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EDITORIAL En este mundo Racing todo puede pasar. Un fin de semana es todo color de rosas y al siguiente todo se vuelve oscuro y tenebroso. Es un vaivén emocional constante, es adrenalina pura, es alegría y tristeza de un palmazo. En definitiva estamos hablando de lo mismo… Hablemos de Racing. Desde éstas humildes líneas se narrará una fecha llena de suspenso, donde un rival vino a la cancha de Racing a sacar todo el peso de la historia. En el verde césped lo esperaba un conjunto albiceleste reforzado por la quita de una amarilla que ya habrá tiempo para discutirla. Había que levantarse y arrancar. Ganar y sumar. Meterse de nuevo en la discusión, en ésa mesa que hoy cualquiera se sienta con hilvanar 2 o 3 triunfos seguidos. Pero no. Tropiezo otra vez y desilusión. Un resultado que no esperaba nadie y que los jugadores no pudieron revertirlo en la cancha. Habrá tiempo para el análisis uno por uno de los jugadores, de la tarea grupal, el juego, etc. Habrá tiempo de escuchar a los protagonistas y analizar el futuro. Pero este frenesí con el que convive la querida Academia, no resiste más traspiés ni desencantos. Es la hora de salir adelante, de levantar la cabeza y jugar. ¿Juego? Una palabra tan difícil de entender como de llevar a cabo por 11 jugadores. Que no nos venza la desilusión. Hay material, trabajo y compromiso. Hablamos de Racing, en definitiva… un equipo que de éste tema… sabe mucho.

Federico Dotti Martínez

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TODOS PARA (EL) UNO

Al partido hay que partirlo en 2 partes y un párrafo aparte. La primera parte fue el primer tiempo. Racing salió confundido y aturdido. Se suponía que su rival iba a jugar con un solo delantero y aparecieron 2 ¿Y? en realidad no afectó en mucho pero lo que sí fue fundamental fue en la mitad de la cancha. Este Racing vertical tiene su tendón de Aquiles por el centro del campo. Si no está fino en la marca, dócil en la entrega de la pelota a un compañero es mucha desventaja. El conjunto de Russo fue eso. Estaban muy alejados Gutierrez, Lugüercio y Hauche de sus compañeros volantes. Para colmo en el medio, además de soledad, había poca marca. Y es ahí donde River descubrió el negocio. Poclaba no sabía cuándo apretar ni cómo. No hacía falta atacar a los dirigidos por Russo, sino había que llegar bien armado al área rival. La Academia, se entregó solita y en ése primer tiempo nunca supo frenar el armado del rival. Demasiado solo recibían los mediocampistas de Juan José López. Se daban vuelta y podían pensar a quién dársela. Una mínima apilada, en mitad de cancha insistimos, provocó la hecatombe. ¿Quién lo para a Lamela? Este joven es habilidoso, pero la escasa marca provocó que llegara con libertad hasta el área donde era más que sabido que alguien, es este caso, Cahais, lo debía detener. Penal y gol. Y a otra cosa o, mejor dicho a la segunda parte. La segunda parte vino con la mano cambiada. Zuculini saltó al campo para equilibrar la cancha y ver si aparecía el fútbol de Racing. River ayudó para que la cancha se recline para el otro lado ya que, además de jugar con uno menos, no tuvo intensiones de perforar la red de Fernández. Los de Nuñez se acomodaron atrás y se dedicaron a aguantar un necesitado triunfo.

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Había llegado la hora de Toranzo, de Licht, de Pillud, de Hauche y de Luguërcio. Con juego asociado, profundidad por las bandas y precisión arriba el empate era lo más lógico. Pero nada de eso pasó. Los de celeste y blanco entraron en mar de confusiones y desorden. La pelota estaba en el campo elegido pero llegar a verle la cara a Carrizo era muy difícil. Con los minutos llegó la desesperación y, de ahí en más, todo se hizo cuesta abajo. Habíamos dicho que este partido se dividía en dos partes y un párrafo aparte. Bueno ése párrafo es para el arquero de River: Carrizo tuvo una tarde invencible donde atajó todo lo que le tiraron. No es que fue una jornada repleta de situaciones, pero es indudable que la sensación de “la pelota no entra” la instaló en el Cilindro con las escasas llegadas académicas. Racing no jugó un partido muy malo, sino que no tuvo ideas ante un rival que estaba de rodillas resignado. Duele que, con tanta ilusión, no se le pueda ganar a un rival diezmado. Quizá si el uno de la banda no se hubiese levantado invencible el resultado decía otra cosa… pero lo real es que nos quedamos con las manos vacías una vez más… y duele.

UNO por UNO

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ROBERTO FERNANDEZ: Sigue en proceso de adaptación al arco de Racing. Fue exigido muy poco. En el penal, el mérito fue de Pavone que eligió el lugar indicado. Se lo ve algo más seguro pero se espera un tanto más de este jugador. CACERES, MARCOS: Sólido en la marca, firme para anticipar y cortar los pases entre líneas. Debió haber cortado antes a Lamela en la jugada del penal, tenía tiempo. En el segundo tiempo pasó más al ataque pero le faltó profundidad. CAHAIS, MATIAS: Sin necesidad de hacer el penal pero fue la consecuencia de dejar tan solo a Lamela desde la mitad de la cancha. Se lo vio nervioso y con deliberada rigidez en la marca. LICHT, LUCAS: intentó todo el tiempo pero sólo se quedó en eso. Ganas de pasar al ataque y lastimar pero por momentos se quedó sin ideas. Reiteró los pases en profundidad, al vacío, con destino de Lugüercio que nunca fueron muy efectivos. MARTINEZ, MATIAS: Sin reacción en el penal. Se lo ve mucho más tranquilo al nuevo capitán de Racing pero deberá ajustar detalles en la marca. Fue a buscar en todas las pelotas paradas pero no se le dio. PILLUD, IVAN: Russo lo planteó como eslabón fundamental para romper el mediocampo riverplatense. Por momentos lo hizo bien, sobre todo en la primera parte. Para la segunda se quedó sin sorpresa y al técnico no le quedó otra que cambiarlo en busca de alternativas. FARIÑA, LUIS: Ingresó en el complemento para aportar fútbol y llegadas a un equipo que estaba escaso de ideas. Se atolondró y nunca pudo hacerse del juego de su equipo. Probó desde afuera del área y eso es lo que se espera de él: La sorpresa. Le faltó puntería. POCLABA, RAUL: Sin Yacob ni Zuculini, él asomaba como el reemplazante natural. Pero lo cierto es que nunca hizo pie en una mitad de cancha que dejó pasar y acomodar, a todo el conjunto millonario. Fue un flojo partido para él y el reemplazo fue lo más lógico. TORANZO, PATRICIO: Se mostró siempre, pidió la pelota en todo momento. Pero como él es el cerebro del equipo, si él no frota la lámpara, difícilmente cambie algo. Su imprecisión lo llevó a que con el correr de los minutos, se olvidara de sus compañeros y no dé pases. Le faltó confianza y tranquilidad para cambiar la cara de su equipo. ZUCULUNI, BRUNO: No entró tanto en juego porque su función era cortar el juego del rival pero River, en el complemento que es cuando ingresó, pasó muy poco la mitad de cancha. Debió haber ingresado antes.

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GUTIERREZ, TEOFILO: La palabra que lo define es IMPRESISO. Tuvo en sus pies una jugada clave donde la picó y le erró al arco y luego donde Carrizo apareció para ser leyenda en lugar de “Héroe”. Se movió bien pero le faltó el gol. HAUCHE, GABRIEL: El delantero jugó un partido un tanto flojo. Buscando por las bandas supe conseguir el hueco pero no saber qué hacer. Esta vez no se complementó con el colombiano. LUGUERCIO, PABLO: Uno de los partidos más flojos del ex Estudiantes. Nunca se pudo sacar de encima la marca, nunca desequilibró ni pudo asociarse al juego de sus compañeros. Racing lo extraña cuando él no puede meterse en el partido.

“Erramos mucho”

Miguel Angel Russo lamentó las situaciones que su equipo no convirtió y se lo notó golpeado aunque convencido. Sabe que su equipo debe “Buscar el arco rival en todo momento”. La cara del técnico de Racing daba aviso de que no fue una derrota más, en este caso la sexta en doce partidos jugados, pero lo que lo dejó intranquilo fue la falta de gol. Al principio lo relativizó: “Tenemos situaciones permanentemente, me preocuparíamos si no 6


la tuviéramos pero erramos mucho, equivocamos el camino y Carrizo resolvió bien todo lo que generamos.” Y se embaló: “Todo el mundo habla de Carrizo y es verdad, está pasando por un momento excepcional”. A la hora de referirse al equipo de Nuñez enfatizó: “Nos tocó un rival duro, cuando se quedó con diez defendió muy bien.” Y llegó el momento de hablar de su equipo nuevamente: “Cuando tenés un jugador de más, tenés que tener paciencia y eso a nosotros nos falló ya que la ansiedad de ganar nos juega en contra”. Claro como el agua. Tan claro como que volvió a afirmar: “Racing busca, busca y seguirá buscando, esa es la idea que pretendo para este equipo”. Y antes de retirarse aclaró: “La esperanza nuestra es el próximo partido”. La de toda la hinchada también, Miguel.

LO QUE VIENE: ARSENAL

El sábado 7 de mayo a las 20 hs, la Academia visitará al siempre difícil Arsenal de Sarandí. Un partido que se vislumbra como un partido muy trabado ya que las dimensiones de la cancha ayudan al roce o al contacto. Además cuentan con 2 delanteros muy peligrosos como son Mauro Obolo y Luciano Leguizamón, con 6 y 3 goles respectivamente. La eficacia de esta delantera asusta. Viene de hacer 4 goles en la visita a Godoy Cruz. Juan Pablo Caffa y Ortíz le entregan fútbol al 7


equipo y atrás están Lisandro López que marca muy bien y encima hace goles y vuelve al arco Campestrini quien, alguna vez, vistiera la camiseta de la selección argentina. Encima los números no ayudan: hace 3 partidos que Racing no le puede ganar al Arse. Y en el viaducto, los de Avellaneda sólo ganaron una vez en el Apertura 2007. A este dato se le debe agregar que hace 8 partidos que los dirigidos por Alfaro no conocen la derrota jugando de local. Todo esto hace pensar que será un partido muy trabado, trabajado y difícil. Pero el sábado la gente acompañará una vez a la gloriosa celeste y blanco.

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La Revista de Racing Club  

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