente y mejoraremos los seres humanos" (5). Como se comprenderá, las concepciones watsonianas tienen una especial salida para el accionar educativo en Norteamérica, muy particularmente su teoría del aprendizaje. A partir de los años 30 surge en los E. U. un grupo de psicólogos que influidos por la fuerza que toma en la época el positivismo asumen el modelo conductista de Watson con una óptica lógica, epistemológica y tecnocrática. Conservan la concepción metodológica, la visión mecanicista de la conducta, el ambientalismo y el aprendizaje, pero se introducen en la interpretación del esquema E-R (estímulo-respuesta) nociones que explican el impulso a actuar, la cognoscibilidad durante el aprendizaje, nuevas formas del condicionamiento de la respuesta que expresan su carácter operante y por supuesto los métodos matemáticos como modelo teórico y como forma por excelencia para demostrar la viabilidad y cientificidad de sus trabajos experimentales. A esta nueva versión ampliada y corregida se le denominó neoconductismo y tuvo sus pilares en Edwin R. Guthrie (1886-1959), Clark L. Hull (1884-1952), Edward C. Tolman (1886-1859) y quizás el más conocido y brillante Frederik B. Skinner (1904-1989). Los tres primeros fundan la primera etapa del neoconductismo que podemos denominar como cognitivista, ya que se introducen variables intermedias en el esquema E-R que constituyen factores cognoscitivos y motivacionales como aspectos básicos en la explicación de la interacción de adaptación del organismo con el medio. Llaman la atención de que en los resultados del aprendizaje experimental con animales más que relaciones, o conexiones explicables por las leyes clásicas como la del ejercicio o la del efecto, lo que se forman son estructuras cognoscitivas. En el caso de Tolman hace hincapié en el aprendizaje de signos mediadores, deductores de la conducta, por lo que su conductismo también es conocido como intencional. Hull por su parte trató de trasladar la lógica del lenguaje físico-matemático (no debemos olvidar que al igual que Tolman era ingeniero) a la explicación del aprendizaje, produciendo un behaviorismo hipotético-deductivo. Ambos, sin embargo, aunque superaron y revolucionaron el inflexible esquema conductual watsoniano, no pudieron sacudirse del mecanicismo y el reduccionismo al trasladar sus resultados en animales a la explicación de la conducta humana. Tolman vio al hombre, sin dudas, como una "gran rata blanca" y Hull como un "pequeño robot" como ha apuntado acertadamente el ruso M. G. Yaroschevski.


Skinner por su parte inicia la segunda y medular etapa del neoconductismo con su condicionamiento operante. Constituyó una revolución en la ciencia psicológica que llega hasta nuestros días, penetrando en las más diversas áreas de la actividad humana. Su significación está en la capacidad lograda para modelar la conducta humana o modificarla en el sentido deseado. De aquí su éxito en la práctica social y en especial en la educación, ya que ofrece a la pedagogía un "modelo casi infalible" para la formación del hombre, (modificación del comportamiento) y para el aprendizaje escolar en particular lo que se ha dado en llamar como enseñanza programada. Sobre el enfoque Skinneriano se ha desarrollado una de las más activa y productiva corriente de la psicología contemporánea denominada por “análisis experimental y modificación del comportamiento”, de amplia difusión y utilización como modelo científico en la psicología latinoamericana. Entre los autores destacados en esta dirección podemos citar al colombiano Ruben Ardila y al mexicano Emilio Ribes.

Por supuesto, que ambas etapas del neoconductismo fueron influidas por los avances de otras concepciones psicológicas dadas en corrientes y teorías tales como la gestalt y la teoría del reflejo condicionado de Pavlov. Luego la vuelta al humanismo exigida a partir de la década del 60 bajo las nuevas ideas del neopsicoanálisis y el develamiento para el occidente y norteamérica del enfoque histórico-cultural vigotskiano, hizo que apareciera una tercera etapa dada en el conductismo social donde se destaca la teoría del aprendizaje social de A. Bandura (1925) que destaca la importancia de la asimilación de los modelos procedentes de otras personas, en particular de la madre, encuadrado en determinadas condiciones sociales. Estas últimas se han llevado al centro de la actividad humana socializada, dada en ambientes locales y están produciendo una cuarta etapa: una psicología neoconductual comunitaria. Hoy en día también hay autores que suelen hablar de un conductismo personológico al estilo de la obra de Bleger o de Pichón Riveriere, por lo que se puede pensar en una quinta etapa. Como se podrá apreciar el neoconductismo ha evolucionado a la par de las exigencias de la época, manteniendo en la actualidad su fuerza y pujanza científica. Tuvo y aún mantiene una importancia trascendental para la educación y su ciencia rectora, la pedagogía. Sin su comprensión es imposible penetrar en las teorías pedagógicas avanzadas y del aprendizaje de la contemporaneidad, muy especialmente en la enseñanza programada, la autoeducación y la computación. También resulta fundamental para la psicología clínica, en particular para la psicoterapia de modificación de conducta y programación neurolinguística; así como para la psicología social en la explicación y orientación de la conducta de grupos sociales, raciales, comunidades, etc. Las transformaciones conceptuales del neoconductismo le han introducido con vigencia y actualidad en los paradigmas cognitivistas, humanistas y personológicos de la ciencia psicológica contemporánea.

2.3 Reflexología y Teoría del reflejo condicionado¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. Es una importante corriente psicológica que tuvo por cuna la antigua Rusia zarista, asentada sobre la base de la tradición fisiológica y filosófica materialista de esta región, pero de determinación esencialmente mecanicista. El fundador de la reflexología o más propiamente teoría del reflejo condicionado fue Iván P. Pavlov (1849-1936), quien posteriormente a Wundt y a Darwin, así como a los primeros representantes del


funcionalismo norteamericano, dio un paso decisivo para el establecimiento de la Psicología como ciencia objetiva y experimental. La escuela fisiológica y la orientación científico-natural en la psicología rusa tiene su iniciación en los trabajos de Iván M. Sechenov (1829-1905) sobre la anatomía y fisiología del sistema nervioso y tuvo una gran repercusión en la época y para el surgimiento de la teoría pavloviana. “Su teoría sobre la actividad psíquica cuyos mecanismos de realización son los reflejos (entendidos como coordinación del movimiento con la sensación) significó estudiar los fenómenos psíquicos por medio de conceptos y métodos científico-naturales y ejerció una enorme influencia en la lucha contra las teorías irracionalistas e idealistas no sólo en su época, sino también posteriormente gracias a los trabajos de I. P. Pavlov y V. M. Bejterev" (6). "El paradigma científico-natural de la fisiología extendida a la comprensión y estudio de los fenómenos psíquicos fue considerado por muchos investigadores y por mucho tiempo la base necesaria y suficiente para construir una psicología materialista" (7). Por ello en esta corriente se sientan por primera vez, las bases para modelar el carácter científico, objetivo y experimental de la psicología en un enfoque materialista y determinista del psiquismo. V. M. Bechterev (1857-1927) realizó importantes descubrimientos en materia de anatomía y fisiología del sistema nervioso entre los que podemos enumerar las vías de conducción del cerebro y de la médula, las bases del equilibrio y de la orientación en el espacio, las funciones del tálamo óptico, del centro del movimiento; así como identificó una serie de reflejos, síntomas y síndromes importantes para el diagnóstico de enfermedades nerviosas con sus variadas dolencias y propuso sus correspondientes métodos de curación. "En la obra de Bejterev es necesario distinguir, por una parte, sus aportes a la fisiología, sus intentos de fundar la psicología en datos objetivos referidos al trabajo del sistema nervioso y, por otra, sus concepciones estrictamente psicológicas, que dieron lugar a la formulación de la psicorreflexiología, teoría que extendió posteriormente a la explicación de los fenómenos sociales" (8) Refiriéndose al objeto de estudio de la Psicología, planteó que "investiga las manifestaciones externas de la psiquis, a saber, los reflejos y lo hace por métodos objetivos que permiten no sólo registrar las reacciones, sino correlacionarlas con los estímulos externos que son los orígenes de las reacciones" (9) Sin embargo, a pesar de los aportes de Sechenov y de Bechterev al establecimiento de una psicología objetiva, no fue hasta la aparición de los trabajos de Pavlov y el desarrollo de su teoría del reflejo condicionado que surge un enfoque del comportamiento sobre bases fisiológicas. Es paradójico que un fisiólogo se haya constituido prácticamente en uno de los padres de la psicología, pero ahí está el mérito de este investigador que fue capaz de discernir que el estudio de los reflejos condicionados (aspecto psicológico) resultaba ser un excelente medio de acceder al funcionamiento de los hemisferios cerebrales, en particular su corteza. "Pavlov estudió el funcionamiento de la corteza pero indirectamente, encontraba las leyes que rigen la formación de los reflejos, su extinción, su generalización, su discriminación, su recuperación espontánea, etc., lo cual es algo directamente comportamental y por consiguiente, no observa directamente el modo como funcionaban los hemisferios cerebrales". (10) El concepto de reflejo elaborado y estudiado experimentalmente por Pavlov constituyó una novedad decisiva para la psicología, que dio una nueva dimensión a la categoría conducta o comportamiento que a pesar, incluso de la incomunicación existente con Europa Occidental y Norteamérica, tuvo una gran influencia en otras escuelas como el conductismo, la psicología dinámica y fue base para el surgimiento


de nuevas ramas como la neuropsicología. Es necesario destacar, sin embargo, que no pocas veces se ha realizado una inadecuada interpretación de la teoría del reflejo condicionado, desde identificarla automáticamente con la reflexología de Bechterev o reducirla a la psicofisiología tradicional, o lo que ha sido peor aún, presentarla como la psicología oficial del estado soviético; todo lo cual ha creado confusiones e infinidad de nociones infundadas sobre una escuela que creó las bases de una verdadera psicología materialista objetiva, dialéctica, y aportó una visión de los problemas del aprendizaje de extraordinario valor para el desarrollo de la Pedagogía. Otro error frecuente es incluir a la teoría del reflejo condicionado de Pavlov como una variante del conductismo, cuando realmente aportó importantes datos para el desarrollo de este.

2.4 Psicoanálisis La escuela psicoanalítica fue la ruptura histórica más espectacular con la forma en que se venía realizando la psicología científica. Así es como por primera vez se elabora una teoría estrictamente psicológica y se abandonan los modelos experimentalistas clásicos. Ningún sistema, escuela o descubrimiento ha revolucionado tan radicalmente la Psicología como el psicoanálisis freudiano, ni ha tenido tanta repercusión en la cultura, vida social y población en general. Tampoco ninguno ha sido tan polémico, ni ha tenido tantos detractores, particularmente del resto de los psicólogos, en especial los conductistas y experimentalistas que lo acusaban de falta de cientificidad, de no ofrecer pruebas empíricas concluyentes de sus teorías y de haber construido una teoría especulativa en términos vagos, imprecisos y en ocasiones fantasiosos. Sigmund Freud (1856-1939) fue una personalidad aplastante y cerrada a la crítica exterior, aunque extraordinariamente laborioso, paradójicamente autocrítico y con una amplísima cultura que le permitió sistematizar la realización más importante y extensa de la historia de la joven ciencia psicológica. Con estas cualidades de su creador, el psicoanálisis se impuso a sus críticos y alcanzó el auge científico y popularidad jamás conocido por otra escuela o realización científica, al extremo que hay autores que hablan de la revolución psicoanalítica y la comparan con lo que significó para la ciencia el darswinismo o la mecánica newtoniana. La imposición en la práctica del psicoanálisis como teoría científica se debió además a que estaba basado en una síntesis de elementos objetivos. En primer término, aunque parezca contradictorio recibió una significativa influencia del empirismo de las ciencias naturales, en particular del darwinismo, la escuela fisiológica alemana, y del inglés John Stuart Mill. Decimos aunque parezca contradictorio porque una de las críticas infundadas al freudismo es la falta de un enfoque rigurosamente empírico, lo cual es comprensible si se parte del concepto estrictamente positivista o empirista de "empiria"; pero no así de la ampliación cultural y metodológica que toma con Freud al utilizar una exquisita observación, disección y experimentación de los fenómenos que estudia intensivamente en cada caso por el método clínico psicoanalítico. También contempló los grandes problemas filosóficos y socio-culturales de su época, aproximándose a la filosofía idealista especulativa alemana con todo su arsenal de valores desde la dialéctica hegeliana y las concepciones del hombre y su alienación de Fichte y de la filosofía de la naturaleza y trascendental de Shelling. Lo que unido a su cultura literaria y tradición religiosa judía de su familia que le llevó al conocimiento de las religiones orientales, le permitió hacer una interpretación de la vida psíquica del hombre en una nueva e insospechada dimensión. Finalmente su formación en la escuela francesa de la psicología clínica, primero con Charcot en Salpetriere y luego con Bernheim en Nancy, dieron en su condición de médico neurólogo el toque distintivo a su formación en psicopatología y psicoterapia, y que le permite transitar hacia sus métodos de


asociación libre, a la génesis sexual de la neurosis, los mecanismos de defensa psíquico, la transferencia, la resistencia y la cura de los síntomas inconscientes como producto de los traumas de la infancia por la concientización de los mismos. Sería imposible en apretada síntesis presentar las realizaciones de Freud en lo que respecta, por ejemplo, a su teoría del inconsciente, de la personalidad, de la interpretación de los sueños, etc., pero sí es necesario destacar que fue el primero en señalar la importancia de los primeros años de vida del niño para el posterior desarrollo de su personalidad, sentando las bases psicológicas para una educación centrada en el niño, ideal pedagógico fundamental de la contemporaneidad. Por otra parte, no se puede comprender, atender o corregir los defectos psíquicos o las desviaciones de la personalidad humana obviando el rico arsenal metodológico del psicoanálisis. En la actualidad el psicoanálisis ortodoxo ha derivado hacia el neopsicoanálisis, producido en ocasiones por muchos de los más eminentes discípulos de Freud; algunos de los cuales han centrado su atención en los problemas del presente o de la educación humana. Las contradicciones de Freud con algunos de sus discípulos fueron el primer indicio histórico para el surgimiento del neopsicoanálisis, aunque se reconozca el inicio de esta tendencia en Karin Horney con la publicación de su obra "The New-Analysis" en 1939, coincidentemente con el año en que muere Freud. Con posterioridad se desarrolla un fuerte movimiento neopsicoanalítico que llega hasta nuestros días en múltiples escuelas y teorías que realizan sus propias elaboraciones a partir de nociones freudianas acerca de la psiquis tales como el inconsciente, los instintos, la sexualidad, la experiencia individual y las vivencias traumáticas (en particular en los primeros años de la infancia), la dinámica de la personalidad, lo normal y lo patológico, el método psicoanalítico, etc. Aunque por su variabilidad de enfoques y concepciones y su intensa evolución histórica durante más de medio siglo resulta difícil establecer generalizaciones acerca de los rasgos característicos del neopsicoanálisis, de manera resumida se puede distinguir: Su contemplación de los procesos sociales y culturales, incluyendo a la educación como elementos formadores de la personalidad y/o desencadenantes de los conflictos intrapersonales y/o interpersonales. Profundización en los problemas de la existencia humana (cómo debe vivir el hombre y qué debe hacer), transitándose de esta manera, de lo estrictamente psicológico en su manifestación clínica a lo filosófico en sus aspectos axiológicos, éticos, etc. Actitud crítica ante la sociedad moderna que deshumaniza al hombre y enajena su personalidad, produciendo a un sujeto reprimido, patológico, lleno de conflictos y traumas. Es por tanto, función del neopsicoanálisis reformarlo para en muchos casos considerar a su vez esta vía como la idónea para modificar a esta sociedad misma, enfermiza y pervertida. Búsqueda de determinados valores vitales que deben ser objeto de atención psicológica como vía de armonización de los intereses personales con los de la sociedad. Apología de la individualidad y de la acción volitiva del hombre en la superación de sus conflictos y traumas, y para el desarrollo de su personalidad; de ahí que en su cuerpo categorial predominen términos tales como el autodesarrollo, autodeterminación, autorrealización, autorreflexión, personalidad madura, personalidad desarrollada, etc. Un rasgo significativo del neopsicoanálisis de las últimas décadas es su fusión con las nuevas búsquedas del humanismo contemporáneo, dando como resultado la denominada psicología humanista y con el propio marxismo donde se originan algunas manifestaciones del freudomarxismo, todo lo cual será analizado más adelante.


Entre el largo listado de psicólogos neopsicoanalistas podemos situar en primer término a A. Adler (1870-1937) y a C. G. Jung (1875-1961), eminentes discípulos de Freud que disintieron de éste en algunos aspectos de su teoría, en particular en el tratamiento del problema de los instintos y el pansexualismo. H. Sullivan y O. Rank también realizan sus propias elaboraciones al igual que Erich Fromm quien se compromete con algunas elaboraciones de la concepción social del hombre del marxismo, dando paso a los inicios de una nueva tendencia, el freudomarxismo. Margaret Mead, Rut Benedict y R. Linton pueden considerarse los representantes de la etnopsicología o psicología cultural, otra línea del neopsicoanálisis, pero de bases antropológicas que le alejan de sus formas habituales por lo que hay autores que le clasifican como una corriente particular de la psicología. Entre las reelaboraciones del psicoanálisis más seguidas en la actualidad se encuentra la de Jacques Lacan ( 1901-1981) quien fundamenta su teoría en la lingüística estructuralista al afirmar que el inconsciente está construido como un lenguaje. Con Lacan se tiende un nuevo puente entre psicoanálisis y lingüística que revoluciona la teoría y práctica psicológica, en especial la psicoterapia; razón por la que algunos teóricos lo consideran como el psicoanalista más importante después de Freud. Mención especial también requiere Wilhelm Reich (1897-1957) por producir la elaboración más exótica del psicoanálisis de la contemporaneidad, que ha movilizado a muchos seguidores en la actualidad, después de un período de rechazo y contraposiciones estando aún en vida y de olvido posterior. Entre sus aportes a una nueva visión psicoanalítica de la psiquis se encuentran: su interpretación de la neurosis como derivada de una reactivación de la libido en su teoría de la energía vital del orgón o de los biones y la utilización de experimentos psicofísicos y la creación de equipos para demostrar sus teorías y transformar los estados mentales de los sujetos en sustitución de las tradicionales terapias verbales psicoanalíticas, así como por ejemplo, su denominada “vegetoterapía”. Por último, es necesario mencionar por su importancia para una interpretación psicoanalítica del desarrollo psíquico infantil, la obra de Ana Freud (1895-1982) quien puede ser considerada como la fundadora del psicoanálisis infantil y de Malanie Klein (1882-1960) quien subrayó la importancia del juego para el conocimiento del inconsciente infantil y el papel determinante de la madre en los derroteros del psiquismo de los menores. Estas autoras, junto a Hans Zulliger (1893-1965) y Oskar Pfister (18731956) y Agust Aichhorn (1878-1949), podemos considerarlos como los fundadores de una psicología pedagógica psicoanalítica. Especialmente a Aichhorn se le ha considerado por Werner F. Bonin como el creador de la “pedagogía psicoanalítica” de corte antiautoritorio, así también expresó el criterio de que la agresividad de la juventud desamparada y en último término la criminalidad son consecuencias de una educación errada. Bonin enfatiza que las principales reivendicaciones psicopedagógicas de Aichhorn son el autoanálisis de los educadores, la renuncia al castigo y al ejercicio del poder en contra del niño, así como la orientación de todos los niños y jóvenes procedentes de un medio social deteriorado hacia una nueva “capacidad de relacionarse”.

2.5 Gestalt o psicologia de la forma Fue un movimiento surgido en Alemania paralelalmente al conductismo norteamericano y que iba dirigido también contra la Psicología introspeccionista de la conciencia. Se oponían al enfoque analítico asociacionista de la psicología de Wundt que era la dominante en esa época en Alemania. "No se oponían a la nueva Psicología científica porque fuera de la conciencia, sino porque los datos psicológicos tal como se dan inmediatamente en ella quedaban tergiversados y desvirtuados al ser


descompuestos en sus elementos sensoriales. No aceptaban que la experiencia perceptiva fuera un compuesto de sensaciones combinadas, asociadas, mezcladas o fundidas" (11). No obstante el enfrentamiento común de la gestalt y el conductismo a la psicología de la conciencia, lejos de hermanarlos los opuso drásticamente, ya que metodológicamente partían de concepciones opuestas: "el conductismo estudia la conducta con un enfoque analítico que trata de descomponerla en los reflejos que la componen, mientras que la gestalt insiste en las totalidades, en la organización de los elementos en todos, en las leyes de estas totalidades y organizaciones" (12). Los antecedentes históricos de la gestalt se encuentran desde el punto de vista filosófico en la fenomenología de Husserl y el machismo del cual se sirvió para la elaboración realizada por Christian Von Ehrenfols en la escuela de Graz (Austria) bajo la denominación de "Gestaltqualitat" (cualidad de la forma). Por otra parte la psicología del acto de Brentano y la escuela de Würzburg con sus rigurosos experimentos sobre los procesos del pensamiento, aportaron importantes ideas retomadas y reelaboradas por los representantes principales de la Gestalt: Max Wertheimer (1880-1943), Kurt Koffka (1886-1941), Wolfag Kohler (1887-1967) y Kurt Lewin (1890-1947). Un rasgo característico de la gestalt fue su oposición a la cuantificación matemática y al uso de la Estadística lo cual queda concretado en los siguientes planteamientos de Kohler: "Hoy por hoy, y en la perspectiva histórica próxima, la observación cualitativa será mucho más fructífera que las medidas prematuras"... (13) Los gestaltistas realizaron dos grandes aportes generales a la psicología: la elaboración de una teoría de la organización perceptual y una teoría del aprendizaje, o más bien acerca de la solución de problemas sobre la base de la dinámica interventiva de los procesos del pensamiento, por lo que por primera vez se sientan las bases verdaderamente científicas para el estudio de la creatividad humana. A todo lo anterior podemos agregar la teoría del campo desarrollada por Lewin que fue un esfuerzo muy especial, sistemático, integrador y erudito por explicar la conducta individual a partir de la totalidad de los factores psicológicos que actúan efectivamente sobre una persona en un momento determinado y concreto. Totalidad que Lewin llama espacio vital y persona con su propia personalidad, sobre la que influyen factores que emergen de otras personas con sus respectivas personalidades, lo que permite desarrollar a este autor su operativa teoría sobre la dinámica de grupo, de tan amplia y variada utilidad para la psicología aplicada de la contemporaneidad. Los estudios de percepción, solución de problemas, pensamiento y creatividad, así como dinámica de grupos, son aspectos de especial significación para la Psicología Pedagógica, por lo que el manejo de las investigaciones y teorías gestaltistas tienen no sólo una importancia histórica como generalmente se acepta, sino incluso vigencia, que potencia los nuevos estudios realizados por sus continuadores.

2.6 Psicología materialista dialéctica¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. Bajo esta rúbrica agruparemos a varias corrientes o teorías psicológicas que buscan bajo múltiples influencias filosóficas, en particular de orientación marxista, una explicación realista, verdaderamente objetiva y científica del fenómeno psíquico, donde no sólo se obtenga una descripción estática o de corte transversal de tipo estructuro-funcional, sino una caracterización dinámica de su génesis, desarrollo y transmutación, basada siempre en una interpretación de la relación sujeto-objeto, donde la cognoscibilidad del universo es un acto real y posible, dada la propiedad del sistema nervioso como basamento del psiquismo, de reflejar subjetivamente el mundo. Este reflejo adquiere en el hombre su más


alto nivel de elaboración que es la conciencia y una organización típica y particular que caracteriza a cada persona, que es su personalidad, como un producto interactivo de los factores biológicos y los sociales. Todos los esfuerzos científicos realizados en el campo de la psicología hasta ahora analizados, adolecían de extrapolar algún factor y diluir al hombre en una maquinaria de respuestas inducidas, aprendidas donde se disuelve o se pierde la conciencia, o más propiamente, la innegable individualidad psicológica del hombre o personalidad. Este es el caso del conductismo que ni siquiera se cuestionó la variabilidad evolutiva de este proceso desde la infancia. Otros enfoques, como los del psicoanálisis, si bien situaron al hombre como individualidad, como ser biológico en condiciones de la adaptabilidad social, en proceso de formación dinámica de su psiquis y su personalidad esencialmente patológica, considerando a la vez su génesis y las etapas cualitativas desde su nacimiento, lo hicieron sin embargo sobre bases especulativas y de dudosa identidad con el resto del mundo viviente. Por su parte, los gestaltistas buscaron el "todo hombre", pero dejaron algunas de sus partes fuera, o hicieron demasiado hincapié en algunos componentes de su psiquismo como son la percepción, el pensamiento y el aprendizaje, o se construyó muy simbólicamente la personalidad como es el caso de la teoría de campo de Lewin. En fin, había que buscar un enfoque que posibilitara un estudio en verdad objetivo, no sólo de la conciencia o de la conducta, sino de la totalidad del comportamiento humano situando justamente al hombre en lo que es. Ese enfoque únicamente podría buscarse en una orientación filosófica que permitiera unir en forma creativa y conveniente los añejos problemas de la vieja filosofía en la nueva ciencia del hombre que pretendía ser la psicología. Estos problemas son el ontológico y el gnoseológico por una parte, y el lógico-metodológico del quehacer científico por el otro. Este análisis sugería una nueva combinación de enfoque materialista y dialéctico. Por otra parte, las ciencias biológicas habían avanzado lo suficiente a partir del darwinismo y la teoría de la evolución y la genética como para presentar mejor al hombre en su condición de ser individual, biológico, en proceso de adaptación social. Marx y Engels a su vez presentaron una revolucionaria teoría que por primera vez puso en orden el caos que se creía reinaba en la sociedad, al explicar cómo está regida por leyes, tendencias y regularidades como cualquier otro fenómeno u organismo vivo; aparecía, así, una teoría sociológica coherente, una nueva ciencia de la sociedad. Todo ello hizo posible que en Francia y Suiza, a la sazón plazas más sintéticas de la cultura y la ciencia universal y menos comprometidas con el pragmatismo, abreviador de detalles que a la postre pueden ser decisivos para el desarrollo de la ciencia como era el caso de la pujante psicología de Norteamérica, surgieran hombres con esa formación científica erudita, con el ojo más agudo para observar sobre todo el niño "que es el padre del hombre", en su “medio natural que es social” y, si las circunstancias lo requerían, con el “rigor de la consecutividad” para develar sobre todo causas, génesis. Casi simultáneamente, pero en un medio muy diferente creado por el primer Estado de obreros y campesinos fundado por Lenin, y en una flamante revolución de base marxista, se comenzaba a buscar una nueva psicología, verdaderamente científica, asentada sobre un enfoque materialista dialéctico de la psiquis. Ambos esfuerzos separados geográficamente, por los motivos que lo originaron y por la incomunicación, lamentablemente ni siquiera pudieron confrontarse como era debido para extraer las experiencias necesarias y enriquecedoras como se muestra en la polémica diferida Vygotsky - Piaget; pero fundaron un nuevo camino en el deambular de la psicología científica que con propiedad podemos llamar psicología materialista-dialéctica. Por ello, polemizar para tratar de demostrar si fue primero Piaget, Wallon, Kornilov, o sólo posteriormente con Vygotsky cuando surgió la psicología materialista dialéctica, no tiene sentido; ni siquiera de justicia histórica, porque la justicia está en el prestigio científico de estos


investigadores y otros que los han seguido, a pesar del relativo desconocimiento de los soviéticos en el mundo occidental, de las tergiversaciones y místicas en que se han envuelto otros como Piaget y del olvido quizás deliberado de otros como Wallon. Por ello comenzaremos no por un orden cronológico a presentar la esencia de estos trabajos.

2.6.1 Psicología genética de Henri Wallon Henri Wallon (1879-1962) abrazó temprana y conscientemente la línea marxista no sólo como trabajador científico sino como activista social en su Francia natal. Ya a finales de la década del 20 con la creación en 1925 del laboratorio de Psicología del niño y la publicación en 1930 de "Príncipes de Psychologie Appliquie" deja establecido el valor del materialismo dialéctico para la ciencia psicológica. Plantea que el enfoque marxista resuelve dos problemas o dificultades fundamentales de la psicología: el paso de lo biológico a lo psíquico y de lo individual a lo social, o sea, los viejos dilemas filosóficos de la relación individuo-sociedad y cuerpo-alma, por lo que ve quizás por primera vez, no sólo la relación filosofía-psicología, sino psicología-filosofía, es decir, la interrelación dialéctica entre ambas ciencias y en especial lo que la psicología puede aportar como ciencia particular a los problemas globales de las ciencias dados en los problemas filosóficos generales. Se propuso y de hecho lo logró, superar las tesis del materialismo mecanicista y del positivismo. Planteó con claridad que "Ser materialista es, desde el punto de vista de la teoría del conocimiento, situar la existencia de lo real antes de la representación que de ello se hace en la mente, situar la materia antes de la conciencia" (14). En su obra titulada "A la luz del marxismo" publicada en 1935 definió explícitamente su posición filosófica marxista y la derivación a partir de ésta de su método científico, la dialéctica materialista; y caracteriza despojado de todo dogmatismo la esencia y los valores de esta nueva concepción: "Lo que se llama marxismo es de hecho el surgimiento, a mediados del último siglo, de una nueva edad del pensamiento. La súbita aceleración de las transformaciones de la sociedad, la revelación de los conflictos sociales como motor de la historia, la revolución darwiniana que sustituye la eternidad del hombre por la idea de su génesis, los fulgurantes progresos de la ciencia y de la técnica, el desarrollo paralelo de la filosofía crítica..., todo converge hacia una toma de conciencia de las leyes que rigen la sociedad, el hombre, la naturaleza. El materialismo es la afirmación de que la naturaleza, ya sea física o mental, es una realidad objetiva que existe fuera e independiente de la conciencia. La dialéctica es el método que consiste en considerar que la naturaleza no es una acumulación accidental de objetos, que ningún fenómeno puede ser comprendido si se le contempla aisladamente, que los fenómenos deben ser considerados no solamente desde el punto de vista de sus relaciones y de sus condicionamientos recíprocos, sino también desde el punto de vista de su movimiento, de su cambio, que comportan contradicciones internas, conflictos, y que estas contradicciones dan cuenta de procesos de desarrollo"(15) y concluye que "la ciencia no se deduce del marxismo, es el marxismo el que deduce sus principios de acción a partir de la ciencia en su proceso de hacerse, a partir de las acciones en las que está empeñado el hombre" (16). Toda su obra científica es consecuente con estas ideas por lo que tiene como objetivo alcanzar la realidad tal como es (complejidad, contradicción, irracionalidad), evitando de una parte la asimilación empobrecedora, deformante, de la razón clásica; y por otra, fundando su método en la convicción de que


el fenómeno psíquico no es un calco de la realidad. De ahí la complejidad de sus trabajos que se tornan difíciles al entendimiento científico cotidiano. Con este proceder abordó de una manera diferente el problema del desarrollo psíquico de la infancia. Basado en el método genético explicó cómo a partir de los recursos que la especie humana trae en materia de motricidad, se pueden construir el intelecto y la conciencia humana, descubriendo al mismo tiempo las leyes y regularidades de este proceso psicogenético, lo que hizo sin proponerse elaborar un sistema como habían pretendido otros científicos, sobre todo influídos por el positivismo y por las propias posibilidades integradoras del marxismo. En este sentido René Zazzó nos dice: "Wallon no es un autor de sistema como Piaget, ni un coleccionista de hechos como lo fue Gesell, de un modo por otra parte magistral. Wallon es un observador, un clínico, un hombre de intuición tanto o más que un experimentador, pero también un filósofo en el sentido más profundo y más valioso del término -es decir, un hombre que sabe reflexionar ante las posturas de la mente, ante la realidad- y que sabe criticar estas posturas para desprenderse de las ideologías y entender lo real con creciente veracidad y eficacia" (17). De esta manera penetró como nadie lo había hecho hasta entonces, en los misterios del psiquismo infantil superando las dos teorías en pugna en aquel momento: la del homúnculo o el niño como reducción del adulto y la de las mentalidades distintas. Su psicología genética fue una nueva manera de hacer psicología infantil, legándonos su teoría de las emociones y del origen y desarrollo del pensamiento y la inteligencia, de la formación de la conciencia y la personalidad, así como una óptica más realista para interpretar la relación niño - adulto. Todos estos trabajos son de un incuestionable valor para la pedagogía aunque raramente se hable de ello y mucho menos aún de que este psicólogo de la infancia, de filiación comunista, llegó a ser Ministro de Educación de Francia en 1944 y presidente de la comisión de reforma de la enseñanza (1946) que propuso una de las más avanzadas posiciones en la época, anticipándose en muchos años al movimiento transformador de la educación que sacudió al universo a partir de la década del 60.

2.6.2 La Psicología Genética de Jean Piaget Jean Piaget (1896-1980) junto a Wallon es el fundador de la psicología genética, pero muy particularmente de una corriente de extraordinaria transcendencia en el presente siglo conocida por "constructivismo". Piaget no se propuso hacer psicología sino evolucionó de los estudios biológicos de la adaptación de las especies, a la filosofía hasta encontrar sus verdaderos motivos: la epistemología genética o sea, las causas, la génesis y desarrollo del conocimiento, cómo el hombre construye el conocimiento. Lo que sucedió fue que para dar cumplimiento a sus objetivos tuvo que necesariamente hacer psicología porque desde su óptica el conocimiento es, ante todo, una representación de la realidad asimilada a una estructura psíquica que tiene su origen, que se transforma en el proceso de adaptación del individuo al medio, o sea, que se construye. Precisamente este proceso fue explicado biológicamente por Piaget, quien no podía sustraerse, por supuesto, de su formación científica inicial, ni de las profundas huellas dejadas por el darwinismo; de aquí que el profesor mexicano Eliseo Guajardo dijera:


"Para Piaget, lo vital, lo biológico, posee una invariante funcional, la adaptación: asimilación y acomodación, la estructura cambia de una especie a otra, pero la invariante es la misma. La inteligencia es un proceso de adaptación vital en todas las especies. En el hombre posee las invariantes, la adaptación: la asimilación y la acomodación; la estructura varía. Pero la estructura posee una génesis, la estructura cursó por un proceso de construcción, no está dada de antemano. El conocimiento es un proceso constructivo en el individuo, es un proceso de adaptación. Esta forma de explicar el conocimiento, es una forma biológica de explicarlo". (18) No obstante, Piaget reconoció al hombre como un ser biológico pero inmerso en una sociedad a la que tiene que adaptarse y consideró la importancia de la educación como un factor externo para el desarrollo psíquico humano. Sin embargo, la construcción de la teoría piagetana sobre bases biológicas fue un factor decisivo para la comprensión materialista del fenómeno psíquico, lo que queda establecido en su concepción de la relación sujeto-objeto donde ante todo reconoce al hombre como un ser con las estructuras nerviosas que le permiten reflejar sujetivamente la realidad y conocerla. De esta manera acepta el conocimiento del mundo como una verdad que supera cualquier noción agnóstica o cualquier forma simplista de aprehensión de esta realidad de corte sensualista y empirista. Acepta, así, la objetividad del conocimiento y del acto de conocer, la existencia de la psiquis como un producto de la organización de la materia y la del desarrollo psíquico como un proceso que, como todos sabemos, fue capaz de hacer una magistral periodización por etapas del mismo, en particular del desarrollo intelectual. Supera y critica al empirismo como corriente filosófica de la época de amplia penetración en la ciencia, aunque fue capaz de evaluar y utilizar los resultados empíricos en la elaboración de su teoría científica. Concretamente afirma: "En realidad, la objetividad no es de ninguna manera una propiedad inicial, como los empiristas lo propondrían, y su conquista involucra una serie de constructos sucesivos que se aproximan cada vez más" (19). Continúa criticando al empirismo y al funcionalismo al plantear: "Esta interpretación pasiva del acto de conocimiento se contradice en todos los niveles del desarrollo, particularmente en los niveles sensoriomotor y prelingüístico, de adaptación cognoscitiva e intelectual. En realidad para conocer los objetos, el sujeto debe actuar sobre ellos y por lo tanto transformarles: los debe desplazar, conectar, combinar, separar y volver a unir. Desde las acciones sensoriomotoras más elementales hasta las operaciones intelectuales más sofisticadas, que son acciones interiorizadas que se llevan a cabo mentalmente, el conocimiento está constantemente unido a las acciones u operaciones, esto es, a las transformaciones" (20). Finalmente queda plasmada su concepción dialéctica de la interpretación de la relación sujeto-objeto y del carácter activo del hombre en la siguiente afirmación: "De ahí, que el límite entre el sujeto y los objetos no esté determinado de ninguna manera de antemano, lo que es más importante, no es estable. En verdad, en toda acción el sujeto y los objetos están fusionados. El sujeto desde luego, necesita información objetiva para estar consciente de sus acciones pero también necesita varios componentes subjetivos. Sin una práctica prolongada o sin la construcción de


instrumentos refinados de análisis y coordinación, sería imposible para el sujeto conocer lo que le pertenece al objeto, lo que pertenece a él mismo como un sujeto activo y lo que le pertenece a la acción misma tomada como la transformación de un estadio inicial y uno final. De este modo, el conocimiento, en sus orígenes, no surge de los objetos ni del sujeto sino de las interacciones en un principio inescrutable entre el sujeto y esos objetos" (21). De esta manera Piaget asume una posición materialista dialéctica en la interpretación de la relación sujeto-objeto que como sabemos es la concreción del problema global más importante de la filosofía, o sea, el de la relación del hombre con el mundo, con la realidad. Aquí filosóficamente da una respuesta positiva al problema ontológico y gnoseológico que le aproximan sin proponérselo intencionalmente al Marxismo-Leninismo. No obstante, consideramos que Piaget no es un marxista; sin embargo, es de hecho un filósofo por los objetivos y naturaleza de su obra, pero de una filosofía muy sui géneris: racional, pero antirracionalista; empírica, pero antiempirista; positiva, pero antipositivista; fenoménica, pero antifenomenológica; es, sencillamente, filosofía piagetana. Quizás las siguientes palabras de Lucien Goldman en su libro "Jean Piaget y las ciencias sociales" sirvan para apuntalar la idea anterior: "De hecho en el ámbito cultural de Europa occidental donde se desarrolla la discusión, un gran número de sociólogos adoptan, en nombre de la ciencia, una actitud pasiva, mientras que problemas tan importantes, y que ocupan en la obra misma de Piaget un lugar tan preponderante, tales como los de la unidad del sujeto y el objeto, la génesis, las relaciones entre estructura y función, la definición, etc., forman parte de la filosofía. Esta es la razón por la que, dejando de lado todo problema de terminología, nos parece ciertamente que la obra de Jean Piaget representa, por su carácter a la vez positivo, antiespeculativo y antipositivista una de las más importantes realizaciones del pensamiento filosófico contemporáneo" (22). Esta obra misma de Goldman es una demostración, aunque con algunos desaciertos, de la coincidencia de las principales concepciones piagetanas con las tesis del marxismo. Por supuesto, no es objetivo nuestro tampoco realizar una valoración filosófica de Piaget, sólo exponer con algunos elementos ilustrativos, el carácter materialista dialéctico de su teoría psicológica y cómo la misma constituye una de las elaboraciones sistemáticas más importantes de la ciencia contemporánea por su multilateralidad, que garantiza su intención de elaborar una epistemología genética que explique la génesis del conocimiento humano y su proceso constructivo desde la primera infancia hasta la adultez, así como la complejidad del saber universal y su construcción dinámica dada en el cuadro clasificatorio de las ciencias. Todo este empeño dejó un extraordinario dividendo para la psicología: una teoría del desarrollo psíquico, en particular del desarrollo intelectual; un método para el estudio causal, relacional, lógico e histórico del psiquismo, el método psicogenético y con ello funda junto a Wallon, una nueva y superior forma de hacer psicología infantil, que permitió a los pedagogos organizar y dirigir el proceso de enseñanza sobre bases realmente objetivas y científicas, aunque él nunca se propuso hacer pedagogía, por lo que refiriéndose a la posición activa del docente deja claro los inconvenientes de una extrapolación de los resultados de sus investigaciones científicas a la práctica pedagógica: "Este docente debe conocer muy bien la naturaleza de los procesos de aprendizaje del sujeto, así como su evolución y en consecuencia, debe remitirse continuamente a los hechos y a las interpretaciones que la psicología genética le provee. Pero es preciso tener en cuenta que esto no quiere decir que se puedan tomar esos datos tal cual, para hacer una aplicación pedagógica directa. lo que queda por hacer es, precisamente, una investigación pedagógica, pero no soy yo la persona más indicada para decir cómo habría que concebirla; son los pedagogos quienes deben hacerlo" (23).


El otro aporte extraordinario de Piaget al desarrollo de la ciencia psicológica fue haber fundado su movimiento más amplio, activo y contradictorio de la contemporaneidad: el constructivismo. Decimos amplio por la infinidad de sectores de la ciencia y problemáticas que abarca, que desborda los límites mismos de la psicología para constituirse en la actualidad en una filosofía, una epistemología, un nuevo paradigma pedagógico o alternativa didáctica, un enfoque metodológico investigativo en el campo de las ciencias sociales y hasta propiamente una teoría del aprendizaje. Precisamente esta amplitud es causa de confusiones y extrapolaciones que llevan a considerar como constructivista a casi cualquier teoría que explique el proceso de aprehensión de la realidad por el hombre, tanto en el sentido filosófico-ontológico objetivo de considerar su existencia como objeto independientemente del sujeto cognoscente, como en el sentido subjetivo de que es el hombre mismo quien construye a la realidad y a sí mismo en la interacción con el objeto. Así es como muchas de las teorías clásicas cognitivas surgidas en la década del 50 y que veremos más adelante, se clasifican en la actualidad de constructivistas, o los propios enfoques cognitivos del aprendizaje producidos por el neoconductismo, hasta increiblemente, hay autores que catalogan a Vygotsky y su enfoque histórico cultural como constructivista.¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. La realidad es que Piaget nunca se autodenominó constructivista, aunque sí dejó claro que en su desarrollo intelectual y en el proceso de aprendizaje, el hombre construye estructuras mentales como adaptación del organismo al medio. Precisamente aquí están algunas de las críticas que pudieran hacer dudar de la naturaleza realmente dialéctica de su teoría, al hacer primar la naturaleza biológica en este proceso, al definir a la adaptación como el mecanismo fundamental por el que se produce el desarrollo psíquico, soslayando o poniendo en un segundo plano a lo social y a la educación. Considero sin embargo, que este segundo plano, ocupa el segundo lugar no por restarle importancia, sino por la lógica de análisis del problema que parte por considerar al hombre, en este caso al niño, como un ser natural con un conjunto de mecanismos y disposiciones sobre el que actúa el medio social para echarlos a andar y elaborar cada individuo sus propias estructuras mentales. Los recursos de la lógica formal a la que acude Piaget para desarrollar su teoría no lo pueden llevar por otro camino, pero su validez en la explicación de la génesis del psiquismo, el proceso de su desarrollo orgánico, sistemático y cronológico y su concreción en estructuras periodizadas, es expresión sintética de sus fuerzas motrices, concatenación y tránsito hacia la aparición de nuevas cualidades lo que le da un viso inevitablemente dialéctico a su enfoque. Destierra de esta manera, sin proponérselo, las tésis dogmáticas de algunos marxistas que consideran que sólo desde esta posición puede construirse una dialéctica materialista, negando otros caminos o alternativas válidas como patentiza el filósofo ruso G. Kursanov al plantear que "la concepción materialista consecuente de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, lleva inevitablemente a la dialéctica materialista científica". (Ver referencia 43) Sólo apuntaré que Piaget desencadena una verdadera revolución psicológica que con justicia podemos denominar constructivismo postpiagetano y que el listado de autores, teorizaciones y tecnologías es en la actualidad casi interminable y que por el momento no he considerado en la presente edición. Se inscriben en este listado los nombres de J. Derval, J. Palacios, P. del Río, J.L. Hidalgo, C. Coll, E. Ferreiro, C. Kamii, Y. Novak, R. DeVries, L. Kohlberg, R. Shaffev, M. Carretero, R. Gallego-Badillo, entre otros conocidos en nuestro medio latinoamericano, donde el constructivismo es una inmensa realidad científica, pero puede ser también un mito, manipulado en función de intereses, hay veces muy alejados del espíritu de la ciencia y de las necesidades para


afrontar los desafíos de nuestras sociedades con objetividad y eficiencia, en especial en el campo de la educación.

2.6.3 Enfoque histórico cultural de Lev S. Vygotsky La concepción más integrada, sistemática y acabada de un enfoque materialista dialéctico del desarrollo psíquico se encuentra, sin dudas, en los trabajos de Lev S. Vygotsky (1896-1934) en lo que se ha denominado enfoque histórico-cultural de la psiquis humana, a partir de la cual se desarrolla toda una nueva dimensión de la psicología como ciencia, tanto en lo que respecta a su objeto como sus métodos, basado en el Marxismo-Leninismo, y en la que se asientan fundamentalmente las mejores realizaciones de la psicología soviética, así como la de otros países del antiguo campo socialista, incluyendo a Cuba. Desde el punto de vista filosófico a Vygotsky le cabe el mérito de haber podido estructurar el estudio e interpretación del fenómeno psíquico sobre una metodología dialéctico-materialista, donde incorpora por primera vez al materialismo histórico como fundamento para la verdadera evaluación en su tiempo y condiciones del problema del hombre en su mundo. Todo ello es una síntesis creativa de las tesis del marxismo considerando las aportaciones realizadas por Lenin en las nuevas condiciones socio-políticas del primer estado de obreros y campesinos de la humanidad. Esta posición vigotskiana tuvo un valor extraordinario para la psicología, principalmente para la superación de los esquemas o limitaciones de otros intentos de aproximación dialéctico-materialista al estudio del psiquismo como por ejemplo J. Piaget, incluso de los que conscientemente abrazaban para ese fin al marxismo (G. Politzer, L. Sevé, H. Wallon, R. Zazzó, K. N. Kornilov, V. M. Bechterev, I. P. Pavlov). En este sentido alerta: "La aplicación directa de la teoría del materialismo dialéctico a los problemas de la ciencia natural y, en particular, al grupo de ciencias biológicas o a la psicología es imposible, como es imposible aplicarla directamente a la historia y a la sociología. Entre nosotros hay quienes piensan que el problema de la psicología y el marxismo se reduce a crear una psicología que responda al marxismo; pero en realidad, ese problema es mucho más complejo".(24) y luego precisa: "Hay que saber qué se puede y qué se debe buscar en el marxismo... hay que encontrar una teoría que ayude a conocer la psiquis y no la solución del problema de la psiquis, no las fórmulas que resumen y suman al resultado de la verdad científica... no se puede buscar en los maestros del marxismo la solución del problema, incluso ni siquiera una hipótesis del trabajo porque ellas se crean en el terreno de la ciencia dada, sino el método de su construcción" (25). Y se anticipa premonitoriamente al modismo dogmático de muchos marxistas incluyendo a psicólogos, de considerar sus trabajos con este enfoque y por supuesto con cientificidad y partidismo ideológico, al hacer referencia constante a planteamientos y tesis textuales de los clásicos del marxismo: "Yo no quiero saber gratuitamente, habiendo recordado un par de éstas qué es la psiquis, quiero aprender en todo el método de Marx, cómo construir la ciencia, cómo enfocar la investigación de la psiquis"(26). De esta manera, el problema de la relación marxismo-psicología queda planteado y resuelto de una nueva forma y se sientan las bases para un enfoque materialista dialéctico del fenómeno psíquico cualitativamente superior, a partir de un enfoque metodológico y no factológico como hasta ese momento se había realizado. Esta actitud de Vygotsky le permite elaborar su teoría histórico-cultural de la psiquis.


Comprende de esta manera a la psiquis como una entidad dinámica transmutable, producto del desarrollo histórico de la sociedad, con un curso de desarrollo individual, donde se producen transformaciones, tanto estructurales como funcionales. Las funciones psíquicas superiores que constituyen los rasgos distintivos del psiquismo humano del animal, son un producto de la apropiación de la experiencia histórico-social acumulada por la humanidad y que se encuentran en los objetos y fenómenos que son a su vez una síntesis del decursar histórico de la humanidad... "Todas las funciones superiores no se formaron en la biología, en la historia de la filogénesis pura, sino que el mecanismo mismo que se encuentra en la base de las funciones psíquicas superiores es un calco de lo social. * Modificando la conocida tesis de Marx , podríamos decir que la naturaleza psíquica del hombre representa el conjunto de las relaciones sociales, trasladadas al interior y convertidas en funciones de la personalidad y formas de su estructura. No queremos decir que tal es el significado de la tesis de Marx; pero nosotros vemos en esta tesis la expresión más completa de aquello a que nos conduce la historia del desarrollo cultural" (27). De esta manera, la apropiación constituye el mecanismo fundamental por el que se produce el desarrollo psíquico humano y de hecho se convierte en una nueva categoría psicológica que supera a paradigmas que daban una interpretación menos dialécticamente completa de este proceso como es la categoría piagetana de “adaptación” de base biologista. Por otra parte, introduce en el esquema de la relación hombre-mundo, concretado en la relación sujeto-objeto, un elemento mediador: el instrumento, que con su naturaleza cultural y con la expresión de la esencia social humana, dan una nueva dimensión a la solución de este problema fundamental de naturaleza filosófica para la ciencia psicológica; y que permite, por primera vez, dar una adecuada respuesta al carácter activo y transformador de la psiquis humana, como actividad psíquica, valga la redundancia. En este sentido, M. Shuare nos plantea sintéticamente: "El rasgo fundamental de la actividad humana es su carácter mediatizado por el instrumento, que se interpone entre el sujeto y el objeto de la actividad. En el proceso de desarrollo * Se refiere a la sexta tesis sobre L. Feuerbach. histórico de la humanidad, entre las personas y la naturaleza "natural" se interponen, creados por el trabajo, objetos que constituyen la segunda (no en importancia) naturaleza, la naturaleza social del hombre. Dichos objetos constituyen la cultura. En el hombre, la naturaleza sociocultural no coexiste ni se superpone a la naturaleza natural, sino que transforma a ésta, sometiéndola a leyes de orden superior" (28). Vygotsky resaltó la naturaleza social del proceso de “interiorización” dado como mecanismo psicológico de la “apropiación”, al puntualizar el papel decisivo del adulto como mediador de la relación sujeto-objeto y portador de las formas más generales y concretas de la experiencia histórico-social y la cultura contenidos en los objetos de la realidad circundante al sujeto. De esta concepción surgió su noción de "zona de desarrollo próximo" de un inestimable valor para la comprensión del desarrollo psíquico infantil, la psicología diferencial y la pedagogía. La zona de desarrollo próximo se determina por lo que el niño puede realizar en colaboración, bajo la dirección y con la ayuda del adulto o incluso sus propios coetáneos; y nos ofrece una medida de las potencialidades del desarrollo psíquico infantil, por lo que tiene sin dudas mayor importancia


que al nivel de desarrollo actual en lo que a diagnóstico de este desarrollo y enseñabilidad del niño tocan. Esta noción vigotskiana supera un poco el estatismo y espontaneidad de la relación sujeto-objeto planteada por Piaget, así como su subvaloración relativa del factor social. Llevada incluso al esquema conductista tradicional (E-R) o neoconductista (E-O-R), introduce en pleno auge de esta gran corriente norteamericana el eslabón mediador necesario para modificar este modelo hacia uno verdaderamente dinámico y objetivo, compatible con la esencia social humana, erigida sobre su naturaleza biológica dada en especial en la particularidad de su sistema nervioso de poder reflejar superiormente la realidad. En este sentido, en su prólogo a la primera edición castellana en 1964 de "Pensamiento y lenguaje" el profesor argentino José Itzigsohn nos dice: "Vigotski no perdió en ningún momento de vista el que la psiquis es una función propia del hombre como ser material dotado de un órgano específico, el cerebro, cuyas leyes adquieren nueva forma y son modeladas por la historia de la sociedad". Y nos nomina su teoría con acertada precisión para los hispanoparlantes que por primera vez nos asomábamos a la obra vigostkiana como "teoría del desarrollo cultural de las funciones psíquicas" (29). La relación cerebro-psiquis, complejo problema multicientífico, pero decisivo en el establecimiento de una sólida psicología materialista-dialéctica, es resuelto por Vygotsky de una nueva manera, que le permite superar el determinismo quasimecanicista de la teoría pavloviana y sentar las bases para el surgimiento de la neuropsicología, una nueva ciencia de extraordinaria importancia en la actualidad no sólo en el campo de la psicología y la medicina clínica, sino para otras ciencias como la cibernética y la propia pedagogía, en particular para la defectología. Todo ello puede verse reflejado en las tres ideas vigotskianas fundamentales acerca de la localización de las funciones psíquicas: • • •

El carácter cambiante de las vinculaciones interfuncionales durante el desarrollo infantil. La formación de sistemas dinámicos complejos que integran a las funciones elementales. La existencia de relaciones extracorticales en la actividad de los centros cerebrales que se integran al funcionamiento de las formas psíquicas superiores.

Sobre estas ideas, Vygotsky elabora su concepto de "sistema psicológico" que define como el conjunto de relaciones móviles que surgen en determinada etapa del desarrollo, donde llega a descubrir la ley de la organización jerárquica de las funciones psíquicas superiores a partir del estudio de sus afectaciones, que enuncia de la siguiente manera: el desarrollo transcurre en dirección ascendente y la destrucción, al contrario, en sentido descendente. De esta manera, las funciones psíquicas superiores encuentran su explicación en la neurodinámica cerebral en un nuevo esquema localizativo que amplía las nociones pavlovianas contenidas en su teoría del reflejo condicionado, llegando incluso a dar una fundamentación genética y evolutiva de las mismas de extraordinaria importancia para la psicología infantil, que contaría ya con una teoría neural del desarrollo psíquico. Estos estudios neuropsicológicos de Vygotsky junto a su concepción del historicismo social en la determinación del desarrollo psíquico, le permitieron caracterizar sus fuerzas motrices de una manera mejor fundamentada que la de otros intentos en la psicología materialista dialéctica, como fue el caso de H. Wallon. Con Vygotsky queda precisado que las fuerzas motrices del desarrollo


psíquico se encuentran en la contradicción entre el nivel de desarrollo psíquico alcanzado por el sujeto y las nuevas exigencias planteadas por los factores sociales a su actividad vital, donde el mediatizador es el adulto que presenta los lados del objeto que se convierte en elemento de aprehensión, síntesis de la experiencia histórico social acumulada por la humanidad que puede ser sustituido por el lenguaje y el signo, producto sintético a su vez del devenir de la humanidad, lo cual también fue objeto de un magistral estudio de Vygotsky y que se resumen en su obra "Pensamiento y Lenguaje". El enfoque de Vygotsky acerca del desarrollo psíquico humano tuvo consecuencias extraordinarias para la pedagogía ya que permite replantear el problema de la relación de la enseñanza y el desarrollo psíquico, presentando un nuevo modelo que fundamenta cómo la enseñanza y la educación, guían, conducen al desarrollo psíquico, lo que se contrapone a los enfoques más generalizados en la época como es el de que la enseñanza depende de la maduración, idea contenida en las concepciones piagetanas o las fórmulas conductistas que conducen por lo general al paralelismo enseñanza-desarrollo. Con Vygotsky toma realce, significación, la escuela, la enseñanza institucionalizada como vía para la optimización del desarrollo psíquico del niño y sugiere a la práctica pedagógica métodos que tensionan, que exigen el máximo a las potencialidades mentales del niño sobre la base del conocimiento de su individualidad y leyes generales del desarrollo psíquico. No hay dudas que crea un nuevo paradigma para la Psicología Pedagógica y las Ciencias de la Educación, que con asombrosa actualidad recorre todos los confines del planeta para hablarse de "la pedagogía de Vygotsky" donde "la humanización de la pedagogía, su liberación de la cautividad biológica para convertirse en humana e histórica es su centro e inspiración fundamental". (30) Por último, es necesario realizar un breve comentario de lo que significó la obra de Vygotsky, no sólo por su contenido teórico sino por su valor metodológico para la psicología como ciencia en general y para la psicología materialista dialéctica en particular, fundamentalmente para la psicología soviética. En primer término, como planteara V. P. Zinchenko (31) con su concepción acerca del problema de las unidades de análisis de la psiquis ("la unidad mínima que conserva las propiedades del todo complejo") dejó establecidas las bases para resolver el más complejo problema teórico-metodológico de la psicología científica, el enfoque integrador del fenómeno psíquico, el poder estudiar los aspectos particulares del psiquismo sin perder de vista el todo del que forma parte, el mantener el estudio particular en el marco integrador estructura-función tanto en lo onto como en lo filogenético. De esta manera Vygotsky construyó una psicología genética más avanzada en lo metodológico que la psicogenética walloniana, la que ni siquiera llegó a preocuparse por la integración sistemática de los fenómenos que estudiaba; y que la epistemología genética piagetana, que aunque llegó a constituir una verdadera filosofía del estudio de la psiquis y su desarrollo, tenía aspectos imposibles de integrar dado su determinismo causal inicial biologista, como por ejemplo, el problema de la unidad de lo cognitivo y lo afectivo o la esencia histórico-social del determinismo dialéctico del fenómeno psíquico, dado en el principio de la correlación de lo biológico y lo social o de la herencia y el medio. Superó también a Wallon y a Piaget al crear el método genético-experimental, en particular el de "estimulación dual", ejemplo de creación de instalación instrumental ajustada a la teoría y a la investigación del problema práctico del cual se elucida. En este sentido M. Shuare, nos plantea, basándose en las apreciaciones que al respecto expusiera A. Luria, lo siguiente:


"Las reflexiones metodológicas de Vygotsky adquieren mayor relevancia aún si se tiene en cuenta el momento en que fueron formuladas, cuando se trataba de construir una nueva psicología sobre la base del materialismo dialéctico e histórico, intento que muchas veces cobró formas eclécticas o reduccionistas tanto desde "abajo" -reduccionismo biológico-, como desde "arriba" -reduccionismo sociológico" (32) En estas realizaciones de contenido y método de la psicología de Vygotsky se erigió la nueva forma de hacer ciencia de la psicología soviética. Lamentablemente una confluencia de factores no permitieron la realización y profundización inmediata de la teoría vigotskiana, pero lo asombroso es que, en poco tiempo sirvió para construir todo un sistema en Europa Oriental y que en la actualidad en el Occidente se descubren sus valores y de manera creciente se incorporan muchas de sus concepciones y prácticas al quehacer científico de corrientes conductistas, constructivistas, cognitivistas y hasta humanistas y personológicas. Entre los factores citados encontramos en primer término, la corta vida de Vygotsky, murió a los 38 años y realmente dedicó sólo sus últimos 10 años a su obra psicológica; por lo que muchas de sus concepciones no pudieron ser completadas o evidenciadas investigativamente por las metodologías propias desarrolladas por este autor. Por ello, algunas de las críticas que se le han hecho, incluso por sus discípulos soviéticos, quedan más en el campo de lo que Vygotsky no pudo hacer o completar que en el del contenido mismo de sus concepciones. No hay mejor caracterización -algo metafórica- de este problema que la siguiente nota extraída de un trabajo del español Pablo del Río: "No en vano S. Toulmin (1978) ha llamado a Vygotsky el Mozart de la psicología (33). Su obra, sinfonía inacabada, pues en su mayor parte inédita, es extensa, compleja y siempre subyugante".

"Intentar sintetizar o simplificar las ideas educativas (y agregamos psicológicas dado los objetivos de este trabajo) de Vygotsky en escasas líneas puede resultar tan frustrante a quien lo haga y a quien lo lea, como resumir una poesía o apocopar un buen chiste: solo funciona para aquel que ya lo conocía y a éste le parecerá incompleto" (34). Otro factor, en este caso de carácter extracientífico que limitó la realización de la obra de Vygotsky fue la política stalinista de ideologización de la ciencia, de la que la psicología como ciencia social fue víctima especial. Junto a la confirmación del papel de la filosofía marxista como fundamento de todas las ciencias se plantearon una serie de exigencias que condujeron a la dogmatización y esquematización; y por consiguiente, la castración del contenido verdaderamente dialéctico del materialismo; por lo que las concepciones vigotskianas fueron duramente atacadas ya que se separaban de la interpretación materialista oficial del psiquismo dado en la reflexología, y teoría del reflejo condicionado, incluso fue acusado junto a Luria de "mantener una concepción de historicismo vulgar, eclecticismo, falta de enfoque clasista y partidario" (35). Todo ello impidió que la obra de Vygotsky fuera divulgada y se produjo un retraso sensible en las investigaciones de los más eminentes discípulos que seguían su concepción histórico-cultural: S. L. Rubinstein, A. N. Leontiev, L. V. Zankov, D. B. Elkonin, P. Ya. Galperin, A. V. Zaporozhets, entre otros. Sólo a manera de ejemplo podemos citar que desde la primera edición en ruso de "Pensamiento y Lenguaje" en 1934, no se produjo la segunda edición hasta 1956; y otros trabajos importantes como "Investigaciones psicológicas escogidas" e "Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores" no vieron la luz hasta 1956 y 1960, respectivamente.


Esta situación interna en la URSS, sumada a la incomunicación propia que existió entre el oriente y el occidente, conllevó al desconocimiento en los más avanzados círculos científicos psicológicos de una teoría tan extraordinariamente excepcional y que pudo haber cambiado significativamente el curso del quehacer científico de la psicología en su época. Un ejemplo de ello podemos encontrarlo en el tardío descubrimiento de Jean Piaget de la obra de Vygotsky, en particular de las observaciones críticas que le hizo a sus trabajos en el libro "Pensamiento y Lenguaje". Pero nada más elocuente que la propia expresión de Piaget al respecto: "No puede ser más que con pena que un autor descubre, veinticinco años después de su publicación, el trabajo de un colega desaparecido durante este tiempo, sobre todo si se tiene en cuenta que contenía tantos puntos de interés inmediato para él que podían haber sido discutidos personalmente y en detalle. Aunque mi amigo A. Luria me había mantenido al tanto de la posición simpatizante y crítica a la vez, de Vygotsky hacia mi obra, nunca pude leer sus escritos o ponerme en contacto con él; y hoy, al leer su libro lo lamento profundamente, ya que de haber sido posible un acercamiento podríamos haber llegado a entendernos sobre cantidad de puntos" (36). A partir de la década del 80. se manifiesta un interés creciente por el conocimiento y utilización de la teoría de Vygotsky en Europa Occidental, Latinoamérica y en los Estados Unidos. Esto se extiende al campo de la Pedagogía donde se ha llegado a plantear por prestigiosas publicaciones y autores la existencia de una teoría pedagógica vigotskiana. (Ver por ejemplo los números 64 y 141 de la revista española Cuadernos de Pedagogía). Otro mérito indiscutible de Vygotsky es haber creado sobre la base de su teoría histórico-cultural del desarrollo psíquico, una nueva línea de la psicología materialista dialéctica de un alto nivel de elaboración científico-teórico, aunque quizás desde el punto de vista práctico insuficientemente aplicada, y que se sintetiza en los principales enfoques de la psicología soviética y de los países del antiguo campo socialista y en la psicología cubana de las últimas décadas, aunque en este caso con matices muy propios, lo que puede constatarse en la tésis de doctorado del autor de este libro titulada: "El desarrollo de la psicología pedagógica en Cuba. Sus aportes a la teoría y práctica educativa nacional". La Habana, 1995. Es importante destacar, sin embargo, que en la URSS no existió un enfoque, concepción o teoría única, acerca del fenómeno psíquico, como un poco se ha intentado de hacer creer; y si bien se trató de exportar una imagen de unidad científico-teórica en la psicología soviética, en realidad existieron debates, en ocasiones enconados, entre las diferentes posiciones; incluso en las difíciles condiciones del anonimato en que tuvo que supervivir esta ciencia en la etapa stalinista y la coacción y dogmatización brezhenevriana. Entre estas concepciones se desarrollaron algunas bastante distantes del enfoque vigotskiano, como es la teoría del set (ustanovka: tendencia, disposición, inclinación) del georgiano N. Uznadze (1886-1950) o los estudios psicofisiológicos de Beritashuili y N. A. Bernshtein o en menor medida de la escuela de Leningrado encabezada por V. N. Miasischev y B. G. Ananiev, así como los trabajos de los seguidores de la teoría reflejo condicionado de Pavlov en sus posiciones reformadoras contemporáneas o no ortodoxas, o sea, los neopavlovianos. Pero los enfoques más significativos de la psicología soviética descansan en las posiciones de la psicología histórico-cultural de L. S. Vygotsky y corresponden en muchos casos a sus más eminentes discípulos. Sólo a manera de ejemplo haremos mención a estos principales enfoques y sus autores.

2.6.4 Teoría de la unidad de la conciencia y la actividad¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. de S. L. Rubinstein y de A. N. Leontiev.


En primer término se destaca la concepción de la unidad de la conciencia y la actividad desarrollada por S. L. Rubinstein (1889-1960) que se convirtió, dada su profunda elaboración marxista leninista en uno de los principios filosófico-metodológicos centrales de la psicología soviética por su importancia para la comprensión de la naturaleza de lo psíquico. Este autor en su obra prolífica y de difícil comprensión, quizás por su estilo de redacción y dificultades en las traducciones*, sienta las bases para la superación definitiva de modelo conductista en la psicología. * Se han traducido al español y editado todos sus libros fundamentales: "Problemas de la psicología en los trabajos de Carlos Marx", "El ser y la conciencia", "Principios de psicología general", "El desarrollo de la psicología: principios y métodos" y "El proceso del pensamiento. El pensamiento y los caminos de su investigación. Las leyes del análisis, la síntesis y la generalización". psicología, ya que al definir los componentes estructurales de la actividad deja establecida la diferencia esencial entre la acción y la reacción, al demostrar cómo la acción no es un acto dirigido al estímulo, sino al objeto. De esta manera, se presenta una teoría que permite comprender el psiquismo como una forma particular de actividad en la que se ha formado y manifiesta en determinado condicionamiento social, por lo que se da una nueva connotación en este caso de naturaleza verdaderamente psicológica a la determinación del comportamiento humano, a la conciencia como forma cualitativamente superior del psiquismo, exclusiva del hombre y reguladora de su actuación. Sin embargo, la más acabada y reconocida teoría acerca de la unidad de la psiquis y la actividad en la psicología soviética es la elaborada por A. N. Leontiev (1903-1979), quien sobre la base de investigaciones experimentales y de la clínica de guerra (atención y recuperación de los soldados afectados neurológica y psicológicamente), estableció los elementos constitutivos de la actividad objetal, su estructura y la unidad estructural entre la actividad externa, la práctica y la interna (psíquica). Sobre estas concepciones y una aplicación consecuente de la teoría leninista del conocimiento, elabora su teoría del origen y desarrollo histórico de la psiquis, tanto en el aspecto filogenético como ontogenético (Ver su libro Problemas fundamentales del desarrollo de psiquismo), que le permitió posteriormente elaborar una avanzada teoría acerca de la conciencia y con ella sentar nuevas bases para el estudio de la personalidad (Ver su libro "Actividad, conciencia, personalidad"). A Rubinstein y a Leontiev les corresponde el mérito de haber desarrollado la nueva psicología materialista dialéctica soviética sobre las bases del enfoque histórico-cultural del psiquismo humano de Vygotsky. Al primero, esencialmente el establecer los fundamentos teórico-filosóficos y al segundo aportar además, una nueva concepción científica de la psiquis y su historia, así como una metodología para su estudio: la teoría de la actividad, haciendo una demostración palpable de cómo debe cumplirse en la ciencia psicológica el principio dialéctico de la unidad teoría-práctica. A Leontiev le debemos también la elaboración de importantes categorías psicológicas como la de actividad rectora que tuvo una importancia decisiva para la Psicología infantil, y por tanto para la Pedagogía como podrán verse después en los trabajos de otro discípulo de Vygotsky, D. B. Elkonin (1904-1984) quien con sus estudios de la psicología del juego realizó junto a V. V. Davidov, importantes aportes a la Pedagogía, fundamentalmente a la Pedagogía Preescolar. En la actualidad resulta imposible encontrar un estudio de la personalidad o de algún aspecto del psiquismo humano en lo que fue la URSS y el campo socialista que no tome fundamentos en los trabajos de Rubinstein y Leontiev, independientemente de las críticas a que han sido sometidos estos autores, en ocasiones con acertada objetividad. Incluso, considerando desaveniencias y controversias presentadas


entre ellos respecto a la definición e interpretación de la categoría "actividad", en ocasiones exageradas por sus discípulos, agazapados ya en verdaderos bandos.

2.6.5 Teoría de la formación planificada de la acción mental de P. Ya. Galperin En la propia línea de estudio de la actividad desde la perspectiva histórico-cultural vigotskiana se encuentran también los trabajos de sus discípulos P. Ya. Galperin (1902-1988) y A. V. Zaporozhets (1905-1981). Galperin es conocido en el ámbito de la psicología internacional por su teoría de la formación planificada de la acción mental, la que ha sido enriquecida por algunos de sus discípulos entre los que se destaca Nina Talízina, pero realmente sus trabajos constituyen aportes directos y originales a la solución de problemas tan medulares para la psicología como su objeto y los métodos para su investigación. Retoma la tesis vigotskiana de la interiorización como medio de conversión de las acciones externas en internas, que al tomar un carácter orientado en condiciones sociales, determinan lo propiamente psicológico. De esta manera define a la psiquis como una forma de actividad de orientación del hombre, derivada de la práctica y al servicio de ésta. Esta concepción galperiana de la psiquis le llevó a un original replanteo del objeto de la psicología que es el estudio de "la actividad del sujeto destinada a resolver las tareas de orientación en las situaciones sobre la base del reflejo psíquico de esas situaciones" (37). De esta manera, de lo que se ocupa la psicología no es del estudio de la psiquis, sino de la actividad de orientación del sujeto, porque éste no constituye realmente una organización espiritual sino un organismo complejo. En este sentido Galperin critica a otros enfoques de línea vigotskiana que estudian el psiquismo como producto final de la apropiación; él insiste en la compresión del proceso mismo por lo que metodológicamente se adscribe al enfoque psicogenético que le aproxima a las concepciones piagetanas y wallonianas. Producto de estas nociones, Galperin formuló el principio general referido a que el método en el estudio de la psiquis "debe intentar seguir el proceso de conversión de las acciones externas en acciones mentales... el método científico deberá consistir en la formación de esas acciones internas, o sea, que no se trata sólo de observar, de constatar el pasaje, más bien por el contrario, no es la constatación lo que dará la clave, por cuanto únicamente registrará ciertos cambios en la acción, pero no explicará el porqué de esos cambios y, lo más importante, no podrá dar cuenta de la aparición de la acción interna que presenta determinadas características" (38). En esta forma podemos considerar que su teoría de la formación planificada de la acción mental se convierte en un método de investigación psicológica, que unido a sus valores como teoría del aprendizaje y metodología para la formación de la actividad cognoscitiva de los escolares, le dan una connotación particular, tanto para la Psicología como para la Pedagogía, aún a mi modo de ver insuficientemente aprovechada por ambas ciencias.

2.6.6 Teoría de la acción humana de A. V. Zaporozhets A. V. Zaporozhets abarcó un amplio espectro de temas de investigación psicológica, abordando siempre el problema de la acción humana desde una dimensión histórico-cultural.


Sus trabajos enriquecen la teoría de la actividad de Leontiev y por vías experimentales diferentes, corroboran la concepción galperiana acerca del papel de las acciones de orientación en el desarrollo psíquico, al señalar que los procesos psíquicos son estas acciones realizadas en el plano interno. Resaltó el papel del adulto en la organización de la actividad prática del niño en la que se forman sus diferentes tipos de acciones psíquicas, por lo que prestó gran atención a los problemas de la enseñanza y la educación. En este sentido abordó continuamente las formas particulares de relación que toma la enseñanza y el desarrollo psíquico del niño, buscó criterios para "amplificar" este desarrollo entre los que elaboró ideas de una gran validez pedagógica como la comprensión del desarrollo psíquico como un proceso de automovimiento, en el que surgen contradicciones internas que constituyen crisis evolutivas que manejadas adecuadamente son superadas para dar un sentido y dirección al desarrollo. Puntualizó incluso cómo cada periodo evolutivo es el óptimo para determinadas adquisiciones (períodos sensitivos), lo que es básico para la programación de la educación.

2.6.7 La teoría psicológica y neuropsicológica de A. R. Luria A. R. Luria (1902-1977) es quizás el más conocido psicólogo soviético en el extranjero, pero lamentablemente con una visión limitada a sus estudios de neurofisiología y neuropsicología. Raramente se hace mención a los fundamentos de sus trabajos en la teoría histórico-cultural de Vygotsky; y menos aún a sus aportes decisivos a esta teoría, ya que a Luria podemos considerarlo más que su discípulo, un verdadero colaborador o coautor cuando en la década del 30 realiza su estudio de las transformaciones psicológicas que se operaban en los habitantes de las aldeas del Asia Central sometidos a las nuevas condiciones socio-históricas de la sovietización, que le permitieron determinar que la psicología como ciencia debe estudiar la actividad psíquica de las personas enmarcada en su origen histórico-social, por lo que "no hay que buscar los orígenes de la conciencia... dentro del cerebro ni en los mecanismos de los procesos nerviosos, sino en la relación real del hombre con la realidad, en su vida social, que constituye la auténtica fuente de las formas más complejas de la actividad del hombre" (39). Este principio general orientó las investigaciones que desarrolló Luria sobre la fisiología del cerebro y de la actividad nerviosa superior, para dejar resuelto experimentalmente mediante su teoría de los tres bloques funcionales del cerebro, el agudo problema de la localización de las funciones psíquicas superando los enfoques isomorfistas, localizacionistas y globalizadores, que daban siempre una respuesta mecanicista de una u otra forma al problema de la relación del psiquismo con su base material. De modo que utilizando el método dialéctico materialista resuelve este problema fundamental de la psicología de carácter filosófico y sociológico sobre las bases científico-objetivas aportadas por la biología, lo que se concreta en su concepción del "cerebro humano como un sistema de bloques, cada uno de los cuales cumple una función determinada, cuyo trabajo conjunto permite hacer un análisis y síntesis de la información proveniente del mundo externo, crear una imagen subjetiva del mundo objetivo, anticipar lo que ha de suceder, apreciar los resultados de sus actos y regular su comportamiento (40). Sin dudas, Luria aporta los fundamentos neuropsicológicos y fisiológicos a la teoría histórico-cultural de Vygotsky que permiten la construcción de una psicología materialista dialéctica sobre sólidas bases científicas. Su contribución es importante para la Psicología General y Evolutiva, incluso para la Psicología del Aprendizaje y por ende para la Pedagogía, lo que puede constatarse en su siguiente planteamiento respecto a los estudios realizados en relación con los procesos neuropsicológicos de la adquisición de la escritura, el cálculo y las nociones geométricas:


"Los psicólogos soviéticos han elaborado un sistema de asimilación organizada de estos conocimientos, nociones y habilidades, gracias a lo cual también han demostrado que pueden crearse condiciones que establezcan sobre una base científica, el proceso de aprendizaje y aseguren una formación de los conocimientos y habilidades mucho más rápida, lógica y sólida de cuanto pudo serlo nunca. El papel de las nuevas concepciones científicas en la práctica de la formación de los procesos psíquicos del hombre revela las inmensas perspectivas que se abren ante nosotros" (41). En fin, que podemos considerar a Luria como uno de los creadores de la concepción histórico-cultural del psiquismo humano, a la que aporta la comprensión dialéctico-materialista de su sustrato material, para lo cual funda una nueva ciencia, la neuropsicología; y dirige las investigaciones neurofisiológicas por nuevos derroteros que reactualizan las concepciones pavlovianas y amplían las de N. A. Bernshtein y P. K. Anojin que considero bases para su enfoque de lo que llamó "fisiología psicológica o psicológicamente orientada": "Luria opinaba que era necesario formular nuevas ideas fisiológicas que correspondieran realmente a la naturaleza histórico-social mediatizada de los fenómenos psíquicos" (42).

2.6.8 Consideraciones para la comprensión actual de la¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. Psicología materialista dialéctica de base marxista Hasta aquí hemos visto a grandes rasgos lo que ha significado la teoría histórico cultural de L. S. Vygotsky para el surgimiento de una concepción avanzada de la psicología materialista dialéctica, asentada en una base marxista-leninista y que se sintetiza en los principales logros de la psicología soviética, de la cual nos hemos esforzado en presentar una panorámica que, no por mucho, ha dejado fuera a concepciones y autores que han realizado aportes importantes en la URSS, fundamentalmente en el campo de la psicología de la personalidad, de la comunicación social, ingenieril, clínica e incluso pedagógica. Tampoco se han presentado trabajos significativos de autores de otros países del antiguo campo socialista y los de Cuba. No obstante, hay dos cuestiones que se imponen para cerrar este relativamente extenso epígrafe de la psicología materialista-dialéctica: En primer término, comprender cómo esta corriente de la psicología contemporánea tiene ya una larga historia que parte desde los enfoques de la psicología precientífica occidental en el siglo XVIII: el materialismo francés, desde sus concepciones vulgares hasta los enciclopedistas y el sensualismo inglés, hasta los esfuerzos de la incipiente ciencia psicológica de la segunda mitad del siglo XIX e inicios del presente, por abordar el psiquismo como un producto de la actividad de su base material, el sistema nervioso en general y el cerebro en particular, que condujo a enfoques y teorías mecanicistas y reduccionistas como es el caso de la psicofisiología alemana y rusa, así como la reflexología; todo lo cual fue superado en cierta medida por la teoría pavloviana del reflejo condicionado, que con su orientación marxista en lo filosófico y sólida experimentación en lo metodológico, avanzó hacia un primer esquema bastante objetivo del funcionamiento del psiquismo, su determinación neurofisiológica y su expresión comportamental. Por supuesto, el modelo pavloviano no pudo trascender la determinación mecanicista por su comprensión parcializada de la naturaleza histórico-social del hombre y los esquemas del darwinismo, la neurofisiología clásica, la psicología animal y el experimentalismo que resultaban un lastre aún muy pesado, en un momento histórico donde la ideologización de la ciencia llevada a cabo en la URSS le dio el triste mérito de ser el modelo de ciencia natural, social y psicológica; estigma que de hecho le condenaba a un encadenamiento al dogmatismo imposible de sacudir.


Sin embargo, la teoría pavloviana fue el escalón más sólido en que se sentó la escalera de la psicología materialista para ascender hacia posiciones verdaderamente científicas, objetivas, dialécticas. Le siguió la psicogenética de Wallon y Piaget en su énfasis epitemológico para la comprensión contradictoria de la relación sujeto-objeto en el proceso de aprehensión y transformación de la realidad por el primero y en el origen mismo de su proceso de cognoscibilidad o construcción del conocimiento por el segundo. Los enfoques de estos autores los ubica en una posición dialéctica en la interpretación de la psiquis, aunque con sus limitaciones: en el caso de Wallon, por no interesarse en realizar la integración sistémica de los fenómenos psíquicos estudiados; y en el de Piaget, por su atadura a las nociones biologistas, no tanto en la explicación del desarrollo psíquico como en su génesis, en su determinación en última instancia. En segundo término, es necesario realizar una sistematización de los principios que sustentan un enfoque materialista dialéctico en la psicología actual, sobre la base de este recuento de la teoría vigotskiana como su núcleo fundamental y las posteriores realizaciones de la psicología soviética. Para ello es necesario comprender cómo "la concepción materialista consecuente de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, lleva inevitablemente a la dialéctica materialista científica" (43). Por ello, una comprensión realista de la relación hombre-mundo y su concreción en la relación sujeto-objeto, basada en el espíritu de las ciencias, en la búsqueda de la teoría científica, conduce hacia el materialismo dialéctico. Esta es precisamente una tendencia en la ciencia contemporánea dada por la lógica misma de su desarrollo, que en el caso de la psicología ha tomado particular importancia, tal es el ejemplo de la psicología piagetana y de las nuevas aproximaciones del psicoanálisis en la interpretación de la significación de la realidad social para la formación de la personalidad humana*, incluso en las posiciones avanzadas de la psicología humanista y quizás en menor medida, como se verá posteriormente, en la psicología cognitiva. Precisamente el valor para la ciencia del marxismo-leninismo es que encarna como ninguna teoría ese espíritu esencial de la ciencia y su dialéctica como teoría científica y método filosófico de conocimiento y transformación de los fenómenos de la realidad, es quizás el logro más importante del pensamiento filosófico y científico de finales del siglo XIX y que permitió el surgimiento de la psicología, sin dudas, más avanzada del presente siglo al menos en su estructuración científico-teórico: la psicología materialista dialéctica. Por ello, la elucidación de los principios más generales de esta psicología hay que buscarlos en las tesis filosóficas del marxismo-leninismo y con ellos penetrar las realizaciones más importantes de la psicología contemporánea, sin perder de vista su decursar histórico y las bases filosóficas o epistemológicas en que se han sustentado. De esta manera, se asumiría una posición consecuente en la relación filosofía-ciencia que metodológicamente conduciría a la objetividad libre de prejuicios y dogmatismos, y la actitud suficientemente abierta para incorporar al sistema conceptual y procesual todo lo que la lógica de •

Debemos recordar los frecuentes encuentros que vienen realizándose en Cuba entre psicólogos psicoanalistas y marxistas, donde revisándose la historia de estos eventos se ha ido produciendo un tránsito cada vez más palpable desde la confrontación al diálogo, a la comprensión.

este proceder pueda extraer de las nuevas realizaciones científicas. Este es precisamente el verdadero espíritu científico que dicta la dialéctica materialista marxista-leninista, que lamentablemente ha sido con frecuencia rígidamente interpretada por los efectos nocivos de la ideologización extrema de las ciencias y


por las lagunas de ignorancia de los conocimientos científico-psicológico y el empobrecimiento cultural de los psicólogos, llenándose estos espacios con suposiciones, conjeturas, juicios prefabricados obtenidos muchas veces de manuales y elaboraciones académicas que mediatizan el pensamiento y las teorías psicológicas propias de los autores. Por supuesto, esta no es la única debilidad gnoseológica o epistemológica de la ciencia psicológica, pero quizás su grado de generalidad nos ayude al difícil empeño de la elucidación de estos principios y que las insuficiencias e insatisfacciones que queden sean un producto más de la ignorancia que de la actitud o espíritu científico; ya que la ignorancia es más fácil de suplir que cambiar una actitud, además de que indudablemente tiene un valor metodológico en el camino dialéctico de la construcción del conocimiento científico, que siempre es el proceso de sustitución de un hecho, dato conocido por uno nuevo desconocido, que propicia a su vez que una teoría sea sustituida por otra más avanzada, esencial, generalizadora y sistemática, en aproximación ascendente hacia la verdad que ha de arrancarse a la realidad. Por último, es necesario una observación dirigida al ánimo del lector, dado el embarazo histórico en que se encuentran las propias bases en que asentarán las premisas científicas fundamentales para la elucidación de los principios de la psicología materialista dialéctica y que hemos dicho es el marxismo-leninismo. El sistema o bloque socialista como primer episodio histórico de un proyecto universal político-social murió joven, pero esto no nos debe llevar a la conclusión de que el marxismo-leninismo como teoría científica sea improcedente y que también haya fenecido; su materialismo filosófico y su dialéctica materialista están presentes como una síntesis del pensamiento filosófico más avanzado de varias generaciones de científicos y de las más connotadas corrientes. Hay errores de los hombres que pusieron en práctica este sistema socialista que han colocado en contradictoria crisis al marxismo-leninismo y su materialismo dialéctico como teoría científica. Entre éstos podemos situar: Generalización del materialismo dialéctico e histórico como materialismo filosófico e inmovilismo de la lógica dialéctica como lógica de la ciencia y expresión práctica de la misma dialéctica, que conduce a la dogmatización metodológica del materialismo histórico que suple frecuentemente como método general de las ciencias a la metodología particular de éstas, esencialmente en las ciencias sociales, lo que trae infinidad de tendencias negativas: • La retórica que bloquea el camino de la práctica investigativa consecuente, así vemos que a pesar de la extraordinaria riqueza conceptual, las ciencias sociales marxista-leninistas no desarrollaron un arsenal de métodos empíricos de investigación, ni asimilaron lo avanzado en esta dirección de los enfoques positivistas y pragmáticos. Así por ejemplo, en la psicología se condenó y en ocasiones se proscribió el uso de los tests. • Insuficiente desarrollo de las ciencias sociales como ciencias aplicadas; la teoría se fue delante de la práctica. La extensión del enfoque clasista y partidista al problema de la ciencia, al mismo nivel de categoría y de significación práctica para la confrontación ideológica entre el socialismo y el capitalismo, lo que de hecho conduce a la tergiversación de la esencia de la ciencia como forma de la conciencia social universal y al conocimiento científico como producto de su práctica especial, la científica. • Se produce un proceso de ideologización de la ciencia que conduce al dogmatismo y al sectarismo científico, que en el caso de la psicología en la antigua URSS, llega incluso a la estigmatización y persecusión de enfoques teóricos como el propio histórico-cultural vigotskiano y ofrecer como modelos al reflejo condicionado pavloviano, o lo que es peor aún, negar en determinado estadío del


stalinismo el carácter de ciencia a la psicología, por lo que su práctica tuvo que realizarse camuflajeada en otras ciencias como la medicina, la biología, etc. La absolutización del materialismo llega a bloquear el desarrollo de la sociología como ciencia y la presentación de la sociedad en su carácter idílico desatiende el estudio de categorías y fenómenos fundamentales para comprender el verdadero ser social del hombre y su papel en la determinación de la conciencia social, psicología social e individual, incluso su personalidad. Se ignoran en la práctica problemas como el de las razas, la psicología nacional, de grupos minoritarios, prejuicios ancestrales y religiosidad, entre otros, que como conocemos, fueron fatídicos en el proceso de desestructuración del campo socialista de Europa Oriental. El discurso de la ciencia se dogmatiza, ideologiza y presenta en un esquema estático para satisfacer a toda costa las supuestas exigencias marxistas-leninistas, lo que produce: • Trabajos cargados de citas y referencias a los clásicos del marxismo, en ocasiones forzadas, extrapoladas a otros contextos; se produce una tendencia a la descontextualización de los contenidos utilizados como argumentos, avales o ejemplos que limitan su valor heurístico y cientifíco. • Se crea un lenguaje científico muy particular de corte esencialmente filosófico que rompe la tendencia integradora universal de la ciencia y produce barreras en la comunicación. Frecuentemente se insiste en mantener un término para conceptualizar un fenómeno para el cual existe consenso en la naturaleza de su esencia, produciendo un lenguaje paralelo en su denominación. Se estimula de esta manera la polémica nominativa y semántica en virtud de una interpretación consecuente de la verdad de lo lógico y lo histórico y la contraposición de la lógica dialéctica a la lógica formal. • Estos últimos son de obligado cumplimiento para producir una interpretación verdaderamente dialéctica del desarrollo de los fenómenos estudiados, pero hay veces que por la complejidad de los mismos, por la propia naturaleza del objeto estudiado, por el nivel teórico metodológico real alcanzado por la ciencia en cuestión en ese momento, resulta imposible hacer descansar sobre estas bases la presentación del contenido de las ciencias. Sin embargo, se trata a todas luces de lograrlo como prueba de cientificidad, lo que puede conducir contrariamente a la especulación científica, fundamentalmente de los aspectos genéticos y procesales del fenómeno estudiado. A todo lo anterior debemos agregar, cómo la extraordinaria amplitud de la dialéctica como interpretación del mundo y método general para conocerlo y transformarlo, presenta ante el hombre una infinidad de alternativas que plantean las más elevadas exigencias a sus capacidades cognoscitivas como es un estilo de pensamiento esencialmente dialéctico teórico, integrado a un profundo conocimiento del cuadro del mundo dado por el sistema de ciencias contemporáneas (en particular las concomitantes con el fenómeno estudiado) y los datos fácticos, vivenciales, la experimentación objetiva de la propia realidad. Precisamente, este logro de la dialéctica como enfoque íntegro y multilateral del mundo puede convertirse en dificultad o limitación por cuanto, su doble carácter objetivo y subjetivo, está mediado por la actividad humana; y la herramienta más completa como producto más avanzado de la historia de la humanidad, siempre es incompleta para un hombre singular o grupos de hombres, ya que le resultará imposible sintetizar y abarcar todos los lados de la realidad que a su vez, siempre es distinta, dado su condicionamiento histórico-social y mutabilidad temporo-espacial.


No obstante este peligro de subjetivización de la dialéctica, su valor metodológico es indiscutible y "puesta de pié" como hicieron los clásicos del marxismo y enriquecida por el desarrollo de las ciencias contemporáneas y la práctica y experiencias avanzadas de la humanidad, constituye la herramienta idónea del científico de la actualidad. Todas estas tendencias anteriormente relacionadas son ajenas a la esencia del marxismo-leninismo y este último inevitable peligro de la subjevitización es alertado por el mismo como ciencia de la sociedad, la naturaleza y el pensamiento y constituyen, cuando se dan en la práctica, el modelo opuesto de lo que debe ser un enfoque científico dialéctico materialista. Contra este handicap debe cabalgar el marxismo en la actualidad, por lo que estas observaciones son imprescindibles para la comprensión de los principios de la psicología materialista dialéctica que se exponen a continuación y para lograr una justa evaluación crítica del enfoque histórico – cultural vigotskiano como teoría científica de dimensión multisectorial, más aun para su adopción y aplicación consecuente desde la perspectiva de otras corrientes psicológicas contemporáneas como el constructivismo, el cognitivismo, el neohumanismo, etc, como suele hacerse tan frecuentemente.

2.6.9 Principios de la comprensión dialéctico materialista del psiquismo 1. El carácter reflejo de la psiquis Expresa en su esencia que el psiquismo no es más que la actividad, que asentada sobre una propiedad particular del sistema nervioso como un elevado nivel de organización de la materia en el mundo animal, permite un reflejo subjetivo del mundo objetivo. Este principio presupone los postulados siguientes: a) La psiquis y el sistema nervioso, en particular el cerebro, constituyen una unidad dialéctica que conduce a la interpretación de la relación de lo psicológico y lo fisiológico, del psiquismo como función del cerebro con las condiciones propias de los restantes principios siguientes. b) La psiquis tiene un doble carácter: objetivo y subjetivo a su vez. Objetivo en tanto existe como fenómeno de la realidad independiente de la conciencia e intención de los hombres. Subjetivo, en cuanto sólo se da en el sujeto y no constituye una copia fiel, fotostática, de la realidad, sino refractada por el contenido, experiencia individual y particularidades estructuro-funcionales del psiquismo del sujeto en cuentión. c) Las formas ascendentes de complejidad del psiquismo en la escala zoológica en los aspectos filogenéticos y ontogenéticos son expresión y vía metodológica para el estudio del desarrollo del psiquismo, para develar su origen, evolución y trasmutación dialéctica, que en el hombre alcanzan una connotación superior y diferente dada su esencia social. d) La relación sujeto-objeto como concreción de la relación del hombre con el mundo, es mediatizada por una forma superior de reflejo psíquico que es la conciencia.

2. La determinación dialéctico materialista de psiquismo Expresa que el fenómeno psíquico es una consecuencia de acciones que lo producen en condiciones que, según su variabilidad determinan su propio resultado, que modifican a su vez a las condiciones iniciales.


Puede afirmarse que toda acción es interacción y que las condiciones externas actúan a través de las internas, determinando el contenido del psiquismo y su expresión conductual. Se puede concluir que "la acción del mundo externo se refleja formando el psiquismo, la conciencia y se refracta en forma de actividad (conducta, respuesta), pero esta actividad interactúa con el psiquismo conformándolo y modificando a su vez al mundo objetivo que lo originó" (44). Esquemáticamente la esencia dinámica de este principio puede representarse en el siguiente modelo:

MUNDO OBJETIVO se expresa como: ACCION

HOMBRE

ACTIVIDAD

en forma de:

expresada en:

PSIQUISMO CONCIENCIA

CONDUCTA

De este principio se derivan los siguientes postulados: a) El contenido de la vida psíquica siempre es un producto de la relación con el medio, por lo que no hay nada ínmanente al propio psiquismo que no sean los propios mecanismos heredados de la especie. Es decir, que en la actividad psíquica y en la conducta que la expresa siempre hay una mayor o menor relación con la realidad externa. b) b) La naturaleza y formas que adoptan las relaciones del sujeto con el objeto determinan el contenido y particularidades del psiquismo que es y se manifiesta como actividad psíquica interna (fenómenos propiamente psíquicos: cualidades, procesos, formaciones) y externas (conductas, comportamientos, desempeños) y que alcanzan diferentes niveles de integración, siendo la personalidad el cualitativamente superior como producto más acabado del psiquismo humano.

3. Unidad entre la actividad y el psiquismo Su esencia está en que la psiquis se forma, desarrolla y expresa en la actividad, porque es realmente actividad psíquica estructurada del sistema nervioso del sujeto. Sin actividad no hay psiquismo. Una vez formado el psiquismo en la actividad, y como actividad, comienza a jugar un papel regulador de ésta. a) La estructuración y dirección de la actividad del sujeto es vía para la formación de su psiquis y la propia actividad o conducta de éste es vía, a su vez, para estudiar su psiquismo, lo que debe hacerse contemplando las particularidades estructuro-funcionales de su sistema nervioso, en particular del cerebro y las condiciones de conformación y realización de la actividad. En el caso del hombre, las histórico-sociales. b) Los niveles de desarrollo del psiquismo se determinan en forma de actividad por lo que la tipologización de la actividad es un criterio genético y evolutivo del psiquismo en lo filo y ontogenético. c) La comunicación como forma especial de actividad o categoría específica esencial en la determinación social de la personalidad.


4. Naturaleza histórico social del psiquismo humano¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. Dado la esencia social humana, su psiquismo que es fundamentalmente consciente, es un producto de su actividad realizada, en condiciones sociales, por lo que la psiquis humana sólo se forma y desarrolla en relaciones con otros seres humanos, en la sociedad, sobre la base de sus potencialidades internas de naturaleza biológica. Este principio tiene múltiples derivaciones en postulados, como son: a) Unidad de lo biológico y lo social en la determinación del psiquismo humano, donde en primera y última instancia, lo social condiciona el desarrollo y despligue de lo que genéticamente el sujeto trae. b) El surgimiento filogenético y ontogenético de la conciencia como un producto de la actividad socializada de los hombres y cómo expresión superior del psiquismo. c) La interrelación actividad - conciencia - personalidad como plataforma rectora de la explicación del psiquismo humano. d) La concreción de la fuerza motriz del aspecto anterior en la interacción necesidad, motivo, actividad. e) El desarrollo psíquico humano es un producto del proceso de apropiación de las distintas formas de experiencia social contenida en la historia y características propias de una cultura determinada y ocurre bajo la influencia de la enseñanza y la educación que van delante y la conducen.

5. Interacción de lo individual y lo social en el surgimiento de la personalidad como producto más acabado de la psiquis humana Señala a la personalidad como nivel superior de estructuración de lo psíquico en el hombre, producto de la dinámica de lo biológico y lo social que permite la integración de infinidad de cualidades psíquicas que diferencian a un individuo de otro bajo el influjo de los múltiples factores sociales y de la cultura. Sus postulados consecuentes son: a) La personalidad como ser individual de las relaciones sociales tiene un proceso de formación con etapas evolutivas generales de singular significación en el desarrollo psíquico humano y determinantes históricos concretas, constitucionales y circunstanciales propios de cada sujeto como expresión de la dialéctica de lo general, lo particular y lo singular en su determinación. b) La dinámica de lo consciente e inconsciente en la personalidad insertado en el carácter esencialmente consciente del psiquismo humano. c) La comprensión del factor motivacional y el aspecto autorregulador de la personalidad como sus elementos dinamizadores y dinámicos. d) La comprensión de la personalidad como una estructura sistemática de formaciones psicológicas de relativa estabilidad y de configuración jerárquica, lo que conlleva a la determinación de niveles de complejidad y de desarrollo de la personalidad.

6. Unidad de lo cognitivo y lo afectivo en la actividad de la personalidad o paradigma de la personalidad cognoscente Expresa cómo la actividad de la personalidad y sus componentes estructuro-funcionales se manifiestan necesariamente en dos grandes áreas: la cognitiva y la afectiva, que constituyen una unidad dialéctica reguladora y que se concreta en el hecho de que todo lo que conoce se vivencia y que todo lo que se vivencia es porque se conoce.


Se deriva de este principio: a) La relativa interdependencia entre las capacidades cognitivas y la estabilidad emocional de los sujetos, que conlleva a contemplar el estado emocional del sujeto como factor del desempeño intelectual y viceversa. b) El concepto de salud mental o estado psíquico anormal como un déficit de alguno de estos dos polos de la unidad o en el desajuste de la misma.

7. Carácter de sistema del fenómeno psíquico Los diferentes aspectos que constituyen el psiquismo se integran e interaccionan dialécticamente, configurando sucesivos subsistemas, que permiten el funcionamiento como un todo del psiquismo de cada sujeto y de su personalidad como nivel superior de estructuración y regulación funcional. De este principio se deriva que: a) El psiquismo tiene siempre una estructura que le permite su funcionamiento en un proceso de aproximación paulatina hacia su optimización, por lo que se encuentra siempre en constante cambio y desarrollo. b) El desarrollo psíquico es un producto de la contradicción entre el nivel psicológico alcanzado y las nuevas y crecientes exigencias del mundo circundante. c) El psiquismo humano se transforma progresivamente en la interacción con la realidad, pero a su vez su carácter anticipatorio le permite proyectar conscientemente y actuar para transformar la realidad, siendo la instancia activa más independiente de este proceso dado en su naturaleza volitiva. d) Los elementos y subsistemas que constituyen las formaciones del psiquismo se transforman a partir, en cierta medida, del influjo de los factores dinámicos y dinamizantes, produciendo nuevas y más acabadas formaciones que es necesario identificar más que por su denominación, por su aspecto estructuro-funcional en la inserción del sistema en cuestión. Por último, es necesario plantear las particularidades actuantes de estos principios que nos llevan a enunciar en primer término su objetividad, es decir, su existencia independiente de su reconocimiento formal; y en segundo término, su interconexión que implican su manifestación íntegra en la interpretación de cualquier fenómeno psíquico al margen de que dada la naturaleza de este fenómeno, alguno se haga más evidente; y por último, su inmanencia, dado su enriquecimiento paulatino a la luz de los datos y resultados de las ciencias.

3. Estructuraciones recientes de la psicología contemporánea Finalmente la comprensión del cuadro científico de la psicología contemporánea impone el análisis de dos tendencias que se han desarrollado con gran fuerza a partir de la segunda mitad del presente siglo y representan polos opuestos en el enfoque del fenómeno psíquico, dictado no sólo por el amplio proceso de amplificación de la psicología como ciencia ocurrido en este siglo y que muestra su vertiginoso desarrollo, sino también por razones pragmáticas que han llevado a focalizar determinados aspectos, ya sea el desempeño intelectual o la vida afectiva, demostrando una dicotomía entre ambos que constituye quizás la limitación o problema más importante a resolver por la ciencia psicológica de hoy. Nos referiremos en este caso a la psicología cognitiva y a la psicología humanista.


3.1 Psicologia cognitiva La precisión del enfoque o perspectiva cognitiva en la actualidad resulta realmente imposible, por la relativa amplitud y acelerado proceso de integración a otras ramas de las ciencias contemporáneas, que hacen incluso que su denominación varíe desde la psicología cognitiva hasta ciencias de la cognición. Este hecho refleja cuán rica y variada es su actividad científico-investigativa y múltiples los objetos de su estudio. En este sentido A. V. Brushlinski afirma que... " hoy en día no hay una unidad de criterios en cuanto a qué es el objeto de la psicología cognitiva y a cuáles son sus objetivos" (45). Partimos del criterio de que en el campo de la Psicología, el cognitivismo debemos verlo tanto como una escuela o tendencia teórica de un amplio espectro, como una esfera de la investigación relacionada con la construcción del conocimiento, los procesos psíquicos que lo permiten, el procesamiento de la información basado en modelos cibernéticos, la neurodinámica cerebral que lo sustenta y la esfera de producción de nuevos conocimientos, todo ello insertado en un amplio y creciente marco relacional con los aspectos inductores de la actividad cognoscitiva, el funcionamiento integral de la personalidad, el aprendizaje como proceso, la teoría informática y la estructuración del conocimiento científico, incluyendo sus fundamentos epistemológicos. Esta complejidad del cognitivismo impone un breve análisis de sus antecedentes históricos, para poder movernos mejor en el dinamismo de su lógica interna como fenómeno científico de la actualidad que desborda los límites mismos de la psicología. Sus antecedentes primarios lo vemos en la psicofísica, particularmente en las investigaciones del nivel cognitivo inferior: sensaciones y percepciones realizadas fundamentalmente por Gustav T. Fechner, quien aportó un método científico para estudiarlos que enriquecido y actualizado mantiene su vigencia, especialmente para los cognitivistas ocupados en el estudio de la percepción, que continúan siendo numerosos dado la importancia de esta ventana por la que el hombre se asoma al mundo para la adquisición de la información que luego ha de procesarse y almacenarse. Otro antecedente del cognitivismo lo tenemos en la Gestalt, particularmente en su etapa tardía en la que proliferan los estudios del pensamiento para el análisis de las regularidades de la percepción. Aquí podemos destacar los trabajos de K. Duncker. Hoy en día muchos estudios de base gestáltica de la esfera cognitiva han invadido el campo que el cognitivismo reclama como suyo, produciéndose un proceso de integración paulatino. Sin embargo, los antecedentes más significativos de la psicología cognitiva están en las teorías neoconductistas, que al plantearse el problema de los mediadores en el proceso de determinación de la conducta y el establecimiento de leyes y teorías de aprendizaje sobre un intenso programa experimentalista, sentaron las bases para comprender la dinámica del procesamiento de la información como condición de la actividad psíquica. De todos los neoconductivistas quizás el de mayor importancia para el surgimiento de la psicología cognitiva actual sea Clark L. Hull (1884-1952), al introducir los elementos variables intermedios en el esquema conductista E-R que condujo a la elaboración de los sistemas formalizados de conceptos psicológicos (método hipotético deductivo) y al resolver desde la perspectiva de una teoría psicológica el problema de la relación de lo psíquico y lo lógico; todo lo cual está en consonancia con los principios teóricos y metodológicos del procesamiento de la información.


A. V. Brushlinski al referirse a estos trabajos de Hull avala los planteamientos anteriores al decirnos que ..."con plena razón puede considerarse uno de los predecesores directos principales de la psicología cognitiva moderna" (46). En menor medida hay que considerar a otro neoconductivista en el aporte histórico al surgimiento de la psicología cognitiva, este es el caso de Edward C. Tolman, quien es el iniciador del estudio de los procesos interiores que tienen lugar entre el estímulo y la reacción, desarrollando su teoría del aprendizaje de los signos en el marco de un conductismo auténtico, molar e intencionalista que le condujo a una teoría de referencia cognitiva como ha señalado E. R. Hilgard (47). Finalmente, hay que destacar los aportes de B. F. Skinner como clásico de la perspectiva neoconductista a la psicología cognitiva, lo que se sintetiza fundamentalmente en su interpretación de la relación entre el organismo y el medio, su concepto de condicionamiento operante y el papel del reforzamiento que conducen a un nuevo resultado en la formación y modificación de la conducta que compromete a todas las estructuras cognitivas del sujeto. En este sentido la teoría del reflejo condicionado de I. P. Pavlov, también constituyó un antecedente histórico, ya que permitió explicar desde una óptica neurofisiológica el funcionamiento cognoscitivo del sujeto. Retomando concepciones psicológicas se desarrolla un movimiento que centra su atención en el proceso del conocimiento haciendo énfasis en su carácter activo: "todo conocimiento es resultado de la búsqueda y acción real del sujeto sobre su entorno y puede concebirse como una mera transmisión desde fuera, o cualidad inherente de la psiquis originada en lo interno" (48). Es una comprensión racionalista y dinámica de la cognoscibilidad que intenta superar los esquemas conceptuales y limitaciones metodológicas de la psicología asociacionista, funcionalista y conductista, que ven al hombre en una posición adaptativa. En sus inicios, la psicología cognitiva se presenta como elaboradora de modelos y estrategias de la cognoscibilidad que permiten caracterizar el funcionamiento cognoscitivo del sujeto en condiciones, por lo general, de solución de problemas. Este es el caso de Jerome S. Bruner y del propio Piaget que llega a producir una excepcional y acabada teoría del desarrollo intelectual. Bruner realiza importantes trabajos sobre el papel de la percepción en el desarrollo del pensamiento y profundiza en los procesos de éste, elaborando técnicas que llegan a caracterizar las estrategias que siguen los sujetos en la solución de problemas. Sobre la base de la codeterminación bio-social, también caracteriza al desarrollo psíquico que define como "el incremento de la capacidad del individuo para manejar información del ambiente, a través de la adquisición de mecanismos mediadores durante el aprendizaje donde el lenguaje constituye un medio esencial... por la posibilidad que le ofrece al hombre de independizarse de su contexto más inmediato" (49). Pasa posteriormente a elaborar puntos de vista renovadores acerca del aprendizaje y una teoría de la instrucción de inestimable valor pedagógico. Como ya se planteó al estudiar a J. Piaget, éste no se propuso hacer psicología, sino una epistemología de conocimiento científico que le llevó necesariamente a incursionar en los mecanismos y procesos psíquicos que permiten la construcción del conocimiento.


Su ingenio y vigoroso método científico le permitieron conformar su teoría de la inteligencia que revolucionó en diversas direcciones las nociones existentes en la psicología y de esta manera, sin proponérselo, una vez más realizó un aporte sustancial a la psicología cognitiva que en este caso se ha ampliado, al desarrollar en la Escuela de Ginebra importantes estudios de la relación entre lo lógico y lo psicológico y en el área epistemológica más específica referente al acto de cognoscibilidad científica en las ciencias particulares, todo lo cual, se recoge en los materiales seriados que conforman el Tratado de Lógica y Conocimiento Científico que dirigió hasta su muerte. Valorando todas estas realizaciones de Piaget podemos considerarlo un cognitivista sui-géneris. Sin embargo, la psicología cognitiva contemporánea surge realmente en la década del 50 en los Estados Unidos, producto de: el impacto de la revolución cibernética sobre las ciencias humanas, la maduración de la crisis de los modelos conductivistas en la psicología, el redescubrimiento de otras corrientes psicológicas cognoscitivas. "Los rasgos fundamentales de su esquema conceptual consisten en reconocer al hombre como un sistema que procesa información, para lo cual, cuenta con mecanismos de captación de información del medio, un conjunto de procesos de diferente cualidad que actúan sobre la información de entrada y la transforma, estados sucesivos donde se representan los resultados de estos procesamientos y finalmente, mecanismos de salida a través de los cuales el hombre interactúa con su ambiente" (50). Se presupone entonces, que existe una similitud entre los programas para computadoras y las estrategias cognoscitivas de los sujetos en la solución de problemas, por lo que, su paradigma más general, es la analogía hombre-computadora. En los años más recientes este paradigma se ha humanizado, viendo al hombre como un procesador viviente a escala social, productor y utilizador, a su vez, de símbolos semánticos representativos de los objetos y fenómenos de la realidad. Este enfoque del hombre como procesador de información lleva a caracterizar cómo en su actuación ante tareas cognoscitivas "lo importante no es el resultado mismo, sino aquellos índices cualitativos que permiten descubrir las estructuras de conocimientos y los procesos que las generan" (51). Otro rasgo importante de la psicología cognitiva actual es el asentamiento de la autorreflexión del proceso mismo del conocimiento o del acto cognitivo que es denominado por metacognición y que constituye una aproximación al análisis de la personalidad cognoscente como un nivel cualitativamente superior de abordaje del problema. La perspectiva cognitiva por su esencia misma, está indisolublemente ligada a los problemas de la enseñanza y al aprendizaje y ofrece una alternativa pedagógicamente válida para la solución de los problemas actuales de la elevación de la calidad de la educación. Supera y es contraparte, en la psicología occidental de los tradicionales enfoques conductistas que conciben la escuela transmitiendo de forma más o menos exitosa cierta cantidad de conocimientos, hábitos y habilidades que permiten la adaptación del alumno a las dictantes condiciones externas de un mundo en revolución científico-técnica, o más concretamente el aprendizaje de comportamientos que permiten la adaptación social del sujeto. La psicología cognitiva resalta contrariamente la necesidad de enseñar a pensar y de concebir al alumno como un sujeto activo de su propia actividad cognoscitiva.


En este sentido, V. Ya. Pilipovski señala el papel jugado por la psicología cognitiva al remover los clásicos conocimientos behavioristas de la enseñanza y el aprendizaje escolar y replantear nuevas bases más avanzadas:…"en un mundo que cambia rápidamente, cualquier reducción de los conocimientos concretos tiene un valor relativo, mientras que el pensamiento desarrollado vence su limitación, permitiendo al hombre resolver los nuevos problemas que surgen ante él. Este punto de vista es característico de los niveles pedagógicos liberales burgueses que se apoyan en las concepciones de los psicólogos cognitivistas" (52). No obstante, el paradigma cognitivista del procesamiento de la información hasta en sus variantes más dinámicas y avanzadas que conciben al pensamiento como vía para descubrir la realidad, presenta como limitación extrapolar la importancia de la actividad cognoscitiva en el contenido de la vida psíquica humana; trasladar con mayor o menor mecanicismo los modelos cibernéticos y minimizar el condicionamiento histórico-social y los efectos de la colectividad y la cultura en la determinación del psiquismo, incluso hasta en los procesos mismos del pensamiento. Los representantes contemporáneos de la psicología cognitiva se han ampliado considerablemente en los últimos años y en sus filas militan especialistas de las más diversas formaciones: médicos, ingenieros, matemáticos, cibernéticos, físicos, didáctas, sociólogos, filósofos y epistemólogos. Particularmente significativa resulta la teoría pentárquica de la inteligencia de Robert Sternberg, psicólogo de la Universidad de Yale, EE UU. Sternberg puede ser considerado el clásico del enfoque cognitivista del procesamiento de la información, ofreciendo un modelo cibernético al que paulatinamente ha incorporado elementos sociales y de la experiencia individual que le han hecho viable, tanto para las más altas exigencias de las ciencias de la cognición como para el estudio de la esfera intelectual de los escolares y la solución de problemas. Otro clásico del tema es Howard Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard, EE UU, quien ha enfocado a la inteligencia como un conglomerado de distintas aptitudes, válidas para todas las culturas y momentos históricos y que le ha permitido trascender los marcos habituales de la testología para producir un esquema metodológico de su estudio más dinámico y universal, concretado esencialmente en su teoría de las inteligencias múltiples. Robert Penrose, físico-matemático de la Universidad de Oxford, Inglaterra, es otro interesante autor que pretende explicar el fenómeno psíquico con los principios de la física cuántica. Otras teorías cognitivistas se mueven más hacia la problemática del aprendizaje, por lo que tienen gran aceptación por la pedagogía. Entre ellas podemos situar la teoría de Gagné, que explica el aprendizaje como un proceso que permite a los organismos vivos modificar sus conductas de manera suficientemente rápida y permanente, para que dicha modificación no tenga que repetirse en cada nueva situación. El modelo de Gagné es de amplia utilización en la enseñanza de las ciencias y constituye un ejemplo claro del proceso de acercamiento e integración que se está produciendo en la actualidad entre las diferentes corrientes y teorías psicológicas. Gagné desde las concepciones y metodología neoconductista penetra en las exigencias del cognitivismo contemporáneo avanzado. Sin embargo, en lo que toca a teorías cognitivistas del aprendizaje la más notable y extendida realización de la actualidad pertenece a la teoría del aprendizaje significativo de David Ausubel, que ha penetrado con gran éxito en la práctica escolar.


Su esencia consiste en propiciar un aprendizaje con sentido para el sujeto que aprende, como elemento que garantiza su efectividad dada en la formación de los constructos de su estructura cognitiva por medio de los cinco procesos mentales que intervienen en la fase de aprendizaje y en la retención de su contenido verbal con sentido. Estos procesos son: reconciliación integrativa, subsunción, asimilación, diferenciación progresiva y consolidación. Ausubel es un ejemplo de la aproximación entre el cognitivismo y el constructivismo como corrientes de la psicología contemporánea. Proceso que también puede observarse con el enfoque histórico cultural, particularmente en la obra de algunos autores cubanos como Alberto Labarrere, Albertina Mitjans y Liliana Morenza. Otros autores cognitivistas de amplia divulgación en la literatura científica son Edward de Bono y Reuven Feuerstein, quienes se han insertado en la actividad investigativa y académica de América Latina, especialmente en el Proyecto Venezolano para el Desarrollo de la Inteligencia encabezado por Luis Alberto Machado. Sin embargo, la realización más interesante del problema en esta región, en mi opinión, es la desarrollada por los hermanos De Subiría Samper en el marco de la Fundación Alberto Merani y de la Institución que brinda educación especial a niños y jóvenes excepcionales en Bogotá, Colombia. Puerto Rico es escenario de otra importante realización en materia de las teorías cognitivas aplicadas a la educación, en la obra de Angel Villarini y sus colaboradores. Este autor ha llegado a elaborar importantes estrategias metodológicas para la enseñanza y el diseño curricular a partir de su conceptualización de la actividad cognoscitiva de los alumnos como es su estrategia ECA (Explora, conceptualiza y aplica) y su diseño del currículo integrado que resuelve con eficiencia el viejo dilema pedagógico de la vinculación intermateria y la formación de una concepción del mundo realista y dinámica en los escolares.

3.2 Psicología humanista y personológica¡Error! No se encuentra el origen de la referencia. Es una importante y popular corriente de la psicología actual, de base filosófica existencialista y en menor medida fenomenológica, pero que cobra adeptos y se enriquece con otras corrientes filosóficas como el marxismo y el pragmatismo y múltiples enfoques de la psicología contemporánea. Sus orígenes están en el movimiento existencialista europeo, encabezado por los filósofos Jean Paul Sartre, Karl Jaspers, Gabriel Marcel y Martín Heiddegger, que se plantea desde una óptica irracional, una nueva interpretación de la relación sujeto-objeto centrada en el lado subjetivo de ésta, en las vivencias humanas; luego se extiende a Norteamérica y Latinoamérica. Estas concepciones, tienen una fuerte carga psicológica, por lo que, frecuentemente, se denomina psicología existencial a una tendencia donde aparecen nuevos temas y métodos de la investigación psicológica que constituye una respuesta a "cierta insatisfacción producida por la imagen del hombre que había construido la psicología científica, una imagen que se veía unilateral, incompleta y parcial" (53). Es una reacción contra el conductismo y el psicoanálisis que queda resumido en el siguiente planteamiento de uno de sus representantes, Rollo May: "si se analiza el hombre como un manojo de instintos o una recopilación de esquemas reflejos, se puede llegar a brillantes generalizaciones, pero perder al hombre" (54). Este enfoque psicológico centrado en el ser humano, ha movido la acción de infinidad de psicólogos, provenientes en muchos casos del neopsicoanálisis, de la psicología de la personalidad y de la clínica e


incluso de los aspectos técnicos de la psicoterapia y funda una verdadera nueva corriente denominada con propiedad psicología humanista, o tercera fuerza, considerando al psicoanálisis y al conductismo la primera y segunda fuerza, respectivamente. "De manera general, el enfoque humanista representaba una superación del positivismo en favor de un regreso al hombre y a su subjetividad, así como la posibilidad de emprender el estudio de la mente desde una posición fenomenológica que tomaba como puntos de partida el carácter integral, único, irrepetible, innato y activo de la naturaleza humana. Contra el ambientalismo mecanicista se erigió el innatismo; contra el determinismo, la libertad; y contra el tecnicismo, la comprensión más filosófica del ser humano, como subjetividad compleja irreductible a fórmulas" (55). Las principales características de la psicología humanista pueden resumirse a partir de la panorámica que nos ofrecen A. Caparrós y F. González Rey en la siguiente forma: Base filosófica existencialista en lo que respecta a objeto y contenido que ubica al hombre como una persona individual que existe en el mundo; y fenomenológica, en lo que respecta al método que se dirige a lo cualitativo de la conciencia, vivencias y sentimientos referidos a la experiencia del individuo en su mundo y entre los demás hombres. Presupone que cada hombre es único, que como persona no puede ser comprendido en términos de funciones o elementos, ni ser explicado por nociones químicas, físicas o neurofisiológicas. Mentaliza o psicologiza el psiquismo humano, por lo que, la personalidad es el centro como expresión de una vivencia existencial singular del sujeto, por lo que se rechaza todo intento de explicar al hombre y su psiquis por leyes naturales o generalidades. Es una psicología de las diferencias individuales (psicología diferencial) cuyos temas centrales son las relaciones interpersonales, la libertad y la responsabilidad, la escala individual de valores, el sentido de la vida, el dolor, la ansiedad, la muerte, los conflictos del sujeto consigo mismo y la sociedad; los estados mentales que pueden generar trastornos patológicos. Interés creciente por la teoría de la personalidad para la explicación de la individualidad humana que le conduce paulatinamente, aunque desde posiciones disímiles, a explicar muchas particularidades funcionales de la personalidad en ocasiones asociadas a una u otra de sus formaciones psicológicas y, a veces, caracterizando sus procesos generales. Entre los enfoques de la psicología humanista más significativos de la actualidad podemos mencionar a los siguientes autores: Carl R. Rogers (1902-...) que desarrolla una teoría del sí mismo, como una representación de uno mismo, de carácter autorregulador; por lo que una terapia dirigida a modificar la estructura del sí mismo es la más efectiva. Esta es la denominada terapia no directiva de amplia difusión práctica en la investigación en el campo de la psicoterapia. Abrahan Maslow (1916-1970) que desarrolla una teoría de la persona autorrealizada, sobre la base de la jerarquía motivacional que determina la realización exitosa de su conducta para la satisfacción de sus necesidades. Presenta las características de la personalidad autorrealizada, entre ellas: aceptación de sí y de los demás, espontaneidad, necesidad de intimidad, autonomía, interés social, sentido del humor y de la democracia, amor auténtico. Gordon Allport (1897-1967) que desarrolla una teoría acerca de la personalidad madura que le conduce a una tipología, que al igual que Maslow, fundamenta en una concepción de contenidos motivacionales invariables.


También son significativos los trabajos de Erich Fromm, con su teoría de aproximación marxista a la lucha del hombre por evitar su propia destrucción y vivir en un mundo más sano donde la educación y la buena voluntad juegan un papel importante. Fromm da apertura al neomarxismo en su variante del freudo- marxismo. El análisis transaccional es otra tendencia (Thomas Harvis y Eric Berne) que cree que "si los individuos pueden cambiar, en el sentido de ganar autenticidad, intimidad y madurez, es posible cambiar el curso del mundo" (56). Entre las contribuciones más importantes del pensamiento humanista norteamericano a la psicología debemos considerar la obra, quizás poco conocida en nuestro medio latinoamericano de Andras Angyal. Este autor produce los principios teóricos sintéticos que permiten integrar la psicodinámica con la teoría holística propiciando un modelo de tránsito del funcionalismo y del conductismo al psicoanálisis y a la psicología de la personalidad sobre una plataforma humanista en la que se contemplan tanto criterios biológicos como existenciales, produce entonces, una auténtica psicología humanista de la personalidad como puede verse en su libro “Fundamentos para una Ciencia de la Personalidad” (1941) que junto a “La Personalidad” (1937) de G. Allport son a mi modo de ver, las obras fundamentales sobre las que se erigen la psicología humanista contemporánea y en gran medida la actual. El otro autor que en Norteamérica puede ser considerado en la actualidad como clave en la perspectiva humanista de la psicología es el austriaco de origen judío Viktor Frankl, radicado desde 1970 en los Estados Unidos. Si bien son ampliamente conocidas sus concepciones psicoterapéuticas como creador de la “logoterapia” y remodelador del “análisis existencial” con fines clínicos como su método del “distanciamiento del dolor”, sus aportes al desarrollo de una teoría humanista de la personalidad no han sido totalmente aquilatados. Su teoría del cambio de actitud existencial del hombre ofrece una nueva forma de interpretación de la personalidad, en que la “posición natural” de este dada por su “disposición vital” y “situación social”, puede ser potenciada hacia metas u objetivos deseables de la dimensión humana contemplando su espiritualidad, libertad y responsabilidad como sus factores principales. Sus planteamientos están muy bien contextualizado en el sentido de una globalización espiritual del hombre en busca de su lado humano, lo que le permite como teoría de la personalidad moverse en un amplio espectro filosófico e ideológico, y encaja en las más diversas concepciones de la esencia humana, de ahí su creciente expansión universal y en especial en nuestro medio latinoamericano, en el que es aceptado por psicólogos clínicos, educacionales, organizacionales de las diversas corrientes y hasta credos religiosos. Sin embargo, el surgimiento oficial de la psicología humanista contemporánea se debe sin dudas a Charlotte Bühler (1893-1974), quien fundó a fines de los años 50 junto a K. Goldstein, A. Maslow y C. Rogers la Asociación Americana de Psicología Humanista. Se destaca en esta autora su intento por comprender el sentido de la vida humana desde los propios escenarios de su existencia, particularmente en las grandes ciudades, foco de relaciones humanas y de conflicto, así como el proceso de desarrollo de la vida humana desde el nacimiento hasta la adultez, legándonos la primera periodización del desarrollo psíquico elaborada por la psicología humanista. De esta manera, es ampliamente reconocida como psicóloga de la niñez y la juventud, por lo que sus trabajos han quedado inscriptos también en la psicología evolutiva o de las edades y en la psicología pedagógica. Finalmente, en la orientación marxista y personológica de la psicología humanista se ubica al psicólogo cubano Fernando González Rey, quien a partir de su propia elaboración acerca de la estructura y dinámica


motivacional explica la personalidad como un sistema autorregulado, asentado sobre las bases de niveles y una estructura configuracional, logrando de esta manera explicar, en síntesis creadora y con evidencias experimentales que superan limitaciones de otras teorías humanistas, la personalidad como un todo dinámico orientado y autorregulado en la determinación de un comportamiento condicionalmente social. Existen infinidad de otras teorías humanistas que al igual que con el cognitivismo representan aproximaciones de las diversas corrientes de la psicología contemporánea en un proceso de integración y diferenciación paulatina, pero singularmente importante es plantear la unidad y quizás indeterminación que se da con el enfoque personológico en la psicología y la denominada psicología personalista. Sin el ánimo de hacer la historia del problema debemos decir que su comprensión actual requiere del análisis de la tendencia psicológica fundada por William Stern (1871-1938) bajo la denominación del “personalismo crítico’, aunque con anterioridad el concepto de personalismo había sido acuñado por Friedrich Schleiermacher (1768-1834) y con frecuencia se identifica su fundación con la obra Enmanuel Mounier. La esencia psicológica del personalismo de Stern está en el ”hecho de que las personas pueden reconocerse y actuar dentro de su medio para alcanzar un objetivo” (57). O como el propio Stern afirma: “el hecho fundamental del mundo no consiste en la existencia de lo físico y lo psíquico, sino en la de las personas reales”. (58) El surgimiento del personalismo estuvo condicionado por la posibilidad de una comprensión humanista individualizada del hombre como personalidad a partir del desarrollo alcanzado por el psicoanálisis, la psicología profunda, la psicometría y la psicología diferencial, bajo los influjos de presupuestos filosóficos y sociológicos antropocéntricos. A partir de aquí ha continuado un desarrollo ascendente e interactivo como una forma particular de psicología de la personalidad en el contexto de la psicología humanista, que ha tenido como esencia, un enfoque de la naturaleza humana que integra dinámicamente las concepciones individualistas con las sociologistas y ambientalistas de la personalidad. Es una respuesta actualizada y cualificada a las nuevas necesidades de realización del hombre en un mundo de tecnologías que aplasta al hombre como personalidad y le llevan con frecuencia al status de una “cosa más”, manipulable y dirigible. Por ello no es de extrañar que en el campo de la educación se esté abriendo paso bajo la denominación de “educación personalizada” o del estudio y solución de los problemas ambientales con enfoques como los de la “ecología humana” o de la “ecoformación del yo para el desarrollo humano”. En la actualidad existen algunas concreciones del estudio del sujeto como personalidad que subrayan su esencia en la categoría “persona”, para lo cual se utilizan los recursos de la ciencia psicológica. Esta definición y lógica de abordaje del problema de la personalidad se le ha denominado con frecuencia “enfoque personológico”, sin embargo, aun resultan inconsistentes sus conceptualizaciones que por lo general, finalmente terminan ascriptas a algunas teorías de la personalidad reconocidas. El surgimiento de este enfoque se identifica frecuentemente con los planteamientos de Emmanuel Mounier quien nos define a la persona para la psicología con profundo sentido filosófico y metodológico de la siguiente manera: “La persona no es el más maravilloso objeto del mundo, un objeto al que conoceríamos desde fuera, como a los demás. Es la única realidad que podemos conocer y que al mismo tiempo hacemos desde dentro” (59).


No hay dudas que es tarea de la epistemología y la ciencialogía de la psicología profundizar en el estudio de estas tendencias que, dados los actuales derroteros de la humanidad tienen un futuro promisorio. Ejemplos de la valia e importancia de algunos de estos enfoques los encontramos en la perspectiva sociológica humanista desarrollada por Theodor W. Adorno (1903-1969) en su teoría de la personalidad autoritaria o en la perspectiva comunicativa encabezada por Jurgen Habermas o en trabajos más recientes como los de M. Maturana y G. Ferry por solicitar dos casos. La evaluación crítica de la psicología humanista nos permite señalar algunas de sus limitaciones como la inconsistencia científica entre la filosofía general del hombre y la explicación de su comportamiento, lo cual es común a la mayoría de las corrientes psicológicas de la actualidad. También se le puede señalar la hipertrofia de lo individual, ya que por razones culturales muchos sujetos jamás alcanzan los niveles de actuación individual postulados. Todo ello es debido en gran medida a una conceptualización inapropiada de la naturaleza humana. No obstante, nadie mejor que la autorizada opinión del Dr. Fernando González Rey para dimensionar la significación real de la psicología humanista en la actualidad. “Los psicólogos humanistas ubicaron en su justo lugar el complejo proceso de la subjetividad humana, y se plantearon al hombre en una comprensión sistémica y activa, lo cual trascendió tanto al psicoanálisis, como al conductismo, fuerzas que durante mucho tiempo monopolizaron la lógica para la comprensión del comportamiento humano. Por primera vez en la historia de la psicología, el movimiento humanista enfrentó, de manera resuelta, las necesidades, tanto teóricas como metodológicas, imperantes en el estudio de la personalidad humana. Su lógica no podía ser aprehendida en la orientación parcial, que los tests y experimentos de laboratorio exigían para la determinación de la autenticidad científica de los resultados. …los psicólogos humanistas propusieron una alternativa audaz, con exigencias metodológicas de un nuevo tipo, orientadas a una utilización de lo cualitativo en la metodología de nuestra ciencia”. (60)


Conclusiones

El pensamiento psicológico tiene una larga historia que se inicia desde que el hombre primitivo tiene sus primeras representaciones acerca de su propia vida psíquica. Es quizás, la forma más particular de la relación del hombre con su mundo, pues se trata de pensarse a sí mismo como parte del mundo que a su vez, es la vía por la que éste se concibe. Por ello, rápidamente las ideas acerca del psiquismo, bajo la rúbrica del alma, el espíritu, la mente, etc., ocuparon un lugar importante en el pensamiento filosófico de la antigüedad, transitando como pensamiento especulativo o precientífico en la historia de la filosofía hasta los inicios del último cuarto del siglo XIX en que surge la psicología como ciencia independiente. La dificultad para el surgimiento de una ciencia psicológica se comprende a partir de la complejidad de su objeto de estudio, tanto para delimitarlo y definirlo, como para encontrar métodos rigurosos, de probada objetividad y efectividad para su investigación, o sea, métodos científicos. Esta particularidad del estudio del psiquismo provocó desde el proceso mismo de surgimiento de la psicología formas diferentes de llevar a cabo su práctica científica, lo que unido a la proliferación de tendencias y concepciones filosóficas dieron a luz a las corrientes psicológicas que nos llegan en la contemporaneidad en un cuadro florido de escuelas y teorías. (Ver anexo II al final del texto). En la etapa del surgimiento de la psicología científica en el último cuarto del siglo pasado se pueden distinguir los inicios de estas corrientes: el asociacionismo estructural de W. Wundt con el que se reconoce el surgimiento de la psicología científica, la psicofísica de G. T. Fechner, los múltiples estudios de la psicofisiología, la psicobiología, las variantes de la psicología naturalista rusa y el estructuralismo de E. B. Titchener que junto al conexionismo de E. L. Thorndike, se identifican como las primeras tendencias en América. A finales del siglo XIX y particularmente a inicios del XX se produce un intensivo proceso de amplificación reactivo a las seis tendencias anteriormente mencionadas y la aparición del extenso cuadro de corrientes que caracteriza la actividad de la psicología en el presente siglo, donde hay que agregar la influencia de la concepción de la naturaleza humana, de la relación del hombre y el mundo concretada en la relación sujeto-objeto dada por las múltiples corrientes filosóficas de la contemporaneidad. Así es como el viejo litigio filosófico entre el racionalismo y el irracionalismo y las concepciones epistemológicas acerca de las posibilidades cognoscitivas del hombre, la veracidad de su conocimiento, de cómo lo construye habitual y científicamente, llenan el accionar de la investigación psicológica y producen corrientes de corte más cientificistas y pragmáticas como el funcionalismo y más particularmente el conductismo norteamericano, en los que la esencia psicológica del hombre se diluye en el estudio de sus funciones psicológicas o de su comportamiento. En esta dirección se mueve también la Gestalt, al buscar la esencia de lo psíquico en la manera en que se construye por mecanismos senso-perceptuales y el pensamiento, pero arreglado a leyes no solo internas, sino también sociales.


Otras corrientes psicológicas pretenden ir a la búsqueda de la subjetividad humana, a la noción de su propia existencia y con un viso fenomenológico o existencialista se mira hacia el interior del hombre como personalidad y a los intrincados senderos de su conciencia, este es el caso por ejemplo del psicoanálisis. Hay también una extensa agrupación de psicólogos que desde una óptica materialista manipulan la relación del sujeto con su medio y pretenden ver en ello, desde la génesis del psiquismo hasta su proceso de crecimiento y desarrollo con una interpretación más o menos dialéctica de éste. Aquí encontramos a la psicología genética y la que abrazando las concepciones marxistas aceptan la naturaleza socio-histórico-cultural del psiquismo humano. Finalmente, la gran disyuntiva del racionalismo-irracionalismo filosófico deja translucir su espirítu en el problema más importante, aún no totalmente resuelto por la psicología, que es su principio básico de la unidad de lo cognitivo y lo afectivo, que trae por resultado las dos grandes estructuraciones más recientes de la psicología: el cognitivismo y el humanismo. Tanto el cognitivismo como el humanismo se han correspondido como ciclos históricos alternativos y contradictorios en el devenir de la civilización humana. La historia del pensamiento humano desde la antigüedad es un transitar entre la razón y la vivencia en los más variados matices, ligados por supuesto a las necesidades de la base económico-política en que se han erigido. Así por ejemplo, el humanismo ha tenido cuatro vueltas históricas a través de las diferentes civilizaciones: el humanismo de la Antigua Grecia que marcó el real inicio de la civilización humana y que con su sustento clasista buscó el ideal de hombre para su época en el arte, la ciencia y la filosofía; el humanismo renacentista que proclamaba, retomando las realizaciones de los griegos un nuevo hombre apto para la nueva sociedad capitalista que surgía y como reacción al aplastamiento de la personalidad ocasionado por más de un milenio de oscuridad producida por los intereses de la iglesia en el medioevo; la tercera vuelta al humanismo ocurre a finales del siglo XIX, surge entonces, un neohumanismo que pretende devolver la libertad de espíritu arrebatada al hombre por el modo de producción capitalista que lo había encadenado como esclavo asalariado a la máquina de la factoría y a la ciudad industrial como nueva agrupación social, y finalmente, después de la frustración de las guerras mundiales y la actualidad matizada por los grandes avances de la ciencia, la electrónica y la comunicación social donde el hombre se pierde en los laberintos de la tecnología y los intereses transnacionales, comienza una nueva lucha contra la enajenación y la búsqueda del lugar que realmente le corresponde a cada ser humano de la Tierra, por encima del invento más sofisticado o de la sociedad más democrática o cosmopolita. Ese es el humanismo actual que por ello tiene tanto de psicológico y se ha levantado sobre múltiples tendencias previas de la psicología y nos ofrece un amplio espectro de concepciones, como amplia y compleja es la sociedad contemporánea. Esta puede ser en apretada y necesariamente incompleta e insuficiente síntesis la lógica, la dialéctica del desarrollo de las concepciones psicológicas que hoy ofrecemos, particularmente a los maestros, porque su influencia es notable en la educación como fenómeno social y en la pedagogía como ciencia de la educación, al extremo de que la mayoría de las corrientes pedagógicas de la contemporaneidad son derivaciones de las corrientes, escuelas y teorías psicológicas descritas en el presente libro.


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ANEXO II

ESQUEMA DE LAS PRINCIPALES CORRIENTES DE LA PSICOLOGIA CIENTIFICA I. Etapa de surgimiento de la ciencia psicológica Fisiología sensorial (J. Muller, E.H. Werber, H. Von Helmholtz) Psicología Neurofisiología y fisiología cerebral ( Fluorens, Fritsh, Hitzig, Bell y Hall)

Psicofísica (G.T. Fechner)

Psicobiología (Francis Galton y Lloyd Morgan)

Asociacionismo mental inglés (D. Hartley, Th. Brown, James Mill, Stuart Mill, A. Bain) Asociacionismo estructural

Asociacionismo estructural alemán (W. Wundt)

Estructuralismo anglo-norteamericano (E.B. Titchener)

Conexionismo (Edward L. Thorndike)

Reflexología (I.M. Sechenov) Psicología naturalista rusa

Psicología objetiva (V.M. Bechterev) Reactología (K.V. Kornilov)


II.

Etapa de amplificación de la psicología científica

Teoría del reflejo condicionado (I.P. Pavlov) Funcionalismo (W. James y J. Dewey) Tradicional (J.B. Watson) Conductismo

Cognitivista (Guthrie, Tolman, Hull) Operante (B.F. Skinner) Análisis experimental y modificación del comportamiento (R. Ardila y otros)

Neconductismo

Social (A. Bandura) Personológico (Bleger, Pichón Riviere

Ortodoxo (S. Freud)

Psicoanálisis Neopsicoanálisis

Psicología de la forma o Gestalt

Original(K. Horney) Psicología profunda (C.G. Jung, A. Adler, H. Sullivan y O. Rank y otros) Etnopsicología o Psicología cultural(M. Mead, R. Benedict y R. Linton) Psicoanálisis lacaniano(S. Lacan) Psicoanálisis de W. Reich Psicoanálisis del desarrollo psiquico infantil (A. Freud, M.Klein, H.Zulliger, O. Pfister y A. Aichhorn)

Gestaltqualitad (cualidad de la forma) Escuela de Graz(C. Von Ehrenfols) Psicología del acto. Escuela de Wurzburg (Brentano) Clásica (M. Wertheimer, K. Hoffka, W. Kohler) Teoría del campo (K. Lewin) Walloniana Psicogenética Piagetana Histórico - cultural (L.Vygotsky)

Psicología materialista dialéctica

Marxista Psicología de la conciencia, de la actividad, del set, (Escuela soviética y de los países socialistas)


De orientación marxista (G. Politzer, L. Sevé, L. Goldman y otros) Teoría configuracionista de la Personalidad (F.González Rey)

Neomarxista Teoría de la lucha del hombre por evitar su autodestrucción (E. Fromm)

III.

Estructuraciones más recientes de la psicología contemporánea

Instruccional (J. Bruner) Procesamiento de la información (R. Sternberg) Cognitivismo Aprendizaje significativo (D. Ausubel) Modelos de la dirección del aprendizaje (Gagné, Villarini, De Subiria )

Teoría del sí mismo (C.R. Rogers) Teoría de la personalidad autorrealizada (A. Maslow) Teoría de la personalidad madura (G. Allport) Psicología tracendentalista Análisis transaccional (T. Harvis y Eric Berne) Psicología

Psicología comunitaria (Rappaport)

Humanista Psicología existencial (Rollo May) Teoría del cambio de actitud existencial de V. Frankl. Psicología humanista de la personalidad de A. Angyal. Psicología humanista evolutiva (Ch. Bühler y K. Goldstein) Personalismo crítico de W. Stern Enfoques Personalistas


de la persona (E. Mounier) Perspectiva sociol贸gica (T.W. Adorno) Enfoque personol贸gico

Perspectiva comunicativa (J. Habermas) Factura socio-naturalista y cultural(H.Maturana y G. Ferry)


Corrientes de la psicología contemporanea