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Deberíamos ser conscientes de la deuda de cada diseño con su anterior predecesor ya que consciente o inconscientemente todo shaper usa elementos ya inventados de sus predecesores. Pongamos como ejemplo las tablas cortas. Partiendo del simons, un modelo que llegó a medir 6’ en la época que las tablas superaban la mayoría los 9’, cola cuadrada y ancha, 2 quillas. Su sucesor fue el fish, mantiene una cola ancha y una longitud corta pero gana maniobrabilidad por su cola característica y mantiene el número de quillas. Heredero claro de este diseño es el twinfin que usaba Mark Richards, alarga el conjunto de la tabla y estrecha la cola con un wing y usa la cola de golondrina, además de que las quillas son mucho más cercanas a las actuales en su diseño. De esta tabla al thruster de Anderson tan solo hubo un paso que fue colocar una tercera quilla detrás de las laterales. Claro está que hubo muchísimos pasos intermedios en otras direcciones, además de la hegemonía del single hasta que la tabla de tres quillas lo sustituyó. En los 80 el thruster se coronó como el diseño por excelencia del surf, dejando de lado a las otras configuraciones, haciendo que las tablas fuesen cada vez más exigentes con el surfista. Este surf monocromo se rompió con el cambio de siglo, primero fue una corriente alternativa, rara vez se veía una tabla diferente a las de competición bajo los pies de un surfista reputado. Con el tiempo la industria se dio cuenta que los surfistas de mayor poder adquisitivo no eran los jóvenes, capaces de dominar una tabla que apenas flota, si no los que superaban la treintena y que su forma física no era la optima. Ese punto es cuando comienza a haber volumen bajo los pies de los pros, las grandes marcas apuestan por modelos de formas benignas para el surfista medio además de cargar un plus en el precio, si tienes una nómina bien te lo puedes permitir y tu surf te lo agradecerá.

38 H angten • J ulio 2013

Hangten_n2  

Revista de Longboard

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