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HABITAT

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URBANISMO ❚ TRASFORMACIÓN

Hacia la Nueva Barquita

Un proyecto de construcción ciudadana

Fotos: Pedro Jaime Fernández

Según lo anunciado, en diciembre próximo los habitantes de La Barquita Los Mina Norte comenzarán a ocupar los nuevos apartamentos construidos en Sabana Perdida, en Santo Domingo Norte, y todo parece indicar que no sólo estrenaran un nuevo hábitat sino también una nueva vida. Patricia Leonor

M

ás que un complejo habitacional de cor te social para reubicar personas que viven en condiciones de riesgo, La Nueva Barquita fue concebida como un proyecto de transformación humana, que busca el bienestar integral de toda una comunidad a través de la formación ciudadana. La Unidad Ejecutora para la Readecuación de La Barquita y Entornos (URBE) es la responsable de llevar a cabo esta misión, y lo hace a través del programa “Hacia una Nueva Barquita”, que se encarga de ofrecer a las familias las herramientas que les permitirán desarrollar las habilidades sociales necesarias para la sana convivencia y su adaptación a una nueva realidad urbana y social. La psicóloga Gisela Mejía, coordinadora de Formación Ciudadana de la URBE, explicó que actualmente acompañan a las familias en un proceso de aprendizaje social integral, con el objetivo de que adopten un nuevo estilo de vida, que implica comportamiento ciudadano responsable, sana convivencia, compromiso comunitario, cuidado de su entorno y viviendas y la sostenibilidad de los valores, entre otros aspectos. En un centro habilitado para tales fines, ubicado en el mismo corazón de La Barquita vieja, 12 facilitadores calificados ofrecen talleres de lunes a domingo, desde las 8:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche. Trabajar los siete días de la semana, 12 horas cada día, según la coordinadora, les ha permitido

Las condiciones infrahumanas en que viven las personas en La Barquita empeoran en los períodos de lluvia por la facilidad con que se inunda la zona.

Luego de la reubicación de los residentes en La Barquita, el proyecto contempla construir un parque y un politécnico, y dar una solución ambiental a las cañadas que vierten en la zona.

adaptarse a los horarios que tienen disponibles las familias para recibir el entrenamiento. Mejía, quien calificó el proyecto de modelo por ser el pri-

mero de su tipo que se realiza en el país con este componente social, señaló que el programa educativo fue preparado en base a las necesidades de las perso-

Wilkin Suriel Sánchez

Bienvenido Suriel Sánchez

Ramón Reyes Batista

Damaris Romero

UNA EXPERIENCIA EN EL AULA A la llegada de Hábitat al centro donde se imparten los talleres formativos a las familias de La Barquita, la profesora Nereida Ávila trabajaba en una de las aulas con un grupo de familias sobre el “Manejo pacifico de conflictos”. La profesora explicó que le había dado a cada familia diferentes motivos de conflictos para que lo dramatizaran, primero con reacciones agresivas, y en una segunda parte con una actitud pacífica. Los motivos conflictivos fueron una basura que una vecina puso en el frente de una casa, una pelea entre dos niños y una música alta. Ávila señaló que con este método las personas asimilan bien el mensaje que se les quiere hacer llegar. A continuación, algunas experiencias de los participantes: Bienvenido Suriel Sánchez “Aprendí que las personas a veces cometemos errores según el momento en que se nos presenta una situación. A veces reaccionamos en contra de los demás, de los vecinos, de los hermanos y de la familia, pero también debe reaccionar para pedir perdón, saber pedir excusa, tratar de no ofender a nadie para que todos podamos convivir en paz y amor”.

nas que habitan en La Barquita, las cuales fueron identificadas tras hacer un censo y recoger informaciones sobre la realidad de vida de la comunidad, donde se detectó de que adolecían y cuáles eran sus problemas principales. De las mil 400 familias que ocuparán los apartamentos de La Nueva Barquita el próximo diciembre, como se ha anunciado, ya han asistido a los talleres alrededor de mil, y se sigue trabajando con las que faltan. Así lo aseguró Mejía, quien especificó que en los encuentros de for-

Wilkin Suriel Sánchez “En la primera parte, me di cuenta que cuando uno viene del trabajo con problemas, cansado y con calor, está muy alterado, y actúa de una manera no adecuada; pero, en la segunda parte comprendí que aunque llegues cansado, aunque haya problemas en la casa, uno debe siempre manejarse a una altura adecuada para que no haya ningún problema en el hogar ni con los vecinos tampoco”. Ramón Reyes Batista “Cuando se arma un bochinche en la vecindad, lo primero que todo el mundo hace es correr y echarlos a pelear para que se maten con machete y cuchillos, y eso no debe ser, es una cosa muy mala. Hay que llamarle la atención a esa gente imprudente, hay que tener paz y no enchinchar para que no nos matemos todos”. Damaris Romero “Yo aprendí que uno no debe usar la violencia, que lo primero es averiguar a ver cómo son las cosas, ante de actuar. Si uno tiene un conflicto con un vecino es de muy mala educación llegar a la puerta de ese vecino sacudiéndola y voceando malas palabras, hay que averiguar antes de uno actuar”.

mación participan los núcleos familiares completos, “porque es clave que también las niñas, niños y adolescentes se integren a este proceso”. Luego de aclarar que los participantes no asisten a una escuela, ni reciben un curso sino experiencias y una lluvia de situaciones que les ayudan a reflexionar, la coordinadora de Formación Ciudadana explicó que cada ciclo formativo comienza con un encuentro de inducción, donde a las familias se les presenta de manera general el proceso y se les motiva para que

Habitat 156  

Revista Habitat #156

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