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El tereré Minga Guazú, Alto Paraná. Paraguay Mayo de 2011. Año VI. N° 15

Revista-espacio de expresión cultural

D I S T R I B U C I Ó N G R A T U I T A ( S e a c e p t a n colaboraciones)


Editores/compiladores: Olga Bertinat Damián Cabrera

elterere@gmail.com 0983622642 0985178636 061584049

Disponible en su versión digital en: elterere1.blogspot.com

Diseño/diagramación: Damián Cabrera

ADVERTENCIA: En El tereré convergen textos de diversa índole. Están avisados: No habrá pre-textos.

Dibujo de portada: Santiago Ney Márquez

cha e f a n U

¿Quién es el que ceba? Se sirve el agua, pohã ro'ysã y ronda de amigos. Alguien sostiene la guapa. Embohasa la ndemikrófono. Pero no, se queda con la guampa, se diría que la decomisa. Y habla. ¿Y qué es lo que hay para decir aquí? Hay una fecha que son tantas. Melià sugiere que la independencia no es estrictamente un momento decisivo para la conformación de la nación paraguaya, y propone otros; entre ellos, la firma del Tratado de Itaipú. Quizás la firma de las notas reversales de Itaipú implique algo más que más royalties. Aquí, por estas fronteras, mucho se invisibiliza. La ciudad grita fuerte: Para que te escuchen, hay que hablar murmurando. Y son necesarios ciertos aprendizajes: ¿Cómo vivir en medio de esta súbita diversidad que se hace todos los días? En todo caso, ¿es posible? Nosotros cebamos, y hablamos bajito, sin altavoces. De mano en mano, de boca en boca, algo se transparenta. A h í nos apuntalamos, el murmullo nos agudiza. La ciudad cosmopolita se abre como un abanico compuesto: Heterogeneidad unida en un mismo espacio que nos acoge. En medio de esas diversidades nos movemos y sobrevivimos. Nacemos. Hay algo para decir. Y se señala el poco espacio para ciertas prácticas culturales. El 2011 nos descubre con el peso de 200 años de historia, de festejos y algarabía. Y en esta nueva ronda de sorbos volvemos a compartir. Somos conscientes de que como espacio cultural nuestro aporte es un grano de arena indivisible, pero que integra una totalidad. Nos esforzamos por volvernos visibles. Este espacio es palpable gracias al deseo; deseo de hacer algo. Y aguardamos una fecha: El día en que con más recursos El tereré pueda crecer y consolidarse como herramienta para los creadores locales. Quizá haya motivos para celebrar, en medio de estas otras fechas conmemoradas. Tantas. Quizás. LOS EDITORES


EL PERISCOPIO

Del cuerpo su frontera1 Damián Cabrera “A ambos lados de la frontera histórica, política, lingüística (una frontera nunca es natural), se conoce el sentido, los diferentes sentidos de la palabra”. Jacques Derrida

Para preguntarme por un lugar no cambio de sitio sino que me estiro hasta dónde puedo. Yo en tu lugar no sabría qué hacer. Yo en mi lugar diría otra cosa. Hace algunos años, unos estudiantes de filosofía de Ciudad del Este, para probar otra cosa –pero para probar algo también-, hicieron la experiencia de contrabandear cigarrillos por el río Paraná: Atravesaron el Puente de la Amistad, arrojaron los bultos recubiertos de bolsa negra y asegurados con cinta scotch; los vieron caer decenas de metros abajo hasta la orilla del río; una vez abajo, los recogieron y los entregaron a los acopiadores, burlando de esa manera la cada vez más estricta vigilancia militar de la frontera. Burlaron la vigilancia. Lo que se hace está a la vista de

todos. Todo se ve (“Dios te mira”). Pero a veces lo que se calla se invisibiliza, y a veces lo que se dice hace aparecer lo otro. Contrabandear cigarrillos se convierte en un gesto cuando elijo llenarlo con discurso: Esto, en parte, es lo que configura un subtexto del hacer2. Estas posibilidades me hacen pensar en el carácter ambivalente de nuestras prácticas cotidianas. Josefina Ludmer, en su ensayo Las tretas del débil, en el que analiza la discusión establecida entre la ficticia sor Filotea y sor Juana Inés de la Cruz, subraya en el discurso de la religiosa censurada una ambivalencia: Por un lado el reconocimiento de su lugar, como subalterna, ante el saber, pero señalando a su vez el doble filo de esa restricción: La posibilidad de construir saberes desde su circunscripción3. Asimismo, prácticas en

1 Fragmento. 2 No sólo llenar con discurso algo que “no da para tanto”, para validar la cosa ante los ojos del que la lee. También para reconocer aquello tímido, que a mi ver constituye formas de resistencia, pero que no tienen cabida en el espectro de una mirada amplia. 3 Ludmer, Josefina. Las tretas del débil.


reconoce sino una verdad circular, clausurante, pueden presentar una naturaleza rizomática que las supone complejas: En ella, esa verdad cerrada es sometida a una intersección con verdades simultáneas4. Es allí donde se hace posible la metáfora. El espacio de frontera es un espacio de tensiones; y la permeabilidad de la misma constituye una idea que, a su vez, hay que tensionar. Elijo mi lugar, mi lado de la frontera. Gloria Anzaldúa sugiere abandonar la reacción: “no es suficiente pararse en la margen opuesta, disparando preguntas, desafiando convenciones (…). La contestación cierra a uno en un duelo de opresor y oprimido; encerrados en combate mortal, como el policía y el criminal, ambos reducidos a un común denominador de violencia”5. Mi nombre es xiru, demonio paraguayo que quiere tomar la palabra. Hay que tomar la palabra desde otro lugar que no sea la frontalidad6. Si insisto en una dicotomía que me coloca a mí en una orilla y al otro en la otra, estoy obviando lo que a simple vista no se ve, lo que sinecdóticamente me guiña. Y hablo de identidad. Podría tomar los nombres y ponerlos en su sitio, pero cuando las mirase, como se espantarían y correrían como cucarachas en diversas direcciones a ocultarse donde crean

conveniente. Voy a tomar un nombre. Voy a ponerlo en mi lugar: Y en mi lugar yo diría soy brasiguayo. Con poner las fronteras del nombre en tensión –al menos éstos en ésta- podría señalar que también son de naturaleza permeable, y que prefijarlos a sujetos, o remitirse estrictamente a ellos, niega alguna posibilidad. A mi ver: La creación7. Tomar el nombre brasiguayo, asignármelo, aunque sea temporalmente –aunque sea bajo el supuesto de que con ello, al menos por lo que dura medio parpadeo, hago aparecer algo- me permite, ahora, crear. En el camino de la contestación, parándome en mi propio margen y lanzando improperios, hago uso de una violencia repulsiva. Sin pasarme al otro margen, sin tomar distancia, estiro la otra orilla y la vierto sobre mí, y pasan cosas como que resulta que me sienta muy bien. El nombre es equívoco, dice Benjamin. Pero veo que bajo este nombre del que establecen como mi negativo, mi positivo se halla simultáneamente. En apariencia, la frontera paraguaya es más permeable, y la única procedencia posible de un coloniaje sería la orilla opuesta: Brasil. Sin embargo, quiero permitirme –no colonizar el nombre- descolonizar un

4 Zavala, Lauro. LA TENDENCIA TRANSDISCIPLINARIA EN LOS ESTUDIOS CULTURALES. En publicación: Folios, no. 14. DCS-UPN, Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Humanidades, Universidad Pedagógica Nacional. Colombia. doi: 2001 0123-4870. 5 Gloria Anzaldúa. La conciencia de la mestiza: Towards a New Consciusness, en RICHTER, David H. The Critical Tradition – Classic Text and Contemporary Trends. 3° Ed. Queens College of the City University of New York. BEDFORD/ST. MARTIN'S. Boston, Nueva York. 2007. Pag. 1851. 6 Este tipo de acercamiento, propio de la mirada binaria remarca el distanciamiento entre sujeto observante y objeto observado. Aquí se quiere tomar la palabra por sus costados.


Dibujos de Santiago Ney Márquez

nombre tornándolo mi cobijo. Así, no sólo visibilizo la realidad de una influencia, sino que creo desbloquear un lugar que me pone a mí en el opuesto: El cómodo lugar de la contestación, de la venganza. Es el hogar de un deseo, de una expectativa. Como minoría8, como aquél que toma la palabra, en mí está persuadir(les/me/nos) de que se hagan restituciones. “Donde hay persecución de minorías, hay sombra de persecución. Donde hay violencia y guerra, hay represión de la sombra”9. Y paso a hablar de una sombra. En 2010, con remeras anaranjadas y globos, un sector de la sociedad civil tomó las calles en las inmediaciones del Lago de la República y el opulento barrio Boquerón para

manifestarse contra el matrimonio igualitario, la adopción de niños por parte de parejas homosexuales y el aborto. ¿Dónde tiene un cuerpo su frontera? Existe cierta tradición judeocristiana de poner límites al cuerpo; ¿acaso el mismo Cristo, en su encrucijada, no ve su cuerpo puesto al límite? Pero el derecho del otro no termina donde comienza el de uno, y es su obligación obligar (...). Hay mucho que se hace silencioso. La formalidad no es algo por lo que se conozca a CDE, y ciertos combates se libran en otro lugar que el de la legalidad. Rescato el gesto de pasar de contrabando. Cuando cruzo el puente, siempre llevo algo conmigo: No la hierba: La semilla.

8 No señalo aquí cantidad sino que hago una relación de fuerzas. 9 Gloria Anzaldúa. Op. cit. p. 1855.


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POESÍA: Lennia Ramos

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DIBUJO: Santiago Ney Márquez

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El angu'a Bicentenarios La Yuyera Irascible se lamenta por que en CDE los festejos por el Bicentenario hayan sido dejados de lado. En medio de su cólera, acude a las sabias palabras de Larissa Riquelme.

Ni la fecha del Bicentenario fue para Ciudad del Este motivo para apostar por lo cultural. La festividad, que en Asunción -e incluso en algunas comunidades del interior- se vivió con música, danza, y un sinfín de manifestaciones artísticas, aquí se recordó con un desfile que más bien era una vidriera para los colegios. Largas horas de marcha nos bañaron de rojo blanco y azul al son del tam tam tam. Cada colegio exhibió lo mejor, haciendo gala de su producto: los alumnos. La parte artística para estos días, la serenata a la Patria y la vigilia del 14 para el 15 de mayo brillaron por su ausencia. Quizás el tema pase por lo económico: La comuna no dispone de fondos para la cultura, para el

Foto prestada. Larissa Riquelme es conocida por su humor lateral y por ser nuestro ícono sexual de paraguayidad.

apoyo pecuniario de la expresión artística local. En fin, y llegamos a la pereza de haber visto el espectáculo en la televisión transmitido desde Asunción. Allá por lo visto los cofres se abrieron para los festejos y el gasto público habrá sido considerable.Por acá parece que los pensamientos de los organizadores y politiqueros se enfocaron en el 2013; es más redituable apoyar campañas políticas que cultura. Pero bueno, ya estamos acostumbrados a que así sea…y como dijo Larissa Riquelme: “¡Ojalá que el año que viene el Bicentenario se organice mejor”. La Yuyera Irascible


Los mbyá de Puerto Bertoni Jorge Daniel Contrera*

La comunidad de Puerto Bertoni es una como muchas otras comunidades mbyá que luchan por preservar su propia cultura (el mbyareko), y por recuperar lo que les pertenece: su tekoha; enfrentándose a un montón de situaciones adversas, principalmente la falta de tierras propias que les aseguren una vida digna y segura. La existencia de esta comunidad se relaciona directamente con la presencia del científico Moisés Santiago Bertoni en la zona, ya que la misma fue fundada por los descendientes de los mbyá que trabajaban como obreros para el sabio suizo. Cuando Moisés Bertoni llegó al Alto Paraná en el año 1888 y se estableció en la selva virgen comenzó a estudiar la naturaleza, y a entrar en contacto con los indígenas mbyá que habitaban a orillas de los ríos Monday y Acaray; estos antiguos pobladores, si bien no dejaron de relacionarse con sus tekoha de origen, se asentaron en los bosques cercanos a la casa de Bertoni formando así una nueva comunidad, pero arraigada al mbyareko de los

nativos que vivían cerca de los ríos. Sin embargo, la formación de esta nueva comunidad no se dio por la simple voluntad de los nativos, ni fue un contacto que los mismos buscaron; más bien fue una relación de conveniencia ya que por ese entonces comenzaba la intensificación de la explotación de la madera, de la yerba mate y del palmito del bosque altoparanaense por parte de paraguayos y extranjeros, hechos que no sólo puso en riesgo a los mbyá, sino también a los demás pueblos nativos que habitaban esta zona, como los Aché y los Avá, quienes casi llegaron a desaparecer. Pero, por más que no hayan desaparecido como individuos, tales acontecimientos significaron el fin de la vida aislada y apartada en los bosques, el fin de la vida que defendieron por varios siglos armas en manos. Cuando la explotación se intensificó, muchos mbyá abandonaron la zona y pasaron al otro lado del Paraná, en el territorio argentino, y quienes decidieron

*Lic. en Historia por la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional del Este. Encargado de cátedra de Economía y Geografía Humana de la FAFI - UNE. Ha realizado una investigación previa acerca de la educación de los Aché de Puerto Barra.


enfrentar los nuevos contactos tuvieron que aceptar un modo de vida muy diferente a la que llevaban en sus antiguos tekoha. Entre los cambios que tuvieron que aceptar se puede mencionar el trabajo asalariado para patrones blancos, entre los cuales estaba Bertoni. Bertoni los resguardaba de los demás blancos; ellos trabajaban en sus chacras y le proporcionaban informaciones que él necesitaba para sus estudios. Sin embargo, esa seguridad que proporcionaba la relación de patrón-peón terminó hace décadas para los mbyá de Puerto Bertoni con la muerte del científico. Los demás patrones no cumplieron con lo prometido y desde la década de 1960, cuando se produjo la colonización de los bosques del Alto Paraná, vendieron los bosques a otras personas, con los nativos adentro, sin ningún interés por la suerte que iban a correr los mismos. La comunidad mbyá de Puerto Bertoni está ubicada dentro del predio del Monumento Científico Moisés Bertoni, en el distrito de Presidente Franco, a unos 26 kilómetros de Ciudad del Este y actualmente cuenta con 10 familias que totalizan unas 70 personas aproximadamente. Manifestaciones religiosas Conforme han señalado los nativos, en la comunidad no existe ninguna iglesia o templo cristiano; en un momento determinado llegó a

la comunidad un grupo religioso con el propósito de evangelizarlos, pero los mbyá rechazaron tal propuesta por el deseo de preservar sus propios rasgos culturales. Por eso, las únicas prácticas rituales que realizan son las propias de los mbyá. La más practicada es el jerojy o danza ritual, encabezada normalmente por la persona más reconocida de la comunidad; sin embargo, el jerojy puede encabezarlo cualquier miembro de la comunidad que sepa hacerlo. Por lo general, son los adultos quienes más se encargan de ese rito, pues los jóvenes ya no lo conocen muy bien, a pesar de la continua educación que los padres siguen inculcando a sus hijos en ese aspecto. El jerojy se ofrece a Ñandejára, agradeciéndole las bendiciones, pidiéndole que mire por sus necesidades y les ayude a hallar soluciones a los graves problemas que afectan a la comunidad y a todo el pueblo mbyá. El jerojy puede ser realizado en cualquier momento, pero normalmente eligen la puesta del sol como el más idóneo. Por otra parte, conviene mencionar que los mbyá realizan sus danzas rituales a los turistas extranjeros en la playa del recodo del río Paraná los viernes a las cinco de la tarde. Sin embargo, esta práctica podría ser señalada más bien como actividad lucrativa que como manifestación religiosa estrictamente, aunque ese hecho sólo puede ser juzgado como tal o no dentro de la perspectiva mbyá.


FOTO: Cindy Elizeche


Sociedad disciplinaria Virgilio Cantero

Cultura es toda producción humana tendiente a enfrentar una situación que se presenta como problemática, es la manera como el hombre zanja dificultades o simplemente es su modus vivendi donde una determinada manera de vivir se la asume como “normal”, es más, muchas veces como la única manera posible de vivir; así el ser humano en su lado cultural se vuelve un ser de costumbre. Dentro del seno cultural existe una constante dinámica, donde diversos elementos dispares y antagónicos pujan por imponerse, por emerger, por sostenerse o fortalecerse de manera que toda cultura no es estática sino una constante relación de diversas fuerzas. La crítica a la sociedad occidental desde los parámetros de los maestros de la sospecha y posteriormente desde la clave Frankfurtiana nos permiten ver en

nuestras prácticas culturales las sutiles maneras de imposiciones, moldeamientos, censuras con que el individuo es forjado, una sociedad que según Foucault primero es disciplinario, luego de control, donde todo gira en torno a la vigilancia y el castigo. La sociedad disciplinaria obedece a un esquema de poder monopólico que busca fortalecerse y sostenerse a través de la normalización, y estandarización de sus concepciones, principios y prácticas. Dentro de este esquema de normalización las instituciones (escuelas, iglesias, policía) funcionan como estructuras que posibilitan el ejercicio y la efectivización del poder, en este caso disciplinario. Las sociedad disciplinaria se impone mediante el control, control eminentemente visual, así afirmaremos que esta sociedad


San Lamuerte con ojos. Abel Bosco

disciplinaria a la vez es una sociedad panóptica, todo pasa por el ojo, esto es fácil de constatar, basta prestar atención a las disposiciones practicas de nuestras instituciones(cárceles, colegios, escuelas, bancos,) notaremos que todo se ve y que todo se controla, control mutuo y multifocal, donde las cámaras de los circuitos cerrados todo el tiempo nos invitan a estar sonrientes, donde los biombos y

mamparas sirven para delimitar un espacio, no así para ocultar o resguardar. Las disposiciones edilicias de las diversas instituciones denotan un ordenamiento que faciliten el control y la puesta en práctica de cánones disciplinarios, torretas, garitas en las cárceles, boxes, biombos de vidrios en las oficinas de los bancos, aulas ordenadas unas al lado de otras y


grandes galerías que faciliten el control visual en las instituciones educativas, a todas estas disposiciones hay que agregar la presencia omnipresente de las cámaras que nos colocan en un ambiente kafkiano de constante proceso, donde juzgamos y somos juzgados. En el plano social más amplio la sociedad disciplinaria funciona como ya indicamos en base a la

vigilancia y el control, control que a su vez implica represión y esta represión se inicia en el plano síquico, último reducto del individuo, tomado este reducto se moldea la conducta individual y también se lo traslada a la conducta social colectiva produciéndose de esta manera una total dominación En el plano educativo la exacerbación de la disciplina conduce a un vicio generalizado que anteponiendo la disciplina confunde los medios con los fines y en un plano más general la forma con el fondo, así el educador se preocupa con el aspecto administrativo de su rol y descuida muchas veces los contenidos de la información que pasa al educando, esto se traduce en el educando en una preocupación por adecuarse a parámetros de forma, de presentación en desmedro del contenido, muchas veces se considera más importante cumplir las formalidades de un trabajo práctico que enfatizar el contenido y la veracidad de las informaciones tratadas, consecuentemente la superficialidad y la mediocridad. Disciplina, control, panóptismo, castigo, represión, exclusión o inclusión forzada constituyen notas fundamentales de la sociedad en la que vivimos, en donde el individuo es construido a través de una violencia sutil, el individuo es determinado de acuerdo a un interés oculto que generalmente gira en torno a los intereses de un grupo de poder hegemónico.


Prisión OLGA BERTINAT

El perro había sido un buen guardián toda su vida. Desde cachorrito había permanecido suelto y no conocía de sogas o ataduras. Un día, por un mal comportamiento, el dueño decidió encerrarlo en una jaula de barrotes afilados. Esa noche el pobre animal aulló durante horas; se sentía extraño en su nueva realidad de espacios y de trancas. Pasaron los días y el perro enronqueció; su aullido, ahora apenas audible, parecía el susurro de un anciano. Sus ojos tras las rejas dejaron de brillar. Empezó a perder

el pelo, se le cayeron las uñas y enflaqueció. El dueño no se inmutó. -¡Para que aprenda! Un día, sus ojos comenzaron a cambiar. Se le achinaron, se le volvieron verdosos y ya no exhibía la mirada mansa que había tenido siempre. Cuando aparecieron las gotas de sangre, fue todo un misterio. Pero luego se supo que durante las noches el animal se estropeaba las encías mordiendo los barrotes. Se le formaron llagas entre


los dientes, y éstos se le gastaron de tanto limar los hierros. El dueño tampoco se inmutó. -¡Qué sufra! El tiempo pasó de prisa y nadie se acordaba del perro enjaulado. Los niños, que antes lo colmaban de mimos y lisonjas; ya ni recordaban su encierro y no sabían de su angustia. El dueño, que casi había olvidado el desliz del animal, lo mantenía en la jaula por un simple capricho humano. Mientras tanto el perro ya no era el mismo: Se había transfigurado. Ya no exhibía los rasgos propios del animal. Ahora se asemejaba a un lobo, en el lugar de las uñas le habían crecido garras, los

dientes gastados dieron espacio a colmillos afilados como diamantes y su pelaje marrón se volvió gris pardusco. Vivió en el encierro durante varios meses, hasta que una noche, uno de los barrotes cedió al desgaste y el perro ganó la libertad. Agazapado y con su andar rasante recorrió el patio y se escondió entre unos matorrales. Esperó como espera un cazador, aguzó los ojos y los demás sentidos y aguardó el momento. Durante el tiempo de la espera su instinto animal se transmutó en odio humano y supo lo que siente un ser humano cuando odia. Sigiloso como todo predador, se acercó a la casa. Por una abertura se metió en ella y olfateó el sudor rancio que exhalaba su amo. En la penumbra del cuarto vio como la forma del cuerpo se movía lenta al compás de la respiración. De un salto se abalanzó sobre ella, y sus garras se hundieron en el pecho húmedo de transpiración, mientras sus colmillos se incrustaban en la yugular que transportaba el líquido rojo, que sin demora se volcó sobre las sábanas tibias, dejando escapar por ella la vida de su injusto dueño. Las huellas de rubí de sus patas quedaron impresas en las baldosas y se fueron desvaneciendo en el patio, así como se esfumó de la memoria de todos, la reminiscencia de haber tenido un perro enjaulado.


www.agendartepy.wordpress.com Omar Khayyam y Li Po, sabios bebedores y poetas, se encuentran en CDE, en las inmediaciones del Parque Chino y el Lago de la República sin saber qué hacer. Entre ahogarse en el Paraná y ahogar sus penas, eligen el vino.

¿Qué te pasa, Omar? ¿También estás kaigue pio?

¿Qué haré hoy? ¿Iré a la taberna o a sentarme en algún jardín, bajo la sombra de un árbol? ¿Me inclinaré sobre un viejo libro? Un pájaro cruza el espacio, ¿adónde irá? Ya lo he perdido de vista. ¡Embriaguez de un pájaro en el azul tórrido!

El cielo es alto, la tierra ancha. Amarga entre ellas vuela mi pena.

Khayyamte la boca y comé tu mandioca. En agendartepy encontrás toda la información acerca de eventos, restaurantes, bares y arte en CDE. ¡Entrá rápido a ver dónde el vino hoy!

Entrégate al placer, oh mortal, sin recelos: nadería es el mundo y nadería la vida y nadería esa bóveda hecha de nueve cielos. Amar y beber es cierto, ¡y lo demás mentira!

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Curupaity ESq. AV. Adrian Jara Ciudad del Este, Paraguay revisterianippur@hotmail.com

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El Tereré Nº 15