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Talent Press 2016


Talent Press 2016

Este dossier es la compilación de los artículos desarrollados durante el taller del Talent Press, realizado del 15 al 19 de abril dentro del marco del Talents Buenos Aires, y los cuales fueron publicados en inglés en la página del Talent Press de la Berlinale y en español en la revista online Otroscines. El Talent Press es un programa teórico-práctico enfocado especialmente para estudiantes de comunicación, periodismo y críticos de cine de América del Sur que tiene como objetivo ofrecerles una puesta en práctica y de reflexión sobre la escritura crítica en sus diferentes formas; reportajes, charlas, proyecciones, ensayos y crónicas. Durante los encuentros los distintos tutores proponen un trabajo práctico y de intercambio, generando nuevas posibilidades de abordar el oficio de la crítica en su esencia: su práctica, su reflexión y posterior devolución.


Tutores


En esta edición participaron como tutores los reconocidos críticos argentinos:

Eduardo Antin (Quintín) Nació en Buenos Aires en 1951. En 1991 colaboró en la fundación de la revista de cine El Amante, de la cual fue uno de sus directores hasta 2004. Entre 2001 y 2004 dirigió el BAFICI, Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Fue también fundador y director de la Asociación de Críticos (FIPRESCI) y profesor de la Universidad del Cine. Como crítico cinematográfico ha colaborado en distintas publicaciones nacionales y extranjeras y ha participado como jurado en numerosos festivales.

Diego Batlle Es director del sitio web OtrosCines desde hace cuatro años y desde 1998 se desempeña como crítico y periodista de cine en el diario La Nación. Además, asesora al portal Novebox en la adquisición de películas argentinas para su exhibición online. Se desempeñó como corresponsal en Argentina de la revista Screen International (Gran Bretaña), fue secretario de redacción de la revista La Maga, redactor y crítico de cine del diario Clarín y ha colaborado en numerosos medios a nivel nacional e internacional.

Diego Lerer Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación, fue profesor titular de Semiótica y Teoría de la Comunicación en el Centro de Investigación Cinematográfica, Becario del Journalism Fellowship Program de la Universidad de Michigan, y coautor y coeditor del libro Nuevo cine argentino: temas, autores y tendencias de una renovación (FIPRESCI – Argentina). Es


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presidente de FIPRESCI-Argentina y fue vicepresidente de dicha federación a nivel internacional entre 2005 y 2009. Actualmente tiene un blog llamado Micropsia.

Roger Koza Es crítico de cine, miembro de FIPRESCI y actualmente conduce el programa de televisión “El cinematógrafo”, en Argentina. Desde 2006 es programador de la sección Vitrina del Festival Internacional de Cine de Hamburgo, y de FICUNAM desde el 2011. Desde el 2014, ha sido el director artístico del Festival Internacional de Cine de Cosquín y en 2015 fue el curador del Tributo a Raúl Perrone: “El hombre de Ituzaingó” en la Viennale de Austria. Ha sido jurado en distintos festivales de cine internacional e interlocutor en clases magistrales de Peleshian, Reygadas, Akerman, Omirbayev, Guiraudie, Loznitsa y Khamraev.

Diego Brodersen Es crítico de cine y docente. Redactor de la sección Espectáculos y Cultura del diario Página/12. Colabora regularmente en el suplemento cultural Ñ y la revista Rolling Stone, además de otros medios nacionales e internacionales. Desde hace nueve años es el asistente de programación de la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín y dicta cursos de Historia del Cine en diversas instituciones. Es Miembro del (FIPRESCI) y co-editor del libro “Cine ojo. Un punto de vista sobre el territorio de lo real”. Condujo durante seis temporadas consecutivas el ciclo televisivo “Ficciones de lo real”, dedicado al cine documental.


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Participantes Talent Press 2016


CARRASCO RINCÓN NICOLÁS LUIS TALENT PRESS 2016 Crítico, Perú

Últimamente me he interesado mucho por el resurgimiento de películas de terror realmente perturbadoras. ¿Responden, acaso, al colapso de la clase media, al ascenso de partidos populistas, a la guerra? Productor, crítico de cine y distribuidor radicado en la ciudad de Lima, Perú. Alumno del Critics Academy del Festival de Locarno, 2015. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la Pontificia Universidad Católica del Perú, ha publicado textos y entrevistas para Indiewire, Desistfilm, Otros Cines Perú y la revista de cine Ventana Indiscreta. Ha colaborado con textos para el catalogo del BAFICI 2015 (sección “Perú: Radiografía fílmica de un país”). Programó, junto a Juan Daniel F. Molero, una retrospectiva de cine peruano contemporáneo en Bogotá, Colombia. Fue, además, asistente de dirección de Molero en “Videofilia (y otros síndromes virales)”, ganadora del Tiger Award en el Festival de Rotterdam, 2015. Actualmente se desempeña como distribuidor de cortos y largometrajes en Tiempo Libre Studio y trabaja como asistente de programación en Transcinema – Festival Internacional de No-Ficción.


NICOLÁS FELDMANN TALENT PRESS 2016 Crítico, Argentina

“El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito.” Amo trabajar en los medios y es por eso que veo el éxito como la certeza de que trabajaré de lo que estudié toda mi vida. Es Locutor Nacional. También se desarrolló como actor y conductor, aunque ahora se inclinó más por el periodismo, específicamente dentro del campo del cine. A lo largo los últimos dos años formó parte de la redacción de tres portales web sobre cine. Entre ellos Cinefilia.tv, Bolsa de trabajo en cine y finalmente Proyectorfantasma.com, en donde actualmente se desempeña como crítico y redactor. Gracias a este sitio tuveço la experiencia de cubrir como cronista el 16º BAFICI y el 29º Festival internacional de cine de Mar del Plata. En este momento está finalizando la Licenciatura en comunicación social en Universidad Nacional de La Plata.


GASPAR ASTAÍZA MARIO TALENT PRESS 2016 Crítico, Colombia

“La enfermedad de vivir a 24 cuadros por segundo, no es enfermedad, es una necesidad”. Estudió Comunicación Social en la Universidad del Valle y fue Monitor de la Cinemateca de la Universidad. Durante este periodo participa en distintos cortometrajes: “Tres”, “La melancolía de las mandarinas”, “Malaire”, “El laberinto” y “Peones” (Folio N°7 y Juntos en Argentina). Es periodista en el FICCALI y en el REC (Argentina) y curador en el festival CINESPACIO. Columnista de el portal web Fin de la Historia y en proyecto la realización de su mediometraje (trabajo de tesis).


GONZÁLEZ HUMBERTO TALENT PRESS 2016 Crítico, Venezuela

Mi escritura y mi trabajo se basan en el visionado de obras, su digestión y su análisis. Mi tarea como crítico es lograr que mis lectores visionen esas películas que normalmente no verían. Estudió periodismo en la Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín, graduado con mención Cum Laude. Tomó talleres de fotografía, guión y producción de cine en la productora Cinestesia Media. Se graduó en el diplomado de Producción Audiovisual de su alma máter bajo la tutela de la directora Patricia Ortega (‘El Regreso’, 2012), la productora Marielvys D’Apollo (‘SuperCharles’, 2013) y el guionista Enmanuel Chávez. Ha escrito para Cine Angular y Oseahellou sobre cine y televisión. Fue copywriter en Omm Agency, agencia publicitaria en donde también ejerció como asesor audiovisual y guionista. Realizó un taller de periodismo narrativo con Sinar Alvarado. Actualmente es crítico de cine en la web cultural de Caracas www.revistaojo.com. Es columnista de televisión y cine en Revista Tendencia. Ha realizado cortometrajes para sus estudios como ‘Dualidad’ (2014) y ‘El Sonido de la Muerte’ (2015), y actualmente prepara su primer cortometraje independiente, “Genial”


JAIME GRIJALBA TALENT PRESS 2016 Crítico, Chile

En búsqueda constante de una voz propia, que me permite articular lo que pienso y siento a cada momento, para poder entrar en una conversación coherente con colegas y el público en general.

Estudió Dirección Audiovisual en la Pontificia Universidad Católica de Chile, graduándose como el segundo mejor de la clase del 2013. Ha producido, dirigido y mayormente escrito proyectos para músicos, compañías, ONGs, revistas, así como en proyectos de ficción creativa personales. Ha escrito sobre cine desde el 2007 en varios blogs personales, principalmente en español, siendo en 2010 su salto a varios blogs en inglés, que pertenecían a otros críticos internacionales. Desde el 2013 escribe regularmente para Twitchfilm.com y ElAgenteCine.wordpress.com, en inglés y español respectivamente. Ha colaborado en sitios de crítica como Fandor, Filmmaker Magazine, MUBI, Revista LaFuga y Desistfilm, escribiendo sobre cine chileno, libros y festivales de cine. Formó parte de un taller de escritura narrativa en la Pontificia Universidad Católica de Chile que contaba con la participación de escritores como Mike Wilson, Álvaro Bisama, entre otros.


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MARCIA MOREIRA TALENT PRESS 2016 Crítica, Brasil

Aceptarme como soy. Sólo entonces podremos descubrirnos los unos a los otros.

Se graduó en Cine y Gestión Cultural. Sus primeros trabajos fueron de temática cercana al experimental, muy ligados a la videoarte. Dirigió también cuatro cortometrajes. Co-fundadora, junto con Jefferson Assunção, del sitio de cine O Formalismo. Crítica de cine y cronista para algunas publicaciones, entre ellas: Offline, Farpa y Novitas. En el año 2014 dá el salto a lo profesional y empieza su Empresa de Producción Audiovisual. Actualmente proporciona servicios de realización y producción audiovisual, pero sin olvidar y teniendo siempre muy presente en su actividad la producción de su trabajos independientes.


ROJAS CONTRERAS LASLO TALENT PRESS 2016 Crítico, Perú

Cada vez que veo una película, siento la urgencia de compartir las reacciones que esta me genera. Creo que esa sería la mejor manera de resumir mi trabajo: compartir experiencias de cine.

Co-fundador y editor de contenidos de Cinencuentro.com, sitio web de cine con sede en Perú que cuenta con lectores provenientes principalmente de Latinoamérica, España y EE.UU. También ha colaborado en el sitio web chileno Cinepata.com. Fue miembro del Jurado de la Crítica Internacional en el Festival de Lima 2013. Ese mismo año fue miembro del jurado en el Concurso Nacional de Obras Experimentales, organizado por el Ministerio de Cultura del Perú. En el 2009, en el Festival de Rio de Janeiro, fue seleccionado para el Nisimazine Workshop, organizado por NisiMasa, una red europea de jóvenes críticos. En este taller publicaron una revista diaria durante el transcurso del festival. Ha realizado coberturas en festivales de Lima, Buenos Aires y Valdivia.


RODRIGO TORRIJOS TALENT PRESS 2016 Crítico, Colombia

Me gusta trabajar, me gusta escribir, el cine me salvó la vida. Editor del área de cine, televisión y cultura en Rolling Stone Colombia. Anteriormente Estratega digital de comunicaciones para el lanzamiento de películas colombianas como La Sirga, El Páramo o Ciudad Delirio y de festivales de cine como Festival Internacional de Cartagena de Indias, Bogoshorts o instituciones como Proimágenes Colombia, también de proyectos de exhibición como Cine Tonalá Bogotá. Graduado en cine con especialización en guión. Anteriormente fui rockero, carga cables y trabajé en una agencia de publicidad llamada Young Marketing.


IVÁN ZGAIB

TALENT PRESS 2016 Crítico, Argentina

Mis tareas: la escritura, investigación y distribución. Todas responden a un mismo rumbo; el de enfrentar las imágenes e interrogarlas. El de restablecer el vínculo entre ellas y nosotros, el mundo. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Córdoba. Actualmente está cursando la Especialización en Producción de Textos Críticos de las Artes en la UNA. Ha tomado distintos cursos como Guión Cinematográfico, Periodismo Cultural (dictado por Juliana Rodríguez, periodista de La Voz del Interior), Cine y Crítica (dictado por el crítico y programador Roger Koza) y Teoría y Práctica del Documental Contemporáneo (UNC). Se desempeña como periodista freelance de cine y teatro, colaborado en diversas publicaciones impresas (Deodoro, Toma Uno, Desterradxs, Metrópolis) y digitales (Indie Hoy, Bitácora de Vuelo). Es integrante del Grupo de Estudio de la Imagen, un equipo de investigación con sede en el Centro de Producción e Investigación en Artes, UNC. En ese marco ha desarrollado proyectos avalados por SECYT que tienen como eje la reflexión acerca del cine. Desde el 2013 trabaja en la productora El Calefón como asistente de producción y jefe del área de distribución.


Críticas, reseñas, crónicas y ensayos Talent Press 2016


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“Sin techo ni ley” Videoconferencia con Agnès Varda Actividad 11º Talents Buenos Aires Crónica de Iván Zgaib, Argentina En el marco de las actividades del Talents Buenos Aires (15 al 19 de abril) se realizó este sábado 16 en el auditorio de la Universidad del Cine una videoconferencia con la legendaria directora francesa moderada por el crítico y programador Roger Koza. Es que esta edición del TBA lleva como título y leit-motiv Sin techo ni ley, el mismo de uno de los clásicos de la realizadora de Cléo de 5 a 7 y La felicidad.
 “Imaginate que tuvieras que hacer Sin techo ni ley actualmente, ¿qué tipo de película creés que sería?”, pregunta Koza. En frente suyo, el rostro de Varda se proyecta sobre una pantalla gigante en la sala de la FUC en San Telmo. Es sábado por la tarde y los asistentes observan desde las butacas la figura amplificada de la directora francesa, que se conecta vía Skype para formar parte de las actividades del Talents Buenos Aires. 
 La pregunta inicial de Roger Koza hace referencia a la película que Varda hizo en 1985 y la reubica para dialogar con el presente cinematográfico: se trata, en ese sentido, de un film que supera las barreras del tiempo y aún hoy puede actualizar discusiones sobre las posibilidades narrativas y estéticas que tiene el cine para acercarse al mundo circundante y pensarse a sí mismo. 

Es quizás por esto que la nueva edición del Talents Buenos Aires toma prestado el título Sin techo ni ley, que sirve como disparador para reinstalar la reflexión sobre el cine independiente en la actualidad. Las preguntas que Varda y su obra despiertan sobre el escenario actual son múltiples: ¿Qué líneas de fuga pueden abrir los nuevos realizadores en un contexto cada vez más marcado por la estandarización de la industria? ¿Cómo encender la libertad y la rebeldía desde una posición que busque salidas hacia un cine joven e innovador?
 El film Sin techo ni ley devuelve, para este contexto, resonancias tanto formales como narrativas; desde el aspecto más literal: la protagonista es una joven que transita los días sin atarse a espacios fijos ni límites precisos, sino que se aparta de la sociedad para evitar las reglas que podrían restringir su vida. Varda se remite en la charla a las primeras imágenes que despertaron su interés en la historia del film, y describe a las personas que empezó a encontrar en las rutas de Francia a comienzos de la década de 1980. “Investigué mucho en ese entonces. Levantaba a los hombres y mujeres que estaban viviendo en la carretera y les preguntaba cómo hacían, por qué vivían de ese modo. Y la mayor parte de ellos estaba en contra de la sociedad”, comenta la directora francesa. 
Lo periférico es, de este modo, un eje central en la obra de Varda en gene-


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ral y de Sin techo ni ley en particular, ya que las relaciones sociales se ven tramadas por la distancia entre la protagonista y el resto de los personajes. “Las debilidades que las personas marcan en Mona (la protagonista interpretada por Sandrine Bonnaire) no la describen tanto a ella, sino a la sociedad que la rechaza”, sostiene Varda.“Es más un film sobre la sociedad o una parte del país que rechaza a los extranjeros, a la gente diferente como Mona, a las personas que viven en la ruta”, agrega. 

La experiencia periférica que la directora había retratado 30 años atrás es, aún hoy, una realidad que no se agota, sino que adquiere nuevos sentidos: “Tenemos miles de inmigrantes que llegan a Europa (...) y ya no es por el deseo de ser libre o vivir en la ruta. Quieren escapar de sus países para ganar dinero, pero ahora están atrapados en una situación terrible”, opina. 
Más allá del conflicto narrativo que atraviesa la película, Koza hace hincapié en el abordaje formal que la directora utilizó para acercarse a Mona y a los personajes que la rodean. En Sin techo ni ley, afirma Koza, hay travellings y personajes que miran y hablan directo a la cámara, generando un quiebre en la concepción de la representación y de la narración ficticia. Para Varda, esta decisión contempla a los personajes como “testigos”, un rol semejante al que asume la audiencia cuando observa las travesías de Mona mientras intenta sobrevivir en la ruta. “En cierto modo -comenta la creadora de Las playas de Agnès- a vos te podrían preguntar al finalizar la película: ¿y qué pensás de esta mujer?”. 
 La conversación llega a su fin y Varda expresa su gratitud al saber que aún hay gente que quiere ver su película tres décadas después. Aquella apreciación nos devuelve al presente, a esta sala copada de nuevos realizadores, y pone de manifiesto el valor que la obra de la realizadora sigue teniendo en relación al cine y su historia. La rabia de Mona, dice Koza, habla de un tiempo histórico y de una manera de mirar ciertas problemáticas. Y hoy, tanto tiempo después, echa luz para interrogar al cine del presente.

Versión en Inglés: http://www.talentpress.org/story/49/4749.html


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Crítica de La larga noche de Francisco Sanctis Competencia Oficial Internacional de la 17ª edición del BAFICI Por Nicolás Feldmann Argentina

La herida del terrorismo de estado todavía sigue abierta para los argentinos. Somos hijos y nietos de una generación que todavía intenta dejar atrás sus miserias a través de una simple pero poderosa consigna: El “Nunca más”, dos palabras que simbolizan la memoria activa y la certeza de jamás volver a permitir que sucedan este tipo de atrocidades. Esto es algo de lo que el cine, como producto ineludible de un colectivo en movimiento, nunca pudo ser ajeno desde el retorno a la democracia. Pero, después de retomar tantas veces este período tan oscuro y doloroso, la duda aparece a la hora de tener que encontrar alguna perspectiva nueva dentro de los hechos que ya todos conocemos. Respondiendo un poco a esta incógnita, es que La larga noche de Francisco Sanctis, ópera prima de Andrea Testa y Francisco Márquez basada en la novela homónima de Humberto Costantini, decide contar la historia del hombre común que se mantuvo al margen –adrede o no– de las disyuntivas ideológicas. Moviendo el foco de atención de las víctimas o victimarios del nefasto Proceso, para hacer hincapié en la característica negación psicológica de mucha gente frente a la evidente desaparición de personas. Diego Velázquez se pone magistralmente en la piel de Francisco Sanctis, un funcional empleado de una empresa mayorista, atrapado en un puesto sin futuro y sometido a la plácida rutina del trabajo administrativo. Hace mucho tiempo que quedaron atrás sus convicciones revolucionarias de cuando escribía poemas y fantaseaba con sus amigos sobre la lucha de los trabajadores. Hoy (o mejor dicho en 1977, año en el que sitúa la película) Francisco es padre de dos chicos y no tiene tiempo para opinar sobre la agitada situación política que lo rodea. De vez en cuando ve cómo los militares detienen a alguien por la calle, pero él mismo sabe que no tiene otra opción más que agachar la cabeza. Sin embargo, esta pasividad cotidiana se verá interrumpida cuando reciba la llamada de Elena, una antigua compañera de la facultad con la propuesta de publicar un escrito de su juventud. Sorprendido por la ocurrencia, Francisco accede al reencuentro sin saber que su vieja amiga es actualmente la esposa de un oficial de la aeronáutica. Casi al pasar, Elena le revelará los nombres de una pareja a punto de ser secuestrada esa misma noche, encomendándole al protagonista la encrucijada


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moral de decidir entre no meterse en problemas y cargar con la culpa de no haber hecho nada por ayudarlos, o intentar avisarles poniendo en riesgo su vida y en consecuencia la de su familia.

A partir de esta premisa comenzará la larga noche a la que alude el título del film. Es así que Sanctis transita por todos los miedos y reproches propios de una persona a la que la convicción política le fue reprimida por un estado opresor, acrecentado por el dilema ético de un hombre que sabía demasiado. Más allá del juego de palabras, esta referencia a Hitchcock no es el azar. Y me refiero a que no cabe duda que la película de Testa y Márquez gira alrededor de la impronta con la que el maestro del suspenso hacía que sus personajes se vieran obligados a exceder sus límites, a través de situaciones que derriban su zona de confort. De esta manera, el personaje principal se introduce en una Buenos Aires laberíntica y sombría que refleja excelentemente la atmósfera de tensión constante pretendida por la dupla de directores. Algo que se logra con creces a base de una notable dirección de fotografía y la predisposición a los primerísimos planos, capaces de resaltar la significativa evolución emocional del protagonista. Por otro lado, no deja de ser destacable que este entorno claustrofóbico se logre imponer por sobre la austera y casi minimalista puesta en escena. En esta representación de la asfixiante dictadura militar de la década del ’70 no hay lugar para los disparos, ni policías, ni Ford Falcon verdes. Ni siquiera hay algún tipo de música que acompañe la travesía de Sanctis por la desértica Capital Federal. Lo más parecido a eso es la inclusión de Yo quiero tener un millón de amigos, el tema del cantante brasileño Roberto Carlos, con la única finalidad de ironizar la angustia general del argumento. “Ya no estamos en la facultad”, le recuerda un amigo a Francisco cuando este comienza a dudar sobre si vale la pena arriesgarse por unos desconocidos. Probablemente no sea sólo ese pasado inocente de ilusiones revolucionarias lo que incentive al protagonista a actuar, sino la misma determinación que hasta hoy nos motiva a seguir haciendo películas de este tipo cuarenta años después. La memoria no se pierde.


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Crítica de Las lindas, de Melisa Liebenthal Competencia Oficial Argentina BAFICI 2016 Por Laslo Rojas

-Las lindas, de Melisa Liebenthal, por Laslo Rojas ¿Qué es la belleza? ¿Qué define el atractivo femenino? ¿Qué hace linda a una mujer? ¿Una sonrisa? ¿Un cuerpo esbelto? ¿El cabello largo? ¿Una voz sensual? ¿El vestido de moda? El debut de Melisa Liebenthal se plantea estas y otras preguntas de mucha hondura personal, en un entrañable documental de corte autobiográfico, plagado de imágenes y sonidos propios de la así llamada generación millenial: Liebenthal, de 24 años, es una joven cineasta egresada de la FUC, la Universidad del Cine de Buenos Aires. En Las lindas Melisa aborda diversos asuntos que pueden tornarse serios o críticos (el feminismo, la discriminación de género, el bullying); sin embargo, lo hace cargada de un fresco sentido del humor, a través de varias conversaciones con sus mejores amigas, con quienes ha crecido desde los años de la escuela primaria y secundaria, y sobre todo mostrándolas a ellas y a ella misma, y en fotos y videos de archivo que Melisa grabó durante años, desde muy niña. Siendo crítica con sí misma, y también con quienes juzgaban y juzgan aún su apariencia (su ropa, su voz), la directora hace gala de una envidiable capacidad para burlarse de sí misma, por momentos de manera muy dura, pero sin caer en ningún momento en algún tipo de patetismo, logrando con este modo de acercamiento a su propia historia personal, una gran empatía con los espectadores. El gran mérito de la película es destacarse dentro de este creciente mar de producciones hechas con retazos de imágenes caseras, de home movies, cuyo mayor o único valor parecer ser la ausencia de pudor. No es el caso de Las lindas, que es no es para nada pudorosa, pero que a aquella característica compartida con otras películas de este corte le añade una gran dosis de honestidad y humor. Lo más interesante de Las lindas está entonces en el análisis que hace la directora, a lo largo de toda su película, del comportamiento de la mujer, de niña, adolescente y adulta, y de las expectativas que la sociedad impone sobre ellas a lo largo de su vida, como escolar, adolescente y madre. Es saludable comprobar que en un mundo joven, teen, supuestamente lleno de trivialidades y superficialidad, existen voces reflexivas, críticas pero no amargas, como la de Melisa Liebenthal. Las lindas debutó con éxito en el pasado Festival de Rotterdam, donde fue


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premiada en la sección Bright Future, y es uno de los títulos a seguir con atención en la Competencia Oficial Argentina de este 18 BAFICI.

Finalmente, tengo la sensación de que este es el tipo de película que vendría bien ver y compartir con amigos o familiares del sexo opuesto, y así poder comparar opiniones e impresiones desde ambos extremos de los juicios y prejuicios de cada género. La lectura que pueda tener un hombre de lo que Melisa y sus amigas sienten o sintieron al ver juzgada su feminidad en diversos momentos de su vida, va a ser siempre una mirada externa, curiosa por un mundo que no, es al final de cuentas, desconocido . Estoy seguro de que las espectadoras mujeres se sentirán mucho más cómplices de los juegos juveniles, las inseguridades y los retos cotidianos que Melisa y sus amigas recuerdan con tanto cariño en Las lindas.

Versión en Inglés: http://www.talentpress.org/story/50/4750.html


Solar, de Manuel Abramovich Competencia Oficial Argentina BAFICI 2016 por Iván Zgaib Argentina

Flavio Cabobianco llegó desde el Sol para difundir un mensaje trascendental en la Tierra. Cuando publicó su libro tenía 10 años y la imagen de su rostro se multiplicó en los programas más conocidos de la televisión argentina. Los títulos lo rotulaban como un niño especial mientras su familia lo acompañaba a propagar los recuerdos que traía desde antes de haber nacido. “Flavio es el teórico y Marcos (el hermano mayor) es el que vive más las cosas”, comenta la madre en uno de los tantos registros que quedaron congelados en la memoria del espectáculo televisivo. El origen de estas afirmaciones (es decir, las que definen a Flavio en relación a su misión espiritual) es uno de los ejes que Manuel Abramovich observa e interroga en su ópera prima Solar: ¿cómo se construye la identidad propia en relación a los otros? ¿cuáles son las distancias y las aproximaciones que se juegan en los vínculos familiares y afectivos? Los primeros minutos del film nos ponen en el contexto de los entretelones que marcan la realización: ya han pasado 20 años desde que Flavio se volvió conocido y ahora ha aceptado filmar un documental sobre su familia y la re-edición de su viejo libro. Mencionar cómo aparece el contexto del rodaje no constituye un dato circunstancial, ya que Solar es una película hecha a base de tomas descartadas: todo aquello que muchos directores hubieran decidido dejar afuera es lo que Abramovich pone en el centro del relato. Las primeras escenas, por ejemplo, muestran los registros que Flavio hace de sí mismo desde el momento en que acomoda y enciende la cámara. En otros momentos, el montaje sigue corriendo hasta mostrar los errores de filmación y los planos dejan ver al equipo técnico trabajando o a Manuel Abramovich dirigiendo a los protagonistas. La figura del director, lejos de replegarse al fuera de campo, ingresa a la imagen y se convierte en un personaje más entre los otros. Abramovich y sus protagonistas dan lugar así a un dispositivo de representación donde Flavio, ese hombre cuya identidad quedó demarcada desde su infancia por un libro y varias entrevistas, tiene la posibilidad de enfrentarse a aquellas imágenes para cuestionarlas e intentar reconstruirlas. El potencial más profundo del film se manifiesta, entonces, cuando Flavio le propone a Abramovich un cambio de roles. Invirtiendo los lugares desde los cuales cada uno filma o es filmado, el autor de la película demuestra una apertura valiosa hacia aquello(s) en lo(s) que centra su mirada. Sin distanciarse demasiado ni poniéndose por encima de los protagonistas, el director registra a esta familia


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desde un lugar sensible y generoso que se niega concebirlos como objetos filmados, más bien como sujetos con los cuales construye un vínculo. En paralelo a este relato que sigue a los Cabobianco, la búsqueda formal que se plasma en Solar abre la película hacia una dimensión meta-cinematográfica donde la exploración de las relaciones familiares es acompañada por una reflexión acerca del cine y sus posibilidades. La apuesta estética y narrativa de Abramovich se desnuda a sí misma frente a la audiencia; se descama y corre las pieles que usualmente ocultan la construcción del registro cinematográfico. Las huellas del artificio no están nunca borradas ya que son, por el contrario, las que sostienen la película. Cuando esta construcción ingresa al plano e impregna las imágenes y sonidos, Solar parece sugerir cierta consonancia entre la puesta en escena y el conflicto de sus protagonistas. La definición de la propia identidad (siempre en relación a los otros) no está nunca dada, sino que se configura. El cine en Solar aparece entonces como una ventana de incidencia sobre la realidad que representa. Es cierto, por un lado, que Abramovich asume allí interrogantes acerca de la familia y la identidad propia (semejante a las inquietudes que se dejaban ver en su cortometraje La reina). Pero es palpable, también, que el director se aventura a devolver una mirada acerca del proceso cinematográfico como un modo de acercarse a realidad y de asumir una posición ética y política frente a sus protagonistas. Sobre el final de la película, los riesgos asumidos por el director y la vitalidad con la que filma han logrado dotar a esta obra de una profundidad inusitada. Solar aparece, en medio del BAFICI, como una película que cree verdaderamente en el poder del cine para acercarse al mundo. Y las personas, desde la dirección de Abramovich, tienen la posibilidad de cambiar las miradas sobre sí mismos.


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El sexo también es cosa de mujeres: sobre The Diary of a Teenage Girl, John From y Boi Neon Competencia Oficial Internacional BAFICI 2016

Por Iván Zgaib, Argentina Al igual que muchas heroínas y antihéroes que aparecen en las pantallas del BAFICI, la protagonista de John From (el nuevo film de João Nicolau) es otra joven sacudida por los dramas y desventuras de la adolescencia. Rita tiene 15 años y está aburrida por la monotonía del verano; en medio de aquella rutina que oscila entre mirar televisión y tomar sol junto a su amiga, la única posibilidad de abrazar algún cambio parece venir del deseo que le despierta un vecino mucho más grande que ella. La primera mitad de la película asume una aproximación casi realista, donde los planos detenidos parecen retratar de manera genuina cierta experiencia femenina y adolescente. En aquel comienzo, las palabras de la protagonista no informan demasiado acerca de su estado de ánimo, sino que es la cámara de Nicolau la que se posa sobre sus criaturas para llevar adelante un registro que cruza dimensiones emocionales y experienciales: como espectadores, somos testigos de sus paseos por la ciudad, de los códigos y jergas que conjuga con su amiga, de las miradas sugerentes que le lanza a los hombres, de la música y los bailes que van trazando una imagen de su entorno. Esta construcción lograda del universo de Rita comienza a trastabillarse cuando la película cambia de rumbo y de tono bruscamente, asumiendo una narración entre fantástica y onírica. Para ese entonces, el giro se produce de manera tan abrupta que da lugar a un desarrollo irregular de la historia: lo que en principio parecía ser un retrato sensible acerca del despertar sexual femenino se convierte en un desvarío delirante que no termina de integrarse al mundo presentado inicialmente en la película. Cuando el deseo sexual se funde en la lógica de una representación fantasiosa, el film de Nicolau genera resultados inesperados como la exotización de las culturas de Melanesia, donde la aparición de un pavo real en medio de la calle parece ser semejante a un hombre negro con plumas que cae (literalmente) del cielo. Esa búsqueda cinematográfica que funde el deseo sexual con el mundo de los sueños recuerda inmediatamente a otra película que figura en el BAFICI, y que sale mucho más victoriosa de aquel desafío narrativo. Quizás la pulsión desvergonzada que mueve a The Diary of a Teenage Girl se deba a que su directora es efectivamente una mujer, pero lo cierto es que se trata de una comedia con escenas donde el deseo sexual se muestra crudamente como no suele suceder en el cine narrativo norteamericano. Si bien peca de


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algunos males que ha perpetuado la maquinaria hollywoodense (la escena final se despide, por ejemplo, bajo la forma de una moraleja), el film de Marielle Heller encuentra su mayor potencia en la mirada sobre su protagonista. Minnie es otra adolescente de 15 años que intenta sostener su vida mientras el deseo sexual parece bombearle el cuerpo de manera casi involuntaria, y por ello, incontrolable. La pasión que siente por hacer dibujos queda (narrativa y estéticamente) unida al amor por el sexo y los hombres, habilitando secuencias donde la animación interviene la imagen. En algún momento, unas alas de pájaro se dibujan sobre el cuerpo de la protagonista y la hacen volar por encima del suelo, una señal más de que sus fantasías sexuales y amorosas son tan poderosas como los hechos que acontecen en la realidad. El retrato que Heller lleva adelante suele ser extraño y valioso, ya que logra abordar la sexualidad femenina sin ninguno de los estereotipos opresivos que operan comúnmente en la cultura y en el cine. El deseo sexual de Minnie adquiere allí un carácter tan desbordante que se vuelve al mismo tiempo cómico y conmovedor, una hazaña que se sostiene sin nunca juzgar las decisiones que toma la protagonista. Se trata, en cierto sentido, de una característica que no se construye únicamente a nivel narrativo. A veces, hace falta sólo una imagen que parece alzar a gritos el espíritu de todo el film: hay entonces un plano en el cual la cámara se asoma sobre Minnie mientras tiene sexo con un compañero de la escuela. Ella lo da vuelta sin pedir permiso; comanda la situación de manera directa y se pone encima del chico. En aquel instante, la joven comienza a moverse y toma control del acto sexual de una forma que rompe con el imaginario social y cinematográfico más machista. El plano de Minnie apropiándose de su pulsión libidinal hace ecos sobre otros rincones de la programación del BAFICI, y reaparece en un film tan distinto como Boi Neon, de Gabriel Mascaro. Allí, los roles de género más tradicionales se invierten desde los mismos personajes que habitan el relato. En su aspecto más evidente, Iremar es un hombre que trabaja preparando toros en los rodeos del noroeste brasileño, pero que quiere dedicarse al diseño de moda. El trastocamiento de géneros trasciende lo narrativo y termina de afirmarse desde su costado más visual, a través de las formas en que Mascaro filma los cuerpos de los hombres y las mujeres. La fijación de la mirada sobre las figuras masculinas, por un lado, genera una serie de retratos que no son comunes por fuera de la línea del cine queer: en Boi Neon, el protagonista se pasea semidesnudo por el campo y Mascaro está allí para capturarlo. En una escena que casi no parece tener ninguna función narrativa, la cámara permanece detenida en el espacio donde un grupo de trabajadores rurales toma un baño. Este registro sobre el cuerpo de los hombres tiene correlación con el modo en que las mujeres y su sexualidad ingresan a la película. Un plano general, por ejemplo, se enfoca sobre los alrededores de un establo y compone la imagen desde dos extremos. En una punta, los animales comen tranquilamente. Un poco más allá, una mujer parada levanta las piernas mientras recibe sexo oral de un hombre. Así emerge una inversión de los términos más tradicionales en torno a los roles sexuales y se posiciona al personaje femenino en una situación de placer que se profundiza aún más hacia el final de la película. Cuando este momento llega, una mujer embarazada está


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teniendo sexo con Iremar; él permanece acostado mientras ella se le sienta encima y comienza a moverse. La cámara permanece fija y los encuadra a ambos, pero la oscuridad del ambiente casi borra a Iremar entre las sombras. Ella, por el contrario, recibe un haz de luz que cae encima de su rostro y del contorno de su cuerpo. La atención queda puesta casi por completo en el placer femenino, y al igual que la imagen de Minnie en The Diary of a Teenage Girl, ubica a las mujeres en un rol sexual activo. En aquellos planos, por unos minutos, la representación femenina se ha escapado de los regímenes visuales que las convierten en simples objetos.


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Una mirada sobre los documentales de la Competencia Argentina Por Nicolás Fledman Dentro del género documental se suele confundir la realidad con una porción segmentada de la misma subjetividad de un realizador. Los hechos nunca son exactamente como suceden porque en definitiva la realidad varía dependiendo de quién decida filmarla, y hasta de la misma interpretación personal que hace cada espectador sobre una misma obra. Siguiendo esta misma línea tradicional documentalista, films como Crimen de Las Salinas y Raídos toman como eje la responsabilidad moral de representar realidades, pero sin caer inevitablemente en la mirada sesgada. En estos casos puntuales, los hechos son contados desde la plena subjetividad de los retratados. En el film de Lucas Distéfano, se hace patente que las entrevistas personales en el mismo lugar de los hechos buscan respuestas más certeras que las obtenidas burocráticamente por la Justicia. Es así que uno de los casos de homicidios más recordados de Córdoba adquiere otro significado cuando los mismos habitantes del pueblo de San José de las Salinas opinan abiertamente desde la observación de sus vecinos. Circunstancias como la clase social, los rumores barriales y las mismas vivencias de los entrevistados se ponen en jaque para crear una versión paralela del mismo relato. Aquí la subjetividad del director sólo se limita a la elección de sus actores, ya que son los mismos residentes los que dan forma al ensayo de Distéfano. Por otro lado, en Raídos Diego Marcone (ganador de la Mención Especial del jurado) hace hincapié en la estricta observación de su campo de estudio. La forma en que se reproduce la cotidianeidad de los campesinos misioneros de la yerba mate surge a partir de las imágenes y la intimidad de un grupo de jóvenes con sueños y penurias propias. Los diálogos directos son escasos porque es la espontaneidad de estos agricultores lo que legitima a la cámara como un personaje más, sin intermediarios para el espectador y los protagonistas. Hasta ahora la realidad es lo que el director analiza desde su lugar ajeno como investigador. En otros trabajos documentales de la sección se dejó de lado la postura solemne del simple enlace entre el público y la visión individual de los hechos para involucrarse sin reparos en la tarea de estudiar un suceso, una comunidad o simplemente una persona. En estas obras el análisis parcial llega a rozar la observación introspectiva. El director se analiza a sí mismo a partir de las imágenes y no al revés. Crespo (La continuidad de la memoria), de Eduardo Crespo, puede que sea uno de los casos más representativos que se pudieron haber visto durante el festival. Un experimento abiertamente explicado como tal por su autor, que


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va mutando de un simple homenaje a la ciudad de Crespo, Entre Ríos, para convertirse en la evocación del recuerdo de su padre. Pero son las enseñanzas y la sabiduría que todos los habitantes del pueblo afirman haber tomado de él, lo que indican que el objetivo principal del director sea persistir la memoria de su infancia a través de lo que filma. Otro caso parecido es El teorema de Santiago, de Ignacio Masllorens y Estanislao Buisel, que -partiendo del entrañable personaje que es el director Hugo Santiago- narra los entreveros del rodaje de El cielo del Centauro. El oficio del cineasta, el caos de la filmación y la particular filosofía de Santiago como realizador nos hacen partícipes de un clásico making of con esencia de cátedra de cine. Y es en ese intercambio constante de anécdotas y reflexiones que se percibe la admiración con la que los autores hicieron esta película, demostrando que mientras se note la pasión genuina, una obra puede funcionar sin importar la poca familiaridad que tenga el público con el tema. Este tipo de pasión intrínseca se puede ver también desde el rol de un simple observador, como sucede en Solar. Allí su director Manuel Abramovich intenta contar la historia del presunto niño prodigio Flavio Capobianco y su libro best seller en los años 90, desde un lugar más bien distante. Sin embargo, este simple proyecto termina siendo mucho más interesante como fracaso que como documental familiar, tal como fue planteado originalmente. Algo que se ve cuando el director se involucra más de lo debido y aparecen en escena los conflictos entre Flavio y su hermano, sumados a la influencia de una madre avasalladora. La pasión en este caso no proviene del mismo realizador, sino del conflicto que subyace detrás de las imágenes editadas en el corte final. Los tres films anteriores ponían al director en un lugar de compromiso íntimo, pero siempre desde un espacio secundario en donde el objeto de estudio es el otro. Lo interesante es cuando el autor deja de ser un simple espectador y se pone como el eje central de análisis al servicio del público. En estos casos la conclusión no viene previamente digerida por parte del director, sino que somos nosotros los únicos jueces de valor dispuestos a hacerlo. Las lindas y Mi último fracaso entrarían dentro de esta categoría de entrega emocional, teniendo al coming of age femenino como punto partida desde lugares completamente opuestos. La primera se podría interpretar tanto como una oda a la individualidad, como una dura crítica a los roles de género y los cánones de belleza. Su directora Melisa Liebenthal –porteña y de clase media– toma a su grupo de amigas como representantes de un mundo superficial para exponer sus propios problemas de autoestima. A su vez, el hombre no tiene un lugar participativo en este mundo femenino, sólo aparece representado como un cazador, un depredador al cual hay que seducir porque así lo dicta la sociedad en la que vive. En cambio la segunda, dirigida por Cecilia Kang –coreana/argentina arraigada en parte a las costumbres de su comunidad –, tiene una mirada mucho más optimista de su propio entorno. Su familia, sus amigas y su cultura coinciden a la hora de explicar la fortaleza de esos vínculos en la construcción del individuo. En este mundo la unión fraternal hace la fuerza, sin importar estrato, apariencia o género. Liebenthal y Kang hablan desde lugares antagónicos, pero con una misma temática de por medio. Ambas son mujeres que viven su género de maneras


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muy distintas. Como la contracara de dos idiosincrasias radicalmente distintas: La occidental y la oriental. En la diversidad está la riqueza, dice el dicho popular. Este análisis da cuenta de la rigurosidad con la que se seleccionaron estas películas durante la competencia, para que siendo propuestas tan diferentes entre sí pudieran complementarse en conjunto. Cada una de ellas es el resultado de un presente mediado por constantes cambios en materia tecnológica, política y social, en una realidad que tiene tantas interpretaciones como directores que estén dispuestos a interpretarla.


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Cuatro críticas de la Competencia Oficial de Cortometrajes Argentinos Por Laslo Rojas Perú -Los días felices, de Agostina Guala (Primer Premio) El inicio de año parece ideal: día de campo en familia, sol, parrilla al lado del lago, cero preocupaciones. La joven pareja de padres hace las labores planificadas en este día feliz de vacaciones junto a sus numerosos hijos, disfrutando y bailando Amor de mis amores en la radio. De pronto, se percatan de la falta una de las hijas. La calma se acaba. La búsqueda por la pequeña rompe la tranquilidad y el aire distendido que disfrutaba la extensa familia hasta ese momento.

La directora Agostina Guala logra transmitir con intensidad esa sensación de frustración cotidiana que surge de pequeños accidentes caseros como la anécdota que da excusa a esta viñeta. Su ojo observa atenta los pequeños detalles en las distintas relaciones que se establecen dentro de la familia. Relaciones intergeneracionales, entre géneros, y a diferentes niveles de autoridad. Se trata de una historia en la que la familia se presenta como unidad inamovible, aun si dividida en bandos masculinos y femeninos con sus roles definidos, bien ilustrados en la secuencia final: los hombres afuera del auto “haciendo pis”, y ellas dentro, a la espera, tomándose de la mano, el necesario contacto personal . Una película en la que resuenan ecos de cierto cine de Nanni Moretti y Abbas Kiarostami.

-El mes del amigo, de Florencia Percia (Segundo Premio) Disfrutable comedia de humor taciturno, absurdo, de perfil bajo, deadpan que le dicen los gringos. Nuestra protagonista es una típica chica urbana, de clase media, Emilia, quien sin querer empieza a vivir la vida de la antigua inquilina del departamento al que se acaba de mudar. Si al ver la película pensamos en el cine de Martin Rejtman, no sería una asociación gratuita: la directora Florencia Percia desarrolló el guion de este corto en un taller de escritura del reconocido cineasta argentino.

El temor a la soledad en medio de una sociedad, una ciudad, tan grande como Buenos Aires, parece ser uno de los motores de la historia. Emilia busca asirse al ex novio y a la rutina que tenían como pareja, pero -al fracasar en esto- se encuentra más bien con la rutina que dejó atrás la anterior habitante de su nueva casa. Siempre será más fácil seguir la ruta trazada previamente por alguien más que hacerse la suya propia, y además qué puede ser más divertido que jugar a ser otra persona.


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-Berlín, de Luciano Salerno (Mención Especial) En un escenario típicamente argentino, bonaerense -la barra de una parrilla-, una pareja de jóvenes, Clara y Julián, cigarrillos en mano, cuenta las últimas horas de ella en la ciudad antes de que parta al extranjero, a Alemania, junto a su novio.

El (re)sentimiento y el cariño de Julián hacia ella son palpables. Se siente en sus constantes preguntas y preocupaciones sobre cómo le irá a Clara en Berlín, y sobre todo en sus afirmaciones pasivo-agresivas sobre lo acertada de su decisión, de dejar todo atrás y empezar de cero. Como hemos visto muchas veces antes en el cine, al final él cede y muestra debilidad, mientras que ella se mantiene fuerte y hace lo que debe de hacer. Una clásica que siempre funciona.

-Un ejercicio para no olvidar, de Gabriel Bosisio (Mención Especial) Excelente ejercicio que utiliza las herramientas del falso documental, el making of, el relato autobiográfico (el director es también el protagonista de la película) y hasta el cine de género, fantástico, sci-fi, todo al servicio de una típica historia de amor. Del romance entre dos actores de cine. En 17 minutos, Gabriel Bosisio intenta contabilizar -inútilmente, obvio- esos instantes de felicidad que toda relación amorosa tiene, o debería de tener, apoyándose en datos estadísticos, hechos históricos, naturales, biológicos, casuales. Y recorre así el desarrollo de la relación romántica desde el enamoramiento, pasando por el climax, a la inevitable ruptura. Al igual que en el corto anterior, Berlín, aquí el personaje femenino es el más fuerte emocionalmente, y no debe ser coincidencia que ambos son interpretados por la misma actriz, la bellísima Malena Villa. (a quien, por cierto, también se le ve en un tercer corto en esta competencia: Pastel de cereza).


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Crítica de El Tila: Fragmentos de un psicópata, de Alejandro Torres Contreras Competencia Oficial Latinoamericana BAFICI 2016 Por Jaime Grijalba, Chile

El principal problema que uno puede encontrar en la película chilena es que se basa en hechos reales y, por lo tanto, se ve obligado a seguir los beats de eventos conocidos por quienes los han vivido o escrito sobre los mismos. El director Alejandro Torres Contreras hace lo posible para imbuirle un aura de originalidad, a través del uso de un punto de vista amarrado al mundo interior del criminal chileno, quien cometió asesinatos y violaciones a lo largo de varios meses. Es solamente cuando uno puede ver cómo la imagen de la película se distorsiona a través del relato del criminal y de cómo recuerda las cosas que ha hecho, elementalmente la diferencia entre lo que “realmente” pasó y lo que el Tila decide contar.

Pero aún así siento que el nivel de todos los elementos técnicos son deficientes. Es una película que tiene un aura de importancia, quiere ser de esos dramas criminales con una alambicada estructura de recuerdos y “fragmentos”, como dice el título, desde la niñez hasta la muerte del criminal, algo que no resulta debido a que se quiere dar la ilusión de que la mente del protagonista está perturbada a tal nivel que el desorden lo vuelve absolutamente incomprensible en la conexión de los eventos de temporalidades y realidades diversas.

La película pareciera no decidirse nunca a un único dispositivo para contar la historia, tomando prestado de blockbusters internacionales temas como la escritura de diarios, la entrevista de una periodista que quiere encontrar al “verdadero Tila”, el juicio, las grabaciones de la celda donde está encerrado… Una multitud de elementos que sólo vuelven a una cinta que podría haber tenido mucho más interés en un depositario de lugares comunes, más cercano a un capítulo de La Ley y el Orden o CSI que un Zodíaco o algo similar. Una lástima, ya que quedará para siempre como la película de la historia del que sea tal vez uno de los criminales cívicos más famosos de la historia reciente de Chile.

Versión en inglés: http://www.talentpress.org/story/55/4755.html


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Crítica de Viviré con tu recuerdo, de Sergio Wolf Competencia Oficial Internacional BAFICI 2016 Por Rodrigo Torrijos Colombia

“Recordaré, de tu pasión, la inmensidad, Recordaré, la imagen fiel que me adoró, Evocaré, de tu mirar, la suavidad Y soñaré que aquel ayer no se alejó.”

Letra de Viviré con tu recuerdo

Sergio Wolf dirige, produce, investiga y co-edita Viviré con tu recuerdo, largometraje documental estrenado en la 18ª edición del BAFICI, festival al que estuvo vinculado primero como programador y luego como director artístico. La inclusión de Viviré con tu recuerdo como contendiente en la relevante Competencia Internacional se prestó para desatar polémicas insípidas. Temerarias acusaciones -de 140 caracteres de profundidad- que sentenciaban como una “auténtica falta de elegancia” al estreno de la tercera película de Wolf en el festival del que fuera parte fundamental en el pasado. Pero afinidad y cercanía salvan distancias diferentes. La afinidad al BAFICI se define en una apuesta por unos tipos de cine determinados, que desde su mirada Wolf ayudó a posicionar y cimentar en su contacto con la audiencia. La cercanía instituciona,l por el contrario, es inevitable pero habiendo visto finalmente la película podemos asegurar que de esto, se defiende sola. Habla con su propia voz, aunque probablemente hable demasiado. Viviré con tu recuerdo se presenta como la cara B del documental estrenado por Wolf en el 2002, Yo no sé qué me han hecho tus ojos, en el cual los codirectores (Wolf y Lorena Muñoz) se convierten en detectives encargados de solucionar el enigma de Ada Falcón, develando la razón por la cual Ada abandonó la vida musical, para recluirse en una comunidad religiosa y dedicarse a la oración. En Viviré con tu recuerdo el interrogante se presenta impulsado más por la casuali-


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dad y el capricho que por la urgencia, blindando a la cinta con un tono de antojo que la sumerge en ciertas pretensiones autorales con gran afinidad al espíritu del BAFICI. La reaparición de material visual bruto de la entrevista original a Ada Falcón, que por accidentes de la vida y la carretera no pudo ser usado en el montaje definitivo de Yo no sé qué me han hecho tus ojos, impulsa una carrera paradójica, en la que la oralidad se convierte en el recurso cinematográfico agotado por el director/ protagonista para buscar ese dialogo perdido, la pista auditiva que da sentido a las imágenes. Las imágenes irían a pasar a una casa museo dedicada a Falcón, que Wolf interpreta surgió a partir de su documental pasado. Ofrece la posibilidad de ubicar de nuevo la entrevista perdida, pero aun ante la negativa del encargado del museo, Wolf emprende la cacería por el dialogo ausente. Wolf se encarga de recalcarlo en cada ocasión posible. Lo verbaliza, lo indica a cada una de las personas que se vinculan, fallida y anecdóticamente a su búsqueda, a ese camino de esfuerzos infructuosos que nos recuerda a los principios básicos de los gurúes de guiones cinematográficos producidos a la sombra de algunos esquemas tipo “lo intenta, una y otra vez”. También lo poetiza impostando su voz fuera de campo, lo intelectualiza en su comparación con textos, y lo retoma como montajista en los momentos en que otros mencionan o definen su misión. Como si necesitará justificar para sí mismo la existencia de una obra “ligeramente apócrifa e inevitablemente autorreferencial”. Wolf pide la palabra y se la queda. Siendo tan enfático y reiterativo como la música que atraviesa la cinta, a la cual da respiro en algunos pasajes, en donde uno podría asegurar que es él quien silva la melodía. El silencio y la pausa se van apoderando de la película, sacándola de su lógica parlanchina, dando prioridad a momentos de exploración visual, en los que el desarrollo del proceso -desde su fase artesanal-, se toma la pantalla. Estos momentos concuerdan con una mayor elaboración en el plano para la cámara, definición, iluminación y aportan nueva vida a un discurso accidentado y rápidamente agotado. La conformación de la imagen cinematográfica, a través de efigies estáticas en la moviola constituye el principal espectáculo visual desarrollado en Viviré con tu recuerdo. Las luchas técnicas de lo que no llega a ser película, de la vida y el esfuerzo que se justifican para quedar fuera de campo se hacen tangibles. Esos instantes en silencio en los que las fotos se alternan y se convierten en los labios que se mueven, revelando el secreto, son como escucharse respirar. Nos recuerdan que en su mayoría el cine está hecho de capricho, de obstinación, de búsquedas narcisistas, pero aun así las verdades calladas emergen, mas allá de polémicas inocuas o criticas convulsas para recordarnos que lo que somos o fuimos son una simple afectación de las ilusiones del ego y la memoria.


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Boi Neon, de Gabriel Mascaro Competencia Oficial Vanguardia y Género Por Marcia Moreira Brasil

Los personajes de Boi Neon no se limitan a la narrativa convencional. Una mujer embarazada trabaja en una fábrica en la noche y vende fragancias durante el día; mientras que otra mujer dirige a un equipo de vaqueros. Es decir, los roles sociales, que se mezclan en cada uno de los personajes, hacen referencia a viejos prejuicios culturales. Asimismo, hay una nueva conformación de las relaciones familiares actuales establecidas entre algunos de los personajes. Todo esto se ve claramente en el argumento en Boi Neon. Son estas mismas situaciones que se exponen las que marcan la base de toda la película.

Si por un lado la película tiene que mostrar, es entonces visualmente exquisita e interesante, pero también existe una limitación de la escritura de sí misma en relación con el desarrollo de los personajes.

Existe un aire enrarecido y lo que se dice es algo esquemático debido a los actos repetitivos, pero también indiferentes que se perciben con los planos de larga duración que no necesariamente están proponiendo una trama ficcional.

Sin duda este no es un fracaso y, si, una elección consciente del director, pero lo que destacó termina siendo un poco evidente o incluso gratuito, con respecto a la virilidad del personaje interpretado por Juliano Cazarré.

El mundo de Boi Neon, puede ser un tema curioso para el espectador, pero el concepto es tan repetitivo y estereotipado que de construye los clichés de la película de género.

La conformación de la imagen cinematográfica, a través de efigies estáticas en la moviola constituye el principal espectáculo visual desarrollado en Viviré con tu recuerdo. Las luchas técnicas de lo que no llega a ser película, de la vida y el esfuerzo que se justifican para quedar fuera de campo se hacen tangibles.


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Esos instantes en silencio en los que las fotos se alternan y se convierten en los labios que se mueven, revelando el secreto, son como escucharse respirar. Nos recuerdan que en su mayoría el cine está hecho de capricho, de obstinación, de búsquedas narcisistas, pero aun así las verdades calladas emergen, mas allá de polémicas inocuas o criticas convulsas para recordarnos que lo que somos o fuimos son una simple afectación de las ilusiones del ego y la memoria.


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La mujer de los perros, de Laura Citarella / Verónica Llinás Por Gaspar Astaíza Colombia Ejercicio asignado en el Taller de Quintín

Silencio, humanidad, austeridad, desarraigo y sinceridad… La película que han creado Llinás y Citarella se puede resumir en esas intrincadas palabras. Una obra que carece de ostentosidad narrativa y hace gala de la minuciosidad compasiva. Una MUJER (Verónica Llinás) vive en las afueras de Buenos Aires con su leal jauría en medio de un bosquecito en el que ha construido una choza o cambuche, éste se reinventa cada vez que llega una nueva estación. Su vida, salvaje igual a la de sus animales, parece ir sin rumbo fijo mas que la sobrevivencia día a día a la que está sometida por gusto propio. O eso es lo que parece. Durante toda la película mi pregunta fue: ¿Cuál es el pasado de esta mujer? ¿Por qué está en aquella situación? ¿Qué la hizo llevar esta vida solitaria? Las respuestas fueron pocas y sólo atisbos de una vida pasada se hacían presentes ante mis ojos. Lejos de cualquier estupor consumista, aquella MUJER parece no molestarse con tener que realizar tareas casi cavernícolas para conseguir los elementos necesarios de subsistencia para ella y sus perros. Su relación con el entorno en ciertos momentos parece idílica y se confunde con un efímero sueño (parece ser pasajero) que se hace realista cuando aparecen nuevos entes dentro de su cotidianidad. Se percibe sin objeción alguna la complicidad (en el mejor sentido de la palabra) que existe con el cine de Lisandro Alonso, sobretodo en su película La Libertad, en donde la contemplación hacia su protagonista y todos los recursos cinematográficos son y están puestos al servicio del mismo. Grande planos panorámicos, cierta distancia frente a sus necesidades y acompañamiento necesario para darnos cuenta de la austeridad en la que vive.

Una película que está llena de silencios, en donde las palabras sobran con justa razón y la gestualidad es capaz de armar un relato propio de una mujer que no le interesa establecer vínculos sentimentales-afectivos con nadie. Además, se hace evidente el dejar a esta MUJER sin voz. Hay escenas en las que bien podría hablar pero es obvio el rechazo que hay por parte de las realizadoras a que esto se dé. Un logrado acierto ya que construye aún más la incógnita y el misterio que habita en su protagonista. La caridad para con sus perros es sincera, llena de humanidad, sin reclamos ni reproches. Cuida de ellos así como ellos cuidan de ella. Una relación altruista y desinteresada que es equiparable con el dicho popular “Entre más conozco a la gente, más quiero a mi perro”. Es su única forma de brindar cariño, que no es lo mismo


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que satisfacer sus deseos sexuales. La relación llega a un extremo tal que la MUJER se comporta de manera instintiva en buena parte del film, recurriendo a lo crudo y complicado que es el merodear por las canecas de basura buscando sobras de alimentos desechos y reaccionando a los insultos o cualquier forma de violencia de la misma manera. Lejos de su entorno, en las afueras de ese bosque en el que ha vivido una buena cantidad de años, por lo que parece, hay un mundo hostil, un mundo que no le pertenece y por el que deambula sola, sin expectativas, ni objetivos. Como un fantasma que se deja percibir pero no asusta, sólo la presencia de sus perros la hacen visible. Sin embargo necesita algo de él, recordar su desgracia, su desarraigo al que por alguna razón llegó a ese estado de orfandad. Una cinta que merece la pena ser vista, que dialoga con el espectador de forma genuina, que (des)escribe la nostalgia de su protagonista con sutil melancolía y usa la sensibilidad como bastión de aquel descompuesto y reconstruido mundo en el que habitamos.


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Dossier Talent Press 2016  

Compilación de los artículos desarrollados durante el taller del Talent Press, realizado del 15 al 19 de abril dentro del marco del Talent...

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