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“El resto” –un relato de Gustavo Gall Capítulo 2 / Episodio 19 “Esquizofrenia preventiva ” La rutina de alimentación y limpieza de los zombies de la zona de cuarentena era similar a lo que Telli había conocido cuando llegó allí. La única diferencia fue que tuvieron que retirar dos cuerpos que no habían podido sobrevivir al tratamiento. Los curas los transportaron en una carretilla a un espacio apartado, afuera, donde ya tenían montado un pequeño cementerio en el que había varias fosas cavadas. Les brindaron una sepultura muy religiosa y rezaron por las dos almas. Allí, mientras estaban tomados de las manos pronunciando las palabras de súplica, Telli advirtió que alguien, en la distancia, los estaba observando. Primero vio el movimiento con el rabillo del ojo, luego, al torcer la cabeza, confirmó sus sospechas. Estudió a los dos curas... Ellos no parecían sentir nada, y eso era una mala señal... -¡Polenta hay que darles a todos estos para que se pongan bien fuertes!- gritó Luca desde la puerta del galpón-. ¡Polenta o fideos! -¡No, Dios, ahora no!- murmuró Telli. Los curas lo miraron y notaron la angustia en su rostro, pero continuaron con el rezo.

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Luca levantó sus gafas espejadas y las calzó por encima de su cabeza calva. Dio unas vueltas y luego se acercó al cementerio. -No la culpés a Pablina por matar a Enzo...- dijo-... la chica te salvó el culo con eso. -¡Callate! ¡Qué sabrás vos!- murmuró Telli. Los curas volvieron a mirarlo. No entendían que estaba sucediendo. -Sí que sé. Tenés que leer la nota que te dejó en el libro. Es importante- dijo Luca. -¡No! Y no quiero que vengas a joder aca. ¡Andate, Tano! – gritó Telli. Los curas dejaron de lado la ceremonia. -¿Qué te pasa, amigo? ¿Con quién estás hablando?- preguntó el Padre Luis. Telli agachó la cabeza y se mordió los labios. -Estás teniendo una de esas alucinaciones, ¿no?- dijo Rubén. Telli se sorprendió y lo miró asustado. -¡Tranquilo! La chica nos lo dijo. No tenés que sentirte incómodo por eso. Luca rompió a reír a carcajadas. -Te dije que era una piba buena. Hasta dejó las indicaciones de cómo tienen que tratarte. -¿Estás viendo a alguien más ahora mismo?- preguntó el Padre Luis. Telli asintió moviendo la cabeza. -¿Quién es? ¿Qué quiere? Luca volvió a estallar en risas agarrándose el estómago. -Los curas quieren hablar conmigo, parece- dijo entre exageradas risotadas. 2


-No sé que quiere... es muy burlón... Se llama Lucarespondió Telli. -¡Esto es buenísimo!- exclamó Luca-. Los curas te están usando como médium porque quieren hablar conmigo. -¿Y qué te dice?- preguntó el Padre Rubén. -Se ríe de ustedes... Se ríe porque hablan de él. Los curas, sin decir nada más al respecto, acabaron el ritual y palearon tierra sobre los cuerpos. Telli los ayudó pero se sentía incómodo con la presencia de Luca que seguía por ahí dando vueltas, inspeccionándolo todo. -Y ahora que te fuiste tan lejos... ¿quién va a buscar los chicos del cole?- preguntó la satírica aparición. -¡No empieces!- gritó Telli. -¿Está ahí de nuevo? -Si... todo el tiempo... El Padre Rubén llevó las palas a la camioneta. Al pasar junto a Luca, el pelado, preguntó: -¿Preguntale a este cura si tienen ginebra en el monasterio? -No es un monasterio, y no voy a preguntarle nada de eso. -¿Qué pasa, Telli? Contame...- insistió el Padre Luis. -Quiere saber si tienen ginebra. Era un borracho cuando estaba vivo- explicó. -Pues, decile que sí tenemos ginebra y otras bebidas. Que le cambiamos unos tragos por una buena charla. Telli miró al cura sin comprender sus intenciones. Luca se acercó a ellos mirando como quien no termina de creer lo que acaba de oír. 3


-¡Decíselo! -No hace falta, lo escuchó muy bien y está muy intrigado...dijo Telli. -Es una trampa, ¿no?- preguntó Luca con su marcado acento italiano. -Cree que es un engaño- tradujo Telli. -Podríamos hacer una cosa...- intervino el Padre Rubén que se acopló a la conversación cuando regresaba de la camioneta. Comenzó a hablar con Luca como si pudiera sentir que realmente había alguien más allí-... Amigo... nosotros te cambiamos un traguito de ginebra por una pregunta. Si nos respondes a muchas preguntas tendrás muchos traguitos de ginebra ¿qué te parece? Luca aplaudió con alegría y rompió a reír. -¡Esto curas se creen que soy boludo yo!- exclamó-. Deciles que cuando ellos van, yo voy y vuelvo catorce veces... ¿Sabés lo que quieren hacer? Quieren lavarte la cabeza para echarme. -Dice Luca que quieren echarlo- tradujo Telli. -¿Echarlo de donde? -De mi cabeza. -¡Ahhh! Entonces tu amigo fantasma tiene mucho miedodijo el Padre Luis. -Será que está ocupando un lugar donde no debiera estarañadió el otro sacerdote. -¡Telli! ¡Date cuenta, Man! Estos fuckin´ curas te quieren hacer un exorcismo para que yo no pueda hablar más con vos...- dijo Luca-. Pero vos tenés que entender que yo no te 4


hago mal. Ahora vine para decirte que leas la nota que te dejó Pablina... ¿eso es algo malo? Los curitas te están tratando de loco, date cuenta. -Parece que no hay trato...- explicó Telli- Luca dice que es un engaño... que me quieren hacer una especie de exorcismo. -¡Exorcismo! ¡Caramba! No somos exorcistas. No sabría hacer un exorcismo. -Lo que pasa es que tu amigo fantasma tiene mucho miedo de que te des cuenta de que podés librarte de él...- explicó el Padre Rubén- ¿Sabés porqué? Porque él no existe... no está... él es un invento de tu imaginación y del mismo modo que tu cerebro lo fabricó para molestarte, como un autocastigo, puede hacerlo desaparecer. -¡Puto cura!- gritó Luca parándose frente a frente con Rubén- ¡Te voy a meter el rosario por el culo! -Está enojadísimo por lo que acabas de decir...- explicó Telli al Padre Rubén. -Porque sabe que digo la verdad. Estas apariciones esquizoides solo existen si dejás que existan. Luca dio un puñetazo al aire. Se calzó las gafas espejadas y se alejó en dirección al galpón de cuarentena. -¡Esperá, Tano! ¿Adonde vas? Desde la puerta del galpón dijo: -Lo único que te digo es que leas la carta de Pablina ¡No te olvides, Chavón! Y a estos dos curas... decíles de mi parte que se pueden ir a cagar. -¡Esperá, Tano! No te vayas todavía...- suplicó Telli e intentó correr tras él, pero el Padre Rubén lo detuvo, sujetándolo del 5


brazo. Forcejearon. El otro cura se sumó y juntos contuvieron a Telli. -Está bien, Telli... tranquilo... es solo una alucinación... -¡Suelten! Tengo que hablar una cosa más con él...- y, dando braceos, se deshizo de las manos de los sacerdotes. Corrió hasta el galpón, pero Luca ya se había vuelto a escapar. -¡Tano! ¡Tano! ¿Dónde estás?- gritó. Lo buscó desesperadamente y repitió la misma frase varias veces, con la voz quebrantada. Los sacerdotes fueron tras él porque aquellos alaridos estaban rompiendo con la tranquilidad que reinaba en la zona de cuarentena. Los zombies se pusieron muy nerviosos. Al Padre Rubén y Luis, no les quedó más remedio que sacar a Telli a la fuerza. Pero en eso de forcejear y arrastrar cuerpos, lo sacerdotes tenían bastante experiencia, habiendo trabajado tanto tiempo capturando zombies errantes de los caminos. Lo maniataron y lo arrastraron fuera del galpón. A su paso algunos zombies enloquecieron, y se golpeaban las cabezas contra las rejas o se mordían las muñecas y las manos hasta lastimarse. El Padre Rubén fue hasta la camioneta en busca de uno de esos sedantes que solían usar para inyectar a los zombies errantes que se cruzaran en el camino. Mientras Luis lo sujetaba, apoyó fuertemente el pequeño tubito sobre su hombro izquierdo y disparó media dosis, que fue suficiente para dejarlo knock-out. Relajado, Telli, quedó recostado de lado en el suelo mientras lloraba en silencio. El Padre Luis lo consolaba acariciándole la frente, mientras tanto el otro recogía las cosas que habían quedado sueltas y cerraba el galpón de cuarentena para regresar al Asilo. 6


La escena había roto la armonía entre los zombies refugiados, y los curas acordaron que deberían regresar solos más tarde para controlar la situación. Durante todo el camino de regreso, Telli, estuvo quieto y algo enajenado, mientras la confusión del delirio parecía dispersarse poco a poco dejándolo, como siempre, en un estado de angustia.

Fin del Episodio 19

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Capítulo 2 / Episodio 20 “ Tiempo de crecer solo” Cuando llegaron al Asilo se encontraron con un NN entusiasmado con sus nuevas ocupaciones de trabajo que le dio Nancy. El chico aprendía rápido y tenía muchas ganas de volverse despachadamente útil y operante dentro del grupo. Telli, ayudado por el Padre Luis, quien lo había adoptado como su responsabilidad personal, se sentó en el hall y allí se mantuvo quieto y callado. Estaba abstraído y confuso, un poco como efecto del tranquilizante y otro poco como efecto de la reciente alucinación que se retiraba por primera vez en un estado de conciencia. Normalmente atravesaba la delicada línea entre el delirio y la realidad a partir del sueño, pero esta vez todo fue diferente. NN se acercó preocupado. No había vivido ningún episodio de estos con Telli. Él le pidió que le trajera el libro que le dejó Pablina. Entre tanto, el Padre Rubén, preparó té para todos. -En cuanto regrese el Padre Héctor hablaremos entre todos acerca de lo que te sucedió- anunció el cura. -Debieron dejarme ir con él...- repetía Telli, enojado-... tenía algo importante para decirme. -Amigo, no ibas a alcanzarlo... ¿sabés porqué? Porque ese espectro con el que hablabas eras vos mismo- explicó Rubén. 8


NN dejó el pequeño libro sobre la mesa, junto a Telli. Él lo abrió con ansiedad y buscó rápidamente la nota de Pablina. El Padre Héctor asomó por la puerta después de quitarse el mameluco de vinilo que usaba para trabajar fuera, en una especie de cuarto acristalado con unos paneles de acrílico que montaba un cubículo junto a la puerta, donde se desinfectaban de la radioactividad. Aquel cubículo era algo parecido al “Matapulgas” que fabricó Enzo en la Madriguera. Luis se le acercó y lo puso al tanto de la situación, y de inmediato todos se reunieron alrededor de la mesa, junto al Telli. -Ahora tenemos que actuar rápidamente antes de que se vaya la luz...- dijo Héctor-. Ustedes dos tienen que regresar al galpón y normalizar la situación... -Yo puedo acompañarlos- intervino NN. -No, no... vos quedate todo el tiempo con Nancy y aprendé a hacer el trabajo de taller. Cuando conozcas un poco el funcionamiento de todo vas a empezar a salir...- dijo el Padre Héctor de quien no quedaban dudas su cargo de líder. Miró a Telli con preocupación. -Siento mucho haber causado problemas...- dijo Telli. -Mas tarde, con la cena, hablaremos entre todos sobre tus delirios. La chica nos lo advirtió pero no pensamos que sucedería tan rápido. No debiste salir hoy, pero no fue tu culpa ni culpa de nadie. Telli se retiró a dormir un poco. Le dolía fuertemente la cabeza y todavía estaba algo confuso, pero aún así lo carcomía la curiosidad por leer la carta que le dejó Pablina. 9


Cuando se encontró solo en sus aposentos buscó la carta y se paró junto a la ventana para leerla con la pálida luz del cielo. En ese momento vio como la camioneta con los dos curas se retiraba por el sendero alambrado, en dirección al portón de salida del Asilo. Los hombres regresaban a la zona de cuarentena. Entonces leyó... “Podés odiarme y detestarme, incluso matarme, pero nunca podrás juzgarme, porque no tenés idea de lo que yo significo para el resto de las personas...” comenzaba diciendo Pablina en su nota aludiendo al poema de los hombres huecos de la película Apocalipsis Now. “Voy a ir al grano Esteban... Dos razones me motivaron a ayudar a morir a tu compañero. La primera fue por él mismo, porque estaba en una fase sin retorno de la enfermedad. Digan lo que digan esos curas cualquier tonto se da cuenta de que esos zombies no son otra cosa que zombies, y no vuelven a ser ni la sombra de las personas que fueron alguna vez. La segunda razón fue por vos. Si Enzo volvía a verte aquel día iba a darte unas indicaciones de cómo encontrarte con su hermana. En tu ausencia se comunicaron por el aparato de radio...” Telli apartó la nota un momento y tomó una larga bocanada de aire. El corazón le palpitó fuertemente al leer estas palabras. Enseguida retomó la lectura... “... Él no dejó de poner el disco con la canción del fin del mundo por los Carpenters, y en un momento inesperado ella contestó. Yo misma la escuché. Hablaron entre ellos. Ella le dijo que su grupo estaba en peligro, que estaban refugiados en un colegio en Cardales, y necesitaban 10


ayuda. Enzo ya casi no podía caminar, pero esperaba tu regreso para decírtelo, y pretendía que yo te acompañara y que lleváramos a su hermana de regreso a la Madriguera. Era una idea estúpida, y si eso sucedía todos mis planes se iban a torcer, y vos ibas a acabar muerto...” -¡No! ¡Hija de puta!- gritó Telli, volviendo a abandonar la lectura por un momento. Arrojó una patadas y puñetazos al aire. Estaba agitado y furioso. Con los ojos empañados en lágrimas volvió a la lectura... “Entendeme que mis planes son una misión importante. No me quedó más remedio que interrumpir aquello que estaba a punto de joder el rumbo de esa misión y para ello tuve que liquidar a Enzo. Te llevé conmigo porque necesitaba compañía, pero en realidad te salvé la vida. Si permitía que fueras a buscar a la hermana de Enzo te iban a matar, y si te dejaba en esa Madriguera también, porque los dos hermanos cometieron el error de mantener una comunicación abierta por radio. Ahora mismo, en este mismo momento en el que estás leyendo estas palabras, tu Madriguera debe estar convertida en un lugar saqueado. Si te quedabas ahí te iban a matar. Si te quedabas solo te ibas a morir. Una sola de tus alucinaciones que te hicieran vagar como un idiota por las calles te iba a convertir en víctima de una Horda o de cualquiera. Por lo tanto no tengo mala conciencia de lo que le hice a tu compañero, ya que su muerte te salvó la vida. Ahora me marcho y me quedo, aun mas tranquila, sabiendo que estarás a salvo con estos curas. Mantenete con ellos, no salgas solo, no hagas locuras, y si vas a hacer lo que me imagino que vas a querer hacer, que es intentar averiguar si la hermana de Enzo sigue con vida, asegurate de que te acompañen varias personas. Vayan armados y convencidos de que, en este mundo, así como está, para sobrevivir hay que matar. Que te vaya bien- Pablina.” Telli se dejó caer desplomado sobre el colchón, y permaneció allí tirado, con los ojos abiertos mirando el techo durante el resto de la luz del día. Pronto las sombras 11


cenicientas enfermaron poco a poco el cielo, y él no se movió de su lugar. La cena transcurrió en absoluto silencio. NN ayudó a Nancy a levantar la mesa y a preparar el café. El Padre Luis y el Padre Rubén estaban expectantes por la conversación que soltaría el Padre Héctor. Necesitaban sincerarse y hablar abiertamente sobre el problema mental de Telli. Pero Héctor tenía que buscar el modo de abordarlo. Tomaron el café y compartieron unas copitas de licor digestivo. El Padre Héctor se armó un cigarrito. -Mi padre oía cosas todo el tiempo...- comenzó diciendo- ... y era muy gracioso porque las cosas que oía eran de lo más ocurrentes. Voces. Pero con el tiempo aquello se fue acentuando cada vez más y dejó de ser gracioso para ser preocupante... -Sin rodeos, Padre... -interrumpió Telli-... sé que piensan que estoy loco. -¡Nadie dijo eso!- exclamó Rubén. -Pero lo piensan igual, y temen que me pueda convertir en un peligro para ustedes. Se hizo un largo silencio. Parecía que había que cuidar muy bien las palabras. -Tuvimos que sacrificar a un alma de la zona de cuarentena...- dijo Rubén-. No hubo forma de volver a estabilizarla después del ataque de nervios que sufrió por culpa de la escena que hiciste dentro del galpón. -¿Sacrificar?- preguntó Telli- ¿Mataron a uno de los zombies? 12


-¡Almas!- corrigió el Padre Héctor. -A veces tenemos que hacerlo cuando las cosas se salen de quicio. Es solo una medida extrema- explicó Luis. -Esquizofrenia...- dijo Héctor- así se llama lo que te pasa. Se presenta de miles de formas diferentes. La que padecía mi padre era diferente a la tuya, pero creeme que sé algo de lo que te pasa. Telli metió la mano en su bolsillo y sacó la carta que le había dejado Pablina. La colocó sobre la mesa. El Padre Luis se apresuró a agarrarla para leerla. -Se exactamente que el personaje que se me aparece no es real. Lo sé porque es un tipo que está muerto. Era el cantante de una banda de rock de los años ochenta que murió de una sobredosis. Pero se me aparece y me dice cosas, y da la casualidad que las cosas que me dice siempre tienen mucho sentido. Yo iba a ignorar la carta de Pablina. Tenía pensado destruirla sin leerla y él vino a insistirme para que la leyera. Le hice caso y...- los ojos se le llenaron de lágrimas-... me hubiese arrepentido mucho de no haberla leído. -Telli... él sos vos mismo. Es una parte de tu mente que cobra una forma alucinatoria- dijo Rubén. -Eso me da igual. Si el Tano existe o no, en ese plano, si es mi mente... no me importa... lo único que sé es que lo que me dice siempre tiene algún porqué. -O sea que si aparece mañana y te dice que nos mates a todos... aunque no sepas porqué, vas a considerarlo- dijo el Padre Héctor. 13


-¡Ajá! Ese es el miedo, finalmente... Hablemos claro, Padre, tiene miedo de que el loco los liquide a todos. ¿Qué propone? ¿Quiere que me vaya, como Pablina? -¡No! ¡No dije eso! El Padre Luis interrumpió la charla... -O sea que la hermana de tu compañero está viva...- dijo enseñando el papel a los demás. El Padre Héctor agarró la nota y la leyó rápidamente. -Eso parece. Puede que esté viva- dijo Telli-. Si Luca, el hombre de mi delirio, no me hubiese insistido en que leyera la nota yo jamás me hubiese enterado de eso ¿Comprenden? Los curas se miraron entre ellos. Telli continuó hablando. -Ya me pasó otras veces... A veces me dijo que fuera hasta el colegio a buscar a mis hijos, por ejemplo, y cada vez que le hice caso... esa salida me salvó de algo que estaba a punto de pasarme. -O sea que es una especie de esquizofrenia preventivabromeó Rubén. Nadie hizo acotación al comentario. -Yo quería hablar de esto porque iba a proponerte algo... funcionó con mi padre... una sesión de hipnosis. Puede sonar raro pero creéme que es efectivo. -¿Un cura haciendo hipnosis? Eso sí que suena raro- dijo Telli. -¡No! No soy yo el que sabe de esas cosas. Es Nancy. NN y Telli miraron a la mujer. Ella asintió con la cabeza. -Realmente es muy buena. Creo que puede ayudarte- dijo el Padre Rubén. 14


-Yo agradezco que se preocupen por mí de este modo, pero deben creerme cuando les digo que no quisiera deshacerme de Luca. Cuando aparece, por algo es, y aunque es muy bromista y algo escurridizo, y auqneu em pone nervioso y me saca de quicio, necesito de él. Me lo tomo como un don. Nancy tomó la mano de Telli... -Amigo, el Padre Héctor tiene razón de preocuparse por vos. Hasta ahora puede que hayas tenido suerte con esa alucinación y creas que es algo bueno, pero de algún modo maneja algún territorio de tu voluntad. Tu intuición es lo que te salva la vida, no un fantasma burlón. Si te liberás de él y conseguís focalizarlo y ponerlo en su sitio, dejará de ser angustiante, y la intuición no se perderá. Telli mostró una amable sonrisa de agradecimiento. -No es lo que me preocupa ahora. Lo digo enserio. Lo único que me preocupa es ir a salvar a Luciana. Ella, para mí, es más importante que mi propia vida. Volvió a presidir el silencio introspectivo entre todos.

Fin del Episodio 20

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“El Resto” por Gustavo Gall (Relato de ciencia ficción futurista, por entregas en episodios cortos) -Capitulo Dos: Episodio 19 y 20- (total: 16 páginas) Codigo de Registro 1212194222680 A.R.Ress Int. Copyright- Gustavo Gall Abril de 2013.

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Gustavo Gall "El Resto" Episodios 19 y 20  

Final del Segundo Capítulo, Episodios 19 y 20 de "El Resto", un relato de ciencia ficción futurista escrito por Gustavo Gall.

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