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Editorial

E

n la Feria del Libro de noviembre de 2009, la Fundación Había Una Vez cumplía el sueño de publicar el primer número de esta Revista. En esa primera editorial, Rebeca Domínguez, directora fundadora de Había una Vez, la describía así: “Dirigida a lectores adultos, padres, madres, profesores, bibliotecarios y fanáticos de los libros, a los que buscan desarrollar el hábito lector en un niño, que quieren traspasarle su gran tesoro: el amor por los libros”. Desde ese momento de inspiración que a veces parece tan lejano, hasta ahora, han pasado 7 años y se han publicado 25 números de nuestra revista. El camino ha estado lleno de desafíos y logros: desde la épica tarea que implica financiar cada número o llegar a lectores muy diversos, hasta convocar al sinnúmero de colaboradores que desde los más diversos escenarios se han sumado a este proyecto, pasando por cambios importantes, como el de soporte -del papel a lo digital- y de diseño. Definitivamente, lanzarse con la Revista fue un acto de osadía y coraje. No veníamos del mundo editorial ni éramos periodistas, pero sí estábamos ciertas de que era necesario dar vida a un medio para acercar los libros y el mundo de la lectura a niños y jóvenes. Esa valentía ha dado frutos. Seguimos siendo la única revista especializada en literatura infantil y juvenil de nuestro país y una de las pocas en Latinoamérica. Hoy, además, contamos con lectores en todo el mundo. Y, a la fecha, hemos publicado 8 números impresos, 17 digitales y tenemos casi 30 mil lecturas en ISSUU desde el año 2012. Hoy nos vestimos de fiesta para dar cuenta de lo mejor de nuestra revista en un número de colección, que recoge lo más destacado de nuestras 25 ediciones: reportajes, entrevistas, columnas, y tantos contenidos que son parte del aporte de nuestros 130 colaboradores y 94 ilustradores. La misión de seleccionar y definir lo mejor, no fue fácil y nuestras ganas de abarcar mucho, nos obligó a recurrir a extractos. Así, esta edición especial de la revista se configura como un gran collage con todo aquello que queremos volver a leer y mirar. Los temas son variados: el viaje, la migración, los jóvenes, los tabúes y tantos otros, siempre desde la mirada de la literatura, y apoyados con un diseño, moderno, ágil y estimulante. Este número es, entonces, una invitación a “sobrevolar” los contenidos de todos nuestros números y una invitación muy particular a volver a cada una de las ediciones, a profundizar en sus

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contenidos, descubrir y redescubrir lo que la Revista Había una Vez lleva años compartiendo con todos ustedes. Al revisar los números, uno a uno, fue interesante constatar que el espíritu inicial de la Revista permanece intacto y, a la vez, que fue creciendo hacia rumbos inesperados, siendo la primera revista interactiva en Chile, contando con colaboradores de talla nacional e internacional y con ilustradores que sonaban inalcanzables como Benjamin Lacombe y Oliver Jeffers. También es interesante reflexionar sobre el paso del tiempo. Vemos cómo cada artículo cobra valor por el momento en que se sitúa y cómo, pese a los vaticinios y la tecnología, el libro como soporte y la lectura como actividad no pasan de moda. Nos emociona ver cómo la Revista ha ido ganando espacios, cómo se ha ido posicionando como un referente en distintos ámbitos: espacios universitarios, entre escritores e ilustradores, editores, en otros países, vecinos y lejanos, y cómo, en definitiva, nuestro anhelo de entregar una herramienta para promocionar la lectura se ha cumplido y sigue vigente, vivo y alimentado cada día por nuestra pasión por las letras, las palabras, la literatura y los libros. ❖

Rebeca Domínguez y María Paz Garafullic

Directoras fundadoras Fundación Había Una Vez

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Índice REPORTAJES Los 4 tesoros 10 Literatura para todos 14 Ilustración de Marta Carrasco 16 Para verte mejor 25

Entrevistas Antonio Skármeta 9 Anthony Browne 19

LIJ, placer intelectual 29 Lectura, poética y política 31 Cómic e historieta 34 Pido la palabra 46

Conocer el pasado 120

Libro digital e interactivo 52

Literatura chilena y dictadura 122

Marco Antonio de la Parra 43

¿Cómo entrar en una librería con niños? 55

Patrimonio y LIJ 123

Ana María Güiraldes 44

Humor en libros para niños 56

María Teresa Andruetto 50

Clásicos en la literatura contemporánea 67

Liliana Bodoc 23 Gemma Lluch 32

Daniel Cassany 54 Humor x siete 58 Daniel Goldin 61 Laura Gallego 65 Manuel Peña Muñoz 73 Isol 78 Narraciónes oral 92 Luis Pescetti 100 Keiko Kazsa 113 Marcela Trujillo 125 Toño Malpica 142 María José Ferrada 147 Lola Larra 156 Constanza Mekis 174 Sara Bertrand 182

Entre juegos y experimentación 129 Arte e ilustración 131 Galería portátil 138

Clásicos en la LIJ latinoamericana 70

Diversidad sexual en la LIJ 140

Razones para no temer a las adaptaciones 83

Censura en la LIJ 144 Miedo a las palabras 146

Película en tapa dura 84

Viaje ilustrado 148

Jóvenes y cine 88

Viaje a la ciudad 149

Lecturas siniestras 96

Dibujar la travesía 151

Pasajes que nos asustan 101

El viaje de la LIJ 152

Me da miedo la LIJ 102

Los nuevos libros informativos 158

Buen provecho 106

Descubrir y guiar 161

Wonka también cocina 108

De menos a más: libro informativo 162

Lectura a la carta 110

Literatura como espacio de acogida 166

Del folclor a la mesa 112

Recién llegados 169

La historia sin fin 116

El mundo del libro 172 Políticas que apoyan al libro 176 Qué y cómo leen los niños 177 Booktubers: mediadores entre pares 180 ¿Por qué y cómo leen los jóvenes? 184 ¿Y dónde están los poetas? 186 La ilustración botánica está en flor 188

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COLUMNAS Gonzalo Oyarzún 11

¿Porque soy lector?

Recordando a... Coré 13

Manuel Gallegos 17

Alicia Morel 12

Jorge Díaz 72

Malva Villalón 18

Roberto Ampuero 20

Graciela Beatriz Cabral 87

Victoria Peni 21

Floridor Pérez 22

Elsa Isabel Bornemann 90

Mónica Bombal 21

Enriqueta Flores 30

María de la Luz Uribe 95

Mónica Munizaga 36

Mauricio Paredes 41

Mark Twain 115

Evelyn Arizpe 37

Andrea Maturana 69

Lukas 118

Sandra Comino 40

Oscar Hahn 81

Maurice Sendak 145

Alejandra Schmidt 42

María José Ferrada 82

Silabario 164

nuestros ilustradores

Consuelo Saavedra 47

Cecilia Beuchat 91

Roald Dahl 179

Alberto Montt 27

María José González 48

Jairo Buitrago 104

Oliver Jeffers 38

Luciano Cruz-Coke 48

Alejandra Schmidt 114

Alejandra Acosta 97

Roberto Cabrera 49

Cristóbal Joannon 134

Benjamin Lacombe 126

Sergio Tanhnuz 60

María Osorio 137

Patricia Aguilera 154

María Jesús Gil 63

Antonio Ventura 150

Vicente Reinamontes 170

Fran Solar 64

Camila Valenzuela 160

Gabriel Ebensperger 187

Daniel Olave 75

Francisco Ortega 165

Geraldine Mackinnon 189

Catalina Infante 76 Marcela Trujillo 77 Xosé Ballesteros 80 Gabriela Pradenas 86 Función social del narrador 94 Rebeca Domínguez + Carmen Paz Hernández 98 Xosé Ballesteros 99 Ana María Soto 105 Gonzalo Martínez 119 Juan José Santos 128 María José Ferrada 133 Neva Milicic 135 Bárbara Fiore 136 Carla Baredes 155 María José Ferrada 167 Esteban Cabezas 168 Gemma Lluch 178

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NUESTRA historia

en 25 portadas Nº1 Ilustración de

www.tierradehojas.cl

Isabel Hojas

Ilustración de

Ilustración de

Ilustración de

Javier Olea

Carolina Schütte

Alex Pelayo

cachumbambe.com

Nº4

carolinaschutte.blogspot.cl

Nº3

oleismos.blogspot.cl

Nº2

Nº5

Nº6

Nº7

Ilustración de

Ilustración de

Ilustración de

Alberto Montt

Leonor Pérez

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loretocorvalan.free.fr

dosisdiarias.com

leonor-perez.blogspot.cl

Nº8

Nº9

Nº10

Ilustración de

Ilustración de

Marcelo Pérez

Oliver Jeffers

Ilustración de

marceloperezart.org

oliverjeffers.com

Loreto Corvalán

carolinaduran.com

Carolina Durán


Ilustración de

Ilustración de

Ilustración de

Bernardita Ojeda

Alfredo Cáceres

Laura Varsky

Nº16

Ilustración de

Ilustración de

Ilustración de

Federico Combi

Alejandra Acosta

Loly y Bernardilla

Nº19

Ilustración de

Ilustración de

Ilustración de

Marcelo Escobar

Benjamin Lacombe

Claudio Romo

Ilustración de

Ilustración de

Miguel Gallardo

Pati Aguilera

Raquel Echenique

Nº23

Nº24

Nº25

Ilustración de

Ilustración de

Ilustración de

Vicente Reinamontes

Gabriel Ebensperger

Geraldine Mackinnon

minaturalismo.com

raquelechenique.blogspot.cl

Ilustración de

patiaguilera.com

Nº22

gabrielebensperger.com

Nº21

miguel-gallardo.com

Nº20

reinamontes.com

claudioromo.cl

Nº18

benjaminlacombe.com

Nº17

marceloescobarm.blogspot.cl

lolybernardilla.blogspot.cl

Nº15

pajarocontemplativo.com

Nº14

fedecombi.blogspot.cl

lauravarsky.com.ar

Nº13

alfredocaceres.tumblr.com

Nº12

bernarditaojeda.blogspot.cl

Nº11

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Lo mejor de nuestra revista Recopilamos aquí extractos de lo más destacado de nuestros 25 números.

Nota de la editora: Los cargos de cada autor que aparecen en este número corresponden a los que tenían en el momento de escribir su texto. Los textos de este número corresponden a extractos realizados por el equipo de Fundación Había Una Vez. Para revisar el texto original sugerimos remitirse al número de la revista indicado en cada texto. 8 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2009

RHUV Nº1

Entrevista Antonio Skármeta, escritor chileno Por María Teresa Vial

Libros para niños: un puente de afecto y comunicación

¿Cómo nació su interés por la literatura? Ilustración de Constanza Riveros

Muy tempranamente me di cuenta de que el mundo real era tan excitante como el mundo que no existía, y que el mundo que no existía podía ser posible a través de dos vías: una, la radio, donde gracias a mi abuela –que oía radioteatro– tuve una versión dramatizada del efecto de la fantasía. Y la otra, a través de las letras de las canciones populares de la época, que sentía que interpretaban mis sentimientos.

¿Qué libros de su infancia le marcaron? Los dos textos fundamentales para mí, que me emocionaron y me dieron ganas de escribir, fueron Corazón, de Edmundo D’Amicis, y Pinocho, de Carlo Collodi. Corazón era un cuento muy sentimental, muy emocional, y yo me creí todos las historias. Y Pinocho me movió mucho, su fantasía me pareció arrolladora. Cuando lo leí me encantó el ansia de crecimiento, de que una fantasía se haga realidad, que un muñeco aspire a tener vida, que es a lo que aspira toda obra de arte.

¿Qué está pasando con la literatura hoy en día en Chile? Tanto en la literatura infantil cómo en la literatura general, el problema más agudo es la manera como se enseña la literatura. Y especialmente, cómo se enseña a niños y jóvenes hasta la escuela secundaria. Las profesoras se “infantilizan”, adoptan un vocabulario blando, una visión de la literatura melodramáticamente tierna, la endulzan demasiado. En la secundaria, muchos profesores están impartiendo la literatura de una manera “tecnificada”. Explotan el texto literario en sus formalidades estructurales.

Nació en Antofagasta, en 1940. Estudió Filosofía y Literatura, en la Universidad de Chile y se graduó también en Columbia University (Nueva York). En 1998, escribió su primer libro infantil, La Composición (Ekaré), ganador de varios premios internacionales, entre ellos, el UNESCO 2003, año en que publicó su segundo libro para niños, Insomnio. Fue Premio Planeta como mejor novela de 2003.

¿Qué te llevó a escribir para niños? Hacer esta diferencia entre literatura infantil y la “otra”, es una diferencia que lleva a lugares comunes atroces. Por lo tanto, lo que yo podría decir respecto al escritor que soy, es que a mí lo que me interesa en literatura, fundamentalmente, es la comunicación. Para cada obra busco el camino más adecuado para que esta obra sea comunicada, sea comunicativa. Entonces, cada historia que yo cuento tiene que encontrar el lenguaje adecuado para contarse. Ahora, lo fundamental es que un cuento que es leído por niños, si no produce el mismo efecto en un lector adulto que en los niños, es un fracaso. ❖ ESPECIAL RHUV | 9


Extracto ◊ Año 2009

RHUV Nº1

REPORTAJE

Los 4 tesoros Por Jaqueline Balcells, escritora chilena

Como dice Lewis, antes que los niños, somos los adultos los que no leemos. Y dada la importancia de la lectura, tenemos que descubrir qué podemos hacer para remediar esta falta. Reflexionando acerca del tema, saqué a luz cuatro tesoros perdidos en el mundo de los libros.

La lectura antes de dormirse El hábito de leer antes de dormirse está casi perdido. Ahora uno se duerme con la televisión encendida. Un niño que reserva un momento del día en soledad para dedicarlo a leer, es un niño que está creciendo no solo físicamente. Tener un libro en el velador para que, llegada la noche, nos acompañe es ya de por sí un sueño placentero y un descanso del día, que pocos privilegiados conocen. Los contadores de cuentos Con el ritmo de vida de hoy, se acabaron los contadores de cuentos junto a la almohada. Así, se acabaron también los sueños infantiles poblados de bosques oscuros con lobos, de hadas color miel que vuelan entre las nubes, de hechiceras hirviendo brebajes con arañas y sapos, de príncipes montados en caballos. El placer de leer a escondidas Los que somos ya adultos, ¿cuántas veces dejamos, cuando niños, durmiendo una tarea de matemáticas para vivir junto a unos piratas el asalto a un navío o encontrarnos en el planeta Marte con un ambicioso asesino? ¿Cuántas veces en nuestra niñez se nos prohibió leer en la hora de hacer tareas o se nos apagó la luz para que no leyéramos más y nos quedáramos dormidos? Las bibliotecas en las casas En siglos pasados no había casa de familia en la que no hubiera una biblioteca. El libro era una presencia permanente en todos los hogares. ¿En cuántas casas hoy existe una biblioteca o por lo menos una pared con estantes dedicados a los libros? ❖

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Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº2

Heroínas son las de ahora COLUMNA

Gonzalo Oyarzún

Bibliotecario, Director Biblioteca de Santiago

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n los antiguos cuentos de hadas, las protagonistas femeninas parecían extremadamente delicadas, torpes y hasta estúpidas. Por ejemplo, ¿Por qué habría alguien de aceptar una manzana envenenada? Pero ahora ellas son vitales, intensas, divertidas, pillas e inteligentes, curiosas, fuertes, muy rara vez torpes y jamás estúpidas. Son diversas, a veces son humanas y otras antropomorfas, a veces buenas y otras no tanto. Pareciera que no tienen problema en mostrar a sus familias, muy normales

o también muy extrañas; ellas nunca son salvadas por un príncipe o cosa que se le parezca, quizás porque no quieren ser salvadas. Olivia, el éxito mundial de Ian Falconer, es un buen ejemplo de estas nuevas protagonistas, hiperactiva e hiperdulce que enamora a grandes y chicos. Otra es Camila, la protagonista de El globo, de la argentina Isol. Otras historias de niñas sorprendentes y encantadoras de la misma Isol son Secreto de familia y Cosas que pasan.

También están las historias más nostálgicas capaces de poner temas diferentes. La impresionante historia de El árbol rojo, de Shaun Tan, en la que una niña debe sortear los más difíciles sentimientos de la vida. Estas son las chicas que pueblan muchos cuentos de hoy, portadoras de una nueva mirada, más igualitaria y completa, más cercana y real, que no serán las mujercitas de antes, pero son las heroínas de hoy. ❖

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Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº2

Alicia Morel Escritora, dramaturga y poetisa chilena

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n año vivimos junto a la Fábrica de Papeles y Cartones, donde mi padre dirigía los trabajos. Yo tenía cinco años y esa casa, ese jardín, fue el primer libro que se abrió ante mis ojos: la naturaleza. La primera pregunta: ¿qué hay dentro de las piedras? Las quebrábamos contra una roca y tuve mi primera colección: piedras partidas. Mi padre nos regaló a los cuatro hermanos que éramos entonces, los veinte tomos del Tesoro de la juventud. Las ilustraciones me fascinaron y quise saber qué contaban. Aprendí a leer de a poco, preguntando por las letras, haciendo que me leyeran. No recuerdo en qué momento, pero al entrar al colegio, a los siete años, sabía leer “de corrido” y en voz alta. Desde entonces, no paré de leer. ❖

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Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº4

RECORDANDO A...

Coré El magnífico rebelde Por Manuel Peña Muñoz, profesor, escritor y especialista de literatura infantil

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oré, Mario Silva Ossa, el ilustrador de la revista El Peneca era nieto de José Santos Ossa, pionero del salitre e hijo de Clodomiro Silva y de Sofía Ossa Borne. Fue también sobrino de las escritoras Elvira y Blanca Santa Cruz Ossa que le inculcaron al niño el amor hacia los libros de cuentos. Nació en San Fernando el 9 de marzo de 1913, pero pronto la familia se trasladó a una casa quinta en San Bernardo donde dibujaba príncipes y fabricaba sus propios juguetes. Estudió Arquitectura y a los 19 años, se incorporó a la revista El Peneca, dirigida por su tía hada Elvira Santa Cruz, Roxane. Tomó su pseudónimo del Antiguo Testamento (Coré es “el magnífico rebelde” que se rebeló contra Moisés). Apenas llegado a la revista, el joven se destacó por pintar hadas y princesas con gran facilidad. Le gustaba ambientar sus ilustraciones en la época medieval, y también

ilustraba los personajes de los hermanos Grimm y los fondos exóticos de las novelas de Emilio Salgari. Uno de sus rasgos más originales reside en que sus personajes aparecen tocados por sombreros, turbantes o cofias. Falleció en circunstancias trágicas cuando tenía 37 años. Sus ilustraciones aún despiertan la imaginación de los niños que aprenden a leer en el Silabario Hispanoamericano ilustrado por sus pinceles. Su trabajo es pionero en el arte de la ilustración en Chile ya que trasciende en poesía y originalidad. ❖ ESPECIAL RHUV | 13


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Extracto ◊ Año 2009

RHUV Nº1

Literatura

para todos REPORTAJE

Por Ana María Machado, escritora brasileña

Los buenos libros son un derecho de todos, sin excepción, porque son una herencia común de la humanidad, como lo es el medio ambiente, el planeta en que vivimos. Solo que los libros forman parte de una herencia no natural, sino cultural.

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odo ciudadano tiene derecho a la literatura. Y el deber de una sociedad democrática es intentar garantizar, a todos, las oportunidades de acceso al universo del arte literario, tanto por medio del acceso físico a los libros como por la creación de condiciones que faciliten el contacto pleno entre el lector y la obra literaria; incluso sabiendo que no todo el mundo tiene igual vocación lectora y que algunos estarán ávidos de literatura toda su vida, mientras que otros preferirán otras formas de tener contacto con el conocimiento, o de divertirse. Pero, si algún día quisieran leer, es indispensable que todos sepan el camino para llegar a los buenos libros.

Ilustración de Cristian Garrido

Aunque hoy disfrutemos de otros medios y otros lenguajes, ninguna otra producción cultural tiene el potencial del texto literario para desempeñar ese papel. Solo la literatura –con el tiempo y el ritmo que caracterizan a la palabra escrita– permite que se desarrolle la imaginación, dando al lector la posibilidad de crear sus propios guiones paralelos. La literatura propicia la construcción imaginaria simultánea, a veces hasta inconsciente, de escenarios utópicos sofisticadamente estructurados. Por ello, la literatura es capaz de enseñar la tolerancia, el respeto a la diferencia, capacitar para la aceptación de tesis opuestas que busquen la síntesis. Y en este incesante ejercicio dialéctico, es capaz de hacer todo aquello de una forma divertida, placentera, instigante, emocionalmente envolvente. ❖

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Extracto ◊ Año 2009

RHUV Nº1

REPORTAJE

Marta Carrasco: precursora de la ilustración en Chile Amante de los niños, esta ilustradora logró, con mucho talento, sencillez y pocos recursos, marcar un cambio radical en la producción editorial infantil en nuestro país, al promover con su trabajo la ilustración como un requisito inherente en los libros de esa naturaleza. Por María Teresa Vial

Inolvidable, el “Tata Colores”, que invitaba a los niños a ir a dormir todas las noches, antes de las noticias de las nueve.

Carrasco estudió Bellas Artes en la Universidad de Chile. Allí consolidó su talento estudiando pintura con Pablo Burchard y dibujo con Gustavo Carrasco. Luego, en 1961, se casó con el pintor y escritor Adolfo Couve, y tuvo una hija, Camila. “Yo crecí con una mamá artista. El olor de la trementina y el óleo eran parte de mi cotidiano. Los trapitos de diferentes texturas y tamaños, en bolsitas, para los títeres y muñecos, eran los tesoros en su pieza”. Martita, como le decían sus amigos, dedicó gran parte de su vida a la ilustración de libros infantiles. Su sensibilidad y ternura se reflejó siempre en sus trabajos, que quedaron plasmados en la mayoría de las editoriales del país, como Universitaria, Andrés Bello, Alfaguara, Zig-Zag, Quimantú y Pehuén, y en libros inolvidables como Los Pecosos o toda la serie de Papelucho. Otro de sus legados más recordados fueron sus muñecos que acompañaron a tantos niños de los años ochenta. 16 | ESPECIAL RHUV

Ilustración de Marta Carrasco

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uando conocí a Martita descubrí que estaba frente a una persona extraordinaria. De mirada profunda, voz pausada, pero por sobre todo, de una gran sensibilidad. Frágil, pero a la vez de una gran fuerza interior”. Así describe la primera impresión que tuvo de ella la escritora infantil Cecilia Beuchat, a quien Carrasco le ilustró su primera obra, la colección “Pablito aprende ortografía solito”.

Para Cecilia Beuchat, “Marta Carrasco marcó un hito en la historia de la literatura para niños. Ella desarrolló gran parte de su producción en una época en que no se publicaban tantos libros para niños, e inició el camino que provocó la toma de conciencia de la importancia que puede tener la ilustración en ellos”. Y María Teresa Colomer agrega que “fue una persona discreta y al mismo tiempo temeraria: ningún tema le parecía desdeñable: sabía no sólo identificar lo esencial, sino además expresarlo a través de sus dibujos y pinturas. Lo que más me llamó la atención fue la ternura y la mirada respetuosa en el tratamiento de todos sus trabajos, no exentos de un suave humor sin ironía. En sus libros escritos e ilustrados, que están siendo llamados álbumes, logra una sincronía textual gráfica y verbal conmovedora”. ❖


Extracto ◊ Año 2010

COLUMNA

RHUV Nº4

El teatro de niños y la lectura Manuel Gallegos Abarca Escritor Chileno

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a práctica del teatro en la educación puede jugar un rol muy importante en los potenciales, habilidades, destrezas y crecimiento personal afectivo e intelectual de los estudiantes. Sin embargo, los alumnos no disponen de los espacios, el tiempo y la dirección adecuada para ella. El arte escénico permite el desarrollo personal en tres planos. Primero, en el físico, por la expresión corporal, desplazamiento, gesticulación, modulación y manejo del volumen de voz. En segundo lugar, en el plano intelectual, ya que el niño ejercita la memoria, el conocimiento, la coordinación y la relación de sus pensamientos, además de aprender a pensar, indagar y evaluar, junto con criticar, imaginar y crear. Por último, está el plano emocional, porque el teatro es un arte de emociones, por el que los

niños aprenden a expresarlas. Puesto que es una instancia que únicamente tiene su razón de ser con la existencia de otros, es un arte que se vive en colectividad y, por eso, se aprende a escuchar y acoger a los demás, lo que implica el respeto profundo y sincero. Comprenderemos, entonces, la trascendencia que puede tener la práctica del teatro en los colegios. Constituye también una maravillosa posibilidad de estimular el gusto y pasión por la lectura. Despierta a través de los diálogos escritos por un autor, o los creados por los mismos niños, el aprecio y placer de las palabras, ideas o conceptos. El constante uso y necesidad del lenguaje escrito conduce a los niños a gustar de breves obras dramáticas y, por este camino, se aventuran voluntariamente con textos narrativos o poéticos. ❖

ESPECIAL RHUV | 17


Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº4

Más allá de aquí y de ahora Malva Villalón

Psicóloga UC. Doctora en Psicología Evolutiva y Educacional, Univ. de Barcelona

L

a capacidad humana de tomar distancia de la experiencia presente y adentrarse en lo que ocurrió en el pasado o proyectarse hacia la realidad por venir, depende de la representación mental. El instrumento fundamental con el cual se sostiene esta capacidad es el lenguaje verbal, las palabras a las que ya se presta atención desde la vida intrauterina. Por mucho tiempo, se sostuvo que el lenguaje oral se desarrollaba de manera natural, al ritmo de la vida misma. No obstante, a través de la investigación fue posible comprobar que el lenguaje oral no tiene un desarrollo natural. Los niños que crecen en contextos de riesgo tienen un lenguaje

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COLUMNA

comprensivo y expresivo limitado y conocen muy poco de lectura y escritura antes de ingresar a la educación escolar. Los niños que crecen en condiciones más favorables, tienen un mejor lenguaje oral y la mayoría ya tiene algunas destrezas de lectura y escritura antes de la educación básica. Y lo que es más importante, comprende y valora la función que la lengua escrita y otros lenguajes, como la música y la pintura, tienen en la vida social y cultural. El aprendizaje del lenguaje oral ha demostrado ser tan complejo como la lengua escrita y su desarrollo, un proceso en el que ambos se potencian. Mientras más se lee y escribe, mejor es también la comunicación oral. ❖


Extracto ◊ Año 2010

“ Mis libros provienen

del corazón”

Tus historias encantan también a los adultos. ¿Esto es una ventaja? Mis libros son principalmente para niños, pero es de gran ayuda si el adulto que le lee el libro al niño también se interesa por él. Así transmitirán ese entusiasmo al leer y hablar del cuento.

Anthony Browne, escritor e ilustrador inglés Por Equipo RHUV

Nació en Sheffield, Inglaterra, en 1946. Diseñador gráfico e ilustrador médico en sus inicios, ahora es considerado uno de los autores e ilustradores más destacados de libros para niños y jóvenes. Tiene más de 50 libros publicados en diversos idiomas. Ha obtenido numerosos premios, entre ellos, el Hans Christian Andersen 2000 por el conjunto de su obra.

¿Qué vino primero, las ganas de escribir o de dibujar? Siempre supe que quería utilizar mi habilidad para el dibujo de alguna manera y de niño me encantaba inventar cuentos. Cuando cumplí 20 años decidí integrarme al mundo de los libros ilustrados. Podría decir que casi por accidente descubrí cuál era el mejor trabajo en el mundo para mí. Respecto a mi formación, nunca he tomado cursos de escritura, he ido aprendiendo a escribir libros ilustrados con la práctica. Cuando me preguntan si me defino como autor o ilustrador contesto que no aíslo ambos trabajos y me siento aventajado por ser las dos cosas.

Entrevista

RHUV Nº3

Ilustración de Constanza Riveros

¿En qué te inspiraste para crear a Willy, el tímido, quizás tu personaje más famoso? ¿Eres tú? Hasta cierto punto Willy está basado en mí, pero creo que simplemente encajo en un grupo de personas que tuvo vivencias similares. Como todo hijo menor, me crié a la sombra de mi hermano mayor y gran parte de mi infancia pareció ser una competencia sin esperanza de ser ganada. Mi hermano me superaba en todo, tal como los gorilas hacían con Willy, por ser más grandes, más fuertes, más poderosos y más importantes que él, que solo es un chimpancé. A lo largo de la vidas es común encontrarnos en situaciones en las que nos sentimos inferiores. Willy es mi personaje más popular porque hay muchos jóvenes que se sienten identificados con él.

¿Por qué crees que tus libros gustan tanto? Realmente no lo sé, quizás tenga que ver con el hecho que todos mis libros tienen un vínculo con mi vida personal y que provienen del corazón. ❖ ESPECIAL RHUV | 19


Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº4

Roberto Ampuero

Escritor y académico chileno

G

racias a la lectura puedo ser un joven o un anciano, un hombre o una mujer, un mago o un equilibrista de circo. Solo la literatura me permite vivir muchas vidas dentro de la mía, explorar otras cabezas y corazones, sentir lo que sienten y piensan otros seres, establecidos en ciudades o tiempos lejanos.

20 | ESPECIAL RHUV

Leo también porque considero que al abrir un libro dialogo con alguien a quien probablemente nunca conoceré personalmente, pero cuya visión de las cosas y estilo me atraen. Y en la medida en que leo a un escritor que me gusta, es como si ganara un nuevo amigo. Leo además porque me gusta la gran libertad que ofrece la literatura. ❖


Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº4

Experiencias de lectura en el aula

Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº5

Y me pregunto que si estamos de acuerdo en que la lectura es fundamental para mejorar la educación; que la escuela es el lugar privilegiado para instalar la lectura; si los expertos opinan que la receta para mejorar la educación es: “leer, leer y leer”, ¿no es el momento, entonces, que dejemos de lado el cronómetro y guiemos a nuestros alumnos por los caminos de la literatura, de las buenas lecturas de acuerdo a sus intereses y ciñédonse a sus gustos? ❖

Coordinadora Plan Nacional de Fomento de la Lectura, Ministerio de Educación

Bibliotecaria, directora del Centro Lector de Osorno y ex subdirectora nacional de Bibliotecas Públicas (Dibam)

Fomentar la lectura con cariño

N Mónica Bombal

Victoria Peni

uestro país ha realizado varios esfuerzos por construir un Plan Nacional de Fomento de la Lectura. Las tres instituciones del Estado que realizan actividades de fomento lector (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, DIBAM y Ministerio de Educación) han establecido una coordinación para trazar el plan como una política pública que genera programas, redes y alianzas para que Chile eleve la cantidad y la calidad de sus lectores. El lector es el principal protagonista de este plan. Con la convicción de que cada uno se constituye en una

trayectoria lectora, que comienza desde la cuna, crearemos acciones para acompañar al lector durante toda su vida. Si la puerta de entrada al mundo de la lectura se abre de manera cariñosa en los primeros años, naturalmente se amplían las posibilidades de formar un buen lector. Así, las educadoras de párvulos tienen una oportunidad única de motivar el gusto por la lectura y dar los pasos que todos los niños necesiten para continuar creciendo con esta y acompañarlos en su descubrimiento del placer de leer. ❖

ESPECIAL RHUV | 21

COLUMNA

Les pregunté directamente su opinión a niños y niñas de entre 11 y 14 años, quienes se autodefinieron como estudiosos, pero no como lectores. Los

pocos que se reconocieron buenos lectores, dijeron hacerlo por gusto, pero que no tienen tiempo para leer.

COLUMNA

T

rabajo con niños de distintas edades desde hace más de 20 años en bibliotecas públicas. Pero admito que hay un grupo que se resiste a caer en mis redes, al que no logro conmover, que se vuelve distante. Y parece que mientras los niños crecen y pasan más horas en la escuela, menos leen a título personal. Al conversar con niños mayores, lectores en la infancia, reconocen que la escuela les quita tiempo para sus lecturas.


Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº5

Floridor Pérez Poeta, profesor y escritor chileno

S

i busco los lugares o personajes más amables de mi infancia, siempre el mapa que me conduce es un libro. De mi casa del sur recuerdo la enorme cocina a leña, junto a la cual cada noche escuchábamos el cuento, fábula o poema que el papá nos leía. Veo los lentes de la abuelita Eudocia, siempre sobre la Biblia abierta, donde encontré a mi primer superhéroe: David, enfrentando a Goliat o a los leones del rey Nabucodonosor. Allí cumplí 10 años y papá me envió el libro Este Chile que es tu patria, de Tancredo Pinochet Le Brun. ❖

22 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº5

“Los niños deben aprender a saborear la dificultad” Entrevista Liliana Bodoc, escritora argentina Por María Teresa Ferrer, equipo RHUV

¿Cómo se genera tu primer vínculo con la literatura? Siendo yo pequeña. Para mí no se llamaba literatura, sino alegría. La gran persona que estuvo involucrada en eso fue mi padre; no porque fuera un intelectual, ni un escritor, ni un literato… solo era, y aún es, un hombre que ama la ficción, el lenguaje, y por lo tanto ama los libros, y nos fue acercando a mis hermanos y a mí a la literatura de diversa índole. Este fue mi primer vínculo amoroso con la palabra, vínculo sin el cual yo seguramente no hubiera sido escritora.

Ilustración de Constanza Riveros

Sabemos que perdiste a tu madre siendo muy pequeña. ¿Cómo te ha marcado este hecho en tu vida profesional? Nació en Santa Fe, Argentina en 1958, pero a los cinco años se mudó a Mendoza. Estudió Literatura Moderna en la Universidad Nacional de Cuyo, y fue profesora de literatura argentina y española, además de dirigir un taller de narrativa, trabajos que abandonó para dedicarse a escribir a tiempo completo. Ganadora de Barco de Vapor (2008) y la nominación a los premios Hans Christian Andersen 2010.

Profundamente y eso lo descubrí después de haber escrito varios libros y porque un lector me dijo una vez: “la mayoría de tus personajes tienen familias disfuncionales o son huérfanos”. Me di cuenta de que efectivamente era así. Después he intentado escribir sobre una familia completa y no puedo, me sale inverosímil y desisto. Creo que tiene que ver con el modelo de familia donde uno se crió. En mi caso, hay una presencia fortísima de los abuelos, y mi obra está llena de abuelos. Cuando mi mamá murió, mi padre se tuvo que hacer cargo de mis tres hermanos y de mí. Él era obrero, pero se las ingeniaba para regalarnos nuestro ratito de alegría. Él llegaba los viernes del trabajo y nos inventaba lo que él llamaba “los versitos de colores”, pequeñas adivinanzas para que nosotros descubriéramos el color. Después, escribí Sucedió en colores (Norma) que está basado en la idea de esos versos.→ ESPECIAL RHUV | 23


¿Cuándo comenzó tu fascinación por la magia y cómo definirías el género épico fantástico?

Creo que lo mágico puede servir mucho a un niño. Utilicé la magia como tabla de salvación a través de la literatura, de los sueños… Toda la ficción me ayudó mucho cuando las cosas se iban poniendo difíciles. Por otro lado, la definición de épico es muy amplia: es una historia colectiva que narra una batalla ejemplificadora donde lucha el bien contra el mal. Yo creo que lo épico, por definición, tiene que ver con formar a un ciudadano para un mundo determinado. Si a eso le mezclamos un componente mágico, la aparición de algún elemento sobrenatural, obtenemos como resultado el género épico fantástico.

¿De dónde viene el impulso a escribir sobre estos mundos fantásticos? ¿Abstraerte de la realidad? Es una linda pregunta sobre la cual he estado obligada a reflexionar muchas veces. Quiero aclarar que de ninguna manera me interesa la escritura fantástica como evasión. No creo en la evasión, en primer lugar, y por eso quiero diferenciar la tabla de salvación de la evasión. La evasión es escaparse, no comprometerse con lo que pasa alrededor, y eso me parece absolutamente nocivo tanto para un niño como para un adulto. Sí creo que mi impulso a escribir fantasías va relacionado con la posibilidad de ver la realidad con otra luz, con darle un nuevo significado a las cosas. De esta manera yo verdaderamente entiendo lo fantástico. Los personajes de mi épica fantástica son personajes que trabajan al lado de los hombres, y se equivocan, sienten miedos, tienen dudas, sufren y transpiran. Pero, a diferencia de los comunes mortales, tienen la capacidad de ver las conexiones de todo lo creado. 24 | ESPECIAL RHUV

¿Qué piensas tú de que los niños tengan que hacer una prueba sobre tu libro después de leerlo? Me parece terrible, de hecho tengo una mala experiencia con eso: estando yo en Buenos Aires, un domingo sonó el teléfono y cuando contesto escucho una serie de insultos. Corté y el llamado se volvió a repetir, y el jovencito que estaba al otro lado me dice que va a tener que repetir el curso de literatura por mi culpa y que sabe que voy a estar en la próxima Feria del Libro y que va a ir a insultarme en público. Bueno, llegó el día de la Feria del Libro y yo iba dispuesta a pasar un mal rato. Felizmente no fue, o si fue no se habrá atrevido, no sé. Pero bueno, mira lo que puede generar la lectura obligatoria, sobre todo de un texto de más de 200 páginas. Definitivamente yo no creo en la lectura obligatoria.❖


Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº2

REPORTAJE

Para verte mejor: Una

C

uando un texto breve y contundente es combinado creativamente con imágenes significativas, suele alcanzar un impacto emocional y estético muy especial en sus lectores. Intentaremos resumir algunas de las reflexiones sobre el libro ilustrado para niños, en general, y sobre el llamado libro álbum, en particular.

Las imágenes al lado de un texto Tradicionalmente se le atribuyen dos funciones a las ilustraciones. Por un lado, estas hacen al libro mucho más atractivo, cumpliendo una función decorativa, y, por otro, clarifican lo que el texto quiere decir, o sea, cumplen una función didáctica.

aproximación al libro ilustrado para niños Por Verónica Uribe, escritora y editora de Ediciones Ekaré

Es decir, las imágenes se subordinan al texto. Las palabras llevan el mensaje principal, sostienen la historia y las imágenes “ayudan” a que el lector comprenda su significado.

El público de un libro ilustrado El texto “tirano” supone un único público para el libro ilustrado: los niños, que en la medida que se van haciendo lectores más avezados, se van desprendiendo de las imágenes. Y se establece una relación inversamente proporcional entre su edad y la cantidad de imágenes de un libro: • Los libros con muchas imágenes son para los niños pequeños que no saben leer.

¿Cuál es la magia que ejerce el libro ilustrado sobre los niños, sus lectores tradicionales, y sobre los adultos?

• Los libros con algunas imágenes son para quienes comienzan a leer. • Los libros sin imágenes son para los lectores avezados. Sin embargo, desde que Maurice Sendak publicó Donde viven los monstruos, un hito en la historia del libro ilustrado, cada vez se publican más libros con imágenes, algunos muy sofisticados. Una de las primeras características que saltó a la vista al revisar estas publicaciones, fue que aunque los textos eran simples, concebidos para un lector inicial, las imágenes podían desarrollar mundos ficcionales muy complejos. Y la fórmula de “muchas imágenes = libro para niños pequeños” se resquebrajó. Niños que eran buenos lectores → ESPECIAL RHUV | 25


disfrutaban de los libros con imágenes y también bibliotecarios, docentes y padres que revisaban estos hermosos libros quedaban fascinados con las posibilidades que se abrían a partir de la imagen. Y muchos adultos comenzaron a ser ávidos lectores de libros ilustrados. Parece ser que no es tan solo un paso necesario para la alfabetización, no es cierto que nos vayamos desprendiendo de las imágenes a medida que nos hacemos hábiles descifrando los textos. No, parece ser que la combinación de imágenes y palabras da para mucho más. Puede constituir un género, un tipo de libro para personas de cualquier edad.

La relación de imágenes y texto Perry Nodelman, investigador canadiense, sostuvo que en un libro ilustrado se crea tensión entre el lenguaje de las palabras y el de las imágenes. “La distancia entre estos dos lenguajes es inevitable. Las imágenes siempre modifican el significado de las palabras al interpretarlas de una manera específica; cuentan una historia diferente”. Diferente de la historia que cuentan las palabras por sí solas. “Lo que hace emocionante a un buen libro ilustrado es la constante tensión entre los momentos de la historia que se han detenido en las imágenes y el flujo de palabras que los une”. Teresa Colomer en su libro Siete llaves para valorar las historias infantiles, nos dice: “Son cuentos ilustrados donde texto e imagen colaboran juntos para establecer el significado de la historia, de manera que para contar lo que allí sucede, tenemos que recurrir tanto a lo que dicen las palabras como a lo que dicen las ilustraciones”. ❖ 26 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº6 Alberto Montt,

ilustrador chileno

NUESTRO ILUSTRADOR

“ Las ideas

vienen sin un orden” Por Bernardita Cruz, equipo RHUV Hijo de padres chilenos, nació en Quito, Ecuador, el 22 de diciembre de 1972, donde vivió la mayor parte de su infancia y juventud. Estudió allí Diseño Gráfico y Artes Plásticas y a los 26 años decidió hacer sus maletas y venirse a Chile, convencido de que acá el mercado le ofrecería más oportunidades, pero además porque podría reencontrarse con sus raíces. En 2010 fue nominado al premio Altazor en la categoría “Diseño gráfico e ilustración” por su colaboración en el libro Recetas al pie de la letra. Al año siguiente, el servicio de Radiodifusión Internacional de Alemania, Deutsche Welle, le otorgó el galardón del público, The BOBs, a Dosis diarias, en la categoría “Mejor blog en español”.

Ilustraciones de Alberto Montt

1.

La decisión de mostrar su portafolio “Todo se veía más difícil desde adentro. Tenía la sensación de que era un esfuerzo destinado al fracaso. Creía que el mercado estaba copado y ya no había más espacio”. Cuando por fin se decidió, obtuvo casi de inmediato su primer encargo: el libro Para ver y no creer, de la Editorial Alfaguara. De ahí se animó a presentar su trabajo en la prensa escrita, teniendo de igual modo buena recepción. Entonces, terminó todo lo que estaba

haciendo y se dedicó por completo a la ilustración.

2.

Los comienzos, con mucho humor Aunque Montt no recuerda cuál fue su primera ilustración, sí sabe que nunca dejó de dibujar desde la primera vez que lo hizo. Como vivía en el campo y no tenía televisor, pasaba tardes enteras copiando las historietas que su papá le traía cada vez que iba al pueblo. Así, Mafalda, Condorito, Olafo y Snoopy salían de las revistas y cobraban nueva vida en sus bosquejos → ESPECIAL RHUV | 27


infantiles. Los mismos personajes también lo acercaron al humor, uno de los temas favoritos del autor, tanto que lo considera algo sencillamente indispensable. “Es a los humanos lo que el parachoques es a un auto: nos permite enfrentar la vida con una perspectiva menos violenta, pero al mismo tiempo crítica”, asegura. Leyendo a Quino, Fontanarrosa, Dik Brown y Charles M. Schulz se formó tempranamente una visión del mundo inseparable del humor.

3.

4.

Ser el propio jefe no es tan fácil Con respecto a su fértil producción literaria, dice que “sin duda” prefiere ilustrar sus propios proyectos, ser dueño y señor de los resultados y no tener que rendirle cuentas a nadie. Sin embargo, reconoce que ser su propio jefe no siempre le resulta fácil ya que tener una rutina es casi imposible en su trabajo. “Para sentarme a ilustrar tengo que tener las ideas muy claras y, obviamente, ellas vienen sin un orden”, afirma. Por eso, no desperdicia ninguna. De hecho, cuenta que varias veces se ha levantado de madrugada a dibujar para evitar que una idea se le escape. ❖

Ilustraciones de Alberto Montt

¿Qué significa el nombre del blog Dosis diarias? Con los años la lista se fue ampliando y complementando con literatura, música, cine y todas las manifestaciones humanas que pudiesen tener una

mirada humorística y crítica. Esta formación, sumada a la necesidad de encontrar un espacio donde volcar sus ideas, explica los orígenes de su blog (2006) cuyas viñetas de humor son visitadas cada día por más de 30 mil personas. “Es un espacio probado de ideas y juegos, que al ser público se ha transformado en termómetro y medidor”, afirma.

28 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2010

RHUV Nº4

JE

Literatura juvenil:

REPORTA

un placer intelectual que debemos desarrollar Por Paola Faúndez, Bibliotecaria con Magíster en Literatura Infantil y Juvenil

Para muchos la adolescencia es sinónimo de cambios: físicos, hormonales, sicológicos… Cambian los gustos e intereses y la atención de los jóvenes ahora se enfoca en cosas que de niños nunca miraron. Cambian también los gustos literarios y los hábitos lectores; de pequeños estaban tan inculcados, pero poco a poco empiezan a ser desplazados por otras actividades. ¿Cómo mantener el gusto por la lectura en los adolescentes? Como adultos, nuestro rol es fundamental.

Literatura juvenil y sagas Las sagas son un camino de encuentro atractivo, por la posibilidad de identificación etárea con los personajes y la evolución (viajes iniciáticos) que vive tanto el lector como el protagonista a lo largo de ellas. Literatura juvenil y libros “gancho” Este tipo de literatura comercial es un dolor de cabeza para los mediadores; nos inquieta y esperamos que la transiten rápido. Para los especialistas es defraudante. Pero a ellos, los adolescentes, les fascina. Este tipo de literatura se arma con argumentos simples y de molde, con protagonistas estereotipados y pobre calidad literaria.

Literatura juvenil y novela gráfica Una mezcla entre historieta o cómic y libro álbum que promete capturar muchos lectores, un género de emergente edición en la industria editorial nacional. Literatura juvenil y lecturas complementarias Bajo la premisa de que para valorar hay que conocer, nuestros adolescentes trabajan la lectura con un plan anual. Es necesario, sin embargo muchos de ellos “padecen” estas lecturas obligatorias. Lamentablemente, quienes hemos fallado somos los mediadores, no las lecturas. Es interesante hacer reflexiones finales. Una de ellas, importante, es enunciar una carencia importante sobre la cual debiéramos trabajar. Como mediadores y bibliotecarios debemos leer más, leer a autores variados, actuales y releer también a los clásicos. ❖

Ilustraciones de Carla Escobedo (Monrix)

L

a preadolescencia y la adolescencia no sólo ponen a prueba a los padres sino a todos los mediadores que diariamente trabajamos con los jóvenes.

ESPECIAL RHUV | 29


Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº6

Enriqueta Flores Profesor y escritora chilena

S

eguramente cuando me asomó mi primer diente o me largué a caminar sola, la familia debió celebrar. Pero nadie se asombró ni hizo comentario alguno cuando esa misma niñita, con tres años, se apoderó de un antiguo ejemplar y se puso a leer la historia de los persas. No recuerdo cómo aprendí a leer ni quién me enseñó. Misterio jamás resuelto. Como no podía seguir aferrada a ese libro, mi tío Marcos me alejó de él regalándome varios números de El Peneca, . Sin duda, esa revista –más que ninguna otra– me reveló la magia de la palabra escrita, incentivó mi imaginación y me inculcó valores. Y las ilustraciones de Coré acentuaron la belleza y la comprensión del relato recién leído. ❖

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Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº6

REPORTAJE

Lectura, poética y política en la primera infancia Por Yolanda Reyes, escritora y experta en lectura e infancia

L

as experiencias literarias para la infancia abarcan diversos géneros, pero más allá de géneros y textos, aluden a la piel, al tacto y al contacto, a la musicalidad de las voces adultas y al ritmo de sus cuerpos que cantan, encantan y acarician. Cuando arrullamos, cuando contamos historias en sus deditos de la mano, cuando ofrecemos libros de cartón o de papel para tocar, probar y hasta morder, o cuando narramos historias, ofrecemos un legado literario para explorar “otros mundos” que solo existen en el lenguaje. Los bebés “leen” con la piel y las orejas y su atención se centra más en la musicalidad de las palabras que

en su sentido literal. Así, mientras incorporan las voces de sus seres queridos, se entrenan como “oidores poéticos” y ese entrenamiento es crucial, tanto para la adquisición del lenguaje verbal, como para la consolidación de sus vínculos afectivos. Los arrullos, juegos, rimas y cuentos corporales transmiten al bebé una experiencia poética que se imprime en su memoria y lo ayuda a “pensar” en el lenguaje, es decir a explorar sonidos similares y diferentes, acentos, intenciones y matices. Descubrir que las ilustraciones “representan” la realidad es el germen de operaciones simbólicas complejas para “jugar a hacer de cuenta”.

Ilustración de María José Arce

Dejar de leerle a un niño porque aún no tiene edad para entender lo que se narra es un tremendo error. La literatura en la primera infancia conlleva beneficios inimaginables en el desarrollo del niño y en la relación que establece con los adultos que lo rodean. Mayor desarrollo lingüístico, fortalecimiento del apego y un mejor conocimiento del mundo son solo algunos de los regalos que podemos entregarles a los más pequeños con el simple acto de abrir un libro junto a ellos.

Cuando le leemos a un bebé En esa convención cultural llamada libro se hace de cuenta que las imágenes “representan” a personajes reales. Pero, además, las imágenes que se encadenan le permiten descubrir la organización del tiempo en el espacio gráfico del libro y el orden espacial (de izquierda a derecha). Así se descubre, no solo la “direccionalidad” de la lectura sino también que, en ese conjunto de líneas y páginas, la humanidad “guarda” sus historias. A medida que el lenguaje verbal se va sofisticando y otorga abstracción e imaginación, los niños descubren un mundo paralelo e invisible, no exento de sombras y de monstruos. ❖ ESPECIAL RHUV | 31


Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº6

“Hay que saber combinar la

tecnología con la lectura” Gemma Lluch, profesora, investigadora y especialista en literatura infantil y juvenil

Ilustración de Constanza Riveros

Entrevista

Por María Teresa Ferrer, equipo RHUV

Nació en Valencia, en 1958. Profesora titular española de la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universidad de Valencia. Doctora en Filología Hispánica y Premio Extraordinario de Doctorado, su área de investigación abarca el análisis de la narrativa de la tradición oral, el estudio de las narrativas infantiles y juveniles, el análisis de las influencias entre los relatos paraliterarios y audiovisuales dirigidos a niños y adolescentes y la evaluación de actividades, proyectos y programas de lectura.

¿Por qué padres y profesores deben considerar la lectura como elemento prioritario en la formación de niños y jóvenes? Las estadísticas hablan por sí solas: la lectura mejora el rendimiento escolar, aumenta las competencias de cualquier tipo (empezando por las comunicativas), es un entretenimiento que puede realizarse individualmente, en grupo, en familia, y en muchas otras instancias. 32 | ESPECIAL RHUV

¿Qué opinas de las lecturas obligatorias? ¿Acercan o distancian a los niños y jóvenes de los libros? La lectura en el colegio debe responder a finalidades diferentes: en la clase de lenguaje la lectura comentada y guiada por el profesor formará una competencia literaria imprescindible para conseguir una educación literaria canónica. En la biblioteca escolar, la lectura por placer será una fuente de diversión y de comunicación con el resto de los compañeros. En las diferentes materias, leer biografías, libros de experimentos, la prensa y enciclopedias, son lecturas que ayudan a ampliar, ahondar o buscar nuevas perspectivas a los temas que se trabajan. La lectura en los colegios tiene que entenderse desde una perspectiva amplia, en la que entren todo tipo de temas, de formatos y géneros. La lectura es mucho más que solo leer libros.


¿Qué rol asignas a los mediadores de la lectura y qué perfil debieran tener? Cada vez es más complejo. En las conclusiones de la investigación que hemos hecho en CERLALC “Lectoescritura y desarrollo en la sociedad de la información”, dirigida por Jesús Martín Barbero, desarrollamos este aspecto en profundidad. Para que el mediador pueda asumir su rol es muy importante que sepa tramitar una subvención para un programa de lectura (tareas de gestión), desarrollar habilidades para acompañar a un grupo de lectores y ayudarles a crecer, manejar criterios para seleccionar libros adecuados para cada edad y momento lector, entre otros.

¿Qué importancia asignas a los elementos complementarios como la ilustración y el diseño, por ejemplo?

Es fundamental, tanto en su formato libro como en el virtual. No se trata solo de “hacer bonito” un texto sino que el aporte va más allá, entregando significados nuevos, añadiendo complejidad al texto pero de manera que sea comprendido por el lector, facilitando claves para desentrañar la lectura. Creo que son elementos que nos ofrecerán muchas sorpresas agradables con la edición virtual.

Si pudieras hacer un pronóstico sobre el futuro de la LIJ a 20 o 30 años, ¿cuál sería?

Imaginemos que los alumnos adolescentes de un docente se niegan a leer e insisten en sus preferencias tecnológicas. ¿Qué medidas concretas podrías sugerirle al mediador? Hay que saber combinar la tecnología con la lectura, por ejemplo, proponerles crear una página en Facebook sobre el libro que están leyendo, donde pudieran añadir fotos, canciones o videos que la lectura les vaya sugiriendo. O que a medida que vayan leyendo, twitteen su experiencia compartiéndola con los demás. O también pueden crear una wiki donde puedan ir dejando todo lo relacionado con las lecturas del curso y recomendar lo que les gusta a los demás alumnos del colegio o de otro colegio o biblioteca. Otra idea es proponer la elaboración de relatos digitales como continuación de la lectura.

¿Se enriquece o empobrece la literatura oral al pasar a ser escrita? Depende del tipo de adaptación, de la persona que la hace, la forma no solo de escribir sino también de entender el relato inicial y las maneras de presentarlo nuevamente al público. También depende de la edición, de cómo el objeto libro (en el formato que sea) presenta esta nueva literatura al lector.

Soy optimista. Cada vez los mediadores sabremos más sobre cómo acercar la lectura y la literatura a los niños y adolescentes, ellos tendrán aún más habilidades para saber lo que les gusta y emplearán mejores técnicas para hacérnoslo saber. Las editoriales conocerán más a los lectores y se acercarán también más a ellos en formas menos paternalistas. ❖

ESPECIAL RHUV | 33


Extracto ◊ Año 2011

Cómics, historietas o novelas gráficas

REPORTAJE

RHUV Nº8

Por Francisco Ortega, Periodista y escritor

Por décadas el cómic fue visto como una expresión narrativa menor, pero hoy no se duda en apuntarlo como el noveno arte, se estudia en universidades y se vende en librerías de igual a igual con otros géneros. Ayer, cómics o historietas; hoy, novelas gráficas. La apuesta es en grande, ¿estaremos preparados?

E

l término novela gráfica aparece en 1978, cuando el inglés Will Eisner publicó Contrato con Dios, un trabajo autobiográfico presentado en formato de libro, con una historia autoconclusiva que podía leerse como una novela tradicional. Desde entonces se convirtió en el soporte perfecto para llevar la historieta a librerías y academias. Gracias a la novela gráfica, la historieta llegó al lugar donde hoy se encuentra, igual que cualquier otro género de ficción.

15 novelas gráficas fundamentales 1. Maus, de Art Spiegelman (1973/1991). Dramática historia de los padres del autor en un campo de concentración en la Alemania nazi a través de funny animals, en la que los judíos son ratones y los nazis gatos. 2. Viaje al corazón de la tormenta, de Will Eisner (1991). El autor nos pasea desde sus inicios como único niño judío en un barrio italiano de Nueva York, hasta sus penurias en la Segunda Guerra. 3. La balada del mar salado, de Hugo Pratt (1977). Merece estar en cualquier canon del género. Es el debut de Corto Maltés, marino y aventurero, heredero de las narrativas de Conrad y Salgari. 4. The Sandman: Estación de nieblas, de Neil Gaiman y varios dibujantes (1992). El diablo decide abandonar el infierno y le deja las llaves al Dios de los Sueños. 5. Jimmy Corrigan: The Smart EST Kid On the Earth, de Chris Ware (2000). La novela gráfica fundamental de los últimos años. Por su estructura, que une el guión cinematográfico con el cómic y la literatura, ha sido comparado con Ulises, de Joyce. 34 | ESPECIAL RHUV


6. El Eternauta, de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López (1957). El Cien años de soledad dibujado. Relato de una invasión extraterrestre a Buenos Aires que funciona como lectura política del pensamiento socialista del autor, desaparecido durante la dictadura militar argentina. 7. Ghost World, de Daniel Clowes (1993). Rebbeca y Enid son dos quinceañeras que acaban de salir de la secundaria; por delante, el último verano del resto de sus vidas. 8. From Hell, de Alan Moore y Eddie Campbell (1999). Casi 600 páginas con el mito de Jack el Destripador. 9. Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons (1985). Considerado por muchos como el mejor cómic de todos los tiempos, parte de la premisa de que los superhéroes son reales y su existencia fue clave en la historia política y social del siglo XX en Estados Unidos. 10. Batman. El regreso del caballero oscuro, de Frank Miller (1985). Una revisión en clave de sátira política del mito de Batman. 11. Mampato: En la Reconquista y cruce Andes, de Themo Lobos (1970). Mampato es la piedra angular de la historieta chilena y esta recopilación de dos de sus mejores aventuras es como una clase de historia.

12. 36/39: Malos Tiempos, de Carlos Giménez (1997). El desgarrador relato de la Guerra Civil Española, a través de los ojos de un niño de diez años, el propio autor. 13. Blankets, de Craig Thompson (2003). El autor emprende su autobiografía valiéndose de sus recuerdos de infancia, cuando compartía sábanas (blankets) con su hermano, y bajo esa premisa dibuja todo el retrato de los años de formación de un artista. 14. Persépolis, de Marjane Satrapi (2003). La autora iraní cuenta en su autobiografía, con unos dibujos casi naif, la desgarradora historia de su pueblo y lo difícil que se hacía su condición de mujer intelectual en una sociedad absolutamente represiva. 15. Road Story, de Alberto Fuguet y Gonzalo Martínez (2007). La primera novela gráfica chilena. El trabajo de los lápices y tintas de Martínez sobre el relato de Fuguet, le dan una profundidad sobrecogedora y emocionante para una historia de pérdidas. ❖

de los

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Extracto ◊ Año 2011

COLUMNA

RHUV Nº8

La formación de mediadores de lectura en contextos diversos Mónica Munizaga

Magíster en Literatura Hispanoamericana Contemporánea

H

ablar de fomento lector implica generar espacios que motiven y acerquen a las personas a leer. Sin embargo, si no hay quien gestione, ejecute, oriente e incentive estas actividades, la promoción de la lectura queda solo en el plano de las buenas intenciones. Es el mediador de lectura el encargado de llevar a cabo este proceso, con prácticas sostenidas en el tiempo que consolidan la disposición, hábito, gusto y placer por la lectura. Para lograrlo, el mediador debe estar comprometido con su labor y cumplir con una serie de características, desde la motivación personal y el propio gusto por la lectura hasta la formación en herramientas interdisciplinarias para desempeñarse en contextos diversos. Esta inquietud fue el punto de parti-

36 | ESPECIAL RHUV

da desde el cual un grupo de docentes de la Escuela de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación de la Universidad Austral de Chile, nos propusimos dictar talleres, con el fin de formar mediadores, por medio de estrategias de lectura y narración oral. La experiencia nos mostró y demostró que la lectura o escucha activa de un cuento tiene esa magia de transportarnos y hacernos olvidar nuestros problemas, aunque sea por ese breve instante en que dura la narración. Estamos convencidos de que la única manera de instalar una cultura lectora es formando especialistas que puedan reproducir experiencias efectivas para hacer ciudadanos más críticos y que, a su vez, estas experiencias se mantengan de manera continua. ❖


Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº8

Libro álbum y competencia visual Evelyn Arizpe

Autora e investigadora de la Universidad de Glasgow

G

racias a las nuevas tecnologías, se acelera el giro visual de nuestra cultura globalizada y nos encontramos rodeados de un creciente caudal de imágenes, que, por un lado, proporcionan nuevas experiencias e información, y por otro, nos ahoga. El hecho de que la mayoría nacemos con ojos capaces de ver estas imágenes, no necesariamente significa que sepamos mirarlas: distinguir con detenimiento lo que nos proponen o imponen. El libro álbum es un arte literario sofisticado y único que no solamente ofrece al lector una experiencia estética divertida y placentera, sino también herramientas para desarrollar una competencia visual para saber discernir, interpretar y juzgar.

Respecto a la competencia visual, la investigación ha confirmado dos hallazgos importantes respecto al libro álbum: primero, que la experiencia temprana con cuentos y libros álbum contribuye al desarrollo de la competencia visual; y segundo, que la mayoría de los niños tiene una comprensión básica de textos visuales, pero requieren apoyo para extender su competencia. Esta se obtiene a través del acceso a libros álbum de alta calidad; a través de mediadores experimentados como maestros, bibliotecarios o animadores, y a través del acto de compartir la lectura, descubrimientos y opiniones. ❖

COLUMNA ESPECIAL RHUV | 37


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº9

Oliver Jeffers, ilustrador australiano

“Yo soy mi

propio público objetivo” Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

Nació en Australia, en 1977. Vivió en Belfast, Irlanda del Norte, y comenzó a dar a conocer su obra en varias exposiciones en ese lugar desde 1995 hasta 1998, antes de comenzar a ilustrar cubiertas de libros para editoriales locales. Se graduó en Comunicación Visual de la Universidad de Ulster, en 2001. Tras el éxito internacional de su primer libro Cómo atrapar una estrella (2004), escribió Perdido y encontrado (2005), que ganó en 2005 el Nestlé Children’s Book Prize (Gold Award).

1.

Siempre dices que lo único que buscas con tus libros es entretener, ¿por qué? Porque encuentro que muchas personas tratan de usar la plataforma del álbum ilustrado como un vehículo camuflado que pretende educar. Los niños reciben suficientes moralejas y lecciones valóricas desde todos los ángulos en la vida, y como mi interés en contar historias se enfoca en celebrar el pasarlo bien, creo que sería deshonesto si pretendiera otra cosa.

2.

¿A cuál de tus títulos le tienes un cariño especial? Siempre hay uno… En mi caso es El increíble niño comelibros, y eso es porque casi no fue. Mis primeros dos libros (Cómo atrapar una estrella y Perdido y encontrado) están unidos a través de un mismo protagonista y son grandes historias emocionales. Yo sabía que esa no era la única cuerda en mi repertorio, por lo que estaba listo para avanzar hacia otras cosas, pero estaba con proble38 | ESPECIAL RHUV

NUESTRO ILUSTRADOR

mas para convencer a mi editor de dar ese giro. Veían dos libros exitosos y querían aprovechar el nicho y el impulso, lo cual tiene sentido desde un ángulo comercial. Pese a que nunca he considerado esto como un negocio, también sabía que si hacía un tercer libro en la misma línea me costaría muchísimo deshacerme del estigma dentro del género. Después, como había estado jugando con un estilo collage en mis croqueras, supe que había llegado el momento oportuno. Luché para poder lograrlo. Negocié que si me dejaban publicar ese libro les haría el libro que querían a continuación. Resultó ser el de mejor venta de todos mis títulos. Desde entonces que no me han pedido que haga libros por tema.

3.

¿Cómo podrías definir al actual niño lector? ¿Qué le gusta y qué no? Honestamente, no tendría idea de cómo intentar contestar eso. Realmente, no hago mis libros pensando


Ilustraciones de Oliver Jeffers

en qué quieren los niños, sino en mi propio sentido de la curiosidad, esa de adulto y de niño que hay dentro de mí. Por lo que yo soy mi propio público objetivo.

4.

¿Pero estás al tanto de todo lo que se publica? Soy sorprendentemente mal informado en torno al trabajo de mis pares. No paso mucho tiempo poniéndome al día con lo que hay allá

afuera, lo cual puede ser bueno y malo. Digo bueno, ya que vivo en una burbuja haciendo mis propias cosas, sin estar influenciado por tendencias y modas de mercado. Malo, en el sentido de que sería excelente poder disfrutar de todos esos libros maravillosos que están circulando. Por lo anterior, realmente no tengo idea qué están leyendo hoy los chicos y chicas, y menos lo que les gusta o no.

5.

¿Está entre tus planes escribir para adultos? No está en mis planes, pero tampoco lo descarto. Tiendo a pensar visualmente primero. Me considero un artista que usa palabras, o más bien, un cuentacuentos que utiliza cualquier herramienta que tenga a mi disposición. La mayoría de mis ideas fuera de libros ilustrados tienden a girar en torno a una ejecución visual. ❖

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Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº8

COLUMNA

Escribir es un oficio solitario Sandra Comino

Escritora, periodista y docente

L

a soledad elegida (me pregunto, ¿elegida?) de los escritores no es ninguna novedad. A las muchas horas de escritura aislados, se le suman las de lectura. Tal vez sea una soledad necesaria. Si vemos estos ejemplos, constatamos que es una realidad:

Los escritores pensamos escribiendo. Y escribimos pensando. Llevamos un mundo adentro. Escribir es un oficio en solitario. Solitario porque el escritor está solo ante la pantalla, pero, realmente, en la construcción se acompaña por voces, lecturas, recorridos.

· Emily Dickinson era un ser solitario, casi enfermizo, escribía todo el día y la noche. Ajena al mundo y a todo lo que no era literatura, se pasaba en su habitación, tanto que no salió de ella durante los últimos 15 años de vida.

Además, cuenta con una característica que no sé si se comparte con otros trabajos: se descansa de él (del trabajo) haciendo lo mismo, es decir, leyendo (y escribiendo). Leer y escribir. El descanso tiene que ver con un cambio de género o de registro. Se descansa de la lectura con otra lectura, que llamo por placer, aunque la lectura por trabajo me dé también placer. Me pagan por leer y escribir.

· Honoré de Balzac escribía casi 14 horas diarias. · Proust se encerraba a leer en el baño de la casa de los abuelos y Onetti leía encerrado en un armario · Stendhal anotaba todo lo que había visto como si escribir fuera su forma de pensar. · Tolstoi, a su vez, no salía de su casa sin una libreta. · Goethe escribió el Werther en cuatro semanas en un estado de inconsciencia y sonambulismo.

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La escritura y la lectura son refugio para el que disfruta escribiendo y leyendo. Ese placer que nada tiene ver con lo fácil o liviano. El placer de degustar lo complejo, a veces lo incómodo; muchas lo entristece, y otras tantas lo alegra. Soledad necesaria para escribir. Soledad necesaria para corregir. Soledad inventada para sobrevivir. ❖


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº9

Mauricio Paredes Escritor chileno

E

n mi casa estábamos suscritos a la colección de la Editorial Andrés Bello. Me encantaba saber que, con mi papá, estábamos leyendo a la par, cada cual su libro. Nos hacía cómplices en la inmersión en el mundo de la fantasía y me sirvió para comprender que “inventado” no es lo mismo que “falso”. Mi mamá nos leía cuentos y mi abuela pater-

na lo hacía con historias que ella conocía. También hubo ciertos profesores que hicieron la diferencia. Donald MacAualay me hizo conocer a Roald Dahl. Alejandro Ruiz me hizo valorar a Gabriela Mistral. Mark Farmborough me enseñó a querer a los libros. Osvaldo Gutiérrez me hizo ver la importancia del estilo. ❖

ESPECIAL RHUV | 41


Extracto ◊ Año 2011

RHUV Nº5

Los padres como primeros mediadores Alejandra Schmidt

COLUMNA

Editora de Editorial Zig-Zag

E

l camino hacia disfrutar la lectura comienza desde los primeros momentos en que un niño llega al mundo. Así como un recién nacido está preparado para recibir de sus padres el cariño y los cuidados, también está listo para recibir el primer acercamiento a las palabras. Después, los niños aprenden principalmente a través de la imitación. Desarrollan este aprendizaje poco a poco por medio de sus propias observaciones. Pero si ese aprendizaje viene acompañado de una conversación, de un juego, de un compartir, el proceso será más disfrutado. Así pasa también con la lectura y los libros: cuando los papás son lectores, los hijos tienen muchas más posibilidades de convertirse en uno, en especial porque estos papás transmiten el goce lector. ¿Qué pasa en aquellos hogares en los que la lectura no forma parte del día a día? Y más aún, ¿qué pasa con aquellos niños que no conocen los libros porque sus padres no saben leer? En estos casos confiamos en que los niños puedan aprender y valorar la lectura en los colegios gracias a sus profesores y bibliotecarios, y está bien que así sea. Sin embargo, aun cuando un padre no sepa leer, no deja por esto de ser el primer y más importante mediador de la lectura de sus hijos, porque en su interior tiene mil cuentos que compartir con sus niños, y posee las herramientas para estimular la imaginación, la comprensión, la atención y el gusto por el mundo que abren las palabras. ❖

42 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2011

Marco Antonio de la Parra, escritor chileno

Entrevista

RHUV Nº8

“El libro evoca un sueño ajeno que se repetirá dentro de nosotros ” Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

Ilustración de Constanza Riveros

Eres psiquiatra y dramaturgo, ¿en qué minuto decidiste ser también escritor? Creo que lo primero que decidí fue ser escritor. Las letras me salvaron de la timidez, del matonaje, de ser el más niño del curso. La biblioteca del colegio fue el inicio y luego querer ser uno de esos escritores que leía. Contemporáneo del despegue del boom de la literatura latinoamericana y de los Beatles, mi sueño era ser novelista del boom o rockero.

¿Piensas que la literatura actual para jóvenes está más abierta a tratar temas antes vetados? Definitivamente, y hace rato. Leyendo cada vez me percato más de que es un territorio precioso para desarrollar la imaginación, abrir la sensibilidad y la conciencia sobre problemas contemporáneos muy fuertes.

Nació en Santiago en 1952. Estudió Medicina en la Universidad de Chile, especializándose en psiquiatría de adultos. Su actividad teatral comenzó en la universidad y a partir de ahí se dedicó al teatro. Vivió en España, donde fue agregado cultural. A su retorno a Chile incursionó en varios géneros literarios, además de ejercer la docencia. Llegó a la literatura juvenil en homenaje a sus hijos. Es autor de más de 60 títulos traducidos a varios idiomas, entre piezas teatrales, novelas, libros de relatos y ensayos.

¿Cómo motivarías a un joven a leer? ¿Cuáles son los temas que interesan a los niños y jóvenes? Hay dos caminos por los cuales llegar a los jóvenes: uno, la fantasía abierta y desenfadada, con gran vuelo mitológico y, y dos, los temas relacionados con el desarrollo personal, el sufrimiento de crecer, enfrentar el amor, las turbulencias del desarrollo.

A través de compartir el leer como aventura. No le tengo miedo a comenzar con libros malos, sabiendo que lo son. Dice Edmond Jabès, poeta egipcio, que el conocer va de lo profano a lo sagrado. Hay que comenzar con textos a veces muy profanos sabiendo y aclarando que lo son. Recomiendo en clases leer en voz alta, aprender a leer con pasión de actor, ir mucho más allá del sonsonete, hasta donde cada pausa es respiración y cada palabra una imagen. Les digo: cada libro es un proyector de cine. La pantalla está en la mente y el libro evoca un sueño ajeno que se repetirá dentro de nosotros. ❖ ESPECIAL RHUV | 43


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº9

Entrevista

Ana María Güiraldes, escritora chilena Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

“No hay lector más exigente que un niño”

Ilustración de Constanza Riveros

¿Cómo fueron tus inicios como escritora?

Nació en Linares, en 1946. Escritora chilena dedicada a la literatura infantil. Aficionada desde muy pequeña a la lectura y con la misma imaginación desbordante de su niñez, ha construido una sólida carrera. Estudió pedagogía en castellano, pero se ha dedicado más a escribir que a hacer clases. Sus primeros cuentos para niños aparecieron en diarios y revistas y, en 1970, comenzó a colaborar en el suplemento infantil Pocas Pecas, donde dio vida al personaje del mismo nombre. Su primer libro de cuentos fue Rumbo a la Polinesia, que escribió a los 12 años y por el que se ganó un concurso literario de la Municipalidad de Linares.

Muchas veces has comentado
que escribir para niños es muy
difícil, ¿por qué?
 Porque hay que atrapar desde la primera línea. La credibilidad y la verosimilitud, esas características básicas de la literatura en general, tienen que llevar la bandera a tope en la narrativa infantil. Por otro lado, es indispensable entretener, pero con calidad, sin olvidar jamás que escribes para un niño inteligente al que no le pasan gato por liebre. No hay lector más exigente que un niño. Por lo tanto, las ñoñerías están destinadas a irse a la basura.

44 | ESPECIAL RHUV

Mi hermano Ricardo, ilustrador y diseñador gráfico, trabajaba diagramando unos libros de lectura para una editorial. Un día estaban desesperados porque les había fallado la persona que les iba a llevar un cuento sobre Beethoven. Él dijo que tenía una hermana que escribía... Escribí el cuentito y les gustó. Luego me ofrecieron trabajar en revistas para niños, hasta que un día me llamaron de la editorial Andrés Bello porque querían publicarme. Así apareció mi primer libro, Ratita Marita y la lombriz resfriada.

¿Cómo podrías definir tu estilo de escritura? Conozco bien algunas de mis “mañas”. Te diría que una de mis características es la concisión: no soporto los rellenos, las explicaciones largas, las descripciones que no influyen en la trama. También me interesa la búsqueda de la armonía en el fraseo: hay veces que necesito una palabra de tres sílabas y no de dos porque siento las frases como arpegios dentro de una melodía y ese conjunto debe llevar cierto ritmo. También me gusta añadir un toque de humor.


¿El humor
es algo que te propones o que te fluye naturalmente?


No te gusta que algunos autores “usen” la literatura para entregar mensajes a los niños...
 Usar la literatura solo para enseñar es no respetar el arte ni al lector. A los adultos no nos escriben cuentos ni novelas para que aprendamos a ser mejores personas; nos escriben para que entremos a esa otra realidad que nos está ofreciendo el libro. Si hay una enseñanza tiene que ser implícita en la trama, no explícita con moraleja a la vista. El libro no debe ser un medio para otro fin, sino un fin en sí mismo. Lo único que la literatura tiene que educar es la sensibilidad.

¿Cuáles son los temas que hoy enganchan a un
lector joven?
 Creo que el primer enganche con el lector va con la identificación que él logre con el personaje. Tiene que sentirlo cercano, mirar por sus ojos y creerle todo.

Hay cuentos que sin el ingrediente de la sonrisa no me interesa contar. ¿Y sabes por qué? Para no aburrirme yo. Eso nace en forma espontánea, no me planteo que quiero usar onomatopeyas ni rimas, simplemente aparecen, se escriben mientras pienso en lo que escribo. Adoro las palabras, las uso para dar vida al cuento, para que la historia tenga vigor, para dar sentido a la entretención. Te diría que escribo para usar las palabras.

Has escrito muchos libros con Jacqueline Balcells, ¿es complicado escribir a cuatro manos? La verdad es que nunca nos complicamos y nos resulta muy natural y fácil trabajar juntas. Influye mucho el hecho que tenemos las mismas ideas con respecto a la literatura infantil, nos cargan y nos encantan las mismas cosas y tenemos mucho respeto la una por la otra.

Además de escritora, eres tallerista, ¿qué te gusta de esa experiencia? Descubrir el talento de cada persona, intentar a fuerza de ejercicios literarios que logre su máximo, ayudarla a descubrir su estilo, apasionarla por la escritura y la lectura. Aprendo muchísimo de mis alumnos, ya que en el fondo somos vasos comunicantes que dejamos pasar conocimiento y sensibilidad. Respeto mucho sus mentes, jamás les cambiaría el estilo, pero reconozco que soy implacable en muchas cosas. Hace tiempo me di cuenta de que me gusta tanto escribir como enseñar a escribir... y en el camino aprendo yo también. ❖ ESPECIAL RHUV | 45


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº10 JE

REPORTA

Pido la palabra Por Liliana Cinetto, Escritora y contadora de historias

¡Pido la palabra!... para hablar de las palabras. Vivimos rodeados de ellas, las usamos todos los días, pero no nos detenemos a pensar en su valor como debiéramos.

S

é lo que es transpirar buscando una palabra esquiva que se niega a aparecer en una página en blanco. Sé lo que se siente cuando uno encuentra aquella palabra exacta que dice lo que uno quiere expresar. Entonces, cuál es el valor de las palabras en esta sociedad consumista, materialista y sofisticadamente tecnológica. Hay ciertos conceptos clave que ningún narrador debe dejar de lado porque constituyen puntos de contacto entre nosotros, miembros de una sociedad que conoce la escritura, y los narradores de comunidades de oralidad primaria, sin conocimiento de la escritura.

No hay dos narraciones iguales El primer concepto es el de ritual interpersonal. La narración continúa como en un principio; es una ceremonia que invita al recogimiento y a la comunicación. La narración no es un acto solitario; el que escucha es cómplice. El narrador lo mira a los ojos. Le habla. Va entretejiendo la historia con su ayuda. Cada narración es un acto único, que se crea y se recrea, y jamás se repite de manera idéntica.

46 | ESPECIAL RHUV

El rol de la memoria El segundo concepto a destacar es el de la memoria. El concepto de memoria es diferente para una cultura de oralidad primaria que para una cultura que posee escritura. Para una cultura oral, la memoria es una necesidad de supervivencia, es el espacio mínimo, simbólico y permanente que garantiza su existencia. Un narrador no debe omitir esas huellas presentes en los cuentos de tradición oral. No debe desoír la voz del texto en la que resuenan otras voces, antiguas voces que cuentan esa historia.

Historias compartidas Un tercer concepto es el de comunidad. La narración es algo compartido, en el que todos participan; una verdadera comunión de almas que se reconocen y se identifican, que sienten la historia como algo propio. ❖


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº9

COLUMNA

Lectura voraz Consuelo Saavedra Periodista

S

oy el concho de siete hermanos y pasé mi infancia armándome sola el cuento. Inventé miles de juegos, vi más televisión de la recomendable y tuve largos períodos compulsivos de lectura. Hasta hoy me sucede así.

Me encantaría ser de los que leen un poquito cada noche antes de dormir, pero no puedo dosificar. Si engancho con un libro no paro más y me amanecería leyendo toda la semana. No podría trabajar. Por eso, aunque vivo rodeada de libros, siempre los dejo reposar y cada cierto tiempo me permito unos atracones de lectura. Si estuviéramos hablando de comida, el doctor me retaría por mis hábitos poco sanos. Y tendría razón. Pero no puedo controlarlo. Me acuerdo de mi primer ataque de gula literaria. Debía

tener 11 años cuando descubrí en la pequeña biblioteca de mi colegio a Enid Blyton. Pasé semanas sin levantar la vista, leyendo un libro tras otro. Un par de años más tarde tuve otro ataque con una serie de novelas muy cursis sobre una bella mujer llamada Angélica,que vivía en la corte de Versalles. Las leí a escondidas. En mi inocencia, pensaba que eran demasiado osadas para mi edad. Me gusta leer de todo, y desde que soy mamá, leo muchos libros infantiles. Ahora estoy esperando a que se repita la historia. Cuando me casé, en una de las cajas de libros de mi marido, apareció Enid Blyton. Hoy espera en una repisa. Sabe que pronto será descubierta por nuestros hijos para seguir despertando en ellos el apetito insaciable de la lectura. ❖

ESPECIAL RHUV | 47


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº10

Lectura, bibliotecas y ciudadanía: ¿aquí se arriendan libros? María José González

M

uchas personas que entran a nuestra biblioteca pública nos hacen esta pregunta. Si la respuesta es afirmativa, sigue otra: “¿y yo puedo entrar?”. Es una pregunta transversal y puede antojarse risible mirada desde afuera, pero es dramática para quienes trabajamos en el ámbito de las bibliotecas.

El concepto de “arriendo”, que supone el intercambio temporal y pagado por un bien o un servicio, pone de manifiesto el desconocimiento del modus operandi de una biblioteca pública. Deja entrever la triste realidad de nuestros días de que poco o nada en nuestra sociedad es gratuito, ni siquiera la lectura personal.

Hay muchas interrogantes que ponen en evidencia la dramática situación de las bibliotecas, el libro y la lectura en Chile… Pero aquellos que trabajamos con ellos tenemos el deber de buscar respuestas, soluciones, y, si es posible, de nunca perder la esperanza de que Chile sea un país lector y el libro un bien preciado para los ciudadanos. ❖

COLUMNA

Directora Centro Lector de Lo Barnechea

Un cuento cada día Luciano Cruz-Coke Carvallo

P

ara muchos de mi generación y de varias anteriores, autores como Julio Verne y Mark Twain compartían repisa con Marcela Paz, Alicia Morel o Saúl Schkolnik. Estos libros formaban una especie de club de amigos a través de los cuales todo era posible: desde hacer viajes fantásticos hasta conocer la más sorprendente galería de personajes. La incursión en la lectura nos proporcionó un insaciable apetito por las historias. Con esto, inevitablemente desarrollamos el intelecto, la imaginación, el lenguaje, el pensamiento crítico y la generación de ideas.

48 | ESPECIAL RHUV

Cuando nace la iniciativa “Un cuento al día”, en el Consejo de la Cultura, para muchos fue un retorno a las lecturas de la infancia. Nos propusimos comprometer a adultos de todo el país para leerles un cuento diario a sus niños en un espacio familiar necesario para el desarrollo integral de los más pequeños. Si juntos logramos inyectarle a los niños la pasión y el entusiasmo por los libros, no solo habremos convertido a Chile en un país de lectores, sino también a nuestra sociedad en una más justa, próspera y armoniosa. ❖

COLUMNA

Ministro de Cultura. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº10

El libro objeto para primeros lectores Roberto Cabrera

E

l concepto de libro objeto tiene su origen en ciertas prácticas de la vanguardia artística europea de inicios del siglo XX, cuando movimientos como el dadaísmo y el cubismo incursionaban en el terreno editorial buscando expandir sus propuestas estéticas. Más tarde se enfatizó el rol del lector como gran protagonista de la comunicación literaria: gracias a él, el texto se “productiviza” y se convierte en realidad. No sorprende entonces que el ámbito de la literatura infantil y juvenil haya puesto sus ojos en este concepto, al que se ha sumado el juego como directriz escritural-visual.

COLUMNA

Licenciado en letras, magíster en literatura y doctor en literatura UC ( † 2014)

Tener un patito es útil, de Isol, por ejemplo, es un libro que debe ser desplegado para que su lectura sea total y eficaz. Como buen objeto, puede ser utilizado de acuerdo a los gustos del lector, quien puede escoger qué historia leer en un determinado momento. Otros autores han desarrollado sus textos pensando en los primeros lectores como el francés Jean Maubille y Satoshi Kitamura, por ejemplo. Son formas textuales novedosas que desafían los códigos convencionales e involucran a lectores desde edades iniciales a través de la invitación al juego. El libro objeto plantea una relación más dinámica y física, en la que el niño es protagonista. ❖

ESPECIAL RHUV | 49


Extracto ◊ Año 2012

María Teresa Andruetto, escritora argentina

“Los libros que me gustan son los que me hacen pensar” Ilustración de Constanza Riveros

Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

Entrevista

RHUV Nº10

Nacida en Córdoba, Argentina, en 1954. Premio Hans Christian Andersen 2012. Interviene desde hace 30 años en el campo de la literatura infantil donde trabajó en la formación de maestros, fundó centros de estudio y revistas especializadas, dirigió colecciones y participó en planes de lectura. Es profesora invitada en numerosos espacios de formación de grado y posgrado y autora invitada en congresos, seminarios, ferias y jornadas, en su país y el extranjero. Obtuvo, por su narrativa, los premios Luis de Tejeda 1993, Fondo Nacional de las Artes 2002 y en 2011 resultó finalista del Premio Rómulo Gallegos con su novela Lengua Madre.

50 | ESPECIAL RHUV

¿Cómo fue su relación con los libros en
la infancia? 
 Fui una lectora voraz, que se internaba en libros, periódicos, fotonovelas, papeles sueltos... ¿Mis libros favoritos? Fueron distintos según las épocas: cuando era muy pequeña, Las aventuras de Tom Sawyer, Corazón, Pinocho, las biografías de San Francisco
de Asís o de Santa Teresita de Liseaux. Después,
ya más grande, hacia los 12 o 13 años, descubrí
la literatura argentina, el cuento rioplatense y me fascinó. También leí de chica mucha poesía, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, poetas patrióticos como Olegario Andrade o más exóticos como Rabindranath Tagore. O poetas de choque como Almafuerte. No siempre entendía lo que querían decir, pero me gustaba leerlos en voz alta, escuchar cómo sonaban...


Sus propias experiencias, sus raíces, también han quedado plasmadas en su obra; de hecho, ha nombrado a Stefano como su libro más preciado, ¿qué la llevó a escribirlo? Lo escribí un tiempo después de la muerte de mi padre, pensando, no tanto en lo que a él le había sucedido (mi padre fue un inmigrante italiano en Argentina, igual que Stefano, el protagonista del libro) sino sobre todo en el sentimiento de pérdida de la migración, que podía percibir en él y en muchas otras personas que conocí.

¿Recuerda cuál fue la primera historia que quiso llevar al papel? De chica (ocho o nueve años) adquirí el vicio de inventar historias, lo hacía de forma oral. Para mis compañeras de grado, escribí sobre eso en Mentir. En cuanto a escribir historias, lo primero creo que fue un esbozo de cuento escrito en unas hojas de carpeta de tres perforaciones que derivó de una tarea escolar, una redacción que nos habían pedido en sexto grado, el personaje se llamaba Dina; no recuerdo mucho
más que eso. Pero poco después, esas búsquedas narrativas se desplazaron a la poesía, ¡la adolescencia pide poemas!

Ha dicho que la literatura debe sacudir al lector.
¿A qué se refiere? Debe interpelarlo, interpelar nuestra inteligencia o nuestras emociones, nuestra subjetividad, o todo eso al mismo tiempo. Los libros que me gustan son libros que me hacen pensar o sentir lo que antes no había sabido pensar ni sentir.

Al conocer que era ganadora del premio Hans Christian Andersen, se sintió la alegría y orgullo de muchos autores chilenos.
¿Existe una identidad latinoamericana en el mundo de la literatura infantil? Sí, sin duda, se trata de una identidad
que tiene que ver sobre todo con la lengua. Nuestra lengua común nos hace sentir que, más allá de los matices y particularidades que nos diferencian, compartimos una misma patria. A eso, que es fundamental, se agrega nuestra misma condición de países periféricos y el momento particular –momento de mayor conciencia sobre sí– que vive Sudamérica.❖

ESPECIAL RHUV | 51


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº10

Libros digitales:

el futuro

interactivo Por requipo RHUV

Letras que caen como gotas de agua y forman un texto, personajes que dependiendo de la hora en que se lea el cuento están con ropa o en pijama, niños empoderados que pueden cambiar el final de la historia si así lo desean. El mundo de los libros digitales interactivos ofrece innovación, pero también plantea múltiples interrogantes. Aquí, un acercamiento al tema en la voz de expertos de diversas áreas.

52 | ESPECIAL RHUV

Ilustración de Cristian Garrido

REPORTAJE


L

ibros que hablan y que permiten grabar la propia voz para narrar la historia, animaciones que cobran vida al dar vuelta una página, ventanas que complementan y enriquecen la información, finales que dependen de la voluntad del lector… La tecnología avanza a pasos agigantados y la lectura electrónica cada día gana más adeptos, pero también surgen muchas preguntas con respecto al formato y la comprensión de los textos digitales. Hay que diferenciar los conceptos de libro digital y libro digital interactivo. El primero está digitalizado y se ve/lee igual que un libro en papel, mientras que el interactivo incorpora una multitud de animaciones y efectos sonoros que van apareciendo en la medida en que el lector avanza y toca intuitivamente los distintos elementos de la pantalla. Este último ofrecen una nueva experiencia de lectura, que no excluye ni reemplaza a la del papel, pero que puede transformarse en una

atractiva invitación para acercar la literatura a los niños y jóvenes. Una de las preguntas que los amantes del libro se hacen frente a este nuevo escenario es ¿por qué transformar la ya increíble experiencia de leer? “Porque ahora tenemos las herramientas para sacar al niño de su actitud pasiva y empoderarlo a ser el creador de su propia historia, entregándole elementos que transformen su experiencia en vivencias sensoriales y colaborativas. Además de permitir acercarnos y atraer a ese niño nativo digital, entusiasmándolo con el mundo mágico de la literatura”, afirma la diseñadora Soledad de la Fuente, directora y fundadora de Ouch! Agencia Digital y máster en Sistemas Interactivos de la Universidad Autónoma de Barcelona. La sicóloga e ilustradora Soledad Véliz, del Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión de la UC, CEDETI, cuenta que algunos estudios

indican que el uso de los libros digitales interactivos en niños pequeños tiene efectos amplios para la comprensión. “La teoría de la codificación dual pareciera apoyar la teoría de los libros interactivos, es decir, presentar a un niño el mismo contenido en diferentes formatos sensoriales parece mejorar la comprensión”, explica. “Cuantos más códigos tenga un texto, más se puede enganchar el lector y llegar a la comprensión total”, dice el sicólogo Marcelo Pizarro, de CEDETI. Según Soledad de la Fuente, el libro interactivo no pretende competir con la lectura, sino entusiasmar al lector con nuevas experiencias. “Un libro interactivo bien diseñado y con el respaldo de un equipo preparado, no debería caer en el bombardeo de información sin sentido”, asegura. Al igual que lo que sucede con el libro impreso, frente a la diversidad de contenidos disponibles el rol del mediador aquí también es clave. ❖

“Ahora tenemos las herramientas para sacar al niño de su actitud pasiva y empoderarlo a ser el creador de su propia historia”

ESPECIAL RHUV | 53


Extracto ◊ Año 2012

“Leer en línea es mucho más difícil que leer en un libro”

Entrevista

RHUV Nº11

¿Cuáles son los cambios en relación a los hábitos de lectura y escritura que ha impuesto internet? Pueden ser muy variados según las personas y las prácticas. En general, se suele decir que en la red hay multimodalidad, hipertextos, interactividad, acceso a todo el mundo, ausencia de filtros de calidad… Por otro lado, leer y escribir en internet tampoco es algo homogéneo, ni por los textos ni por los formatos, tampoco los propósitos ni los contextos.

¿Qué habilidades o destrezas lectoras requieren los niños y jóvenes para leer en internet? Las mismas que los adultos y las mismas que para leer libros, con algunos añadidos: saber navegar, manejar los recursos digitales (Wikipedia, traductores, motores de búsqueda) y ser más críticos, saber buscar la ideología. 54 | ESPECIAL RHUV

Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

Ilustración de Constanza Riveros

Nació en Vic, Barcelona, en 1961. Estudió Filología Catalana para después doctorarse en Filosofía y Letras. Trabajó como docente de la Universidad de Barcelona en varios departamentos, y actualmente es profesor titular de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, desarrollándose en su campo de investigación: el discurso escrito.

Daniel Cassany, académico, escritor e investigador español

¿Cómo y desde qué edad se debe incentivar la lectura crítica en internet? Desde los primeros pasos, con los textos y los temas propios. No hay motivo para esperar más.

¿Cómo se puede acortar la brecha de los “inmigrantes” digitales con los “nativos”? Con la práctica, sin duda, con interés, con motivación, ganas de aprender… Pero también con el deber de la responsabilidad que tiene un mediador de actualizarse.

¿Cuál es entonces el rol del mediador frente a la lectura digital? Leer en línea, conectado a internet, es mucho más difícil que leer en un libro, desconectado del mundo. Hay muchas razones: la ingente cantidad de información, la deslocalización de esa información (que procede de diversidad de culturas, ideologías, etc.), la existencia de pocos filtros para asegurar la calidad de los textos electrónicos, entre otras. El mediador debe enseñar a leer de nuevas maneras al lector que se enfrenta a la pantalla después de haber aprendido a leer libros o que empieza a leer directamente desde la pantalla. ¿Cómo? Enseñándole a buscar información, a navegar, a desconfiar de sitios desconocidos, a contrastar los datos, a distinguir lo que es ‘comprender algo’ de creérselo. ❖


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº11

¿Cómo entrar a una librería con los niños?

JE

REPORTA

Por Sara Bertrand, periodista y escritora

¿Cómo acercarlos al misterio de los libros, su magia, ese mundo que se revela solo cuando nos dejamos interpelar por las mágicas letras? No todos nuestros hijos serán lectores. Pero como en primera instancia no podemos saber cuál de ellos resultará un comelibros, hay que moverse como si todos ellos lo fueran. Las librerías chilenas no siempre cumplen las expectativas.

Recuerdo haber ido a una en la que a mi hijo lector le pidieron que, por favor, dejara de tocar los libros. La solución acá es simple: cambiar de librería. Y es que, aun cuando creamos que nuestros hijos sufren de déficit atencional, a los libros hay que tocarlos, abrirlos, recorrerlos, saltar de uno a otro.

Los libros esconden verdades. Sí, pero la comunicación que resulta de ellos se da en el territorio de lo personal, lo íntimo. Todo lo que diga en estas líneas puede ser leído con recelo. Mis tres hijos son lectores y para lograrlo hice trampa. Les pagué. No con billetes sino con libros. Por cada libro que ellos querían leer, yo les compraba otro que me interesaba que leyeran, entonces, cuando terminaban el suyo, seguían con el mío. Todo lo anterior, me lleva a las siguientes máximas:

•Los hijos tienen gustos literarios diferentes. •Las edades en las que se hacen lectores varían como sus gustos. •El tipo de lectura que haga cada quien no es motivo de burla por parte de los hermanos o pares. •En la primera etapa a los niños hay que acompañarlos. La oralidad juega un rol fundamental en cualquier futuro lector. ❖

ESPECIAL RHUV | 55


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº11

Ilustración de Marisol Abarce

El humor en los libros para niños

56 | ESPECIAL RHUV

JE

A REPORT


Por Maité Dautant, gerente de Información, Documentación y Estudio del Banco del Libro.

El humor sigue levantando sospechas, aun cuando es bien sabido que puede extender a los más jóvenes una clara y grata invitación a la lectura, a la experiencia literaria y al aprendizaje. Todavía existen dudas sobre su validez, ante el temido riesgo de que los pequeños lectores se aferren a los libros que los hacen reír y no se animen a leer otros tipos de textos más retadores. Pero el humor es un ingrediente que permite a los niños desarrollar el lenguaje, la crítica y flexibilizar el mundo, riéndose del absurdo y de sí mismos.

E

l mundo de lo racional, habitado mayoritariamente por adultos, es sumamente serio y suele penalizar ese tipo de “debilidades” propias de los niños, como el sentido del humor, por lo que este se ha visto, a veces, amenazado. Esto no era particularmente preocupante hasta que la ciencia “demostró” que reír tiene múltiples beneficios para la salud tanto del cuerpo como de las emociones.

¿Qué hace reír a los niños? El humor es una habilidad que se desarrolla antes del lenguaje, y que ha sido fundamental para la evolución de la especie humana (Clarke, 2008). La risa, por su parte, supone una suerte de recompensa al rendimiento intelectual por haber comprendido el sentido –o sinsentido– de una situación, de un juego de palabras o de una broma. El humor no se explica en función de objetos o sujetos en particular, sino a través de mecanismos generales del cerebro al reconocer un patrón que lo sorprende. Hay entonces una correlación entre el desarrollo del humor y el desarrollo de las habilidades cognitivas de los niños. Esto es un elemento a tomar en cuenta tanto por quien escribe para niños como por quien pretende ofrecer una experiencia de lectura gratificante para ellos. A medida que los niños crecen van comprendiendo estructuras humorísticas cada vez más complejas. Las primeras manifestaciones del humor aparecen entre el quinto y el sexto mes de vida. A los 2 años los niños juegan a cambiar los nombres de los objetos de su cotidianidad e incluso a usar palabras opuestas para designarlos. De los 3 a los 5 años el humor está asociado a los juegos con las palabras. No solo implica los juegos con la sonoridad,

sino también con el sentido; de allí el gusto por el absurdo. Según Clarke, profundo conocedor del tema, los niños se ríen de la rebelión contra la autoridad, de lo que asusta y por consiguiente debe ser desafiado y vencido, del castigo a los que cometen una falta contra la norma, de la pérdida de control, como en ciertos juegos de palabras. Pero como bien señala este autor, en insospechada conjunción con las explicaciones científicas, los motivos y los mecanismos de risa son idénticos a los de los adultos. Solo cambian los matices, la temática y la complejidad tanto de la información como de las reglas en juego.

¿Cómo se manifiesta el humor en los libros? Construir un texto burlón e irreverente, que establezca una comunicación efectiva con el lector implica un hábil manejo de técnicas y recursos literarios que incidan tanto en los temas como en la forma de cada obra. El lenguaje y las formas literarias proponen recursos para experimentar el humor a través de los libros: juegos de palabras, exageraciones, equívocos e irreverencias que proponen una dislocación de lo real, de lo conocido; transgresiones de normas lingüísticas, lógicas y sociales que se manifiestan tanto en juegos con el lenguaje como en acciones y diálogos de personajes. Por otra parte, se puede trabajar el absurdo, que no solo invita a la risa sino también a la pregunta y a la crítica. Lo escatológico ha encontrado un espacio importante, ya que convida al juego transgresor de exponer lo que se supone no es público. La sorpresa, lo inusitado, la ironía y la parodia son otros recursos. ❖

ESPECIAL RHUV | 57


Siete miradas del humor Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

¿Cuál es la importancia del humor en la LIJ?

Entrevista

Humor x 7

¿Cuál es la clave para llegar a los niños mediante el humor?

Los niños de hoy, ¿se ríen de las mismas cosas que los niños de antaño?

Pepe Pelayo, escritor chileno Esteban Cabezas, escritor chileno 1. El humor, creo, va siempre ligado a la inteligencia, por lo que creo que es vital en la literatura infantil y juvenil. Lo que no significa que otros géneros –como el misterio o el terror– no sean más inteligentes, ojo. Solo apelan a otras partes de la cabeza, nada más.

1. El humor nos permite desacralizar todo lo que se necesite “bajar del pedestal”, desdramatizar, defendernos de la mala autoridad, vencer los miedos, darnos fortaleza al ver las incapacidades de los demás y reírnos de nosotros mismos. Además del placer que provoca, el humor trabaja el lenguaje.

2. Nooooo. El humor está profundamente ligado a los tiempos que corren. Aunque siempre hay chistes eternos: las primeras páginas de Matilda, de Roald Dahl, por ejemplo, funcionan en cualquier época.

2. Según mi experiencia los niños se ríen de las mismas cosas sea cual fuere su cultura, porque aún no se han permeado de características negativas que le enseñamos los adultos como el miedo al ridículo, la competitividad, el exitismo... La ingenuidad, la buena “onda”, la transparencia, la curiosidad, etc., son idénticos en todos los niños, vivan donde vivan.

3. Yo creo que es como lo han hecho algunas películas actuales: que les guste a los papás y a los “chicocos”.

3. Divertirse uno mismo, dejar salir lo infantil que tenemos; jugar con todo, reír de todo. Insisto, el placer estético, el lúdico y el humorístico son casi idénticos.

58 | ESPECIAL RHUV

Mauricio Paredes, escritor chileno 1. Si un niño no se ríe, no tiene sentido que sea niño. La literatura nos conmueve, nos lleva a nuevos lugares cognitivos y emocionales. Una de las emociones más potentes en los seres humanos es el humor. Un libro con humor ayuda en ese camino hacia la risa, hacia el buen humor, la buena disposición hacia la vida. 2. En un principio uno podría creer que no, que ahora es todo tecnológico. Pero yo creo que los niños se ríen de lo mismo: las bromas, la ironía, el absurdo, la sorpresa. Un niño actual puede estar conectado a todas las consolas y redes sociales, pero si le haces cosquillas, se ríe como un niño de cualquier época. 3. Ser honestos, no tratar de venderles pomadas. El humor debe ser sincero y transparente. No la burla o el sarcasmo, sino que el ingenio y la agudeza mental.


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº11

NIK, ilustrador argentino, creador de Gaturro

Luis María Pescetti, escritor, músico y cantante argentino. 1. El humor no es bueno en sí mismo (depende de qué nos reímos, o por qué). Sin embargo, se puede decir que los niños intuitivamente identifican lo serio con lo rígido o la sanción, y encuentran en el humor algo así como un lenguaje de pares. Quizás porque en el humor, cuando es sano, hay vitalidad, y ellos están plenos de ella. 2. Los mecanismos son los mismos, cambian los contenidos del paisaje de los niños; hay que diferenciar zonas rurales de zonas urbanas, las de mucho consumo de las de bajísimo consumo, no poniendo valoraciones, sino por los estímulos que hay a su alcance. Pero los principales rasgos o disparadores de humor, siguen vigentes. 3. La verdad, como en cualquier otro terreno, lo primero que van a buscar es si nosotros también creemos en eso que decimos o hacemos.

Francisco Hinojosa, escritor mexicano 1. Veo el humor como un juego de interacción entre el lector y el escritor. Y el juego representa un anhelo cotidiano para los niños (y también para los adultos). 2. Los niños de hoy se pueden reír de las mismas cosas que los niños de antaño. Pero no viceversa. Un niño del siglo XVIII se reiría mucho leyendo El profesor Zíper y su maravillosa guitarra eléctrica, de Juan Villoro, supongo. 3. El juego, el juego simple, no la competencia. El primero mueve a la risa; la segunda, la tensión, la autoestima, la seguridad.

1. El humor lleva a niños y jóvenes a acercarse a los libros, los incentiva a leer; es un gancho atractivo que los lleva a otra literatura. Desde chiquito me encantaba ver historietas y cómics en libros de texto escolares. Creo que hoy padres y profesores ya se acostumbraron a mostrar el humor de esta forma visual y cercana a los niños. 2. No, cada época tiene sus temas, sus tendencias. El mundo fue cambiando, fue modificándose. Hoy los chicos están más cerca de los temas tecnológicos, de los computadores, los celulares, las redes sociales; están invadidos por estímulos audiovisuales. Se ríen de cosas diferentes, de temas que suceden ahora. 3. Yo, por lo menos, no tengo. A veces, el secreto es justamente no tener una clave, sino hacer un dibujo distinto diariamente. Siempre pienso en un lector universal, sin edad. Quiero que lo que hago les agrade a todos. No me gusta infantilizar los chistes, ya que los niños quieren que se les hable como se les habla en la vida cotidiana.

Korky Paul, ilustrador inglés y autor de La bruja Winnie. 1. La mayoría de los niños ríe y emite hartos sonidos cuando juega. Les encanta sorprender y divertirse. El humor en los libros refleja ese aspecto de los niños. 2. Sí, yo creo. Su humor suele ser más de bufonadas, he encontrado en todos los colegios que he visitado alrededor del mundo que el humor entre los niños es universal. 3. Tomar situaciones de la cotidianidad, y luego darles una vuelta inesperada en la ilustración. ❖ ESPECIAL RHUV | 59


Extracto ◊ Año 2012

RHUV Nº11

La práctica de la escritura Sergio Tanhnuz

COLUMNA

Gerente de publicaciones generales Ediciones SM Chile

U

rgente! Se buscan escritores de literatura infantil”, escribió una vez en su blog Ana Garralón, crítica literaria especializada en literatura infantil y juvenil. Y desató una lluvia de comentarios. Pero el debate surge de la evidencia: la proliferación de buenos ilustradores de hoy en día no ha sido acompañada de buenos escritores. Esta deficiencia se debe a muchos factores en el mundo hispanoparlante: a la falta de experimentación estilística, a la escasa exploración de nuevas formas narrativas o (lo que más temo) a la falta de imaginación. En Chile, al menos, seguimos cometiendo los mismos errores de siempre: ser excesivamente tradicionales en los fondos y las formas, escribir de manera “educativa” e interpretar mal los intereses de los niños. Escucho a personas ligadas al mundo de la educación decir que los niños

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y jóvenes necesitan textos que los conecten con su entorno real, de modo que se sientan cercanos al libro y así atraídos por este. Nada más lejano a la realidad. Hoy y ayer lo que más han buscado los jóvenes en la literatura es justamente lo contrario, evadirse de la realidad, encontrar mundos distintos al que viven. Tales son los casos de Tolkien, Lewis Carroll, J.K. Rowling y tantos otros... Esta crisis de la narración escrita se puede extender a la narrativa ilustrada, que es el vínculo esencial entre ilustración y literatura. Hay buenos ilustradores, pero esto no quiere decir que surjan necesariamente buenos libros ilustrados. La ilustración al servicio del libro debe narrar, contribuir al desarrollo de un relato. Ya no basta la validación estética de cada ilustración; es necesaria su validación al servicio de una historia. ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº12

Entrevista

Por equipo RHUV

“Los malos libros

pueden ser útiles”

Daniel Goldin, director de editorial Océano Travesía

Ilustración de Constanza Riveros

¿Qué es para ti un libro valioso? Desde la perspectiva de un proceso lector, un libro no tiene un valor en sí. Lo que, en cierto momento y contexto puede ser bueno para la formación lectora, en otro puede ser inocuo. En un programa de educación lectora es importante que los lectores se den cuenta de que hay diferentes formas de tratamiento de un tema, diversos lenguajes, posturas estéticas, ritmos narrativos, grados de dificultad, etc. De ahí que el valor de un libro dependa de los otros componentes del acervo y de lo que un mediador pueda realizar. Por eso, aun los títulos que normalmente serían desechables, se pueden tornar valiosos.

¿Nos puedes dar un ejemplo? Un libro de ciencia en el que se diga que el hombre nunca ha pisado la luna, seguramente sería rechazado por desactualizado. Pero ese mismo libro puede ser valioso para entender la historia y explicar cómo se construye la ciencia, si hay un maestro que proponga ese ejercicio. Esto mismo se podría hacer con la adaptación comercial de un cuento clásico. Si hay varias versiones, se comparan y analizan otros elementos. Es decir, amplías el universo de lo legible: ya no solo los textos y las ilustraciones, sino también contextos, opciones y dilemas comprometidos.→

Nació en México, en 1958. Editor, poeta y ensayista, ha trabajado en editoriales tan importantes como el Fondo de Cultura Económica. De 2007 a 2013 dirigió la editorial Océano, de México, donde tuvo a su cargo el sello Océano Travesía, que comprende obras para niños y jóvenes, además de textos para adultos relacionados con la formación de lectores. Ha participado como expositor en diversos congresos de México, América Latina y Europa y ha actuado como jurado en concursos literarios. Además, ha sido un asesor activo en políticas públicas relacionadas con el fomento lector en su país.

ESPECIAL RHUV | 61


Se ha dicho que el criterio de calidad es importante en términos económicos: como no hay dinero, se debe gastar en los libros que valen la pena… Evaluar los criterios de inversión es positivo. Nos obliga a poner los pies en la Tierra, fijarnos en los detalles y establecer prioridades. Pero, ¿qué es lo que nos importa cuando hacemos una selección de obras? ¿Incrementar el valor de un acervo o disponer del mejor material para estimular el desarrollo de los lectores? Si se busca esto último, el índice debería estar correlacionado con las experiencias que se propician y la forma en que estas se traducen en un lector. Pero esto es muy difícil de medir. En cambio, puedes evaluar la historia lectora del público que atiendes. Cualquier persona sabe lo azaroso que este proceso resulta. No hay una sola biografía lectora idéntica. En definitiva, la calidad no se puede definir objetivamente y no es el único criterio importante en la formación lectora (los “malos” libros pueden ser útiles aunque sea sólo para poder comparar).

¿Cuál sería entonces el papel de los comités de expertos? Los expertos no son sabios, ni seres iluminados. Son personas que a fuerza de acumular experiencias han adquirido saberes y destrezas que los distinguen. En sociedades tan desiguales como las nuestras, la función de un experto en promoción a la lectura es invitar a otros a experimentar con objetos culturales (que generalmente le son ajenos e incluso amenazantes) y estimularlos a razonar y crecer con sus experiencias. Se debe evitar a toda costa ser autorreferencial.

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Según ese razonamiento, los libros “malos” también son valiosos… Es asombrosa la cantidad de libros “malos” que marcaron los inicios de grandes lectores. Con frecuencia se trata de libros fáciles o comerciales, que fueron los primeros que despertaron su curiosidad o el deseo de leer más hasta que se encontraron con algo que los sorprendió y les hizo ver la lectura (y la vida) de otra forma. Por eso digo que esos libros deben estar también en los acervos. ¿Que esos libros se pueden encontrar en la calle? Eso establece puentes entre la calle y la biblioteca. Y le da un nuevo valor a la biblioteca: el de un espacio que acoge lo diverso y propicia una nueva convivencia regida por criterios no solo comerciales.

¿Cuáles son tus principales reservas sobre ellos? El trabajo de un comité de selección suele ser un proceso de evaluación arduo y prolongado en el que se analizan y discuten diversas obras. Pero lo que el público puede ver de todo ese proceso suele ser un simple listado de obras que, a juicio de los evaluadores, son las mejores. El público no sabe qué consideraciones se tomaron. Acepta la decisión de una autoridad que no argumenta sus decisiones, cuando lo más valioso habría sido justamente el razonamiento. Desde otra perspectiva, me parece importante cuestionar si ese trabajo consigue lo que se busca. En teoría, esa selección permitiría que los menos capacitados puedan acercarse a los mejores libros y estos deberían ser el sustento idóneo de un programa de formación de lectores de calidad. Pero esto no es obvio. Por una parte porque el concepto mismo de un libro bueno o de calidad es algo relativo. Pero sobre todo porque si lo que te interesa realmente es formar a un lector autónomo, con capacidad para distinguir y valorar, debes acercarlo a una oferta editorial variada que supone entre otras cosas diversas maneras de comprender la calidad. ❖


Extracto ◊ Año 2013

Reflexiones sobre la lectura juvenil en Iberoamérica María Jesús Gil

Editora y coordinadora de programas Fundación SM

E

n los últimos años venimos disfrutando en Iberoamérica de una oferta de literatura infantil y juvenil amplia, rica y diversa tanto en géneros y temas como en forma literaria, que interpreta el universo de los más jóvenes. Aparecen libros sobre actualidad, la familia, el amor, la amistad, la ecología... Temas que hablan de conflictos sociales, como la emigración o la violencia, o individuales, como la soledad, la muerte o el aborto, entre muchos otros. Aunque cuando intentamos analizarlos con mirada crítica, nos damos cuenta de que no todos son de calidad. Los niños necesitan buenos libros, con calidad estética y literaria, con rigor informativo, libros innovadores, renovadores, que desarrollen su imaginación y sus sentidos.

COLUMNA

RHUV Nº12

Hay que tener en cuenta que ahora nuestros niños y jóvenes leen a través de un lenguaje muy visual, cinematográfico, que les viene dado, fundamentalmente, a través de las nuevas tecnologías. Una lectura fragmentada, en la que el lector tiene mil posibilidades de interactuar con el texto, con los recursos como videos, fotografías, comentarios de otros lectores, etc. Profesores, editores, bibliotecarios, padres y, en general, todos los mediadores del libro y la lectura, tenemos el reto de estudiar a fondo qué está sucediendo y cómo dar respuesta a estas nuevas formas de lectura. Es importante conocer bien a los lectores y, frente a la cantidad y confusión de información que hay hoy día en la red, intentar ser un referente para ellos. ❖

ESPECIAL RHUV | 63


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº12

Autopublicación literaria, tu sueño a un clic Fran Solar

COLUMNA

Periodista y escritora

E

l libro digital se posiciona con fuerza, de la mano de su fácil acceso y menores costos. Sin embargo, discute a gritos con los románticos de la imprenta y también abre un intenso debate sobre su “calidad literaria”, considerando que el terreno virtual regala una posibilidad soñada a tímidos, novatos o rechazados: cualquiera puede publicar sin necesidad de la “bendición” de una editorial y con un universo potencial de miles de lectores en todo el mundo. Dejando de lado, por ahora, la “calidad literaria”, la preocupación principal desde siempre ha sido cómo publicar y distribuir un libro, lo que lleva a los autores a golpear puerta tras puerta de casas editoras y esperar meses por una respuesta, si es que llega. Por otro lado, las autopublica-

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ciones requieren generalmente de un gran esfuerzo monetario, de energía y de tiempo, y el producto final casi nunca deja contento al autor. Todo ese sacrificio queda atrás con las herramientas que están disponibles en el mundo digital. Si bien existen decenas de sitios web que ofrecen plataformas para editar y transformar cualquier texto en un e-book, los mejores servicios son aquellos que eliminan a los intermediarios y ofrecen formatear el manuscrito, publicarlo y distribuirlo en un mismo paso. Es el caso del Kindle Direct Publishing, de Amazon, uno de los retails de literatura digital más importantes del mundo. Completando el formulario podrás introducir tu texto, los datos del libro y mucho más. Voilà! En 24 horas tu libro estará disponible para la venta.❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº12

Entrevista Laura Gallego, escritora juvenil española Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

Me gusta escribir. Me apasiona escribir.

Necesito escribir.”

Empezaste a escribir a los 11 años, ¿qué visión tenías entonces de la literatura? Básicamente lo que pretendía entonces era contar las historias que iba imaginando, sacarlas de mi cabeza y ordenarlas sobre el papel. Con la primera novela tardé tres años, ya que la empecé a medias con una amiga y dependía de que ella tuviera tiempo para juntarnos para leer los capítulos que yo iba escribiendo. Las novelas posteriores, que ya hice sola, tardaron menos.

Ilustración de Constanza Riveros

Nacida en Valencia, en 1977, empezó a escribir a los 11 años un libro que nunca publicó pero que le sembró la convicción de que quería ser escritora. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Valencia y en 1999 ganó el premio El Barco de Vapor por Finis Mundi. Tres años después volvió a obtener el mismo galardón por La leyenda del Rey Errante. En 2011 recibió el Premio Cervantes Chico, por el conjunto de toda su obra, y en 2012 fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por la novela Donde los árboles cantan.

¿Siempre te atrajo el género fantástico? Sí, desde que tengo memoria. Cuando empecé a leer, leía de todo, pero poco a poco fui seleccionando historias más fantásticas, básicamente porque eran las que más me gustaban.→

ESPECIAL RHUV | 65


Escribiste 13 libros antes de ganar el Barco de Vapor, ¿nunca pensaste en que quizás tu camino no iba por la literatura?

¿Nos puedes explicar tu proceso creativo, desde que nace una idea hasta que llega al papel? Es difícil explicarlo, porque cada libro tiene una historia diferente. Pero en realidad consiste en dejar madurar unas ideas en la cabeza mientras vas trabajando en otras. No tiene mayor misterio. Por supuesto, hay que mantener la imaginación bien alimentada, hay que tener curiosidad, leer, investigar, preguntar. Todas esas cosas, datos, ideas, historias y sensaciones con las que llenamos la cabeza pueden en un futuro ser piezas de una nueva novela. Pero no encajan solas o por casualidad, hay que pensar y reflexionar mucho previamente. Después, cuando siento que ya tengo la historia lo suficientemente madura, la desarrollo por escrito en un resumen que luego pasa a ser un esquema de capítulos. Eso es útil porque ahí puedes ver si la trama tiene algún “agujero”, si algún personaje no está demasiado desarrollado o si hay algo en la historia que no encaja. Es mejor corregirlo sobre el esquema y darle las vueltas que sean necesarias que tener que reescribir capítulos enteros de una versión más definitiva. Una vez que ya tengo la historia desarrollada a nivel esquemático y veo que todo cuadra, me pongo a escribir. Lo “suelto” todo de golpe y luego corrijo. ❖ 66 | ESPECIAL RHUV

Es una pregunta que me hacen a menudo, y la verdad es que la respuesta es bien sencilla: me gusta escribir. Me apasiona escribir. Necesito escribir. No podría ser yo y no escribir. De modo que seguiría escribiendo, incluso aunque nadie leyera mis libros, aunque no se vendieran o no se publicaran. Y no es una afirmación vacía, es un hecho: la prueba es que he pasado casi la mitad de mi trayectoria escribiendo compulsivamente en esas condiciones y acumulando libros inéditos en el cajón. Por supuesto que pensaba que nunca llegaría a ser escritora profesional. Ya me había hecho a la idea, en realidad, y estudié una carrera con la intención de dedicarme a la docencia, porque no le veía futuro a mi vocación. Pero eso no me impidió seguir escribiendo. Porque es lo que llevo dentro.


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº12

Los clásicos en las prácticas de lectura contemporáneas Por María José González, directora del Centro Lector de Lo Barnechea

JE

Ilustración de Francisca Inda

REPORTA

ESPECIAL RHUV | 67


Los clásicos son textos que le han hablado íntimamente a miles de lectores en distintas partes del mundo, más allá de su idioma, su color de piel, su idiosincrasia, sus creencias religiosas, sus adhesiones ideológicas o su particular situación en el mundo.

C

ada vez que alguien lee, establece un diálogo íntimo con el objeto de su lectura, sin importar que esa obra esté dirigida a un lector específico en un tiempo particular. Poco cambia si se trata de una obra clásica o contemporánea, de una novela o de un cuento, si se lee en castellano o en cualquier otro idioma. Lo relevante es esa conversación privada, sensual, casi amorosa que se establece con el narrador, con los personajes o con la trama de la historia, y que permite apropiarse de ella y otorgarle plenamente su sentido de obra literaria, aquella que requiere de un lector, de un receptor, de un auditor para completarse. En ese sentido, los clásicos son obras legitimadas no solo por su posibilidad de trascender el contexto en el que surgieron originalmente, sino por su permanencia y persistencia en espacios culturales intemporales. Teresa Colomer, académica y directora del Magíster en libros y literatura para niños y jóvenes de la Universidad Autónoma de Barcelona, en su ensayo “La formación y renovación del imaginario cultural: el caso de Caperucita Roja” pone de manifiesto dos elementos comunes a muchos clásicos y que permiten entender su carácter discursivo. En primer lugar, su origen en la tradición oral y el folclor que los vincula con la creación y el desarrollo de un imaginario cultural compartido. Al tener su origen en la propia

68 | ESPECIAL RHUV

comunidad, su propagación y conservación dependen del sentido mismo de comunidad que tenga ese grupo humano. En segundo lugar, y derivado del primero, el nacimiento de un referente literario compartido que varía a través del tiempo en consonancia con los intereses sociales y culturales de cada época. Cada sociedad crea sus obras artísticas y literarias de acuerdo a sus estímulos, sus intereses, sus necesidades de expresión o sus carencias de comunicación. Y el fruto de esas creaciones se convierte en materia constitutiva de la trama que conforma esa cultura local o propia. Este referente cultural compartido nos lleva a entroncar con la afirmación de Roger Chartier, historiador francés “el presente está hecho de pasados sedimentados”, y a pensar el presente de la literatura como un conjunto de pasados literarios sedimentados. A pesar de las voces incendiarias que pregonan la muerte del libro y la anorexia de la lectura, nos atrevemos a augurar que mientras existan personas que logren escuchar las voces de la literatura; que consideren el verbo leer como un acto esencial de su vida cotidiana, y que defiendan la lectura como un derecho y un valor transversal en nuestras sociedades tecnológicas y globalizadas, la literatura, con sus clásicos y sus emergentes, y los libros, en todos sus formatos y soportes, seguirán siendo parte definitoria y constitutiva de nuestra humanidad.❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº12

Andrea Maturana N Escritora chilena

o tengo recuerdos de infancia en los que al menos uno de mis padres no estuviera leyendo algo. Las estanterías estaban –y aún están– tapizadas de libros. De los libros se hablaba, se compartía, se volvía a ellos y se convertían en un tema más de sobremesa, social o familiar. Todavía no dejo de leer: una vez alguien me preguntó qué haría si tuviera que escoger entre dejar de leer o de escribir. Elijo dejar de escribir, leer me parece imprescindible. ❖

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Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº12 REPORTAJE

Clásicos de la literatura infantil latinoamericana Por Manuel Peña Muñoz, escritor, profesor y especialista en literatura infantil

Con frecuencia asociamos la literatura infantil con los clásicos europeos: Charles Perrault, los hermanos Grimm y Hans Christian Andersen, entre otros, pero no conocemos a los autores que han escrito en nuestra propia lengua y que han marcado el camino para una literatura infantil con rostro propio.

C

uando hablamos de clásicos de la literatura infantil, nos cuesta reconocer los textos de la literatura infantil latinoamericana. A continuación algunos de los precursores que comenzaron a escribir para nuestros niños y niñas, valorizando la naturaleza, las costumbres, los mitos de los pueblos originarios, nuestra realidad social, el idioma y la identidad cultural de cada país, reflejados en textos muy bellos que hoy día también son clásicos. En Cuba, José Martí (1853-1895) se alza como el gran precursor al crear la revista infantil La Edad de Oro (1889) dedicada a los niños de toda América Latina, anticipándose a lo que hoy es la literatura infantil como integradora de los pueblos y vía de comprensión entre los niños del mundo. Su cuento en verso Los zapaticos de rosa recrea una estampa de costumbres en una playa cubana con un mensaje social implícito. Otro precursor es Rubén Darío (1867-1916), nacido en Nicaragua, autor de una obra muy difundida en todo el mundo iberoamericano. Con su libro Azul dio inicio al Modernismo literario en el que valoró la musicalidad del idioma y dio inicio a una poesía afrancesada, cosmopolita y exótica. Su obra tiene piezas antológicas que se consideran clave dentro de la literatura infantil latinoamericana, como su poema A Margarita Debayle. 70 | ESPECIAL RHUV


En Colombia sobresale Rafael Pombo (1833-1912) cuyos poemas fabulísticos siguen leyéndose en toda América Latina. Simón, el bobito; El renacuajo paseador o La pobre viejecita son piezas poéticas llenas de sentido del humor. A este autor se le ha considerado además un precursor, porque concibió su poesía sin fines didácticos, sino por el puro placer estético. Un autor referente es el uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937), cuyos Cuentos de la selva (1918), resaltan en un canon. Sus cuentos brindan al lector un sentido de la justicia, el amor, la bondad y la solidaridad junto con un profundo amor a la naturaleza sudamericana. Entre ellos sobresalen Las medias de los flamencos y La guerra de los yacarés en los que aparecen los paisajes de la frontera, las anacondas, los ríos de agua turbia, los viejos vapores y las bandadas de tucanes, calandrias o garzas. En Chile destaca Gabriela Mistral (1889-1957) con una obra literaria de amor a la infancia desvalida de América Latina, especialmente patente en su obra Ternura (1924). En este libro, la autora recrea las canciones de cuna y las rondas pues considera que en el folclor poético está la veta de inspiración para escribir una poesía infantil que eduque al niño en la senda de la belleza y el arte. Papelucho (1947), de la escritora Marcela Paz (1902-1985), es un libro clásico que han leído muchas generaciones de niños chilenos y latinoamericanos, y se caracteriza por expresar la interioridad de un niño a través de las páginas de su diario de vida, permitiéndose la crítica a los mayores y a sus propios padres, lo que fue motivo de sorpresa para los adultos. Todos estos libros comentados muy brevemente son el punto de partida para los cuentos, novelas y poemas infantiles y juveniles que vinieron después a deleitarnos. Leerlos y divulgarlos es tarea de los educadores y bibliotecarios. Disfrutar con ellos es tarea de todos. ❖ ESPECIAL RHUV | 71


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº12

RECORDANDO A...

Jorge Díaz Por Carlos Genovese, Actor, dramaturgo y cuentacuentos

E

n marzo de 2007 fallecía, víctima de un cáncer fulminante, el dramaturgo chileno español Jorge Díaz. Nos conocimos trabajando juntos, como autores, en el teatro ICTUS de Santiago de Chile, en la obra Pablo Neruda viene volando, en 1991. Escribimos en colaboración varios textos, aunque tal vez, lo más significativo para ambos, se desprende del hecho de que durante la década de los 90 Jorge Díaz publicó en Chile todos sus libros de relatos, tanto infantiles como para adultos. Fueron estos cuentos los que yo rápidamente adapté a la narración oral para transformarlos en parte sustancial del repertorio de mi recién iniciada carrera de cuentacuentos. El estilo era grotesco, con una fuerte carga de humor negro, aunque no por ello

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exento de cierta poesía. Yo contaba algunos cuentos de Jorge y juntos actuábamos algunas escenas de sus obras y otras creadas especialmente para la ocasión. En la última presentación juntos (Casa de América, Madrid, mayo de 2006) el dramaturgo ya se atrevía a contar un par de cuentos en escena. Y en un texto suyo inédito, Biografía Apócrifa, se reconoce como un cuentacuentos. Así de importante se había convertido la narración en la última década de su vida. Extraño profundamente al compañero de juegos escénicos, que con más de 70 años y un Premio Nacional era capaz de subir a un escenario y desnudarse públicamente como lo haría un niño: sin tapujos, en un liberador ejercicio de humor, ❖


Extracto ◊ Año 2013

Entrevista

RHUV Nº13 Manuel Peña Muñoz, profesor de castellano, escritor y especialista en literatura infantil y juvenil Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

“Sigo siendo el mismo niño que fui” ¿Cómo lo marcó su infancia en Valparaíso? La ciudad del viento tiene fantasía, magia y asombro. Sus calles laberínticas y llenas de recovecos me marcaron junto con sus personajes extravagantes y poéticos. La presencia del mar y sus barcos que se iban con sus pasajeros me dejaban un fuerte deseo de viajar. Mi tío Lázaro, que era tripulante del Reina del Pacífico, nos traía libros de cuentos maravillosos que no conocíamos en Valparaíso. La gente que nos rodeaba y las casas pretéritas hablaban siempre de mejores épocas. La nostalgia por otros mundos estuvo presente siempre en mi infancia y perdura hasta el día de hoy.

¿Cómo era de niño? Ilustración de Constanza Riveros

Nació en Valparaíso, en 1951. Tras vivir en España, se dedicó en Chile casi por completo al estudio de la literatura chilena y también empezó su propia producción. No solo ha destinado sus palabras a los niños sino que también a los jóvenes y adultos. Por el conjunto de su obra obtuvo el Premio Municipal de Valparaíso en 1997. Ese mismo año recibió también el Premio de Novela Gran Angular por su novela Mágico Sur (Ediciones SM). Fue designado Jurado Internacional del Premio de Literatura Infantil y Juvenil UNESCO, celebrado en París, en 1998. En 2016, ganó de Medalla Ibby Chile, por su trayectoria y su libro No des puntada sin hilo (Amanuta) fue distinguido en Bologna Children’s Book Fair.

Imaginativo, solitario, ensimismado y tímido. Mi refugio eran los libros y los diarios de vida que escribía en lo alto de un gran damasco en el fondo del jardín. Me había construido una atalaya de madera entre sus ramas para contemplar el mar y leer a solas. Aprendí a entretenerme con las palabras. Mis juegos favoritos eran el bachillerato (escribíamos nombres de frutas, árboles y ciudades con las distintas letras) y el dilema (armábamos palabras con letras impresas en cuadraditos de madera sobre un tablero). Luego, en Talagante, donde veraneábamos, me entretenía escribiendo cartas y leyendo libros de la colección Robin Hood.→ ESPECIAL RHUV | 73


Los cuentos de la casa de su madrina, las fábulas que recitaba su padre… ¿cómo se formó su amor por las letras? La casa de mi madrina era fabulosa en el cerro de la Concepción, muy misteriosa, llena de cuartos secretos con una escalera victoriana de caracol para subir y bajar por las habitaciones llenas de libros, objetos de arte y un piano. Esa casa me marcó mucho. Mi padre recitaba las fábulas de Iriarte y me hablaba de su pueblo natal en España. Las conversaciones eran recurrentes a la familia española, de manera que en el comedor de mi casa desfilaban personajes de quienes todos hablaban sin que nunca los viéramos. Había un mundo real y otro imaginario, un mundo paralelo, más vívido e interesante, con castillos, iglesias con cigüeñas, casas de piedra y tíos invisibles que convivían con nosotros en una realidad paralela. Todo ese mundo formó mi imaginación literaria.

¿Cómo fue su primer viaje a España? Fue a los 19 años en un viaje de estudios con compañeros de la universidad, en 1970. Este viaje supuso para mí un deslumbramiento por una cultura diferente y unas ansias por volver. Cuando me titulé de profesor de Castellano en la Universidad Católica de Valparaíso, obtuve una beca para ir a España en 1976. Ahí fue donde descubrí el mundo de la literatura infantil en los cursos que dictaba la escritora española Carmen Bravo-Villasante, que fue mi maestra y mentora.

¿Nos puede contar un poco sobre las huellas de esas experiencias plasmadas en fotografías y colecciones que hay en su departamento? 74 | ESPECIAL RHUV

Antes de cumplir 10 años comenzó a escribir su primer diario, ¿de ahí viene el afán por atesorar recuerdos? A los nueve años mi madrina me regaló un diario de vida en el que escribía lo que me había pasado en el día. Una noche no tenía de qué escribir. Entonces me dijo: “Inventa”. Esa “palabra mágica” me dio alas para escribir todo lo que imaginaba. Inventaba viajes en barco a lugares donde nunca fui. Quería fijar en palabras lo que pasaba por mi mente. De ahí viene mi afán por plasmar mis memorias por escrito para dejar registro de todo lo vivido y lo soñado.

¿Qué lo lleva a emprender tantos viajes y qué es lo que más disfruta en cada destino? Hans Christian Andersen decía “Viajar es vivir”. De la experiencia viajera sale la inspiración para escribir. En cada viaje tomo notas de lo que observo y luego ellas se transforman en libros. La novela Mágico Sur describe un viaje al estuario de Reloncaví. Lo que más me gusta de viajar es conocer otras culturas, escuchar acentos diferentes, apreciar las costumbres y entablar nuevas amistades.

Las casas de Valparaíso eran un muestrario surrealista de objetos anacrónicos que me incentivaron a coleccionar objetos similares de otras épocas como posacubiertos de cristal de colores muy vivos y brillantes. Me ha gustado sentirme rodeado de cajas de lata, frascos de caramelos, álbumes de fotos, tarjetas postales antiguas, cajas de música, libros infantiles, cascanueces, relojes, plumas. Estas colecciones son la inspiración de mis libros. ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº13

Películas y libros: una enfermedad contagiosa Daniel Olave

COLUMNA

Periodista, crítico de cine y guionista

C

uando era niño, no hacía distingo entre ver una película en la televisión, ir al cine, leer un libro o una revista de historietas. Todo lo que fuera un relato, me hablara de historias novedosas y de personajes atractivos, me mostrara otros mundos, lugares desconocidos y aventuras originales, me fascinaba. Y cuando veía una película, que más tarde me enteraba estaba basada en algún libro, de inmediato me surgía el interés por ir a la fuente original. Y si descubría que de algún libro que me había gustado, había además una versión cinematográfica, también sentía unas tremendas ganas de verla.

El cine me acompaña desde que tengo uso de razón. En la universidad, ante la languidez de las clases, la mediocridad de los profesores y la cantidad de tiempo libre por las protestas y paros, eran dos o tres películas al día. A quien quiera dedicarse al cine le digo que hay dos cosas que son básicas: ver películas y leer. Mi invitación es a mirar libros y leer películas. Y esperar que, como en los filmes de zombies, los otros resulten infectados… y tengan ganas de escribir o filmar. ❖

ESPECIAL RHUV | 75


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14

Lo que guardamos dentro de nosotros Catalina Infante Beovic,

editora infantil y juvenil de la editorial Catalonia

C

uando se habla de tradición o narración oral, se habla de esa voz que guardamos dentro; la voz de la comunidad de la que somos parte. Son voces que no son más que fragmentos de otros seres humanos que se conservan vivos dentro de nosotros. Ya sea a través de una canción popular, un mito o en una rima, se arraigan tan profundo que, a veces, apenas podemos recordar bien de dónde vienen. Ahí la importancia de sacar nuestros textos internos y hacerlos dialogar con otros, ver la diferencia en los detalles, en los finales. Ponerle voz a esas palabras y regalárselas a otros es volver a conectarse con todos aquellos que a lo largo del tiempo nos ha tocado existir en una misma cultura y en una misma zona geográfica. Son voces que se remontan a nuestros antepasados, a los pueblos originarios. Voces que resguardan nuestra mezcla de culturas y que al compartirlas borran cualquier distancia étnica, social o cultural que creemos tener con el otro. La narración oral es un organismo vivo, que se conserva al mismo tiempo que se transforma, que necesita de la palabra hablada, pero que, por sobre todo, necesita de un otro, de un vínculo de afecto, de una boca que habla y una memoria que recibe. ❖

COLUMNA 76 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14

La biblioteca infantil en la casa Marcela Trujillo

H

oy en día, no es fácil para la literatura competir con la tecnología. Cuando yo era chica jugaba solo a cuatro cosas: a ser grande (mamá, doctora, feriante, vendedora, conductora de micro, etc); andaba en patines o en bici en la plaza; dibujaba con mis hermanas o leía un libro de cuentos.

miedo. Eran dos tomos empastados con ilustraciones realistas y con demasiado detalle. Por último, Fábulas de animales, un libro grande, blanco, de hojas lindas, con ilustraciones a media página en acuarela, de colores vibrantes y expresiones exageradas, que dejaban una moraleja al final de cada historia.

Mi biblioteca infantil era modesta, pero esencial. Recuerdo las tres lecturas que sembraron mi amor por la ilustración y por contar historias: la colección “El país de los cuentos”, los dos tomos ilustrados de Las mil y una noches y Fábulas de animales.

Entre las historietas y estos pocos libros pude alimentar una relación férrea con la literatura y la ilustración, que derivó más tarde en los cómics y la pintura. De algo estoy segura: no es necesario tener una biblioteca infantil nutrida y rechoncha para que los hijos desarrollen el amor por la lectura y la pasión por el dibujo. Con un par de libros esenciales y poderosos, se pueden hacer maravillas. ❖

La primera era una serie de cuentos clásicos europeos con imágenes en 3D. Eran libros negros mágicos, con tapas y páginas duras y con una lámina holográfica en la portada.

COLUMNA

Ilustradora chilena

Las mil y una noches no me causó tanta euforia, más bien me daba

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“Disfruto narrar como un niño que no tiene miedo de mostrar quién es” Isol, escritora e ilustradora argentina

Ilustración de Constanza Riveros

Entrevista

Por María Isabel Molina

¿Cómo iniciaste la internacionalización de tu carrera como ilustradora?

Nacida en Buenos Aires, en 1972, su verdadero nombre es Marisol Misenta. Tras estudiar Licenciatura en Arte, en la Universidad de Buenos Aires, dedicó su talento a la ilustración de prensa y libros. Ha sido distinguida con premios como el Astrid Lindgren Memorial Award (ALMA), otorgado por el gobierno de Suecia, en 2013, y quedó finalista para el Hans Christian Andersen Award en 2006 y 2007.

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Mi primer libro se publicó en el Fondo de Cultura Económica que distribuye en muchos países de habla hispana. Envié el proyecto del libro Vida de Perros al concurso “A la Orilla del viento”, y aunque no gané, el editor de entonces, Daniel Goldin, quiso publicarlo. A partir de esa colaboración, seguimos haciendo libros juntos, que llegaron a gente como el poeta Jorge Luján, por ejemplo, quien me ofreció ilustrar algunos textos que luego se vendieron a Francia y España. También en esos años publiqué un libro en la editorial Media Vaca (Valencia), a la que llegué por mi trabajo en cómics que hacía como autoediciones de tirada chica yo misma en serigrafía. Así, cada publicación abrió otra posibilidad, y otra...


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14

¿Cómo es tu rutina de trabajo? No podría hablar de rutina. Voy por proyectos y cada día se arma distinto. Si estoy trabajando en un libro o una exhibición de mi trabajo, en general subo a mi estudio luego del almuerzo y trabajo unas seis o siete horas al día (o lo intento). Por la mañana estoy con mi familia y tal vez miro y contesto el correo (que cada vez es más). Si estoy en época de conciertos -también es cantante-, ensayo algunas horas dos días a la semana. Y si tengo que viajar o dar charlas… ¡cambia todo de nuevo!

¿Cuál es tu proceso para escribir historias? Estoy atenta a las imágenes y palabras que van surgiendo mientras dibujo en mi cuaderno. Esto lo hago mientras viajo, espero en la cola del banco, etc. Voy anotando cosas, ideas que aparecen, observaciones. Y cuando termino un libro, empiezo a buscar entre esas ocurrencias, y abro mi cabeza a que surjan otras. A veces, el interés surge de alguna idea plástica también, como me pasó con la tinta que brilla en Nocturno. A partir de ese interés enfoco mi antena para encontrar cómo usarla en un libro... Luego voy haciendo una especie de story board y viendo si la idea funciona, agregando, recortando, dejando reposar unos días, y así va creciendo...

Los temas que abordas en tus libros apuntan, en parte, a la complejidad de los niños y de los roles que asumimos. ¿Qué te ha llevado a seleccionar estos temas?

¿Cuál es tu visión de la literatura infantil latinoamericana? La verdad es que tengo una cultura pobre en literatura infantil de Latinoamérica, no puedo hablar mucho... Sí puedo hablar de lo que yo percibo en Argentina, que tiene que ver con pertenecer a una cultura de cuentos cortos y humor muy importante, de disfrute por el absurdo y el juego (como ejemplo está la obra de María Elena Walsh). También de narradores gráficos personales y potentes que se dedicaron a prensa de adultos (como Hermegildo Sabat, Quino, Caloi, Crist) e ilustradores como Ayax Barnes y Napoleón (en mi infancia) o Lucas Nine, Istvansch, Turdera y Bianki, que están haciendo cosas bárbaras... Me parece que cada país tiene su identidad también en la literatura para chicos, y aquí hace ya más de 40 años que se habla de hacer libros que no sean moralizadores o didácticos, sino más cercanos al disfrute de una buena historia, un dibujo inspirador, con calidad gráfica y literaria.

Mis temas surgen de lo que me provoca gracia, extrañeza, curiosidad... No termino de resignarme a ciertas convenciones, y no creo en las certezas absolutas. En mis libros esas dudas e inquietudes surgen a través de historias y dibujos, de manera subterránea. Una elige desde quien una es. Los niños son humanos y reflejan mucho de lo que sucede en nuestra sociedad de una manera directa y sin defensas de modales. Por eso me gusta que hablen por mí; disfruto narrar en el lugar de un personaje niño que aún no aprendió a tener miedo de mostrar quién es y qué le pasa. Es una liberadora impunidad creativa. ❖ ESPECIAL RHUV | 79


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14

COLUMNA

La palabra pronunciada Xosé Ballesteros

Editor de Kalandraka, escritor y especialista en literatura infantil

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ará unos años, estando yo de viaje en Santiago de Chile, unos amigos me invitaron a presenciar una obra de teatro muy singular. Me advirtieron que era una obra para niños “mayores de 10 años” y que me asombraría. En efecto, el recuerdo que aún tengo de Buchettino es de asombro y admiración. En el centro de una sala ocupada por 50 pequeñas camas en las que los espectadores debíamos acomodarnos, se distinguía una luz que apenas iluminaba la estancia. Bajo ella estaba situada una mujer que leía un cuento, la historia de Pulgarcito. En la obra no existían otros actores ni otros decorados. Y durante 50 minutos solo se podía oír la palabra límpida, la palabra pronunciada en boca de la actriz María Izquierdo que iba desgranando una historia harto conocida pero, a la vez, totalmente nueva, solo interrumpida por ruidos

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de pisadas, de puertas y cerrojos que semejaban llegar de muy lejos, de las profundidades de un bosque que habíamos visitado en nuestra infancia. Buchettino nos devolvía, de golpe y por sorpresa, al plácido momento en el que alguien nos leía en voz alta; un placer que pareciese estar prohibido a los jóvenes y adultos. Argumentan los especialistas que el objetivo de la educación primaria es “saber leer” y se pretende que ese objetivo se alcance a los nueve años, no antes. Hasta esa edad los lectores mayores deberán leer a los niños que aún están en proceso de descifrar los signos, ayudarlos a adentrarse en ese bosque de letras para que encuentren su propio camino. El mejor maestro será quien consiga guiarlos y “encantarlos” como buen jugador de palabras. ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº13

Oscar Hahn Poeta chileno

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or fortuna, y gracias a mi madre, me aficioné a la lectura tempranamente. Podría nombrar aquí varios de mis libros preferidos, pero voy a referirme solo a tres: Las mil y una noches, Pinocho y Corazón, de Edmundo de Amicis. Las historias de Las mil y una noches cubren toda la gama de sentimientos humanos, así que, como lector, iba pasando de un sentimiento a otro, con una mezcla de encantamiento, asombro y desconcierto. Con Pinocho era distinto. Él hacía cosas que yo no me atrevía a hacer. Por otra parte, era perturbador que Pinocho fuera delatado por el crecimiento de su nariz. Sería la pesadilla de cualquier niño real. Con la lectura de Corazón pasé del mundo de fantasía de esas narraciones, a la realidad de cada día, aunque la acción ocurriera en Italia. ❖

ESPECIAL RHUV | 81


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14

María José Ferrada Poeta y Escritora chilena

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engo tres recuerdos relacionados con los libros que creo que de alguna manera determinaron mi relación con ellos. El primero, es el de mi madre leyendo cada noche y durante dos o tres años un libro de tapas amarillas que se llamaba Un cuento para cada día. De ese libro con ilustraciones de mala calidad y cuya versión probablemente estaba muy lejos del relato original, aprendí algo: leer un cuento a otro es ante todo un acto de cariño.

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El segundo recuerdo es el de mi padre leyéndome a Neruda en nuestra casa de Temuco. Esa lectura temprana de Neruda me enseñó que se lee poesía porque se lee poesía. Cuando todo busca un fin, la belleza escapa irremediablemente. Mi tercer recuerdo tiene que ver con una recopilación de los cuentos de los hermanos Grimm que un amigo de mis padres me llevó un día de regalo. De alguna manera ese libro me mostró por primera vez la rara belleza de los libros usados, que ya han sido leídos y hojeados por alguien más. ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº13

REPORTAJE

4 razones para dejar de temer a las adaptaciones cinematográficas Por Claudia Larraguibel, escritora y editora de Ediciones Ekaré

¿Ver la película antes de conocer el libro hace que no lo leamos? ¿Es mejor leer el libro antes de ir al cine? ¿Son las películas una amenaza para la lectura? He aquí algunas razones para dejar de preocuparnos por este dilema.

1

En los últimos años, las adaptaciones de literatura infantil
y juvenil han copado los cines de todo el mundo. Cuando las películas basadas en libros
se convierten en una avasallante maquinaria de marketing, como ha ocurrido con Harry Potter, El señor de los anillos, Los juegos del hambre o Las crónicas de Narnia, los jóvenes suelen querer más al salir del cine: más detalles, más escenas omitidas en la película, más personajes que han sido borrados en el guión... Por ello, más tarde o más temprano, acudirán a la biblioteca.

2

Hasta el momento, los personajes más inolvidables de la literatura infantil y juvenil no han tenido mucha suerte en el cine. Las adaptaciones de Ásterix o de Tintín, por ejemplo, son una sombra soporífera y opaca de los originales. Gerard Depardieu resulta aún más caricaturesco que el propio Obélix y el intento de Spielberg con el personaje de Hergé no emocionó a nadie. Así que, tranquilos, el mejor formato para los clásicos como estos sigue siendo la versión libro.

3

No hay que olvidar que algunos autores han sido revividos y alentados gracias a las películas. Las brujas, Matilda o Charlie y la fábrica de chocolate, al ser llevadas al cine fueron disfrutadas por un montón de niños y adultos que no conocían a Roald Dahl y que fueron a verlas sin saber que estaban inspiradas en tres de las más emblemáticas obras del autor británico. Más de uno, al salir del cine, decidió sumergirse en la versión original.

4

Las adaptaciones más notables de libros de literatura infantil y juvenil al cine nunca son exactamente iguales al original. En realidad han sido tributos, homenajes, una ofrenda que buenos cineastas hacen de aquellos libros que los marcaron durante la infancia o incluso durante la adultez... en todo caso, son una obra de arte completamente distinta. Nadie puede decir que ver Donde viven los monstruos, de Spike Jonze, nos aleje de Donde viven los monstruos, de Sendak. O que Hugo Cabret, de Scorsese, sustituya la lectura del magnífico libro de Brian Selznick, La invención de Hugo Cabret. ❖

ESPECIAL RHUV | 83


Extracto ◊ Año 2013

Películas en

tapa dura

REPORTAJE

RHUV Nº13

Por Roberto Cabrera, Licenciado en letras, magíster en literatura y doctor en literatura UC ( † 2014)

Desde sus inicios, el libro álbum ha evidenciado sus vínculos con otros campos y sistemas de producción cultural con los que comparte la opción por las imágenes como elemento fundamental en la construcción del discurso narrativo.

L

o que distingue al libro álbum es la utilización de un doble código en el que las palabras y las ilustraciones interactúan de modos diversos, invitando al lector a mirar y a leer, exigiéndole así una disposición más atenta y abierta a las mezclas y los juegos textuales. En esa lógica, abundan las alusiones a distintos referentes de la cultura literaria y pictórica y por supuesto, al amplio imaginario colectivo producido por las artes audiovisuales. En este espacio, hay algunas variantes que pueden registrarse en la compleja e incipiente relación entre el libro álbum y el cine.

John Chatterton, El sueño interminable y Lilia, todos ellos editados en español por Ekaré. Se trata de tres álbumes que reescriben tres archiconocidos cuentos de hadas de la tradición europea, en clave policial. Y ahí aparece el cine como productor de imágenes imperecederas
que permiten al ilustrador francés valerse de un
protagonista atractivo para el lector.

Figuras, géneros y arquetipos: los sospechosos de siempre


También a nivel de íconos, destaca la preocupación de Anthony Browne por el mundo de los simios, desde el encanto y la curiosidad del chimpancé Willy hasta la fuerza y complejidad de los gorilas de sus más reconocidas obras, entre ellas King Kong, versión libro ilustrado del remake dirigido en 2005 por Peter Jackson, a partir de la película clásica de los años 30.

El cine ha logrado, con el paso del tiempo, instalar un conjunto de elementos y formas de relato que resultan familiares para amplios segmentos de público. El recuerdo y la identificación por parte de los espectadores permiten la existencia
de ciertos modelos escriturales y de personajes arquetípicos que muchas veces trascienden el espacio de la obra original para pasar
a ser auténticos íconos. Un ejemplo es la serie de álbumes creados
por Yvan Pommeaux, protagonizados por un gatuno investigador privado: Detective

El ejemplar de Browne constituye una excepción al flujo habitual de la relación cine-literatura, en la que un texto literario es llevado al celuloide; acá el ilustrador inglés coquetea con la estética art decó, propia del contexto de la cinta, y desde ahí elabora su narración visual con rasgos característicos, como el dibujo detallado y minucioso de la velluda piel del gorila o sus expresiones
(casi) humanas. A pesar de que en rigor este no es un
álbum, sino un ilustrado de altísima calidad, se registra el gesto de diálogo entre el lenguaje de la ilustración y el del cine.

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Recursos del cine llevados al álbum Sin ánimo de rigor técnico, proponemos revisar las herramientas visuales propias del cine que son llevadas al álbum para introducir y mover al lector en el universo ficcional del doble código visual-verbal. A pesar de que el libro álbum se ha pensado desde una visualidad
más bien fija, también se
le ha atribuido un cierto grado de teatralidad. De hecho, la extendida práctica del kamishibai refuerza esta observación. Así,
cada página/lámina funciona como un escenario, como una parte del hábitat propuesto por el libro y tal como sucede en el cine,
a esos paisajes se llega por un ojo enfocado de una manera determinada. Ejemplo paradigmático es Zoom, de Istvan Banyai, texto situado en una zona limítrofe entre el álbum y el libro de imágenes, muy innovador y experimental. En una línea similar se inscribe Solo un segundo, de Silvio Freytes y Flavio Moráis, álbum que gira sobre la idea de la simultaneidad, al presentar
una serie de hechos que forman parte de un conjunto momentáneo, de una fotografía captada con total exactitud. Por último, cabe destacar a David Wiesner con Flotante, un estupendo álbum casi sin palabras, en el que se aprecian las amplias posibilidades de la imagen en el proceso de construcción de significados del texto. ❖


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Ilustraciรณn de Ignacio Ortega


Extracto ◊ Año 2013

Lado B del CILELIJ Gabriela Pradenas Bobadilla Bibliotecaria

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l colegio invisible” que se produce por detrás de la formalidad de los eventos académicos; la riqueza del contacto informal; las redes de intercambio de experiencias y aciertos; conocer de primera fuente lo que hay detrás de los números o del dato puesto en el contexto de las presentaciones, es lo que personalmente fui a buscar cuando fui al CILELIJ (Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil), en su segunda versión, en 2012. Por supuesto, las ponencias estuvieron interesantes, pero volvamos pues a mi primer punto de interés, este contacto especial y directo
con los otros asistentes, del tipo que fueren: participantes, ponentes, organizadores, colaboradores de la organización, invitados. En particular, me interesaba el reencuentro con quienes participaron en el primer CILELIJ realizado en Chile, principalmente con
los extranjeros que tuvieron que quedarse mayor tiempo debido al terremoto del 27 F. También tuve la posibilidad, junto a un pequeño grupo de chilenas, de visitar
algunas de las mayores bibliotecas en Bogotá y espero, sinceramente, que nuestras bibliotecas regionales logren ese buen nivel de desarrollo y compromiso con sus lectores, cuantificados a través de sus metas de servicio: 1.500 nuevos socios mensuales, préstamos que alcanzan sobre los 500 mil anuales en comunidades que no superan los 200 mil habitantes. Pero, por sobre todo, rescato el empoderamiento que la comunidad hace
de dichos espacios, lo que solo se logra con un trabajo laborioso y el convencimiento de que las bibliotecas son espacios para todos. ❖

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COLUMNA

RHUV Nº13


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº13 RECORDANDO A...

Graciela Beatriz Cabal artesana de la palabra Por Claudio Ledesma Narrador oral y cuentacuentos

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ació en Buenos Aires, en el barrio de Barracas, y desde su infancia fue capaz de develar los terribles Secretos de familia, como se titula uno de sus libros más exitosos. “En la familia de nosotros hay secretos terribles. Yo mucho no me puedo enterar porque soy chica, porque son secretos y porque son terribles. Mi mamá antes hacía muchas cosas maravillosas: cantaba, bailaba, escribía y después se casó…”. Con un humor entre corrosivo y tierno, Graciela era capaz de contar las grandes miserias y hasta reírse de la mismísima muerte. Escribió más de 80 libros: cuentos, novelas, crónicas, ensayos, biografías y hasta una biblia para niños. Mis libros preferidos son Mujercitas eran las de antes y La emoción más antigua. En el primero, rescata el rol de la mujer en la literatura y en la sociedad. Y en el segundo, trata de lectores y también de escritores, esos seres que nunca terminan de crecer y sentar cabeza. Cuando en 2004 falleció a los 65 años, su marido recibió una carta desde España anunciándole que se publicaba su último libro, Las cenizas de papá. En la carta, la editorial Punto de Lectura le informaba que el libro se publicaba porque era increíble, sobre todo un último texto titulado “Instrucciones para mi muerte”. ❖ ESPECIAL RHUV | 87


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº13

Jóvenes y cine:

REPORTAJE

adaptaciones y sagas como espectáculo Por Pablo Álvarez, editor de Ekaré Sur.

Los filmes inspirados en sagas exitosas suelen dominar la cartelera juvenil. Vampiros, alienígenas y héroes de carne y hueso protagonizan una oferta cinematográfica donde la acción y los estereotipos llevan la delantera.

C

ada cierto tiempo la industria cinematográfica logra arrastrar a los cines de todo el mundo a millones de jóvenes ansiosos por conocer la versión en celuloide de sus sagas favoritas. Pero, ¿qué pasa con estas adaptaciones? ¿Basta con contar lo mismo en otro lenguaje, en este caso, el cinematográfico?

Los filmes juveniles, especialmente los provenientes de la parte norte de nuestro continente, se caracterizan, tal como sus homólogos librescos, por contarlo todo. La forma narrativa es sencilla: no dejar antecedentes al aire, no permitir que el espectador piense ni por un solo segundo. Cómo se logra esto: por medio de la imagen-acción. Por otra parte, en estos filmes siempre existe una explicación para todo, y si no existe, la acción se explica por un suceso extraordinario, maravilloso, onírico... La elipsis pareciera no existir en este tipo de cintas. Debe ser un recurso retó-

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Ilustración de Camila Grossa

La acción por sobre todas las cosas


rico, discursivo o narrativo desconocido para los guionistas (o sus predecesores, los novelistas). En este mismo nivel se encuentran la pausa y la distensión. Solo existe un momento en que la narración se tranquiliza: las escenas románticas o historias amorosas. Lo amoroso aparece como un subgénero o historia paralela de la acción. Aún existen películas donde la acción se convierte en protagonista del relato con destacados elementos formales, complejidad narrativa, desarrollo de personajes y calidad estética.
El caso más reciente es la serie de filmes de Batman encabezados por Christopher Nolan. Hace mucho tiempo que los espectadores no nos deleitábamos con un salto del cómic a la pantalla con estas características: acción, mucha acción, pero también crisis, caos, conflicto.

El papel de la escuela En Mentes peligrosas el espacio de la escuela era hostil, violento y marginal. Dominaba la ley del más fuerte y los profesores no tenían qué hacer con los condenados alumnos. Han pasado más de 15 años desde
el estreno de esa cinta y la escuela parece seguir siendo el espacio ideal para filmar películas juveniles. El Diario de Greg es la iniciación de un chico normal, demasiado normal, en la escuela preparatoria. El ranking de los más populares, los amigos nerds, la chica rara y los matones son algunos de los estereotipos que la película explota. Al parecer, lo que menos importa en el filme es la escuela, pero en realidad, la escuela sigue cumpliendo el papel formador de toda cinta de la industria. La saga de Crepúsculo no se queda fuera del espacio de la escuela, porque es ahí donde nace la historia de amor. Casos aparte son los filmes Corazón de tinta y Los juegos del hambre. En el primero, destaca la ausencia de educación formal. En el segundo, la educación se expresa de manera implícita, casi invisible:
la ley del más fuerte, parece decir la película. Pero también
se necesita destreza, inteligencia y esperanza. No es casual que estas dos últimas películas estén basadas en novelas de dos escritoras
con una importante trayectoria literaria; tanto Cornelia Funke como Susanne Collins destacan por la configuración de mundos fantásticos, atractivos, una gran narración y un punto de vista poco convencional en la literatura juvenil. ❖

ESPECIAL RHUV | 89


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14 RECORDANDO A...

Adiós a Elsa Isabel Bornemann Por Manuel Peña Muñoz, Escritor, profesor y especialista en literatura infantil

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lsa Isabel Bornemann (19522013) nació predestinada a escribir libros infantiles ya que fue hija de Blancanieves. Sí. Su madre era argentina y se llamaba Blancanieves Fernández. Y su padre, Henri Bornemann, llegó de Alemania a Argentina a colocar una campana y un reloj en el Concejo Deliberante de Buenos Aires. De la unión nacieron tres hijas, la menor de ellas fue Elsa Isabel.

cuento infantil. Sus obras rompen los estereotipos tradicionales y presentan temas para que los niños reflexionen y sean críticos del mundo que habitan. Cercana al mundo oriental, por haber viajado a Japón, escribió un cuento conmovedor: Mil grullas, con el tema de la bomba atómica de Hiroshima y de cómo afectó la vida de dos adolescentes enamorados. Otro cuento lleno de ternura es ¿Por qué es tan hermoso el oficio de cartero?

A partir de la década del 70, teniendo apenas 20 años, empezó a publicar cuentos infantiles y juveniles en libros. Luego siguió escribiendo poemas, novelas, canciones, ensayos, reseñas y guiones teatrales. Muchos de sus cuentos fueron traducidos al braille y también se grabaron en discos. Interesada en la poesía, publicó Poesía Infantil. Estudio y antología y Antología del

La conocimos en un encuentro sobre Pablo Neruda en el Palais de Glace, en Buenos Aires. Catorce años más tarde nos sorprendió la noticia de su fallecimiento. Tenía apenas 61 años. Sus libros quedan con nosotros: Un elefante ocupa mucho espacio, Queridos monstruos, El libro de los chicos enamorados… ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15

Cecilia Beuchat

Escritora y profesora chilena de literatura infantil

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n primer lugar, gracias a mis padres: nací y me crié entre libros. Mi papá tenía una enorme biblioteca y entrar en ella era como ingresar en un mundo mágico. Yo tenía libertad para tocarlos, hojearlos y leerlos. Mi madre, por su parte, solía leerme los cuentos de los hermanos Grimm. Para los cumpleaños y la Navidad, siempre me regalaron libros. Cuando cumplí 8 años, recibí la Colección Rapa Nui, pero sin duda el descubrimiento de El tesoro de la juventud marcó un hito definitivo, al igual que la llegada infaltable, todos los jueves, de la revista El Peneca. Por otro lado, gracias a varios profesores que despertaron en mí el gusto por la literatura, conocí a los clásicos. Confieso que soy una lectora empedernida. Leer es para mí como respirar. Me encanta sumergirme en una buena novela, o en un libro de poesía, y olvidarme del mundo. Cuando no leo, es como si estuviera mal de salud. Y ese gusto por leer no solo lo siento mío, sino como algo que me gusta transmitir a los demás, en especial, a los niños y a los profesores. ❖

ESPECIAL RHUV | 91


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14

“ Narración oral: variaciones sobre un mismo tema” ¿Cómo llegaste a ser narrador?

¿De qué manera la narración oral motiva a leer?

Entrevista Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

¿Cuál es la clave para llegar a los niños y jóvenes?

Boniface Ofogo Nkama (Camerún)

Carolina Rueda (Colombia)

Elena GarcíaHuidobro (Chile)

1. Empecé a contar cuentos desde mi más tierna infancia, porque era el modo de entretenerse en mi pueblo natal. Además, pertenezco a una cultura donde la oralidad sigue vigente, y donde la palabra oral tiene mucho peso. Mi pueblo está lleno de cuentos, cantos, canciones de cuna, proverbios, refranes, epopeyas, etc.
Un día, mientras estudiaba en la Universidad Complutense de Madrid, me pidieron que contara un cuento. Conté un solo cuento con el que me di a conocer como narrador. Desde entonces no he parado.

1. Era estudiante de literatura y hacía teatro aficionado en la universidad. Tomé un curso en la Biblioteca Nacional gracias al escritor colombiano Jairo Aníbal Niño y allí encontré un lugar donde se mezclaron mis dos pasiones: la escena y la lectura, de manera más creativa de lo que jamás imaginé.

1. Me introdujeron en la narración los discos con cuentos grabados que nos regaló nuestra madre y que escuchábamos con mi hermana durante horas en nuestras tardes invernales en el campo. Muchos años después pude poner en práctica lo aprendido con mis 7 hijos, especialmente cuando tenía que reproducir los cuentos que mi marido les contaba, pero que él enseguida olvidaba. Luego entré a trabajar a la biblioteca del colegio Santa Úrsula y me sugirieron que sería una buena manera de hacer más atractiva la biblioteca.

2. La narración oral es una invitación a imaginar: a través de ella, la palabra cobra vida, emoción. El narrador ofrece al niño un caramelo y le sugiere que si abre el libro, encontrará dentro muchos caramelos. Los niños quieren tocar, hojear, palpar el libro que alberga estas historias tan fantásticas que les han hecho soñar. 3. A los niños hay que ofrecerles un mundo mágico, se les hipnotiza, no se les explica. Solo vale la utilización de la fantasía. En el caso de los jóvenes, es importante centrarnos en sus puntos de interés. Y nunca debemos desdeñar historias que hablan de la ternura, del amor, de la relación chico-chica, etc. 92 | ESPECIAL RHUV

2. Yo creo que el contador de historias orales es un lector de sentido. Es en ese aspecto que la narración motiva a la lectura, pero no exclusivamente de los libros, sino de los signos de la vida, de los arquetipos y de las múltiples relaciones causa-consecuencia. 3. Hablándoles de los temas que me interesan buscando un lenguaje adecuado a su edad. Hablarles de lo propio, de lo que se es, de lo que se duda, de lo que siempre estás enfrentando y resolviendo en la vida, independientemente de la edad que tengas.

2. Los motiva porque por medio del narrador descubren los tesoros que les puede
ofrecer la lectura. De alguna manera es como si el narrador o lector les mostrara
cómo se abre el cofre y les dejara disfrutar lo que contiene. 3. Creo que es la pasión, la alegría con que se hace y la elección del cuento adecuado (tanto para el narrador como para el oyente; no todos los cuentos son para todos los contadores ni para todos los públicos).


Isabel Tenhamm (Chile)

Manuela Rodríguez (España)

Natalia Porta (Argentina)

Pepe Cabana Kojachi (Perú)

1. En 1999 nos encargaron a Mariángela Albertini y a mí capacitar personas como cuentacuentos en la biblioteca del Centro Lector de Lo Barnechea. Un día, me pidieron ser parte de los que narrarían en la velada de Un Cuento para nosotros. Accedí segura de ser una más. Al llegar, me enteré que la única narradora era yo; quise salir corriendo, pero no podía. Temblorosamente, comencé Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda.

1. Cuando cursaba la secundaria comencé a hacer teatro. También formé parte de una agrupación coral. Más tarde, me licencié en Ciencias de la Educación y en la universidad comencé a hacer teatro para niños y con niños. Me especialicé en expresión dramática y participé como actriz y como directora en numerosas obras. En los cursos de formación que realicé me encontré con el mundo de los cuentacuentos y ahí descubrí su relación con lo que yo estaba haciendo: escuela, expresión, teatro, oralidad y literatura.

1. A mediados de los ‘90, durante una visita a Alemania, Mempo Giardinelli tomó contacto con personas de la llamada “tercera edad” que visitaban hospitales para leer cuentos y poemas a enfermos terminales, aliviándoles así el dolor de cerrar sus vidas. Del impacto producido, nació la idea de que la lectura de cuentos debía ayudar también a vivir. Así comenzó a gestarse, en 1999,
la idea de crear un Programa de Abuelas Cuentacuentos.

1. Tres grandes motivaciones me impulsaron desde el inicio: primero, mis raíces peruano-japonesas; segundo, promover y estimular el gusto por la lectura, y tercero, tener un programa radial. Tomé un taller de narración oral con François Vallaeys, destacado narrador francés que junto a otros narradores locales, impulsaron la creación de espacios públicos dedicados a escuchar cuentos.

2. Cuando se narra o se lee expresivamente un texto a los niños, ellos llegan a la biblioteca a pedir específicamente ese texto. Los niños están ansiosos por releerlo, por llevarlo a la casa, mostrarlo en la familia, comentarlo, decir lo que les gustó o emocionó. Y esto los motiva a seguir leyendo. 3. Es importante sentirlos y sintonizarse con ellos. Así podemos mostrarles tres o cuatro posibilidades con las que sabemos engancharán. Contarles pequeñas anécdotas, preguntarles de qué creen que se trata, hasta que ellos tengan claro qué libro quieren que compartamos. Con los jóvenes tengo muy presente que sean temas que les interesen y los muevan, que los hagan pensar, que sean un desafío.

2. Es el primer paso hacia la lectura. Les ayuda a descubrir el mundo que les rodea y les muestra que existen otras personas, otros lugares y miles de historias diferentes antes de leerlas. Les inicia en la fantasía y potencia su imaginación, siempre con la seguridad que da el mediador-contador, haciendo las historias posibles e imposibles a la vez. 3. Acercarles historias que les interesen, emocionen y que les descubran nuevas realidades.

2. No todas las narraciones llevan a la lectura. Las que resultan buenas herramientas
de fomento lector tienen características específicas. Cuando los narradores no sustituyen palabras difíciles por fáciles, no recortan temas complicados y son fieles
a las formas que eligieron los escritores para decir lo que querían, hacen saber la autoría de
lo que se está contando y que lo leyeron en un libro. Lo ideal sería mostrar el ejemplar del que se sacó la historia. 3. La honestidad. Elegir cuentos que nos divierten y emocionan a nosotros mismos. Aunque les llevemos el texto más excelso de Shakespeare, Skármeta o de un autor que creamos “importante”, si las palabras no conmueven al narrador o al lector, se haga el esfuerzo que se haga, a los chicos tampoco los movilizarán.

2. Cuando uno escucha cuentos se emociona, se motiva y se interesa por sus protagonistas. Ver
y escuchar a un narrador o a un docente en el aula o biblioteca que comparta los cuentos
con tanto gusto y entusiasmo, nos cautiva a todos, en especial a los niños. Gracias a ello se despierta el interés de acercarse a aquel libro de donde se ha tomado la historia y al leerlo iniciamos un viaje similar al que nos contaron, o distinto, al hacerlo nuestro desde nuestras
propias vivencias. 3. Disfrutar mucho lo que hacemos, tener la convicción de lo que se quiere contar y compartir.
Hacer el cuento participativo, darse el tiempo adecuado para narrar y también para conocer
al público, y a partir de sus intereses proponer la historia. Hay que tener también el elemento sorpresa, mantener una comunicación horizontal, respeto al cuento y a los oyentes. ❖ ESPECIAL RHUV | 93


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº14 COLUMNA

Función social del narrador oral Pep Bruno

Cuentista español

N

ormalmente el narrador popular suele contar siempre en un mismo lugar, mientras que el narrador profesional deambula de un lado a otro ofreciendo su repertorio. El momento en el que el narrador cuenta un cuento a un grupo de oyentes es un acto de comunicación. Cada vez que se cuenta un cuento hay diferencias y nunca se cuenta el mismo cuento de la misma manera. El cuento contado crea comunidad, alimenta al grupo, estrecha los lazos entre las personas. Y que esto siga siendo así forma parte de las funciones del narrador. Otra función es tener la palabra. Esto implica una gran responsabilidad: el narrador tiene la palabra en la que subsiste una voz ancestral y en la que hay ecos de la voz que será, pero también tiene la palabra ahora. Es por tanto una palabra que trasciende al momento y pasa a ser parte activa de la memoria común, de su preservación, ampliación y difusión, articulando una nueva función: ser memoria viva.

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El narrador oral forma parte de la cadena de autores. Contar un cuento de un autor implica asumir ese texto, hacerlo también propio. Y como expresión artística, la narración oral y los narradores somos parte de los sumandos que conforman la cultura, la del pequeño grupo y la gran comunidad. Ser conscientes de esta cuestión es también relevante: cuidar que nuestro aporte sea más en el cómputo global del arte y la cultura también forma parte de nuestras tareas. Disponer de la palabra siendo parte de la comunidad conlleva también una responsabilidad añadida: ser palabra crítica. Al menos, desde mi punto de vista, lo que se cuenta y cómo se cuenta ha de alimentar la conciencia de la comunidad. En suma, pienso que el narrador ha de estar ahí, al lado del grupo, de la comunidad, pues ésta le da la palabra, le hace su portavoz. Una gran responsabilidad. Un gran privilegio. ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15 RECORDANDO A...

María de la Luz Uribe en pocas palabras

Por Fernanda Krhan Uribe

C

uando me comprometí a escribir en menos de 600 palabras algo sobre mi madre, no sabía que me iba a resultar tan difícil. Al realizar el documental Aunque no sea cierto, me sentía capaz de hablar del descubrimiento de los poemas inéditos de María de la Luz Uribe, me atrevía a especular sobre qué podía haberla llevado a guardar celosamente su actividad como poeta, más allá de su figura pública como autora de libros para niños, profesora de teatro, ensayista y madre. Así pues, durante el rodaje del documental sobre mi madre, me interné junto a mis dos hermanos en el mundo de sus escritos. Llamé pudor a su impulso por esconder su poesía más íntima. Lo atribuí al hecho de ser la hermana del poeta Armando Uribe y haber estado vinculada a Pablo Neruda, con quien cooperó en la traducción de Romeo y Julieta, y quien luego se desilusionó al verla convertida en una feliz esposa y madre, cuando se esperaba otra cosa de ella. Pensé en ese personajillo insidioso, de La Culpa, atascada en su inconsciente. La añoranza de Chile que la mordía con tal furor, que nuestra mamá, tan acogedora, cercana, ingeniosa y entretenida, era abducida por una oscuridad desconcertante. De pronto volvía a ser la de antes y podía aparecer con un nuevo verso para el libro de niños que estuviera preparando en ese momento. En el año 2011 me interné en todos los mundos posibles de mi madre, intentando explicarme a mí misma quién era María de la Luz Uribe. Conseguí reunir todas estas piezas comentadas más arriba. ❖ ESPECIAL RHUV | 95


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15

Lecturas siniestras

(o cómo asustarse con la luz prendida) REPORTAJE Por Pablo Álvarez, editor de Ekaré Sur y Lucas Costa, poeta.

Aquí postulamos
el terror en la literatura para jóvenes desde su esencia perturbadora, y no desde los múltiples géneros que lo representan o desde las fórmulas convencionales con que suele abordarse.

V

ivimos rodeados de imágenes cruentas en los noticiarios, en muchas páginas web o en Youtube, donde el morbo genera una alta cantidad de visitas diarias.

Los filmes que en nuestra infancia nos aterrorizaban, ya sea por lo sangrientos o por esa ilusión que hacía temer ser la próxima víctima de la sierra redentora de Jason, ya no asustan a nadie. No es que haya ahora un refinamiento en el espectador o que este sea ahora más exigente. Lo que pasa es que el miedo que triunfa hoy es el que se enmarca en el género del terror psicológico, como suelen llamarlo los críticos, los espectadores o los lectores
de sagas. Pero, ¿qué se entiende por terror psicológico? En la pantalla grande es el hecho de desconocer la forma de aquello que nos acecha. En la literatura para jóvenes, la amenaza de que el héroe no logre su objetivo o que sea eliminado por su antagonista. Los textos, imágenes y lecturas más cercanas al horror son aquellas que perturban al lector, que lo desorientan en su concepción del mundo y las cosas que lo rodean. El terror más allá del género No entendemos entonces el horror –lo siniestro, lo ominoso o cualquiera de sus variantes– desde los géneros o desde las fórmulas convencionales para abordarlo, sino desde su esencia perturbadora.

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El fenómeno comercial del terror, entendido como género, es algo que no podemos desconocer. Las salas de cine se llenan con las nuevas versiones de El juego del miedo
 o con cualquier adaptación norteamericana del nuevo cine de terror japonés. Las sagas juveniles son devoradas por lectores que, como sus vampíricos héroes, tienen sed de nuevas y sangrientas aventuras. Pero el Drácula, de Bram Stoker, no produce horror por el hecho de morder un cuello, ni el Frankenstein, de Mary Shelley, aterra a sus lectores por la monstruosidad de la creación del doctor. Sin embargo, pensamos en el horror que produce la lectura de Kafka, en los infortunios de Josef K., el extrañamiento de Gregorio que produce horror a sus familiares o la imposibilidad de K. de reconocerse en un espacio abismal, en una estructura en espiral para llegar al castillo, cumbre de sus deseos
 y proyecciones Más allá del género, entonces, consideramos lecturas, textos e imágenes que, si bien se apropian de algunas fórmulas, son capaces al mismo tiempo de desprenderse de estas y conformar un universo y estilo propios, siniestros por lo que callan, por lo que dejan de significar o resignifican a través de la imagen, por lo que entraman en el uso del color o en la expresión del lenguaje justo, a ratos ambiguo y a ratos preciso en extremo. Lecturas que horrorizan aunque se intente dormir con la luz encendida. ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15 Alejandra Acosta,

diseñadora gráfica e ilustradora chilena

Los estilos son imitables.

La mirada propia, no” Por Claudio Aguilera, periodista y socio fundador de PLOP! Galería

Nació en Santiago, en 1975. Fue ganadora de la Medalla Colibrí Ibby Chile, Mención Ilustración, en 2012 y 2013, y finalista en los concursos internacionales de álbum ilustrado de las editoriales Kalandraka, Nostra y Fondo de Cultura Económica. Actualmente está dedicada a la ilustración de libros y la docencia universitaria.

1.

¿Cómo defines tu estilo a la hora de ilustrar? Mi proceso es más bien intuitivo, muy personal y la técnica depende del estado de ánimo. Así como me gusta disfrazarme, me gusta también probar diferentes lenguajes expresivos. Tener un estilo puede ser bueno, como también puede convertirse en una especie de trampa. Nunca me he fijado en la forma, sino que en el fondo y en lo que quiere decir y comunicar el ilustrador, independiente de la técnica que utilice para hacerlo. Todos los estilos son imitables, pero la mirada propia, no.

2.

¿Hay miedos reflejados en tu obra? Sí, pero es absolutamente inconsciente. Cada obra se compone de pequeños fragmentos de uno, y en mi caso, más que hablar de miedo, hablaría de soledad, de contemplación.

3.

¿Por qué usas la técnica del collage? Cuando era niña me acercarba a las esculturas; en las casas museo siempre intentaba tocar un pedacito de ropa, un tenedor, lo que fuera. Quizá buscaba una conexión. Creo que la construcción de un libro está ligada a eso. La creación de cada ilustración es un ritual: te enfrentas al papel y es tu piel la que habla. ❖

Ilustraciones de Alejandra Acosta

NUESTRa ILUSTRADORa

ESPECIAL RHUV | 97


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15

Un viaje para aprender

sobre la lectura

Carmen Paz Hernández y Rebeca Domínguez Directoras Fundación Había Una Vez

H

ace unos años asistimos al Primer Encuentro Internacional de Bibliotecas Escolares en Bogotá (Colombia). Hacer un viaje de trabajo a ese país, que tiene una destacada trayectoria en relación con la lectura, fue un gran aprendizaje y una oportunidad de traer novedades. Visitamos Fundalectura, donde nos enseñaron modelos como los Paraderos Paralibros Paraparques (PPP), centros de lectura en los hospitales, sus Libros al viento, sus Cajas viajeras y otros. También escuchamos al experto alemán Günter Schlamp, quien habló sobre varios programas interesantes. Uno de ellos, “Tutores por la lectu-

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ra”, consiste en que un joven o un adulto le lee a un mismo niño todas las semanas en una biblioteca, en una especie de padrinazgo. La experiencia ha logrado en ellos desarrollo del lenguaje y habilidades lectoras. Otra actividad es la “Noche de lectura”: los niños se quedan a dormir en la biblioteca del colegio. Cada uno lleva una linterna, comen salchichas y viven una noche temática, centrada en el suspenso, las aventuras y otros temas. La actividad provoca que los niños visiten con mayor frecuencia la biblioteca. El experto alemán nos contó, además, la experiencia que se hace en Estados Unidos e Inglaterra “Deja todo tirado y lee”, por la que dos veces al año los niños interrumpen

su jornada escolar y leen por 20 minutos, independientemente de lo que estén haciendo en ese momento. Por nuestra parte, presentamos “Leyendo en red”, la red de bibliotecas escolares en el sur de Chile, financiada por la Fundación Luksic e implementada por nuestra Fundación, que ganó el Sello de Buenas Prácticas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España. En resumen, llegamos llenas de ideas para nuestro trabajo y con la certeza de que, entre otras iniciativas, debemos introducir las nuevas tecnologías a los espacios de lectura, desde las pantallas hasta las tabletas. ¡Hay tanto por hacer! ❖


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15

E

l proyecto colombiano “Leer es mi cuento” es un programa gubernamental que cuyo objetivo es dotar de material bibliográfico a las bibliotecas escolares de su país. Colombia forma parte de ese grupo de países latinoamericanos entre los que figuran México, Argentina, Chile, Brasil y Perú, entre otros, que destinan año tras año importantes cantidades de dinero para que sus ciudadanos más jóvenes tengan acceso a la lectura en centros públicos.

Xosé Ballesteros Editor de Kalandraka, escritor y especialista en literatura infantil

COLUMNA

Editar para niños

En un momento de su intervención, la ministra colombiana en ejercicio enfatizó: “deseamos que la lectura ayude que los lectores más jóvenes puedan llegar a ser ciudadanos críticos, libres y no meros ciudadanos consumistas”, es decir, con capacidad para razonar por sí mismos y establecer juicios de valor autónomos. Ese deseo en positivo me recordó los postulados de Gianni Rodari, explícitos en su imprescindible Gramática de la fantasía: “Todos los usos de las palabras para todos me parece un buen lema, con un buen tono democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”. Y pensar en Rodari me recordó asimismo el reto que tenemos las editoriales, ya que lo que publicamos ahora es lo que estamos ofreciendo a los ciudadanos del mañana. De ahí la gran responsabilidad de los editores a la hora de elegir qué publicar y la de los comités de lectura a la hora de elegir qué seleccionar. Pero es muy difícil hacer frente a la banalidad, al consumismo, a la literatura-basura. La literatura se ha convertido en un producto más de consumo, de usar y tirar. He ahí el dilema: ciudadanos críticos o simples consumidores. Lecturas (además) educativas o propuestas banales. ¡Y pensar que hay quien cree que publicar para niños es un juego de niños! Que cualquier cosa ocurrente, ingeniosa o con mucho colorido ya puede ser un libro para niños. Hace muchos años, el pedagogo italiano Giovanni Calò escribió: “De acuerdo con la evolución de toda la experiencia y de toda la crítica moderna acerca de la literatura para la infancia, el libro para niños y adolescentes debe ser sustancialmente obra de arte...”. Quizás pocas veces se consigue publicar obras de arte . Me conformaría con que toda obra que se publique para nuestros infantes y jóvenes cumpla con uno de estos requisitos: emocionar, divertir o que aporte una nueva visión a un tema que haya sido tratado anteriormente. ❖ ESPECIAL RHUV | 99


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15 Luis María Pescetti, escritor y músico argentino Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

Entrevista

“Para mí el humor es algo

inevitable”

Ilustración de Constanza Riveros

Escritor y compositor nacido en Argentina en 1958. Como comediante para adultos y niños trabajó en radio, televisión y teatro de Estados Unidos, España, Colombia, Chile, Brasil, Perú, Uruguay y Cuba. Ha publicado novelas y relatos para niños y adultos en los cuales el humor, el juego filosófico y el tratamiento del diálogo, ocupan un lugar especial. Entre los premios que recibió destacan: Grammy Latino, Teatro del Mundo, Caniem, Premio Kónex, Premio Gardel, The White Ravens, Premio Pregonero radial 2005; Alija IBBY Argentina, Alija a libro de Poesía IBBY Argentina, Premio Casa de las Américas. Además, fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

Has dicho que el lenguaje es un juguete. ¿A qué te refieres con eso? A que se puede hacer con él lo que se puede hacer con los juguetes: ensayar para hacer cosas en serio y también nada más entretenerte; si se rompe sin querer, no pasa nada, se pega. Se dijo demasiado que “hay que jugar con el lenguaje” y eso para los chicos es un poco vago. Si en cambio les decimos “chicos, tomen las palabras de esta página y hagan con ellas lo que harían con un juguete”, resulta mucho más tangible.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

El humor está muy presente en tu obra. ¿Qué es el humor para ti?

Las respuestas de los chicos y de sus papás cuando termina el show, cuando se cierra el libro, cuando se apaga el CD… Lo que ocurre después en la familia. Me divierto como un mono durante el espectáculo, pero lo que más me conmueve es lo que pasa cuando yo ya no estoy.

Algo que es inevitable, que me surge naturalmente. Desde chico me gusta hacer chistes. Además, el humor es un sanísimo ejercicio de eficacia en el lenguaje: cuando decís algo que es gracioso, produce gracia o no, pero no hay otra oportunidad. Si lo explicas puede que te entiendan, pero ya no causa gracia. ❖

100 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15

Personajes

que nos asustan

REPORTAJE Por Manuel Peña Muñoz, escritor, profesor y experto en LIJ.

En el pasado, se solía amedrentar a los niños con personajes misteriosos que infundían miedo. Muchos de ellos pertenecen al folclor infantil iberoamericano.

L

os miedos infantiles nos acosaban cuando éramos niños. El miedo estaba presente en la educación. Miedo a las sombras, a la oscuridad, a ser castigado con los brazos en cruz sobre el pupitre o a ser encerrado en “el cuarto oscuro”. Se decía que por la noche iba a venir el “Malulo” a llevarse a los niños que no querían dormir.

niños que no se dormían. En Alemania, en tanto, las madres les dicen a los pequeños que cierren bien los ojos porque va a venir el “hombre de la arena” esparciendo granitos en los ojos de los niños que no se quieren dormir.

La escritora chilena Marcela Paz, autora de Papelucho (1947), cuenta que una vez vio
deslizarse al “Cuco” por su dormitorio y quedó aterrada. Varias noches se le aparecía en forma de silueta monstruosa merodeando alrededor de la cama, hasta que una noche descubrió a la empleada en cuatro patas con una manta en la espalda. Estas situaciones y personajes conseguían mantener a raya a los niños, educándolos a través del miedo. Muchos de estos seres inventados por la imaginación popular tienen su origen en la tradición oral española. El “hombre del saco” (“viejo del saco”, en Chile) es uno de los personajes de miedo del folclor infantil hispánico. Su origen se remonta a una leyenda urbana que nace en Almería (España) donde un hombre raptó a un niño dentro de un saco. A partir de entonces se ha aterrorizado a los niños españoles, y de paso a los latinoamericanos, con que este hombre va a venir a buscarlos si no se toman la sopa o no se duermen. En Valparaíso, también existía el “loco Horacio”, que recorría las calles porteñas cargando también un saco para llevarse a los

Algunos de los más terroríficos En España y Portugal al “Cuco” se le llama “Coco”, y por lo general, es un hombre envuelto en una larga túnica con una cabeza en forma de coco con tres agujeros. “Luna” es la asusta-niñas. Al mirar la luna llena, se ve la figura de una mujer que está peinando a una niña. Esa figura muestra el castigo que tendrán las niñas que no se dejan peinar... Otro personaje es la “Llorona”, a la que se representa como una mujer de pelo largo y descalza
que va llorando lastimeramente por las noches, arrepentida de haber dado muerte a sus hijos. “El caballero de lata” es uno de los personajes de fábula de Chiloé. Este caballero fantasma se aparece en las noches de temporal vestido con una armadura idéntica a la de los soldados españoles durante la Conquista.

Ilustración de Karina Cocq

Todas estas figuras son estudiadas por los investigadores del folclor infantil; en todo caso, los psicólogos y el sentido común del siglo
XXI aconsejan no amedrentar a los niños. ❖

ESPECIAL RHUV | 101


Extracto ◊ Año 2013

RHUV Nº15

Me da miedo la LIJ REPORTAJE

Por Claudia Olavarría , editora de Gata Gorda Ediciones

“Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos.” Esta cita de Gilbert Keith Chesterton ilustra, gráficamente, lo que aquí exponemos: que los miedos infantiles están más que presentes en los niños y que la literatura es un tremendo espacio para hacerlos evidentes y, por qué no, para purgarlos.

L

a literatura tiene un poder especular, un poder de reflejarnos. Ese yo interior que, como adultos, debiéramos (en teoría) tener visualizado, no es tal en los niños en formación. Es allí, en ese espacio de cobijo que brinda la literatura, las historias bien contadas, los relatos contados a la luz de la lumbre, donde el niño puede reconocer y reconocerse, especialmente en los miedos que lo albergan, que lo superan y que desconoce cómo afrontar. En el abandono, la muerte, el rechazo, como menciona el psicólogo y teórico austríaco Bruno Bettelheim, el cuento de hadas nos permite evidenciar ciertos miedos y, eventualmente, nos permitiría sanarlos y avanzar a la siguiente etapa de aprendizaje del yo. Plantea que los cuentos de hadas ofrecen guía y seguridad al niño en su etapa de crecimiento. En cierta medida, estimulan la esperanza de que sus miedos y frustraciones pueden ser vencidos. ¿Qué mejor manera de acercarles a esa esperanza
mediante el calor y el afecto de una historia contada antes de dormir? Como mencionó el periodista inglés Gilbert Keith Chesterton, los dragones (y las brujas y los bosques y los monstruos) de la

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LIJ están allí para mostrarnos que pueden ser vencidos, que podemos superarlos. Entonces, qué mejor manera de hacerlo que a través de las múltiples posibilidades que nos otorga la literatura infantil, ya sea la antigua o la nueva. Claro es el aporte de la LIJ tradicional, del cuento maravilloso, respecto de la relación que se puede establecer entre la evidencia de los miedos y su posible restitución. No obstante, ¿qué nos aporta
la nueva LIJ al respecto? Fanuel Hanán Díaz, en su artículo “Libros perturbadores: una categoría a la sombra” (2009), expone acerca de la perturbación como un fenómeno de recepción, asociado mayoritariamente al mundo adulto. ¿Nos complica hablar de la muerte, el maltrato o el abandono? Probablemente, a nosotros los adultos, mucho. Pero, y a los niños, ¿les perturba necesariamente? Hoy, la LIJ está plagada de libros que tratan temas que, desde nuestra mirada de adultos, pueden ser perturbadores pero que, sin embargo, podrían cumplir una función reparadora similar a la que ejercen en los cuentos de hadas. Algunos ejemplos restituyentes:


Miedo al rapto: Outside over there, de Maurice Sendak .
 Este es, quizás, uno de los álbumes más espeluznantes del autor estadounidense. Trata del rapto de una pequeña bebé quien es arrebatada por unos duendes. Aquí, probablemente, la perturbación no necesariamente está dada por el texto –en sí mismo perturbador– sino por las imágenes realistas de Sendak. El hecho de que un niño sea raptado desde su cuna, probablemente perturba a mayores y menores. Y ahí se ve reflejado un miedo ancestral a perderse en lo profundo de lo desconocido. Miedo a la oscuridad: Tot, de Dominique Schwarzhaupt: En este álbum, la pequeña niña vestida de rojo no le teme a nada, excepto a la oscuridad. Tot, un monstruo enorme –ni tan espeluznante– le teme a todo, excepto a la oscuridad. En el descubrimiento de sus miedos, los propios y los ajenos, irán purgándolos, hasta hacerlos invisibles. Casi tan invisibles como Tot... Este libro permite acercarse a uno de los miedos más recurrentes de la infancia. Pero, ¿es la oscuridad misma la que nos aterra cuando niños? Probablemente, no. Es lo desconocido, los monstruos que ella alberga, las pulsiones más ocultas como diría el Bettelheim. Miedo atmosférico: Hansel y Gretel, de Anthony Browne: Probablemente Hansel y Gretel es una de las narraciones que mejor retrata el miedo al abandono y, por otra parte, las ilustraciones de Anthony Browne le otorgan un nuevo cariz al miedo: una atmósfera escalofriante a través de las imágenes. El trazo hiperrealista de Browne propicia el encuentro con el espacio asociado al terror, probablemente a lo desconocido, especialmente en el trabajo con los claroscuros, tal como podemos observar en la imagen de Hansel y Gretel, donde se presenta a la bruja de la casa de galleta. ❖

Ilustración de Alfredo Cáceres

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Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº16

Jairo Buitrago

Escritor e Ilustrador colombiano

M

e formé leyendo para encontrar, sin saberlo, mi lugar en el mundo, emanciparme (me gusta esa palabra), para estimular mi imaginación. Pero los libros no eran lo único. Los recuerdo, eso sí, como sabios compañeros a los que me acerqué por curiosidad, atractivo, igual como hice con mis amigos de la infancia. Mi anhelo de aventura desde la casa, porque no tenía edad para salir, me acercó a Jules Verne, a Jack London, a Joseph Conrad, a los libros de imágenes, a los de animales, a los cómics. Ser lector temprano me ayudó a entender las complejidades de mi infancia; me hizo disfrutar mejor la relación con la vida diaria, hermanar la soledad de la lectura con los viajes lejanos y las caminatas cortas, la simbología de la vida, la fogosidad del pensamiento. ❖

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Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº16

COLUMNA

¿Por qué estudiar literatura infantil? Ana María Soto-Aguilar

Profesora Básica PUC, Master of Arts in children's literature, de Simmons College EE.UU

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n 1971, el autor y académico inglés John Rowe Townsend señalaba que “los libros para niños son escritos por adultos, publicados por adultos, recomendados por adultos y, en su mayor parte, comprados por adultos”. El poder y la responsabilidad de la mediación de los adultos en la lectura de un niño no solo es grande, sino imprescindible e inevitable. Es por eso que la literatura infantil merece ser considerada como una disciplina de estudio académico. Queremos que nuestros niños lean, y que lean literatura de calidad. Pero, ¿qué significa eso? A la hora de escoger un libro para regalar, leer o recomendar a un niño, siempre surgen muchas dudas: sobre el uso del lenguaje, las ilustraciones, la edad para la que es más adecuado, los temas que aborda, etc. La literatura infantil es literatura de verdad. No es un pasatiempo, ni un juguete, ni un negocio. Citando a Townsend: “Los libros para niños

pueden ser juzgados por los mismos estándares que la literatura adulta. Un buen libro infantil no solo debe ser placentero para los niños; debe ser un buen libro en sí mismo”. Así como hay expertos en otras ramas de la literatura, debe haber especialistas en literatura infantil. Por eso, no puede faltar en la formación de los profesionales de la educación en general, pero no puede quedarse solo en cursos de perfeccionamiento. La literatura infantil merece constituirse en un programa de posgrado, dentro de un departamento de literatura, en el que profesionales de todas las áreas estén invitados a formarse e investigar. Teniendo un espacio para el estudio formal de la literatura infantil, estamos un paso más cerca. Sigamos trabajando por transformar nuestro amor por la literatura y la lectura en un impulso generador de conocimiento, que ilumine a los adultos mediadores y que permita que muchos más niños sean felices leyendo. ❖ ESPECIAL RHUV | 105


Extracto ◊ Año 2014

Buen provecho Por María Teresa Durán , escritora, ilustradora, traductora y académica española

REPORTAJE

RHUV Nº16

Banquetes apoteósicos, casas de dulce
y mazapán, enormes pavos rellenos y muchas, muchas perdices. Desde España, en un tono lúdico e irreverente, repasamos las calóricas costumbres alimenticias de los protagonistas de la literatura infantil y juvenil.

L

Ilustraciones de Pilar Salazar

os ingredientes que más abundan en la literatura de transmisión oral sorprenden por lo sencillos. Harina para blanquear patas de lobo en el cuento de Los siete cabritillos, pero también para simular nieve o engañar al demonio en los cuentos de Grimm y, en muchos cuentos mediterráneos. Nabos enormes que son fruto de la competencia desleal entre hermanos ricos y avaros o pobres y generosos, coles donde guarecerse hasta nacer; habichuelas que hay que emparrar hasta el cielo; lentejas que impiden a Cenicienta asistir al baile; alguna que otra calabaza, frutas dulces, como las recurrentes manzanas, pero también peras, naranjas y melocotones, y sobre todo frutos secos: nueces, avellanas, almendras. Miel donde atrapar siete moscas de un golpe y alguna princesa, y quesos engañabobos, por los que pugnan zorros, cuervos y

lobos, pensando que es la luna. Muy poco pescado, ya sea por lo difícil de la pesca o por lo pesadas que se
ponen, a veces, las mujeres del pescador. O porque, de hecho, son muy pocas las recopilaciones folclóricas provenientes de la costa. Y mucho menos, carne. Huevos sí, que gallinas y gallos protagonizan muchas fábulas. Todo ello aderezado con su pizca de sal, un ingrediente que no debe faltar en ninguna mesa, como bien sabía la menor de las tres hijas del Rey Lear, o la hija menor del comerciante a quien su padre repudió por este motivo, y que es un ingrediente que el mar no deja de ofrecer gratis desde que en él se hundió un barco con un molinillo de sal.

Los ingredientes de la gula Es por lo sencillo y cotidiano de estos alimentos que podemos rastrear su origen popular, pues son muy explícitos en lo concerniente a qué tipo de dieta seguía el pueblo llano y humilde, y resulta fácil fechar el origen de estos relatos como anterior al descubrimiento de América, pues no hay en ellos ni tomates, ni patatas, ni pimientos. Estas historias acontecían en una época en la que el peor pecado no era la lujuria, que estaba al alcance de cualquiera, sino la gula. Cuando el infierno (o la casa
del ogro) se imaginaba como un apetecible lugar donde había panes, jamones y chorizos al por mayor. Y era por el hecho de no tener nada que llevarse a la boca, por lo que tantos niños como Pulgarcito tenían que socorrer a sus padres, y tantos quinceañeros se iban a recorrer el mundo y a desencantar princesas, a ver si de una vez comían perdices y confites como ocurre con los cuentos maravillosos. De la mano de los protagonistas de los cuentos maravillosos presenciamos, no obstante, otras costumbres alimenticias que dan testimonio de viejos mitos, como el de la antropofagia de aquellos ogros devoradores que adoran la carne tierna y jugosa.

106 | ESPECIAL RHUV


2

Desconfíen sistemáticamente de los mesoneros y mesoneras. En toda la literatura popular, no hay uno solo que sea honrado, ni aquí ni en
la China.

3

Maravíllense con la frase final de los cuentos populares, aquella que dice “y se casaron, y fueron felices y comieron perdices”. Tras ella se esconde un auténtico y superlativo delirio gastronómico.

A la mesa con la LIJ El primer plato de la literatura infantil de autor es, y debe ser, la sopa. En El Cascanueces y el rey de los ratones, de Ernst Theodor Hoffmann, quien la guisa es la reina. De esta primera sopa literaria, salieron otras muchas: desde la menos sustanciosa de Oliver Twist hasta la famosa sopa de guisantes de Las Brujas. Algunos protagonistas encontrarán estas sopas demasiado calientes, otros demasiado frías, y otros, justo en su punto. Entre las últimas sopas producidas por la LIJ, la que está deliciosamente a punto, es la que Max, el temerario héroe de Donde viven los monstruos, encuentra, aún caliente, en su habitación al regresar de sus aventuras. No sé qué opinaría de tanta sopa nuestra querida Mafalda...

Menos olfato parecieran tener las brujas, cuyos ágapes cotidianos nos resultan repugnantes, aunque de vez en cuando sale alguna muy zalamera, propietaria de una casa de mazapán o de chocolate. También están los dragones, que, si de algo sufren, debe ser de ardor de estómago, ya que asan la carne, sobre todo de princesa.

Tres enseñanzas de los cuentos maravillosos

1

No esperen nada de las mesas lujosamente dispuestas que les aguardan en hostales
del fin del mundo ni de una lucecita atisbada en medio de lo más oscuro del bosque; no es, jamás, un hotel de cinco estrellas.

Los segundos platos tienen poca importancia en la LIJ, pero acostumbran a ser de carne.
El pescado se lo dejan a Robinson Crusoe. Naturalmente, entre los segundos platos, hay que citar los pollos y pavos de Navidad, tan magistralmente descritos por Dickens en 1843. Y llegamos a los postres, siempre apoteósicos, y más en la literatura infantil y juvenil. Es curioso observar lo raros que
son en la LIJ los simples y sanos postres de fruta. Solo Chris Van Allsburg hace caso de ellos con portentosos higos dulces como
la miel. No así el chocolate y el mazapán: en El Cascanueces empieza con una nuez y culmina no con una casita de mazapán,
ni dos, ni tres, sino con una ciudad entera, donde todo es dulce y goloso. La evolución de la casita de mazapán, que a la larga se irá popularizando como la casita de chocolate, también se hará apoteósica con Roald Dahl. ❖ ESPECIAL RHUV | 107


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº16

REPORTAJE

Wonka también cocina

Por Esteban Cabezas, escritor y crítico gastronómico

Al parecer, pocos saben de la relación entre Roald Dahl y la cocina. Pues bien, cuando era chico le llegaban a su escuela chocolates Cadbury para ser probados y revisados. Y, cuando fue mayor, el tema de los vinos y lo gourmet fue parte de su existencia, lo que se reflejó en sus textos y también en su vida.

Comer, comer y leer Si bien es Matilda uno de los best sellers más notables de este galés adoptado (porque era natural de Noruega), Charlie y la fábrica de chocolate es 108 | ESPECIAL RHUV

Ilustración de Ximena Morales (Hiverde)

H

ay un cuento de Roald Dahl, quien también escribió mucho para adultos, que deja en evidencia su veta de gourmand. Se llama Gastrónomos y en él, un coleccionista de vinos ofrece a su hija como recompensa a un invitado si este descubre qué vino está catando. El sujeto, obviamente poco agraciado, va revelando minuto a minuto las características de lo que está probando, con tan gran premio ad portas. Hasta que logra llegar a la verdad absoluta. La joven está al borde de la agonía con este acierto, pero la mucama entra con los lentes del vencedor y da vuelta a la tortilla, dejando en evidencia que el supuesto genio de la percepción había visto el vino antes, al momento de ser decantado en una habitación vecina. ¿Muy para especialistas esta trama? Sí y no, porque si hubiera sido inentendible y solo para conocedores, Roald Dahl no la habría considerado. Porque si algo reluce en su prosa es la evidencia llana y simple, esa que lo ha convertido en uno de los mejores escritores para niños de la historia. Y uno con veta cocinera, además.


la piedra fundacional de su canon histórico: unos abuelos raquíticos, una familia muerta de hambre y la posibilidad de entrar al sitio donde se fabrican los dulces más deliciosos e increíbles (en el real sentido de lo increíble), obra del demente Willy Wonka, creador de golosinas sin límite de imaginación. Ríos de chocolate, papel mural langüeteable, hongos comestibles o el chicle-almuerzo. ¿Comida? Sí, es un tópico que abunda en las líneas de este creador. En forma de un durazno gigante, en su libro de un niño llamado James como protagonista, o como la dieta de unos gigantes malvados en El Gran Gigante Bonachón, donde hasta los niños chilenos entran en la carta de estos sanguinarios e inmensos villanos (entre ellos Tragacarnes, Mascaniños y Aplastamocosos), y en la cual el bueno del cuento opta por alimentarse de pepinásperos, una verdura tan agria como inventada, para evadir el consumo de huesos y pellejo infantil. Hay un niño que se come una torta de chocolate entera en Matilda, lo que deja en vergüenza
a la tiránica Trunchbull, y aparece comida precongelada que deja en evidencia la paternidad ineficiente de los supuestos padres “educadores” en este mismo libro. Si hasta la buena de la película se llama miss Honey (señorita Miel). Hay una pastelería protagonista en La Jirafa, el pelícano y el mono, lo mismo que una sopa de arvejas llena de sabor maligno y hechizo en Las Brujas, la que convierte a las malvadas protagonistas en asquerosos ratones. En otros libros como Danny el campeón del mundo, la caza de aves para comer es el tema principal, lo mismo que en La maravillosa medicina de Jorge es un “remedio” realmente tóxico e impracticable el que da fuerza al título y a la trama. Y que se recomienda no hacer en la casa. ❖ ESPECIAL RHUV | 109


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº16 JE

REPORTA

Lectura a la carta Por Luz Santa María M. y Constanza Mekis M., equipo de Bibliotecas Escolares CRA, del Mineduc

Imaginar la biblioteca como una gran cocina, donde el chef debe esmerarse en la creación de menús literarios para todos los gustos, fue uno de los objetivos del taller que Constanza Mekis y Luz Santa María prepararon una vez para un encuentro de bibliotecas CRA. Aquí, dos ejemplos de bocados lectores.

Menú 1 Menú copioso... muy clásico y contundente (con hadas y duendecillos)

Menú 2 Un menú comiquísimo (animado y en acción)

Entradas

Entradas

Paltas duquesas en zapatillas de cristal

Tomates Obélix acompañado de una rica salsa Panorámix


Las hadas, Charles Perrault

Astérix y los normandos, R. Goscinny y A. Uderzo

Mouse de tomates con cantos de ruiseñor

Entradas Hurra Piiipppp


El ruiseñor, Hans Christian Andersen

Revista Barrabases, Guido Vallejos

Sopas

Sopas

Sopita de rapónchigos

Sopa de quínoa con ideogramas

Rapunzel, Hermanos Grimm

Mafalda, Quino Sopa ¡Guau! ¡Guauuuuuuuuuu! Tintín y los pícaros, Hergé

Plato de fondo

Plato de fondo

Tres chanchitos a la crema con arroz graneado

Cóndor al ajillo con choclos Plop! y ensaladas onomatopéyicas


Los tres chanchitos, Anónimo

Revista Condorito, Pepo


Gansos asados con porotitos a la pradera del reino

Pato frito Mampato con Arroz Plaf y salsa Ogú

La pastora de gansos, Hermanos Grimm

Revista Mampato, Eduardo Armstrong

Postres

Postres

Flan de frambuesas lleno de rosas blancas

Globo de algodón ¡Oh, no!

La bella y la bestia, Madame Leprince de Beaumont

Diccionario Básico del Cómic, Federico López

Puré de manzanas acaramelado

Mousse de manga con viñeta a baño María

La bella durmiente del bosque, Charles Perrault

Dragon Ball, Akira Toriyama

110 | ESPECIAL RHUV


ESPECIAL RHUV | 111

Ilustración de Leonor Pérez


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº16 REPORTAJE Por Manuel Peña Muñoz, escritor, profesor y experto en LIJ

Del folclor a la mesa

Los refranes, rimas, adivinanzas y dichos populares relacionados con las comidas y bebidas son numerosos en Latinoamérica. La mayoría proviene del repertorio de la tradición oral española y se extiende por todo el continente.

Por ejemplo, cuando llega a la mesa un plato de lentejas, se dice: “Si quieres las tomas y si no las dejas”. Y también: “Lentejas, comida de viejas”. Para aludir a que en todos los hogares hay problemas, se comenta: “En todas partes se cuecen habas”. Y para referirse a una persona que es directa al expresarse, se dice que llama “al pan, pan y al vino, vino”. Hay dichos muy certeros como: “Contigo, pan y cebolla”, para referirse a que en el amor lo material no tiene importancia. Todos buscamos “la media naranja” y nadie quiere ser “plato de segunda mesa”. También “se conquista por el estómago” y si se trata de platos bien servidos, ya se sabe que “la comida entra por los ojos”. Al levantarnos de una mesa y anunciar que nos vamos, decimos “comida hecha, amistad deshecha”, aunque en Colombia se dice “indio comido, indio ido” y en Costa Rica, “indio comido, puesto al camino”, expresiones análogas de “pájaro que comió, voló”. El que consigue buena parte de una situación, saca “pan y pedazo”. En Chile se agrega: “Y una marraqueta debajo del brazo”. Y, siempre en relación con el pan, si algo resulta

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demasiado fácil es “pan comido” y cuando se juntan dos personas similares, se afirma que “se juntó el hambre con las ganas de comer”. Un refrán que aconseja prudencia señala: “Está bueno el cilantro, pero no tanto”. Y si el niño o la niña preguntan qué plato le sirvieron, la madre responde: “Come y calla”. En las comparaciones también se reflejan nuestros alimentos: “Fresco como una lechuga” o “dulce como la miel”. En México y Centroamérica se dice: “El que nace pa’ tamal, del cielo le caen las hojas”, aludiendo irónicamente al vago que no quiere trabajar pues siempre por algún lado le va a caer alguna ayuda. El refrán menciona el tamal, una comida típica mexicana de origen azteca, a base de masa de maíz mezclada con carnes y verduras, envuelta en las hojas hervidas de la mazorca tierna. ¿A alguien alguna vez lo mandaron “a freír espárragos”? Seguro que sí. ❖

Ilustraciones de Virginia Donoso

G

ran parte de la poesía infantil de tradición oral recoge nuestras frutas, postres, bebidas y platos de comida en los que se reflejan costumbres, tradiciones y diversos aspectos de la vida cotidiana.


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº16

Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

“Adoro contar Entrevista

Keiko Kasza, escritora e ilustradora japonesa

historias”

Ilustración de Constanza Riveros

¿Cuál es su principal motivación como autora? ¿Qué busca transmitir? Mi principal propósito como autora es que los lectores se diviertan. Quiero que disfruten mis libros. ¡Cualquier otra cosa que puedan extraer de mis libros además, será como la guinda de la torta!

¿Qué es lo más simple y qué lo más difícil de dar humanidad a los animales? Nació en Japón y se graduó de Diseño Gráfico en la Universidad del Estado de California, en Northridge. Se casó con un estadounidense y desde entonces reside de manera permanente en Estados Unidos. Después de publicar en Japón cinco libros infantiles y de trabajar como diseñadora gráfica durante 14 años, decidió dedicarse por completo a la ilustración de álbumes para niños. Sus libros han sido publicados en inglés, español, chino, francés, alemán, japonés, coreano, danés y holandés.

Darle expresión humana a los personajes animales no es tan difícil, pero darles movimiento humano es a veces complicado, especialmente cuando el cuerpo del animal no tiene las mismas proporciones del cuerpo humano. Por ejemplo, cuando uno hace un caballo parado en dos patas, sus patas delanteras son comparativamente mucho más largas que los brazos de un hombre. Por eso debo ser cuidadosa al elegir mis animales.

¿Por qué en la mayoría de sus cuentos la comida cumple un papel importante en la historia?

¡Porque adoro comer! Hablando en serio, creo que la comida es una parte fundamental de la vida de los niños. La comida significa familia, bienestar e historias compartidas. Crecí en un hogar donde mi madre o mi abuela cocinaban todos los días, y todos los miembros de la familia comíamos juntos. En nuestros cumpleaños, mis hermanos y yo podíamos elegir la cena que queríamos. Yo nací en diciembre, que es la estación de los cangrejos en Japón. Así que siempre elegí una cena con jaiba en mi día. ❖

ESPECIAL RHUV | 113


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº17

Alejandra Schmidt

Editora y especialista en libros infantiles

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e muy pequeña fue Andersen quien me envolvió con sus cuentos. En cambio, mi encuentro con Lewis, marcó mi verdadero inicio como lectora más independiente. Entonces cayó en mis manos el volumen que contenía a los cientos de Aurelianos Buendía y a Dolores, la Bella, ascendiendo al cielo. En Cien años de soledad no había muros que atravesar para llegar a Macondo. Este otro mundo, esa realidad paralela, se extendía ante mi ávida imaginación y ya era difícil que pudiera salir de allí invicta… Ya había crecido y me había convertido en lectora. ❖

114 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº17 RECORDANDO A...

El cometa vagabundo Mark Twain Por Adolfo Córdova (México) Periodista, narrador y promotor de la lectura

E

l 30 de noviembre de 1835 nació Mark Twain, cuyo verdadero nombre era Samuel Langhorne. Era el sexto de siete hijos. Esa noche brillaba en el cielo el cometa Halley. En 1909 había bromeado: “Vine al mundo con el cometa Halley en 1835. Vuelve de nuevo el próximo año, y espero marcharme con él”. Y así fue: murió de un paro cardiaco el 21 de abril de 1910, listo para subirse al cometa que orbitó la Tierra al día siguiente. Cuando Sam tenía 11 años, su padre murió de neumonía. Él dejó los estudios, y empezó a trabajar como

Ilustración de Guillermo Bonilla (Mr. William)

aprendiz de impresor en un periódico local. Y así despegó: escribiendo, viajando y reporteando para distintos diarios. El 3 de febrero de 1863 firma por primera vez como Mark Twain en un pequeño periódico de la ciudad de Virginia, en Nevada. Pero fue La célebre rana saltarina del condado de Calaveras la que el 18 de noviembre de 1865 fue saltando de periódico en periódico y atrajo las miradas a nivel nacional. Se enamoró de Olivia cuando la vio en una foto y en febrero de 1870 contrajeron matrimonio. Desde entonces y hasta 1880, Twain pasó los veranos con su familia en la granja de una hermana de Olivia. En esa época escribió muchos de sus clásicos, incluido el más elogiado de todos, Las aventuras de Huckleberry Finn. Era la historia de un vagabundo que brillaba con los destellos del río, como el fenomenal cometa en el que llegó y se fue Mark Twain. ❖ ESPECIAL RHUV | 115


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº17

La historia sin fin REPORTAJE

Por Claudio Aguilera, periodista y socio fundador de Plop!Galería

Desde Papelucho, viviendo como hijo de un cacique, hasta una novela gráfica en la que Arturo Prat es vencedor, pasando por las aventuras de Ogú y Mampato en Isla de Pascua; una versión en imágenes de la popular novela Adiós al Séptimo de Línea, un cómic sobre Manuel Rodríguez y una biografía de Lautaro ilustrada en pleno Bicentenario... la historia de Chile no ha dejado de estar presente en las estanterías de los niños y jóvenes.

S

i bien, tal como nos recuerda el investigador Manuel Peña Muñoz, desde finales del siglo XIX se manifiesta un creciente interés por las narraciones orales y las leyendas de los pueblos originarios, es a partir de la década de los años 30 que se despliega con fuerza un abanico de títulos orientados a acercar los grandes acontecimientos patrios y la singularidad de las leyendas locales a los pequeños lectores. Son los años de publicaciones que invitan a disfrutar el aroma del campo chileno y las noches en torno al brasero, como Cuentos de mi tío Ventura (1930), de Ernesto Montenegro; a vivir las épicas batallas de la Conquista en Lautaro, joven libertador de Arauco (1943), de Fernando Alegría, o a experimentar una travesía por los mares de Chile en El último grumete de la Baquedano (1941), de Francisco Coloane, por ejemplo. No es de extrañar que títulos como estos confluyan en una época marcada por una revalorización de lo chileno, que a nivel económico tiene un paralelo en un “desarrollo hacia adentro” y, en lo político, en el fortalecimiento de la clase media, para la que la educación de los más jóvenes se vuelve una prioridad del Estado. Este discurso está particularmente arraigado en dos revistas de inicios de los años 40. Por un lado, El colegial, dirigida por una figura importante y polémica dentro de la divulgación de la historia: el periodista, dibujante y funcio116 | ESPECIAL RHUV

nario del Museo Histórico Nacional, Walterio Millar, también autor de Historia de Chile Ilustrada. Y, por otra parte, su competencia directa, El cabrito, que empezó a publicarse en 1941 con todo el brío que le daba ser parte de Zig-Zag, uno de los conglomerados editoriales más importantes de Chile. Desde entonces, cada miércoles, los lectores pudieron encontrar junto al trabajo de muchos ilustradores biografías de personajes históricos, mapas de Chile, fichas sobre flora y fauna, y un cómic de largo aliento que recorrió la historia del país desde su descubrimiento.

Papelucho y Mampato trepan por Chile Unos 15 años después, pese a su portada de cargado simbolismo republicano, Papelucho historiador, de Marcela Paz, es en su mayor parte un alegato a favor de los primeros habitantes de Chile. A lo largo de sus páginas, el protagonista se presenta a sí mismo como el hijo de un cacique y se enoja al constatar que no existen avenidas ni micros con el nombre de Galvarino o Lautaro, mientras que sí las hay en honor a Pedro de Valdivia. Sin embargo, la gran estrella de los ’50 fue Adiós al Séptimo de Línea, de Jorge Inostrosa. Nacida como radioteatro, la novelesca saga trata la Guerra del Pacífico. La historieta, que por entonces pasaba por uno de sus mejores momentos, fue en la década de los 60 un espacio


propicio para contar el pasado a las nuevas generaciones. Un ejemplo notable es la revista Forjadores de la Historia de Chile (1965), que congregó a ilustradores y escritores de primer nivel. Por otra parte, el nacimiento del suplemento escolar Icarito y el desarrollo de un activo mercado de álbumes y láminas coleccionables, muchas de ellas dedicadas a la historia y a la flora y fauna nacional, mantenían viva la iconografía histórica.

Cultura popular y actualidad Un momento fundamental lo marcó la publicación, en 1968, de la revista Mampato, que retomó el impulso de las antiguas publicaciones de la época de El Peneca, añadiendo una dosis de actualidad y cultura popular y conjugando contenidos educativos con juegos, novelas ilustradas, humor, historietas de aventuras y notas sobre estrellas de la música y el cine. Con el tiempo se irán sumando las aventuras de Ogú y Mampato en Isla de Pascua y la bien lograda serie Páginas Brillantes de la Historia, con guiones y dibujos de Luis Ruiz Tagle, que duraría cuatro años. De esta forma, Mampato cumplía su objetivo de ser una revista “totalmente adaptada a nuestros tiempos: que nos entretuviera, nos enseñara y nos ayudara en los problemas del colegio con la participación de todos”.

Ilustración de Manuela Montero

A contar de los 70, el signo de la historia estará fuertemente engarzado con el devenir político del país. Durante el gobierno de Salvador Allende, la revista infantil Cabrochico pondrá el acento en narraciones donde los protagonistas son niños que se organizan y enfrentan colectivamente. Las leyendas tendrán un trasfondo social. Bajo la dictadura, todo será completamente distinto. El culto a las Fuerzas Armadas, a las batallas y a los héroes militares, el gusto por los desfiles, los actos conmemorativos, las efemérides y los símbolos patrios, marcarán el imaginario histórico de la época. ❖ ESPECIAL RHUV | 117


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº18 RECORDANDO A...

Lukas y el alma porteña Marcelo Escobar Escritor e ilustrador

C

uando niño frecuentaba la biblioteca pública que quedaba cerca de mi colegio. Un día di con un extraño y sugerente título: Bestiario del Reyno de Chile (Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1972). Lo que venía a continuación era realmente asombroso. Casi 90 páginas de una fauna inconcebible, delirante, profusamente dibujada con finos trazos y colmada de detalles y texturas.

Ilustración de Renzo Pecchenino (Lukas)

Con los años supe que el naturalista imposible tenía un nombre y este era Renzo Pecchenino Raggi, conocido como Lukas, natural del pueblo de Ottone, cercano a Milán, donde nació el 28 de mayo de 1934. Un año más tarde, la familia Pecchenino arribó a Valparaíso. El pequeño Renzo estudió en la Scuola Italiana y luego ingresó a Arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso, carrera que

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quedó truncada por la muerte de su padre. En esa época recibió algunos encargos como letrista y decorador de vitrinas, para luego publicar su primer dibujo el año 1958 en el diario La Unión. Durante la década del 60, el prestigio de Lukas creció a punta de dibujos. Su talento y extraordinaria cultura le valieron numerosos galardones a su labor de difusión y su trabajo como cronista gráfico de nuestra idiosincrasia. Recibió el Premio Nacional de Periodismo, en 1981. En 1987, se le otorgó la ciudadanía chilena por gracia al artista que trabajó por desentrañar el “alma chilena”. Unos meses más tarde, ya en 1988, falleció uno de los habitantes más ilustres de Valparaíso y de Chile. ❖


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº17

COLUMNA

¿Y dónde aprendiste eso? Gonzalo Martínez Dibujante de cómics

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l magazine semanal infantil y juvenil Mampato, dirigido por Eduardo Armstrong albergaba, aparte de las aventuras del colorín y su amigo cavernícola, multitud de historietas de una calidad extraordinaria para la época y una gran cantidad de sesudos artículos muy bien escritos relativos a la ciencia, el arte, la tecnología, la historia y otros temas. Alta cultura y cultura popular cohabitando. ¿Qué hace que una revista y una historieta hayan quedado ancladas tan fuertemente en toda una generación (o un par de generaciones, quizás)? Puedo aventurar que el editor, los redactores y el mismo Themo Lobos trataban a los niños como iguales, intelectualmente hablando, y nunca, nunca, nunca, trataron de usar un lenguaje “juvenil”. Eran, eso sí, exigentes con el material que publicaban; nada de licuarles los contenidos a los niños porque eran niños y “no entienden”. Todo lo contrario. Leo esos artículos y esas historietas y aprendo, me impresiono, me emociono y me entretengo. No intentaban “enseñar” sino transmitir, comunicar. Y sin que faltara en ningún momento ese ingrediente tan difícil de definir, tan difícil de capturar y de embotellar, llamado calidad. ❖

ESPECIAL RHUV | 119


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº17 REPORTAJE

Por Ana Garralón, Especialista en libros para niños

Conocer el pasado

para entender el futuro

En los libros de historia para niños encontramos las mismas tensiones que en los de adultos: la historia oficial se ofrece como una acumulación de datos en favor de los poderosos, mientras que la historia “menor” se ocupa de las vidas cotidianas de la gente corriente. Los niños reciben una mientras buscan la otra, la de los individuos y sus cosas, la del quehacer sencillo que refleja, casi siempre, los placeres simples, los juegos, la forma de vivir y, también, el dolor y las dificultades que los colectivos sufren cuando los poderosos no piensan en ellos.

C

uando hablamos de historia y libros para niños (en general), observamos que las mismas discusiones que atañen al género para adultos se reflejan en la producción de libros infantiles. La historia, como el recuerdo, forma parte de la identidad cultural de una sociedad. De la manera en que se presenta y se plantea dependerá igualmente cómo un colectivo pueda interpretar su pasado para mejorar su presente y, quizás, su futuro. La historia es, también, una forma especial de pensamiento. Carlo Ginzburg en su ensayo El hilo y las huellas habla de la tarea del historiador como alguien que tiene a veces un hilo –el hilo del relato que nos ayuda a orientarnos en el laberinto de la realidad– y unas huellas. Esta amalgama de erudición, imaginación, pruebas y posibilidades, hace que la tarea de historiar sea delicada y, por lo tanto, conflictiva. Está la historia oficial, la que representa una verdad, usualmente la de los poderosos. Y luego están las tantas otras historias –de los vencidos, de los oprimidos y de los individuos– que muchas veces presentan otra realidad. 120 | ESPECIAL RHUV

Historia y nación han ido muchos años de la mano. Esta tendencia ha afectado mucho la producción de libros para niños. Por un lado, las coediciones han favorecido un tipo de libros de historia supuestamente objetivos y neutros. Es decir, la historia de los que detentan el poder: los grandes próceres, los reyes, los castillos, Egipto, las culturas lejanas... Y siempre eludiendo las historias contemporáneas, aquellas que todavía tocan heridas. Los historiadores reclaman igualmente el derecho a ocuparse no solamente de las gestas públicas sino también de las escenas de la vida privada: los “sin voz” oficial y, básicamente, la gente común y sus reacciones ante circunstancias extremas. Los hechos públicos se confrontan con los privados, y la labor del historiador es presentar un equilibrio entre ambos. Para ello necesita la narración.


Porque también en historia hay lagunas que la imaginación del historiador completa. Ernst Gombrich recuerda cuando un editor le pidió que tradujera para niños una serie de libros sobre la historia y él prefirió escribir un texto nuevo. “Escribí un relato muy colorista (…). Nunca había estudiado historia, pero sabía que iba a poder encontrar los hechos que necesitaba en la gran enciclopedia que teníamos en casa”. El resultado fue Breve historia del mundo. La idea de que un niño puede entenderlo todo si se le explica con un lenguaje sencillo hizo que este libro, todavía hoy y luego de varias generaciones, se siga recomendando, justamente por la imaginación que desprende. Su sensibilidad a los matices, los remolinos, las extravagancias, las sombras y las rarezas del pasado, así como un gusto especial por la vida cotidiana, aparecen en cada capítulo de esta emocionante historia de la humanidad. La historia, como se ve, está conectada con otros ámbitos: arte, antropología, cultura popular, sociología y psicología, entre otros. La labor del divulgador es hilar este conjunto de informaciones para entregar a sus lectores un texto con muchos matices. L.P. Curtis Jr. nos dice en El taller del historiador que esta figura “concibe su proyecto, reflexiona sobre él, busca pruebas, levanta estructuras, deambula por los archivos, lee atentamente bibliografías y catálogos (…), toma y clasifica notas, escribe una versión tras otra, pule la prosa”.

Ilustración de Macarena Vogel

Lo que la historia es, de qué trata, cómo procede y para qué sirve, son cuestiones que están presentes en los libros para niños y ellos pueden ver a través de sus lecturas que la historia es una idea, un problema, un mito, una pauta, una imagen, una metáfora incluso. Es la constancia de las cosas que ha hecho el hombre y cómo afectan a su presente. Tal vez con estos libros y con muchos otros más, los niños puedan tomar decisiones para mejorar su futuro. ❖ ESPECIAL RHUV | 121


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº17

REPORTAJE Por María José González, equipo RHUV

Literatura infantil chilena y dictadura: ¿un silencio elocuente? La autora plantea que en el mundo de la literatura infantil y juvenil chilena reina un silencio profundo y premeditado sobre el 11 de septiembre de 1973.

E

l objetivo de estas líneas es llamarnos la atención sobre el silencio que estamos teniendo en este momento sobre el absurdo lugar en el que nos estamos refugiando para no hablar del golpe”, reza un fragmento de la carta publicada el 7 de septiembre de 2013 en Facebook, por Gata Gorda Ediciones. La carta fue escrita y difundida desde una pequeña editorial independiente con la convicción de que reina en el reducido mundillo de la literatura infantil y juvenil chilena un silencio profundo y premeditado sobre el 11 de septiembre de 1973.

Ilustración de Gabriela Valdés

De hecho, el corpus de publicaciones para niños de hasta 12 años se limita a seis ejemplos, publicados a 10 años del retorno a la democracia y a 30 del golpe de Estado. Frente a la incertidumbre que experimentan los propios adultos, hay personas e instituciones que intentan dar a conocer las cruentas vivencias del miedo, la inclusión, la desinformación, la delación premeditada o involuntaria, la desaparición de personas o el asesinato de seres queridos desde la perspectiva de los niños. Ese es uno de los propósitos de la colección “Hablemos de…”, escrita e ilustrada a partir de relatos testimoniales. Sin embargo, al revisar los libros de esta colección, es posible constatar que las obras requieren mediación para la lectura textual y visual. Estos textos evitan expresar los conceptos de muerte, suicidio o toque de queda. La relación entre el texto y las ilustraciones es de extrema tensión: las imágenes son elocuentes y explícitas, mientras que los textos son evasivos. En este punto, cabe preguntarse si estos libros están destinados a los niños o sirven más bien para ayudar a las víctimas adultas. ¿Se enfrentan los horrores de la dictadura desde la ficción para generar distancia y resguardar a los niños de una realidad histórica ineludible pero dolorosa? ¿O los adultos estiman que los niños no empatizarán con el miedo, el dolor? La Literatura con L mayúscula tiene poderes sanadores siempre que no le sean impuestos por una sociedad herida que teme tocar su llaga. ❖

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Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº17

Patrimonio y literatura infantil:

REPORTAJE

la experiencia de Amanuta Por Ana María Pavez, directora fundadora de la editorial Amanuta

Dedicada a crear libros para niños y jóvenes, la editorial Amanuta ha contribuido a difundir y rescatar el patrimonio cultural con una oferta literaria que incluye temáticas históricas, relatos de pueblos originarios y la puesta en valor de nuestros bienes naturales. Una de sus fundadoras, Ana María Pavez, explica en la Revista HUV qué los motivó a tomar ese camino con tanta convicción.

H

acia el año 2000 en Chile existían pocas publicaciones infantiles que tocaran temas de historia, patrimonio y cultura en formatos atractivos, con diseños e ilustraciones llamativas. Esta simple observación, sin ningún estudio más profundo, nos hizo plantearnos la necesidad de crear libros para niños chilenos y de toda Latinoamérica. Era necesario contar con una industria editorial propia que incorporara la publicación de libros ilustrados de autores nacionales y latinoamericanos, donde nuestros niños y jóvenes se vieran reflejados y donde encontraran elementos comunes de su identidad. Libros que relacionaran a los niños con su cultura, historia y pasado. Amanuta nació con el propósito de dar respuesta a esa inquietud. A través de relatos entretenidos e ilustraciones modernas, la editorial ha creado libros ilustrados que buscan encantar a los niños combinando tradición y contemporaneidad, herencia

y nuevas experiencias. Desde el comienzo nos interesó hacer libros que no se asociaran al currículum y textos escolares, sino títulos atractivos que incentivaran a los lectores infantiles a disfrutarlos en sus casas y en sus momentos de ocio.

Los primeros libros Iniciamos la editorial con una serie de mitos, tradiciones, leyendas y relatos de pueblos originarios de América del Sur. Tomamos historias que creímos apropiadas para niños y que, desde nuestra óptica, contribuían a despertar en ellos la noción de identidad cultural y el conocimiento de los pueblos que habitaron el territorio americano. Luego emprendimos otro desafío: hacer libros de historia para niños. Este proceso fue más complejo, ya que la historia generalmente se asocia con el colegio, con la memorización de hechos, fechas y lugares y, en general,→

ESPECIAL RHUV | 123


territorio, han aprendido sobre las culturas originarias de América y han descubierto a distintos personajes de la historia y sus aventuras.

Desde la creación de Amanuta hemos visto que los niños de Chile aprecian nuestros libros: se han encariñado con los protagonistas, han conocido los animales que viven en nuestro

Y no solo los niños. Los adultos también se impresionan con las vidas de Gabriela Mistral o de Jemmy Button, o con los mitos y leyendas que no conocieron cuando niños.

Pero todavía el desafío sigue siendo grande: llegar cada día a más niños y niñas, lograr que con nuestros libros se formen nuevos lectores y se desarrollen nuevos vínculos. Creemos que la única forma de preservar nuestro patrimonio es, en primer lugar, conocerlo, para luego valorarlo y respetarlo. ❖

Ilustración de Karina Cocq

con temas aburridos. Nos interesaba crear una colección atractiva, que rompiera con esos conceptos, y así nació “Mi Historia”.

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Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº18

Cuando Marcela Trujillo estudiaba Arte en la universidad, sus profesores de pintura usaban la palabra “ilustrativo” como una ofensa. Para ellos, eran conceptos opuestos: el arte era sublime y trascendental, y la ilustración popular y desechable. Pero los artistas a los que más admira son ilustradores, por lo que quiso saber qué opìnan ellos del arte. Aquí, algunas de las respuestas que le dieron once de ellos.

¿Qué es el arte? Marcela Trujillo (Maliki) Ilustradora

Comic ilustrado de Marcela Trujillo (Maliki)

Entrevista

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Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº18

Benjamin Lacombe, autor e ilustrador francés.

NUESTRO ILUSTRADOR

Los niños “ son muy sensibles a las metáforas” Por Bernardita Cruz M. y María José González C., equipo RHUV

Nació el 12 de julio de 1982, en París, donde actualmente vive y trabaja. En 2001 asistió a la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París (ENSAD), donde realizó su formación artística. Su proyecto de fin de carrera, Cereza Guinda, escrito e ilustrado por él mismo, se convirtió en su primer libro infantil, publicado en 2006. Al año siguiente, fue lanzado por Walker Books (EE.UU.) y nominado por la revista semanal Time a uno de los 10 mejores libros para niños de 2007. Desde entonces ha seguido creando libros con diferentes temáticas.

1.

Eres joven y un ilustrador muy reconocido internacionalmente. ¿Cómo llevas eso? El reconocimiento es una noción relativa: soy conocido en algunos medios y países, pero hay mucho que despejar todavía. Sobre todo porque tengo un estilo particular de álbumes y libros, y hay ciertos mercados que son reticentes al tipo de libros que yo hago, que esperan de la LIJ una propuesta más simple, colorida y alegre. Lo que a mí me gusta es contar historias, desarrollar mi propio universo, expresarme de distintas maneras. Me interesa no hacer dos veces el mismo proyecto. Para que los lectores sientan que están en un descubrimiento permanente, yo mismo debo estar descubriendo cosas nuevas, asumiendo riesgos y no haciendo solo lo que me resulta más cómodo.

126 | ESPECIAL RHUV

2.

Has dicho que estás a favor de dar “complejidad” a los libros para niños. ¿Cómo entiendes esa complejidad? No necesariamente hay una voluntad de hacer más complejos los libros para niños, sino que no quiero rebajar el nivel de lo que trato de comunicar porque esté dirigido a ellos, vale decir, contar de una manera muy simple, darle un final positivo, poner detalles tiernos o entregar una moraleja. Creo que los niños son capaces de comprender mucho más de lo que


4.

Para terminar, ¿cómo opinas que es tu relación con los niños? No tengo hijos propios, pero tengo sobrinos y sobrinas con edades muy variadas, de entre 8 meses y 15 años. También voy a los colegios y converso con los niños. Me reconforta saber que mis decisiones son correctas. Veo cientos de niños por año que me dan una opinión directa y me confirman lo que son capaces de comprender. Cuando comencé, me decían que lo que yo hacía no era para niños, que era muy complicado, que tenía que hacerlo de otra manera. El problema es que hay ideas preconcebidas y yo verifico que no son ciertas: los niños comprenden mucho más de lo que suponemos y no les gusta que uno “les sobe el lomo”, que los infantilice, que se los considere medias personas y no personas. ❖

los papás creen. No pretendo hacer solo libros difíciles y pesados, pero me gustaría que se dijera de mis libros que, al leerlos y verlos, permiten un momento de poesía que ayuda a evadirse, pero también que nos permiten reflexionar tanto a los niños como a los adultos.

ESPECIAL RHUV | 127

Ilustraciones de Benjamin Lacombe

3.

¿De qué manera desafías a los niños? Mi idea de búsqueda está en el objeto libro. Fui uno de los primeros en usar la técnica de recorte láser. Fue en el inicio de Los Amantes Mariposa, que lleva al corazón de la casa y que coincide con el camino que recorre el personaje. Trato siempre de que el fondo y la forma de la historia estén estrechamente ligados. En ocasiones, me dicen: “Eso es muy frágil para los niños” o “no es adecuado para ellos”, pero yo creo que hay que traer cosas nuevas, papeles novedosos, formatos diferentes. En Ondina usé un sistema de transparencias que hacen pensar en algo confuso. Hay un momento en que, a nivel narrativo, se levantan los calcos y uno tiene una impresión de evanescencia muy sutil. Los niños son muy sensibles a las metáforas.


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº18

El futuro del arte Juan José Santos

E

l arte contemporáneo a veces (muchas) no lo entienden ni los adultos. Así que, imagínate un niño”. Esta afirmación está escrita sobre piedra por muchos directores de museos y de galerías de todo el mundo. Por tres motivos: primero, para eliminar un quebradero de cabeza (¿cómo proponer exposiciones que puedan ser disfrutadas por niños?); segundo, porque los niños no son consumidores; y tercero, porque se dedican a correr y a jugar, en lugar de emocionarse frente a un Rothko. Deberían repensar su política, ya que la misión de los museos es, fundamentalmente, educar. Pero no solo por esto. Introducir poco a poco y de forma tangencial al público infantil en el arte contemporáneo provocaría una inversión en la frase inicial: si a los adultos que, a veces (muchas), no entienden el arte contemporáneo les hubieran acercado conceptos desde niños, seguro que ahora sería más sencillo comprenderlo. Lo siento por los directores de museos que escribieron sobre piedra, pero los esfuerzos no han de ser dirigidos a que un niño capte la esencia de un Rothko, sino a fusionar lo lúdico con el arte, gradualmente, para que aprenda a no temer al museo y a pensar que el arte puede ser entretenido. Así conseguiremos que los pequeños comprendan el valor del arte en sus vidas y cómo a través de las creaciones artísticas pueden entender el mundo desde otra perspectiva, otra mirada, que los invita a reflexionar y emocionarse, o simplemente, a divertirse. ❖

128 | ESPECIAL RHUV

COLUMNA

Crítico de Arte y curador


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº18

Entre el juego y la experimentación:

libros de artista para primeras edades JE

REPORTA

Libros que sorprenden, divierten, provocan curiosidad e interpelan al lector. Desde España, las especialistas Anna Juan y Cristina Correro analizan un conjunto de obras que estimulan los sentidos, apelan al imaginario y proponen nuevas formas para descubrir el mundo o reconocer el entorno más cercano. →

Ilustración de Sole Poirot

Por Anna Juan Cantabella y Cristina Correro Iglesias, profesoras del Departamento de Didáctica de Literatura Infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona

ESPECIAL RHUV | 129


Q

ué son realmente los libros de artista? Nos encontramos ante obras de gran belleza y calidad artística que enseñan a leer en este nuevo milenio, ampliando el sentido de lectura, más allá de la linealidad del texto escrito. El diseñador Bruno Munari nos recuerda que el escultor checo Milos Cvach llamó a algunos de sus libros “libros ilegibles”. El artista plástico sabía muy bien que sus libros eran perfectamente legibles, pero sabía también que para la inmensa mayoría de la gente, aquello que no tiene letras, no es legible. Los libros de Munari son de los primeros en explorar el valor narrativo y comunicativo del lenguaje visual. El juego de texturas, materiales, formas, tamaños o colores se convierte en sus manos en una doble reflexión –artística y pedagógica– sobre posibles formas de narrar, más allá del paradigma letrado lineal. Un planteamiento que aún hoy se constituye como propuestas de los artistas que deciden crear libros para niños. Estos consideran al libro como un objeto digno para discurrir sobre aspectos tan abstractos y a la vez tan lúdicos como el espacio de la página, la direccionalidad de la lectura, la temporalidad, el color, las texturas o los elementos gráficos elementales, necesarios para componer cualquier dibujo (incluidas las letras).

Autores y obras fundamentales La artista coreana Suzy Lee ha sabido recoger la huella de Munari. En la obra de Lee, el lector se verá involucrado en un juego de anticipaciones sobre lo que puede encontrar dentro de un libro. Una obra para que los más pequeños puedan explorar el arte del libro como objeto, las relaciones que tejemos con el pasado, la experimentación con los colores y otros elementos a completar por el lector. Antes de ella, el artista japonés Katsumi Komagata, uno de los primeros discípulos de Munari, crea la serie 130 | ESPECIAL RHUV

“Little Eyes”. A raíz del nacimiento de su hija, compone 10 libros que proponen un itinerario de progresión en la formación lectora visual y sensorial de los más pequeños. Una obra que tiene el juego como cómplice y punto de partida inicial, que incita a buscar y encontrar, reconocer y jugar con los colores, las formas y sus posibilidades, estimulando la imaginación, la creatividad y la curiosidad. En esta misma línea trabaja la artista plástica Pascale Estellon. Sus Imagiers pour jouer para bebés, en formato de acordeón para que los lactantes puedan manipularlos y observarlos de diferentes modos y perspectivas, proponen juegos con colores básicos y formas que componen objetos cotidianos, y piden una lectura táctil, no exenta de sorpresas. Una propuesta para que los más pequeños entren en contacto con el mundo de los libros de forma física. Algo con lo que ya experimentó ampliamente Květa Pacovská: “Mis libros tienen que ser leídos con los cinco sentidos”. Solapas, troqueles, pestañas o piezas giratorias se articulan en un mundo de figuras geométricas simples y colores vivos y brillantes, para componer libros que se configuran como verdaderas experiencias de lectura sensorial. Así pues, tratar de elaborar una definición de libro de artista para niños se nos antoja bien difícil. Podríamos decir que en este tipo de obras, cualquier detalle cuenta: desde el modo de fabricación hasta el formato o los materiales elegidos para elaborarlo. Con ellos, los artistas proponen reflexiones sobre el objeto libro, sobre cómo utilizarlo o sobre cómo este se vale de diferentes elementos para crear significado. Se trata de libros que normalmente sorprenden, divierten, provocan la curiosidad e interpelan al lector. Obras que más que contar historias lineales se centran en estimular los sentidos, apelar al imaginario y proponer formas para descubrir el mundo o reconocer el entorno más cercano. ❖


Extracto ◊ Año 2014

REPORTAJE

RHUV Nº18

Arte e ilustración: el fin de las fronteras

A pesar de lo que suele decirse, arte e ilustración tienen muchas más afinidades que diferencias. En conversación con destacados artistas, investigadores e ilustradores latinoamericanos, Claudio Aguilera rompe con algunos mitos sobre una frontera que jamás debió existir y termina de botar un muro que se estaba cayendo a pedazos.

Por Claudio Aguilera, periodista y socio fundador de PLOP! Galería

Ilustración de Juliet Menéndez

ESPECIAL RHUV | 131


J

orge Coke Délano, director de la revista Topaze, en sus memorias se preguntaba: “¿Qué expectativas tenía en Chile un caricaturista?”. Sin embargo, eso no impidió que figuras de abolengo compartieran su tiempo entre la pintura de caballete y las páginas de medios masivos, marcando una constante que cruza toda la historia gráfica de nuestro país. Cabe preguntarse por qué hasta el día de hoy ilustración y arte siguen siendo considerados como expresiones irreconciliables, e incluso opuestas. “Se trata de un fenómeno del siglo XX”, explica el artista y académico César Gabler. “A mediados del siglo XIX no existía tanta sospecha. Después de todo, la ilustración y el arte compartían una base común: la representación. Las exigencias figurativas eran casi las mismas. Tal vez incluso el ilustrador gozaba de licencias que el artista no podía tomar. Eso explica que muchos de los mejores dibujos de la época hayan sido próximos a la ilustración o derechamente ilustraciones”. El pintor e ilustrador colombiano José Rosero va aún más atrás. “La obra de arte en un sentido clásico, llámese pintura, dibujo o escultura, desde antes del Renacimiento era un lujo para la clase monárquica y el clero, y posteriormente lo siguió siendo para la aristocracia y la burguesía. Sin embargo, con la aparición de los medios de reproducción técnica en el siglo XV, empezó a llegar a muchas más personas de diversas clases sociales. Esta situación, produjo un efecto negativo en quienes querían conservar para sí un material costoso y exclusivo”, comenta. Ese fenómeno se acelera en la medida en que la industrialización y el desarrollo tecnológico permiten la incorporación de sistemas de impresión cada vez más baratos y de mayor alcance, sentando las bases de una cultura de masas fuertemente cuestionada por la élite. La historia da un nuevo giro tras la Segunda Guerra Mundial. Un heterogéneo grupo de artistas que, en términos generales, se engloban dentro del Pop Art, fijan su mirada en el cómic, la gráfica publicitaria y la ilustración comercial.

132 | ESPECIAL RHUV

Aunque nunca hubo una intención reivindicatoria en su propuesta, su obra fomenta un progresivo reconocimiento de la mal llamada “baja cultura”. Paralelamente, desde el área gráfica, una nueva generación de ilustradores y escritores revoluciona el género con obras personales y poéticas que sientan las bases del libro álbum.

Otro ladrillo (menos) en el muro En un siglo en que las fronteras físicas y conceptuales se hacen cada vez más tenues, hablar de divisiones entre ilustración y arte comienza a perder sentido. “Son límites de consenso social, no reales, ni rígidos”, señala la ilustradora Margarita Valdés, quien al igual que algunas de las más destacadas autoras del circuito nacional, como Marcela Trujillo, Leonor Pérez, Karina Cocq, Soledad Poirot, Isabel Hojas y Lucía Rodríguez, tuvieron una formación en Bellas Artes, herencia que aún subsiste en sus trabajos. En este nuevo escenario, en que la ilustración se ha insubordinado del texto y es una propuesta autoral en sí misma, donde la experimentación y la búsqueda de nuevos materiales enriquecen día a día el espectro visual, no es de extrañar que sean cada vez más los creadores que se mueven con soltura entre arte e ilustración. Así, más allá de la formación del autor, del lenguaje o técnica que emplee, de que sea considerada ilustración o arte, lo que importa es la capacidad de remecer al espectador y entrar en diálogo con él. “Cuando la potencia de una obra se expresa y alcanza a la comunidad, entonces no hay distancias conceptuales, ni alta ni baja cultura, en el sentido de que no son categorías relevantes para la experiencia directa que la obra representa. Frente a una pintura de Van Gogh o una viñeta de Alberto Breccia, uno no piensa en las Bellas Artes, uno se emociona y se asombra ante una experiencia creativa. Eso, porque la verdadera creatividad está dirigida más al corazón que a la cabeza”, señala Jorge Quien, dando el golpe final a ese muro que por tantos años ha separado ilustración y arte. ❖


Extracto ◊ Año 2014

Libros difíciles

COLUMNA

RHUV Nº19

María José Ferrada

Escritora y editora de Chile para Niños

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n la mitología japonesa existe el Kappa, una especie de rana del tamaño de un niño con un caparazón y una extraña cavidad en la base de su cabeza que siempre está llena de agua, de la que viene todo su poder. Sí, los Kappa son muy peligrosos y si algún niño tiene la mala suerte de toparse con uno debe ver la forma de obligarlo a hacer una reverencia que lo haga derramar el agua que lleva en la cabeza; además, se alimentan de los niños que pasean distraídos cerca de estanques, lagunas y ríos. Cuando me hablaron de esta historia, lo primero que imaginé fue a las madres y abuelas japonesas contándosela a los niños. También imaginé a esos niños escuchándola antes de dormir, posiblemente asustados. “Mientras más asustados, mejor”, pensarían las mujeres que lo que querían era que sus pequeños no se acercaran a los ríos porque corrían peligro.

Pensé en que muchos de los padres y madres que conozco no contarían esa historia a sus niños. O la contarían omitiendo los hábitos alimenticios del protagonista. El feroz Kappa quedaría convertido en una simpática ranita. Y el cuento, por su parte, se transformaría en un tierno relato que incluso podría entregar una enseñanza sobre el cuidado del medio ambiente, el respeto a los animales o alguno de esos temas que sí pueden escuchar los niños. El problema es que el cuento habrá perdido todo su sentido, que era decir “mira niño, allá afuera hay muchas cosas hermosas, pero también hay peligros”. Las primeras versiones de Caperucita también nos explicaban cómo era el mundo. Con un bosque allá afuera, con árboles, flores y pájaros, pero también con lobos hambrientos. ❖

ESPECIAL RHUV | 133


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº18

Cristóbal Joannon Poeta y profesor de retórica en la Universidad de Chile y Universidad Adolfo Ibáñez

A

prendí a leer y a escribir en primero básico cuando la profesora Isabelle de Trenqualye me enseñó. No me costó nada. Su metodología era eficaz: a punta de sonrisas, daba la impresión de que era muy fácil alfabetizarse. Además, desde hacía al menos dos años yo quería escribir, imitando a una prima mayor que redactaba mensajes en esquelas de Sarah Kay (algunas eran para mí; tenía que pedirles a mis padres que las descifraran). Aprender a leer solo fue aprender a decodificar. Era un niño hiperquinético al que llevaban semanalmente al neurólogo. Con tal nivel de inquietud me era imposible leer más de 20 líneas seguidas, por lo que opté por las revistas de Disney. Pero el primer libro que leí entero fue La isla misteriosa; viví todo lo que ahí se contaba. Lloré cuando terminé de leerlo. ❖

134 | ESPECIAL RHUV


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº19

COLUMNA

Uso terapéutico

de los cuentos Neva Milicic

Psicóloga y escritora

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os cuentos tienen un enorme valor en términos de la alfabetización emocional de los niños. Por una parte, les permiten identificarse con los protagonistas de las historias, y por otra, les prestan un lenguaje emocional que los ayuda a comprender sus propias emociones y a comunicarse con los otros. El uso terapéutico de los cuentos nace en la terapia de adultos con Milton Erickson, quien empleaba mucho con sus pacientes las metáforas y los relatos breves. Son una estrategia que utiliza el hemisferio derecho. Muchos psicólogos los usan con frecuencia como elemento de diagnóstico, pidiéndoles a los propios niños que construyan una historia. Se les ayuda a ir armando una narrativa en que estén explícitos los sentimientos, las acciones y los finales.

También en la terapia se suelen leer cuentos que permitan al niño abrir el mundo de sus emociones. Se utiliza, por ejemplo, Martín manda su rabia (Universitaria) –que busca legitimar que todos podemos tener rabia, pero que hay que aprender cómo expresarla– o Una pesadilla en mi armario (Kalandraka), que es una muy buena metáfora para el manejo de los miedos, en especial de los sueños. Los cuentos les dan a los niños en terapia la posibilidad de descomprimirse, de hacerse una narrativa sobre sí mismos y sobre los demás. En niños que pasan por situaciones complicadas, como la muerte de un familiar o algún episodio de abuso, los libros también pueden ser reparadores. Es difícil poner los límites sobre cuándo y cómo enfrentarlos a esas realidades a través de la lectura, y por supuesto que ella por sí sola no es suficiente; se requiere una formación específica y los mecanismos terapéuticos que le brinden contención. ❖

ESPECIAL RHUV | 135


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº19

COLUMNA

No hay dos

libros iguales Barbara Fiore y Francisco Delgado Barbara Fiore Editora

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os primeros años de Barbara Fiore Editora fueron difíciles; éramos una pequeña y desconocida editorial alejada de los grandes centros. Nuestra apuesta se fue definiendo con las sucesivas publicaciones, El árbol rojo, La cosa perdida y El Tirano. Pero nuestro objetivo no ha cambiado desde entonces: acercar a nuestra lengua común a autores e ilustradores internacionales, desconocidos o poco conocidos, con ediciones esmeradas. Shaun Tan, Jimmy Liao, Suzy Lee, Wolf Erlbruch y Carll Cneut, por citar solo algunos, se han convertido en nuestros ilustradores de cabecera. Gracias a ellos hemos ido formando un catálogo de libros ilustrados para todas las edades, llenos de imágenes pictóricas, enigmáticas, alegóricas, surrealistas, aterradoras a veces.

136 | ESPECIAL RHUV

Autores que han contribuido a la evolución del libro ilustrado, tanto por la maestría técnica como por la delicadeza y sensibilidad con la que han tratado los temas como la muerte, la depresión, la emigración o el amor, temáticas que, hasta ahora, no se consideraban adecuadas para niños. Títulos como Emigrantes, La ola o El pato y la muerte, se han convertido en imprescindibles en las bibliotecas. Aunque la mayor parte de nuestro fondo lo constituyen autores extranjeros, en los últimos años hemos desarrollado proyectos propios con autores hispanos. Además de considerar el contenido como un valor esencial, cada libro es para nosotros un objeto de arte; cuidamos cada edición: el papel, la encuadernación, la tipografía, las tintas y el formato. No hay dos libros iguales. ❖


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº19

María Osorio Directora Editorial Babel Libros

L

eo apasionada y desordenadamente, de todo, desde que tengo razón. Leo porque tenía un padre que trasmitía esa pasión. Era médico, pero no le interesaba la medicina sino la evolución, y la buscaba en los libros. Un día ahorró lo suficiente y se fue a Rusia para tocar el cielo con sus propias manos. Esa pasión marcó mis lecturas; pasé rápidamente de Andersen y Cuentos de Oriente, de Julio Verne y Stevenson, a la literatura rusa. Libros largos y de ritmo lento que me enseñaron a leer con paciencia, ir poco a poco. Mis recuerdos como lectora son en soledad; no lo recuerdo a él leyéndome, o preguntándome por lo que había leído. Nunca conversamos sobre este tema; no sabíamos que él se iba a ir tan pronto, y a pesar de su insistencia tampoco imaginó que yo iba a terminar entre libros. Pero, ¿cómo no? ❖

ESPECIAL RHUV | 137


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº18

Una galería REPORTAJE portátil: el libro álbum para acceder al arte

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o deja de ser curioso recordar que cuando el libro álbum empezó a aparecer con mayor frecuencia entre las colecciones de librerías y bibliotecas, muchas personas se preguntaban por la utilidad de este género. ¿Qué hacer con un libro bellísimo, pero de tan pocas palabras y tantas imágenes? La primera lectura que le damos a un álbum debiera estar enfocada en el ojo, en la mirada del mundo icónico que construye el autor. No hay que forzar mucho las cosas para establecer una comparación con lo que solemos hacer cuando estamos frente a un cuadro en una exposición. Así, el vínculo entre el arte y el picture book asoma como un asunto necesario de revisar y analizar. No es raro constatar que la reflexión sobre la naturaleza estético-plástica del álbum surge desde los propios autores. La ilustradora checa Květa Pacovská, autora de una “performática” versión de Caperucita roja, declaró en una entrevista: “He intentado hacer 138 | ESPECIAL RHUV

A partir de una reflexión en torno al vínculo entre el arte y el libro álbum, Roberto Cabrera revisa autores y textos que introducen de manera explícita referentes artísticos y otros en los que se exponen ciertos problemas y desafíos propios del arte pictórico. los libros como objetos de arte en papel, como pequeños museos para la palabra y las imágenes. Siempre procuro hacer mi trabajo en dirección hacia un objeto de arte. Sé que no es ese el camino para todo el mundo, pero es exactamente mi camino”. Tal declaración suena a manifiesto, a discurso emancipador respecto de lo que se espera que haga un libro para niños y niñas. Hace unos años, Anthony Browne, en una entrevista, se mostró muy crítico con el sistema educativo inglés, porque desaprovechaba “la sorprendente capacidad de observación visual” de los niños. De ahí que varios de sus títulos apunten a estimular y desarrollar tal capacidad. Quizás el texto más emblemático en esta línea sea Las pinturas de Willy (FCE, 2000), por dos razones principales: la primera es la apropiación que el personaje hace de la tradición de la pintura occidental; la segunda, el programa formativo que este álbum instala. Dicho en términos sencillos, cuando Browne incluye esas últimas páginas desplegables

Ilustración de Daniel Montero

Por Roberto Cabrera, licenciado en letras, magíster en literatura y doctor en literatura UC ( † 2014)


que contienen el dato preciso de las pinturas que Willy ha recreado, lo que está haciendo es darle una oportunidad a una mediación más bien civilizadora. Quizás no haya otra instancia en la vida de un lector joven en que los nombres de Kahlo, Da Vinci, Botticelli y Seurat, entre otros, aparezcan entrelazados en un solo volumen, ligados por un personaje central que guía sus acciones desde la curiosidad y la experimentación propias de los niños. Es poco probable que el pintor belga René Magritte haya imaginado siquiera la tremenda influencia que su obra ejercería sobre autores de libros para niños y jóvenes. Lo cierto es que la iconografía que se despliega en la vasta obra plástica del belga resulta ser casi un lugar común entre los autores de álbumes. El ilustrador español Javier Sáez Castán parece haber introducido en su programa estético el legado de Magritte. Dentro de su variada bibliografía, destacamos La merienda del señor Verde, bellamente editado por Ekaré en 2007. En este álbum, el autor toma el ícono magrittiano del hombre de traje y corbata que surge en el cuadro El hijo del hombre. En la trama, Sáez Castán nos muestra al anfitrión, el señor Verde, quien invita a otros cinco señores monocromáticos a una enigmática reunión. Si bien el texto puede leerse desde una compleja perspectiva sobre las tensiones entre lo natural y lo artificial en el arte, parece más destacable la opción de Sáez Castán por el juego, el disfrute y la ausencia de explicación racional. Si bien podríamos hacer una larga lista, de momento, basta decir que el libro álbum puede funcionar no solo como una galería portátil (de ahí también la importancia, durante su lectura en voz alta, de mostrar y comentar las ilustraciones), sino también como una primera aproximación a los siempre complejos caminos de la apreciación artística. Ojo con el álbum, entonces. ❖ ESPECIAL RHUV | 139


Extracto ◊ Año 2014

Diversidad sexual y LIJ:

una aproximación

REPORTAJE

RHUV Nº19

Por Ser gio And ric crítico, investig aín, escritor, ador lite rario y e

Ilustración de Paz Calderón

ditor

140 | ESPECIAL RHUV


“Mientras más obras den cabida con seriedad, imaginación y rigor literario a la diversidad sexual, más referentes tendrán los lectores para entender una realidad que afecta, de una u otra manera, la vida de todos y que no puede ocultarse”, sostiene Sergio Andricaín en este artículo cuyo objetivo es despertar la curiosidad para reflexionar sobre el abordaje de la diversidad sexual en la LIJ.

E

n todos los continentes, cientos de millones de seres humanos son odiados, temidos, excluidos, silenciados, perseguidos, acosados, castigados e incluso asesinados por ser considerados diferentes. Las razones son diversas y van desde la religión y la nacionalidad hasta el color de su piel y el sexo. Los comportamientos sexuales que se apartan de lo que se considera “normal” han sido, desde hace largo tiempo, motivo de encarnizamiento, violencia y persecución. Curiosamente, según reportes de Amnistía Internacional, el 10% de la población mundial es homosexual y hoy son solo 14 los países donde un hombre y un hombre, una mujer y una mujer, y un hombre y una mujer, pueden casarse y tener los mismos derechos. Los libros para niños pueden contribuir al cambio de mentalidad de las nuevas generaciones en cuanto a la aceptación de la diversidad sexual. Y no solo a través de la lectura de obras informativas, sino también a través de los textos de ficción, de cuentos, novelas y poemas que aborden, con calidad artística y conocimientos científicos, distintas facetas de este tema. A continuación, algunos libros que, en distintas etapas históricas y con distintos tratamientos, han reflejado la temática de la diversidad sexual.

Un toro que olía flores Munro Leaf escribió un libro susceptible de muchas lecturas: Ferdinando,

el toro. El cuento narra la historia de Ferdinando, un toro diferente, que prefiere caminar libremente por el campo aspirando el aroma de las flores y disfrutando la belleza del paisaje de donde vive. La historia puede leerse como un personaje que se resiste a integrarse a la conducta ruda, por no decir machista y tradicional, de sus compañeros, y que prefiere entregarse a actividades delicadas, sensibles y tradicionalmente asociadas con lo femenino.

Una niña con sombra de niño En 1976 apareció en Francia Julia, la niña que tenía sombra de chico, libro álbum escrito por Christian Bruel. Esta obra aborda la problemática de una chica a quien su familia hace sentir mal con su propia imagen, señalándole en todo momento lo poco femenina que es. ¿Y cómo es Julia? No es delicada, le desagrada peinarse… Sus padres le dicen que es casi un muchachito. Una mañana, Julia descubre que tiene por sombra la de un niño y, por eso, decide enterrarse en el parque, para sepultar a esa molesta sombra.

Todo por un beso En 1992, el joven escritor colombiano, Fernando Molano, publicó su primera novela: Un beso de Dick. Este libro narrado en primera persona describe a un grupo de estudiantes bogotanos de octavo grado en los años 80 y los vínculos sentimentales que empiezan

a surgir entre ellos: Carlos y Maritza son novios; Patricia y Fabio también lo son; Libia está interesada en Felipe y Lucía, en Leonardo…, pero sucede que dos de los muchachos han descubierto que se aman.

Tres con tango Así se llama el libro escrito por Justin Richardson y Peter Parnell, basado en un hecho real: dos pingüinos del zoológico del Central Park, de Nueva York, que forman una familia distinta, Roy y Silo. Al ver que los otros pingüinos hacen su nido, Roy y Silo deciden construirse uno, pero hay algo que no logran: poner un huevo. La lectura de obras literarias que aborden lo diverso, cualquiera que sea su naturaleza, da una gran cantidad de instrumentos a los niños y jóvenes para entender lo que es diferente a ellos. De esa forma, se contribuye a construir individuos y sociedades más inclusivas y armónicas, donde todos tengan derecho a ser respetados como son y a participar en los procesos sociales. Aunque la buena literatura infantil y juvenil no se concibe para cumplir una función educativa o formativa, mientras más obras den cabida con seriedad, imaginación y rigor literario a la problemática de la diversidad sexual, más referentes tendrán los pequeños y jóvenes lectores para entender una realidad que afecta, de una u otra manera, la vida de todos y que no puede ocultarse. ❖

ESPECIAL RHUV | 141


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº19

El explorador

Por Adolfo Córdova, periodista

Entrevista

Toño Malpica, escritor mexicano

infinito

Ilustración de Constanza Riveros

¿Qué no te has atrevido a contar todavía? ¿Cómo empezaría esa historia? Confieso que, cuando una historia me demanda ser contada, me deja sin alternativas. Desde que nace la semilla en mi mente, escribirla deja de ser opcional: simplemente sé que tengo que hacerlo. Por supuesto, no me pasa con cualquier historia, solo con aquellas que me prenden fuego al interior, que no se va a extinguir sino hasta que termine la escritura.

¿Cuál ha sido el tema que más te ha costado abordar en una historia? Me pesa mucho escribir sobre el maltrato a los niños en cualquiera de sus acepciones. Por ello trato de que mi literatura sea más bien lúdica. No obstante, es cierto también que, a veces, la historia demanda echar luz sobre esas zonas oscuras, como en Los mil años, de Pepe Corcueña o Adonde no conozco nada. En Objetivo miedo, donde abordo el tema de un modo aún menos tangencial, me costó muchísimo trabajo. Honestamente, me he aventurado en este tipo de anécdotas solo porque sé que como autor, tengo la última palabra (y, en cierto modo, también el veredicto final). Me alivia saber que ningún maldito se va a escapar de la justicia si yo no lo dejo. 142 | ESPECIAL RHUV

Nació en México, DF, en 1967. Ha publicado libros tanto de ciencia ficción como de teatro, ambos géneros dirigidos a niños y adultos. Pese a su enorme interés por la música en sus primeros años, decidió estudiar Ingeniería en Computación, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Finalmente, se dedicó a la carrera literaria, manteniendo cierta presencia en el mundo musical. Es el primer mexicano en obtener el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil.


¿Cuáles son los tabúes a los que te enfrentas cada día? Me da la impresión de que el máximo tabú de nuestros días es el miedo a mostrar debilidad. El mundo nos ha hecho creer que hasta dar una moneda a un pordiosero es señal de flaqueza. O preguntar por una calle. O soltarse a llorar en el cine. A lo mejor ni es un tabú. A lo mejor nada más es un miedo como tantos otros. Pero de que existe, existe. Y lo lamento porque también a mí me asalta de vez en cuando y lo único que consigue es deshumanizar a las personas. Hubo un tiempo en el que no era problema ser imperfecto y tener dudas y equivocarse. En cambio ahora es el máximo pecado. Alguien dice frente a una espontánea cámara de celular que la capital de Puerto Rico es Paramaribo y de inmediato es llevado al patíbulo de Internet. Ojalá hiciéramos más frecuentemente el ridículo para no olvidar que justo eso somos. Y que es más digno de celebrarse que de lamentar.

¿Y a qué juegas hoy? Lamentablemente me volví muy urbano y ya no juego a los exploradores ni en la sala de mi casa. Sí juego mucho con mis hijos: deportes, juegos de mesa, a armar bloques, rompecabezas, a los piratas, a la guerra de las galaxias, a las luchas... Con mi hermano sigo jugando, pero a otras cosas: a la banda de rock y al teatro, principalmente.

¿A qué le tenías miedo? Vivíamos en una casa grande, de tres pisos. Uno de mis más grandes temores era quedarme completamente solo en esa casa. Otro, que llegara la noche, todos estuvieran ya dormidos y yo siguiera viendo –solo, por supuesto– la tele en el piso de abajo. El camino de regreso hacia mi habitación siempre estaba colmado de susurros, escalofríos, tactos inexplicables. ❖

¿Cuándo has decidido que es mejor guardar silencio? Cuando no me gusta lo que estoy escribiendo. Prefiero botarlo a la basura que hacer pasar a los demás por el incordio de leer algo que ni yo mismo puedo disfrutar.

ESPECIAL RHUV | 143


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº19

Ilustración de Gabriela Germain

Libros calificados de “subversivos”, cuentos “inmorales” y un clásico chileno que debió reescribirse para unir a los padres divorciados del protagonista. En la historia de la literatura infantil y juvenil abundan casos marcados por la censura y el temor de las editoriales a entrar en conflicto con los directores de colegios, profesores, bibliotecarios, padres y apoderados.

Por Manuel Peña Muñoz, escritor, profesor y especialista en literatura infantil

REPORTAJE

Censura en la LIJ: ayer y hoy

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n Argentina, la censura fue muy severa durante la dictadura militar. Entre 1976-1983 se censuraron muchos libros infantiles, entre ellos Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann. La dictadura consideró que los cuentos eran “subversivos”, como uno que relata una huelga de animales. En Chile, después del gobierno de Salvador Allende (19701973), el régimen militar cerró la editorial Quimantú, que difundía libros infantiles populares a bajo costo y la revista Cabrochico; todos fueron prohibidos. Posteriormente, la dictadura chilena no censuró libros infantiles simplemente porque no los hubo “censurables”. Sin embargo, varios títulos de autores chilenos causaron una situación incómoda entre profesores, bibliotecarios y padres. Es el caso de Cuentatrapos, de Víctor Carvajal, que denuncia la miseria social de la infancia, y de La composición, de Antonio Skármeta, que trata de un niño que vive el acoso militar. En el pasado, las editoriales también censuraban de acuerdo al pensamiento de cada época. Si en los años 60 los libros infantiles se censuraban por motivos políticos, en el siglo XIX se censuraron por problemas morales. Un cuento infantil en apariencia inocuo como El soldadito de plomo, fue considerado inmoral por la religiosidad imperante en la España católica. Sus editores consideraron que era inapropiado que un soldadito se enamorara de una bailarina y la cambiaron por una “virgencita”. Otro ejemplo, es el de la autora Marcela Paz, quien escribió la primera versión de su novela Papelucho en 1934. En ella registraba la vida de un niño, hijo de padres divorciados. Finalmente, al publicar la obra, la autora reescribió la historia y juntó a los padres para no tener problemas en una sociedad conservadora y católica. ❖

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Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº19 RECORDANDO A...

Por Claudia Olavarría, Socia y editora de Gata Gorda Ediciones. Académica de la Facultad de Educación UC

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or mucho tiempo, el único libro que conseguimos leer en español de Maurice Sendak fue el incomparable Donde viven los monstruos (1963). Ahora, gracias a la editorial Kalandraka, hay más y es probable que con las nuevas entregas de Sendak en español, algunos de los que admiraban Donde viven los monstruos por su especial visión del mundo infantil de fantasía, observen con ojos un poco más críticos estos nuevos ejemplares. ¿Por qué? Porque tanto La cocina de noche y Outside over there, son bastante perturbadores. ¿En qué sentido? Desde perspectivas asociadas a la ilustración y a las temáticas. Si bien el autor nuevamente se sumerge en el universo fantástico infantil, en un mundo de ensoñación y aventura, lo hace perturbando al adulto. Sin embargo, para Sendak sus mejores críticos eran justamente los niños; poco o nada le importaba perturbar a los más grandes. En los libros mencionados, la clave es la fantasía infantil y el mundo onírico.

Ilustración de Marisol Abarca

Maurice Sendak, El rey de todos los monstruos

Ilustraciones de Maurice Sendak

Se ha dicho bastante que Donde viven los monstruos es el primer álbum contemporáneo. Publicado en 1963, fue galardonado con la Medalla Caldecott en 1964 y situó al autor dentro de un selecto grupo de creadores de literatura infantil y juvenil que narran no solo desde la palabra sino que, muchas veces, principalmente desde la imagen. A Randolph Caldecott se le ha llamado el padre del libro álbum y a Sendak, desde la aparición de Donde viven los monstruos, el padre del libro álbum contemporáneo. ❖

ESPECIAL RHUV | 145


Extracto ◊ Año 2014

RHUV Nº19

El miedo a las palabras: los temas tabú en la LIJ Por Laura Guissani, profesora y editora argentina

E

xisten temas que se convierten en tabúes, que son deliberadamente soslayados y que dan como resultado libros censurados o de lectura restringida. Los editores temen publicar aquello que piensan que no se va a vender; creen que los docentes se atemorizarán frente a lo no convencional. Los maestros, a su vez, temen los reclamos de padres o directivos, por lo cual no eligen libros que les podrían acarrear conflictos. Entonces la literatura infantil y juvenil se ve envuelta en un círculo formado por editores, docentes y familias, en el que prevalece lo que se estima que estará socialmente aceptado.

REPORTAJE ¿Qué títulos se escogen para leer en la escuela? ¿Cuáles se dejan de lado y por qué? La especialista Laura Giussani reflexiona sobre el papel de los docentes, los mediadores de lectura y el mercado editorial en las decisiones que rigen el escenario actual de la LIJ.

Un aspecto interesante para pensar es que este fenómeno de “cuidado” de la infancia hacia temas que aparentemente podrían resultar nocivos según las creencias de quienes acercan los libros a los niños, no tendría correlato en otros ámbitos extraliterarios. Cabe preguntarse, por ejemplo, si lo que ven los niños actualmente en la televisión resulta tan vigilado en cuanto a temática, vocabulario o violencia como lo son los libros. La pedagogización de la literatura es una de las cuestiones que aparecen más fuertemente entre las causas que definen lo potencialmente publicable. De este modo, los valores de la obra literaria y los parámetros de calidad han pasado a un segundo plano. Se privilegia un tema si no va a resultar demasiado conflictivo o si va a poder “trabajarse” en el aula. Lo que no se puede explicar, lo que sale de la norma, lo que parece políticamente incorrecto, si bien se publica, no entra en el mercado de prescripción escolar, que es el que mueve las grandes cifras de ventas. ❖ 146 | ESPECIAL RHUV

Ilustración de Sol Díaz


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº20

Entrevista “En la poesía tienes un espacio de silencio que no tienes en el habla cotidiana” ¿De dónde nace tu conexión con la cultura japonesa y cómo te ha influido? Me gusta mucho esa cultura, siempre la estoy estudiando. También me pregunto de dónde nace eso y no lo sé. Creo que debe haber influenciado en algo mi manera de escribir. Las lecturas, y sobre todo la interacción con otras culturas y las preguntas que se abren en esos encuentros, van quedando en tu trabajo.

¿En qué momento de tu vida descubriste que querías escribir? Debe haber sido cuando aprendí a escribir, porque recuerdo que disfrutaba mucho haciendo las primeras composiciones que me enviaban de tarea en el colegio. Usaba en ellas una estructura que es bien similar a la de algunos de mis libros que abren y cierran con un poema casi idéntico (en el caso de las composiciones eran frases idénticas al inicio y al final). Entonces creo que la escritura ha tomado espacios e intensidades diferentes en distintos momentos de mi vida, pero desde que la aprendí ha estado ahí como algo importante.

María José Ferrada, escritora chilena Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

La poesía es un género bien ausente en la LIJ chilena. ¿Cómo reaccionaron las editoriales con tus propuestas? Tuve que derribar algún muro al comienzo, tomando en cuenta que la mayoría de mis trabajos están escritos en prosa poética y la literatura infantil es muy rígida: escribes poesía que rime o escribes cuento. Lo mío no encajaba en ninguna de esas categorías. Publiqué en Kalandraka, en Oxford University Press y en Jinete Azul antes de publicar el primer libro acá, y no fue porque no mandara manuscritos.

Y los niños, ¿cómo viven y experimentan tu poesía? Esa es una de las partes más divertidas de este trabajo. Porque la opinión de los niños es muy sincera; tienen pocas palabras para expresarse, entonces son más intensos y rotundos, en el buen sentido de esas palabras. Si les gusta, hacen uno propio y te lo regalan. Al mismo tiempo, si no les gusta, te lo dicen y ya está, no tienen problema con eso. ❖

Ilustración de Constanza Riveros

Nació en Temuco en 1977. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Diego Portales de Chile. Estudió Lingüística Aplicada a la Traducción en la Universidad de Santiago de Chile y realizó un máster en Estudios Asiáticos por la Universidad de Barcelona. Participó en el Taller de Escritura de la Fundación Pablo Neruda y publicó su primer libro en 2005. Ha publicado muchos libros infantiles, como el poemario Niños, por el que fue galardonada con el Premio Academia Chilena de la Lengua en 2013. En tanto, el Consejo de la Cultura y las Artes de Chile distinguió su obra Notas al margen con el premio Mejor Obra Literaria Marta Brunet. Anteriormente había sido distinguida con premio de la Fundación Cuatrogatos, de Estados Unidos, la Medalla Colibrí IBBY Chile y el premio Poesía para niños, del municipio de Orihuela, en España.

ESPECIAL RHUV | 147


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº20

El viaje ilustrado:

una propuesta para viajar leyendo

REPORTAJE

Por Mireia Duran i Passola, maestra y bibliotecaria de la red de escuelas jesuitas en Barcelona

La humanidad, el viaje y la literatura forman un triángulo indisoluble en el que el narrador cuenta sus andanzas y aporta el bagaje adquirido. Aquí, sumamos la ilustración a esta tríada.

C

uando el hombre era nómade y tenía que desplazarse en busca de alimentos y habitáculo, el viaje formaba parte imprescindible del día a día. Con el paso del tiempo, a pesar de convertirse en sedentario, la necesidad de viajar persistió. Quizás por ello la literatura ha transmitido relatos en los que viajar sigue siendo una necesidad. Descubrir, explorar, estudiar, conocer, trabajar, conquistar, huir o, simplemente, visitar, son las motivaciones. Los referentes para clasificar los viajes son muy variados. Presentamos a continuación, esta tipología: •Relato de iniciación o viaje iniciático. Tiene como objetivo desprenderse de formas caducas de la personalidad. En ¡Qué bonito es Panamá! (Kalandraka, 2010), a través de un itinerario de acontecimientos excitantes y de un imprescindible viaje interior, las formas vuelven a su locus amoenus. •Viaje interio. Al igual que el anterior, se relaciona más con la evolución personal que con el desplazamiento. En La señora Meier y el mirlo (Libros del Zorro Rojo, 2012), las obsesiones de una mujer van llenando la ilustración hasta liberarse y volar. •Viaje para descubrir el mundo. Son recorridos de un viaje físico, que pueden llegar a ser muy reales, como en El viaje de Anno (Juventud, 1999), o un juego del espacio y tiempo, como en El globo amarillo (Juventud, 2011). •Viaje de aventura. La aventura puede ser la que abraza al resto de los viajes presentados. En Vamos a cazar un oso (Ekaré, 1992), el lector experimenta la alegría del viaje en familia y el vértigo de lo desconocido. •Viaje forzado. Movimientos migratorios generados por adopción, guerras, traslados profesionales o de estudios, condiciones de vida, etc. En Lejos de mi país (La Galera, 2008) se trata el exilio a causa de un conflicto bélico. •Viaje intergaláctico. Nos transporta en el tiempo y el espacio, lejos de nuestra realidad y de nuestro planeta, como en Kommunikation zéro (Éditions du Rouergue, 2003). •El viaje final. Es el definitivo, sin retorno, es decir, la muerte física. Nana vieja (Ekaré, 2000) permite al lector acompañar los últimos días de la abuela de la protagonista. ❖ Ilustración de Karina Cocq

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Extracto ◊ Año 2015

REPORTAJE

RHUV Nº20

Viajar la ciudad Por Vólker Gutiérrez Aravena, director Letra Capital Ediciones y presidente Cultura Mapocho

Las ciudades y sus espacios públicos son sinónimo de ajenidad, peligros, barreras. Aventurarse a recorrerlas es una apuesta pedagógica por aprehenderlas para tornarlas tal y como fueron concebidas: espacios seguros de encuentro.

L

a palabra viaje, casi instantáneamente se asocia con la partida a regiones lejanas. Viajar es encontrarse con otra gente, otro clima, otros horarios, otras lenguas. Por lo mismo, es sinónimo de allegarse a lo desconocido, lo misterioso, la aventura. Y tan arraigada es la asociación viaje/lejanía que olvidamos que desconocemos buena parte de los paisajes y gentes de nuestras grandes ciudades modernas. O asumimos que el viajar por las urbes propias es cumplir con los desplazamientos rutinarios. Si creemos y queremos que las ciudades sean lugares de encuentro e intercambio, es preciso reconocerlas. Y para eso debemos ejercitarnos en viajar por ellas, lo que puede (y debe) ser un ejercicio lúdico, entretenido, educativo (de aprendizajes significativos) e incluso aventurero. Las generaciones menores, las que se están recién formando, las más dispuestas a internalizar buenas y mejores prácticas que hagan de las ciudades lugares queribles, con historia y con futuro. Por eso, también en Letra Capital Ediciones hemos centrado las primeras publicaciones en los pequeños lectores y grandes curiosos. Con formatos de fácil manejo, textos cortos y rigurosos, e ilustraciones ágiles y cuidadas, Plaza de Armas. El corazón de Santiago (2012) y Cerro Santa Lucía (2014), son una apuesta para redescubrir la ciudad y hacerla más propia y querible, partiendo por dos de los lugares más emblemáticos de la capital, con historias tan poco sabidas como entretenidas. Así entonces, la invitación es a vivir la aventura. Para que dicha empresa sea exitosa hay que planificarla. Para ello, a modo de preparación mínima, tal como se hace antes de ir a otra ciudad o país, habrá que mirar previamente en mapas de papel o digitales, la ciudad entera y los barrios o sectores a visitar. Habrá que definir los tiempos disponibles, aprender a orientarse con los puntos cardinales, conocer el uso práctico de la numeración de las casas, manejar al menos los nombres de calles principales, saber algunos de los recorridos de la locomoción colectiva, estudiar el significado de la señalética urbana... Considerado lo anterior, hay que hincar el diente en lo afectivo, en lo emocional, en la disposición al encuentro con el otro. ❖

Ilustración de Felipe Muhr

ESPECIAL RHUV | 149


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº20

Antonio Ventura Escritor y editor español

F

ui un lector tardío; comencé a leer libros en torno a los 14 años. Antes, lo único que leí fueron las historietas. Una de las tías de mi padre, Julia, era cleptómana y me enseñó a robar revistas de historietas. Por ello, aunque en casa puedo decir que casi se pasaba hambre, y mucho frío en invierno, siempre hubo muchos tebeos; y un solo libro, que me regaló una tía de mi madre cuando hice la primera comunión. Aquel cuento acompañó mi infancia hasta casi aprenderlo de memoria. Tuve que llegar a la adolescencia para empezar a leer libros, y fueron algunos clásicos juveniles que me introdujeron en ese jardín secreto que siempre es la lectura de ficción literaria. Una gratitud inmensa conservo hacia mi madre: me transmitió la idea de que de aquel mundo en el que vivíamos, solo se escapaba o con dinero o por la cultura, y dinero en aquella casa no había. Hoy creo que tampoco por el camino del dinero se escapa de la miseria humana. Quizá los libros no nos hagan mejores, pero sí más libres; libres de esa miseria. ❖

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Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº20

Dibujar

REPOR

la travesía

TAJE

Por María Isabel Molina Socia fundadora de PLOP! Galería, directora editorial en Grafito Ediciones, investigadora en edición e ilustración

Dispuesto como cuaderno o bitácora, el diario de viaje ilustrado invita a un recorrido que es más que un desplazamiento por un lejano o exótico paraje: es, paralelamente, una invitación a descubrir las múltiples facetas del viaje y sus posibilidades visuales y textuales.

P

olo, Heródoto o hasta el mismo Homero, con La Odisea, son autores que han resignificado el viaje como una instancia de descubrimiento. Más que una mera crónica descriptiva, el libro de viaje da cuenta de un discurrir emocional, en especial en su versión más íntima y sin editar: los cuadernos de viaje, que mezclan apuntes, notas sueltas y espontáneas, bocetos y material adjunto o tesoros que se van acumulando. Si se realiza una revisión a los diarios de viaje realizados en el contexto chileno, aparecen en un primer momento las figuras del naturalista y del artista. Es el caso de Claudio Gay, naturalista francés que viajó por Chile a partir de 1830 recolectando material para la extensa investigación que dio como resultado la Historia física y política de Chile. Una línea similar siguió el inglés Charles Darwin, para quien la bitácora era la herramienta principal de trabajo. Desde la perspectiva del arte, Mauricio Rugendas fue uno de los primeros en plasmar en imágenes a diversos personajes y paisajes de Chile, dando cuenta de sus costumbres y prácticas sociales. Ya situados en el siglo XX, y con el oficio del ilustrador instaurado en los medios de comunicación y en las editoriales, el cuaderno de viaje es

Ilustración de Pati Aguilera

abordado desde una perspectiva más cercana al sketchbook. Es el caso de la ilustradora Elena Poirier, quien en 1949, durante un viaje a Europa, registró en un diario rincones, personajes y oficios de diversos pueblos de España, Marruecos y Grecia. La segunda mitad del siglo XX no registra una mayor producción de diarios de viaje publicados, lo que puede deberse a los nuevos medios de registro, como la fotografía y otros dispositivos electrónicos que temporalmente desplazaron a los cuadernos y bitácoras. Hoy, el diario de viaje ilustrado ha ganado una renovada vida gracias a una nueva generación de autores que ha redescubierto en el género un formato narrativo y plástico cómodo, y que, a la vez, representa un gran desafío. Así, la chilena Frannerd publicó el fanzine Árboles bien podados. El destacado ilustrador argentino Liniers es otro de los autores latinoamericanos que han incursionado en el género. Utilizando el formato de las viñetas presentó, con su particular humor, un viaje por Europa y América editado como Conejo de viaje. Actualmente, la posibilidad de mostrar las experiencias del viaje por vías distintas a la publicación tradicional abre nuevas opciones. ❖ ESPECIAL RHUV | 151


Extracto ◊ Año 2015

El viaje en la literatura:

construyendo un imaginario nacional Por Claudia Andrade Ecchio, doctora en Literatura Chilena e Hispanoamericana, integrante de Ciel Chile

A partir de una selección de títulos chilenos, la especialista Claudia Andrade analiza cómo el viaje se convierte en una experiencia vital, que trasciende la literatura para conformar imaginarios propios de nuestro territorio.

REPORTAJE

RHUV Nº20

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l viaje constituye un núcleo privilegiado en la literatura para hablar de quiénes somos y qué deseamos ser. Este movimiento entre el ser y el querer se configura como un proyecto: el camino siempre se está recorriendo. Se trata de una linealidad imaginaria, de un permanente “estar en construcción”, de un umbral en el que la persona se encuentra entre el peregrino y el errante, es decir, entre quien recorre el camino con un objetivo y quien deambula sin destino fijo. Desde el psicoanálisis de Jung, el viaje es el espacio a través del cual se lleva a cabo el proceso de individuación, aquello que impulsa al héroe o heroína a salir del espacio familiar en búsqueda de su destino en el mundo exterior, para así retornar con los saberes que le permitirán la realización como sujeto-individuo y como sujeto-colectivo.

La magia de un escenario indómito En lo que respecta a la literatura chilena para niños, adolescentes y jóvenes, el viaje permite visualizar la construcción de imaginarios en torno a nuestra “alargada y accidentada” geografía que, a lo menos en este género, sigue manteniendo su carácter indómito y mágico. El viaje es la excusa a partir de la que se ha caracterizado nuestro territorio. Si bien en ello a veces es posible distinguir un dejo de didactismo, la mayor parte de los textos tiende a una construcción mixta entre peripecia y formación. Quizás la novela más funcional a estos fines sea Perico trepa por Chile, de Marcela Paz y Alicia Morel (1978), cuyo relato de un niño magallánico en busca de su padre presenta cierta cercanía temática con el ya famoso capítulo de Corazón, de Edmundo de Amicis (1886), en el que Marco deja su natal Génova para dirigirse a Argentina, para encontrar a su madre. Diferentes aproximaciones al territorio nacional son las realizadas en la década del 30 y 40 en las letras chilenas, época en que destacan dos textos clásicos: La ciudad de los Césares, de Manuel Rojas (1936), y El último grumete de La Baquedano, de Francisco Coloane (1941). En ambas novelas, el viaje es un pretexto, en primer lugar, para hablar de dos geografías australes: la mítica metrópolis patagónica y la ominosa patria magallánica. En segundo lugar, el viaje, es una vía de búsqueda de identidad y de reconocimiento tanto de sí mismo como del resto. En la narrativa del último trienio destacan viajes que describen nuestro territorio como un espacio mágico. Tal es el caso de La cama mágica de

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Bartolo, de Mauricio Paredes (2002), cuyo protagonista recorre la cordillera de los Andes en la comodidad de su cama como símbolo de la protección familiar que lo acompaña en sus aventuras nocturnas.

conviven lo mágico de las leyendas y la esperanza de dsifrutar del reencuentro familiar. El viaje es más que una anécdota para los protagonistas; es una experiencia vital que trasciende la literatura para conformar imaginarios propios que enriquecen nuestra forma de ver y estar en el mundo. ❖

Ilustración de Paula Bustamante

Por su parte, ha tendido a primar en la narrativa de viajes la construcción

de Chile como espacio de acogida para inmigrantes. En este contexto, destacan tres novelas: Como un salto de campana, de Víctor Carvajal (1992), Mágico sur, de Manuel Peña Muñoz (1997) y El canario polaco, de Sergio Gómez (2008). En los tres, el sur chileno se vislumbra como territorio encantado, en cuanto en él

ESPECIAL RHUV | 153


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº21 Patricia Aguilera, ilustradora chilena

“Lo importante es tener voz propia”

Por Claudio Aguilera, periodista y socio fundador de PLOP! Galería

NUESTRa ILUSTRADORa Pati Aguilera (1980) estudió Diseño en Comunicación Visual en la Universidad Tecnológica Metropolitana. En el año 2005, junto a Fito Holloway, creó la agencia de diseño AJíCOLOR desde donde ha colaborado con diversas instituciones sociales y culturales. Además, es socia fundadora de PLOP! Galería, el primer espacio en Chile dedicado exclusivamente a la ilustración, historieta y gráfica. Además, es creadora de las páginas Cositas Ricas Ilustradas y Reina Palta, donde mezcla su amor por la cocina y la ilustración.

1.

¿Qué significaba el dibujo para ti cuando eras niña? A los 10 años me di cuenta que tenía mucha capacidad para todo tipo de manualidades. No podía entender cómo mis compañeros se sacaban malas notas en Técnico Manual o Artes Plásticas, si para mí eran como un regalo que me ayudaba a subir el promedio. ¿Cuándo decidiste dedicarte al dibujo y al diseño? Cuando estaba en la universidad tenía claro que de alguna manera quería ser artista. Quería hacer exposiciones. Mostrar mi trabajo, pero no me iba bien en dibujo así que pensé en dedicarme a la fotografía. Ni siquiera era una alternativa el dibujo. Fue cuando empecé junto a Fito Holloway el proyecto de la agencia de diseño AjíColor que el dibujo volvió a ser una opción. Pero al principio no me lo creía. Después de

tomar el taller de Alberto Montt y Francisco Javier Olea entendí que para ser ilustradora no era necesario dibujar bien; que lo importante era tener una voz propia que va surgiendo con el tiempo, incluso de las propias debilidades técnicas.

3.

¿Qué diferencia hay entre ilustrar un libro de ficción y un libro informativo? Cuando ilustro una historia de ficción siento mucha libertad para crear, pero trato de no perder de vista el texto, para que las ilustraciones sigan manteniendo una relación con la palabra y el libro sea un todo. Cuando hago un libro informativo me documento mucho, voy al lugar, saco fotos, investigo y busco imágenes reales, porque soy consciente de que serán libros que los lectores utilizarán como referencia. ❖

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Ilustraciones de Pati Aguilera

2.


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº21

Libros a partir de las interrogantes de los niños Carla Baredes

COLUMNA

Licenciada en Física, especializada en Divulgación Científica Fundadora y directora de Ediciones Iamiqué con Ileana Lotersztain

S

omos científicas y nos encanta la ciencia, sobre todo la “ciencia de sobremesa”, esa que anima la conversación, sorprende, desafía las verdades indiscutidas, responde antiguas interrogantes, despierta otras nuevas y, sobre todo, se puede compartir. En ese ir y venir compartiendo saberes y curiosidades, después de años y años de oficiar de “contestadoras” de amigos, hijos de amigos y familiares (“Tenemos una pregunta para hacerte”), descubrimos que, contrariamente a lo que pueda esperarse, las personas se interesan por las cuestiones más simples. Todos –niños y grandes– sentimos curiosidad por comprender los misterios de la vida cotidiana, esos fenómenos inquietantes con los que nos topamos en la cocina, en la playa o en el tren. ¿Y por qué hacemos libros para niños? A la hora de preguntar, los niños no tienen ningún tipo de prejuicio: aceptan su ignorancia y no se sienten obligados a hacer preguntas “inteligentes” (lo ponemos entre comillas porque las preguntas que hacen los niños suelen ser muy inteligentes). Pero, por sobre todas las cosas, son entusiastas y curiosos insaciables, y adoran todo aquello que los sorprende, que los desafía, que pone en jaque su saber o sus ideas previas. Por otro lado, el libro permite replicar, miles de veces, ese momento íntimo y mágico que se produce cuando un niño quiere comprender y un adulto pone en juego todos los recursos de los que dispone para satisfacer ese deseo de saber. ¿Quién no recuerda algún libro que le leyeron de pequeño, con el que aprendió cómo circula la sangre, por qué llueve o cómo respiran los anfibios? El libro es un objeto bello, querible y lleno de contenido simbólico. ¡Nos gustan los libros! ❖

ESPECIAL RHUV | 155


Extracto ◊ Año 2015

Por Bernardita Cruz, equipo RHUV

“Siempre tuve la

certeza de que lo

que quería hacer era escribir”

Ilustración de Constanza Riveros

Lola Larra, escritora chilena

Entrevista

RHUV Nº21

¿De dónde nace esa convicción de querer ser escritora? Escribo desde niña, no recuerdo si desde los 8 o 9 años. En algún lugar conservo todavía algunos manuscritos de aquella época. Y siempre me he sentido muy privilegiada de tener este espacio, este oficio que me permite pasarlo muy bien a solas. Es una de las cosas que más disfruto, y por eso siempre tuve la certeza de que lo que quería hacer era escribir. Supongo que muchas de mis decisiones en la vida han estado marcadas por ese deseo. Pero me ha costado muchos años y mucho esfuerzo lograr darle el tiempo, la calma y el espacio que requiere. En ese sentido, mi regreso a Chile ha sido un buen refugio y me ha permitido organizarme mejor. 156 | ESPECIAL RHUV

Nacida en Santiago de Chile, su verdadero nombre es Claudia Larraguibel. Tras el golpe militar, su familia se exilió en Caracas. Allí estudió Literatura y trabajó como profesora y periodista. En 1995 se trasladó a Madrid, cursó el Master de Periodismo de El País/UAM y trabajó tres años para ese periódico. En 2006 regresó a Santiago, y escribió Al sur de la Alameda: diario de una toma, que comenzó en un cuaderno de notas, durante una visita a una de las tomas de la revolución pingüina del año 2006. Este libro ha sido ampliamente premiado: White Raven 2014, Amster-Coré 2015, Premio Marta Brunet 2015, Premio Fundación Cuatrogatos 2015, Mejor novela juvenil 2014 (Babelia, El País), Banco del Libro 2015 (Venezuela).


En el mundo de la LIJ, tu madre, Verónica Uribe, es figura fundamental. ¿Qué sientes hoy al trabajar codo a codo con ella? Mis dos hermanos han trabajado con ella, en diferentes ocasiones, desde hace mucho tiempo. Pero a mí no me parecía buena idea trabajar con la familia: pensaba que eso podría enturbiar las buenas relaciones que teníamos, así que preferí hacer mi camino sola. Cuando vine a vivir a Chile, en el 2006, Verónica me invitó a fundar juntas Ediciones Ekaré Sur, una editorial que distribuye lo que viene de Ekaré y que hace sus propios libros aquí, pensando en el público chileno. Nos lanzamos y me he dado cuenta de que mis vaticinios estaban completamente errados. Mi madre es la mejor compañera de trabajo que he tenido nunca. Nos entendemos muy bien y nos complementamos. Y sobre todo aprendo mucho; es una de las personas que más sabe de literatura infantil, y es una editora extraordinaria. Ella lleva más la parte editorial y yo me ocupo más de la gerencia. Pero somos una editorial mínima, así que al final todos hacemos de todo.

Llama la atención del éxito internacional de Al sur de la Alameda es que algo que parece tan chileno pueda calar hondo en jóvenes de otras partes del mundo. ¿Qué piensas al respecto? Si bien nunca pensé que la novela fuera un éxito, nunca dudé que podría interesar en otros países. El movimiento estudiantil está en un momento efervescente, de México a Hong Kong. No es la primera vez en la historia que los estudiantes plantan cara y denuncian los problemas sociales y políticos. Y por eso pensé que nuestra novela podía interesar tanto a un estudiante chileno como a uno colombiano uno español o uno argentino.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Vicente Reinamontes? Cuando tenía lista una primera versión del manuscrito de Al sur de la Alameda pensé que no era demasiado interesante tener solo el punto de vista de Nicolás y su diario de la toma. Faltaba algo más. Escribí un pequeño guión de esa segunda voz, y me dije que sería bonito que ese segundo narrador contara su historia en imágenes. Acababa de leer los libros de Brian Selznick, por supuesto, y estaba maravillada por la manera en que fluían texto e imagen. Entonces una de las editoras, Sara Rodríguez, buscó y buscó hasta encontrar a Vicente, que fue todo un hallazgo. Trabajamos juntos más de año y medio; nos reuníamos todas las semanas Vicente, las editoras y yo. También con el director de arte. A medida que se iba construyendo el relato en imágenes, el texto cambiaba: se acortaron cosas, se escribieron otras, entraron nuevos personajes. Y a nivel gráfico se tomaron decisiones como el color de páginas o el troquel de portada o las viñetas, que aportaban a la historia, que no eran decorativas solamente. Todo tenía sentido... Fue un proceso muy interesante, muy grupal y muy entretenido.

¿Volverás a la novela gráfica? Terminada, por fin, una novela en la que he trabajado mucho tiempo, me pondré con una novela gráfica que debía haber terminado hace tiempo. Soy de una lentitud exasperante. ❖

ESPECIAL RHUV | 157


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº21 REPORTAJE

Los nuevos

libros informativos

ya están aquí

Ilustraciones de Sol Díaz

La reconocida especialista española Ana Garralón reflexiona sobre las definiciones y usos del libro informativo, e invita a los mediadores a animar la curiosidad de los niños para que, como lectores activos, vayan en busca de lo que necesitan o les interesa.

S

iempre comienzo mis talleres preguntando a los asistentes sobre los libros informativos. Y de lo que hablamos, en general, suele ser: libros de ciencias exactas, libros para hacer las tareas, libros aburridos y libros con informaciones muy precisas. Luego, leo un libro informativo que no solo no tiene ninguno de estos atributos sino que se despliega ante nuestra mirada como un libro hermoso, profundo, con datos, a veces con humor, ilustrado de manera creativa y siempre interesante. A partir de ahí, volvemos a comenzar. Los niños desean crecer rápidamente y todo lo que pasa alrededor ocurre a gran velocidad. Un libro informativo es una buena excusa para detenerse un rato. El libro representa un punto de vista particular en

158 | ESPECIAL RHUV

Por Ana Garralón, especialista en libros para niños

torno a un tema, una oportunidad de encontrar información estructurada y completa. Con este deseo de crecer nos hablan de su necesidad de participar en las cuestiones del mundo adulto. Y nos damos cuenta de que los libros informativos les dan herramientas para su discurso. ¿Quién no conoce un niño o una niña que, orgullosamente, puede hablar con precisión de coches, de animales o de astronomía? Los adultos los escuchamos asombrados. A veces, por primera vez en sus vidas, se les mira con seriedad.

Libros que dejan huella Hay muchos libros informativos que pueden impactar en sus vidas. Libros escritos con pasión como el de la escritora colombiana Pilar Lozano Así vivo yo (Sudamericana, 2011), y las entrevistas que realizó a numerosos niños de diferentes regiones de Colombia. Historias no siempre fáciles, como niños que trabajan desde pequeños o que tienen que ayudar en las duras tareas del hogar. Los libros informativos también cuentan las contradicciones del ser humano. En el libro Los peores inventos


del mundo, subtitulado “Los artilugios más absurdos jamás imaginados”, de Jack Watkins (Océano Travesía, 2011), se explica a los niños el loco afán del ser humano por inventar. Conocemos los inventos que funcionan, claro, pero quedan atrás muchos otros que pronto son olvidados. La verdad y la belleza se encuentran también en los libros informativos, aunque sea el relato triste de algo que debe contarse. En el libro Migrar, de Juan Manuel Mateo y Javier Martínez Pedro (Ediciones Tecolote, 2011), los autores relatan el viaje de una niña y su familia a Estados Unidos, con imágenes muy elocuentes de lo que es un viaje lleno de peligros y de incertidumbres.

Niños a la caza de la información Si conseguimos animar a los niños en su curiosidad y ayudarles a que encuentren respuestas por sí mismos, entonces los libros les abrirán nuevos horizontes. Que sepan usar la información, que tengan acceso a ella, que elaboren su propio conocimiento. Todo esto les liberará de los prejuicios y las etiquetas. Tenemos que formar a un lector activo, capaz de enfrentarse a un texto sobre conceptos abstractos, que pueda buscar y encontrar lo que necesita, con curiosidad y capacidad para relacionar ideas, argumentar sus puntos de vista y escuchar opiniones diferentes. Debemos ayudarles a pasar de ser lectores-pescadores, esos que con calma miran el agua del río pasar mientras esperan a que caiga un pez en el anzuelo, a ser lectores-cazadores, que van en busca de lo que necesitan o les interesa, que saben utilizar sus propios criterios. Los libros informativos pueden ayudarnos por su variedad y por su calidad. La evasión que nos da la literatura es tan importante como la reflexión y el conocimiento que nos brindan los libros informativos. ❖ ESPECIAL RHUV | 159


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº21

Camila Valenzuela Escritora y académica. Directora CiEL Chile Uno. Mis hermanas y yo queremos ir a la playa, le decimos a mi papá que podrá seguir leyendo allá, echado en la arena. Y él dice sí, niñas, ya nos vamos, ya nos vamos. Yo lo miro sin entender, aún, por qué no puede soltar el libro y seguir con él después.

Dos. Mi mamá llega de la pega y apaga la tele. Dice que le dijeron que Los Pitufos son satánicos, así que no puedo verlos más; me pasa Papelucho. Y me lo trago casi igual de rápido que el jugo. Me doy cuenta de por qué mi papá lee tanto.

Tres. Mi hermana mayor decide estudiar Periodismo. Uno de sus primeros trabajos es imaginar y luego hacer un periódico antiguo. Mi hermana me cuenta del Renacimiento, la filosofía y la astronomía. Entiendo por qué también ella lee tanto como mi papá.

160 | ESPECIAL RHUV

Cuatro. Mi mamá se puso minimalista ahora que sus tres hijas se fueron de la casa. Quiere regalar los libros que alguna vez fueron de ella cuando niña. Aparece El negrito Sambo. Mi hermana lo quiere. Y yo también lo quiero. Mi mamá lo guarda en un canasto de mimbre, para que lo lean las nietas. Cuando los demás se van, tomo el libro y me lo llevo.

Cinco. La Pocha es la abuela de los libros. Su casa tiene un librero de muro a muro, de suelo a techo. Y todo lo ha leído, todo lo ha hablado. Ya de más grande, los leímos juntas, los comentamos juntas. ❖


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº21 REPORTAJE

Descubrir y guiar:

lecturas informativas en contextos educativos Desde su experiencia de más de dos décadas como bibliotecaria escolar, Paola Faúndez repasa algunas claves para seleccionar y trabajar con libros informativos en el aula o en la biblioteca.

Por Paola Faúndez máster en LIJ de la UAB y bibliotecaria del colegio Wenlock

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rabajar con textos informativos es una necesidad importante en una etapa en la que los niños y niñas están formando sus conocimientos de la sociedad que los rodea. Lo primordial es un mediador comprometido, que conozca una variedad importante de libros de referencia o no ficción, que tenga la habilidad de graduarlos por niveles de lectura dependiendo del lector, que logre presentarlos como libros interesantes y llenos de conocimiento, que despierte la curiosidad del lector.

Claves de un libro informativo

Ilustración de Mari Pérez

Lo primero, la presentación. Ojalá tapas duras con portadas atractivas y títulos precisos. Los formatos medianos o grandes, con hojas resistentes y empastes cosidos, funcionan muy bien para ser hojeados en grupo. Lo segundo, información correcta y verídica, con autores o alguna institución que la avalen. Además, debe ser coherente respecto a la terminología propia del contenido, acompañada por glosarios con infografías y de fácil comprensión visual.

Ideas para la clase •Ampliar la lectura de un libro literario con un cruce al libro informativo. •Presentar un tema o unidad a partir de libros informativos. navegación. •Incorporar lecturas informativas en el plan de Lenguaje. •Potenciar el uso de las revistas populares y/o especializadas. •Contar con bibliotecas de aula diversas. ❖ ESPECIAL RHUV | 161


Extracto ◊ Año 2015

REPORTAJE

RHUV Nº21

De menos a más:

El camino del libro informativo en Chile Por María Isabel Molina. socia fundadora de Plop! Galería, directora editorial en Grafito Ediciones e investigadora en edición e ilustración.

Desde los catecismos de las primeras escuelas hasta los actuales textos que conjugan ilustración y diseño de gran nivel, este género ha pasado por una constante transformación para desempeñar su rol didáctico sin dejar de ser atractivo para niños y jóvenes.

E

n qué lugar de la historia de la LIJ se puede rastrear al género del libro informativo? ¿Cuáles son sus orígenes e hitos en la trayectoria de las prácticas de lectura y de la producción editorial nacional? “No te conformes con ser claro, sé, si puedes, elegante en tu palabra”. Con esta frase la poeta Gabriela Mistral instaba a los docentes en Palabras a los maestros a imprimir belleza en los contenidos educativos. Era 1918 y en Chile la LIJ estaba tras los semanarios y revistas infantiles. Además, se gestaba un interesante movimiento de autores, ilustradores y editoriales que haría eclosión en la década de los treinta y los cuarenta. Definido hoy como un libro que brinda reflexión y que aporta a la construcción del conocimiento, tal como señala Ana Garralón en su blog Anatarambana, el informativo es en Chile un tipo de libro bastante nuevo en cuanto a su conceptualización, no así en cuanto a su desarrollo, fuertemente unido al texto educativo y al mundo escolar en sus orígenes, y que después se independizaría con propuestas cuidadas y acordes a los gustos de niños y jóvenes.

162 | ESPECIAL RHUV

El aula colonial y republicana Si consideramos los primeros libros usados en Chile por establecimientos y profesores como un posible punto de partida para escudriñar el libro informativo, aparecen los catecismos y libros religiosos –aunque hoy no encajen en la definición– como referentes ineludibles dentro del conjunto de primeros textos con funciones didácticas para niños. Otros textos importantes durante la época fueron los silabarios, siendo el más famoso, el Silabario Hispanoamericano, de Adrián Dufflocq, ilustrado por Mario Silva Ossa, Coré (1945).

Nuevos libros para nuevos públicos Con el cambio de siglo, se comienza a instalar en Chile el desarrollo de la literatura infantil. Manuel Peña Muñoz relata en Historia de la Literatura Infantil Chilena (Andrés Bello, 1982) que en la década de los 20, la preocupación por la literatura infantil se consolidaba, aunque “las publicaciones de la época tienen una connotación más bien pedagógica”.


Ilustración de Maya Hanish

A mediados del siglo XX destaca la propuesta de editoriales como Colegio, que además de libros de ficción publicó varias biografías de héroes, y Zig-Zag, que creó una colección informativa sobre ciudades, flora y vestuario, como señala Peña Muñoz. Un cambio importante que se efectuó en este período fue la incorporación de nuevos formatos, como las numerosas revistas con secciones educativas, los álbumes de láminas y los libros para colorear. Fueron hitos como Sabores de América, de Ana María Pavez y Constanza Recart, ilustrado por Isabel Hojas (Amanuta, 2009), o Animales chilenos, de Loreto Salinas (Pehuén, 2010), los que impulsaron libros ilustrados que daban cuenta de la identidad gastronómica o de la fauna del territorio. También se retoma la propuesta para colorear, con la colección “Pinta y recuerda”, del sello Ocho Libros. Pero un gran cambio vendría. Letra Capital Ediciones ha dedicado dos títulos a la historia de hitos santiaguinos como lo es Plaza de Armas. El corazón de Santiago (2012) y Cerro Santa Lucía (2014), ambos de Vólker Gutiérrez e ilustrados por Pati Aguilera y Bárbara Oettinger, respectivamente. El caso de Confín Ediciones remarca el buen momento actual del libro informativo con éxitos como Cracks, de Danilo Díaz, Jennifer King y María Paz Garafulic (2013), o Participa, 50 acciones por un mundo mejor, de King y Garafulic (2014), entre otros.

El futuro del libro informativo hacia nuevos formatos El desarrollo de las Apps y otros sistemas interactivos constituyen un nuevo reto. Pero, paralelamente, varias editoriales siguen preparando atlas, recetarios y manuales para mirar el mundo con nuevos ojos, en el mismo formato de papel y con equipos autorales bien dispuestos a asombrar a todos, grandes y chicos. ❖ ESPECIAL RHUV | 163


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº22

RECORDANDO A...

El silabario de la nostalgia Por Manuel Peña Muñoz, escritor y especialista en literatura infantil y juvenil

Dufflocq quería que el estudio de las primeras letras se transformara en algo bello y ameno. Por eso, les dedica su silabario “a los niños de habla española, con mi fervoroso deseo de hacerles llano y fácil el camino en este primer paso del conocimiento de nuestra hermosa lengua”. El autor promovió la hermandad latinoamericana poniendo en la contratapa las banderas de los países del continente

164 | ESPECIAL RHUV

junto con la española, para que los niños se sintieran integrados a una cultura hispánica común. El texto fue usado en campañas de alfabetización en zonas rurales del país y difundido en gran parte de Latinoamérica. Por esta labor idiomática y educacional, recibió la prestigiosa Orden del Rey Alfonso X el Sabio, en España. Pese a los modernos sistemas de enseñanza actual, el Silabario Hispano Americano tiene algo especial que nos hace soñar con pupitres, tinteros con una pluma de palo y una profesora de pelo blanco, haciéndonos leer: “Zulema sacó mucha maleza de la viña” o “René dibujó la cabeza de una lechuza”. Y es que después de setenta años sigue estando en los laberintos más entrañables de la memoria. ❖

Ilustración de July Macuada

E

l pedagogo chileno Adrián Dufflocq Galdames (1905-1984) creó el Silabario Hispano Americano en 1945, publicado en Santiago por la Lord Cochrane, y desde entonces suma casi un centenar de ediciones. Las recordadas ilustraciones son obra de Coré, el ilustrador de la revista El Peneca. Aquellas imágenes son únicas y nadie que se haya iniciado en las primeras letras con este libro podrá olvidar su portada, en la que aparecían dos niños sentados sobre grandes cubos con vocales, leyendo un silabario en cuya tapa estaban ellos mismos leyendo el silabario... Como gran dibujante que era, Coré dotó a las figuras de esa aureola poética que lo hacía único.


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº22

Francisco Ortega Escritor. Profesor Universidad Alberto Hurtado

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l primer libro que leí fue Moby Dick. Primero, en una versión reducida que aparecía en las primeras páginas de la revista Mampato; luego, en un corte novela juvenil de aventuras, con tapas duras amarillas y dibujos, que publicó Zig-Zag en los 60, y así hasta que finalmente me atreví con la novela íntegra, tal cual la escribió Herman Melville. Y sí, puedo decir que es el libro de mi vida. El primero y el último, el de siempre. Tenía yo 4 años y había aprendido a leer solo o jugando con mi mamá, no lo tengo muy claro. Era un ritual leer año tras año distintas versiones de Moby Dick; se convirtió en fetichismo literario. Hasta el día de hoy colecciono ediciones del libro, en diversos idiomas y formatos. ❖

ESPECIAL RHUV | 165


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº22

Literatura como espacio de acogida

REPORTAJE

La especialista Martina Fittipaldi analiza cómo la literatura puede transformarse en un espacio que permite a los recién llegados reconstruir su propia identidad y establecer un valioso diálogo Por Martina Fittipaldi, doctora en Didáctica de la Lengua y de la Literatura, profesora del Máster en Libros y LIJ (UAB y Banco del Libro) y especialista en LIJ

E

n el panorama de desplazamientos constantes entre países y también entre continentes, se hace necesario reflexionar sobre las vinculaciones existentes entre infancia e inmigración. ¿Cómo puede la literatura colaborar en ese proceso?

Infancia e inmigración Dejar la propia tierra para vivir en un nuevo sitio supone un desafío psicológico importante. El fenómeno migratorio lleva a la transformación del individuo, pero también a la modificación tanto de la sociedad de salida como de la de llegada.

Ilustración de Francisca Yáñez

Diferentes investigaciones se han dedicado a estudiar las relaciones entre infancia, migración y escuela para intentar explicar cómo viven los niños este proceso y su periodo de adaptación. Teniendo esto en consideración, Suárez Orozco y Suárez Orozco (2003) describen las maneras en que se van configurando las nuevas identidades por medio de tres clases de adaptación: •La huida étnica, que conduce a los individuos a identificarse de forma total

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con la cultura de acogida y a imitarla. •La oposición activa, que lleva a muchos niños y jóvenes a rechazar las instituciones de la nueva sociedad. •La transculturación, proceso que implica conocer y vincular creativamente diversos aspectos de las distintas sociedades por las que atraviesa el individuo. No obstante, los estilos de adaptación de los niños recién llegados dependen asimismo de las maneras en las que es concebido y abordado el fenómeno migratorio en la sociedad y, en especial, en las escuelas.

La lectura, lugar de encuentro con los otros La lectura literaria se convierte así en un espacio que posibilita el encuentro, que convoca al diálogo y la discusión entre los lectores a partir de la puesta en juego de la variedad de pensamientos y forma de leer. La literatura se convierte en un lugar desde donde salimos al encuentro con los demás para construir una sociedad abierta, dialogante y plural. ❖


Extracto ◊ Año 2015

COLUMNA

RHUV Nº22

En ese país

María José Ferrada

Escritora y editora de Chile para Niños

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xiste un país en el que viven los niños migrantes. No sabes cómo, pero un día llegas. Te llevan. Tiene una bandera que se parece a otras, pero es diferente: le falta una estrella, le sobra una línea... También el idioma suena extraño, pero se entiende. Y el paisaje. Es un paño blanco. Lo llevan en el bolsillo, junto a una aguja, y cada vez que pueden, van cosiendo algo: lo que veían por la ventana de la casa del país que dejaron, lo que dicen sus padres sobre ese lugar, lo que vieron por la ventana del avión, del bus, del barco. También van agregando algunas de las cosas. Pocas cosas, porque los niños migrantes piensan que ese país al que llegaron no les pertenece. Se los dijo una vez otro niño y ya no lo olvidaron: “vuélvete a tu país”. Era una broma, pero los niños migrantes no se rieron. Y entonces en la escuela

dijeron que los niños migrantes no tenían sentido del humor, que los niños migrantes eran raros. No hay primos ni abuelos en ese país. Tampoco hay mascotas, porque si tienes una mascota te encariñas y “algún día vamos a volver”. Pero los días pasan y el día en que vamos a volver no llega nunca. También están las fiestas. En ellas conversan, se ríen y comen la comida de allá. Esa comida se hace con ingredientes que traen los que vienen. Esa comida es la mejor del mundo. Eso dicen sus padres. La fiesta avanza y de pronto, aunque esté sonando la música, aunque estén hablando, se produce un silencio. Los padres de los niños migrantes piensan que ellos no lo notan porque son niños, pero ellos sí lo notan y saben perfectamente que esos silencios son unos agujeros que los mayores llaman nostalgia. ❖

ESPECIAL RHUV | 167


Extracto ◊ Año 2015

COLUMNA

RHUV Nº21

Esteban Cabezas

Periodista, escritor y crítico de restaurantes

Protagonistas gay en la LIJ:

de tabú a tema

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lgunos dirán que los libros y videojuegos con protagonistas homosexuales son casos aislados. Realmente, ya son tendencia. Así lo confirma el libro de John Green y David Levithan, Will Grayson, Will Grayson. Su tono, en general, es algo festivo y desenfadado –por la pluma de Green–, y algo más meditabundo en las partes de Levithan. Otro es Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo (Planeta), de Benjamin Alire Sáenz. Y hay otra novela más: Te daría el mundo, de Jandy Nelson (Alfaguara) que trata a fondo el tema de la dualidad y las opciones, con una cuota de realismo mágico y el descubrimiento que hace Noah de su sexualidad. 168 | ESPECIAL RHUV

Hay autores de LIJ que trasladan algo de lo sufrido en su temprana vida por ser gays, como ocurre con John Boyne, el célebre autor irlandés de El niño con el pijama de rayas (Salamandra), en El pacifista (Salamandra) o en El increíble caso de Barnaby Brocket (Nube de Tinta). David Lozano, escritor español de La puerta oscura (SM) –donde incluyó a dos secundarios gays–, ha escrito un interesante texto en su blog sobre los personajes homosexuales en la literatura infantil y juvenil. Según él, estos personajes están lejos de tener el protagonismo; su inclusión no debe ser por una política de corrección al uso, sino por los conflictos propios

de la edad juvenil donde este tema tiene una obvia cabida. Pero también influye quién toca el tema. La compleja y reprimida vida de Christian Andersen, las dificultades y rechazos de María Elena Walsh o el desenfado de Maurice Sendak, que salió del clóset el año siguiente de la muerte de sus padres: “Soy gay y no creo que a nadie le incumba. Solo quería ser heterosexual para que mis padres fueran felices. Y ellos nunca lo supieron”. Y esta otra frase: “Firmar ejemplares es horrible, estúpido, no significa nada. Y a mí ni siquiera me sirve para seducir a las madres bonitas de los niños lectores, porque soy gay”. ❖


Extracto ◊ Año 2015

RHUV Nº22

REPORTAJE

Recién llegados Por Carola Martínez, especialista en LIJ y editora independiente

Bajo la premisa de que todos los seres humanos somos, de una u otra forma migrantes, la especialista Carola Martínez hace un recorrido por algunas obras para niños y jóvenes que invitan al lector a empatizar con la realidad de quienes dejan lo conocido y se reinventan en un nuevo lugar.

T

odos somos migrantes, recién llegados. Pero tenemos mala memoria. Miramos con desconfianza al “nuevo”, sin recordar que no hace mucho tiempo, nosotros lo éramos también.

El que migra, cambia El migrante viaja de lo conocido a lo desconocido, donde los paisajes y las costumbres son otras. A un mundo extraño. El sociólogo francés Michel Wieviorka, señala que “el problema es que nadie sabe qué hacer con las diferencias entre los que llegan y los que ya están”. Emigrantes (Barbara Fiore Editora, 2007) es quizás el primer libro del tema en el que pensamos. La llegada del protagonista a una ciudad de seres y objetos surrealistas es el mismo tópico que aborda Eloísa y los bichos (Calibroscopio, 2014) con la historia de una niña que viaja a un nuevo país junto a su padre. “No soy de aquí”, es la primera frase del libro. El álbum que parecía una obra de ciencia ficción, hace anclaje en la realidad con una frase: “Como un bicho raro”. Y todo se transforma.

La literatura como puerta de entrada Teresa Colomer, en su artículo “Escuela e inmigración, la literatura que acoge”, señala a la literatura como punto de partida: “Un potente instrumento educativo para crear una nueva representación de las sociedades actuales que incluya diversidad de orígenes y culturas de sus individuos”. Aquí es donde el escritor decide contar lo que existe, reflejar la realidad, el dolor y el sufrimiento de un otro. Ilustración de Viviana Palma

La Gran Inmigración es uno de los escenarios, en el que una gran oleada de inmigrantes venían de Europa a América, a finales del XIX. En Stefano, María Teresa Andruetto (Sudamericana, 2004/Babel Libros, 2008) nos muestra cómo niños y jóvenes cruzaron el Atlántico por la imposibilidad de seguir viviendo en sus países natales, donde la miseria, la guerra y la crisis los expulsaban. Con todo, el proceso migratorio fue igualador; el desamparo era general y el país los recibía a todos. En Presagio de carnaval, Liliana Bodoc (Norma, 2009) nos cuenta del “bolivianito” Sabino: “Cuando Sabino Colque llegó a esa ciudad, creyó necesario reír bajito de la gente que hablaba dando gritos”. En Vuelta al sur, de Mario Méndez (Edelvives, 2012), el protagonista reconstruye la historia de su abuela. Ella escapa de la pobreza y la violencia doméstica a costa de un sacrificio supremo: desprenderse de sus hijos, a los que promete volver a buscar una vez que logre asentarse. Estos temas se mezclan con las migraciones actuales, causadas por las crisis económicas y los conflictos políticos. Vivimos en una nueva era de migraciones globales. En los libros para niños, la metáfora en la palabra y los recursos visuales de la ilustración transmiten extrañamiento. En los libros para jóvenes, es la escritura cruda y sin concesiones. No hay nada más incómodo que la migración, nada más incómodo que comenzar de cero. Cada uno en su formato y género nos da una luz sobre la realidad de esos otros que se reinventan en un lugar nuevo. Quizás es cierto, y en literatura todos somos migrantes. ❖ ESPECIAL RHUV | 169


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº23 Vicente Reinamontes, ilustrador chileno

“La ilustración y la gráfica abren nuevas maneras de ver la historia”

Por Claudio Aguilera, periodista y socio fundador de Plop! Galería

Nació en Santiago, estudió Diseño en la Universidad Católica, y fue pasante en el taller del renombrado artista chileno, Sebastián Errázuriz, en Nueva York. Ha recibido diversos reconocimientos por el libro del cual fue ilustrador, Al Sur de la Alameda, de la autora Lola Larra.

NUESTRO ILUSTRADOR

1.

Siempre la ilustración y la gráfica han estado vinculadas a los movimientos sociales. ¿Crees que libros como Al sur de la Alameda, Los años de Allende y Lota 1960 están retomando ese antiguo rol? Sí, me gusta lo que está pasando con la ilustración y la narración gráfica porque están abriendo nuevos imaginarios y nuevas maneras de visualizar la historia de nuestro país. Y eso es porque permite desarrollar una sensibilidad especial para aproximarse a los temas sociales. Además, genera un vínculo con los hechos en diversos niveles, más allá del contenido, incluyendo sensaciones, colores y maneras de leer la imagen. ¡Qué distinto va a ser para un joven enterarse del movimiento estudiantil a través de una novela ilustrada, en vez de a través de un par de capítulos de un texto de historia!

2.

Libros como los que hemos mencionado dejan en claro que la ilustración no es solo para niños. Me da risa cuando se dice que la ilustración es solo para niños porque todo lo que veo en Internet y muchos de los libros que están llegando a las librerías están dirigidos a adultos. Las obras Gay gigante, de Gabriel Ebensperger, y Diario de un solo, de Catalina Bu, son dos ejemplos de estas nuevas publicaciones que se atreven a jugar y a romper con las preconcepciones en torno a la ilustración y que muestran que los adultos están dialogando y disfrutando de los libros ilustrados.

170 | ESPECIAL RHUV

3.

¿Valía la pena un libro como Al sur de la Alameda? Su trascendencia ha sido una sorpresa. Pensábamos que era demasiado local. Pero ha coincidido con una serie de movimientos sociales en distintas partes del mundo, lo que le ha dado contingencia. Pero sobre todo es un libro que se concentra en las experiencias humanas. No se queda en la politiquería.


4.

5.

¿Te preocupa que tu siguiente libro logre la misma repercusión que Al sur de la Alameda? (Silencio) No, no tanto. Trato de ser lo más humilde y modesto que puedo con el tema de los reconocimientos. Los valoro, pero me quedo con la ingenuidad con que entré al proyecto y las satisfacciones que he obtenido hasta ahora. De lo contrario, sería un poco frustrante. Lo que sí me interesa es que el siguiente libro me enganche de la misma manera y con la misma fuerza que Al sur de la Alameda. ❖

Ilustraciones de Vicente Reinamontes

¿Eras consciente de la repercusión de tu libro desde el principio? Realmente dimensioné su impacto en la Feria del Libro de Guadalajara, cuando una mujer joven se puso a hablar y en un momento mostró una de las ilustraciones. Comenzó a llorar. Estaban todos conmocionados porque la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa sigue siendo una herida abierta para ellos y la novela los tocaba a un nivel muy profundo. Ahí entendí el propósito y sentido de hacer un libro como este.

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Extracto ◊ Año 2016

El mundo del libro

está cambiando Por Aminie Filippi, periodista y editora de la revista Había Una Vez

REPORTAJE

RHUV Nº23

Buenas noticias para el libro infantil. Buenas, no, ¡buenísimas! Los datos nos dan la razón. La literatura infantil y juvenil está disfrutando de sus mejores tiempos.

R

ecientemente la Cámara del Libro nos dio un excelente dato. Según su último informe estadístico, la producción de libros aumentó en Chile en un 9,9% con respecto al año anterior. Y lo mejor: se puede decir que este incremento se debe principalmente a la buena salud que goza la literatura infantil y juvenil, ya que esta categoría ocupa el primer lugar de la producción total. Para entendernos bien, de los 6.268 títulos editados en Chile en 2015, 624 corresponden a libros para niños y jóvenes, nada más y nada menos que el 10% del total. Esta cifra ha ido en constante ascenso en las últimas décadas: se ha multiplicado por cuatro en 15 años, un crecimiento que hace honor al surgimiento de nuevas historias y al posicionamiento de talentosos ilustradores y escritores, además de otros tipos de libro, nuevas editoriales y nuevas librerías. “Un auténtico boom”, como lo define Alejandro Melo, presidente de la Cámara Chilena del Libro, quien también señala que “este panorama es muy distinto a lo que ocurría antes del cambio de milenio y confirma que estamos experimentando un proceso de transformación de la industria editorial en nuestro país, en la que conviven las grandes editoriales, librerías y distribuidores con otros agentes editores de corte independiente. Además, han surgido nuevas corporaciones que se han desvinculado de la Cámara para focalizarse en sus propias necesidades”. 172 | ESPECIAL RHUV

Se refiere, obviamente, a la Asociación de Editores de Chile y la Cooperativa de Editores de La Furia del Libro, que pese a algunas diferencias, también confluyen con la Cámara en ferias tanto nacionales como internacionales. La idea de una colaboración conjunta está dirigida a “potenciar una marca sectorial potente y en constante crecimiento”, agrega Melo, concluyendo que “ya no somos solo un sector; hoy somos una industria”. Sergio Tanhnuz, director de publicaciones generales de la editorial SM y vicepresidente de Ibby Chile, también es de la opinión que la literatura infantil está subiendo como la espuma. “Si alguien en 1990 hubiera dicho que en los medios generales se iba a hablar de LIJ (literatura infantil y juvenil), que los rankings iban a incluir LIJ, que en las vitrinas iban a destacar portadas de LIJ, lo habrían tachado de loco”.

¿Por qué hablamos de un boom? El directivo de SM nos explica que la LIJ en Chile se levanta en un panorama muy alentador ya que hay una tremenda diversidad editorial: editoriales clásicas, nacionales, con distinto enfoque, con distintos tipos de catálogo, con distintos tipos de lectura y, al final, con diferentes tipos de lector. “Este auge de la literatura infantil -nos dice- se puede deber

a varios motivos. Uno de ellos es el debate acerca del niño, la infancia y la lectura que se plantea hoy en día, desde el punto de vista académico, en centros lectores, universidades, Ministerio de Educación (Mineduc), el Consejo Nacional de Cultura y las Artes (CNCA), la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM). Por otro lado, también hay un alza en lo juvenil, algo insospechado a lo largo de toda la historia de la lectura. Justo en el minuto en el que lo digital amenazaba con sustituir todo lo existente, ha surgido una gran diversidad editorial impresa y especializada, con buenas dosis de historias atractivas para los jóvenes”.

Termómetro del mundo editorial “La industria editorial está muy atenta a las tendencias y gustos que van adquiriendo los lectores”, dice Melo. Además, predomina la producción local, constatando que los libros más vendidos son los nacionales. Por otro lado, aumenta también la autoedición, aquella en la que el propio autor es el editor y hay un animado surgimiento de nuevas editoriales independientes y de autoedición. La ilustración también se posiciona, ya que la imagen y el diseño han acaparado una importante parte de este mapa, con libros en los que las ilustraciones tienen más peso que el propio texto. ❖


ESPECIAL RHUV | 173

Ilustraciรณn de Felipe Robles


Extracto ◊ Año 2016

Por María Isabel Molina

Entrevista

RHUV Nº23

“El mundo de la lectura sensibiliza a todos los sentidos”

Constanza Mekis, bibliotecaria, fundadora del proyecto Bibliotecas Escolares CRA y actual presidenta de IBBY Chile.

A muy grandes rasgos, ¿ha cambiado la edición infantil y juvenil en los últimos 15 a 20 años?

Ilustración de Constanza Riveros

Rotundamente, sí. Ha habido un cambio sideral en cuanto a las formas de leer, al acceso del libro y a la valoración del objeto libro. En los años noventa lo que presentaban algunas editoriales en Chile eran obras clásicas, que año a año se reeditaban. Estoy pensando en autores tradicionales como Coloane, Marcela Paz, Baldomero Lillo o lo que hacían Zig-Zag o Pehuén, en ese momento. Eran colecciones muy básicas: la materialidad de las ediciones no iban a la conquista del lector, a pesar de que tenían contenidos muy interesantes. En 10 a 12 años ya se vio un gran cambio: las editoriales dijeron “aquí estamos y tenemos que hacer un cambio”, que vino aparejado de nuevos factores y nuevos actores.

Nacida en Chile, es bibliotecaria, titulada en la Universidad de Chile. Lleva más de 30 años trabajando en el ámbito de la biblioteca escolar. Durante dos décadas estuvo a cargo de la Coordinación Nacional de Bibliotecas Escolares/CRA Enseñanza Básica y Media del Ministerio de Educación de Chile y fue ex directora para América Latina de la IASL (International Association School Librarianship). Hoy es presidenta de Ibby Chile. Ha colaborado con el Máster en Promoción a la Lectura, coordinado por la Universidad Alcalá de Henares y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, ambas en España, y también participado como maestra en la Diplomatura de Bibliotecas escolares, cultura escrita y sociedad en red de la Universitad Autónoma de Barcelona y el Centro de Altos Estudios Universitarios CAEU de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), en Barcelona, además de ser coautora del documento colectivo del CERLALC por las bibliotecas escolares de Iberoamérica. Actualmente, es profesora colaboradora en la Universidad de Zaragoza. El año 2004 recibió el Premio Cámara Chilena del Libro por su destacado compromiso con la promoción a la lectura. 174 | ESPECIAL RHUV


¿Sabían ustedes de lo importante que sería el CRA y el rol que iban a jugar en la edición?

¿Se posicionan en el mundo editorial formatos o contenidos en desmedro de la diversidad? Creo que la gracia de toda esta evolución –o revolucióndel campo editorial es que nos aproximamos a una diversidad de propuestas. Pero, depende. Porque ¿cómo hoy los libros nos muestran la diversidad de la familia, por ejemplo? Ahí no está tan presente esta diversidad. Por otra parte, en un momento se dice “ah, se necesitan leyendas”, y vamos todos con la leyenda. Ahora está la locura del libro informativo. Todavía hay una reacción a lo que se necesita y no una reflexión sobre cuáles son los grandes vacíos que existen en nuestro desarrollo editorial, un estudio profundo o un análisis en cuanto a temáticas, géneros, materialidad. Nos falta mayor conciencia de lo que producimos y lo que necesitamos.

¿Cuál es tu sueño para esta sociedad lectora?

No, no éramos conscientes de que estábamos insuflando algo tan extraordinario alrededor. Existía la necesidad de tener un catálogo robusto en distintas áreas y poco a poco las editoriales nos fueron acompañando. Primero hubo una conciencia editorial de responder y después, desde una respuesta básica, ellos mismos, al verse beneficiados fortalecieron su propia mecánica al entregar mejores libros. Era un engranaje o máquina creativa que se fue abriendo e invirtiendo, porque a su vez hizo eco en el mundo de los ilustradores. Se creó un círculo virtuoso.

¿Y si ahondamos en las prácticas de la lectura? No le podemos pedir a este ciudadano que sea lector crítico y autónomo si tenemos una familia que no cuenta todavía con las herramientas culturales; porque leer no es solo leer un libro, sino leer una obra de arte o el cine o el mundo natural; entender la música, enfrentar una fotografía o comprender la visión del autor en su contexto. No obstante, hay factores de género que se han modificado: hoy podemos ver al padre llegar a leer; antes iba directo a ver la tele. Que la mujer cuente historias a los hijos, es más tradicional, pero hoy eso también lo hace el padre y me parece interesante como transformación cultural.

Más que nada lo que genera la lectura, que es tener conciencia del otro. Si tenemos eso en nuestro caminar es porque hemos visto, conocido y nos hemos sensibilizado con lo que piensan los demás. El mundo de la lectura sensibiliza todos los sentidos, tienes opinión, fundamentación y se te abre el corazón. Sería extraordinario que esa capacidad surja desde la escuela, la familia y el campo social para tener una sociedad digna. ❖

ESPECIAL RHUV | 175


Extracto ◊ Año 2016

Ilustración de María Paz Muñoz

RHUV Nº23

REPORTAJE

Las políticas que apoyan al libro

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odo el proceso de transformación del mundo del libro de estos últimos 15 años no habría sido posible sin la Política Nacional de la Lectura y el Libro 2015-2020, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que enmarcaron institucionalmente el apoyo a la creación, producción, conservación, distribución y el consumo del libro.

Esta iniciativa parte de un tronco principal: “el acceso a la lectura y el libro es un derecho de todos, que debe ser garantizado por el Estado como factor esencial en la formación de ciudadanos creativos, reflexivos y participativos”. El objetivo era crear un Chile con lectores desde la infancia.

Las bases del despegue Los principios fundamentales de la Política se centran en: Participación. Proveer los mecanismos para transparentar las acciones relacionadas. Diversidad cultural. Reconocer, proteger y promover las culturas coexistentes en nuestro país. Interculturalidad. Chile es pluricultural, por lo que el diálogo debe fortalecer las diferentes culturas. Inclusión social. La comunidad es heterogénea en personas e intereses, sin exclusiones. Territorialidad. Colaborar con la desconcentración y regionalización de los paisajes culturales. Equidad. Asegurar un acceso equitativo en lo social, económico, etario y de género. 176 | ESPECIAL RHUV

Por Aminie Filippi, periodista y editora de la revista Había Una Vez

Los libros son un bien cultural transversal que forma y transforma la sociedad. Por eso, bien vale la pena conocer los pilares institucionales que ayudan a la construcción de este Chile más lector. Fomento de la creatividad. Reconocerla como un componente esencial. Una segunda iniciativa es el Plan Nacional de la Lectura 2015-2020, que integra como propios los principios mencionados. Vinculando la producción del libro con el lector, el fomento, el aprendizaje y la socialización de la lectura.

Fondos concursables: emprender el vuelo Sin duda, los fondos concursables han sido una de las medidas más importantes para impulsar tanto la industria editorial, el fomento lector y la creación de bibliotecas como la creación de nuevas librerías. Por ello, no está de más conocer los requisitos y la dinámica del Fondo del LIbro. ¿Eres autor, ilustrador, mediador, editor, librero? Si necesita un capital para empezar con un proyecto, conviene recordar que el Fondo del Libro es una buena opción. El período de postulación dura unos dos meses (segundo semestre), tras lo que se entra en un proceso de admisibilidad; si la propuesta es aceptada, comienza la evaluación y al mes siguiente, una comisión la revisará. Finalmente, el Consejo del Libro toma la última palabra y al terminar el año, ya debe haber una resolución, para, finalmente, firmar los convenios de los proyectos aceptados y ganadores del fondo, a principios del siguiente. ❖


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº23

¿Qué y cómo

REPORTAJE

leen los niños?

Por Aminie Filippi, periodista y editora de la revista Había Una Vez

“El papel se muere, se muere el papel”, es lo que se repetía hace algunos años. Hoy en día, el papel no solo le ha ganado la batalla a lo digital sino que los niños se están formando un nuevo y decisivo perfil como lectores.

Ilustración de Ary Marín

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al alcance tuvo el augurio del éxito rotundo del libro electrónico que se llegó a decir que no habría más libros en papel. Y aquí estamos, con la producción editorial impresa a toda máquina. Y el con el ebook decaído. Pese a que arrancó con mucha fuerza en 2009, su crecimiento se ha ido ralentizando.

Otras formas de leer Sin embargo, lo que también ha cambiado es el concepto de la lectura. Constanza Recart y Ana María Pavez, directoras fundadoras de la editorial Amanuta, comentan que los jóvenes ya no leen a los clásicos y prefieren otro tipo de lecturas en digital. Ambas coinciden en que cada niño tiene sus gustos y es mejor que lean lo que quieran a que no lean nada.

Leer a través de la imagen Los niños de hoy son más visuales. Esto explica el boom del libro álbum que por formato, tamaño y características, es impensable

disfrutarlo de otra manera que no sea impreso. Se distingue por la confluencia de lenguaje verbal y visual. Su principio es una gran imagen que habla por sí sola, no necesita más.

El libro informativo, el saber organizado y diseñado Es uno de los más antiguos de la no ficción, pero lo novedoso es la nueva mirada que se le da en la actualidad. Expuestos a tanta información como estamos, lo cierto es que los más pequeños saben más y tienen más conocimientos, pero con ello, les surgen aún más dudas que resolver.

Las sagas, la pasión de los jóvenes Se trata de volúmenes que uno tras otro atrapan a los jóvenes en lecturas aventureras, fantásticas, de acción y llenas de historias, que hacen que los jóvenes solo quieren seguir con él. Los entendidos dicen que las primeras 50 páginas de un libro son las fundamentales para “engancharse”; para decidir si se sigue o no con el resto de la obra. Las sagas usan este recurso con arte para hacer su trabajo y llevar al lector al mágico mundo de la lectura. ❖

ESPECIAL RHUV | 177


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº24

Y volvemos con que si los jóvenes leen o no Gemma Lluch

COLUMNA

Profesora y doctora en Filología de la Universidad de Valencia

178 | ESPECIAL RHUV

P

arece que las encuestas o los informes sobre la lectura no funcionan muy bien. Tal vez, si así lo hicieran tendríamos datos concretos sobre quién, cómo, cuándo y qué se lee, y seguramente estos datos vendrían a certificar lo que intuimos. Por ejemplo, que los jóvenes leen y que los adultos lo hacen mucho menos. Además, que los jóvenes leen diversos tipos de textos y en formatos diferentes y que los adultos también lo hacen mucho menos. En diferentes investigaciones hemos destacado la importancia de las nuevas formas de leer y hemos analizado las mil maneras que tienen de transformar la lectura en un acto social y compartido. Pero, recurrentemente volvemos siempre a hacernos la misma pregunta: “los adolescentes ¿leen o no leen?”. Pero es que la pregunta no es si los jóvenes leen o no. La pregunta debería ser “¿qué tipo de adolescentes lee?” y ¿qué tipo de lectura? Me explico. Una primera

aproximación a los perfiles de Twitter, a los blogs o a los canales de YouTube, donde publican sus recomendaciones los booktubers, nos muestra un perfil socioeconómico bastante repetido y similar: chicos y chicas que viajan, que dominan el inglés, que disponen de acceso a Internet, que consumen productos culturales diversos… Y algunos estudios perciben lo mismo. Pero, habría que replantearse las pregunta: · ¿Qué estamos haciendo los adultos para que las lecturas de los adolescentes y jóvenes sean las mejores posibles? · ¿Qué estamos haciendo para dar la posibilidad a los lectores de comprender tanto lo que leen en pantalla como lo que leen en papel? · ¿Qué políticas públicas vamos a diseñar y a llevar a cabo para que se publique mucho de todo y no muchísimo de muy poco, como ocurre ahora mismo? ❖


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº24

Ilustración de María Paz Muñoz

RECORDANDO A...

Roald Dahl

El gigante de la literatura infantil Mauricio Paredes, Escritor

F

ueron necesarios más de 25 años para que El gran gigante bonachón, de Roald Dahl, joya de la literatura infantil llegara a la pantalla con actores de carne y hueso (Mi amigo el gigante). Y es que Dahl no es fácil y parte de su genialidad es parecer extremadamente sencillo. Sus libros son tan entretenidos que uno los devora y queda ansioso por más, pero al mismo tiempo plantea desafíos éticos que hacen tiritar a muchos adultos. Los padres y profesores que aparecen en sus cuentos no siempre son buenos, de hecho pueden ser horribles como en Matilda. Los personajes se comportan de manera errática, como Willy Wonka en Charlie y la fábrica de chocolate o definitivamente absurda y agresiva, como en Los Cretinos. No solo sus raíces llevaron a este gran escritor a tener una personalidad mágica y a la vez reservada en extremo. También hay que tener en

cuenta una vida intensa y con grandes momentos de dolor. Su hija Olivia murió a los siete años. Estuvo casado con la talentosa actriz Patricia Neal, ganadora de un Oscar. En 1965, ella sufrió tres accidentes cerebrovasculares y Dahl se encargó de su rehabilitación. Y como si se tratara de un libro, inició un romance con Felicity Crosland, una de las mejores amigas de su mujer, lo que lo llevó al divorcio después de 30 años de matrimonio. Murió en 1990 de una enfermedad a la médula ósea y lo enterraron con su taco de billar, lápices de mina y una botella de borgoña. ❖

Ilustración de Quentin Blake

ESPECIAL RHUV | 179


Extracto ◊ Año 2016

REPORT

AJE

RHUV Nº24

Booktubers:

mediadores de los pares Por Álvaro Soffia Serrano, coordinador de fomento lector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas

El fenómeno de los booktubers (viralización de reseñas de libros, a través de un video, en Youtube) es una tendencia mundial que viene al alza y que echa por tierra la tradicional cantinela respecto a que los jóvenes de hoy no leen. Porque sí leen. Y se dejan recomendar lecturas por otros jóvenes que les hablan de sus mismos intereses en un lenguaje coloquial y cercano para ellos.

S

Salta a la vista que se trata de códigos distintos a los de la cadena tradicional del libro, por lo que resulta interesante acercar a los jóvenes a la lectura “a través de” la tecnología y no “contra” ella. Para los “nativos digitales” da lo mismo el formato, lo importante es comunicarse, romper la soledad hiperconectada a través de sus propios canales (las redes sociales). Los adultos no podemos cerrar los ojos ante esta tendencia ni quedarnos anclados en cómo ha funcionado todo hasta ahora, perpetuando el error de oponer lectura versus tecnología. Conviene, más bien, adaptarse a los tiempos. ❖

180 | ESPECIAL RHUV

Ilustración de Jorge de la Paz

i bien no arrastran masas de seguidores como los youtubers, recientemente los booktubers han sabido ganarse un espacio en las pantallas de los computadores juveniles y en las principales ferias internacionales del libro, y la atención y mimo por parte de los editores. A nuestro país, el fenómeno llegó para instalarse. Existen agrupaciones que se reúnen periódicamente en espacios públicos, librerías y bibliotecas para realizar actividades en torno a sus lecturas en común o recomendarse lecturas nuevas, todo aderezado con juegos literarios como cuestionarios sobre las obras más señaladas y el incentivo de los premios, que suelen ser otros libros.


ESPECIAL RHUV | 181


Sara Bertrand, escritora chilena.

“El lector permite que el escritor le hable al oído”

Ilustración de Constanza Riveros

Nacida en Chile, estudió Historia y Periodismo en la Universidad Católica de Chile, se tituló como periodista el año 1996 y ha trabajado en diferentes medios de comunicación escrita, además de participar en la investigación de libros de Historia.

Entrevista

Por María Isabel Molina

Primero, literatura infantil y juvenil, y ahora de adultos. ¿Cómo enfrentas al lector?

182 | ESPECIAL RHUV

Uno no enfrenta al lector, sino que, al escribir, propones una conversación más o menos significativa para él. En ese sentido, las historias de aventuras con las que debuté en la literatura infantil fueron escritas sin más pretensión que entretener a mis hijos; mi conversación estaba anclada en mi propia maternidad. Una vez que mis hijos crecieron, comencé a escribir más apegada a los temas que me inquietaban y esta etapa, podría decir parafraseando a Borges, ha sido un jardín de senderos que se bifurcan en donde las fronteras de lo infantil, juvenil y adulto se vuelven difusas.


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº24

Cuesta hablar de géneros, rangos etarios o literaturas con apellido… De hecho, a mí ni siquiera me gusta hablar de “lectores” porque me suena a rebaño. El lector, cualquier lector, es una persona que busca, que se da tiempo para detenerse y permitir que otro sujeto, el escritor, le hable al oído. Entonces, es una relación que merece respeto, cierta reverencia, pero además genera tantas posibilidades como libros y personas existen. Por eso, no creo que uno deba guiar por rango etario a nadie, más bien, tener la suficiente calidez y empatía como para comprender cuál es la conversación que le significa a la persona que tengo al frente. En eso, los niños son sumamente sanos e intuitivos.

Los personajes de tus libros suelen estar conectados con su entorno y participan de él. ¿Son un reflejo de la generación actual? Quizás tenga más que ver con el hecho de que durante mucho tiempo tuve la ilusión (o utopía) de que nosotros, los jóvenes que fuimos, podíamos cambiar el mundo, que efectivamente nuestros movimientos llevarían a derrotar a Pinochet y que la pobreza y la desigualdad no sería ese estigma con el que cargamos históricamente. Pero, luego me di cuenta de que la Historia, así con mayúscula, es un engranaje complejo y que las resonancias de los movimientos particulares son tan mínimas, que no te queda más remedio que dejar de apelar a las grandes causas para detenerte y actuar en lo que te circunda: tu propio entorno.

¿Cómo construyes narrativamente estos grupos de niños en “patota”?

Recurres a la fotografía, otro nexo con el lenguaje juvenil. ¿Cuál es tu relación con ella? La fotografía ha formado parte del lenguaje familiar desde los tiempos de mi bisabuelo, Julio Bertrand Vidal. Mi padre era un gran fotógrafo (aunque no llegara a publicar tanto como mi bisabuelo) pero, eso, de algún modo, te da cierta mirada. Aprendes a detenerte. Me parece que es un formato de mucha potencia, porque una imagen que se captura es, al mismo tiempo, un testimonio; pero también, soterradamente, un anhelo: el deseo de capturar una emoción, una forma de ver el mundo.

Pienso que tiene que ver con mi propia experiencia de infancia: me tocó crecer junto a mis primos. Entonces, es un registro al que accedo con facilidad y en el que me muevo con gusto. Por lo mismo, intento no abusar de él, sino solo cuando es necesario, cuando la historia lo requiere. Pero, claro, es indiscutible que a una edad, precisamente cuando comienza la pubertad, son tus pares los únicos referentes válidos, y en ese sentido, la “patota”, el grupo de amigos, la pandilla o como quieras llamarla, es lo que te acompaña a crecer y te ayuda a definirte también. ❖ ESPECIAL RHUV | 183


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº24 REPORTAJE

¿Qué, cómo y por qué leen los

jóvenes?

Ilustración de Ignacio Ortega

184 | ESPECIAL RHUV

Por Lorena López Sáez, licenciada en Letras Hispánicas UC, y Antonia Garcés, licenciada en Historia y Ciencias Sociales USACH, ambas del Núcleo de Investigación-Acción en Juventudes, de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) de la Universidad de Chile.


Los jóvenes son diversos, es decir, no hay una única forma de ser joven. Y ser joven hoy es distinto a haberlo sido hace 20 años, y de serlo dentro de 20. Estamos frente a una transformación social en la que las y los jóvenes participan activamente, son parte protagónica desde el punto de vista social, político, histórico y psicológico, lo que también marca las nuevas tendencias en su comportamiento, incluidos sus hábitos lectores.

H

ablar sobre qué lee la juventud de hoy no es tarea sencilla. Viendo la magnitud del movimiento estudiantil, su permanencia en el tiempo y todo lo que ha despertado en la sociedad, muchos se preguntan si estamos frente a una revolución juvenil. Pero más que hablar de una revolución, creemos estar frente a una transformación social importante, y los y las jóvenes han asumido un rol protagónico en ella. Si nos deshacemos de los numerosos prejuicios de adultos, el mundo juvenil se nos abre de par en par, como un gran abanico de oportunidades. Desde esa perspectiva más abierta es posible reconocer que hay tantos gustos e intereses literarios como jóvenes existen, y que un libro puede remover muchísimos aspectos en el interior de un lector.

Leer de todo y de otra forma Qué, cómo y por qué leen los jóvenes implica emprender un camino de investigación. Sabemos de jóvenes que leen sagas, cómics, poesía o a Nietzsche, sin embargo, también sabemos de otros muchos que ni siquiera leen los subtítulos de una película. En los personajes, ambientes y relaciones que se dan en el libro, un lector puede descubrir cosas de sí mismo, y puede vincularse con su propia historia y sus emociones. También puede, simplemente, entretenerse. Umberto Eco decía que el

lector actualiza el texto, porque leer es también un acto de comunicación y esta implica reciprocidad, roles que se intercambian en un flujo constante para significar y dar sentido.

La lectura al alcance de todos Hay mucho prejuicio en las cargas de valor que asignamos a las motivaciones para leer. Desde la perspectiva de que la lectura es un derecho, lo importante es que se fomente la lectura, se faciliten las condiciones sociales, culturales y de acceso para extender esta práctica cultural. Es difícil identificar si la juventud ha vuelto a leer en estos últimos años o si realmente no ha dejado de hacerlo nunca. En estos tiempos, en los que la información circula tan rápida y abiertamente, y en un ambiente donde la lectura se presenta como bien de consumo, existe mayor acceso a los libros, en formatos muy distintos. Tal vez, de la misma manera que las identidades juveniles de hoy se diversifican y fortalecen, los gustos también lo hacen.

fico de la sala. Elisa Bravo, asistente, dice que “hay un acercamiento a la realidad de los jóvenes. Y las editoriales escuchan esta situación”.

Los grandes hitos Con las películas como El Señor de los anillos (2001, 2002 y 2003), resurgió la lectura del libro de Tolkien (1954). Esta tendencia se consolidó con Harry Potter (primera publicación en 1997 y primera película, en 2001), serie literaria con la que convivieron y engancharon a partes iguales a miles de jóvenes y también adultos. El gran cambio fue abordar temas que a los adolescentes les interesaban, se veían reflejados, identificados. Por eso, Bajo la misma estrella (John Green, 2012, Nube de Tinta) ha resultado ser un boom. Así como las siete entregas de Harry Potter, “que marcó generación. Cada año que se editaba un nuevo libro, los lectores también habían crecido, crecían con Potter”, reflexiona Elisa Bravo.

Fomentar la lectura en jóvenes A pie de la biblioteca Para saberlo de primera fuente, el equipo de la sala juvenil de la Biblioteca de Santiago nos cuenta que las “colecciones que aquí hay se mueven según el propio movimiento de los públicos”. La demanda de los usuarios determina el tipo de fondo bibliográ-

¿Cómo se hace? No hay norma. Pero recursos innovadores como el de una profesora que pidió a sus alumnos que hicieran memes sobre Cien Años de Soledad, de García Márquez logran interconectar el texto con distintas formas de comunicar, partiendo de la base de que hoy, en la era de la información, la lectura es un derecho. ❖ ESPECIAL RHUV | 185


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº24

¿Dónde están los poetas?

REPORTAJE

Por Pablo Álvarez, editor de Ekaré Sur

Parece que tendemos a querer moldear los gustos de los jóvenes y a entregarles relatos planos, maquillados, censurados, célibes, virtuosos. Recordemos que ser joven implica pasión, rebeldía y contracorriente

L

a literatura juvenil no existe. Aunque se quejen jóvenes, profesores, bibliotecarios, blogueros, youtubers, booktubers, wikitubers o los opinólogos de Facebook y Twitter. Y tampoco lloren los editores, que pareciera que más que lectores, quieren consumidores. La legión de novelas que inunda los escaparates de librerías con poco criterio de selección, por no decir nulo, es lamentable. Estamos en la lógica del espectáculo y la acción. No aprendimos nada de la modernidad ni de las vanguardias. Y a riesgo de sonar romántico, ¿dónde están las lecturas juveniles motivadas por la pasión, las pulsiones, el deseo? Rimbaud escribió Una temporada en el infierno a los 19 años; Flaubert, a los 15, escribió un cuento que ya contenía el espíritu de Madame Bovary. Pero, hoy en día, hemos perdido el afán literario. Insistimos en entregar a los jóvenes relatos maquillados, censurados, célibes, virtuosos. Los personajes de estas narrativas nuevas son jóvenes planos, sin matices, que buscan la virtud disfrazando el relato de acción y aventura. El argumento a favor es que, de otra forma, los jóvenes no leerían. Olvidamos que la juventud es pasión, rebeldía, desadaptación y contracorriente.

¿Placer o goce por la lectura? Según Barthes, el placer “contenta, da euforia; proviene de la cultura y está ligado a una práctica confortable de la lectura”. Mientras que el goce “pone en estado de pérdida, pone en crisis su relación con el lengua186 | ESPECIAL RHUV

Ilustración de Andrea Mahnke

je”. El lector joven ideal es aquel que transita entre ambos mundos, aquel que lee placentera y gozosamente.

Salinger no tiene la culpa Jerome David Salinger solo escribió El guardián entre el centeno, que trata de un adolescente burgués y extraviado. “Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir, que no hay nadie mayor vigilándolos. Solo yo. (...). En cuanto empiezan a correr sin mirar donde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno”. Ahora toca imaginar a un ejército de lectores jóvenes, todos muy juntitos, vigilando que los niños y los adolescentes no pierdan el rumbo, no se desbarranquen en el despeñadero de la literatura juvenil actual. ❖


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº24 Gabriel Ebensperger, diseñador gráfico e ilustrador

“Lo único que podía hacer para salvarme era este libro” Por Carlos Reyes, guionista de historietas y miembro fundador de ergocomics.cl

NUESTRO ILUSTRADOR

Nació el 16 de junio de 1983, en Viña del Mar. Desde pequeño se dedicó al dibujo, la pintura y la fotografía. Estudió Diseño Gráfico en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En el 2015 dejó Santiago y regresó a su ciudad natal para dedicarse a su libro, Gay gigante.

1.

El subtítulo de tu libro Gay gigante es “Una historia sobre el miedo”. ¿Te paralizó alguna vez ese miedo? El libro habla sobre un tipo de miedo a no poder pasar desapercibido. Al crecer no me di cuenta de todo el daño que ese miedo me había hecho, pero ahora que puedo recordar y reflexionar con más distancia, me puedo dar cuenta de que me paralizó bastante. Ese miedo no me dejó disfrutar de los grandes aspectos de una vida muy linda que me tocó tener.

Ilustraciones de Gabriel Ebensperger

2.

Tu novela gráfica está llena de humor, pero en ocasiones lo que cuentas no es nada gracioso. ¿Fue este libro una especie de terapia, de lanzarlo todo afuera? Cuando tomé la decisión de dedicarme al 100% al libro hasta terminarlo por completo, la situación en la que estaba era delicada. Estaba en un trabajo que había querido tener siempre, pero que se había tornado intolerable. Lo único que podía hacer, que no era dañino para mí en ese momento, era este libro. Renunciar a ese trabajo y alejarme de ese ambiente violento, dejar Santiago y volver a vivir en Viña. En ese sentido, hacer el libro fue un salvavidas. Un tiempo después de todo ese proceso, me doy cuenta de que sí fue una terapia. ❖ ESPECIAL RHUV | 187


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº25 REPORTAJE

Ilustraciones de María José Herrada

Por Isabel Molina, periodista, directora de Grafito Ediciones y socia de Plop! Galería

P

ertenezco a una generación que aprendió a reconocer su entorno a través de las enciclopedias, programas y los juegos al aire libre. Una generación que actualmente se ha reencontrado con la flora y fauna también a través del dibujo de creadores que se dedican en forma profesional o como pasatiempo a la ilustración botánica. Los primeros trazos Según los estándares de las ciencias naturales, entre los siglos XVIII y XIX estaba todo por herborizar, es decir, recoger plantas silvestres para estudiarlas y coleccionarlas. Era una actividad indispensable de quienes llegaron a Chile. Estos viajeros sentaron las bases para los siguientes estudios

188 | ESPECIAL RHUV

La ilustración botánica florece con frescura y perfección, en uno de sus mejores momentos. Siguiendo el camino de exploradores y viajeros del siglo XIX, hoy en día y en nuestro país, esta práctica artística está alcanzando cotas muy altas, gracias a unos ilustradores muy talentosos.

sobre botánica. Es destacable cómo en el siguiente siglo estos trabajos estuvieron cruzados con otras disciplinas como son los trabajos de Claudio Gay, Ignacio Domeyko y Rodulfo Amando Philippi. Mujeres exploradoras En la labor de exploración y registro destacan María Graham y Marianne North. Graham realizó una crónica de la sociedad de la época acompañada de descripciones e ilustraciones de paisajes y su flora. North, en cambio, ejerció como ilustradora botánica, pintando la flora chilena durante cuatro meses. El desarrollo de esta disciplina se vería apuntalado en el siglo XX por

muchos nombres destacados y publicaciones aparejadas a la instauración de carreras universitarias ligadas a la botánica, desde Ingeniería Forestal hasta Paisajismo.

Fusión del arte y la ciencia Si en el siglo XIX Claudio Gay se demoró cerca de tres décadas en publicar los 30 volúmenes de su Historia física y política de Chile, hoy las redes sociales son las principales herramientas de difusión. Pero esta disciplina sigue fusionando la ciencia y el arte en un lenguaje visual específico, una observación detallada de los especímenes a plasmar y la prolijidad del trabajo final, enmarcándose dentro de la ilustración científica. ❖


Extracto ◊ Año 2016

RHUV Nº25 Geraldine Mackinnon,

Artista visual e ilustradora botánica

“La ilustración científica transmite información y la esencia del autor” Por Claudio Aguilera, fundador de Plop! Galería

NUESTRa ILUSTRADORa

Nació en Santiago en 1979. Ha formado parte de la American Society of Botanical Artists y trabajó en el Royal Botanic Garden Edinburgh. Hoy,es colaboradoa del Museo Nacionale de Historia Natural y es profesora de ilustración botánica en el Instituto de Geografía UC.

1.

La tecnología es cada vez más accesible y sofisticada, pero la ilustración es la mejor herramienta para capturar la naturaleza. ¿A qué lo atribuyes? Pienso que es así porque el dibujo hecho a mano es muy versátil y el artista puede seleccionar qué aspectos del modelo debe enfatizar según el criterio que guía la ilustración. En lo personal, ninguna imagen es tan tremendamente atractiva ni enigmática como una bella ilustración pintada a mano. Porque detrás de la perfección y la técnica impecable, hay una persona y eso nunca deja de impresionarme.

2.

Un ilustrador científico debe, justamente, trabajar con científicos. ¿Cómo es la experiencia? Un agrado. Son personas muy receptivas y respetuosas del trabajo artístico. Valoran la capacidad de los artistas de llevar un objeto o un texto a una representación visual. Es una dupla muy interesante sobre todo si ambos son abiertos de mente. Además, se estudia y aprende mucho. Eso hace que el trabajo sea dinámico.

3.

Para ti la ilustración naturalista incluye un compromiso ético y político. ¿Por qué? A través de los proyectos en los que elegimos participar, las especies que queremos retratar, las causas que decidimos apoyar, estamos enviando un mensaje a los demás. El hombre ha utilizado la imagen como medio de comunicación, educación y adoctrinamiento a lo largo de la historia. Hoy, la imagen es protagonista en las sociedades con gran acceso a la tecnología, y nosotros tenemos un rol en la difusión de las especies y de las ideas. ❖

Ilustraciones de Gerladine Mackinnon

ESPECIAL RHUV | 189


ÍNDICE TEMÁTICO

A

B C

Adaptaciones 83, 88 Alberto Montt 6,27, 28, 154 Alejandra Acosta 7, 97 Alejandra Schmidt 42,114 Alicia Morel 12, 48,152 Ana María Güiraldes 44 Ana María Soto 105 Andrea Maturana 69 Anthony Browne 19,84,103, 138 Antonio Skármeta 9, 19 Antonio Ventura 150 Arte 9, 10, 13, 16, 17, 21, 27, 34, 37, 45, 48, 50, 71, 74, 78, 83,94,121, 125, 126, 128, 130, 131, 132, 138, 139, 151,154,172, 176,177, 188 Barbara Fiore 136, 169 Benjamin Lacombe 7, 126, 127 Booktubers 178,180,186 Botánica 188,189

Camila Valenzuela 160 Carla Baredes 155 Carmen Paz Hernández 98, 193, p8 Catalina Infante 76 Cecilia Beuchat 16, 91 Censura 144,146, 186 Cine 28,34,43,63,75,83,84,88,96,117,143,175 Clásicos 29,67,68,70,77,83,91,115,150, 152 Cocina 22,108,110, 113, 145, 154, 155 Cómic 29, 34, 35, 59, 77, 78, 89, 104, 110, 116,119, 125, 132, 185, 187 Comida 109, 112, 113, 167 Constanza Mekis 110, 174 Consuelo Saavedra 47 Coré 13, 30, 162, 164 Cristóbal Joannon 134 Cuentacuentos 39, 72, 87

190 | ESPECIAL RHUV

D E F G H I

Daniel Cassany 54 Daniel Goldin 61, 78 Daniel Olave 75 Dictadura 35, 117, 122, 144 Diversidad sexual 140 Elsa Isabel Borneman 90, 144 Enriqueta Flores 30 Esteban Cabezas 58, 108, 168 Evelyn Arizpe 37 Floridor Pérez 22 Folclor 68, 71, 101, 106, 112 Fomento lector 21, 36, 61, 93, 176, 180 Fran Solar 64 Francisco Delgado 136 Gabriel Ebensperger 7, 170, 187 Gabriela Pradenas 86 Gemma Lluch 32, 178, Geraldine Mackinnon 7, 189 Gonzalo Oyarzún 11 Graciela Beatriz Cabral 87

Historieta 27,29,34,35,59,77,116,117,119,150, 154, 187 Humor 16, 27, 28, 44, 45, 56, 57, 58, 59, 71, 72, 79, 87, 100, 117, 151, 158, 167, 187

Isol 11, 49, 78


J K L

M

Jairo Buitrago 104 Jorge Díaz 72 Juan José Santos 128 Juegos 28, 31, 47, 57, 72, 73, 83, 84, 89, 117, 120, 130, 143, 168, 180, 188

M

Keiko Kazsa 113

Laura Gallego 65 Libro álbum 16, 25, 29, 37, 38, 74, 84, 97, 103,113, 117, 126, 132, 138, 139, 141, 145, 163, 169, 177 Libro digital 33, 52, 53, 54, 64, 149, 172, 177, 180 Libro informativo 63, 154, 158, 159, 161, 162, 163, 175, 177 Libro interactivo 52, 53, 163 Liliana Bodoc 23,169 Lola Larra 156 Luciano Cruz-Coke 48 Luis Pescetti 59, 100 Lukas 118

Malva Villalón 18 Manuel Gallegos 17 Manuel Peña 13, 70, 73, 90, 101, 112, 116, 144, 153, 162, 164 Marcela Trujillo 77, 125, 132 Marco Antonio de la Parra 43 María de la Luz Uribe 95 María Jesús Gil 63

María José Ferrada 82,133,147,167 María José González 48,67,122,126 María Osorio 137 María Teresa Andruetto 50,169 Mark Twain 48,115 Marta Carrasco 16 Maurice Sendak 25, 83, 102, 103, 145, 168 Mauricio Paredes 41, 58, 153, 179 Miedo 24, 43, 58, 77, 78, 79, 96, 97, 101, 102, 103, 122, 142, 143, 146, 187 Migración 51, 63, 136, 166, 169 Mónica Bombal 21 Mónica Munizaga 36

N

Naturaleza 16,70,71,138,141,189 Neva Milicic 135 Novela gráfica 29,34,35,116,157,170,187

O

Oliver Jeffers 6,38,39 Oscar Hahn 81

P

Patricia Aguilera 7,151,154,163 Patrimonio 123,124 Película 75,83,84,89,185 Pep Bruno 94 Poesía 13, 50, 51, 70, 71, 72, 82, 90, 91, 95, 100, 112,127, 147, 185 Política 21, 31, 35, 61, 128, 146,

ESPECIAL RHUV | 191


R S T V

192 | ESPECIAL RHUV

Rebeca Domínguez 98 Roald Dahl 41, 58, 83, 107, 108, 179 Roberto Ampuero 20 Roberto Cabrera 49,138

Sagas 29, 88, 96, 177, 185 Sandra Comino 40 Sara Bertrand 55, 182, 183 Sergio Tanhnuz 172

Tabú 143, 146, 168 Terror 58, 96, 101, 103 Toño Malpica 142

Viaje 29, 34, 48, 74, 80, 93, 98, 104, 148, 149, 151, 152, 153, 159,188 Vicente Reinamontes 7, 157, 170, 171 Victoria Peni 21

X

Xosé Ballesteros 80, 99

Y

Youtubers 180, 186


COMITÉ EDITORIAL RHUV María Paz Garafulic Rebeca Domínguez Magdalena Palma Aminie Filippi María Paz Muñoz Bernardita Cruz Claudio Aguilera Constanza Mekis Manuel Peña Muñoz Pablo Álvarez

Formaron parte del comité Jennifer King (Directora RHUV Nº 1-14) Carmen Paz Hernández Cecilia Beuchat María José Egaña María José González María Teresa Ferrer María Teresa Vial Sandra Gaete Verónica Uribe

ESPECIAL RHUV | 193


Colaboradores Históricos RHUV Revista n°1 Jaqueline Balcells Ana María Machado María Teresa Vial Constanza Mekis Javier Edwards Mónica Larraín María Domeyko

Revista n°2 Gonzalo Oyarzún Fanuel Díaz Verónica Uribe Yolanda Reyes María Teresa Ferrer Carolina Dell'Oro Rosana Faría Manuel Peña Muñoz

Revista n°3 Harry Abrahams Mariana Aylwin Antonio Orlando Jímenez Carmen Martínez Rojas María Teresa Ferrer Verónica Uribe Paloma Maldonado Carmen Lucía Benavides

Revista n°4 Manuel Gallegos Abarca Paola V. Faúndez García Marcela Carranza María Teresa Ferrer Malva Villalón Manuel Peña Muñoz Victoria Peni Sabina Gálvez

Revista n°5 Mónica Bombal 194 | ESPECIAL RHUV

Claudia Rodríguez María Teresa Ferrer Florencia Larraín Manuel Peña Muñoz Emma Bosch Alejandra Schmidt

Revista n°6 Claudio Iglesias Gac Yolanda Reyes Manuel Peña Muñoz Luis Bernardo Yepes Osorio Ana María Güiraldes Maili Ow González

Revista n°10 Carla Baredes Liliana Cinetto Roberto Cabrera Monique Zepeda Manuel Peña Muñoz Javier Sepúlveda Luciano Cruz-Coke

Revista n°11 Xosé Ballesteros Sara Bertrand Mauricio García Castro Sergio Tanhnuz

Revista n°7

Revista n°12

Mario Waissbluth Jimena Cosso Alicia Fredes Ferrada Susana Allori Llanos de la Torre Verdú María Eugenia Coeymans Manuel Peña Muñoz

Xosé Ballesteros Andrea Maturana Manuel Peña Muñoz Ana Cruz María Jesús Gil Carlos Genovese Esteban Cabezas

Revista n°8

Revista n°13

Carmen Muñoz Bohlken Evelyn Arizpe Francisco Ortega Fernando Tarancón Sandra Comino Mónica Munizaga Manuel Peña Muñoz Angela Thamm

Constanza Mekis Martínez Gabriela Pradenas Bobadilla Roberto Cabrera V. Pablo Álvarez Fuentes Claudia Larraguibel Daniel Olave Claudio Ledesma Isabel Molina Claudio Aguilera Xosé Ballesteros Esteban Cabezas Marcela Trujillo

Revista n°9 Elena García Huidobro Ana Garralón Gaby Vallejo Canedo Carolina Ojeda Alejandra Schmidt Manuel Peña Muñoz

Revista n°14 Carolina Schmidt Z. Xosé Ballesteros


Pep Bruno Carolina Valenzuela Catalina Infante Beovic María Isabel Molina Manuel Peña Muñoz Pablo Álvarez Esteban Cabezas Marcela Trujillo

Revista n°15 Xosé Ballesteros Macarena Areco Claudia Olavarría Pablo Álvarez F. Lucas Costa A. Lectura Lab Claudia Andrea Cerfogli F. Manuel Peña Muñoz Claudio Aguilera Andrea Contreras Márquez Óscar Bravo, Alejandra Silva Fernanda Krahn Uribe Esteban Cabezas Marcela Trujillo

Revista n°16 Ana María Soto-Aguilar Bralic Teresa Durán Luz Santa María M., Constanza Mekis M. Esteban Cabezas Xosé Ballesteros Manuel Peña Muñoz Manuel Peña Muñoz Esteban Cabezas Pablo Álvarez

Revista n°17 Gonzalo Martínez Ana Garralón Ana María Pavez Nicolás Cruz Claudio Aguilera Banco del libro Xosé Ballesteros Alejandra Schmidt Adolfo Córdova

Esteban Cabezas Pablo Álvarez

Revista n°18 Roberto Cabrera Anna Juan Cantabella Cristina Correro Iglesias Esteban Cabezas Juan José Santos Claudio Aguilera Xosé Ballesteros Adolfo Córdova Verónica Uribe Gloria Caballero Ganduglia Marcelo Escobar Esteban Cabezas

Revista n°19 Claudio Aravena G. Laura Guissani Manuel Peña Muñoz María José Ferrada Neva Milicic Sergio Andricaín Barbara Fiore, Francisco Delgado Adolfo Córdova Claudio Aguilera María Osorio Carola Martínez Claudia Olavarría Pablo Álvarez Esteban Cabezas

Revista n°20 Mireia Duran i Passola Claudia Andrade Ecchio María Isabel Molina V. Vólker Gutiérrez Aravena Abril Castillo Cabrera Claudio Aguilera Antonio Ventura Manuel Peña Muñoz Pablo Álvarez Esteban Cabezas

Revista n°21 Ana Garralón

María Isabel Molina Paola Faúndez Carla Baredes Claudio Aguilera Adolfo Córdova Manuel Peña Muñoz Pablo Álvarez Esteban Cabezas

Revista n°22 Martina Fittipaldi Carola Martínez María José Ferrada Álvaro Henríquez Ensemeyer María Isabel Molina Claudio Aguilera Manuel Peña Muñoz Pablo Álvárez Esteban Cabezas

Revista n°23 María Isabel Molina Ricardo Mendoza Claudio Aguilera Manuel Peña Muñoz

Revista n°24 María Isabel Molina Gemma Lluch Lorena López Sáez Antonia Garcés Pablo Álvarez Ana María Álvarez Álvaro Soffia Serrano Lily del Pilar Carlos Reyes Mauricio Paredes

Revista n°25 Ivonne Reifschneider, Isabel Molina María José Frazzoni Manuel Peña Muñoz Carolina Torrealba Inés del Carmen Rojas Pablo Álvarez Claudio Aguilera ESPECIAL RHUV | 195


ILUSTRADORES HISTÓRICOS RHUV Revista nº1

Revista n°9

Isabel Hojas

Oliver Jeffers

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www.oliverjeffers.com

Revista nº2 Javier Olea

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Revista nº3 Carolina Schütte

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Revista n°4 Alex Pelayo cachumbambe.com

Victor Riveros urbaterium.wordpress.com

Fabian Rivas fabianrivas.com

Consuelo Moreno flickr.com/photos/consuelomorenod

Revista n°10 Carolina Durán

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Fabian Rivas fabianrivas.com

Carla Escobedo

Victor Riveros

www.monrix.com

urbaterium.wordpress.com

Revista n°5

Loreto Corvalán loretocorvalan.free.fr

Revista n°6 Alberto Montt www.dosisdiarias.com

María José Arce

www.mariajosearce.com

Consuelo Moreno flickr.com/photos/consuelomorenod

Stefani Bravo www.behance.net/estefanibravo

Revista n°11 Bernardita Ojeda

bernarditaojeda.blogspot.cl

Catalina Fuentes

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Sebastián Miranda

Víctor Véliz

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Revista n°7 Leonor Pérez

José Marín

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Alexander Lindhorst

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Alexander@conceptosymundos.cl

Revista n°8

www.behance.net/estefanibravo

Marcelo Pérez

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Maggie Maino www.maggiemaino.blogspot.com

Amparo Phillips amparophillips.blogspot.cl

196 | ESPECIAL RHUV

Stefani Bravo

Maggie Maino

Victor Riveros

urbaterium.wordpress.com

Michelle Koryzma

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Alexander Lindhorst Alexander@conceptosymundos.cl

Stefani Bravo www.behance.net/estefanibravo

Sr. Calavera

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Revista nº13

www.pajarocontemplativo.com

Alfredo Cáceres

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Tomás Moya

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Maritza Piña

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Ana Rois Ortiz anarois.com

Marcela Trujillo

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Josefina Preumayr

Karina Cocq

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Lucía Rodríguez

Fabian Rivas

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Víctor Véliz

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Amparo Phillips

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Revista n°16 Loly y Bernardilla

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Revista n°14

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Marisol Abarca

Federico Combi

Sandra Agudo

Luis Oñate

Karina Cocq

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Guillermo Bonilla mrwilliamdraw.com

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Sandra Agudo

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Sebastián Miranda facebook.com/kulebrakobra/

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Revista n°12

Paulina Morgan

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Alejandra Acosta

Laura Varsky

Daniela Paz Acevedo

Alfredo Cáceres

Revista n°15

daniiiacevedo.blogspot.cl paumorgan.tumblr.com

Fabian Rivas fabianrivas.com

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Virginia Donoso virbujos.blogspot.cl

Daniela Hurtado

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Leonor Pérez

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Maritza Piña cargocollective.com/maripinia

Fabian Rivas fabianrivas.com

Ana Rois Ortiz anarois.com

Marcela Trujillo

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Revista n°17 Marcelo Escobar

Marisol Abarca

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Marcela Trujillo

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Elisa Monsalve

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Magdalena Armstrong

Guillermo Bonilla

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Revista n°22

Guillermo Bonilla

Raquel Echenique

Loreto Salinas

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Catalina Bustos

Francisca Yáñez

Itza Maturana

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Paloma Corral

Viviana Palma

Felipe Muhr

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Pablo Delcielo

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Sol Díaz

Marcela Trujillo

Juliet Menéndez

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Fabian Rivas

Fabian Rivas

Fabian Rivas

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Karina Cocq

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Gabriela Lyon

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July Macuada

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Manuela Montero

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Marcela Trujillo

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Gabriela Valdés

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Marcela Trujillo

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Revista n°20

Benjamin Lacombe

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Alejandra Acosta

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Revista n°23 Vicente Reinamontes www.reinamontes.com

Miguel Gallardo Karina Cocq

María Paz Muñoz

Alfredo Cáceres

Paula Bustamante

Pati Aguilera

Ary Marín

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Joanna Mora Vallejo

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Revista n°18

www.marcelatrujillo.cl

Virginia Donoso

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ESPECIAL Amparo Phillips (portada) amparophillips.blogspot.cl

Cristian Garrido cargocollective.com/cristiangarrido

Marisol Abarca Francisca Inda

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Ignacio Ortega

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Camila Grossa

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Revista n°24

Ximena Morales

Isabel Hojas

Gabriel Ebensperger

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Marisol Abarca

Ignacio Ortega

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Fabian Rivas

Andrea Mahnke

Daniela Osorio

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Marcela Trujillo

Sole Poirot

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Jorge Quien

Revista n°21

cargocollective.com/ cristiangarrido

Paula Bustamante

Pati Aguilera

Catalina Bustos

Felipe Robles

María Paz Muñoz

Gabriela Germain

Guillermo Bonilla mrwilliamdraw.com

Marcelo Escobar

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Isabel Hojas

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Daniel Montero Galán

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Laura Hurtado

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Fabian Rivas fabianrivas.com

Luisa Rivera

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Marcela Trujillo

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Sol Díaz

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Maya Hanisch

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Mari Pérez

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Revista n°19

Marisol Abarca

Claudio Romo

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Fabian Rivas fabianrivas.com

anmahnke.blogspot.cl

Jorge de la Paz

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Pilar Salazar pilarsalazar.cl

Macarena Vogel behance.net/macarenavogel

Juliet Menéndez

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jorgedelapaz.com

Paz Calderón

Cristian Garrido

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catalinabu.com marimu.cl

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Revista n°25 Geraldine Mackinnon www.minaturalismo.com

Alicia Hoffmann María José Herrada facebook.com/Floralia. MariaJoseHerrada/

ESPECIAL RHUV | 197


REVISTA HABÍA UNA VEZ

Agradecimientos especiales Banco del Libro de Venezuela Biblioteca de Santiago Bibliotecas Escolares CRA Centro Lector Lo Barnechea Comité de Valoración FHUV Consejo Nacional de la Cultura y las Artes DIBAM Fundación Cuatrogatos Fundación Germán Sánchez-Ruipérez Fundalectura Ibby Chile Lee Chile Lee Plan Nacional de Lectura SNBP Y a todas aquellas personas e instituciones que colaboraron con los distintos números de nuestra Revista y a las editoriales y auspiciadores que creyeron en este proyecto.

198 | ESPECIAL RHUV

Directoras fundadoras: María Paz Garafulic Rebeca Domínguez Directora ejecutiva: Magdalena Palma Asesoría editorial: Jennifer King, Confín ediciones Editora: Aminie Filippi Directora de Arte: María Paz Muñoz Apoyo de diseño: Francisco Páez Comité Editorial: Rebeca Domínguez, María Paz Garafulic, Magdalena Palma, María Paz Muñoz, Constanza Mekis, Manuel Peña, Claudio Aguilera, Bernardita Cruz, Pablo Álvarez y Aminie Filippi. Agradecimientos: a todos quienes participaron en este número especial y al equipo de FHUV. Ilustración de portada: Amparo Phillips

Y una mención destacada a quienes reseñaron libros Adolfo Córdova Ana María Rivera Andrea Purcell Bernardita Bravo Bernardita Cruz Carola Martínez Carolina Alvarado Carolina Maturana Catalina Insausti Cecilia Beuchat Claudia Olavarría Claudio Aguilera Constanza Ried Cristóbal Joannon Daniela Sánchez Delphine Juthier Esteban Cabezas Florencia García Gabriela Pradenas Gabriela Precht Gonzalo Oyarzún Inés Puig Isabel Molina Isabel Tenhamm Jacqueline Balcells Jennifer King

Edición Especial | Año 2016

Karla Eliessetch Lía Delia Arancibia Lorena Rodríguez Luz Jennifer Reyes Magdalena Aguayo Magdalena Palma Mari Ferrer María Isabel Aguirre María Teresa Domínguez Marta Rosselló Manuel Peña Muñoz Marco Antonio Coloma María José González María José Tapia María Paz Garafulic María Teresa Mujica Mario Valdovinos Pablo Álvarez Paola Faúndez Pep Bruno Pilar Echeverría Roberto Cabrera Sara Rodríguez Valentina Álvarez Verónica Uribe

ISBN: 978-956-8995-33-1 Representantes legales: Rebeca Domínguez y María Paz Garafulic. Avenida Apoquindo 4760, Oficina 11a Las Condes, Santiago. (+562) 23213301 / 22075744 contacto@fhuv.cl

www.fhuv.cl impreso en a impresores, chile

@fhabiaunavez /Fundación-Había-Una-Vez @fhabiaunavez


Nuestra Fundación Se dedica a la promoción del libro y la lectura en niños y jóvenes -especialmente de sectores vulnerables-, desarrollando una serie de programas relacionados con la implementación, activación y certificación de bibliotecas, así como también con la gestión de proyectos de fomento lector y la capacitación de mediadores. Misión Promover el valor de la lectura a través de programas y acciones de fomento lector que aporten al desarrollo y bienestar personal, comunitario y social. Visión Contribuir, como un referente a nivel nacional, a la formación de lectores críticos, creativos, conectados con su individualidad y conscientes del mundo que los rodea.

ESPECIAL RHUV | 199


Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Programa de Intermediaciรณn Cultural. Convocatoria 2015.

RHUV Nº ESPECIAL  
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