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NUESTRA REVISTA

Una revista para pensar la educaci贸n desde nuestro hacer en el Idejo. Segunda Edici贸n - Julio 2015


Nuestro saludo: Segunda entrada. Paisaje (pág. 2 a 3). Entrevistas a (pág. 4): Stella Núñez (pág. 5 a 8) y Susana Muiño (pág. 9 a 11). Zambullidas en grandes temas (pág. 12): Ser y hacer. Orígenes, por Federico Arnaud (pág. 13 a 14). Nuestras familias prenden un foco (pág. 15): ¿Por qué leer?, de Carina Magnou (pág. 16 a 18). Nuevos espacios.... Exalumnos (pág. 19): Re encuentro con Federico Quintana (pág. 20 a 21). Comentarios para compartir (pág. 22). ¡Hasta la próxima! (pág. 23 )


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Nuestro saludo... Abriendo la puerta ... Luego de haber caminado en la composición de la revista anterior, nos quedaron muchos motivos para continuar esta línea. Mucho aprendizaje, ricos comentarios que acortan distancias, zambullidas en las especias especiales de nuestro Idejo. Este material siempre abierto al diálogo, al encuentro, es una puerta que ya se abrió en la edición anterior y que ahora abre paso para un andar sostenido. Pasen y vean...


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Paisaje ... Quizá se acuerden de los pájaros que en la edición anterior me preguntaban por los alumnos y su bullicio. Esta vez fueron lechuzas. Antes de que terminara el 2014 aparecieron dos lechuzas en un pequeño plátano de nuestro jardín delantero, observando la cantidad de niños, adolescentes y adultos que cumplían la cita diaria de venir a ver si seguían allí. Hablarles, hablarles un poquito más fuerte para asegurarse que las lechuzas sí estaban escuchando. Y bueno, después a zarandear un poco el tronco para terminar de corroborar que estaban quietitos no más (rápido que todavía no nos vieron). Ellas nos miraban, a todos, ellas seguras de que con esa mirada tan hábil y penetrante nadie sospecharía de su fragilidad, nosotros admirados de tanta vida disponible al encuentro. Eso duró varios días, y una noche se fueron, no las vimos más. Pensamos que era lo natural, que era demasiado el ruido para que decidieran quedarse. Me dio lástima porque me encantaba que unas profundas lechuzas quisieran vivir entre nosotros. Era el 30 de diciembre, estábamos todos los que trabajamos todo diciembre y febrero, en un último almuerzo compartido de despedida del año. Unas hermosas mesas de madera, hecha por una familia del Idejo, nos servía de base para el encuentro, la glorieta sirvió de encuadre. Ahí aparecieron ellas. Silvia las descubrió. Ya no eran dos, eran como cinco. Esas lechuzas eran seguramente un casal y bué, el tiempo de ocultamiento a los ojos ajenos les sirvió para regalarnos tres pares nuevos de ojitos mirándonos. Sí, ahora eran cinco pares, con el regalo extra de que tres de esos pares eran chiquitos. Pensaba en eso cuando me vi, nos vi en esto que es la educación, compartiendo tiempo en equipo, sostenidos por lo que las familias nos traen y dejando espacio para que la vida se multiplique y enriquezca. Ellas se tomaron su tiempo para tomar lo mejor de nosotros en algún lugar de nuestra casa, encontrar refugio cuidado, aprendizaje. Todo eso materializado en estos tres frutos. Ojalá nuestros alumnos encuentren en nuestra propuesta un lugar único para cada quien, donde poder desplegar y proyectarse. La familias ponen la base, el espacio físico lo pone nuestra casa, nosotros como equipo sostenemos el aprendizaje, y ellos, nuestros alumnos, traen su voluntad de estar. Todo conspira para que se multiplique lo vivo en nuestro interior para, como las lechuzas, multiplicar los ojos ávidos de encuentro.

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ENTREVISTAS ... Un espacio para compartir recuerdos y reflexiones con los que hoy no trabajan con nosotros. Preguntas, emociones, recuerdos y anécdotas: lugar para el pasado y su proyección en el hoy.

A Stella:

A Susana:

Quien pasó por nuestro liceo seguro que alguna vez se sintió contenido por las palabras de Stella Núnez, quien fue nuestra adscripta por veinte años. Con un té te ofrecía un espacio, no solo físico, para recuperarte de innumerables dolores (de panza, de cabeza, de ovarios, de las circunstancias del corazón). Para los que trabajamos con ella aprendimos mucho con esta compañera de ruta, que así como acompañaba a los adolescentes con el simple objetivo de ofrecer una mano de sostén, sabemos que esa mano se traducía en el mundo adulto como una pilar del colegio. Aportó en muchos aspectos, desde su conocimiento vasto y variado, hasta su valentía para sobreponerse en los momentos difíciles. Ella podía a atravesar montes vírgenes con los ojos tapados, ofreciendo té a los compañeros de ruta, para tender una mano, siempre suave y disponible. Nos encontramos en la biblioteca del colegio, un poco por el gusto de vernos, otro poco para que quede algo de lo vivido para quien quiera conocerla. También para saber de dónde surge esa calidez en los vínculos que muchos valoramos en el Idejo. Sin duda ella es de las que ofreció semillas en este campo.

Entrevistamos a Susana Muiño, quien comenzó como maestra del colegio allá por el año 94 y que luego trabajó en la dirección hasta el 2012. Jubilada, en otra etapa, nos regala un poco de su tiempo en recuerdos y sentimientos. Quienes la compartimos en el Idejo, nunca dejaremos de recordar sus detalles exquisitos envueltos en caligrafía de cuento de hadas, su calidez anidando siempre unos cuantos niños bajo su ala, su incansable faceta de hormiga trabajadora. Ahora que lo escribo me doy cuenta que más que una docente se asemejaba más a un personaje de cuento, de esos cuentos que cuentan las abuelas antes de ir a dormir. Quienes la disfrutamos al lado, nos quedamos con sus abundantes historias que dejaban los corazones con ganas y más calentitos.


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STELLA NÚÑEZ

ENTREVISTA A

¡Qué suerte encontrarte otra vez por esta casa! Primero contános los años en los que trabajaste acá en el Idejo Stella, Stellot. Yo me llamo Stella Maris que quiere decir Estrella de mar, pero también me gusta que me digan Stellot, Stelit. Entré el 31 de agosto de 1992 y me fui a fin de marzo del 2013. Yo llegué acá a Uruguay con una valija grandota negra en julio de 1992, entré a buscar cosas para empezar a trabajar y me presenté en el Idejo de Julio Herrera y Obes con una pollera violeta toda con volados y una blusa Blanca, a hablar con Fernando Mirza. Fui porque a través de un psicóloga porteña, amiga de Rosario, me habló del Idejo y me dijo: —Vos tenés que ir a este lugar, porque hacen cosas como vos hacés: yoga, meditación y todo eso. Era Adriana Hosner. Ella me hizo una cartita, y se la traje a Fernando y él me atendió allá arriba. Me dijo que como maestra no porque estaba todo completo, pero que había una adscripta que estaba embarazada, Adriana Acosta. Yo tenía que venir a hablar con ella para cubrir su licencia. Entonces un día, yo no tenía teléfono fijo y ni existía el celular (y yo lo tuve mucho después de que existió), la señora que nos alquilaba el apartamento me dijo: te llaman de Idejo. Fui a un kiosco llamé y me dijeron: tenés que presentarte mañana. Se adelantó la niña, Valentina. Hice nueve horas el primer día, sin haber hablado mucho de qué se trataba la historia. Me sumergí en el Idejo de apuro. ¿De qué experiencias venías? ¿Qué era lo que estaba viniendo antes de Idejo? Antes de Idejo yo no vivía acá, vivía en Rosario, Argentina. Trabajé muchos años como maestra de escuela primaria. Había trabajado con niños chicos:

primero, segundo, a lo sumo tercero. Un buen día en una escuela me dijeron que iba a tener lengua y sociales en séptimo y sexto. Me encantó trabajar con adolescentes, sobre todo en esa área. Y bueno, después busqué otro trabajo, o sea estaba trabajando como maestra y estaba sola, viviendo sola, me sobraba igual la plata pero tá, busqué otro trabajo igual. Entré como pro secretaria en una escuela secundaria, ahí ya entré más en relación con los adolescentes. Me titularicé en el año 1992, porque todo esto lleva un tiempo, y a los tres, cuatro meses me vine para acá. ¿Por qué viniste para acá? ¡Ah!… Porque yo había conocido a alguien por allá por los años ochenta en España, de quien me enamoré así con temblor de estómago y pocas ganas de comer. Me viene bárbaro enamorarme porque no como, pero tá, no ocurre muy a menudo. Estuvimos viviendo juntos un tiempo, yo sabiendo que no era una relación que iba a perdurar en el tiempo. Nos volvimos cada uno a su país, él a Montevideo, Uruguay y yo a Argentina, a Rosario. Entré a trabajar nuevamente como maestra. Después de ocho años, un día, recibo una carta con las rayitas que tenían los sobres azules: zac, zac, zac. Porque Argentina tiene una raya celeste, espacio, una raya. Y acá eran tres rayas. Ahí me agarró otra vez el dolor de estómago, porque claro me la traía mi padre a una dirección donde yo ya no vivía. Esas cosas. Y nos volvimos a poner en contacto. Él ya tenía dos hijas, de cuatro y cinco años. Y un buen día dije: yo voy a ver qué pasa, porque por carta no. Volvió a pasar. Me vine.


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En relación al trabajo ahora, que no es tan interesante digamos. (Risas) ¿Cuáles son los aspectos que pensas que hace al Idejo distinto al entorno educativo de Uruguay? No me es fácil comparar porque yo no trabajé en otra institución, sí visité otras instituciones. Visité instituciones muy grandes, como puede ser las Hermanas Alemanas por acá cerca, donde fuimos invitados a hacer una visita. Hicimos una recorrida por las instalaciones, a un museo, era como entrar a otra época. Después estuve en uno muy chiquito que era el San Felipe y Santiago, donde trabajaba Janet Tourn(*1). Después todos los intercambios que hicimos con liceos públicos, pero la vivencia es diferente. Yo creo que desde mi punto de vista, que sí había trabajado pero en otros niveles y en la Argentina, la diferencia está en el valor de los espacios más pequeños, la relación que se establece entre las personas en el Idejo, al menos en el Idejo en el que yo estuve por veinte años. Eso da la posibilidad de ser y hacer. Es fundamental, tanto para los adultos como para los chiquilines también. Lo otro son los adultos acompañando. La atención que brinda el adulto, y que conoce: conoce a los más chicos, a los más grandes, a los que se fueron. Cómo recibe a la gente que llega. No sé si estoy contestando por el Idejo todo, por las personas, por la casa. Es todo un globo grande. Me pasa aún hoy: yo hace dos años que dejé la institución, se acercan chiquilines que yo supongo que ahora estarán en cuarto, quinto de escuela, y que eran chiquititos cuando yo me fui. Me conocen, me abrazan. Me da esa sensación, de que el hecho de ser un lugar pequeño, el hecho de ser un lugar abierto, el entorno... La gente que se acerca puede ser distinta, puede ser

igual, no es que todos seamos iguales, a eso me refiero. Me parece que circula una energía en la cual te subís o no te subis, eso ya depende de cada uno.Tanto para los alumnos como para los adultos. No es para todos el Idejo. Creo que en cada uno sí deja algo. Hay chiquilines que no están más porque es mucho el horario, porque era mucha la posibilidad de manejarte por sí mismo y no estabas tan controlado, protegido sí, protegido siempre, pero no controlado. Hay chiquilines que necesitaban otra cosa. Pero a lo largo del tiempo me he encontrado con gurises que se habían ido de acá mal, y sin embargo cuando los he encontrado en el ómnibus, que ya son padres o muy grandes, y siempre vienen con un recuerdo amoroso hacia el lugar. Para mí eso es super valioso. No sé si está todo ahí. ¿Cómo te vInculaste con la meditación?


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Yo ya meditaba, para mí no fue algo nuevo, ni difícil. Hacía otro tipo de meditación, pude incorporar esta, seguir con la otra. Desde que yo experimento algo me es mucho más fácil comunicarlo, transmitirlo y que los otros vean que no estoy payando. Para mí no había duda con respecto a ese tema. En algunos casos se nos daba eso de: ¿seguimos con la meditación? ¿no seguimos?, ¿qué tipo de meditación? Evidentemente a lo largo de los años debe haber variado. No importa la posición, si estabas sentado, acostado. Es ese estar con uno, es una posibilidad que este lugar te brinda, capaz que otros también. También puede que no resulte sencillo para todo el mundo poder encontrarse consigo mismo diez minutos. ¿Qué aspectos pensás que son característicos de nuestros adolescentes y en el momento que egresan? ¿qué te parece que podrían tener en común? Yo siempre creo que ser adolescente o adulto, o sea ser persona, hace que cada uno tenga una característica. No creo que porque pases por el Idejo salgan todos moldecitos, siempre va a primar la característica personal. Pero lo que yo he visto a lo largo del tiempo, es la apertura. La apertura a cosas que en otros lugares no te ocurren. El hecho de los intercambios por ejemplo, era como el hecho que cuando yo era joven lo veía en el tema de viajar. El abrirte a personas que viven de otra manera. Ir a las casas de otros, ver cómo se manejan los padres, los profesores. A su vez siempre hay algo común en estos lares, ser adolescente no ha variado en el hecho de la música que escuchás, en la rebeldía, contra mi padre y mi madre. Eso es siempre igual, después veo qué hago, si me lo perdono, si me reconcilio o no. En un principio eso. En los adolescentes eso, sacar las antiojeras. También la relación con los adultos, que no es ni desde el temor, ni desde la revancha, ni desde el miedo. Porque por más que te tutearan siempre había como una relación de respeto y el probar que es posible hacer cosas diferentes. Están los que siguieron carreras

tradicionales, como puede ser medicina, abogacía, economía, y están los que probaron distintas cosas, los artistas, también aquellos que no siguieron ninguna otra cosa, el panorama es mucho más amplio. Después el mundo adolescente es así, pero cuando salen me parece que se les presenta algo más amplio, más posibilidades. También el hecho de estar tanto tiempo juntos, hace que se apoyan unos a otros, a lo mejor en un horario menos largo no se da. La cuestión de grupo tienen bastante peso. ¿Con qué cosas te quedás de todo lo vivido? Si tuvieras que enumerar cosas concretas o abstractas. Además de la jubilación, claro. Los vínculos, sí. No extraño el trabajo para nada, al principio lo decía despacito, pero ahora ya no. No vendría al Idejo todos los días, es una etapa que finalizó. Pero sí me quedo con los vínculos. Los vínculos con los chiquilines, aunque no los vea, por supuesto que no los veo fuera de acá. Debo haber sido una cara conocida se ve. Recién un flaco, debe ser compañero de Maria Emilia, me dice: Stella ¿no? Eso es mucho. El otro día fui a un encuentro del día mundial de la bicicleta, y vi a pila de exalumnos: Bruno Yurusich, Nicolás Trindade. Los dos vinieron ellos. Creo que eso tienen los chiquilines nuestros, se animan. Fueron ellos que vinieron a saludar. Les va bien o mal, no importa ellos se animan. El espacio éste es super agradable. Los vínculos todos, no me quedó ningún resquemor con nadie. Eso me parece fantástico. Creo que me fui jubilada en el momento indicado, estaba muy cansada para las nueve horas. No me fui mal con nadie. Sé que puedo saludar a cualquiera de los que están. Vuelvo al principio: es linda la magia, pero no sé todavía si tengo prueba palpable de que exista. Todo tiene que ver con lo que es cada uno, es decir: si hubiera milagros de que ¡oh!, algo te cayó así. No, no lo creo, también uno hace. No porque quiera ponerme un sombrero ni sacarlo. Aprendí mucho de algo que una vez me dijo Mirtha(*2), me lo dijo sobre todo


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por los adolescentes pero vale para cualquier relación: no es contigo la cosa. Si aquel te dice algo feo no es para vos, un poco se lo está diciendo a otro que no puede decírselo, o un poco a sí mismo. Igual todo tiene solución, si estás con la conciencia tranquila de que no hiciste algo a propósito, y querés arreglar las cosas. Todas esas cosas, bueno, yo venía caminando pero muchas vinieron por cosas que viví acá. ¿Cómo es tu vida ahora? De todo un poco. La abuelés a full. En abril del 2013 ya no trabajaba y vino el embarazo. La mamá estaba mucho tiempo con nosotros. Sigo aprendiendo, había cosas que ya las tendría que tener superadas pero no. Hay cosas que me siguen haciendo temblar, no sé si el pulso, el corazón o qué. Me enojo por bobadas pero sigo andando. A veces yo me definía como tener un cierto sino de desasosiego, como que no hay algo que me termine de dar una cierta plenitud, pero capáz que ya no llego. No soy una iluminada aún. (Risas) La verdad es que eso de los recuerdos es así, se me aparecen muchas imágenes de mucha gente. De las nuevas no conozco a nadie. Está bueno haber compartido lo vivido. A vos te conozco un poquito. Prometo que algún día te voy a contar lo que hice en el campamento. ¿Ah eras vos? Vos me dijiste que había sido otro el protagonista del cuento. ¡Mirá que se está grabando! Igual después soy yo la que desgrabo. (Risas)Ahora sí última. Si tuvieras que elegir una imagen que a vos se te represente que es el Idejo. ¡Ah! ¿Te maté? Sí, para esas cosas soy un desastre… Un árbol, un árbol, sí. El Paraíso. No hay acá . Es un árbol común pero me encanta.

Y con ese nombre… Pero tiene venenitos. Y me enteré que las flores son alucinógenas. (Risas)

(*1) Janet Tourn, primero se vinculó al colegio como profesora de filosofía. Es madre de Iván Ruiz de segundo de liceo, quien viene al colegio desde la etapa inicial. (*2) Mirtha Palma trabajó en el Idejo por más de quince años, primero como maestra, luego inauguró el taller de animación a la lectura.


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SUSANA MUIÑO

ENTREVISTA A

Contanos cómo fueron tus primeros datos sobre el Idejo, cuándo lo sentiste nombrar por primera vez y cómo pasó después a ser tu lugar de trabajo. Sin duda que lo que te voy a contar confirma que yo tenía que estar en el Idejo, porque yo fui convocada dos veces. Dicen que la vida no da dos oportunidades pero a mi me la dio. Acababa de tener a mi segundo hijo Santiago, y Edith, que éramos compañeras en la escuela pública, me cuenta del proyecto y me dice que le gustaría que yo participara y me invita al proyecto. Puse muchas cosas en la balanza y le dije que no, en ese momento no podía. Igual siempre seguí vinculada, nos mandaban las invitaciones para las jornadas de espiritualidad laica a la escuela pública y yo iba a todo. Siempre me iba con unas ganas de que mis hijos pudieran formar parte de él y disfrutar del proyecto. Yo pase trece años en la escuela pública en la que nos conocimos con Edith y me llegó un momento personal muy difícil, me sentía desbordada, fue un momento muy duro cuando tenía treinta y cuatro años. Entonces, no podía hacerme cargo, como a mi me gustaba, de las problemáticas de mis alumnos. Era un lugar de contexto crítico. A mi me encanta el trabajo social, lo que hoy sería el maestro comunitario es mi perfil. Me gustaba mucho trabajar allá, pero no estaba pudiendo. Y llegó el momento. Recuerdo que un día estaba pelando papas y yo estaba llorando y llorando, suena el teléfono y era Edith. Me dijo que me llamaba, que me necesitaba y me invitó por segunda vez. Dije: bueno esto es lo que estoy necesitando. Era una oportunidad para los tres, para mí y para mis hijos. Terminó siendo para los cuatro porque Fernando, mi esposo, también se involucró. Un montón de cosas se acomodaban entonces. Dicen que el universo conspira y realmente fue así. Vinimos todos. Visto desde la distancia, ¿en qué pensás que el estar en el Idejo te modificó, y en qué pensás que aportaste al colectivo? Me modificó totalmente, aparte de que yo ya venía con una filosofía afín con el Idejo, y también por eso fui invitada. Fui invitada como maestra pero también como persona que practicaba un montón de valores en común. Yo quería que también mis hijos lo vivieran en sus grupos de iguales. Dos años después de estar acá en el Idejo yo me enfermo con un tumor de mama y a mi me sostuvo el Idejo. Las personas del Idejo ayudándome. Terminó en una situación mágica porque cuando me abren para operarme estaba disuelto el tumor, como una gelatina. Para todo eso me sirvió el Idejo, a mover esas energías que a veces creemos que son de cuento, yo las viví realmente. Me cambió toda mi forma de mirar la vida. Agradezco todo lo que ofreció a mis hijos. Santiago tomó el camino que tomó por estar acá en el Idejo. Nunca hubiera sabido que había un músico dentro de él si no fuera por el Idejo. Cosas muy grandes, las pequeñas ni que hablar, ni que hablar que sin el Idejo yo sería otra persona y toda mi familia sería diferente. Lo que yo traté de dejar en el Idejo es lo mismo que recibía. Hacer el ida y vuelta. Yo lo sentía como mucho lo que dejaba, porque yo trataba que ese mucho fuera igual a lo que recibía. Te voy a decir un cuento, que me hizo llorar después que yo ya me había ido del Idejo. El primer año, en el 94 cuando yo ingreso, el día del árbol plantamos el Alcanfor del jardín. Es en realidad una situación un poco inconsciente


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de mi parte, porque yo no sabía en qué iba terminar, que iba a ser tan grande, demasiado para este jardín. Después que yo me fui de acá, tenía en mi casa nacido en un recipiente solo una plantita chiquita que no sabía lo que era. Decidí plantarla en la vereda de mi casa. En la vereda de mi casa habíamos plantado todo tipo de árbol y no venía ninguno. Entonces dice Fernando mi marido: tenemos que plantar algo de eso que no lo penetren ni las balas, acá hay algo en el suelo, porque nada venía. Yo me dije: esto no sé lo que es pero lo voy a plantar, en seguida hizo Fiu y cuando lo veo grande me doy cuenta que es un Alcanfor. Busco a la redonda de mi casa, no hay un Alcanfor, no debe haber a kilómetros un Alcanfor. Es un hijo del Idejo que de alguna manera llegó en mi ropa. Cuando me di cuenta que era un hijo del Idejo me puse a llorar, me pareció tan simbólico. Yo me traje un pedacito del Idejo a mi casa, ya me había ido y me costó horrible. Entonces un poquito de lo que yo dejé también me lo llevo conmigo. Como que me parece que ese cuento simboliza lo que me estás preguntando. Todos dejamos y todos recibimos ni que hablar, pero yo tengo ese arbolito. ¿Cuales sentís que son los aportes del Idejo al ámbito educativo general? Hoy ya está tan extendido, pero cuando surgió el enfoque integral de la educación reconociendo su persona en todos sus aspectos, no era algo común en la educación del Uruguay. Ni que hablar de la espiritualidad, este aspecto solo se trabajaba desde la religión en los colegios religiosos. En la escuela pública lo que se daba era el vacío, era lo que yo no quería, ni que hablar para el caso de mis hijos. Desde ese enfoque de desarrollar los dos hemisferios cerebrales, enfocar el presente, preguntándose siempre todo, porque yo lo que sentía es que nos estábamos preguntando cómo ser felices. No aprendemos para la escuela sino que aprendemos para la vida, era un toque muy sutil. El que fuera la primera institución que meditaba con los chicos, era un aporte muy grande a nuestro medio. De hecho hoy se puede ver en otros lugares, el uso de mandalas, las técnicas de armonización me parecen muy importantes y eso surgió con el Idejo. ¿Qué rescatás como aprendizaje de los momentos complejos que te tocaron estando en la dirección? Todo lo que vivido es un aprendizajes, pero las personas no crecemos como los árboles, y sin duda fue una tremenda tormenta la acomodación en el nuevo cargo, ajena a todo lo demás que me iba a absorber mucho más. Siempre aprendés tres millones de cosas, desde las cotidianas, de reglamentos que son cosas necesarias pero menores, después de las otras también, de las cosas grandes de la vida. Uno hace lo poquito que le toca y lo poquito que puede. En las instituciones siempre estamos de paso. Si pensás en una imagen del Idejo, cual si fuera un cuadro, ¿cómo estaría compuesto? Si pienso en el Idejo pienso en un árbol, en una briza que me acaricia, el sol que me da alegría y ganas de cerrar los ojos y de sentir manos pequeñitas y grandes, sabiendo que vamos caminando juntos. ¿Cómo es tu vida cotidiana ahora? Qué cosas extrañás, si es que extrañás… Aunque te parezca mentira estoy empezando el tercer año de jubilada y sigo acomodándome, porque sin duda para estar en mi casa sin hacer nada no sirvo. Por otro lado no quiero llenarme de actividades porque sobre todo quiero dedicarme a mis afectos, a estar con Fernando y compartir. Los hijos están en otra etapa de ellos. Ahí estoy buscando, como dejándome fluir de alguna manera. Yo soy una persona que trata de hacer todo con gusto, entonces no estoy muy segura de qué me gusta de verdad y si es que me gusta porque lo hago con placer. Una amiga una vez me dijo que todo me gustaba tanto. Eso me hizo pensar, ¿eso es cierto? ¿con qué quiero seguir? En fin. Mi actividad de hoy son los afectos, me di cuenta que de alguna gente estaba cerca porque nos veíamos todos los días. También me di cuenta de cuáles son las personas que son de acá del Idejo, Elsa, Silvia, Mariapía, tus padres, que me las regaló el Idejo son muy valiosas en mi vida. Ahora miis


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afectos son mi prioridad. Después en cuanto a divertirme me divierto muchísimo decorando, estuve pintando ramas de árbol, igual me quedo horas y horas. Pasa por ahí. Me voy para afuera con Fernando, nos encanta, siempre estamos descubriendo caminitos en la patria. Nos puede llevar cien años descubrir todos los caminos de Uruguay. Todo sin programación ninguna lo que va saliendo. ¿Algo que quieras decir? Yo si quiero decir algo, es que quiero mucho a este lugar, que creo que nunca voy a terminar de agradecer todo lo que recibí. Sobre todo afectos, miradas ni que hablar, miradas de la vida, herramientas también, pero los afectos... esos apoyos, esos complementos, hasta por ser muy distintos. En el Idejo transcurría el 95 por ciento de la vida, estábamos muchas horas, y muchas cosas de las que hacíamos después también tenían relación con el Idejo. Una vida. Agradecerlo al ser intangible que es el Idejo, agradecerlo a los que se animaron a gestarlo, a dejarlo nacer. Por mi y por mi familia, y por todas las familias que pasaron: infinitas gracias.


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Ser y hacer. Orígenes, por Federico Arnaud. Federico Arnaud trabaja en el Idejo desde el año 1993 en el taller de plástica y hace tres años es coordinador del área artística. Quienes tuvimos la suerte de estar en sus clases nos quedamos con su sensibilidad y la posibilidad que ofrece su taller: mirar más lejos hacia adentro. Sus talleres forman parte de un eje esencial del colegio, el desarrollo artístico. El poder encontrar una expresión única, personal, alimentada de los múltiples acercamientos con la realidad que él nos invita a experimentar como pocos, como saben llevarnos los que sienten ese placer especial que encontramos los educadores cuando en elmedio de la cotidianidad aparece un destello en un alumno.


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SER Y HACER, ORIGENES ... Hubo un tiempo en que nadie se cuestionaba qué era arte y qué no lo era. Sencillamente el arte no existía como definición y por lo tanto todo era arte. En ese momento de la humanidad es un hecho que el “hacer” estaba íntimamente relacionado con las manos.Aunque concebir no implicaba necesariamente hacer, el acto de hacer estaba directamente vinculado a la autoría (creado por sí mismo). Podemos pensar por lo tanto, que el pensar y el hacer estaban menos disociados. Trabajo no estaba automáticamente asociado a rendimiento, por lo tanto el tiempo tampoco era un valor tan importante como lo es hoy. La productividad no era necesariamente un factor económico, sino que estaba más vinculado con la idea de utilidad. A su vez la utilidad podía tener un valor práctico como simbólico. Por eso también el arte quizás cumpliese una función bastante más práctica de lo que se concibe actualmente.Por ejemplo, las estatuillas de Neptuno en las puertas de la ciudad de Venecia del siglo XVI, protegían a sus habitantes de las inundaciones. En una escala mucho más amplia todo lo que tenía valor simbólico era útil sencillamente porque la creencia dominaba la existencia. Por esa razón probablemente la estética cumpliese una función de mediación entre el hombre y la divinidad. Como la divinidad dominaba todos los hechos, los objetos creados por el hombre nunca perdían su valor simbólico.El proceso de separación entre hombre y naturaleza no era tal porque la naturaleza no era solo un recurso sino una entidad espiritual. Por lo tanto el individuo en sí, al ser parte de la naturaleza, era concebido como un ser espiritual. Ese distanciamiento de nuestra cultura con la naturaleza lleva como consecuencia una separación del ser consigo mismo, valga la redundancia, con su propia naturaleza. La cultura entendida como el conjunto de acciones y creaciones del hombre, nos vincula directamente con el arte como la forma y contenido de esas acciones, con su valor simbólico.


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en ese proceso tiene la valiosísima posibilidad de crearlo además de recrearlo. El proceso de industrialización se basa en el paradigma pragmático para el cual el "valor económico” es equivalente al valor simbólico de cualquier producción humana. Por eso nuestra civilización produce para consumir derribando mitos, creencias e ideologías. Crea en cantidad y calidad para que se use, se rompa, y se vuelva a comprar. Quita contenido a lo creado, masificándolo hasta que cualquier objeto tiende a perder sus rasgos, su autoría, su origen e identidad. ¿Cuál es el valor simbólico y cultural de ese objeto? ¿Desde qué lugar nos sentimos identificados con él? ¿Cómo podemos cargarlo de sentido si es posible que no dure mucho, o en el mejor de los casos quede obsoleto y pierda su valor hasta que deje de producirse en el mercado? ¿Qué relación tiene esa creación con la naturaleza? La producción de sentido tiene que ver con cualquier creación artística y la mayoría de las cosas que consumimos no están hechas con ese fin. Sin embargo nosotros sí necesitamos cargarlas de sentido propio, integrarlas a nuestra identidad. La velocidad en la que vivimos y consumimos generalmente no nos permite hacerlo. Es por esa razón que se vuelve difícil que el objeto realmente nos satisfaga, que nos implique. Los espacios artísticos en el medio educativo reeditan la posibilidad de crear sin un fin determinado, permiten a los niños y jóvenes representar al mundo y representarse desde su propia autoría. Posibilitan la conexión con su propio ser y con la función simbólica de los objetos que crean. Habilitan un hacer distinto completamente al concebido como trabajo en la sociedad actual. Por eso muchas veces esos espacios se asocian a los de esparcimiento, negando de esa forma la necesidad intrínseca al ser humano de hacer uso y gestar libremente su cultura. No hay manera de estar en este mundo sin representárnoslo de alguna manera y en esa representación nos representamos también a nosotros mismos.La cultura es como nuestro lugar en el mundo. Somos y vemos a través de la cultura de símbolos a la cual pertenecemos.Es por eso que cuando un niño dibuja representa su universo, pero

Federico Arnaud Artista visual, docente de arte y expresión plástica. : Los dibujos compartidos pertenecen al grupo de sexto de escuela 2015, realizados en el taller de plástica del Idejo.


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de Carina Magnou... Veintidós años atrás quise ser maestra, pero no pudo ser, comencé a trabajar Mosca, en la sección de libros infantiles y eso marcó mi vida. A pesar de ser una gran lectora no estaba al tanto de lo que la literatura infantil y juvenil publicaba y vendía, realmente fue increíble. Allí nos formaron grandes especialistas como Ana María Bavosi, Ana María Larriera, Mirtha Palma, Ricardo Alcántara y Alberto Gallo, con talleres y cursos de literatura infantil, de animación a la lectura y de venta aplicada a libros; después siguieron jornadas de profesionales del libro en las ferias de aquí y en la de Bs As., mi trabajo como librera, algún taller más y por supuesto mi búsqueda personal. Actualmente trabajo en editorial Urano con varios proyectos de promoción y ventas. Como mamá, tía, cuñada, amiga, etc. siempre regalo libros y compartimos con mis hijos todas las noches algún cuento o capítulo. Con mi hijo Ciro de siete años, siempre es compartida, aunque está comenzando a leer solo alguna historieta y con mi hija Josefina de trece años, conversamos acerca de lo que le gusta leer y le regalo también libros que no me pide pero que insisto que lea (ya los leerá algún día). Cuando un libro logra emocionarnos, o nos gusta tanto que queremos compartirlo y si hay alguien que toma ese regalo y también le sucede lo mismo, comienza la magia. La cadena resulta infinita.


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¿POR QuÉ

LEER?

CÓMO FORMAR NIÑOS LECTORES Apuntes de literatura infantil y juvenil. Se viene trabajando hace muchos años en el mundo de la literatura infantil y juvenil entorno a esta pregunta: docentes, mediadores, libreros, bibliotecarios y padres realizan talleres, cursos, cada uno desde su lugar, trata de encontrar la manera de despertar el entusiasmo por la lectura en los niños. Todos sabemos hoy el enriquecimiento que la literatura aporta al individuo, a su necesidad de “hacerse” con el mundo que lo rodea, nadie se atrevería a poner en duda la importancia cultural que ésta tiene para la comunidad. Desde la tradición oral, con el primer soporte que conocemos que es la voz, la narración constituye un valor insustituible, con las connotaciones afectivas que tiene el triple encuentro de palabra-niño-adulto y el libro como objeto de uso familiar son las bases para una sólida formación de lectores. Se ha demostrado también lo imprescindible que es leer ficción en la fundación del sujeto. Claro que esto no siempre fue así. Comparto un breve repaso por la historia: hace cuatrocientos años aproximadamente, un maestro preocupado en Moravia llamado Comenius, iniciador de la ilustración en los libros y de la utilización del teatro en el aula, creó el primer libro para niños que se conoce, éste era un libro con grabados que tenía la finalidad de enseñar latín de un modo más agradable que el que se usaba en la época, se llamó ORBIS PICTUS (mundo ilustrado). En 1654 siguió Charles Perrault (Paris 1628-1703) con sus cuentos memorables (Caperucita roja, La bella durmiente, Piel de asno) que en realidad los recitaba en la corte y no eran precisamente para niños. Luego los hermanos Grimm, Jacob (1785-1859) y Wilhem (17861875), nacidos en Alemania, harían de ellos otras versiones y recogerían también leyendas populares y cuentos de hadas de la tradición oral. Aparecen Las mil y una noches desde el mundo árabe con historias que conquistaron tanto a niños como adultos. Pero el que marcó la historia de la literatura infantil y juvenil fue Hans Ch. Andersen (Odense, 2 de abril de 1805-4 de agosto de 1875), la fecha de su cumpleaños es


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recordada como el día internacional del libro infantil y juvenil. Escribió cuentos, poesía, novela y teatro para niños; sus cuentos (El soldadito de plomo , La reina de las nieves, El patito feo , La pequeña cerillera, La sirenita, El traje nuevo el emperador, etc.) irrumpieron en la literatura infantil con gran éxito en varios países. Sus relatos ya sea de personajes humanos o de animales tenían aspectos psicológicos, fantasía, crítica, humor, tragedia, en fin reunían todas las características para ser clásicos universales hasta hoy recordados. Podría mencionar varios autores que también los niños y jóvenes disfrutaron como Stevenson, L. Carrol, D. Defoe, J. Verne, J. Swift, que fueron apareciendo y deleitando a todos. Pero lo cierto es que pasaron muchos años en donde la literatura infantil fue usada con fines pedagógicos, moralizantes, religiosos perdiendo así su carácter literario.Se llegó a nombrar a la literatura infantil como la “cenicienta” de la literatura. Ya a mediados del siglo XX eso cambió, comenzaron a producirse libros para niños con historias de gran valor literario y maravillosas ilustraciones poniendo énfasis en la calidad de la escritura entendiendo al niño en toda su complejidad de “sujeto en devenir”, asimismo se contempla la lectura como placer, emancipándose de la pedagogía. Creció significativamente la industria editorial y se le empezó a dar otra mirada y otro valor a la literatura infantil y juvenil. Hoy contamos con una oferta increíble de títulos, colecciones, temas, etc. En nuestro país también creció rápidamente la oferta con grandes autores e ilustradores, podría nombrar a varios (Susana Olaondo, Federico Ivanier, Sebastián Pedrozo, Virginia Brown, Helen Velando Magdalena Helguera) pero creo que Roy Berocay con su Sapo Ruperto creado en 1997 marcó a la Lij. nacional, personaje que sigue encantando a los más pequeños. Volviendo a la pregunta inicial: ¿leer para qué? o ¿por qué leer? Podríamos preguntarnos también ¿qué leer? Me permito hacer algunas sugerencias. Podemos definir tres etapas lectoras: -de cero a seis años: somos seres letrados, la palabra nos da forma, las nanas, canciones, rimas en primer lugar y luego los libros de cartoné, de tela o de goma libros que pueden morder, jugar y que va ir acostumbrando al bebé a manipular el libro a ver las imágenes a pasar las páginas, posteriormente los libros álbum con un universo nuevo para el lector donde las ilustraciones nos llevan a miles de interpretaciones con textos breves pero con personajes que encantarán a los niños. Recomiendo especialmente a Ian Falconier, Antonhy Browne, Maurice Sendak, David McKee , Oliver Jeffers, Satoshi Kitamura, Chris Van Allbusrg, Peter Sis . -de seis a doce años: etapa que coincide con la escolaridad y, en éste momento que comienzan a leer no debemos abandonar el hábito de leerles cuentos, acompañarlos en este proceso hasta que solos disfruten de la lectura. Contamos con libros de aventuras, misterio, de información, poesía, teatro, historietas. Una infinidad de propuestas para elegir de acuerdo a los intereses de cada niño. Algunos autores: Elsa Bornemann, Laura Devetach, Emma Wolf, Gianni Rodari, Roald Dahl, los autores uruguayos antes mencionados por citar algunos. -de doce en adelante: así llegamos a la adolescencia, etapa en la que podemos recomendar sugerir pero de alguna manera ya construimos ese camino lector y ahora eligen sus propias lecturas que muchas veces son las sagas de moda que comparten con sus pares. De todos modos acercarles los clásicos, Stevenson, Poe, Cristine Nöstlinger, Michael Ende, Pablo de Santis, Bradbury, Asimov, Neil Gaiman, literatura fantástica, testimonial. Si hemos logrado formar un lector crítico, sensible, debemos confiar en sus elecciones ¡Leer en libertad! Laura Devetach decía: Se va construyendo el camino lector con la lectura en compañía pero también con la lectura privada y autónoma a la que nos acerca el deseo.


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Familia y educadores compartimos una misma ilusión y un mismo interés, que nuestros hijos o nuestros alumnos disfruten y se apasionen con los libros. A modo de resumen, algunos puntos a tener en cuenta: Poner lo antes posible al niño en contacto con los libros Regalar libros No enfocar la lectura como otra actividad académica Compartir la lectura con ellos Ofrecer libros de calidad, textos que escapen a la cursilería y al adoctrinamiento. El gusto por la lectura literaria como otros hábitos culturales se educa y la escuela junto con la familia tiene la posibilidad de facilitar al niño arte literario, de potenciar la lectura creativa y finalmente educar el gusto. Para terminar elegí unas palabras de Fernando Savater a propósito de la tarea de formar lectores: Supongo que la literatura infantil cabe en la escuela porque la escuela no es simplemente doma ni adiestramiento. Si se me apura, la escuela puede tener objetivos más altos que la mera educación; pero ante todo la literatura tanto al niño como para el adulto, tanto escrita como oral o dibujada, es cultura. Es decir, promoción reforzamiento y garantía de la vida en tanto humana. Da lo mismo que ganemos por ella tal o cual reconocimiento, tal o cual destreza, lo importante es que por medio de la ficción se asienta y crece el alma y sin alma de nada sirven ni conocimientos ni destrezas: miremos sin complacencia ni desesperación a nuestro alrededor.

Bibliografía: Clij nº 1 año 1 (cuadernos de literatura infantil juvenil) Clij nº4 año 1 (cuadernos de literatura infantil juvenil) Revista imaginaria. nº46 L.Devatch y nº 123 Rocío Gil Álvarez Tres siglos de literatura infantil europea – Bettina Hurlimann Blog espantapájaros – Yolanda Reyes


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Han pasado por nuestro colegio 27 generaciones, al menos 500 alumnos egresaron de nuestro último año liceal. Este nuevo espacio se enfoca a acompañar los recorridos de nuestros alumnos una vez que egresan. Compartimos una serie de preguntas que circulan entre estos ya hombres y mujeres, para así poder compartir con ustedes los distintos caminos que surgen después de pasar por nuestra experiencia.

ENCUENTRO

CON EX ALUMNOS ...

... Re encuentro con Federico Quintana ... En esta oportunidad el lazo que enviamos fue recepcionado por Federico Quintana, quien enseguida tomó la invitación como compromiso y así nos comparte su experiencia. Infinitas gracias, por lo vivido antes y por su presente que de alguna manera nos abarca.


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¿Contanos acerca de lo formal de las fechas, a qué edad ingresaste al Idejo y en qué año egresaste? Ingresé al Idejo en 1991, si recuerdo bien, creo que tenía 3 años cumplidos. Mis maestras de Jardinera fueron Elsa y Dina, y me acuerdo que al principio estábamos en la sede de Julio Herrera y Obes. Recuerdo que en el salón teníamos unas pocas mesas con algunos juegos, y había una ventanita pequeña de apertura corrediza que nos comunicaba con la cantina, que la atendía Magdalena. También me acuerdo del patio que tenía un árbol. Después nos mudamos a la sede de 19 de abril donde me acuerdo que hicimos una representación de la época del Montevideo Colonial, creo que yo hacía de aguatero. En esa sede fue en la que crecí y pasé por todos los años desde jardín hasta el último año de liceo. Llegué a ver la piscina que estaba debajo de lo que hoy es la cancha de vóley, y años después, luego de ver a generaciones, a jugar al vóley ahí mismo. Me acuerdo de un clásico, el pan con pasas de Magdalena que era la primera opción de Nahue en la cantina, así como de la leche frutillada, los olímpicos, milanesas al pan, los bizcochos, y también los almuerzos en la cocina. Egresé en el año 2003 al terminar 4to de liceo. Mucha nostalgia y amor me traen estos recuerdos, y siento curiosidad de volver al lugar que me vio crecer y me apoyó como mi segunda familia, al cual no regreso desde hace unos 10 años. ¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al pasar a otra institución? Pasar a otra institución fue un cambio difícil. Hice 5to y 6to de liceo en el Seminario, cuando todos mis amigos se fueron al Bauzá o al IAVA. Adaptarme fue difícil, las propuestas académicas y humanas de ambas instituciones son muy diferentes, y sus escalas y poblaciones también. Tengo la alegría de llevarme amigos y mantener contacto en todas las instituciones donde he estudiado. Mi primer colegio y la vida me ayudaron a poder tomar la iniciativa para hacer frente a los nuevos desafíos. ¿En qué cosas te parece que se reconocen nuestros alumnos en otras instituciones? Mencionar al Idejo en otras instituciones siempre fue una excelente carta de presentación, decir que fui becado todo el liceo siempre me abrió puertas y me ofreció cálidas y exigentes bienvenidas de parte de quienes me recibieron o conversaron conmigo. El Idejo es reconocido tanto por la capacidad con la que egresan sus alumnos como por su sólida formación en valores humanos, el respeto por el otro y el valor de la convivencia, la paz y la responsabilidad. ¿Cuál fue tu recorrido posterior en torno a lo formativo y profesional? Hice 5to y 6to de liceo en el Seminario, completé dos materias en el Zorrilla y al mismo tiempo hice Administración en la UTU. Probé un año en el IPA y unos años en Ciencias Económicas, hasta que encontré, asumí, y decidí dedicarme a mi pasión: bailar y ayudar a otros a bailar. Estudié Danza Moderna en la Primera Escuela de Danza Moderna del Uruguay y Gestión Cultural becado en el CLAEH. Hoy dirijo un emprendimiento, una agencia de producción y management para el desarrollo de espectáculos de danza: Spagat Gestión Cultural. ¿Qué intereses de la actualidad reconocés que pueden haberse disparado en nuestra institución? Sin dudas que mi pasión por la danza comenzó en el Idejo. Gracias a mi primer colegio pude tener la experiencia de iniciarme en el trabajo con el cuerpo, en respetarlo, en entender que vivimos a partir de él, entender que somos cuerpos vivos, que hay que cuidarnos para poder disfrutarnos, que hay que movernos para aprender y construir cosas nuevas. Expresión corporal, Yoga, y actividades deportivas son un acierto en la propuesta de formación del Idejo en lo que tiene que ver con acercarse al mar de las artes del movimiento.


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Ojalá en el futuro, si es que no lo han incorporado, puedan incluir en la propuesta una grilla académica de técnica de danza clásica y moderna, que de seguro será muy útil para todos los que comienzan a descubrir el camino de este arte, y que deben ser muchos dada la sensibilidad de la propuesta educativa del Idejo. ¿Qué aprendizajes te resultaron significativos para la vida? ¿En qué situaciones te acordás de lo aprendido acá? Llevo al Idejo, a sus fundadores, a mis docentes, mis maestras y profesores, a mis compañeros, a todos lados a donde voy y en todos mis emprendimientos. Soy un agradecido de haber sido parte del Idejo como alumno y me siento parte de la familia. Fernando Mirza es para mí un gran Maestro y como me dijo una vez, un compañero de camino. Pienso en él y en su persona como eje en el nacimiento de la propuesta académica, pedagógica y humana del Idejo. Ojalá hubieran muchos más Idejos y ojalá la educación pública lo tomara como referencia para tratar los problemas que la aquejan, que afectan a la mayoría de los jóvenes de nuestro país. Recuerdo una anécdota que nos fue contada, y es que el Idejo quiso nacer como propuesta educativa dentro del sistema público de enseñanza y eso no fue permitido; por eso gracias a la voluntad propia de guerreros pacíficos de la educación es que hoy tenemos 27 generaciones que han vivido una experiencia diferente que forma hombres y mujeres libres, capaces y responsables con su sociedad y sus semejantes. Cuestiono a quienes cuestionan la educación privada porque el Idejo y el Seminario me enseñaron a respetar el valor del esfuerzo y de la entrega para sacar adelante nuestros proyectos, que son en definitiva también proyectos para mejorar nuestra sociedad. El Idejo junto a mis papás me enseñaron que siempre podremos hacer de nuestro planeta un mejor lugar para vivir, y que es nuestra responsabilidad trabajar para ello y formar a los que vendrán después de nosotros, para que encuentren un mejor lugar donde vivir y una naturaleza viva y armoniosa, mejor que como la conocimos nosotros. Siempre pienso cuando escucho de los problemas de la basura, del medioambiente, del agua potable, ¿Cómo sería mi país si todos hubiéramos ido al Idejo? ¿Cómo sería el mundo si hubiera un Idejo en cada país y todos los niños pasaran por ahí? Y no me refiero al Idejo como marca, sino al Idejo como espíritu. Seguro hay muchos Idejos por ahí obrando para que los valores que aprendimos y en los que vivimos quienes conocimos “el arte de estudiar” o “el libro dorado” sean los de todos, pero qué bueno sería que todos en nuestras vidas conociéramos el espíritu del Idejo, pudiéramos estudiarlo, profundizarlo y tenerlo siempre presente. En el Idejo conocí a Mariana, mi primer y actual amor. Todos los recuerdos que compartimos de nuestra historia como compañeros tienen al Idejo, a sus docentes, a sus alumnos, a sus jardines, sus veredas, sus puertas, sus salones, sus olores, su cultura, sus sonidos, como protagonistas de los recuerdos más inocentes y divertidos que pueda imaginar y que guardo con mucho afecto. ¿Qué te gustaría decirle a las familias que están hoy compartiendo este espacio? Que lo cuiden, que lo alimenten, que mantengan vivo su fuego, que sean agradecidos, que lo ayuden, que nos inviten a volver, que lo re inventen, que lo mejoren, que lo disfruten, que lo aprovechen, que nos cuenten como es hoy, que cuenten con nosotros, y que nos lo acerquen.


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en su diseño, enfoque y modernidad Un abrazo. Elbio Medina (Cipes) » Qué interesante lo que me mandaste de la edición de Haciendo Somos. Espero saber más en siguientes números. Marianella Napoli (centro psicopedagógico) » ¡Felicitaciones por la iniciativa! Me hace recordar las épocas de "Ser y hacer" que nos regalaron Edith y Mirtha... Gracias por eso y por todo lo que vendrá. ¡Adelante! Susana Muiño

» ¡Me encantó! Celebro la aparición de la revista , nos acerca más a los docentes, a la propuesta, a leer y reflexionar sobre lo que nos interesa para nuestros hijos y para nosotros, conocer la experiencia de Fernando y Edith, como seguir con un sueño que se hizo realidad y la idea de seguir aprendiendo y creciendo, Sergio que es un capo (como dice mi hija) que nos hace mirar los cambios de nuestros hijos con confianza. En fin gracias, todo acercamiento al colegio siempre es un disfrute. Un abrazo Carina Magnou (madre de Josefina y Ciro Campoleoni) » Me alegro muchísimo que el colegio esté pasando un buen momento. Se lo merecen ustedes, las personas que allí trabajan, y el proyecto educativo que llevan adelante. Gracias por compartir la revista electrónica. Muy buena

... a todos . gracias! s a h c u M

!

» Me interesó muchísimo la revista. Le di una primera vichada y comencé a leer desde el principio. ¡Está buenísimo el proyecto! Y estoy muy entusiasmada con poder leer el contenido para seguir entendiendo el concepto del Colegio. Abrazo para todos. Cristina Vignone (mamá de Joaquina López de nivel 5).

» Lo primero que me surge es un profundo agradecimiento a la vida por la sabia sensibilidad de mantener “vivas” dentro del IDEJO algunas de las semillas que una vez hace mucho algunos plantamos, iniciando así una renovada siembra que sin duda aportará nuevos y jugosos frutos. Felicito pues al Idejo como equipo y a quienes tuvieron el coraje de retomar esta iniciativa que seguramente llegará no sólo a las familias de su alumnado, sino a la sociedad toda, en un momento en que la educación debería estar en la vanguardia en la formación de una nueva ética de vida. La educación, para que sea agente de cambio, debe ser revisada en sus fundamentos, objetivos y metodologías. Los docentes deben ser revalorizados en su tarea y las familias y la sociedad toda responsabilizarse de "hacia dónde vamos y cómo vamos". La educación como campo de colaboración necesita una muy buena comunicación entre todos los participantes del acto educativo. La revista puede ser una muy buena herramienta. Como dice Gabriela en la presentación, lo que allí se aporte no es propiedad absoluta de nadie y se autoriza a copiar la que otro necesite. Esto me recuerda en la película “Il Postino” cuando Neruda le recrimina al cartero casi analfabeto, el haberle robado los versos para su amada, él con total sabiduría le contesta “la poesía ya no pertenece a quien la hace, sino a quien la necesita”. Ojalá pues que todos ayudemos a hacer circular la revista para que sea un disparador, animando con coraje a “pensar con el corazón y sentir con la razón” todo lo relacionado al acto educativo. No existe una fórmula, una ética universal porque el crecimiento es endógeno. Un país, un grupo, una persona no pueden ser desarrollados, solo pueden desarrollarse. Para eso necesitan considerar un proceso educativo, donde cada uno no se presenta como un ser terminado y perfecto, sino como un caminante en permanente evolución. Creo que si bien lo capté este es el objetivo de la revista: caminar. En otro orden de cosas (no menos importante) está muy linda diagramada, de ágil lectura y uno se queda con gusto a más.¡Buena señal! Edith Martirena


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Otra vez nos despedimos, pero no por mucho tiempo. Este año nos espera otro encuentro. Les recordamos que sus sugerencias y comentarios serán bienvenidos, personalmente como por mail extension@idejo.edu.uy Infinitos agradecimientos a todos, enumero los finitos: A la comisión directiva por tanto dar. Al equipo de dirección, al que me resulta un privilegio pertenecer. A Mariana y Silvia que siempre están disponibles. Claro que a todos los niños y sus familias, todo esto tienen en la base niños y adolescentes que con sus familias confían en nuestro aporte, gracias. A todos los docentes, que ofrecen lo mejor todos los días. En especial a los que aportaron en esta edición: Federico Arnaud, Federico Quintana, Carina Magnou, Stella Nuñez, Susana Muiño. Uno enorme, con abrazo y aplauso a Stefanie Servetto, quien diseña maravillosamente esta revista y que es un pilar en esta realización.

Haciendo somos II  

Revista sobre educación. Idejo.

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