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Editorial Camino hacia

la independencia

Una etapa de movimiento y exploración

Hábitos, límites y

berrinches

Adiós al pañal

un paso hacia su autonomía

Los pies de tu bebé nacen sanos... consérvalos así

Publicación Trimestral. Año 3 Número 12 septiembre - noviembre de 2009   Consejo Editorial Directora Editorial Pilar González Corona Director de Arte Ricardo Ham R.

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Seguridad en el desarrollo psicomotriz

Auto-regulación

ayuda a tus hijos a conocer sus límites

Desarrollo del

Lenguaje

Diseño Gráfico e Ilustración: Andrea Vargas Figueras Ricardo Ham R.

Ventas Productos Gymboree, Alejandra García Leal

Colaboradores: Lic. Paty Fernández del Busto, Lic. Lucia Lañado, Lic. Claudia Lestrade, Psic. Mariana Ruiz Ruiz-Funes, Evenflo, Calzado Miniburbujas.

www.gymboree.com.mx Servicio de atención al público 01800 00 49626

gymboreecomparte@gymboree.com.mx

Fotografías: Gymboree Play & Music®, Gymboree® México, Ricardo Ham R.

(D. R.) © Gymboree Comparte. Marca Registrada. Año 3 Nº 12 Fecha de publicación: septiembre a noviembre de 2009. Revista trimestral, editada y publicada por: Productos Gymboree S.A. de C.V. Prol. Manuel López Cotilla # 1535, Col. del Valle, Deleg. Benito Juárez, C.P. 03100, Tel. 5524 1324. Fecha de impresión: agosto de 2009. Impreso por: Péche Impresiones S.A. de C.V. Quetzalcóatl 48, Col. Tlaxpana, Deleg. Miguel Hidalgo, C.P. 11320 Tel. 5705 0204. Tiro: 70,000 ejemplares. Certificado de Reserva de Derechos Nº 04-2003-010812190900-102. Certificado de Licitud de Título Nº 12355. Certificado de Licitud de Contenido Nº 9918. Gymboree® Comparte es una publicación gratuita, distribuida en sus centros Gymboree, consultorios pediátricos y ginecológicos. Prohibida la reproducción parcial o total del material editorial publicado en este número ©.

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E

n Gymboree® sabemos que los tres primeros años de vida de tu hijo son decisivos en el desarrollo físico, mental y emocional ya que marcarán su vida futura; por eso te ofrecemos este especial de desarrollo con información importante durante esta etapa. El desarrollo del lenguaje, control de esfínteres, auto-regulación y berrinches son algunos de los temas que incluimos en esta edición, que estamos seguros te resultará de gran interés para lograr que tu hijo tenga un desarrollo óptimo. La Lic. Claudia Lestrade, Terapeuta del Lenguaje nos habla acerca del desarrollo del lenguaje en el niño y cómo estimularlo. También centramos nuestra atención en el lado emocional y psicológico durante esta etapa con un excelente artículo de la Psic. Mariana Ruiz RuizFunez quien nos habla de los berrinches y cómo manejarlos sin perder la cordura. Asimismo incluimos un interesante artículo acerca de la auto-regulación y cómo ayudar a tus hijos a conocer sus límites. El control de esfínteres es una cuestión física y neurológica que depende totalmente del niño. Quieres saber ¿cuándo es el momento para iniciar el entrenamiento?, encuentra la respuesta en este artículo escrito por Paty Fernández del Busto, directora del Programa Gymboree®. Estudios recientes confirman la peligrosidad de las andaderas. Conoce los Centros de Actividades y Desarrollo que están diseñados para cuidar de la seguridad en el desarrollo psicomotriz de tu bebé mientras él desarrolla sus habilidades en el proceso de aprendizaje para caminar. Ahora que el niño tiene movilidad, existen diversas opiniones sobre cuando es el momento en el que debe empezar a usar zapatos y cómo deben amoldarse a él. Como siempre les invitamos a que nos escriban comentarios y sugerencias a: gymboreecomparte@gymboree.com.mx Les recordamos que ya cuentan con nuestra revista digital sólo necesitan ingresar a la página web: www.gymboree.com.mx

Agradecemos los e-mails que nos alientan a seguir buscando temas de interés.

Pilar González Corona Directora Editorial

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Por: Lucía Lañado

Lic. en Pedagogía y Maestría en Orientación Familiar

Gymboree del Valle

Es el camino que tu hijo empieza a recorrer a partir de los 2 a 3 años en que inicia su proceso de autonomía. Ahora, este pequeñito a quien antes le ponías moños a tu gusto, gorras de colores, mocasines y ni repelaba, de pronto se convierte en un rebelde pero ¡con causa! pues está avanzando el sentido del “yo” y el reconocimiento de “él o ella” como un individuo distinto de los demás. Es decir, que desde este punto de vista, tu hijo está “naciendo” en el sentido de “sí mismo” y está inmerso en un proceso de maduración global. Así, su cuerpo cuenta con mejor coordinación y control que le permite desvestirse, ir al baño, comer solo, correr, subir, bajar... ¡Ufff! Es cada vez menos dependiente de que otros hagan cosas que ahora el/ella siente capaz de hacer por sí mismo. Esa necesidad de ser autónomo es parte esencial de su desarrollo emocional por lo cual debe contar con la confianza suficiente para llevar a cabo sus proyectos, cuestión que en gran parte, depende de los estímulos y las oportunidades que el ambiente le ofrezca.

Esta etapa de su vida es básica pues empieza a enriquecer su autoestima, la confianza en sí mismo y en su capacidad.

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Echemos un vistazo al interior de esta persona en pleno proceso de formación y veremos que, de base hay una necesidad de identificarse y reconocerse como individuo, lo que le invita a ser más independiente. Entonces es claro que surge la bien conocida virtud de la voluntad y la tendencia al negativismo. ¡Oh si! ahora lo percibes mejor... ¿verdad? “¿quieres agua?” “¡No!” “¿quieres jugar?” “¡No!”, “¿quieres comer?” “¡No!,” “¿quieres?, ¿quieres?,¿quieres?”, “¡No, no, no!” ¡uyy!, Así es, tenemos entre nosotros un claro ejemplo de que la llamada “primera pubertad” es tan real como los cambios hormonales que dentro de sí traen a tu hijo hecho bolas. Y a ti también, ¿verdad?.


Hablando de crisis

Habrás notado, seguramente, que las actitudes de tu hijo son incongruentes, es decir, de pronto ya no quiere saber nada sobre un delicioso helado napolitano y a los 10 minutos te pregunta que dónde está el helado, que siempre sí. Su comportamiento es así ya que atraviesa por una crisis emocional entre la auto-regulación de su conducta, la regulación y el control externo. Es decir, está mas consciente de sus actos y de las consecuencias de los mismos, así como está desarrollando una virtud básica en la madurez emocional: la virtud del propósito y el poder establecer y perseguir metas con la responsabilidad de sus resultados.

Con sus iguales

Tu niño tiene necesidad de pertenencia así como de formar nuevos vínculos afectivos aunque en ningún momento quiere dejar los vínculos afectivos que mantiene entre ustedes. Disfruta la compañía de otros guerreros con quien jugar y compartir alegrías. Ahora es más sensible a señales afectivas positivas y negativas que percibe en los demás, así aprende de la congruencia del ambiente que lo rodea. De este modo, puede crecer en sentimientos de empatía y a responder a los sentimientos de los demás. Quizá ahora comprendes mejor por qué tu rebelde si tiene causa; es más, tiene oportunidad de logros, por ejemplo: • • • •

Desarrolla confianza y autonomía. Enriquece su autoestima. Surge su personalidad, puede dirigir y hasta censurar su propia conducta. Reconoce sus límites y su capacidad diversa, entre otros.

Es momento de entrar en acción. Tan importante es conocer las circunstancias como algunas estrategias de acción y ustedes como papás juegan un papel muy importante en el “camino hacia su independencia”. Antes que otra cosa, ve dentro de tí y encuentra una buena dosis de paciencia, de respeto y de admiración por tu hijo, después con ellos puedes tomar algunas ideas para enriquecer su camino y recuerda que en educación no hay recetas, así que aprovecha también tu creatividad y todo el amor que tienes para tu hijo.

Algunas estrategias • • • • • • • • • • • • • • • • •

La libertad ilimitada no es saludable, no está listo para todo. Da oportunidades para tomar decisiones. Respeta y admira su iniciativa. Muestra interés en lo que hace. Cuando tiene o debe hacer algo (como bañarse), simplemente actúa. Tampoco es bueno dar demasiadas explicaciones. Evita provocarle mucho e imponer demasiados límites. Ofrece una guía firme con límites seguros. Encomienda pequeñas tareas que inviten a la responsabilidad y la cooperación. Respeta su intimidad. No seas demasiado permisivismo ya que alienta el egoísmo. Autoridad bien entendida. Se congruente y flexible, ofrece alternativas. Sugiere, no ordenes. Da tiempo. Treguas en vez de castigos. Valora, respeta, admira

Déjalo ejercer su personalidad y descubre lo maravilloso que tu hijo es.

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Por: Lic. Paty Fernández del Busto Directora del Programa Gymboree A partir del primer cumpleaños, tu hijo inicia una etapa increíble, llena de acción en la que él decide a dónde quiere ir y qué quiere hacer. Atrás quedaron las largas siestas y las horas tranquilas sentado en la carreola disfrutando lo que los padres decidían hacer con él; ahora sus grandes necesidades de desarrollo son el movimiento y la exploración. En cuanto empieza a caminar parece que nadie lo para, todo le llama la atención y hacia allá se dirige sin importarle distancias ni obstáculos. Moviéndose, tu hijo aprende a controlar su cuerpo, a coordinar sus músculos, a integrar el sentido de la velocidad, distancia, gravedad y dimensiones como arriba–abajo, grande–chico y cerca–lejos. Disfruta practicando lo que ya sabe hacer y conforme va adquiriendo mayor seguridad, intenta nuevos retos que le permiten adquirir habilidades más complejas como son, escalar, sortear obstáculos, brincar o bailar. Es un momento de su vida lleno de retos y conquistas. Otra característica de esta etapa es su curiosidad inagotable que lo lleva a investigar todo lo que se encuentra a su alrededor. Quiere descubrir cómo son las cosas y cómo funcionan; aprieta botones, abre manijas, deshace el papel de baño y mucho más. Ya no sólo le interesa saber cómo se siente un objeto, a qué huele o a qué sabe, sino que ahora investiga

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para qué le puede servir y qué puede hacer con él. Descubre poco a poco lo que es la relación causa efecto pero sobre todo, que él puede ser quien provoca reacciones. Toda esta exploración se convierte en el motor que impulsa el aprendizaje. ¿Cómo pueden los padres satisfacer estas necesidades de movimiento y exploración? • •

Ofrécele un espacio seguro para que pueda moverse a sus anchas, ya que no puede anticipar el peligro y es fácil que ocurran accidentes. Ofrécele experiencias que le permitan practicar las habilidades en situaciones cada vez más complejas que le signifiquen nuevos retos. Por ejemplo, organízale una pista de obstáculos en donde tenga que caminar, agacharse, saltar un obstáculo y lanzar una pelota. Proporciónale juguetes u objetos de la casa que brinden estímulos importantes para explorar y descubrir cosas nuevas; mientras menos sofisticados, más se desarrolla la imaginación del niño.

Comparte con tu hijo el juego, no sólo le puedes ayudar como modelo, sino que eres un importante factor de motivación para intentar nuevas posibilidades y así aprender juntos.


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El uso de andaderas para los bebés que aún no caminan es una costumbre muy arraigada en nuestro medio debido a que los padres, erróneamente, piensan que mantienen a sus hijos felices mientras contribuyen a que aprendan a caminar. En muchas ocasiones las andaderas se convierten en el único medio para obtener algún tiempo libre mientras el niño, en su natural deseo de aprender, se pasea por la casa pero al dejarlo desatendido pueden ocurrir accidentes. La andadera se diseñó para ayudar a caminar a aquellas personas que nunca lo lograrían por sus propios medios. Posteriormente su utilidad se desvirtuó y se convirtió en un instrumento para ayudar a la madre en el cuidado de su hijo, lo que condujo a que su utilización se popularizara rápidamente. Muchas madres acostumbran colocar a sus hijos en andaderas antes de la edad en que logran sentarse solos; es decir, antes de que logren un buen equilibrio del tronco, lo que aumenta el riesgo de accidentes serios ya que sus reflejos de defensa laterales y anteriores no se han desarrollado aún en forma eficiente. Además, algunos expertos sugieren que la andadera retrasa el desarrollo al adquirir posturas anormales de las piernas o las caderas y alteraciones en las curvaturas normales de la columna vertebral, que favorecerán caídas frecuentes y una deficiente coordinación motora que le impedirá ser hábil

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durante los juegos infantiles, al correr y en las actividades deportivas. Los riesgos asociados a la utilización de las andaderas han sido extensamente estudiados, comprobándose que, por cada diez niños, tres a cuatro tendrán un accidente, siendo el de mayor riesgo la caída por las escaleras, con el resultante traumatismo cráneoencefálico severo. Por éstos motivos, países desarrollados como Canadá, han prohibido la fabricación y venta de andaderas, desde hace aproximadamente 10 años. En otros países como Estados Unidos se han adoptado estrategias de prevención de heridas pasivas, como utilizar Centros de Actividad y Desarrollo inmóviles, una alternativa segura para el desarrollo de tu bebé ya que fueron diseñados para impedir caídas por las escaleras logrando así una disminución marcada en el número de heridas infantiles relacionadas con los bebés.


Consejos para el desarrollo de tu bebé: 1. Coloca a tu hijo en espacios amplios y limpios, libres de objetos pequeños que puedan

llevarse a la boca y donde no tenga el riesgo de caerse o lastimarse. 2. Cuando ya se siente solo, ofrécele juguetes llamativos para que los alcance. 3. Cuando logre “gatear”, déjalo sentado frente a un mueble y coloca algunos juguetes llamativos encima, invitándolo a que se levante del piso e intente mantenerse de pie para alcanzarlos. 4. Sostén al niño mientras lo empujas suavemente, impulsándolo a dar un paso hacia adelante a la vez que le ofreces seguridad y confianza. 5. Estimula al niño a dar pasos por sí mismo, ofreciéndole un juguete a cierta distancia para que trate de alcanzarlo. 6. Bloquea su acceso a zonas donde pudiera tropezar. Prevén accidentes. 7. Usa un Centro de Desarrollo y Actividades si requiere de tiempo o de realizar una actividad específica que requiera de tu atención sin limitar el constante desarrollo de tu bebé.

Centro de Actividades y Desarrollo para bebés: desarrollo seguro, bebés seguros... El desarrollo de las habilidades psicomotoras de toda persona empieza en los primeros años. Gradualmente estas habilidades se van conectando unas con otras dando paso a una nueva y de mayor complejidad para su desarrollo y supervivencia. Así, gradualmente es como aprenden a levantar la cabeza, rodar, gatear, caminar, pararse, correr, saltar hasta alcanzar grados mayores y más complejos de movimiento. Por eso los Centros de Actividades y Desarrollo están diseñados para cuidar de su seguridad mientras él desarrolla sus habilidades psicomotrices en el proceso de aprendizaje para caminar.

Para un efectivo desarrollo de esta secuencia, son muy importantes los cuidados, la atención y este tipo de estimulación puesto que será la base que permitirá el desarrollo de otras habilidades, tanto intelectuales como afectivas.

Beneficios y bondades que le brindan a tu bebé los Centros de Actividades y Desarrollo. Mecer: gracias a su base cóncava tu bebé desarrolla la habilidad de balanceo y el sentido del equilibrio.

Brincar y Rebotar: los Centros de Actividades

y Desarrollo están diseñados con resortes en los pedestales que refuerzan el control de piernas y abdomen. Tu bebé identificará los movimientos ascendentes y descendentes.

Estimulación múltiple: a través de sus juguetes,

tu bebé desarrollará el sentido del tacto con figuras de diferentes texturas, así como el sentido auditivo con sonidos divertidos. Desarrollará la pinza gruesa y delgada.

Girar: el asiento móvil de 360˚estimulará la habilidad

viso–espacial y evitará lesiones en columna y rodillas.

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Por: Psic. Mariana Ruiz Ruiz-Funes Escuela para padres Gymboree Pedregal

Cuando el individuo es un bebé descubre que puede controlar su cuerpo según su voluntad, posteriormente entre los 14 y los 18 meses aprende a controlar los objetos que lo rodean, alrededor de los dos años el menor intenta controlar a las otras personas y es cuando empieza a presentar conductas “alteradas” cuando no logra que se haga su voluntad.

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Los hábitos son acciones repetidas a manera de rutina que permiten hacer entender al niño hasta dónde pueden llegar su voluntad y su control. Se consideran necesarios para fomentar el respeto y la autoestima. Una de sus grandes virtudes es que permiten contener la agresión y el enojo del pequeño.


utinas y Hábitos Mínimos Necesarios 1. Horarios de comida, baño y siesta 2. Espacios 3. Actividades tales como recoger juguetes, llevar su plato, etc.

4. Actividades recreativas Se recomienda establecer los horarios de acuerdo a las costumbres y la cotidianeidad familiar.

ímites El establecimiento de límites consiste en indicar al niño lo que sí y lo que no puede hacer. Para que esto verdaderamente funcione es necesario que sean permanentes en tiempo y espacio, que no representen un enfrentamiento entre el niño y la autoridad, pero que sí marquen las reglas sociales de convivencia. En la Psicología infantil actual la falta de límites se considera uno de los mayores problemas, ya que éstos son necesarios para una adecuada autoestima, por lo que se espera que la generación actual de menores presente fallas en esta área, así como en el control de impulsos durante su vida adulta.

obre protección Éste es uno de los estilos de crianza más comunes en nuestra época, debido probablemente a que ambos padres trabajan y pasan menos tiempo con el niño, lo que provoca que surjan sentimientos de culpa y traten de compensar la falta de tiempo. La sobre-protección se da cuando los padres consideran que su hijo es “muy pequeño” para hacer ciertas cosas que ya puede hacer o cuando no se establecen hábitos y límites adecuados. En numerosos estudios se ha comprobado que la sobre-protección como actitud permanente de los padres genera depresión, dependencia y sentimientos de devaluación. Fomenta el NO crecimiento, la inseguridad y los berrinches.

o que sí y lo que no de los límites SI • • • • • •

NO • • • • •

Ser firme Ser perseverante Dar alternativas No perder el control Mantener los hábitos Ser divertido y creativo

Agredir Ceder Dar grandes explicaciones Perder el control Imponerse por la fuerza

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errinches El berrinche aparece a los dos años de edad, anterior a eso son intentos del niño por obtener lo que quiere y enojos breves por la frustración que está recibiendo. La magnitud y la expresión del berrinche dependerán de la relación que se ha establecido entre los padres y el menor. A esta edad el niño ya entenderá que mamá cede si realiza una conducta y que papá hará lo que él quiere si hace tal o cual otra. Pero es necesario definir con precisión lo que es un berrinche ya que no todas las conductas que muestren desagrado de su parte serán un berrinche. Se considera berrinche cuando el niño muestra conductas agresivas (hacia otros o hacia él mismo) físicas o verbales porque no se hizo lo que él quiso. Es necesario distinguirlo del enojo normal que le puede producir no obtener lo que quiere, así como de reacciones consecuentes a situaciones familiares o escolares que el niño está viviendo. Así, es necesario entender y permitir el enojo que le produce al niño no obtener lo que quiere, sin embargo no se debe permitir ningún tipo de agresión y por supuesto el enojo del menor no debe hacernos ceder.

Los tipos de berrinches más comunes son: a) Rabieta:

el menor llora desconsoladamente (en la mayoría de los casos sin lágrimas) y en ocasiones patalea o se golpea la cabeza.

b) Agresión directa:

el niño insulta o golpea al padre o a la madre.

c) Agresión a terceros:

el niño cuando se siente enojado golpea o insulta a hermanos menores o a la mascota.

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d) Auto-agresiones deliberadas:

el niño se golpea contra las paredes, se pellizca, etc.

e) Espasmo del sollozo:

el menor empieza a llorar y deja de respirar por algunos segundos

f) Vómito:

cuando se enoja, se provoca el vómito *Todas estas reacciones pueden presentarse juntas en un solo evento de berrinche.


Si el niño presenta algunas o todas estas conductas se debe a que él ha aprendido que estas conductas provocan cierta alteración en los padres que en algunos de los casos lo han llevado a obtener lo que quiere o en su defecto a desquiciar a los padres, con lo que él siente que tiene el triunfo.

écnicas para disminuir o extinguir los berrinches 1. Proporciona al niño un objeto con el que pueda descargar su enojo. 2. Habla con él y explícale la finalidad de este objeto. 3. Cuando se presente una situación de frustración, proporciona el objeto y explícale que se

vale que esté enojado y que para eso se le da su objeto. 4. Ignora cualquier otra conducta que presente el menor. Si se encuentran en un lugar público lo mejor es retirarse para evitar la presión a ceder. 5. NO CEDER NUNCA, con una sola vez que cedamos ante un berrinche habremos echado a perder todo el trabajo realizado. 6. Reconoce verbalmente al niño cuando logre controlar su enojo (no premies con objetos). 7. Enseña al niño a negociar cuando ya se haya tranquilizado. 8. NUNCA permanezcan enojados una vez que el berrinche haya acabado.

·Estas técnicas funcionan siempre y cuando los padres estén dispuestos a llevarlas a cabo por un periodo relativamente largo SIN CEDER. ·Se recomienda que cuando se vaya a iniciar este tratamiento la pareja y las personas que cuidan al niño estén de acuerdo. ·Es necesario SOPORTAR un tiempo de “lucha” de poderes para que el menor entienda quién es la autoridad, así que no te des por vencida. Planea con cuidado los horarios de tu hijo de acuerdo a su edad; establece acuerdos de pareja respecto a los límites y no inicies ningún cambio en la crianza de tu hijo hasta que no estés segura de poder mantenerlos durante un periodo largo de tiempo. Recuerda: por amor a tu hijo evita cualquier conducta de sobre-protección.

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Archivo Gymboree

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El poner límites a los niños, les ayuda a auto-regularse; es decir, la manera de poner límites para ellos mismos. El proceso del aprendizaje de la auto-regulación y el dominio de sí mismo empieza en la infancia, cuando los bebés empiezan a desarrollar un sentido del ser.

P

uedes ayudar observando las pistas y las señales de tu bebé, brindando un cuidado responsable y asegurándole que tiene vínculos estables con los otros adultos que cuidan de él. Desde el comienzo pon límites claros y bríndale explicaciones simples (“No muerdas”, “a mamá le duele”). A medida que tu bebé crece, trata de ser coherente cuando expreses expectativas y establezcas reglas o consecuencias. El objetivo es guiar a los niños y poner límites para que se sientan apoyados y apreciados, no juzgados ni rechazados.

Aprender a Manejar la Frustración. El proceso de aprendizaje del dominio de sí mismo se vincula muy estrechamente con la manera en que un niño se siente sobre sí mismo y las frustraciones que

forman parte de la vida cotidiana. Los niños necesitan ayuda y práctica para construir su tolerancia a la frustración. Una de las mejores maneras de hacerlo es brindar oportunidades para que elijan y decidan por sí mismos. Ayudarlos a perseverar en sus decisiones puede ser difícil, pero para los niños es importante experimentar las consecuencias de sus elecciones (al menos algunas veces). De la misma manera, cuando le das a un niño pequeño una opción, respeta su decisión.

No todo puede ser una opción y no todas las cosas son negociables. A los niños no se les debe permitir lastimarse o lastimar a otras personas (verbal o físicamente), ni destruir cosas. Ellos no pueden dominar todas las interacciones familiares. A veces los adultos tienen que decir “No”.

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Comportamiento agresivo. La agresión física (morder, empujar, golpear, arrojar) es muy común en los primeros años. Muy frecuentemente se pueden prevenir los episodios de agresión antes de que empiecen. La anticipación es siempre útil y alivia el estrés para los adultos y los niños pequeños por igual.

Cuando te sea posible, pon a los niños sobre aviso antes de las transiciones, como el final de la hora de juego, la salida de excursión, la llegada o la partida de invitados. Recompensar un comportamiento deseado ayuda a los niños a aprender los que se espera de ellos.

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Cuando un problema se repite, analiza la situación y haz cambios que lleguen a la raíz del problema: la próxima vez, ve a la biblioteca después de almorzar, o deja que cada uno de los hijos elija un amigo para invitarlo a jugar. Pon tan pocas reglas como sea posible, pero haz que se cumplan. Sé persistente, porque frecuentemente se necesitan experiencias repetidas para que se produzca el aprendizaje.

Tomar medidas.

Cuando los niños pequeños juegan juntos, los ánimos pueden cambiar de un momento a otro y la tensión puede aumentar o disminuir rápidamente. Con el tiempo, los padres quieren enseñar a los niños la forma de resolver sus propios problemas. Pero ¿cuándo es mejor involucrarse y cuándo se debe permitir que los niños manejen la situación por sí mismos? Pregúntatelo tu mismo. Si las cosas continúan ¿cuál


es la probabilidad de que alguien salga lastimado o de que algo termine dañado? Si realmente se avecina un problema, sé firme. Toma medidas antes de que lo haga tu hijo. Desafortunadamente los niños no siempre dejan de pegar, agarrar o arrojar simplemente porque les pedimos que lo hagan. En estos casos, pueden ayudar estos pasos: Dile a tu hijo específicamente lo que tu esperas que haga, y ayúdalo a ir en esa dirección. Si es necesario, aleja al niño de la situación inmediata, pero mantenlo contigo. Habla sobre los sentimientos y las reglas después de que esté más calmado. Haz participar al niño en la decisión de cuándo es el momento de regresar a la actividad previa. Ayúdalo a regresar y a que sea más exitoso. Si repite el comportamiento, aléjalo otra vez de la situación.

Tiempos de descanso. Cuando un niño parece tener dificultades para calmarse o regular sus sentimientos, pueden ser útiles los “tiempos de descanso” breves. Sin embargo, es fácil para un niño sentirse emocionalmente abandonado si se le envía a otra habitación sola. Unos pocos minutos en una silla de descanso o en un “rincón tranquilo” en la misma habitación en la que estás o el encargado de cuidarlo, puede ser reconfortante. Esto da tiempo a los niños para que recuperen el control sin sentirse excesivamente ansiosos o rechazados.

Desahogarse. A menudo los niños parecen tener energía ilimitada. Puedes ayudar a que tus hijos se desahoguen brindándoles tiempo y espacio para actividades motoras gruesas como correr y saltar. Una excelente salida para expresar agresión la puede brindar también un momento especial para actividades ruidosas. Otras formas de aliviar la tensión y difundir la agresión incluyen trabajar con plastilina, martillar en un banco de trabajo o dedicarse a otro juego físicamente activo. Ten presente que es menos probable que los niños sean agresivos cuando están ocupados en juegos o proyectos de los que disfrutan. Siempre es útil hacer que el día siga siendo tan interesante como sea posible, brindando a los niños una variedad de experiencias y actividades.

Reconocer tus puntos críticos. Es particularmente importante para los adultos reconocer y saber enfrentar su propio enojo en momentos difíciles con los niños pequeños. No es necesario simular estar bien cuando estas realmente enojado. Cuando sientas que tu enojo aumenta, habla de tus sentimientos con los niños.

Si sientes que podrías estar demasiado enojado para tomar una decisión buena, espera unos minutos y piénsalo antes de responder. Si hay otro padre o adulto, podrías pedirle que intervenga durante un momento para que puedas hacer una pausa.

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Por: Lic. Paty Fernรกndez del Busto Directora del Programa Gymboree

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Dejar el pañal es un tema que suele ocasionar cierta inquietud en los padres porque se sienten responsables del éxito de este aprendizaje. Esta inquietud puede transformarse en una presión hacia el niño que genera conflictos entre ellos y también una sensación de fracaso en ambas partes.

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fortunadamente esto no tiene que ser así, puede ser un proceso de aprendizaje y crecimiento armonioso y satisfactorio si los papás conocen cómo es el proceso del control de esfínteres, responden a las señales de su hijo y le facilitan las condiciones. Los esfínteres son músculos que se abren y se cierran permitiendo la retención o evacuación de la orina y las heces. En un bebé, cuando la vejiga o el recto están llenos, el esfínter se abre involuntariamente para dejar salir el contenido. Conforme estos músculos y también las vías nerviosas que mandan la información al cerebro van madurando, podemos entonces hablar de control de los esfínteres. Esto suele suceder a partir de los 18 meses y hasta los 3 años de edad, aproximadamente. En este sentido, el control de esfínteres es una cuestión neurológica y fisiológica que no tiene nada que ver con la voluntad o el deseo del niño. Este control es un proceso; los niños van mandando ciertas señales que nos dan idea del momento por el que están atravesando. Conociendo y favoreciendo el ambiente y las condiciones, los adultos pueden influir para que el niño aprenda con naturalidad a hacer sus necesidades en el baño. Los pasos de este proceso son:

Hacen pipí y popó en el pañal y ni se enteran; el pañal está mojado después de una siesta. Dan señales de que ya se hicieron porque sienten la incomodidad; se tocan o dicen pipí (no distinguen entre popó y pipí). Pueden amanecer secos después de la siesta. Es momento de comprar la nica y decirle para qué sirve y que la usará cuando esté listo. Percibe una sensación, avisan mientras se están haciendo; se quedan quietos, se esconden, se ponen rojos o dicen la palabra. Invítalo a usar la nica pero no lo lleves a la fuerza; generalmente juegan con ella, se sientan, sientan a sus muñecos, pero ellos no la usan. Avisan antes de hacerse porque registran la sensación y necesidad de evacuar o vaciar la vejiga, pero casi no pueden retener. Llévalo a la nica cada vez que te avise (tienes estar muy pendiente), aunque no en todas las ocasiones tendrá éxito. En casa usa calzón de tela. Sienten las ganas, avisan y llegan al baño; pueden esperar y sienten placer físico y también emocional por el logro que significa. Usa calzón de tela aún fuera de la casa. Sólo recuérdale antes de salir.

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Generalmente primero se da el control del esfínter anal y después el de la orina. Así también, primero se da el control durante el día y posteriormente durante la noche. Una de las señales más evidentes en este sentido es si el pañal del niño amanece seco después de varias siestas consecutivas, o de varias noches seguidas. Si logra retener la orina después de un periodo relativamente largo, podemos pensar que el proceso va avanzando. Aprender a hacer pipí y popó en el baño no sólo depende de cuestiones físicas. Es necesario que los niños también quieran cooperar, por lo que los factores emocionales y cognitivos, así como la estimulación y el ambiente que los adultos cercanos le ofrecen son también fundamentales. Algunos de las avances cognitivos y emocionales que le pueden indicar al adulto si su hijo está listo para dejar el pañal son: Comprende conceptos básicos del esquema corporal como arriba, abajo, adelante y atrás. Tiene la coordinación suficiente para caminar, acomodarse en la nica y subir y bajarse los pantalones. Imita y es capaz de seguir instrucciones sencillas. Muestra interés en el baño, quiere jalar la palanca y ver cómo sus papás lo usan y por dónde sale. Conoce las palabras referentes al tema (aunque las diga a su manera); pipí, popó, nica, baño. Quiere ver su pañal sucio y voltea a ver el charquito que dejó cuando está desnudo y hace pipí. Habla de otros niños como bebés porque él ya no quiere ser bebé. Generalmente coopera cuando le pides que realice alguna actividad como “vamos a comer”; “es hora de bañarse”. Comunica de manera verbal o no verbal que siente que ya se hizo o está por hacerse (abre los ojos, se pone en cuclillas, se esconde, o dice la palabra). La actitud de los adultos cercanos es muy importante, por lo que los padres deben encontrarse en una situación emocionalmente favorable para poder iniciar este proceso de acompañar y guiar al niño en su aprendizaje. Esto quiere decir que la situación en casa esté normal y tranquila: no está por nacer el hermanito, no acaba de entrar al jardín de niños, no se están cambiando de casa, etc. No existe una técnica ni un momento específico para dejar el pañal, ya que cada niño y cada familia tienen características y necesidades diferentes.

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Sin embargo, a continuación les damos algunas sugerencias que los pueden apoyar. El niño tiene que saber lo que le estás pidiendo y lo que esperas de él, paso a pasito. Piensa que durante toda su vida ha hecho sus necesidades en un pañal y eso estaba bien. De pronto le dices que ahí ya no, le tienes que ir enseñando cómo, cuándo y dónde es lo correcto. Propicia juegos y materiales con los que pueda ensuciarse como la plastilina, el barro, arena, agua y colores, etc. Reconoce positivamente los avances y logros del niño, pero no exageres ni hagas muchas fiestas al respecto. Algunos niños se sienten más cómodos usando la nica y otros el excusado con adaptador. Prueba con los dos. Toma los accidentes como oportunidades para aprender a hacerlo mejor. Es un proceso que tiene avances y retrocesos. No lo pongas en ridículo ni le digas que es un flojo o cochino, tampoco lo castigues. No lo presiones. Comparte con él revistas y cuentos sobre el tema para que sea algo natural, aprenda el vocabulario y que vea lo divertido que puede resultar dejar el pañal. Ponle ropa cómoda y fácil de subir y bajar. Cuando salgas de casa, ubica dónde se encuentra el baño para que lo puedas llevar en cuanto te avise, sobre todo al principio cuando aún no puede retener por mucho tiempo. Su responsabilidad es avisarte cuando registra la sensación y la tuya es responderle oportuna y adecuadamente para que tenga éxitos. No compares a tu hijo con otros niños, recuerda que cada niño avanza a su propio ritmo. Observa y reconoce sus señales para saber si avanzas o te detienes un tiempo para afianzar lo que va aprendiendo. El respeto y la espera son claves en este aprendizaje. Decirle adiós al pañal es un paso más hacia su autonomía, ¡acompáñalo!


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Por: Lic. Claudia Lestrade Kindergym Pedregal

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n aspecto fundamental en el desarrollo del niño es la evolución del lenguaje; sin duda es un instrumento de vital importancia para su desarrollo personal y social, también una gran herramienta para todos los aprendizajes escolares. Cuando el niño comienza a hablar descubre que el lenguaje le permite reproducir la realidad, se vuelve ávido de nombrar a las personas y a los objetos. Seguramente habrás notado que constantemente pregunta: ¿qué es esto?, ¿cómo se llama?, y una vez que escucha la respuesta, vuelve a preguntar; lo que quiere en realidad es confirmar que las cosas se nombran y que él puede nombrarlas al mismo tiempo descubre que el lenguaje es común a todas las personas de su alrededor. ¿Porqué los niños empiezan a hablar normalmente entre el año y los dos años de edad?. Seguramente esto no se debe a que todas las madres del mundo comienzan a enseñar el lenguaje en esta época, de hecho no hay evidencia de que se lleve a cabo ninguna enseñanza conciente o específica del lenguaje, al igual que no existe ningún entrenamiento especial para sostenerse en pie o caminar. La aparición del lenguaje consiste en un despliegue gradual de capacidades, que tienen lugar entre el año y medio y los tres años de vida, este despliegue es regulado por un fenómeno de maduración. Para favorecer el desarrollo del lenguaje debemos saber cuál es la secuencia en que se da dicho desarrollo.

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Hay que tomar en cuenta que no obstante haber un grado notable de regularidad en la aparición del lenguaje, existen diferencias individuales, ya que no es constante la tasa de desarrollo en los primeros años de formación y puede haber retrasos pasajeros en la velocidad de maduración con las aceleraciones siguientes: La etapa inicial en el desarrollo del habla abarca por lo común, las primeras cinco o siete semanas de vida: Durante este periodo el bebé grita involuntariamente incitado muchas veces por algún factor que lo perturba como: hambre, dolor, ruidos intensos, etc. Hacia final de esta etapa presta atención a los sonidos. De los dos a los seis meses, el bebé reacciona a la voz y a las caras, puede hacer sonidos diferenciados; los gritos varían en intensidad, tono y modulación y esas variantes parecen corresponder a su estado de malestar o bienestar. En esta etapa aparece el balbuceo. Al principio son sonidos vocálicos, luego consonánticos, sin embargo éstos no tienen equivalente con los de la lengua hablada. Se piensa que este balbuceo es una actividad de juego, un ejercicio por el cual el niño tiene el placer de jugar con el funcionamiento de todos los órganos que participan en la expresión del lenguaje. Alrededor del quinto mes, el niño comienza a imitar sus propios sonidos y más tarde será eco de las combinaciones de sonidos simples que oigan de otros. Es posible una especie de diálogo vocal, es decir, el niño repite el sonido cuando el adulto se calla, con el fin de hacerle repetir lo que ha oído, al repetir constantemente los sonidos el niño adquiere un mayor control sobre los mismos y de ese modo aprende a dar forma a diferencias

de intensidad, tono, modulación y articulación cada vez más sutiles.

Ejercicios para estimular el lenguaje

Las siguientes etapas en el desarrollo del habla consisten en un progreso gradual hasta llegar a las palabras y oraciones. Recordemos que se empieza a aprender a hablar desde antes de que se emitan verdaderas palabras.

- Cántale canciones de cuna. - Mueve un sonajero cerca del niño; primero a un lado y luego al otro. - Tómalo en brazos y paséalo por la casa hablándole mientras caminas. - Susúrrale al oído. - Acuéstalo en la cama boca abajo y háblale de frente, por ambos lados de la cabeza y desde atrás. - Cuando se despierte acércate a él llamándolo por su nombre sin que te vea. - Haz diferentes ruidos con la boca. - Ponle sus manos sobre tus labios para que note las vibraciones. - Dile lo que van a hacer “ahora daremos un paseo”. - Sonríele y alegrate cuando él sonría. - Gesticula exageradamente sin emitir sonidos. - Repite vocales acompañadas de gestos. - Siéntate frente a tu hijo y repite las sílabas que le hayamos oído. - Enséñale a decir adiós con la mano mientras pronuncias la palabra. - Selecciona una música que le guste y pónsela para que baile. - Señálale los objetos más conocidos por él mientras los nombramos. - Juega a arrojar objetos diferentes al suelo para que distinga los diferentes sonidos. - Dale objetos que produzcan ruido al moverlos. - Hazle preguntas sencillas con palabras conocidas.

Entre los 10 y 12 meses el niño comprende globalmente palabras familiares como mamá y papá, sus vocalizaciones son más precisas; ha desarrollado la capacidad para controlar los sonidos y aparece la primera palabra, desde luego palabra aislada como mamá, papá, tata. De los 18 a los 30 meses señala cuando se le piden partes del cuerpo y un pequeño número de objetos familiares, empieza a utilizar palabras, comprende y responde a instrucciones sencillas, reproduce 2 palabras ó 2 cifras de memoria inmediata después de que se le han dicho, comprende algunos pronombres personales posesivos: yo, mi, mío, las primeras preposiciones que empieza a utilizar son las que indican posesión o beneficio: para mí, a mí. Su vocabulario cuenta con 200 ó 300 palabras aproximadamente. 3 años es el período más floreciente del lenguaje, el niño habla sobre cualquier tema, pregunta infatigablemente, convierte las respuestas más simples en largas historias. 5 años el niño ya ha desarrollado la suficiente madurez y control sobre sí mismo, ha adquirido la capacidad para emplear en lenguaje eficazmente. El lenguaje ya está bien establecido.

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Los pies de tu bebé nacen sanos . . . consérvalos así Cuando nace tu bebé su planta del pie está cubierta de una gruesa capa de grasa que protege al pie del impacto y al caminar, cuando los músculos y ligamentos se fortalecen, va desapareciendo y paulatinamente aparece el arco.

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He aquí unas recomendaciones para los primeros zapatos de tu bebé: • •

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El zapato ideal para los niños debe proporcionar una sensación lo más parecida a la que experimenta una persona al caminar descalza. La comodidad es de máxima importancia. Busca zapatos que sean de un material suave y transpirable. La gamuza, cuero blando y tejidos naturales son todas buenas opciones. El cuero natural además proporciona beneficios térmicos ya que mantiene el pie fresco cuando hace calor y lo protege del clima cuando hace frío. Compra el tamaño adecuado de zapatos para tu bebé. Si son demasiado grandes no le dan seguridad y si son demasiado pequeños, le harán daño. El zapato debe ser ligero, flexible y de forma amplia, con suficiente espacio en la punta del pie. En cuanto a las suelas deben ser flexibles para permitir el movimiento del pie y suficientemente antiderrapantes, sin llegar a ser demasiado burdas, pues esto ocasionaría caídas frecuentes. Los zapatos deben ser planos, sin tacón; se recomienda que el zapato o tenis cubra el tobillo para evitar que se le salga del pie. No se deben aplicar plantillas con arco o de ninguna especie para dar soporte al pie. Revisa cuidadosamente las aplicaciones que podrían desprenderse de los zapatos, causando posibles riesgos de asfixia. Los bebés son conocidos por jugar con sus zapatos, por lo que debes evitar zapatos plásticos con acabados químicos que pueden terminar en la boca de tu bebé. No se recomienda el uso de zapatos CORRECTIVOS U ORTOPEDICOS ya que no existe evidencia de que los “zapatos correctivos” corrigen nada, nunca se podría pensar que el uso de cierta ropa modificaría el desarrollo de los brazos o del abdomen, se usa lo que se siente confortable y esto mismo ocurre con los zapatos. Sólo si el bebé tiene una pierna más larga que la otra, si las rodillas o tobillos están muy separados (más de 10 cm.), si camina apuntando los pies hacia afuera o de “puntitas” después de 6 meses de caminar, ES RECOMENDABLE VER A UN ORTOPEDISTA PEDIATRA.

Una vez que tu bebé está listo para caminar, los zapatos deben ofrecer protección en algunas superficies. Anteriormente se pensaba que se debían poner los pies del bebé en zapatos con suela dura para caminar, el pensamiento actual es que los pies del bebé deben ser colocados en un calzado flexible y suave para permitir que sus músculos se desarrollen. Y cuando el niño se encuentra en un lugar seguro, se le debe permitir andar sin zapatos.

Archivo: Calzado mini burbujas

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Gymboree comparte 12  

Preescolar. El desarrollo de 1 a 3 años

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