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DONDE ESTÁ EL FUEGO 3 José Manuel Benítez Ariza * Olga Bernad * Antonio del Camino Alejandro Castroguer * Javier Crespo * Santos Domínguez * Vicente García Antonio Gómez-Yebra * José Luna Borge Toni Montesinos Gilbert * Antonio J. Quesada * Alfredo J. Ramos Pura Salceda * Felipe Sérvulo * Marcos Tramón * Rosario Troncoso Miguel Veyrat

CUADERNOS DE HUMO ONCE


En la madera que se resuelve en chispa y llamarada luego en silencio y humo que se pierde miraste deshacerse con sigiloso estruendo tu vida Y te preguntas si habrá dado calor si conoció alguna de las formas del fuego si llegó a arder e iluminar con su llama De otra manera todo habrá sido en vano José Emilio Pacheco


DONDE ESTÁ EL FUEGO 3 José Manuel Benítez Ariza * Olga Bernad * Antonio del Camino Alejandro Castroguer * Javier Crespo * Santos Domínguez Vicente García * Antonio Gómez-Yebra * José Luna Borge Toni Montesinos Gilbert * Antonio J. Quesada * Alfredo J. Ramos Pura Salceda * Felipe Sérvulo * Marcos Tramón Rosario Troncoso * Miguel Veyrat

CUADERNOS DE HUMO ONCE Serie “si llegó a arder e iluminar con su llama”


Primera edición, 7 de junio 2016 Diseño, censura y acoplamiento: Jesús Nariño Dibujos y garante: Hilario Barrero Artista invitado: Javier Crespo Verificador: Luis Pablo Suárez © Editorial Cuadernos de humo 34 Plaza St. 604 Brooklyn, NY 11238. Hecho en América – Printed in USA


VERANO Y HUMO

Javier Crespo

Poesías calientes y poesías reposadas ya para siempre con nosotros. Amor, muerte, vida, guerra, esperanza, vejez apacible y juventud arrogante. Algunas nos acompañaron en momentos difíciles y son como si fueran nuestras. Con ellas nos entendemos y con ellas respiramos. Poemas que llenan nuestras vidas y que ahora, unidos en este Cuaderno de Humo, nos llegan más dentro, nos apagan sombras y engrandecen la casa. El lector encontrará además de un pintor invitado que ilumina nuestras páginas, fuertes señales de humo, fogosas coincidencias, ardientes inéditos, brasa despierta, una preciosa cartilla de poesía infantil (que vendría bien leer a los mayores): en resumen, una muestra de ardiente, candente y encendida poesía. Gracias a los que tan generosamente han participado.


LA PRIMERA MUJER MIGUEL VEYRAT Del cielo cae o del párpado desborda una idéntica lágrima Paul Claudel

La nube como el amor no tiene género A menudo se abre cuando el rayo la alimenta y entonces llueve pariendo a su paso ríos -fuentes océanos torrenteras hombres y mujeres que van juntos a dar en la vida que fue el morir y que carece de género conocido (Del libro inédito Razones del viajero)


TOKIO, POR PONER UN EJEMPLO FELIPE SÉRVULO

parece que por fin ha llegado el invierno a los primeros días de aguanieve han seguido algunos sábados sin saber de ti que me han hecho volver al helor de mi habitación quizás pronto habrá días de viento que arrastrarán los malos augurios o quizás sea que el frío se está domesticando en una ciudad lejana Tokio por poner un ejemplo


COPO A COPO JOSÉ LUNA BORGE

Era la nieve un frágil espejismo, un regalo que entonces no alcanzábamos a ver debidamente. Caían suaves copos de alegría que, despacio, cubrían nuestros sueños. A hora prima brillaba como plata bruñida y cegadora, pero sólo era juego. Contemplándola ahora desde aquí parece que cayera la alegría en nuestra alma y nos fuera blanqueando copo a copo.


MISS LUNATIC ALFREDO J. RAMOS A Carmen Martín Gaite, en el bosque de Manhattan.

Cuando la veo pasar, la reconozco por el vivo color de sus harapos, la faltriquera, larga trenza blanca y el gran sombrero extravagalegante. De su carrito emerge la discordia de Frankenstein antes de la tormenta. Va por la acera como por un sueño o por un bosque o por el arco iris. Hay en sus manos un terror antiguo y en su voz lascas de un alcohol que nunca le ardió la sangre, sí la noche helada. Ha amado mucho. Es sabia porque es libre. Y escucha siempre a quien se para a hablarle: «A mí me encanta que me cuenten cosas». (Ahora se ha ido. Amigo, si la ves, dile que aquí, en la isla de Manhattan, llora la estatua de la libertad.)


DEL AMOR QUE NOS ATA ANTONIO DEL CAMINO Amor no es voluntad, sino destino. Conde de Villamediana

¿Es el amor así? ¿De la manera que nos ata a los dos cada mañana para ponernos alas y hacer todo más habitable y menos doloroso? ¿Es el amor así, o es que supimos, con el cincel del tiempo, modelarlo para extraer la empírica belleza que contiene, si dos saben amarse? ¿Es el amor así? ¿Tiene esa fuerza que nos da al habitar en nuestra casa? ¿Tiene esa condición insobornable que hace todo más fácil y más claro? ¿Qué mérito tenemos al hacerlo tan transparente como la alegría? ¿Qué luz la que guardamos en nosotros para que todo fluya tan sencillo? ¿Y dónde, amor, reside? ¿En tu mirada? ¿Reside en el albor de tu sonrisa? ¿Reside en el silencio de la tarde mientras tú lees y yo escribo unos versos? ¿Y para qué, preguntas que no tienen una respuesta exacta? Acaso sólo es un milagro insólito ocurrido al acercarnos por primera vez. Un milagro que vuelve cada día, y es voluntad, al tiempo que destino.


INDECIBLE MUCHACHA SANTOS DOMÍNGUEZ Perséfone, la muchacha indecible Eurípides

Hija y madre que vuelves

desde los negros muros de tu casa a la luz ancestral del confín de los tiempos, de los bosques oscuros al despertar del sueño. Madre, esposa indecible, fuente de las plegarias que en palabras opacas y rituales secretos invocan la raíz de la serpiente en la tierra sin frutos en donde todo calla. Ven, ven desde la niebla, indecible muchacha, que en la raíz oscura donde germina el día hay una luz arcaica que sube desde el fondo de los ritos y se ve con los ojos cerrados y en silencio. Madre tú de la sombra, tejedora celeste, ven y vuelve fecunda la luz de cada día, toca con tus palabras la frente del misterio, invoca a los planetas, mira girar el tiempo en el espacio ardiente de la noche secreta. Haz presente tu lumbre en la noche de Eleusis, en el párpado abierto de las contemplaciones, en el lenguaje extraño y en las preces precarias. Oye la voz ajena de la noche del mundo


y su velo secreto. Escucha a las madrastras, vengadoras de sangre, oye a las viejas niĂąas de los cabellos blancos. Desde el profundo sello de silencio, en la noche sagrada de los astros conviven el abismo sin luz de la semilla, los animales quietos y los dioses antiguos para llegar al centro donde arde el laberinto. SeĂąora de la sombra, pĂłstrate, y que la sombra se arrodille contigo sobre la lepra antigua del tiempo irremisible, sobre el retorno eterno del tiempo circular, muchacha renacida hacia la luz del mundo


APALABRADO PURA SALCEDA

sólo palabra soy cuando no estás apalábrate [tú] entre mis manos el mundo se ha hecho pequeño en esta historia que ya es historia que ya no habla de ti ni de mí enmudeciendo nuestros cuerpos des-nudos que ya no

[tan pequeño]

[como-un-nudo]

nos hemos dado muerte en el silencio [a conciencia y sin querer] y ahora velo mi [diminutísimo] corazón dinamitado


BUITRE JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA Vulture, whose wings are dull realities Edgar Allan Poe

Desde aquí arriba todo tiene sentido. En la trama armoniosa del paisaje la muerte es sólo alguna mancha que eliminar. Y este es nuestro minuto de grandeza: detenerse en lo alto y extender una mirada compasiva sobre los seres que se mueven sólo un corto trecho antes de amagar, tendidos a la orilla de un arroyo o a la sombra de un árbol, la figura de su inmovilidad definitiva, de su modo de hacerse piedra o sombra. El tiempo –quiero decir, nosotros– acude entonces a borrar la mancha.


JUEGOS Y TORRES OLGA BERNAD

Tú lo has dicho y otros lo dijeron: el mundo está bien hecho. Me desnudo frente al espejo frío. El pelo suelto descansa entre mis brazos como un niño. Olvido la dulzura que se asombra de mí desde mis dedos a mi alma pues no quiero enredarme en la ternura. Con los pies en la tierra me preparo a olvidar lo que llena las ciudades. El cielo es una torre y está oscura, se yergue vertical y poderosa y solamente yo puedo salvarla. Sitiar la torre, acoger su clara embestida hacia mí, que la esperaba, y destruirla intacta desde dentro, destruirla en lo oscuro para nada, sólo por el placer de destruirla. Se elevó para eso la alta torre: sólo para que yo pueda acabarla. Para creerlo todo bastaría olvidar lo aprendido. Sólo el que cree vuela y vuela alto pero creer no tiene garantías. Es creer y acertar lo que nos salva -precisión de la flecha, frágil magia,


insegura constancia, la delicada ciencia de la fe-. Es sí y es quizá no y es tal vez nunca. Porque sabemos todo lo que han dicho los manuales de las cosas claras y los libros del día de los muertos y los libros de texto y esos libros que quedaron cerrados para siempre después de hacernos daño o de llevarnos hacia sitios hermosos que olvidamos una vez conquistados, como se muere un día de verano o como humilla al tallo de los trigos el peso irrevocable de una gran sementera. Pues cada cosa acaba de una forma pero siempre se acaba. Ahora que lo sabemos, ¿por qué empezar de nuevo? Porque es inevitable, dirían los románticos. Pero todos los libros están mudos. Sabemos que no es cierto. No es inevitable. Empezamos de nuevo porque nada me hace sentir mejor que estar contigo. Y porque lo aprendido aún no nos ha matado. Del todo. Cuando sea se lo diré a los muertos: un día estuve viva. Recuerda que lo estaba. No quiero ser muy fuerte, no quiero que al final sólo el tiempo me mate y no quiero sobrevivir a todas las condenas. Yo solamente quiero jugar hasta el final. Después de mucho tiempo, tras todas las palabras, después de que me beses.


A DESHORA ALEJANDRO CASTROGUER

Existen pocos silencios más hondos que el que separa dos músicas en un ensayo a deshora. Por las altas ventanas del garito se descuelga la luz mezquina de un amanecer de diciembre. Restos de cigarros en el suelo y sillas patas arriba. Sobre el piano, un vaso vacío con marcas de carmín. Que el local haya cerrado hace rato y sólo quede el barman recogiendo los restos del naufragio tras la barra, parece animar al pianista de jazz. Primero ha sido un St.James Infirmary tocado con el estómago, rabioso en los ataques, demoledor en el ritmo. Silencio. Tras la pausa, que el barman respeta religiosamente deteniendo su faena, una bocanada de humo emborrona la cara del pianista. Una calada ansiosa, como si fuera la última. Las manos apenas a unos milímetros de las teclas del piano, dispuestas a desmentir el escenario, al mismo jazz que noche tras noche le da de comer. El corazón en la punta de los dedos. Apenas roza con la mirada el carmín que adorna el vaso y que ella ha dejado huérfano. No necesita más. De repente se decide por Para Elisa. Beethoven como confesión, como epitafio. Pocos silencios existen más hondos que el que separa dos músicas, salvo el que crece después de la detonación de una pistola, detrás del piano.


Dos poemas de VICENTE GARCÍA OFICIO DE ESCRIBIR

Sin red. Caer desde lo alto. Sentir la gravedad sobre las sienes, la sensación de vértigo.

CANCIÓN EN EL VACÍO

Parecido al amor, es el olvido. Lo aprendes en las noches de ceniza entre versos de veras y el corazón ajado por los años. Parecida al amor, es la memoria, cuando la soledad nos acompaña, cuando llega la niebla, tan silenciosa y gris, sobre el camino.


EDAD MARCOS TRAMÓN

Me mira en el espejo un mimo triste, que sabe que la vida ya no es lo que era y que con gesto histriónico me dice que el dulzor de los días que fueron una dicha completa, ya no lo probarás salvo en pequeñas dosis infrecuentes, como veneno del tiempo. No importa que me aleje, él sigue ahí con sus gestos eternos y fatales: habitando el espejo para siempre.


LA TREGUA DEL SUPERVIVIENTE TONI MONTESINOS GILBERT

No estoy aquí para embellecer nada. Jamás fui tan prescindible, tan falso. Ocupo un lugar, respiro el oxígeno, piso el suelo ebrio de la Noche, me declaro insolvente y en la quiebra porque perdí la aspiración del arte. Mi experimento de existir fracasa. Mi tentativa de arder es un charco. (Del amor hablaré en otra vida.) Ahora me acuesto con los demonios que me recuerdan mi sueño de calma: una tregua para que el Dolor sufra por su cuenta, en privado y en silencio. Que el dolor que hay en mí no me distinga del de los demás, que cometa cambios de posesión, y que vuelva amasado por otras manos lejanas y cálidas. Que entre en mí y yo no lo reconozca. Que sea un nuevo y alegre dolor por estar vivo y en el infinito ocupar un espacio –ser verdadero–, haciendo que la tregua dure siempre.


YO ANTONIO J. QUESADA “No sé quién soy. / Mi nombre / ya no me dice nada. No sé qué estoy haciendo. / Nada tiene que ver ya más con nada. / Tampoco yo / tengo que ver con nada. Digo yo / por decirlo de algún modo” (Idea Vilariño: “No sé quién soy”, “Vuelo ciego”)

Yo, qué rotundo suena. Qué rotundo sueno, yo. Pero, ¡qué difícil hablar de mí como de un todo! A veces no me queda más remedio que decir “yo” por decirlo de algún modo. Por decirme de algún modo. Por simplificar.


CONSTANTES VITALES ROSARIO TRONCOSO

Con la edad es más grave el exceso de invierno. Sobrevivir las noches que le quedan al hielo, y mantener caliente solo un par de palabras, o el hálito de junio, la luz y los nutrientes. Las constantes vitales. Es difícil latir en el dolor: el músculo de la paciencia, avisa si hay riesgo de derrumbe y es necesario el uso de muletas o vigas más sanas, que apuntalen las viejas estructuras. Incurable, el efecto corrosivo de nombres dañinos, y otras plagas. Con la edad es más larga la espera del calor y nos tiene querencia la dureza del mármol.


CARTILLA ESCOLAR poesía infantil Antología de Antonio Gómez Yebra

Javier Crespo


PREMATURO

Duérmete, niño, duerme, recién nacido, que mis manos abiertas forman tu nido. Tienes tan poco peso, menos de un kilo, que no sé cómo darte biberoncitos. La cigüeña que trajo tu canastillo no contó bien el tiempo, y eres muy chico. Duérmete, niño, duerme, queda tranquilo, hay un ángel cuidándote: él es tu abrigo.


ABANDONADO

Te dejaron una tarde solo en un contenedor, ¡ay, dolor! Solo en un contenedor, encima de la basura, ¡Virgen pura! Encima de la basura, un océano de llanto, ¡qué espanto! Un océano de llanto hasta inundarse la acera, ¡qué Era! Hasta inundarse la acera y anegarse la ciudad, ¡qué maldad! Y se anegó la ciudad, pero no mojó tus pies, ya Moisés


CRONOS

Le sudaba la frente, le sudaban las manos, pero el niño seguía llorando. Escuchaba el partido a través de la radio, y era el niño el que estaba llorando. Y perdía su equipo, que antes iba ganando, y su niño seguía llorando. Y no supo ni cómo, y no supo ni cuándo, vino Cronos y ahora es él quien va llorando.


COMPLEJO DE MONO

Porque has visto a tu colega vas y te haces un tatú, das la impresión de estar ciega: no eres para nada tú. Ya no buscas notas buenas, evitas ser <<empollona>>, pronto tendrás otras penas, quizás te llamen <<llorona>>. Prefieres estar tendida oyendo música dura, acabarás suspendida en alguna asignatura. No sigas más en tu trono, ponte, rápida, en acción, tienes complejo de mono: vives de la imitación.


LA ESPERABA

La esperaba en la esquina, era casi de noche, la cogió por sorpresa, la hizo un nudo en el coche. Era negro por dentro, era blanco por fuera, devoraba kilómetros por cualquier carretera. Eran llamas sus manos, más aún que sus ojos, y arrancaron su ropa y la hicieron despojos. ¡Qué dolor en el alma, cuánta sangre en la hierba, corazón destrozado en su pecho de cierva!


VIDAS

Miguel Veyrat (Valencia, 1938). Periodista, crítico y traductor. Algunos de sus libros de poesía son: Antítesis primaria, El corazón del glaciar, Elogio del incendiario, Conocimiento de la llama, La voz de los poetas, Babel bajo la luna, Instrucciones para amanecer, Razón del mirlo, Poniente, Pasaje de la noche, El hacha de plata y Fronteras de lo real, escritos sobre poesía Felipe Sérvulo (Jaén, 1947). Poesía: Hasta el límite de las violetas, La Mano en el Cajón (1995), Las noches del sur (1996), Casi la misma luz (1999), Cartografía de la materia (2005), La niña de la colina (2012), Ahora que amaneces (2013), Las dunas de Tottori (2015) y El último vagón (2016). Antonio Gómez Yebra (Almoharín, Cáceres, 1950). Es autor de los diecisiete libros de la colección «El Grillo de Colores», de Algaida, y próximamente de un libro de la colección «El Duende Verde». Además de libros para niños, es autor de varios ensayos y libros de poesías. A lo largo de su carrera, ha recibido muchos premios literarios y ha participado en numerosos encuentros y conferencias, muchos de ellos relacionados con la literatura infantil y juvenil. José Luna Borge (Sahagún, León, 1952). Poesía: Las buenas costumbres (1989), Desconocidos (1997), Poemas y notas (1999), Los días inciertos (2003) y Reloj de melancólicos (2016). Ha publicado cuatro entregas de su diario Veleta de la curiosidad: Pasos en la niebla (2001), Pasos en la nieve (2002), Pasos en el agua (2004) y Pasos en la arena (2012). Alfredo J. Ramos (Talavera de la Reina, 1954). Poesía: Esquinas del destierro (1976, accésit del Adonais), Territorio de gestos fugitivos (1980) y El sol de medianoche (1987, premio Castilla-La Mancha). Crítico teatral (Cuadernos del Norte) y articulista, es también autor de una docena de guías de viaje (Anaya Touring) y de diversas obras didácticas y de divulgación. Antonio del Camino (Talavera de la Reina, 1955). Poesía: Segunda soledad (1979), Donde el amor se llama soledad (1980), Del verbo y la penumbra (1984, accésit del Adonais). Ha publicado, además, Constancia de las lunas (1982) y Para saber de mí (2015). En edición de amigo, entre otros: Jardín de luz (1996), Dédalo (1998) o Veinticinco poemas en Carmen (1999). Santos Domínguez (Cáceres, 1955). Poesía: Las provincias del frío, En un bosque extranjero, Las sílabas del tiempo, El dueño del eclipse y Reloj de sombra, con los que ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales. Su poesía ha sido antologada en Plaza de la palabra, Las alas del poema y La vida navegable.


Pura Salceda (México, 1961). Poesía: Hola, de dónde eres? Manual de urgencia para navegar en los chats, en colaboración con Andrés Aberasturi. Como poeta trilingüe, ha publicado Versos de perra negra (2005), Mares Online (2008) y De ti y de mí en Las mejores historias de amor (2012), en castellano; en gallego A ollada de Astarté (2007); y en catalán L’amant circumstancial (versión bilingüe castellano-catalán, 2014). José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963). Su obra poética está antologada en Casa en construcción (2007) y Nosotros los de entonces, Poesía amorosa 1984-2015. En prosa, sus últimos libros publicados son la novela Ronda de Madrid (2011), el dietario La novela de K. (2013) y el estudio Un sueño dentro de otro. La poesía en arabesco de Edgar Allan Poe (2015). Olga Bernad (Zaragoza, 1969). Poesía: Perros de noviembre (2016), El mar del otro lado (2012), Nostalgia armada (2011) y Caricias perplejas (2009); las novelas El buen amor (2013) y Andábata (2010) y una recopilación de prosas que lleva por título Algunos cisnes negros (2013). Javier Crespo (Alicante, 1969). Diseñador multidisciplinar al servicio de la empresa. Ha expuesto su obra desde Nueva York a Tokio, pasando por Madrid, Barcelona y Alicante. Su desarrollo creativo abarca el diseño, la arquitectura y el arte que fusiona creando obras con una marcada personalidad y estilo. Actualmente desde su estudio de Madrid trabaja en diversidad de proyectos creativos incluso en el mundo audiovisual (cine, tv y teatro). Ha recibido numerosos premios y es autor de múltiples publicaciones. Alejandro Castroguer (Málaga, 1971). Ha coordinado antologías para Sportula: Vintage’62: Marilyn y otros monstruos y Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos. En 2012 editó con Dolmen El Manantial. Novelas: La Guerra de la Doble Muerte (2010), El último refugio (2013) y Glenn (2015). Vicente García (Gijón, 1971). Ha publicado el cuaderno Ficciones (1993) y los libros de poemas De ayer a hoy (1996) y Días de tormenta (1999), reunidos en el volumen Ahora (2009). Ha sido incluido en algunas antologías de poesía española. Colabora en diversas revistas literarias. Marcos Tramón (Oviedo, 1971). Poesía: Los días que te explican, Desgana, y Stricto sensu. Colabora en Clarín y Anáfora. Toni Montesinos Gilbert (Barcelona, 1972). Poesía reunida 19902010 y en la apócrifa Antología poética del suicidio (siglo XX) (ambos del 2015), Narrativa (con tres novelas), ensayo literario y cinematográfico, y crónicas viajeras por tres continentes, además de editar o prologar obras de una docena de clásicos españoles, latinoamericanos y estadounidenses. Antonio J. Quesada (Málaga, 1974). Poesía: Destellos de una existencia, Poesía a instancia de parte, Desde el otro lado del espejo, Cuaderno de Roma, y el pliego La autoridad del fracaso y de narrativa Un mensaje en el móvil y Se hace camino al andar. Ha sido incluido en diversas antologías. Rosario Troncoso (Cádiz, 1978). Poesía: Huir de los domingos (2006), Delirios y Mareas (2008), Juguetes de Dios (2010), El Eje Imaginario (2012), Fondo de Armario (2013) y Transparente (2014). Dirige El Ático de los gatos.


De DONDE ESTÁ EL FUEGO 3 se ha hecho una edición de cincuenta ejemplares; uno por cabeza para calmar el dulce ego de los poetas participantes y los restantes para los coleccionistas de lujo y archivos del humo. Los poetas recibirán además una litografía firmada por HB con su poema y el dibujo como señal de agradecimiento. Siete de junio de 2016.


 TÍTULOS PUBLICADOS 1.- AGUA Y HUMO Siete dibujos de Pelayo Ortega. Poemas de Hilario Barrero. 2.- TWO HUNDRED DOVES Hilario Barrero. II.- MES SEMBLABLES, MES FRÈRES Francisco Álvarez Velasco. 3.- MIRADOR Marcos Matacana Martín. 4.- DONDE ESTÁ EL FUEGO SERIE “que ya dan mis ojos agua”, 1. 5.- DE PROSPECT PARK A ZOCODOVER Hilario Barrero. 6.- LA VIDA EN UN INSTANTE Herme G. Donis. Prólogo de José Luis Morante. 7.- ARRAS (Separata –a-) H.B. 8.- VIEJO MANUAL DE UN TUAREG Gonzalo Almenara. Prólogo de Juan Ignacio de Mesa. 9.- CUENTOS DIMINUTOS José Luis Morante. 10. DONDE ESTÁ EL HUMO 2 SERIE “si el humo no da señales” 11. DONDE ESTÁ EL HUMO 3. SERIE “si llegó a arder e iluminar con su llama”

Cuadernos de Humo 11  
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