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Mexicali, Baja California. Vol. 1, 26 de enero del 2007

70 años del Asalto a las Tierras: ¿Hay algo qué festejar?

Héroes reales… ¿Y de ficción?

Adiós al creador de la “esmeralda siempre bañada de sol”

Coronado Ortega: 40 años no son nada


Presentacion una “heroína sacada de la manga” de los gobiernos priístas. En este reportaje presentamos una revisión de las principales obras de historia de Mexicali y Baja California, en las que puede apreciarse cómo los diversos investigadores han desdeñado el papel que jugaron los dirigentes campesinos en 1937, y, por el contrario, en algunos casos dan mayor importancia a la señora Velázquez, sin aportar información de peso sobre su supuesto papel. Y ya que hemos hecho referencia a la cronista del valle de Mexicali Sánchez Ogás, queremos presentarla como nuestra colaboradora. En esta ocasión publicamos de nuevo, con su anuencia, dos textos que ya habían aparecido en el primer número De por acá, en enero de 1994: en uno, la investigadora hace un recorrido histórico sobre el tema del Asalto, con su estilo sencillo y didáctico, y precisamente por ello interesante y aleccionador; y en otro, retrata de cuerpo entero al dirigente Hipólito Rentería. Otro colaborador que nos acompaña en esta primera aparición de la segunda etapa De por acá, es el artista y periodista Jorge Arturo Freydig, quien reflexiona (en la sección “El color del cristal”, con su cuidada y poética prosa) sobre los nombres que la voluntad y la sabiduría populares fueron poniendo a los distintos lugares del valle de Mexicali, y sobre la acción correctora de esa misma voluntad, que en algunos casos los ha ido dejando en el olvido… De por acá estaremos actualizando este primer volumen a lo largo de las próximas cuatro semanas. Nuevos contenidos se agregarán —algunos ya anunciados en nuestra portada—, más colaboradores llegarán, y seguiremos robusteciendo este proyecto periodístico, que pretende ofrecerte a ti, lector amigo, elementos para cavilar sobre qué somos los mexicalenses y los bajacalifornianos, que hemos sido y qué queremos seguir siendo; qué hacemos, en dónde estamos, cómo nos vemos y cómo nos ven los otros… Esperamos que este esfuerzo sea de tu agrado. Finalmente, lo que hacemos es para ti. Gracias por tu lectura, y por los comentarios que esperamos que nos hagas llegar. Te invitamos ahora a disfrutar de esta primera entrega De por acá. Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar

Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar (Guerrero Negro, B.C.S., 1965) es periodista cultural, además de profesor especializado en Literatura y Lingüística por la Universidad Autónoma de Baja California. Ha sido reportero y editor de los diarios Novedades de Baja California y La Crónica, y del semanario Sietedías. Fue jefe de redacción de las revistas Voces y Reflejos (del Instituto de Cultura de Baja California) y Camino Real Misionero de las Californias (de la fundación del mismo nombre y el Centro Regional INAH en el estado). Ha colaborado en diversos medios periodísticos, tanto de Baja California como de su natal Baja California Sur: Mayor, Bitácora, Gaceta Universitaria, Peninsular, El Periquillo Salado, entre otros. Además, se ha desempeñado como corrector de estilo y editor de libros, y como asistente en medios en el Partido Estatal de Baja California (PEBC). En enero de 1994 empezó a publicar (impresa) la revista cultural independiente De por acá, que en su primera etapa sólo llegó al segundo número. En su labor docente, ha prestado sus servicios en varias instituciones de nivel básico y medio de la ciudad, como el Instituto Valle de Mexicali, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Baja California (CECYTE), el Centro Escolar Inglés, la Escuela Preparatoria del Instituto Salvatierra y, desde hace ocho años, la Escuela Secundaria Félix de Jesús Rougier. Parte del trabajo que realiza con sus alumnos puede consultarse en el sitio http://tallereando.tripod.com.

Gloria Fort

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e por acá andamos de nuevo. Trece años después de la aparición de este proyecto periodístico, iniciamos una segunda etapa, aprovechando las ventajas que nos ofrecen las actuales tecnologías, pero también la asociación que hemos establecido con Mapa de Mexicali.com, joven empresa de jóvenes empresarios mexicalenses, amantes de su tierra e interesadísimos en trabajar por ella. Esta segunda etapa empieza retomando —al igual que la primera, hace más de una década— el tema del Asalto a las Tierras. Cuestión de efeméride, por un lado, y de oportunidad, por el otro: enero, mes propicio para iniciar o reiniciar proyectos, por el ímpetu que otorga el nuevo año, es también el momento en que en Mexicali recordamos uno de los momentos clave de nuestra historia, gestador en gran parte de lo que somos ahora. Además, no podíamos dejar pasar los setenta años de celebración de ese movimiento agrario. Sin embargo, la principal pregunta que nos hacemos es: ¿hay algo qué festejar? ¿No sería más prudente quedarnos en la mera conmemoración, juiciosa, reflexiva, dado el lamentable estado en que se encuentra nuestro valle en la actualidad? Basándonos en la información amplia y confiable que han proporcionado investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California, cuestionamos en un primer reportaje que el septuagésimo aniversario del Asalto a las Tierras sea una fecha de festejo, o de solo recuento histórico de sus causas. Debemos preguntarnos y reflexionar sobre lo que pasó después del 27 de enero de 1937 y cuáles han sido los factores que nos han llevado hasta donde nos encontramos hoy. De la misma manera, consideramos necesario referirnos al tratamiento que comúnmente se les da a los personajes protagónicos de esos sucesos. ¿Por qué se insiste en considerar a doña Felipa Velázquez viuda de Arellano como la principal heroína, cuando ella vivió en Mexicali siete años antes del Asalto, y tras ser liberada de las Islas Marías no regresó al valle, sino prefirió asentarse en Mazatlán? Recuperamos una entrevista hecha a la investigadora Yolanda Sánchez Ogás en 1991, donde ella explica por qué considera que doña Felipa es


70 años después del Asalto:

¿Hay algo qué festejar? Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar

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xplotación de la mano de obra de los jornaleros y sus mentó los precios. La situación resultó, pues, por demás benéfica familias, con un marcado incremento del número de para los campesinos mexicalenses. mujeres y niños que deben dedicarse a las labores del Fue la época del auge,cuando en el valle de Mexicali se barría campo; graves problemas de contaminación por pesticidas y los el dinero, al decir de los residentes. “Mire –contó el señor Valle al residuos de la planta geotérmica de Cerro Prieto; agudización de historiador universitario–, a mí me tocó ver de cerca el caso de un la crisis económica de los pequeños productores; represión agricultor al que le entregamos una cantidad de dinero muy política contra los dirigentes sociales que pretenden organizar a elevada al hacerle una liquidación de su cosecha y supimos que los campesinos para que luchen por sus derechos… ese mismo día se puso una parranda bárbara. Se comentó mucho Ése es el panorama general que predomina en el valle de que ofreció barra libre para todos en la cantina en que estaba Mexicali, siete décadas después de que un grupo de valientes tomando y además, a cada una de las meseras del lugar –que eran hombres del campo se enfrentaron al gigante llamado Colorado como doce– les regaló un reloj muy fino. Al día siguiente se River Land Company, para rescatar para los mexicanos las tiepresentó con nosotros en la despepitadora, con una cruda esrras que entonces estapantosa, sin un quinto ban en manos extranjeen la bolsa y pidiénras. Y de que un verda“En tiempos de cosecha se oía la música por todas partes donos que le adelandero hombre de Estado, y veía uno a los agricultores que traían atrás el mariachi táramos dinero a el presidente Lázaro cuenta de su próxima Cárdenas, antepuso el y la tambora. También muchos se compraron autos y liquidación. bienestar de la nación a pick-ups del año. A veces veía uno que con un Cadilac “En tiempos de colos intereses de los emsecha se oía la música último modelo jalaban un tractor o cargaban leña”. preparios extranjeros. por todas partes y veía Tras el decidido apouno a los agricultores yo que los luchadores que traían atrás el maagrarios y sus familias riachi y la tambora. También muchos se compraron autos y pickrecibieron de parte del gobierno cardenista, muchas cosas han ups del año. A veces veía uno que con un Cadilac último modelo cambiado en nuestro valle. A pesar de la etapa de auge algodojalaban un tractor o cargaban leña”. nero, se han vivido crisis sucesivas y cada vez más duras, en las Pero la prosperidad no llegó para todos. De acuerdo con el que el hombre de campo ha visto cómo gobernantes tanto del PRI como del PAN le han dado la espalda. investigador Moreno Mena –en la obra Baja California: un Ahora, en pleno siglo XXI, setenta años después de que se presente con historia, editada por la UABC–, los ejidatarios y los volvió mexicano, “el valle de Mexicali regresa a las listas de los agricultores privados siguieron con la costumbre de contratar valles exportadores y captadores de divisas del país, empero las mano de obra en el interior del país, además de que pidieron a las condiciones de los jornaleros no se han modificado sustanautoridades mexicanas que a los repatriados de Estados Unidos cialmente”, considera el investigador de la Universidad Autóse les trajera al valle para trabajar las tierras. noma de Baja California JoséAscención Moreno Mena. El también coautor del libro Los instrumentos y herramientas agrícolas en el valle de Mexicali durante la primera mitad del Auge y pobreza siglo XX, anota que, “contra lo que pudiera pensarse por la Una vez conformados los ejidos en el valle, gracias a las acciones riqueza generada, las condiciones de los jornaleros no caminmediatas de la administración cardenista, se dio un gran biaron mucho, con acceso nulo a la vivienda, sin prestaciones crecimiento de la población. Llegaron oleadas de personas de laborales, sin seguridad social, a pesar de tener mejores salarios todas partes del país, además de los braceros que regresaban a que sus antecesores”. México. Así, en los años cuarenta en el municipio de Mexicali Lo anterior, a pesar de que –según la también investigadora de vivía más de la mitad de los habitantes de Baja California. la UABC Mercedes Gema López Limón– durante la adminisEn ese tiempo se incrementó considerablemente la demanda tración del gobernador Braulio Maldonado (1953-1959) se de algodón. Según explicó al investigador de la UABC David alentó a los campesinos para que lucharan por contratos coPiñera Ramírez el exgerente de la Despepitadora de Mexicali lectivos de trabajo. Sin embargo, paralelamente desde el centro Rodrigo Valle, debido a problemas climatológicos en regiones del país se incrementaba el control sobre los trabajadores. algodoneras se dio una gran escasez del producto, lo que au-


Los años del declive La época dorada del algodón en el valle de Mexicali duró poco. Los años de mayor auge, tal como explicó el señor Valle al investigador Piñera Ramírez, fueron “de 1950 a 1954, luego fue disminuyendo, pero todavía hasta 1960 fue bueno. De ahí en adelante se empezó a poner crítica la situación”. Las causas del deterioro económico posterior las mencionó el mismo exempleado de la compañía despepitadora, en la entrevista publicada en el volumen sexto de la obra Visión histórica de la frontera norte de México: plagas dañinas muy difíciles de combatir; la limitación del número de hectáreas permitidas para regarse por los usuarios del distrito de riego del río Colorado, y la salinidad que afectó a las tierras del valle y que fue causa de un fuerte diferendo con Estados Unidos. Moreno Mena agrega en su texto otras causas: la entrada de las fibras sintéticas al mercado mundial, que desplazaron al algodón; la incorporación de China y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como nuevos competidores; asimismo, la crisis de la producción agrícola en nuestro país. La situación afectó no solamente a los hombres del campo, pues “la industria algodonera también generaba empleos en las áreas de procesamiento del producto en las plantas despepitadoras, en las extractoras de aceites, molinos, desborradoras, fábricas de trapeadores, de colchones, etcétera”.

Baja California: un presente con historia, UABC

Dos décadas habían pasado del Asalto a las Tierras. Las diferencias económicas persistían en la región.

En el valle, muchos campesinos contratados como jornaleros prefirieron cambiar de actividad; otros se incorporaron a la llamada economía informal. Comenzaron a aparecer asentamientos humanos irregulares por todos lados, habitados por quienes decidieron asentarse en la región en vez de retornar a sus lugares de origen. En esos años sesenta Mexicali disminuyó en importancia agrícola para el estado de Baja California; sin embargo, todavía la mitad de las tierras cultivables en la entidad se encontraban en Mexicali.

Yolanda Sánchez Ogás

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n 1877, Guillermo Andrade recibió del gobierno porfirista la concesión de 305,000 hectáreas del delta del Colorado, con el compromiso de poblar y hacer productiva la región. Sin embargo, pronto esos proyectos de colonización habían fracasado y la región seguía siendo un desierto improductivo. Mientras tanto, en el lado norteamericano se había formado una compañía que pretendía irrigar las tierras del Valle Imperial, trayendo agua desde el Colorado. El inicio de las obras de irrigación, aprovechando el río Álamo –que corría por territorio mexicano–, hizo pensar a algunos inversionistas norteamericanos en la posibilidad de adquirir tierras mexicanas, sobre todo a partir de que se firmó un tratado entre México y Estados Unidos, mediante el cual la mitad de las aguas que corrían por el canal Álamo serían para nuestro país.

Fue así como en San Francisco, California, se formó la Colorado River Land Company, la cual en 1904 compró a Guillermo Andrade los derechos sobre sus tierras del delta del río. "El rancho algodonero más grande del mundo". Desde 1912, la Colorado inició la explotación agrícola del valle, utilizando un sistema barato y eficaz que le permitió obtener extensas áreas cultivables. Las tierras enmontadas y desniveladas eran rentadas a inmigrantes chinos y japoneses, quienes tenían la obligación de nivelar y desmontar, así como de abrir canales y caminos; y además, de sembrar algodón. Así se creó "el rancho algodonero más grande del mundo". La Colorado era dueña del valle y negaba a los mexicanos el derecho a poseer una parcela para evitar que crearan derechos. No fue hasta muchos años después cuando algunos mexicanos lograron obtener en renta algunas parcelas.


La investigadora López Limón expone en su obra El trabajo infantil: fruto amargo del capital, que a fines de esa década se retiró la inversión estadounidense y el gobierno mexicano financió la siembra de algodón, pero también apoyó otros cultivos, como trigo y forrajes. Éstos, por requerirse alta mecanización en su producción, necesitaron menos mano de obra, lo que ocasionó un descenso en la llegada de jornaleros.

mente una pequeñísima parte de los productores del valle (el 3 por ciento) pudieron trabajar de esta manera. La producción de hortalizas para exportación a través de este sistema cobró fuerza en Mexicali debido a que en California se habían encarecido el agua y el suelo agrícola, además de que la horticultura de esa región enfrentaba serios problemas laborales. Resultaba más barato, pues, producir en este lado de la frontera. Entonces fue cuando empezaron a trabajar más y más mujeres en Agricultura por contrato el campo. Eso llevó, dice López Limón, a “un empeoramiento de la Los años setenta marcaron definitivamente la terminación de la situación de la mujer campesina”, pues sus condiciones de vida se etapa algodonera de la región: a mediados de esa década, el deterioraron, al adiciotrigo superó al algonarse el trabajo agrícola dón en hectáreas cul“Según aseguran investigadores y gente de la región, a las tareas que debe tivadas. entre el 70 y el 80 por ciento de las parcelas, en ocasiones cumplir para con su faEsto ocurrió por el milia. ejidos enteros, están rentados”. retorno de los emCuatro décadas despresarios de Estados pués del asalto: la mujer Unidos. Se interesaron por las hortalizas de exportación, y –que con el apoyo cardenista pudo dedicarse por completo a atender gracias a ello los trabajadores pudieron laborar la mayor parte a su esposo y sus hijos– debió empezar a ausentarse del hogar, para del año. Llegaron de nuevo también los jornaleros foráneos, y ayudar al sustento de la casa. muchos decidieron quedarse ya aquí. Las empresas estadounidenses, explica López Limón, Campesinos inermes empezaron a trabajar la llamada “agricultura por contrato”, en Los años ochenta fueron un duro golpe para el valle de Mexicali. En la que le otorgan al productor todas las facilidades para que 1986 nuestro país ingresó al Acuerdo General de Aranceles y logre su cosecha (créditos, asistencia técnica, insumos y hasta Comercio (GATT, antecedente de la actual Organización Mundial maquinaria), a cambio de que éste les entregue el producto, a del Comercio), que buscaba que se abatieran los aranceles para que veces a través de un compromiso escrito. Sin embargo, solase diera una apertura total de los mercados. “Este ingreso –dice

Baja California: un presente con historia, UABC

Los escasos mexicanos que vivían en el valle sólo podían trabajar como peones, y aun esta actividad era difícil, porque los chinos que rentaban parcelas preferían ocupar a sus connacionales que llegaban al valle. Otra injusticia de la Colorado era la existencia de guardias blancas: con el pretexto de defender el latifundio de los magonistas, desde 1911 la compañía había obtenido la autorización para formar sus propios cuerpos de seguridad. Esta guardia, de nefasta memoria para los campesinos mexicanos, se encargaba de proteger los intereses del gran emporio algodonero. Tal situación generó la inconformidad campesina, sobre todo a partir de la formulación de las leyes agrarias de 1915 y 1917. Fue así como un grupo de hombres, dirigidos por el coronel villista Marcelino Magaña Mejía, solicitaron tierras al gobierno, aduciendo que los

extranjeros no tenían derecho a poseer predios colindantes con Estados Unidos, pues la Constitución señala que a cien kilómetros de la frontera y a cincuenta de las costas ningún extranjero puede tener propiedades. Ante la indiferencia del gobierno, los campesinos se posesionaron del Rancho Corona, de un italiano llamado Víctor Carusso. Debido a las proporciones que iba adquiriendo el movimiento magonista, el gobernador Abelardo Rodríguez decidió comprar ese terreno y lo vendió a 230 campesinos mexicanos, a cada uno de los cuales correspondieron 16 hectáreas.


Sergio Haro

López Limón– implicó una brusca apertura comercial que ha afectado sobre todo a la agricultura”. A fines de la década esa tendencia se agudizó, durante la administración salinista. En ese sexenio se modificó el artículo 27 constitucional, para que las tierras ejidales pudieran ser enajenadas: rentadas, vendidas. “Según aseguran investigadores y gente de la región, entre el 70 y el 80 por ciento de las parcelas, en ocasiones ejidos enteros, están rentados”, de acuerdo con la investigadora de la UABC. “Abundan –agrega– los embargos a ejidatarios y las tierras están en el mercado”. En este tiempo los campesinos ya estaban inermes ante el poder de las grandes empresas. Era importante otra vez el número de jornaleros; incluso, muchos ejidatarios empezaron a contratarse como asalariados, pues carecían de recursos para sembrar. En ese contexto, surgieron algunos sindicatos blancos o charros, al servicio de los patrones y desconocidos por los propios trabajadores. Ya había llegado a Baja California el llamado “gobierno del cambio”. Bajo la administración ruffista los dirigentes que pretendieron formar sindicatos independientes suAsí se formaron, en 1925, las primeras colonias con propietarios mexicanos, núcleo conocido como Progreso y Anexas. Sin embargo, de esta venta no correspondió ninguna parcela a los seguidores de Magaña, razón por la que éstos se desanimaron y el grupo se desintegró. La reforma cardenista La idea de la tierra para los mexicanos estaba ya en la mente de algunos, y a partir de 1926 se inició la formación de sindicatos campesinos; algunos de ellos reclamaban mejoras salariales. Pero otros también iniciaron la lucha por la tierra y sufrieron la represión de la Colorado, como fue el caso del Sindicato Enrique San Martín de Álamo Mocho, cuyos integrantes en 1930 fueron perseguidos, hasta que algunos resultaron encarcelados. Igual suerte sufrirían después otros sindicatos. 1934 marcó un cambio muy importante en el país: llegó a la presidencia de México el general Lázaro Cárdenas, quien desde su campaña electoral había manifestado su interés por recuperar para la nación todo aquello que sólo a México pertenecía. En 1936 dio a conocer su Proyecto de Integración de los Territorios, mediante el cual se creó una comisión que trataría de resolver los múltiples problemas que aquejaban a la lejana Baja California. Fue así como, ante la perspectiva de lograr un apoyo del presidente, algunos campesinos –encabezados por Hipólito

frieron de medidas represivas (ver recuadro de la página siguiente). En el valle de Mexicali prevalece –considera la investigadora– “una política a todas luces ilegal, contraria a cualquier forma de organización de los jornaleros, a la formación de uniones o sindicatos, respaldada plenamente por el gobierno estatal”. Seis décadas más tarde, empezaban a reproducirse en el valle de Mexicali las condiciones que llevaron a los campesinos a realizar el Asalto a las Tierras. Contaminación y miseria López Limón se refiere también, en su obra citada, a los graves riesgos a que están expuestos los pobladores del valle a causa de los agroquímicos usados a diario. “Los aviones fumigadores –dice– contaminan agua, aire y suelo, y por supuesto seres humanos. Hay una casi nula vigilancia de las autoridades y es una práctica cotidiana lavar recipientes contaminados en drenes y canales donde se bañan niñas, niños y adultos y lavan su ropa y utensilios caseros las familias jornaleras”. Explica que los plaguicidas causan cáncer, alergias y otras enfermedades: leucemia, defectos de nacimiento, altera-

Rentería, los hermanos Guillén, Filiberto Crespo y otros– iniciaron la organización de comunidades agrarias, las cuales formaron la Federación de Comunidades Agrarias, correspondiendo a Hipólito Rentería dirigirla. El 25 de enero de 1937, reunidos los campesinos en la escuela “Emiliano Zapata” de la colonia Cerro Prieto, decidieron tomar las tierras de los ranchos donde trabajaban y que pertenecían a la Colorado, para de esa manera acelerar la aplicación de la reforma agraria en el valle de Mexicali. Esta acción la llevaron a cabo el 27 del mismo mes. La represión de la Colorado actuó sobre los campesinos, y en las diversas comunidades fueron éstos detenidos y llevados a los sótanos de Palacio y a la cárcel de Mexicali. Ahí permanecieron poco tiempo, debido a que se recibió una orden presidencial para su liberación. Pocos días más tarde salió a la capital del país una comisión de campesinos, para entrevistarse con el presidente y darle a conocer la situación del valle. Como respuesta, a los pocos días llegó una comisión encabezada por el jefe del Departamento Agrario, licenciado Gabino Vázquez. Tras recibir solicitudes de tierras, se inició el reparto, y sólo tres meses después de esta acción ya se habían formado cuarenta ejidos con cien mil hectáreas, con lo que se beneficiaron setecientas familias. Fue así como la Colorado empezó a perder sus tierras mexicanas del delta del río.


Sergio Haro

Víctimas del PRI y del PAN

ción al sistema nervioso central… “El riesgo mayor está en la población de escasos recursos que muchas veces pesca en los canales, en quienes viven en las choriceras sin servicios básicos y que padecen desnutrición y parasitosis”. a alternancia política en el Se aúna a esta contaminación la causada por la gobierno de Baja California, planta geotérmica de Cerro Prieto. En septiembre de 2000, un grupo de pobladores del ejido Nuevo la llegada de la “democracia” a León, cansados de ver cómo sus tierras son cada nuestro estado, de poco ha servivez menos productivas y que sus animales em- do para los trabajadores agrícopezaron a padecer malformaciones, buscaron el las del valle de Mexicali. López Limón registra en su lirespaldo del abogado Álvaro Francisco Valdez Salas y conformaron el Consejo Ciudadano del bro que, a principios de 1995, “hubo un movimiento de 650 jorValle de Mexicali. Con el apoyo del investigador de la UABC naleros en algunos campos de Jesús Adolfo Román Calleros, documentaron los cebollín, encabezado por don daños ocasionados al entorno: cáncer y malforma- Baudelio Mena y otros jornaleros, en el cual hicieron un paro de labores por ciones. además de alteraciones genéticas en huma- 48 horas negándose a entrar a los campos a recoger la cosecha”. Exigían: nos y animales, síndrome de Down y un serio de- aumento al pago de 50 centavos por docena de mazos de cebollín, prosequilibrio ambiental, tal como publicó el diario visión de agua potable en el trabajo, aumento del pago de la empresa por la La Crónica el 13 de abril de 2005. transportación de los jornaleros a los campos “y la exigencia de que no haya Y aunque la Procuraduría Federal de Protección más malos tratos ni arrogancia por parte de los capataces y mayordomos”. al Ambiente dictaminó, en diciembre del mismo El paro de los jornaleros fue vigilado por elementos de la policía muniaño, que la planta productora de electricidad sí es cipal. Gracias al movimiento, los trabajadores consiguieron que la empresa contaminante, el gobernador Eugenio Elorduy no (“Empaque de Chapultepec”, de capital estadounidense) aumentara el paha pasado de la declaración de que el problema go de la docena de mazos a 64 centavos, les pagara a 4.50 pesos el trans“será primero analizado para después actuar en porte y les prometiera mejorar la calidad del agua. consecuencia”. “Se hizo el compromiso de no reprimir a los líderes; sin embargo, en la Pero las desgracias no terminan ahí. Iniciado el temporada siguiente a quienes encabezaron el movimiento se les negó el siglo XXI, por sus deplorables condiciones de vida trabajo y tuvieron que dedicarse a otras actividades”. los campesinos de la región han tenido que incorporar al trabajo a sus esposas e hijos. Lo que tigador Moreno Mena, “ahora, cuatro de cada 10 trabajadores son años atrás había iniciado en baja escala, hoy alcanza niveles mujeres, mientras 5.3% son niños menores de 14 años”. alarmantes. Según un estudio de la UABC citado por el inves“En la actualidad –dice– es común encontrar en las zonas hortícolas

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del valle de Mexicali a familias completas durante la cosecha del cebollín, rábano, ajo y melón; lo antes descrito le imprime mayor dramatismo al trabajo agrícola, porque condena a la descendencia a un futuro incierto, reproduciendo el círculo de pobreza”. Y tras detallar la crítica situación en que viven y trabajan los jornaleros agrícolas y sus familias (con bajos salarios, sin vivienda ni seguridad social –muchos de ellos viviendo a la intemperie–, carecientes de servicios educativos, expuestos a climas extremos…), Moreno Mena menciona que las mejorías que se han dado se deben no a la organización de los trabajadores ni a las autoridades estatales, sino a “las presiones del mercado, de los compradores en particular, para que se desarrolle la producción bajo condiciones más óptimas, algo así como una certificación”. Y concluye: “A pesar de los cambios ocurridos en el valle de Mexicali y de los esfuerzos de algunas instituciones por mejorar sus condiciones de vida, los jornaleros siguen sumidos en la pobreza extrema”. Son setenta años ya del Asalto a las Tierras. ¿Tenemos algo qué festejar?


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Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar

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a historia del Asalto a las Tierras que ahora se conoce popularmente –sobre todo, gracias a la labor que se realiza en las escuelas de nivel básico cada mes de enero–, empezó a ser divulgada no hace mucho tiempo. De Además de este elemental error histórico surge otro problema: no hecho, fue a mediados de los años ochenta cuando los existe documento alguno que valide la historia que se cuenta de investigadores Yolanda Sánchez Ogás y Everardo Garduño doña Felipa. Sánchez Ogás –hoy cronista del valle de Mexicali, y (del entonces Museo Hombre, Naturaleza y Cultura, del quien desde hace muchos años considera que este personaje es “una Gobierno del Estado), realizaron visitas al valle de Mexicali heroína sacada de la manga”– asegura que en ningún archivo, dupara platicar con los sobrevivientes de la gesta agraria del 37. Ambos estudiosos publicaron después varias obras en las rante dos décadas, ha encontrado algún documento que certifique que, por separado, dieron cuenta del resultado de su trabajo. como verdad histórica lo que se narra. Y a pesar de la inexistencia de pruebas escritas, doña Felipa sigue Ese material, básicamente, es el que ha servido como fuente irguiéndose como la heroína del movimiento agrario, muy por para maestros, periodistas, el lector común y no pocos invesencima de otro precursor: el coronel Marcelino Magaña –él sí tigadores. Gracias a esos textos, y a algunos otros, los mexireconocido históricamente–, y del verdadero dirigente del calenses conocemos lo ocurrido en el valle hace siete décadas. movimiento del 37: el campesino Personajes como Felipa Velázquez viuda de Arellano, Hipólito Rentería, A pesar de la inexistencia de pruebas michoacano Hipólito Rentería (ver recuadros en las páginas siguientes). Filiberto Crespo y los hermanos Guiescritas, doña Felipa sigue llén, son mencionados aquí y allá. irguiéndose como la heroína del Lideresa de barro Pero la historia que se cuenta hay La historiografía sobre el tema da preponmovimiento agrario. que revisarla con sumo cuidado: suele derancia al presidente Cárdenas sobre los considerarse que la máxima dirigente líderes agrarios del valle de Mexicali, al del movimiento agrario fue doña Feliabordar la lucha campesina de fines de los años treinta. pa, sin caer en la cuenta de que los hechos en que presuntaEl periodista e investigador Pablo Herrera Carrillo, en su obra mente ella participó ocurrieron en mayo de 1930, más de un ó Reconquista y colonizaci n del valle de Mexicali (1958), pasa de lustro antes del llamado Asalto a las Tierras. Tampoco se dice largo las protestas de 1930 y el movimiento de 1937. Ni doña Felipa que la señora Velázquez viuda de Arellano, después de ser libeVelázquez, ni Hipólito Rentería, ni ningún otro personaje aparece rada de las Islas Marías, no regresó al valle, por lo que no tuvo en sus páginas. Tampoco Adalberto Walther Meade, en su libro El ninguna relación directa con los acontecimientos de la época valle de Mexicali (1996), menciona a alguno de ellos. cardenista.


Baja California: un presente con historia, UABC

Por su parte, el historiador Pablo L. Martínez reproduce, en su obra Historia de Baja California (1956), un texto de Esteban Pelayo Gómez Pereyra, quien dice en él lo siguiente sobre los hechos de 1930: “Es de justicia mencionar que al mes de haber llegado los reclusos a las Islas Marías, llegó un enviado especial de la Secretaría de Gobernación a tomarles declaración, habiéndosele entregado toda la documentación relativa a la solicitud de tierras, que la señora Felipa Velázquez viuda deArellano, en forma hábil y valiente había podido ocultar”. Como pie de página, Martínez anota: “Esta señora viuda de Arellano fue llevada a las Islas Marías con toda su familia, en la que había algunos menores de edad”. Y cuando aborda el Asalto a las Tierras, el historiador cita de nuevo a Gómez Pereyra, quien en ningún momento menciona por su nombre a los dirigentes de enero del 37. Tampoco lo hace en anotación alguna el propio Martínez (sin embargo, al menos en la edición de la obra martiniana hecha por la UABC en 2003, sí se incluye una fotografía en la que aparecen algunos líderes del asalto, entre ellos Hipólito Rentería), La investigadora estadounidense Dorothy P. Kerig, en su tesis de doctorado en historia –por la Universidad de California, en Irvine, en 1988– titulada Yankee Enclave: The Colorado River Land Company and Mexican Agrarian Reform in Baja California,1902-1944 (publicada como libro por la UABC en 2001, bajo el título de El valle de Mexicali y la Colorado River Land Company, 1902-1946), no menciona para nada ni a Felipa Velázquez ni a los dirigentes de 1937 por su nombre. Sobre el primer caso dice: “…algunos de sus líderes (de los campesinos, en 1930) –entre ellos una mujer y varios hijos

Carros para transportar algodón, en Mexicali, en 1917.

menores de edad– fueron arrestados y enviados a la colonia penitenciaria de las Islas Marías”. Y como pie de página, aclara: “No se encontró documentación de estos incidentes en los archivos de la CLRC (Colorado River Land Company) ni en los del Calexico Chronicle, de modo que fue necesario confiar en fuentes secundarias que no coinciden del todo en los detalles”. En cuanto al asalto, Kerig lo menciona de esta forma: “Los peores temores de la corporación (la Colorado) se cumplieron en 1937, cuando una invasión espontánea (sic) de tierras desencadenó la expropiación de casi todas las propiedades cultivadas de la compañía”. No más. En su texto incluido en el sexto volumen de la obra Visión histórica de la frontera norte de México (1994), Roselia Bonifaz de Hernández expresa (al hablar sobre las reclamaciones de tierra de 1930) que entre el grupo de enviados a las Islas Marías “figuraba una valiente mujer, Felipa Velázquez viuda de Arellano, quien sufrió el exilio en unión de todos sus hijos”. Por el contrario, dos páginas después, al relatar el llamado Asalto a las Tierras, omite los nombres de los dirigentes del levantamiento agrario de 1937. En tanto, la doctora en Ciencia Social María Eugenia Anguiano Téllez escribe, en su libro Agricultura y migración en el valle de Mexicali (publicado por El Colegio de la Frontera Norte en 1995): “De los movimientos de los solicitantes de tierras, entre los más célebres, se encuentra el dirigido por Felipa Vázquez (sic) viuda de Arellano, quien –procedente de Mazatlán, Sinaloa– en 1930 se unió al sindicato de jornaleros de la estación Sesbania, para después establecer el Comité Ejecutivo Agrario del grupo Álamo Mocho. (…) Acusados de disolución social, 26 hombres y doña Felipa fueron enviados a las Islas Marías en donde permanecieron durante cuatro meses…”.


Y sobre el llamado asalto, Anguiano Téllez sólo dice: “El fraccionamiento y reparto masivo de la propiedad de La (sic) Colorado comenzó en 1937, al formarse 44 ejidos…”. Ningún líder de estos hechos es nombrado por ella. Más recientemente, la investigadora Catalina Velásquez Morales –en su texto incluido en la obra Baja California: un presente con historia, editado por la UABC en 2002– menciona el caso de 1930, y cita a los detenidos que fueron llevados a las

El valle de Mexicali y la Colorado..., Dorothy P. Kerig

Felipa Velázquez viuda de Arellano “una heroína sacada de la manga para avalar un programa como tantos que los gobiernos han establecido”. Dieciséis años más tarde ratifica esas consideraciones: “No he encontrado nada en este tiempo que me haga cambiar de opinión”. Sánchez Ogás afirmó terminantemente –en aquella entrevista para el diario La Crónica– que en los años treinta las mujeres no tuvieron participación alguna en los movimientos agrarios en el valle de Mexicali. Y si alguna lo hubiera hecho –dijo–, habría permanecido en la memoria de los pobladores. Sin embargo, aseguró que en sus pláticas sostenidas con sobrevivientes de aquella época nadie le confirmó la participación de doña Felipa en los acontecimientos (con excepción de los familiares de la sinaloense). Se refirió al testimonio del señor Jesús Cibrián Zamudio, quien había arribado al valle en 1935 procedente de Santa Rosalía, en el Territorio Sur de la Baja California. Según le contó Cibrián Zamudio, cuando él llegó aquí “nadie hablaba de doña Felipa. Él dice que no es cierto esa versión que se ha sacado”. Y eso lo confirmó la misma Sánchez Ogás al conversar con residentes del valle que arribaron a mediados de los treinta: “Nadie la mencionaba, nadie la recordaba”. Algunas hijas de dirigentes de la época, le aseguraron que “cuando se formaron las Ligas Femeniles (en la época de La compuerta Wardlaw, al oeste del canal principal en el valle, en 1918. Cárdenas), ninguna tuvo jamás noticia que había existido una luchadora agraria; y tú sabes que en un pueblo tan pequeño Islas Marías, acusados de ser “comunistas anarquistas”, entre todo se sabe”. ellos a Felipa Velázquez viuda deArellano. De acuerdo con sus investigaciones, Sánchez Ogás narró lo que Más adelante, al tratar el Asalto a las Tierras, Velásquez habría ocurrido realmente: al ser detenidos los dirigentes, entre Morales se refiere a los participantes en este movimiento ellos se encontraba un familiar de doña Felipa. Ésta trató de evitar solamente como: “algunos de los grupos organizados en el su captura y entonces también fue aprehendida. valle de Mexicali”. La hoy cronista del valle de Mexicali refutó asimismo, en la Puede verse, entonces, cómo en las quizá más importantes entrevista, otros hechos sobre doña Felipa: “Cuando ella se fue de publicaciones sobre la historia de Mexicali y su valle se desdeña la participación de los dirigentes agrarios: se le aquí, según las versiones, no sabía leer ni escribir; sin embargo, reconocen créditos más a una masa anónima o al propio ahora dicen que fue maestra por allá, y que presidente Cárdenas, que a los hombres con nombre y Desde el punto de vista de Sánchez escribió poemas”. Tales apellido que llevaron en sus hombros la responsabicomposiciones se enOgás, resulta poco creíble que la lidad de los miles que esperaban un futuro mejor. hoy resguardaY puede verse también cómo se le da mayor imporsinaloense haya sido una luchadora cuentran das en el Archivo Histótancia a doña Felipa, sin que se aporten elementos para social: “Si lo hubiera sido no se rico del Estado. Sánchez apreciar a la lideresa que se dice que fue. Sí se hubiera quedado en Sinaloa (al ser Ogás en 1991 había dimenciona que fue apresada, sí que realizó algunas cho a este reportero que acciones, pero nada más. El Asalto a las Tierras, por lo liberada de las Islas Marías)”. no creía que esos poemas tanto –en base a esta información–, le debe muy poco, o sean legítimos, pues la lenada, a este personaje. tra “es perfecta, perfecta… parejita, parejita. Y una gente que aprende a leer mayor (como pudo haber sido el caso de la Sacada de la manga sinaloense) su letra es temblorosa, ya no aprende igual que un En enero de 1991, la investigadora Yolanda Sánchez Ogás niño”. explicó a este reportero sus razones para considerar a doña


Además, consideró: “Es muy raro que una persona recién llegada se interese tanto por los problemas del lugar”. Y desde su punto de vista, igualmente, resulta poco creíble que la sinaloense haya sido una luchadora social: “Si lo hubiera sido no se hubiera quedado en Sinaloa (al ser liberada de las Islas Marías)”.

Archivo Histórico del Estado de Baja California

Un documento “totalmente falso” Los poemas supuestamente escritos por ella es todo lo que se tiene de doña Felipa, además de una fotografía y un pasaporte expedido –según asegura la versión oficial–, en 1946. Pero Sánchez Ogás advirtió al reportero en 1991 que el documento realmente está fechado en 1966 (17 años después de la muerte de doña Felipa, ocurrida el 15 de diciembre de 1949), lo que el autor de estas líneas confirmó personalmente más tarde. “¿Por qué lo hicieron? –se preguntó la investigadora–, ¿por qué tratar de comprobar que ella estuvo aquí, de esa manera tan burda, con un documento que es totalpasaporte felipa mente falso?”. ¿Pero a quiénes les pudo interesar la invención de la historia de doña Felipa? Ésta es la versión de la actual cronista del valle de Mexicali: Durante el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988) se creó el Programa de Integración de la Mujer al Desarrollo, y se empezaron a buscar mujeres ejemplares, “a manejarse El pasaporte, expedido 17 años la necesidad de tener después de muerta doña Felipa. heroínas”. Y se recurrió a este personaje. “No se hizo investigación, no se hizo ningún trabajo; simplemente se hizo una ceremonia aquí en el Congreso, donde se dijo que habían traído los restos de doña Felipa (en enero de 1984); pero así, así, ni en una semana”. Y lamentó la entonces coordinadora de Museos Comunitarios del Centro Regional del INAH –cargo en el cual coordinó la creación del Museo Comunitario “Asalto a las Tierras”, en el ejido Michoacán de Ocampo–: “Lo único que se ha logrado con todas estas acciones que el gobierno hizo fue confundir a la gente”. “La historia de nosotros es nueva, realmente, en el valle –agregó–; pero está hecha de tantas pequeñas cosas que la enriquecen, sin necesidad de recurrir a mentiras. Yo creo que lo que tenemos es suficiente, no necesitamos inventar nada”.

F

elipa Velázquez nació en La Noria, Sinaloa, el 1 de mayo de 1882, en el seno de una humilde familia campesina. En 1905 contrajo matrimonio con Canuto Arellano Tirado, con quien procreó ocho hijos (otras versiones dicen que fueron solamente cuatro). En 1929 enviudó, y con sus hijos emigró a las tierras del valle de Mexicali (en otras fuentes se afirma que su viudez se dio en 1924, mismo año en que emigró a esta región). Según Francisco Contreras Mora, su llegada aquí fue a instancias de Francisco J. Mújica, “para que ayudara al grupo ‘Rojo y Negro’, formado por mexicanos que sesionaba clandestinamente en el campo Nagazaky del valle de Mexicali”. En 1930 fundó el primer comité ejecutivo agrario al amparo de la ley agraria de 1915. Solicitaron al gobierno que se les otorgaran tierras en el valle, sin obtener respuesta. Entonces, el 1 de mayo organizó la comedia titulada El burgués y el esclavo, para criticar a los extranjeros explotadores y al gobierno que los apoyaba. Fue aprehendida junto con sus compañeros y encarcelados en la cárcel pública de Mexicali. Varios días después, amarrados, se les condujo —en camiones custodiados por fuerzas federales— al puerto de San Felipe. Ahí fueron embarcados hacia las Islas Marías. El director del penal era Mújica, quien los motivó a seguir luchando cuando quedaran libres. Ya liberados, se les remitió al puerto de Mazatlán. Algunos regresaron a Mexicali, pero doña Felipa prefirió quedarse a radicar allá. No volvió a estas tierras hasta 1946, cuando obtuvo su pasaporte en Caléxico. Dos años más tarde sufrió un ataque de embolia cerebral, por lo que sus familiares la trasladaron a Mazatlán, donde falleció el 15 de diciembre de 1949. Tas haberse trasladado sus restos desde Sinaloa a Mexicali, el 27 de enero de 1984 la Cámara de Diputados del Estado de Baja California les rindió un homenaje y los depositó en una urna en el ejido Islas Agrarias.

Fuentes consultadas: Contreras Mora, Francisco, El movimiento agrario en el Territorio Norte de la Baja California. Edición de autor. Gutiérrez Aguilar, Carlos Alberto, “Doña Felipa, ‘heroína sacada de la manga’. En La Crónica, 27 de enero de 1991. Martínez, Pablo L., Historia de Baja California. Edición crítica y anotada. UABC-Instituto Sudcaliforniano de Cultura-XI Ayuntamiento de La Paz-Administración Portuaria Integral de B.C.S. Montenegro Espinoza, Martina (comp.), Mexicali. 100 años y más de 100 mujeres. XVII Ayuntamiento de Mexicali-ICBCUABC. Mosqueda Loeza, Juana, “La presencia agrarista de la mujer”. En: Primer Foro Estatal sobre la Participación Femenina en la Vida de Baja California. Gobierno del Estado de Baja California, 1988.


Yolanda Sánchez Ogás

N

ació en Puruándiro, Michoacán, en 1903. Le tocó vivir parte de la lucha armada durante la revolución, situación que forjó y fortaleció sus convicciones antilatifundistas, las cuales empezaron a manifestarse desde su tierra natal, la hacienda Del Pilar. A pesar de que habían sido decretadas la Ley Agraria de 1915, el artículo 27 constitucional y la Ley de Tierras Ociosas de 1920, en Michoacán seguían existiendo los grandes latifundios en poder de extranjeros, y los campesinos seguían siendo explotados en la tienda de raya y careciendo de una parcela para cultivar. Fue debido a esa situación que Hipólito Rentería inició la formación de un grupo agrario en la hacienda mencionada. “Desde allá empezó ese hombre con la lucha agraria; en El Pilar andaba con eso y los de la acordada ya lo buscaban. Por eso tuvo que salir huyendo, veredeando por a’i, escondiéndose, hasta que llegamos a Pénjamo y a’i nos subimos al tren para el norte; cruzamos por Ciudad Juárez y llegamos a California en 1926. “Después nos juntamos con los Guillén; eran: Sacramento, José, Leonardo, Fermín y Cipriano. Nos vinimos a Hostville [California] y allí, después del trabajo, Rentería se subía a un bote y empezaba a

hablarnos de regresar a Michoacán para luchar por la tierra. “Unos de los Guillén compraron una casita en Pueblo Nuevo y veníamos seguido a Mexicali. Así nos dábamos cuenta de cómo

unas tierras en el Pacífico y a’i nos quedamos. Y pos a’i empezaron los Guillén y don Hipólito a juntar la gente para hablar de eso de las tierras”. (Testimonio oral del señor Emigdio Mora Pantoja)

trabajaba la Colorado con los chinos y japoneses y cómo los mexicanos casi ni trabajo de peones podían tener. Por eso, cuando el general Cárdenas fue presidente luego luego el compañero Rentería quiso regresar a Michoacán, pero como habíamos ahorrado un dinerito mejor compramos

“Eso no es justo”. En 1935 Rentería y los Guillén se establecieron en la colonia Pacífico, y cuando el presidente Cárdenas (en abril de 1936) obligó a la Colorado a firmar un decreto mediante el cual debía vender cinco mil hectáreas en un año, el grupo de michoacanos pudo comprar los terrenos enmontados que ocupaban y desde ahí iniciar la organización del movimiento agrario. En este mismo año los campesinos tuvieron una reunión con el general Francisco J. Mújica, enviado especial del presidente para que viniera a conocer la situación general de Baja California. Resultado de esta entrevista fue, por un lado, que los campesinos sintieron el apoyo del gobierno federal en su lucha para obtener tierras, y, por otro, la creación de un proyecto de expropiación y nacionalización de los terrenos que hasta entonces pertenecían a la Colorado. Rentería y los Guillén se dieron a la tarea de organizar en comunidades agrarias a los grupos solici-


tantes de tierras, y a finales de ese Diputado federal año lograron la formación de la Hipólito siguió en la política. A los Federaci ó n de Comunidades pocos meses fue elegido diputado Agrarias. Los campesinos miem- federal. Todos los campesinos bros de la federación, reunidos en acudieron a votar; las mujeres de la Escuela “Emiliano Zapata” de la las ligas femeniles de cada ejido colonia Pacífico, decidieron tomar fueron en sus troques con sus las tierras de los ranchos donde simbólicas banderas rojas, para trabajaban y que hasta entonces respaldarlo. pertenecían a la compañía. Durante tres años Hipólito reaDoña Petra Pérez viuda de Ren- lizó su gestión de diputado en el tería decía que lo que se hizo no Distrito Federal, haciendo viajes fue fácil, porque el poder de la Co- a Baja California para seguir auxilorado era muy grande. “Cuando salíamos por los terrenos, Poli me señalaba el valle y me decía: ‘Mira, Petra, todas estas tierras tan grandes son de una compañ í a gringa, de la Colorado. Desde hace m á s de treinta años es dueña de casi todo el valle y eso no es justo. Nomás les renta las tierras a los chinos y a los ja- Marcha de campesinos por las calles de Mexicali. poneses; a los mexicanos no, liando a los campesinos. En ese porque tiene miedo de que se las periodo le tocó tomar parte en los quiten’. acuerdos de la Cámara para la “Desde que él empezó con eso ejecución de la expropiación penunca volví a estar tranquila. Poli trolera, y en la gran manifestación casi nunca estaba en la casa y cada vez que se iba yo creía que de apoyo al presidente Cárdenas era la última vez que lo miraba. Y marchó junto con su compañera, después del asalto siguió el mie- doña Petra. do, porque, aunque tenían permiso de traer armas, había pleitos La ingratitud humana seguido con los colonos a los que A su regreso a Mexicali, Hipólito les quitaron las tierras; ellos les se dedicó al cultivo de la tierra, sin decían ‘los agarristas’, y, pues, no desligarse de las necesidades de los campesinos, en cuya reprehabía seguridad”.

sentación acudía ante funcionarios de todos los niveles en busca de solución a sus problemas. A finales de los cincuenta fue electo secretario general de la Liga de Comunidades Agrarias, función que lo llevó a recorrer todo el estado buscando solucionar las solicitudes de tierras, en ocasiones acompañado del gobernador y una vez del presidente de la república, Adolfo López Mateos. Mientras Hipólito fue líder campesino, y aun sin serlo –en tanto tuvo la energía para apoyar a los ejidatarios–, su casa fue centro de reuniones los días 27 de enero; en su cumpleaños eran ahí los grandes banquetes, a los que acudían funcionarios, hasta gobernadores, y los líderes campesinos. Cuando se vio postrado por enfermedad, en 1961, poco a poco se acabaron las visitas. Por eso doña Petra hablaba con amargura de la ingratitud humana, que paga con el olvido las mejores acciones. Sin embargo, muchos campesinos del valle lo recuerdan como el líder que fue: honesto y luchador, siempre dispuesto a acudir al llamado de los ejidatarios. Y quizá nada ilustra mejor lo que aquellos compañeros de Hipólito piensan de él, que las palabras de don Emigdio Mora: “Al compañero Rentería le debemos los campesinos casi todo lo que tenemos”.


C

asi dos decenios antes del Asalto a las Tierras, un personaje ahora casi olvidado cimbró la estructura injusta y represiva del gobierno y los extranjeros que detentaban el poder en el valle de Mexicali. Su acción tuvo un logro muy importante, más que la sola distribución de tierras para el cultivo: valle de mexicali07 despertó conciencias adormecidas y sembró en los mexicalenses explotados de entonces la necesidad de exigir mejores condiciones de vida. Marcelino Magaña Mejía era su nombre. Con el grado de coronel, había peleado a las órdenes de Francisco Villa y, tras disolverse la División del Norte, Jornaleros chinos en el valle de Mexicali, en 1913. llegó a Mexicali, buscando un Pero ante la falta de atención por se le llamaba la ‘casa blanca’; de pedazo de tierra para dedicarse a parte de las autoridades, decidió ahí recorría toda la zona, siempre la agricultura. Imbuido del ideal re- invadir las hectáreas concesionaa caballo y vestido con ropa de cavolucionario, se inconformó con la das a la Signal Mountain Co., qui”. actitud discriminatoria de que donde levantó con sus hombres En enero de 1924, el líder invaeran objeto los mexicanos. algunas chozas e iniciaron lasor escribió al presidente Álvaro bores de barbecho. Los terrenos Obregón: “Veo con tristeza que a “Veo con tristeza...” correspondían a lo que ahora son lo largo de los caminos y frente a El coronel no se quedó con los las colonias Progreso, Centinela los terrenos nacionales, se levanbrazos cruzados. Conocedor de la y Sonora. tan centenares de carpitas que ley, sabía que el artículo 27 En su libro Crónica agrícola del dan sombra y abrigo relativo a cenconstitucional prohibía que cual- valle de Mexicali, Óscar Sánchez tenares de estos compatriotas que quier extranjero poseyera bienes Ramírez —cuyo abuelo recibió están llegando del extranjero para raíces dentro de cien kilómetros a del coronel Magaña las tierras recibir su parcela de tierra...”. partir de las fronteras, y de cin- donde la familia se asent ó No había, sin embargo, respuescuenta desde las costas. durante 53 años— dice: “Al corota del gobierno, aún. Los hombres En mayo de 1922, el exvillista nel Magaña le correspondió el de Magaña —que llegaron a ser —al frente de un grupo de me- lote No. 18 de la col. (sic) Cenxicanos— presentó doscientas tinela No. 3, en donde construyó 2,805— invadieron entonces los solicitudes de tierra que se encon- una casa grande de adobe con ranchos Coats y parte del llamado traban en manos extranjeras. las paredes encaladas, por lo que Rancho Verde (hoy ejido Orizaba).


Ante tal amenaza, las autoridades les ofrecieron terrenos aledaños a la laguna Volcano, en las cercanías de Cerro Prieto; pero el grupo rechazó la oferta, pues ésas eran tierras improductivas y pantanosas.

sufrían una constante vigilancia por parte del jefe de la policía montada, un hombre muy temido. Harta de la situación, la Colorado exigió al presidente Plutarco Elías Calles que atendiera el problema. El mandatario ordenó al

Trabajos de construcción de diques y canales en el valle de Mexicali, en 1918.

Un líder abandonado Los campesinos prosiguieron su lucha. Exigieron que se les entregaran las tierras propiedad del italiano Víctor Carusso, en la colonia Progreso, las cuales estaban rentadas a los chinos, en franca violación a lo estipulado en el contrato. Magaña escribió entonces al presidente: “No concibo que los terrenos sean rentados a extranjeros, mientras haya una inmensa cantidad de mexicanos solicitándolas”. La gente del coronel recibía ya muchas presiones: la compañía de aguas les negó el servicio de riego, carecían de créditos para realizar las labores agrícolas y

gobierno del distrito que recuperara tierras concesionadas. El gobernador Abelardo L. Rodríguez entonces canceló el contrato de arrendamiento convenido con Carusso e instaló en sus terrenos a 230 familias. Integró de esa manera el sistema de colonias denominado “Progreso y Anexas”. Sin embargo, nada tonto, Rodríguez excluyó del reparto a los magañistas,

quienes, desilusionados, se alejaron de su líder para poder conseguir tierras. La fuerza moral del coronel se redujo notablemente. En 1926, casi ya sin seguidores, Marcelino Magaña contendió para una diputación y perdió las elecciones. Poco después, ese mismo año, se unió a la rebelión del general Enrique Estrada que pretendía invadir Baja California, y pasó a Estados Unidos. Allá fue aprehendido y encarcelado. Sus padecimientos físicos se recrudecieron en la prisión y falleció al poco tiempo, en Marysville, California. “Por mucho tiempo”, escribió Sánchez Ramírez en su libro citado, “la parte correspondiente a la sección segunda de la colonia Sonora y parte de la sección 6ta (sic) de la Centinela, se llamaron colonia Magaña, pero oficialmente nunca recibió esa denominación y el nombre murió junto con los viejos compañeros del coronel Marcelino Magaña y Mejía”. (Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar)


Jorge Arturo Freydig

freydig1@yahoo.com.mx

Q

ué vocación de rojos, de pardos y blancos, de verdes y dorados, la de esta tierra; y la vocación es llamamiento. En el delta y sus humedales verdean el tule y la cachanilla, se doran el trigo gentil y el carrizo, negrean de bagres marinos y de río el estuario y los remansos. Más acá, donde el valle se despliega en llanuras terrosas, dan su sombra de hojarasca el palo verde que florece amarillo en primavera y el mezquite que obsequia las sepias vainas de la péchita; brillan de plata y clorofila los álamos papaloteando al viento, cuelgan pajizas las cortezas del sauce. Bosques fueron, que luego fueron erosiones, que luego se nevaron de algodonales, verdearon de alfalfa y se doraron de trigo. En y alrededor del Cerro Prieto relucen las obsidianas y respiran las porosas piedras pómez. Más allá, la negra roca y la arena dorada juegan su ajedrez en la Sierra de Las Pintas, sombría de murciélagos en los ocasos. Por los desiertos arenosos se coronan con flores de oro el saguaro y la visnaga —los persistentes nombres populares que nos hemos ido empeñando en corregir como cardón y biznaga—; y se perpetúa en clonaciones centenarias la gobernadora, las resinosa larrea que en las lluvias o al rocío de la mañanitas aroma a dulce alquitrán las brechas serpenteantes entre guaridas de las cascabeles. Y en las faldas de las sierras y en los bordes de la Laguna Salada, se desperezan los troncos marrones del palo fierro, reinando entre las blancas anchuras, al menos hasta que otro rojo, en las fogatas y los hornos de leña, casi acabó con ellos. Y la savia silvestre y el murmullo de la naturaleza colorean una y otra vez el paisaje; la ciudad, el valle, las sierras, la laguna, el delta; se blanquean de garzas, espumas vivas de los regadíos y nubes raudas en los cielos de sequía por los que emigran los halcones blancos; se oscurecen de chanates, henchidos de cuervos los follajes de los pinos salados juntos a los canales y los laureles esmeralda de los bulevares; y emergen en todas las tonalidades de la tierra los perritos de la pradera en los arcillosos baldíos, las codornices bajo los follajes llorones de los mezquitales, las lechuzas en los tocones de los sotos y entre las vigas de las casas abandonadas, las palomas sobre los cables de la electricidad y los techos de cartón arenado. El Valle de Mexicali fue sembrado alguna vez de nombres mágicos, en una lengua que se olvida: Sesbania, Hechicera, Pólvora, El Peligro, Batáquez, Tolicheck. El tren corría de Sesbania a Hechicera y de Batáquez a Paredones, cuando Mexicali era un pueblo fantasma. Así escribió el poeta Gerónimo Massiel, ya nostálgico en los mil novecientos noventa.

Algunos nombres persisten. Otros van cayendo en el olvido: Hechicera, Cuervos, Tecolotes, Pólvora... casi siempre en pugna con los nombres de la voluntad oficial. ...Ya muy pocos recuerdan a Sesbania. Sin duda la voluntad popular, la incuestionable autoridad para nombrar la Historia, transformará otros vocativos. Mexicali tal vez será Chicali; quién puede decirlo; y nuestro puerto natural, San Felipe, será San Felo. Y acá en la ciudad serán la Yerbajal, la Dro-grar, Palacoca, San Narcos... Pero qué pena que en esa misma tendencia auto-denigrante, que siguiendo el juego mercantil al Imperio, la más antigua California, la Baja California, termine por ser simplemente “la Baja”, la ruin.


Laura M. López Murillo

enalgunlugarlaura@hotmail.com Http://enalgunlugarlaura.blogspot.com

E

n algún lugar de la desolación, entre murmullos y retazos de suspiros, cuando la sombra del olvido cubrió todas las parcelas, las ilusiones se diluyeron en la pobreza, y ahora, en los ejidos se respira el inminente retorno del pasado… Hoy por hoy, en plena posmodernidad, cuando la globalización impone nuevos paradigmas, las ficciones de antaño abandonan el ámbito literario para transformarse en realidades cotidianas: la ingeniería mecatrónica ha desarrollado los robots que funcionaban solamente en la imaginación de Isaac Asimov; debido a la actual insuficiencia de la industria alimentaria, ya no parece tan descabellada la idea del soylent green como el insumo básico propuesta por Harry Harrison en los setenta. Cuando Juan Rulfo describió el encuentro entre la nostalgia por Comala y el rencor viviente de la miseria, reflejó el olvido que prevalecía en el campo mexicano hace cincuenta años y los estragos del abandono institucional después del reparto agrario. Ahora, en retrospectiva, el relato de Rulfo adquiere cualidades proféticas: el yermo donde deambulaba Pedro Páramo se actualiza en la crisis del agro mexicano. Pero cualquier fantasía literaria y todas las licencias poéticas serán trascendidas por la inminencia del futuro, que ahora nos alcanza. La reforma agraria fue la culminación de la revolución mexicana, como movimiento social sustentado en el sector campesino y la instauración oficial de un modelo de producción cuya finalidad primordial fue controlar a los trabajadores del campo. Fue también el inicio del olvido provocado por el mito de la industrialización como sinónimo de modernidad y progreso. La ineficacia de las políticas públicas para el fomento y el desarrollo de las actividades agropecuarias empobrecieron a los ejidatarios y pequeños propietarios. La desolación en el agro mexicano es el panorama idóneo para el retorno de los lugartenientes, ahora globalizados. Una de las evidencias de este fenómeno es la privatización paulatina de los ejidos.

Por eso, justamente ahora, cuando se conmemora el septuagésimo aniversario del Asalto a las Tierras en el ejido Michoacán de Ocampo, la cuna del movimiento agrarista en el valle de Mexicali, en el estado mexicano de Baja California, el 90 por ciento de las parcelas funcionan mediante arrendamiento y la mayoría de los ejidos se han transformado en propiedades de dominio pleno total y parcial, debido a la inminente urbanización. En 1992, en el régimen de Carlos Salinas se realizaron, sin contratiempos ni oposiciones, las modificaciones estratégicas a la ley agraria que permiten la privatización y venta de los ejidos. La delegación del Registro Agrario Nacional en Mexicali reporta que desde entones se han privatizado totalmente 21 ejidos y 13 en forma parcial, debido al desarrollo de proyectos de la iniciativa privada y a la inminente urbanización. Otra evidencia es el actual aumento en el precio de la tortilla. Solamente las cadenas de supermercados pueden ofrecer el kilo de tortilla al precio pactado con la administración federal, y en ocasiones por debajo del precio tope. La competitividad y la cooperación como nuevos ideales en la producción globalizada se materializan en los clusters y en la economía regionalizada; en la ética del mercado, la figura del moderno latifundista será el paladín que rescatará al yermo mexicano de la desolación, actualizando la legendaria diferencia entre propietarios y desposeídos, agudizando la marginación. De persistir el enfoque globalizante en las políticas públicas que beneficia a los monopolios de la industria alimentaria, se esparcirá la desolación de Comala, el yermo se extenderá desde la Media Luna a todo el territorio… y entre murmullos y retazos de suspiros, cuando la sombra del olvido cubra todas las parcelas, las ilusiones se diluirán en la pobreza, y en los ejidos se respirará el inminente retorno del pasado…

valle 149


Gabriel Trujillo Muñoz

L

os indicios alrededor de la saga venían de fronteriza de Miguel dos años Ángel Morgado, se atrás, cuando la republican en Alemania vista española Quiy Suiza (como Tijuamera dio cuenta, en na blues, por la ediun dossier con textorial Unionsverlag), tos de escritores baen Italia (como Il banjacalifornianos cochetto dei corvi, por la mo Humberto Félix editorial Feltrinelli), El escritor mexicalense Gabriel Tru- en España (como MeBerumen y Gabriel El poeta mexicalense Jorge Ortega y su jillo Muñoz y su obra Il banchetto dei xicali city blues, por Trujillo Muñoz, de poemario Estado del tiempo, con el que corvi, traducción italiana de su serie la editorial Bellacqla literatura fronte- fue finalista en el XX Premio de Poesía de novelas policiacas del detective riza como un aspec- Hiperión. va) y en México (tamMiguel Ángel Morgado. to novedoso, digno bién como Mexicali de estudios y reseñas, de la literatura del norte mexicano, especity blues, por la edicialmente de la literatura fronteriza. Poco después, con la torial Norma). presencia de la poesía de Jorge Ortega en la editorial española ¿Por qué se ha dado esta apertura? Mi respuesta es simple: Hiperión, con el impacto internacional de la editorial en línea porque otros lectores, sin prejuicios de por medio sobre la Lulu del escritor mexicalense Carlos Gutiérrez Vidal, con la literatura del norte mexicano o de la frontera, han sido capaces de presencia de autores locales en editoriales reconocidas acercarse a nuestra literatura y leerla por lo que es: un testimonio nacionalmente (desde la dramaturgia de Ángel Norzagaray y de cómo vivimos y pensamos en una región específica del Hugo Salcedo hasta la narrativa de Esalí y Heriberto Yépez), se mundo, pero cuyo valor principal no es sólo su temática, sino su puede ver un panorama literario donde lo local se vuelve global capacidad para imaginar situaciones, escenarios y personajes gracias –y paradóque viven más jicamente– a un allá de un simple discurso regional reflejo de la reacon visión mundial lidad, que se sosy al día. Es decir: tienen por el lenestamos ante un feguaje que les da nómeno glocalista, valor y profuna la vez global y lodidad, amplitud cal en su amalgama y trama, presenfructífera en térmicia y prestancia a nos creativos. ojos de sus lecPor todo esto es De izq. a der.: Las muchachas sólo quieren divertirse, de Carlos Fabián Sarabia; Cartas al tores. preciso que señale pie de un árbol, de Ángel Norzagaray; El espejo intoxicado, de Martha Nélida Ruiz; Lo peor Ejemplos que mi propio caso: co- de ambos mundos, de Mayra Luna, y La bajacaliforniada, de Gabriel Trujillo Muñoz y Ángel hacen válida esta mo escritor bajaca- Norzagaray. premisa son los liforniano nacido libros Zona de en la entidad y que ha realizado su trayectoria literaria en turbulencia (Librería El día entrelíneas, 2006), de Leobardo Mexicali, no he tenido la necesidad de salir del estado para Sarabia Quiroz; Las muchachas sólo quieren divertirse (y otras consolidar un corpus de obras que, sin perder de vista los temas crónicas) (Cecut, 2006), de Carlos Fabián Sarabia; La Libertad: regionales, ha apostado por su difusi ó n nacional e Ciudad de paso (Cecut, 2006), de Omar Pimienta; Tijuanologías internacionalmente. Si en 2004 logró la atención de los editores (El Umbral-UABC, 2006) y Aquí es Tijuana (Black Dog Press, europeos, este interés no aparece públicamente sino hasta dos 2006), de Heriberto Yépez; La ley del ranchero (Ediciones El años más tarde. En 2006, mis novelas policíacas que giran Milagro-Conaculta-Cecut, 2005), de Hugo Salcedo, y Nadie


pinta lunas llenas (Editorial Oasis, 2006), de José Manuel Di Bella Martínez, y El espejo intoxicado: Hiperrealismo, hiper- Heriberto Yépez, escritor tijuanense, y su obra consumo e Aquí es Tijuana. hiperl ó gica en las sociedades posmodernas (Octaedro ediciones, Barcelona, 2006), de Martha Nélida Ruiz, entre muchas otras obras literarias publicadas a últimas fechas. Y estos lectores no son únicamente extranjeros. Podemos ver que muchos escritores bajacalifornianos han logrado que sus obras tengan un público nacional, que sigue su producción en las distintas editoriales en que publican sus obras y en los diferentes géneros literarios que practican. Pienso en autores como Agustín Meléndez Eyraud, dramaturgo mexicalense, con su libro Graffiti y otros textos teatrales (Escenología, 2006); Mayra Luna, autora tijuanense, con su obra Lo peor de ambos mundos. Relatos anfibios (Fondo editorial Tierra Adentro, 2006); Ángel

Di Bella Martínez, José Manuel: Nadie pinta lunas llenas (Editorial Oasis) Meléndez Eyraud, Agustín Graffiti y otros textos teatrales (Escenología) Pimienta, Omar: La Libertad: Ciudad de paso (Cecut) Sarabia Quiroz, Leobardo: Zona de turbulencia (Librería El día entrelíneas) Trujillo Muñoz, Gabriel: Tijuana blues (Editorial Unionsverlag, Suiza) Mexicali city blues (Editorial Bellacqva, España, y Editorial Norma, México) Highclowd. Memorias de arena y agua, de roca y viento (UAEM) La gran bonanza. Crónica del teatro en Baja California, 1856-2006 (Editorial Porrúa-UABC) Colindancias (Instituto Sonorense de Cultura) Valdivia, Delia y Gabriel Trujillo Muñoz: Ganadores del primer certamen literario Pedro F. Pérez

Norzagaray y Gabriel Trujillo Muñoz con La bajacaliforniada. Antología de textos literarios publicados por la UABC, 1957-2006 (Edi torial PorrúaUABC); Delia ValEl dramaturgo tijuanense Hugo Salcedo divia y Gabriel Trujillo Muñoz con y su obra La ley del ranchero. el libro Ganadores del primer certamen literario Pedro F. Pérez y Ramírez (Fundación Peritus, 2006); Ramón Betancourt y su libro de cuentos Isla de cedros (ICBC, 2005); María Teresa López Avedoy, Mariana Martínez y Amaranta Caballero, con su poemario compartido Tres tristes tigras (Cecut, 2004); Patricia Blake, con su poemario Amanecer de viaje (Cecut, 2006); Raúl Fernando Linares y su libro de poemas Zoofismas (ICBC, 2005); Ángel Norzagaray y su obra teatral Choques (ICBC, 2005); Gabriel Trujillo, con sus novelas Codicilo (Editorial Eón-CUT, 2004) y Highclowd. Memorias de arena y agua, de roca y viento (UAEM, 2006), sus libros de ensayos La cultura bajacaliforniana y otros ensayos afines (Cecut, 2005) y La gran bonanza. Crónica del teatro en Baja California, 1856-2006 (Editorial Porrúa-UABC, 2006) y su poemario Colindancias (Instituto Sonorense de Cultura, 2006). Visto lo anterior, la literatura bajacaliforniana no sólo goza de magnífica salud, sino que muchos de sus autores se encuentran en su etapa más productiva. Los libros publicados en los últimos dos años demuestran que el corpus global de nuestras letras se consolida de cara al siglo XXI. Y lo mejor: que ya existe un público que está pendiente de las distintas producciones editoriales, ya sea porque le interesa la temática regional del norte mexicano o del norte fronterizo, le entusiasma el estilo literario de algunos de sus autores o le fascinan las búsquedas y investigaciones, los planteamientos y reflexiones de nuestros literatos. Hoy en día, la literatura bajacaliforniana es un terreno fértil para todo tipo de lecturas, porque es un espacio donde se produce una enorme diversidad de obras de gran trascendencia y valía. Ya sean poemarios, novelas, obras dramáticas, libros de cuentos, de crónicas o de ensayos, podemos ver que la resonancia de autores y obras de nuestra entidad llega más allá de lo regional y asume una importancia nacional y mundial. Decir ahora “literatura bajacaliforniana” es asumir un conjunto de textos universalmente reconocidos por su imaginación y pensamiento, por su visión y creatividad. De esta manera, las letras mexicanas apuntan hacia el norte. Y en el norte, Baja California y sus escritores son la línea de vanguardia de la literatura nacional. Su rostro más firme y productivo, más reconocido y voluntarioso.


Carlos Alberto Gutiérrez Aguilar director@deporaca.com

Una vez me dijo una voz por ahí: –¿Cuándo le haces una canción a Mexicali? –Te prometo que ya –respondí”. Y vino la canción, que se convirtió en todo un himno para esta ciudad y el estado entero. Antonio Valdez Herrera relató de ese modo a la reportera Beatriz Limón, del diario La Crónica, la forma en que selló el compromiso de rendirle un homenaje a la ciudad que lo recibió a sus 18 años de edad, y lo impulsó a la cima del éxito como compositor. Tanto amó a Mexicali el cantautor, que estaba decidido a disfrutar en este suelo los días postreros de su existencia. “Estoy pensando pasar mis últimos años aquí, sin molestar a nadie, sin pedir nada. Vendo mi casa en México; con mis regalías pienso seguir viviendo, pero aquí, donde están mi madre y mis hermanos”. Tales eran sus planes en 2003, cuando brindó la entrevista al diario mexicalense. Pero sus deseos no pudieron ser cumplidos. Expiró la mañana del viernes 5 de enero pasado, en su domicilio particular de la Ciudad de México. La tierra que alguna vez lo recibió amorosa y amante, como ha recibido a miles de personas procedentes de todas partes del país; la misma que fue calificada por él con una de las más hermosas metáforas que se le han dedicado (“una esmeralda

siempre bañada de sol”), ya no volverá a tenerlo en su seno. Pero siempre lo conservará en su memoria.

“Me enamoré de su tierra”. Antonio Valdez Herrera nació el 13 de septiembre de 1922 en la población de Cócorit, Sonora. Era hijo de Tomás Valdez y de Carlota Herrera Esquer. A pesar de no haber estudiado la composición de versos, “desde Antonio Valdez Herrera (Cócorit, Son., niño me gustaba hacer 1922-México, D.F., 2007). acrósticos, sextetos, la rima solita salía –contó a la reportera Limón–. Pienso que Dios puso en mí facultades para hacer lo que hago”. Tras el fallecimiento de su padre y ante la difícil situación eco-nómica, se vio ante la necesidad de dejar su pueblo y salir en busca de un mejor futuro. Escuchó entonces que Mexicali ofrec í a muy buenas oportunidades para desarrollarse: acababan de nacionalizarse las tierras del mexicali01 valle y el gobierno federal había estado incentivando el poblamiento de la región con mexicanos de todas las regiones. “Se hablaba de un emporio en aquellos tiempos –recordó–, miles de paisanos míos se vinieron para acá. Mexicali era una ciudad que albergaba gente de distintas partes de la república”. Y él fue uno de esos inmigrantes que llegaron llenos de esperanzas. Corría el año de 1940. Antonio, apenas llegado a la mayoría de edad, le había prometido a su madre que regresaría por ella cuando consiguiera trabajo. “Al principio batallé mucho, pero me las ingenié para salir adelante”. En Mexicali –“me maravilló, nunca había visto una ciudad tan hermosa”– radicaba ya un tío suyo, lo que le El valle de Mexicali, homenajeado en la canción Puro cachanilla: “Mi facilitó su estancia inicial. Vivió un tiempo en su casa, hasta que logró independizarse. tierra es una esmeralda siempre bañada de sol...”.


Habían pasado ya cuatro años de la llegada de Antonio a Mexicali. Sus inquietudes para la composición pervivían en él, y ellas, junto con su trabajo en la radio, lo motivaron a incursionar en el medio artístico. valdez herrera y cain corpus 02 De ese modo, en 1944 formó un trío con Raúl Hernández Rodarte y Jorge Álvarez Bustamante. Pero no fue hasta 1953 (a sus 31 de edad) cuando se inició formalmente como compositor, al dar a conocer su canción ranchera titulada Sin fe. Lo suyo era la música, ya no le quedaba ninguna duda. “La gente pidió mis canciones. Por ahí hubo alguien que me dijo: –¿Por qué no te vas a México, tienes con qué hacerla...”. Así, en 1957 partió, buscando nuevos horizontes. Había residido poco más de tres lustros en tierras cachanillas. “Cuando llegué a México me encontré con una ciudad tremenda, afortunadamente conseguí trabajo Caín Corpus (izq.), el primer intérprete de El cachanilla, haciendo dueto con su compositor, en Radio 13. Ya tenía trabajo, ya Antonio Valdez Herrera, en el marco de las celebraciones del centenario de Mexicali, en 2003.

La Crónica

“Luego trabajé en una carpa de variedad, ‘Morenof’, donde tenía un plan para empezar a promover mis canciones. Llevaba un puñado de ellas: Esta tristeza mía, Con mis propias manos, Reandábamos por todo el valle. Así conocí Palaco, Estación nunciación”. Victoria, Cuervos, Batáquez, Paredones, cantando y haciendo Un año más tarde se unió a CarolinaArias Navarro para formar el comedia. Entonces me enamoré de su gente y de su tierra”. dueto “Amanecer”, con el que grabó más de treinta de sus propios Otra de las actividades que realizó el joven Valdez Herrera temas. “La música la traigo adentro –dijo a la reportera Limón, en fue la de voceador de los precios en el barrio de La Chinesca, 2003–. Nunca estudié música, soy empírico o un improvisado. La en aquellos años la principal zona comercial de la ciudad. música la traía aquí y acá (en el corazón y en la cabeza) y las letras “Después fui a las estaciones Dios me las dictaba. El Señor de radio XECL, XEAA, donde ganaba el dinero suficiente pa- “Mis canciones son como mis hijas, pero mi estuvo conmigo en todo momento ra poder sobrevivir. Un día canción más querida es Puro cachanilla. Es y sigue estando”. En ese 1958 hizo pública Revinieron unas personas de la la canción que más he gozado, porque la nunciación, melodía que –según Secretaría de Comunicación audicionando a las personas gente la canta con mucho cariño y a través de un boletín de la Sociedad de Auy Compositores de Música que querían ser locutores. Me ella me han estimado. Es una canción que tores (SACM) – era considerada por él acerqué a ellos, hice una pruedifícilmente se va a olvidar; ya no es mía, “su ‘hija mayor’, ya que ha estado ba de voz; estaba joven, mi voz vigente desde 1958, es la que más pertenece al pueblo”. era fuerte, pastosa. Inmediase ha vendido, tiene muchas gratamente me aprobaron. Al otro baciones y es la que lo dio a conodía empecé a trabajar en cer como int é rprete, integrante del Dueto Amanecer, y como XEAO. compositor”. “Entonces mandé por mi madre, mi hermana y dos sobrinas. Nos instalamos por la avenida Lerdo, donde se ubicaba La “…que fuera la pura verdad”. Jabonera del Pacífico. Mi hermana empezó a trabajar, yo “Mis canciones son como mis hijas –expresó Valdez Herrera en la continué con la radio, vendiendo publicidad. No me fue mal, el entrevista citada–, pero mi canción más querida es Puro cachanilla. destino deAntonio Valdez Herrera resultó más tolerante”. Es la canción que más he gozado, porque la gente la canta con mucho cariño y a través de ella me han estimado. Es una canción “Las letras me las dictaba Dios”.


Este tema fue grabado por primera vez por Caín Corpus, en Discos Columbia, el 26 de febrero de 1963. Posteriormente lo grabaron también Gilberto Valenzuela El Sahuaripa y Vicente Fernández, entre otros.

Nací en los algodonales, bajo un sol abrasador; mis manos se encallecieron y me bańé de sudor; yo soy puro cachanilla, orgulloso y cumplidor. Mexicali fue mi cuna, Tecate mi adoración; de mi coqueta Tijuana traigo prendido un amor, y por allá en Ensenada se quedó mi corazón. El cerro del Centinela, altivo y viejo guardián,

tiene un lugar en la historia de ésta, mi tierra natal. Yo soy puro cachanilla, lo digo sin pretensión: soy de Baja California, norteńo de corazón. Por su valle tan querido mil veces me fui a pasear: Palaco, Estación Victoria, Cuervos y su Mezquital, su gran colonia Carranza, San Felipe y Cucapá.

Mi tierra es una esmeralda siempre bańada de sol; desde la alta Rumorosa les brindo yo mi canción a su Laguna Salada y a toda su gran región. El cerro del Centinela, altivo y viejo guardián, tiene un lugar en la historia de ésta,mi tierra natal. Yo soy puro cachanilla, lo digo sin pretensión: soy de Baja California, norteńo de corazón.

“Fui a ensayar con el mariachi y él estaba afuerita platicando con que difícilmente se va a olvidar; ya no es mía, pertenece al pueblo”. mi hermano –recordó Caín–. Y le dice: ‘Oye... canta bien el Desde hacía un tiempo tenía la espinita clavada de dedicarle chavalo’ (yo era un chamaco de 18 años); y le dice: ‘¿No le gustaría una composición a Mexicali; ya había hecho el grabar en México?’. compromiso de rendirle un homenaje. En 1962 La Crónica “Cuando salí del ensayo me preguntó: ‘Oye, empezó a trabajar en la nueva melodía: “Poco a muchacho, ¿no te gustaría grabar en México?’. Y poco fui puliendo la canción; la idea era le respondí que primero necesitaba pedirle perescribirla y después quitarle o ponerle, para que miso a mi papá, porque yo era hijo de familia, no se escuchara mal. Duré un año haciéndola”. aunque ya había grabado un disco en 1957. En ese entonces conoció al joven intérprete “Luego me dijo que él iba a volver en diciembre que se encargaría de darle la primera voz a ese para hacer una gira por la costa, e iba a llegar a tema. Caín Corpus Santillán, del ejido Durango Mexicali para pedirle permiso a mi papá. y con apenas 18 años –la misma edad que tenía Entonces se llegó el día 2 de enero de 1963 y fue al Antonio cuando llegó al valle mexicalense y ejido Durango, y para sorpresa mía Antonio empezó a pizcar algodón–, sería el elegido. Valdez Herrera y mi papá ya se conocían, porque El destino unió a ambos personajes no en mi papá trabajaba en una orquesta que se llamaba Mexicali, sino en Los Ángeles, California. Caín ‘Los Pacos’”. y su hermano mayor, Job, se encontraban allá, En todos esos meses el himno a Mexicali había trabajando. Y lo mismo hacía por esos rumbos seguido puliéndose. “Me gasté cinco o seis Valdez Herrera, con su dueto “Amanecer”. cuadernos, hojas sueltas –recordaría después su El cantante mexicalense contó a la reportera compositor–. Lo que yo quería lograr era una Alma Moyrón que el encuentro se dio en un espectáculo musical en que a Antonio lo La cantante Lupita Parra y el com- canción, si no perfecta, cuando menos audible, presentarían como solista. Corpus entonces positor Valdez Herrera, en los que fuera la pura verdad”. Tras el encuentro con los Corpus, Valdez formaba parte del mariachi de Jesús López años sesenta, cuando grabaron juntos algunos temas.. Herrera regresó a la ciudad de México llevando Ochoa, El Gallo.


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“...San Felipe y Cucapá...”.

consigo a Caín. Puro cachanilla ya estaba terminada, su autor se sentía satisfecho con el tema, e hicieron los arreglos musicales con el joven cantante y grabaron la melodía (en el sello Columbia) el 26 de febrero de 1963. Valdez Herrera continuó con sus giras con el dueto “Amanecer”, acompañando también a Miguel Aceves Mejía y a Lola Beltrán. Corpus, mientras tanto, se encontraba ante lo que él llama el “ábrete sésamo de su carrera”. Por los siguientes cinco años, el joven cantante mexicalense vivió en la casa del compositor en la Ciudad de México, fungiendo como su secretario.

”Mi cuna está aquí”. Puro cachanilla pronto conquist ó a los mexicalenses. “Curiosamente –escribió, tras la muerte de su autor, el poeta y periodista cultural Jorge Arturo Freydig– una canción ranchera para un tema norteño, lo cual a nadie le molestó entonces y menos ahora, que es emblemática”. Precisamente Freydig recogió estos recuerdos de juventud de labios del historiador Armando Rodríguez: “Y cuando le pedíamos El cachanilla al mariachi, pues no se lo sabían. Entonces empezábamos a tararearlo: ‘Nací en los algodonales…’. Pero tampoco nos sabíamos toda la letra –todavía no me la sé–… y entonces los mariachis empezaban a preguntarnos: ‘¿Así, así?’, y empezaban a sacar la tonada”. Rodríguez le contó a Freydig “que la rola gustó desde el principio; y tal vez no por la tonada, que no es la gran cosa, sino por la pura letra”. El periodista cultural considera, por su parte, que la melodía “no podía menos que convertirse en himno mexicalense, cuando el yo ficticio del corrido del sonorense Valdez Herrera narra que su cuna fue Mexicali y luego dedica la mayor parte de la letra a describir la geografía de ‘su valle tan querido… Palaco, Estación Victoria, Cuervos y mi Mezquital, su gran colonia Carranza, San Felipe y Cucapá’”. Era la década de los sesenta. Mexicali contaba apenas con poco más de medio siglo de existencia y los jóvenes de entonces estaban ávidos “de identidad, de historia, de cultura”. Dice Freydig: “Cuántas no serían las ganas de identidad de aquella juventud cachanilla, que al escuchar ésta, o pudiendo haber escuchado cualquier canción con tal de que dijera o aludiera a ¡Mexicali!, la volverían parte de sí, de aquello tan necesitado de una voz, una letra, un propio ser… una historia forjada entre verdades y mitos”. Así, de cantarse o al menos tararearse “por necesidad de la circunstancia”, El cachanilla –como se conoce popularmente a la

L

as canciones compuestas por Antonio Valdez Herrera han sido interpretadas por grandes cantantes. Éstos son sólo algunos ejemplos de su producción creadora, con los artistas que han grabado las melodías: Con mis propias manos (Javier Solís, el dueto “Amanecer” y Aída Cuevas) Después de amarnos (Javier Solís) Esta tristeza mía (Javier Solís, Lola Beltrán, Vicente Fernández, el dueto “Amanecer”, Lupillo Rivera, Yoshio y Los Tiranos del Norte) Por si voy a morir (Ya me voy) (Chelo, el dueto “Amanecer” y El Coyote y Su Banda) Renunciación (Vicente Fernández, Javier Solís y el dueto “Amanecer”) Tu camino y el mío (Vicente Fernández, Antonio Aguilar y Pepe Aguilar)

Canciones a Baja California: Puro cachanilla (Caín Corpus, Gilberto Valenzuela El Sahuaripa y Vicente Fernández) Tecate de mis cariños (Caín Corpus) Tierra generosa (Gilberto Valenzuela El Sahuaripa)


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todo a la gente del campo, que en aquel tiempo, cuando yo llegué, la agricultura era la principal industria. “Ha de haber unas cincuenta versiones de la canción, pero la que más quiero es la de Caín Corpus. Fue el primero que la cantó y sufrió conmigo tratando de impulsarla, de promoverla, de meterla a la radio, y se cumplió el propósito”.

“Nac í para escribir canciones”. Jugador de beisbol y de basquetbol, Valdez Herrera también disfrutaba de ver televisión y de jugar billar y dominó. En cuanto a gustos musicales, sentía especial predilección por lo ranchero, los boleros románticos y los temas clásicos ligeros. Definía así su personalidad: "Mi carácter es fuerte, tal vez por proceder del norte de la república; sin embargo, me gusta ayudar a mis semejantes". Se consi“...desde la alta Rumorosa les brindo yo mi canción a su Laguna Salada y a toda su gran región”. deraba “un padre amoroso y un esposo responsable”. Decía tammelodía– “llegó a popularizarse entre algunos sectores de la bién de sí mismo: “Soy estrictamente fiel a mis principios y ciudad, por sí misma, por derecho propio, entrando en el gusto responsabilidades, y amigo respetuoso y vertical”.. y en la memoria, ya mucho antes de que fuera una canción Y en el mundo artístico hizo muchos amigos, pues siguió famosa. cosechando éxitos: Chelo, Javier Solís, Vicente Fernández, Aída “Y cantando y tarareando, un día aquella juventud pionera de Cuevas, Antonio Aguilar, Pepe Aguilar, Lola Beltrán, Lupillo la identidad, la primera generación nativa, escuchó la popuRivera, Yoshio, Los Tiranos del Norte… Todos ellos, y otros más, larización del himno en voz de Gilberto Valenzuela El quedaron seducidos por su maestría versificadora y le grabaron sus Sahuaripa (…) y la historia… es historia”. temas. “Desde entonces –resume Freydig– todos la cantamos”: en Mexicali volvió a su inspiración, y Mexicali, en Baja California, en surgió entonces Tierra generosa. Y a su México, en Los Ángeles, en París… “Seguramente yo nací para escribir suelo adoptivo también le dedicó Valdez –¿Se la escribió a Mexicali o a toda canciones. Después de mil Herrera Tecate de mis cariños, que Baja California? –le preguntó en sufrimientos, tratando de acomodar igualmente fue grabada por el ya famoso 2003 la reportera de La Crónica a Caín Corpus. Valdez Herrera. aquí y allá logré triunfar”. Llegaron los reconocimientos, como: –A Mexicali nada más, pero aproel Trofeo Domingos Alegres (en veché para incluir los cuatro muniMexicali), el Pípila de Oro (en Irapuato, Guanajuato), el Micrófono cipios de entonces; no alcancé a meter a Rosarito. Pero mi idea de Oro de los Locutores (en el Distrito Federal), la Medalla de Oro primera fue hacerle una canción a Mexicali, porque mi cuna (en León, Gto.), el Venado de Oro (en Ciudad Obregón, en su natal está aquí. Sonora), el Trofeo Joaquín Pardavé (en Pénjamo, Gto.), tres Liras –¿En qué se inspiró para escribir la canción? de Oro (de Mundo Musical) y la Medalla Agustín Lara, de la –En Mexicali, su valle, su gente. La primera sexteta es SACM. importantísima: “Nací en los algodonales, bajo un sol Los homenajes se sucedieron, igualmente: en 1969, en Sahuayo, abrasador, mis manos se encallecieron y me bañé de sudor; yo Michoacán; en 1971 lo homenajeó la SACM, por su participación soy puro cachanilla, orgulloso y cumplidor...”. en el Primer Festival Ranchero, de Televisa; en 1972 recibió el “Me decía don Eduardo Martínez Palomera, cuando fue Diploma Restaurante Denny's, por su labor a favor de la música presidente municipal: ‘Ahí nos retrataste a todos’. Pero sobre


Fuentes consultadas: DOMÍNGUEZ, Alejandro “Adiós al creador del Cachanilla”. En: La Crónica, domingo 7 de enero de 2007 FREYDIG, Jorge Arturo, “La identidad y El Cachanilla”. En: La Crónica, domingo 14 de enero de 2007. LATINASDESIEMPRE.com, “Antonio Valdez Herrera”. Consultado el 12 de febrero de 2007 en: http:// latinasdesiempre.com/bin/musica.cgi?q=bio&id=Antonio %20Valdez%20Herrera LIMÓN, Beatriz, “Puro cachanilla. Una canción que nunca se olvidará”. La Crónica, domingo 27 de julio de 2003. MILENIO.com, “Muere el autor de Renunciación y Puro cachanilla”. Consultado el 10 de enero de 2007 en: “http:// www.milenio.com/index.php/2007/01/06/29287/ MOYRÓN, Alma, “Caín Corpus grabó Puro cachanilla”. La Crónica, domingo 7 de enero de 2007.

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La Crónica

mexicana... Asimismo, lo premiaron en las ciudades de Torreón, Guadalajara, Los Mochis y Los Ángeles (California, Estados Unidos), y en otras poblaciones del país. Su primera ciudad adoptiva no se quedó atrás. En 1982 le rindió un homenaje (a sus sesenta años de edad), y lo mismo ocurrió en 2003, en ocasión del centenario cachanilla. El último reconocimiento que hubiera recibido aquí en vida no fue posible realizarlo, por los problemas de salud del compositor: la Sociedad de Historia de Mexicali, presidida por Enrique Estrada Barrera, tuvo que posponer en 2006 un homenaje que pretendía tributarle, pues Valdez Herrera no pudo viajar. Los días primeros de este año, el cantautor –ya valdez herrera 02 con 84 años– se mantuvo con su salud estable, teniendo sólo cierta dificultad para respirar. Sin embargo, al amanecer del viernes 5 de enero le sobrevino un infarto al miocardio, que lo privó de la existencia en su propia Valdez Herrera, en 2003. casa de Satélite, en la Ciudad de México. Se apagó así definitivamente una fructífera vida, que llevó alegría e inspiración a tantos corazones. Lo sobreviven su esposa, Teresa García, y sus tres hijos: Jorge Alberto, Carlos y Teresita. Y miles de admiradores que disfrutan de sus melodías. Y que le seguirán ofreciendo homenajes póstumos. Por lo pronto, la mencionada Sociedad de Historia entregará a sus familiares las llaves de la ciudad, en un reconocimiento que se brindará a su memoria el próximo 14 de marzo, cuando se celebre un aniversario más de esta ciudad que lo recibió de joven y a la que él amó tanto. “Seguramente yo nací para escribir canciones –dijo Valdez Herrera en su ya citada entrevista–. Después de mil sufrimientos, tratando de acomodar aquí y allá logré triunfar”.

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os mexicalenses hemos dependido tanto del valle, y lo conocemos tan poco... sobre todo quienes vivimos en la ciudad. Nos falta visitarlo, recorrerlo, saborearlo, sufrirlo, amarlo. Una de las consecuencias del desinterés —por ignorancia— de muchos de los mexicalenses citadinos por nuestro valle, es el desconocimiento de su historia. Poco, muy poco se ha escrito acerca del pasado de las poblaciones rurales de nuestro municipio. Así como también poco se escribe sobre su presente. Un interesante sitio que nos permite acercarnos al conocimiento de la región, es el del Comité de Turismo y Convenciones de Mexicali (Cotuco). En él se puede obtener información sucinta acerca de nuestra ciudad, las principales poblaciones del municipio (Los Algodones y San Felipe) y el valle en general. En la página dedicada al valle (que se muestra arriba), se puede acceder a un mapa donde se muestran las delegaciones municipales. Haciendo clic en cada una de ellas, pueden leerse algunos datos históricos, así como generalidades de la demarcación seleccionada. Se informa también sobre la actividad cinegética, así como los restantes deportes que pueden practicarse en el valle. Asimismo, se orienta sobre cómo llegar a los centros recreativos que existen en la región. El sitio web del Cotuco informa, además, de los distintos eventos deportivos y culturales que se presentan en la ciudad y en el municipio, lo que es una importante guía para el internauta. (http://www.controlservers.com/cotuco/indexValle.php)

Revista De por acá  

La cultura de Baja California

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