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año 1 - nº 2 - Octubre 2009

> poesía sin costo > crítica a bajo precio > cultura en módicas cuotas

poesíatape


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sumario

(no benedetti)

estamos forrados en guita - staff ................................................................................... 4 editorial ................................................................................................................................ 5 poesía I Poesía en blanco y negro | Aloysius Bertrand.................................................................7 poesía II La venganza de la poesía | Matías Pregliasco ............................................................. 18 esto no lo dije yo El límite | Lo que divide en la literatura de Philip Roth .............................................. 28 totally wired I La pesadilla de Melanie Klein | Repaso discográfico de Relaciones Sexulaes ..... 32 totally wired II The Envelopes | Esta primavera envolvete los oídos.................................................. 38 celuloide I El juego del apocalipsis..................................................................................................... 42 celuloide II "Zoo" ....................................................................................................................................... 46 cheque en blanco ...........................................................................................50 panorama.......................................................................................................55 blogósfera .....................................................................................................57

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staff

estamos forrados en guita: Redactores:

Editores:

Agustín Acevedo Kanopa

Stephanie Amaro

Nicolás Grandiroli

Juan Manuel Sánchez

Gastón Paolini (Argentina) paolinigaston@gmail.com

Diseño e ilustraciones:

Juan Manuel Sánchez

Stephanie Amaro

Nadia Bukowski Isabel Gallo

Contacto:

Diego Sapienza

revistaguita@gmail.com

Colaboran en este número: Erika Elizalde (España) Andrés Silva Corrección: Stephanie Amaro

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editorial

editorial Para cuando este número llegue a los lectores, la campaña electoral en el Uruguay estará en su recta final. La mayoría de nosotros estaremos bastante saturados de la publicidad, las declaraciones políticas y más allá de las simpatías partidarias de cada uno, sin duda habrá una parte nuestra que deseará que la contienda se decida el 25 de Octubre y poder descansar del circo electoral hasta Abril. Con la esperanza de llegar a equivocarme, podría apostar que la cultura no será parte del debate político. A lo sumo se la tocará tangencialmente cuando se hable de lo mal que está nuestro sistema educativo o alguna propuesta disparatada como la que hizo cierto candidato para demostrar que también se preocupa por la cultura. Bien me hacía notar un colega de esta revista que los políticos hablan y proponen sobre aquellos temas que, según perciben, le interesan a la gente. Es que existe una concepción bastante generalizada de que la cultura es un lujo que podemos darnos cuando llegamos a fin de mes y si es que podemos hacernos algo de tiempo entre tanto trabajo. Pocos uruguayos disfrutamos de la cultura sin complejo de culpa, entendiéndola como una necesidad básica del ser humano para constituirse como tal y un sector productivo que puede colaborar sustancialmente con el crecimiento económico del país. Es cierto que una buena política cultural puede ayudar mucho al desarrollo de nuestra cultura, ya sea en sus manifestaciones más tradicionales o las más innovadoras, pero tampoco deberíamos angustiarnos demasiado con la perspectiva de que tal o cual sector político se haga con el gobierno.

Los actores culturales de este país han demostrado ser

unos sobrevivientes, capaces de crear aún en las circunstancias más difíciles. Creo por mi parte que en estos últimos años el panorama ha mejorado significativamente y veo poco probable un retroceso total en el futuro próximo. Más allá de algunos aciertos puntuales del gobierno, se han establecido redes sociales que permiten la concreción de proyectos y la formación de pequeños circuitos de distribución pero con perspectivas de crecimiento. El desarrollo de la informática y las tecnologías de la comunicación, han abierto horizon-

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editorial tes que parecían imposibles tan sólo diez años atrás. Pero lo más importante es que se va generalizando cierta determinación a ser cada vez más, artífices de nuestros propios destinos. No voy a seguir aburriéndolos con estados de situación, ni con análisis políticos, bastante hartos deben estar de eso. Si la memoria no me falla, este es el único artículo en todo el número en el que se menciona a las elecciones. Pasemos entonces a lo que nos convoca, después de todo, aún en tiempo de carnaval, de guerra o de grandes catástrofes, la guita sigue importando. Juan Manuel Sánchez

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poesía I

poesía en blanco y negro un olvidado y sus circunstancias : Aloysius Bertrand Alguien dijo que arte es: “el modo de hacer las cosas bien”. Me encanta esa definición. Gaspard de la Nuit, nos da una maravillosa definición de arte. Nos dice que existe: “¡En el seno de Dios!” y aclara después: “Nosotros no somos, señor, más que los copistas del Creador…”. (extraído del prólogo de “Gaspard de la Nuit. Fantasías a la manera de Rembrandt y de Callot”- Aloysius Bertrand. 1842).

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poesía I Se ha hablado de poesía desde la antigüedad, pero nadie puede definir, qué es la poesía, aunque todos estamos de acuerdo en que es arte. Aristóteles compara la historia con la poesía y nos habla de la mímesis como la imitación de la naturaleza, en su “Poética”. Horacio, en su “Ars Poetica”, elogia las cualidades del modelo griego en la literatura. El haikú en Japón, demarca el formato con su rígida estructura de tres versos y diecisiete sílabas (de cinco sílabas, siete sílabas y cinco sílabas respectivamente). Y las recetas se suceden, con la métrica, la rima, las figuras retóricas y las poéticas. Hasta que llegó un hombre innovador en el siglo XIX. Seguramente no fue el primero, pero sí es el primero que se puede reconocer. Esta figura es Aloysius Bertrand, nacido como Louis-JacquesNapoleón Bertrand, el 20 de abril de 1807 en Piamonte y fallecido en la pobreza y el casi total anonimato, en París, el 29 de abril de 1841, sin haber publicado ningún trabajo.- Esto me huele a típico genio.Hay quienes dicen que no existen grandes autores inéditos, Aloysius Bertrand es un ejemplo de que se equivocan. El mérito de Bertrand no fue poco, y no lo digo yo, sino el señor Baudelaire, en la dedicatoria del “Spleen de París” (26 de agosto de 1862 en la Presse), dirigiéndose a Arsene Haussaye: “Tengo que haceros una pequeña confesión. Al hojear por veinteava vez al menos el famoso Gaspard de la Nuit de Aloysius Bertrand (un libro conocido por usted, por mí y por algunos de nuestros amigos ¿no tiene, acaso, todos los derechos para ser llamado famoso?) fue cuando se me ocurrió intentar algo parecido y aplicar a la descripción de la vida moderna, o más bien de una vida moderna y más abstracta, el procedimiento que aquél aplicó a la pintura de la vida antigua, tan extrañamente pintoresco”. Es que Aloysius Bertrand fue el inaugurador del poema en prosa, con su “Gaspard de la Nuit”, que no sólo sirvió de inspiración a Baudelaire, también podemos olfatearlo en la obra de un tal Isidore Ducasse, conocido como Conde de Lautréamont, quién, en sus “Cantos de Maldoror” toca te-

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poesía I máticas similares. Y no podemos evitar recordar a Maldoror cuando leemos la descripción de Gaspard, con su levita raída, la cara afilada y burlona. Los hermanos Guillot Muñoz afirman que en la casa paterna de Isidore había un ejemplar del “Gaspard de la Nuit”, por lo que es muy posible que lo leyera. Pero no terminan aquí los méritos de Aloysius (si se me permite la familiaridad), su poesía hace honor al subtítulo de la obra: “Fantasías a la manera de Rembrandt y de Callot”. Ya que construye verdaderos cuadros con las palabras. El libro se divide en seis libros, cada uno con una temática distinta. El primer libro es La Escuela Flamenca y los poemas que contiene, nos pintan situaciones de la vida cotidiana de la Europa del siglo XV, en el estilo pictórico flamenco. Por ejemplo en el poema “Le maçon” (El albañil), no sólo nos pinta el poema, sino que se adelanta en el tiempo y nos preconiza las técnicas cinematográficas, cien años antes de que se inventara el cine. Utiliza técnicas de paneo, picado, zoom, en fin, toda una película desplegada en torno a nuestro protagonista. Con elementos simples nos pinta una típica escena de Europa, en la época de a construcción de las grandes catedrales góticas. “El albañil Abraham Knupfer canta, con la llana en la mano, andamiado en los aires,…”, comienza el poema. Luego nos da detalles arquitectónicos de la catedral y los diferentes electos que la componen. Las descripciones de Bertrand son precisas, carentes de adjetivos, selecciona cada palabra con acierto y calidad. En su idioma original, podemos reconocer que mantiene cierta cacofonía, remanente de la rima. Es en la precisión de estos detalles, donde podemos reconocer la técnica pictórica de la Escuela Flamenca, que imposibilitada de superar la retratística magistral de los renacentistas italianos y su sfumatto, crearon su propio estilo, adoptando la pintura costumbrista, donde el esmero por los detalles, fue su sello distintivo. Así, tenemos maravillas de dicha escuela, como el retrato del “Matrimonio Arnolfini” (Jan van Eyck-1434), con su enigmático espejo, al fondo de la habitación, ubicado en medio de los esposos, donde podemos observar una pintura dentro de la pintura. Con asombrosa precisión, el pintor consiguió el reflejo de la escena frente al espejo, con el matrimonio de espaldas y en medio, de frente, el pintor realizando la obra.

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poesía I Volviendo al poema “Le maçon”, Aloysius nos cuenta lo que el albañil ve desde las alturas. El paisaje, comenzando desde el entorno cercano, con la ciudadela y sus fortificaciones. Alejándose, nos muestra el arrabal y las tropas imperiales, para terminar en el horizonte, donde un pueblo arde al caer la tarde. Efectuando una verdadera toma cinematográfica de “travelling de profundidad” y picado. Este es sólo uno de los cincuenta y un poemas que componen el libro, además de los trece poemas de los complementos, que podemos encontrar en algunas ediciones. Creo que bien vale la pena conocer la obra de este meritorio olvidado y su poesía eminentemente visual. Isabel Gallo

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poesía I II LE MAÇON. Le maître Maçon. - Regardez ces bastions, ces contreforts: on les dirait construits pour l'éternité. SCHILLER. - Guillaume-Tell.

Le maçon Abraham Knupfer chante, la truelle à la main, dans les airs échafaudé, si haut que, lisant les vers gothiques du bourdon, il nivelle de ses pieds et l'église aux trente arc-boutants, et la ville aux trente églises. Il voit les tarasques de pierre vomir l'eau des ardoises dans l'abîme confus des galeries, des fenêtres, des pendentifs, des clochetons, des tourelles, des toits et des charpentes, que tache d'un point gris l'aile échancrée et immobile du tiercelet. Il voit les fortifications qui se découpent en étoile, la citadelle qui se rengorge comme une géline dans un tourteau, les cours des palais où le soleil tarit les fontaines, et les cloîtres des monastères où l'ombre tourne autour des piliers. Les troupes impériales se sont logées dans le faubourg. Voilà qu'un cavalier tambourine là-bas. Abraham Knupfer distingue son chapeau à trois cornes, ses aiguilles de laine rouge, sa cocarde traversée d'une ganse, et sa queue nouée d'un ruban.

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poesía I Ce qu'il voit encore, ce sont des soudards qui, dans le parc empanaché de gigantesques ramées, sur de larges pelouses d'émeraude, criblent de coups d'arquebuse un oiseau de bois fiché à la pointe d'un mai. Et le soir, quand la nef harmonique de la cathédrale s'endormit couchée les bras en croix, il aperçut de l'échelle, à l'horizon, un village incendié par des gens de guerre, qui flamboyait comme une comète dans l'azur.

II EL ALBAÑIL El maestro albañil. Mirad estos bastiones, estos contrafuertes; se les diría construidos para la eternidad. Schiller, «Guillermo Tell». El albañil Abraham Knufer canta, con la llana en la mano, andamiado en los aires, tan alto que cuando lee los versos góticos de la campana mayor nivela con sus pies la iglesia de treinta arbotantes con la ciudad de treinta iglesias. Ve a las tarascas de piedra vomitar agua desde las pizarras al abismo confuso de las galerías, las ventanas, las pechinas, los pináculos, las torrecillas, los techos y armazones, que mancha con un punto gris el ala sesgada e inmóvil del terzuelo. Ve las fortificaciones que se recortan en estrella, la ciudadela que se yergue como un gallina en medio de una hogaza, los patios de los palacios donde el sol seca las fuentes y los claustros de los monasterios donde la sombra gira en torno a los pilares. Las tropas imperiales se han albergado en el arrabal. He ahí un jinete que tamborilea más lejos. Abraham Knufer distingue su sombrero de tres picos, sus cordones de lana roja, su

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poesía I escarapela atravesada por un alamar y su cola anudada con una cinta. Todavía ve algo más, soldadotes que, en el parque empenachado de gigantescos ramajes, en anchos céspedes de esmeralda, acribillan a tiros de arcabuz un pájaro de madera fijado en la punta de un mayo. Y por la tarde, cuando la nave armoniosa de la catedral se adormece, acostada con los brazos en cruz, distingue desde la escala, en el horizonte, una población incendiada por gentes de armas, que flameaba como un cometa en el azur.

VIII L'ALCHIMISTE. Notre art s'apprend en deux manières, c'est à savoir par enseignement d'un maître, bouche à bouche, et non autrement, ou par inspiration et révélation divines; ou bien par les livres lesquels sont moult obscurs et embrouillés; et pour en iceux trouver accordance et vérité moult convient être subtil, patient, studieux et vigilant. La clef des secrets de philosophie de Pierre Vicot.

Rien encore! - Et vainement ai-je feuilleté pendant trois jours et trois nuits, aux blafardes lueurs de la lampe, les livres hermétiques de Raymond Lulle.

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poesía I Non, rien, si ce n'est, avec le sifflement de la cornue étincelante, les rires moqueurs d'un salamandre qui se fait un jeu de troubler mes méditations. Tantôt il attache un pétard à un poil de ma barbe, tantôt il me décoche de son arbalète un trait de feu dans mon manteau. Ou bien fourbit-il son armure, c'est alors la cendre du fourneau qui souffle sur les pages de mon formulaire et sur l'encre de mon écritoire. Et la cornue toujours plus étincelante siffle le même air que le diable, quand saint Éloi lui tenaille le nez dans sa forge. Mais rien encore! - Et pendant trois autres jours et trois autres nuits je feuilleterai, aux blafardes lueurs de la lampe, les livres hermétiques de Raymond Lulle!

VIII EL ALQUIMISTA Nuestro arte se aprende de dos maneras, a saber: por la enseñanza de un maestro, de viva voz y no de otra manera, o por inspiración y revelación divinas; o bien por los libros, que son muy oscuros y embrollados, y para en ellos encontrar acuerdo y verdad, mucho conviene ser sutil, paciente, estudioso y vigilante. Pierre Vicot, «La clave de los secretos de filosofía». ¡Nada aún! ¡Y en vano he hojeado durante tres días y tres noches, al pálido resplandor de

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poesía I la lámpara, los libros herméticos de Raimundo Lulio! Nada, no, a no ser, junto al silbido de la retorta refulgente, las risas burlonas de una salamandra que ha hecho un juego de turbar mis meditaciones. Tan pronto ata un petardo a un pelo de mi barba, tan pronto me dispara con su ballesta un dardo de fuego en el manto. O bien bruñe su armadura y es entonces cuando aventa la ceniza del fogón sobre las páginas de mi formulario y en la tinta de mi escritorio. Y la retorta, cada vez más refulgente, silba la misma tonada que el diablo cuando San Eloy le atenazaba la nariz en su forja. Mas ¡nada aún! ¡Y durante otros tres días y otras tres noches hojearé, al pálido resplandor de la lámpara, los libros herméticos de Raimundo Lulio!

V LE RAFFINÉ. Un fendant, un raffiné. Poésies de Scarron.

« Mes crocs aiguisés en pointe ressemblent à la queue de la tarasque, mon linge est aussi blanc qu'une nappe de cabaret, et mon pourpoint n'est pas plus vieux que les tapisseries de la couronne. « S'imaginerait-on jamais, à voir ma pimpante dégaîne, que la faim, logée dans mon ventre, y tire - la bourelle! - une corde qui m'étrangle comme un pendu! « Ah! si de cette fenêtre, où grésille une lumière, était

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poesía I seulement tombée dans la corne de mon feutre une mauviette rôtie au lieu de cette fleur fanée. « La place Royale est ce soir, aux falots, claire comme une chapelle! - Gare la litière! - Fraîche limonade! - Macarons de Naples! - Or ça, petit, que je goûte avec le doigt ta truite à la sauce! Drôle! il manque des épices dans ton poisson d'avril. « N'est-ce pas la Marion Delorme au bras du duc de Longueville? Trois bichons la suivent en jappant. Elle a de beaux diamants dans les yeux, la jeune courtisane! - Il a de beaux rubis sur le nez, le vieux courtisan! » * * * Et le raffiné se panadait le poing sur sa hanche, coudoyant les promeneurs et souriant aux promeneuses. Il n'avait pas de quoi dîner; il acheta un bouquet de violettes. V EL EXQUISITO Un perdonavidas, un exquisito. Scarron, Poesías «Mis guías aguzadas en punta semejan la cola de la tarasca, mi ropa blanca lo es tanto como un mantel de taberna y mi jubón no es más viejo que los tapices de la corona. ¿Alguien se imaginaría jamás, viendo mi pimpante facha, que el hambre, alojado en mi vientre, extrae de él —¡el verdugo!— una cuerda que me estrangula como a un ahorcado?

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poesía I

¡Ah! ¡Con sólo que de esta ventana, en la que chisporroteaba una luz, hubiera caído en el ala de mi chambergo una alondra asada en lugar de esta flor marchita! ¡La plaza Real está esta tarde, con sus faroles, clara como una capilla! “¡Ojo a la litera!” “¡Limonada fresca!” “¡Macarrones de Nápoles!” “¡Ea, pequeño, trae que pruebe con el dedo la trucha en salsa! ¡Bribón! ¡Le faltan especias a tu pescado de abril!”». «¿No es esa Marion de l’Orme del brazo del duque de Longueville? Tres perritos de lanas la siguen ladrando. ¡Hermosos diamantes tiene en sus ojos la joven cortesana! ¡Hermosos rubís lleva sobre la nariz el viejo cortesano!» *** Y el exquisito se pavoneaba, la mano en la cadera, codeando a los que pasaban y sonriendo a las que pasaban. No tenía para cenar; compró un ramillete de violetas.

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poesĂ­a II

presenta

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poesía II Para comprender mejor a la poesía de Matías Pregliasco (1984) y su influencia a lo largo del siglo XXI bien podríamos servirnos del clásico trabajo de Nicholas Dallas (2021) “The monkey can write: seven latinoamerican poets and their historical context”, o del más reciente ensayo de Andrés Palmeras (2051) “Generación Pastilla”, podríamos pero no lo haremos. Preferimos pesar de ser solo un breve bosquejo acerca de su obra temprana, rescatar del éter a un artículo aparecido probablemente a finales del año 2009 en una olvidada revista electrónica llamada “Guita”. Dicho pedazo de texto, de breve extensión y dudosa sintaxis tiene sin embargo un alto valor cyber-arqueológico ya que además de ser un buen retrato de un temprano Matías Pregliasco, se erige como una sugestiva reflexión acerca de lo que se pensaba en un lejano y pre-atómico 2009. Matías Pregliasco. La venganza de la poesía “La calle va pasando por la ventanilla de la noche/Como una repetición de sonidos y luces veloces”, este verso del poema “Fotocopiadora” resume como pocos la apuesta que realiza Matías Pregliasco en su escritura, una reintroducción de los cinco sentidos al mundo de los escritos y de las cosas que a veces riman y otras no. Cinco sentidos no como parte de imágenes aisladas, pantallazos atomizados: un olor por aquí, una imagen de una vaca muerta por allá, la explosión de un trombón… sino como ladrillos en flor de sensaciones estructuradas en torno a un razonamiento interno, que tal vez no sea más que la línea del pensamiento, el discurrir de la conciencia de quien escribe, enhebrando los diferentes estímulos y utilizándolos en función de lo que se expresa. Una disposición particular, que se siente calma a la vez que tensa, como la voz en off de una película setentona con un plano de un desierto y un auto que se aleja. Como una poesía confesional de viejos extras, jóvenes frívolos y ejecutivos reflexivos. Lo que escribe Matías Pregliasco se erige en venganza formal y homenaje intertextual al celuloide así como un intento de superación de la taiga que separa al ojo y a la oreja. Hasta ahora no se ha inventado otro formato de expresión que como el cine sea tan

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poesía II poderoso y contenga en su esencia tantos otros formatos artísticos históricamente más antiguos. En una película uno usualmente ve imágenes, las escucha realizar ruidos y hasta música es ejecutada, entre dichas imágenes suele transcurrir una historia, o sea que se pone en juego una narrativa y, lo que es más importante de todo, los objetos de la pantalla se mueven, viven o eso hacen creer; solo el tacto y el olfato aún están en veremos (esperemos que el sistema smellorama® sea pronto una realidad por estas tierras). O sea que el cine formalmente le dio una patada en el culo a todo lo que estuvo antes, además de alimentarse referencialmente de miles de años de cultura humana anterior a él, llevando a la pantalla literalmente cualquier cosa. ¿Cuántas personas van a pagar al cine los fines de semana, cuantas van a lecturas muchas veces gratuitas? La poesía de Matías da vuelta la tortilla y puede ser vista como la apropiación por parte de la poesía de la forma y el contenido del séptimo arte. Vale la pena explicitar que esta analogía fílmica es solo una lectura posible acerca del trabajo de Matías Pregliasco. Por momentos este se mueve como el monólogo interno de un detective de la serie negra o un asesino a sueldo de Tarantino; “mi trabajo está hecho/no tendré dios por un tiempo/bailando como Elvis” (Vega) en otros como el curioso observador a lo Larry Clark de cierta escena y cierto grupo de personas que tal vez no sean más que un nicho de mercado o que tal vez no sean menos… “la sangre del yonqui se ensucia/al ritmo de la orgía de las luces/la palabra amor escrita en un blister” (Masticable). Por otro lado, las imágenes sugeridas en los poemas parecen ser capaces de encarnarse en la fotografía de algún filme de Buñuel, Terry Gilliam, cuadros de Dalí o De Chirico “mientras me dirijo hacia un desierto de hielo/ hay un elefante en llamas flotando en lo alto, lejos, entre las nubes” (Avalancha). “Ok 4.32” transita desde la primera lectura en la sensación que dan los videos de prueba de los crash tesh dummies, un desperezarse en cámara lenta, leve pero a la vez bestial por sus consecuencias sobre los muñecos, en donde los cuerpos se estrellan con la banalidad que solo poseen las cosas verdaderas. Aunque por otro lado, Thom Yorke cantó una vez que atrapado en un auto alemán, un airbag le había salvado la vida.

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poesía II La intertextualidad fílmica está siempre presente en los poemas de Matías pero no es solo el nombrar a John Waters, a De Niro y su Taxi Driver y Raging Bull, a un Andy Warhol vampiro o a un “Perdidos en Tokio” -lo que no solo los hace densos, sino que también opera como una forma de moverse y reflejarse en lo escrito- crea ciertos puentes para el lector así como elimina otros, juega en un marco de referencias implícitas o explicitas, constantes. Todos poseemos un cierto sociolecto a la vez que respondemos a determinantes etáreas y de género a la hora de comunicarnos. Esto, que puede ser visto como un ancla que atenta contra la universalidad de su escritura, sirve para Matías a manera de cómodo auto de golf, mientras juega con estereotipos siempre al borde de caricaturizar pero a la vez siempre saliendo airoso, paseando entre imágenes propias de un cuadro de John Jesse pero sabiéndose tan local como el que más benedettiano, heredero de una rutina, antes oficina pública ahora mc job sin muchas perspectivas, rutina de sonrisa o fotocopiadora. Esa sensibilidad, le confiere sinceridad, lo salva del cliché y lo transforma en un esquimal describiendo los varios tonos de color que tiene la nieve. La postura que podría llegar a adolecer de angustia individualista, de apatía encerrada en una psicología atomizada, de mujeres pálidas posmodernas, se conecta con lo aquello que se sospecha que nos digita pero que no vemos, lo escrito se torna por vastos momentos político y violento, para ejemplo basta un poema: “Tu riqueza”. Porque son tiempos inexplorados los que vivimos, como los viejos mapas del medioevo, hay bestias en sus extremos. Nosotros, en nuestras órbitas entramos por periodos en esas zonas. Incertidumbre mediante, nos volvemos cada vez más, más de lo que consumimos, y enfocado a lo lejos por una cámara trasparente, una silueta contra una pared, filmando con todo el sentir lo que piensa, con los sentidos abiertos caminando sobre el fuego y tal vez por eso, en cierto modo, redimiéndonos/se aunque pensemos que eso no sea cosa de poetas. Nicolás Grandiroli

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poesía II

poemas Noventosos línea de coca, vino barato coke line, cheap wine lentes oscuros contra el smog café y cigarrillos sueltos animaciones pornográficas estampadas en el parabrisas perdido en la falta de ilusión urbe de alta fidelidad inunda los oídos mirando la noche con los ojos de DeNiro conduciendo un taxi

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poesía II o calzándome el protector bucal

lluvia de billetes ensangrentados

recuerdo tus violentas de celuloide

mi trabajo esta hecho

superpuestas a la ciudad

no tendré dios por un tiempo

yo en días enhebrados al suelo

bailando como Elvis

edificios enhebrados a un cielo rosado

peinado hacia atrás

soñando conmigo mismo

un gran jopo brillante

en el sueño estoy dormido soñando un sue-

el ala de un cuervo plegada

[ño cualquiera

sobredosis girl baila conmigo

diminutas astillas de New York

labios de malteada

orbitan alrededor de mi cabeza mientras

le llaman algunos

[camino

baila aquel twist

me acerco más al espejo pero a esta distancia

baila descalza sobre la pila de cadáveres

ya no soy la misma persona

ríe, salvaje como un demonio enloquecido el olor de la gasolina traspasando todo

Vega

anegando mis pensamientos mientras yo tiro el encendedor

miro el resplandor anaranjado

las llamas anaranjadas suben

enciendo un cigarrillo afuera del café

miro el resplandor anaranjado

dedostijera aprietan el filtro

durante una hora

con gracia siniestra

sentado

el humo se desliza

en un sillón roto

suave

quieto

a través de mis labios

afeitado

trepa por mi cara

con la camisa roja

y se enreda con las palmeras

esperando

reflejadas en mis ray ban oscuros

indiferente

ojos liquidos en la cuchara

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poesía II Kowalski

ok 4.32

neumáticos arañando

el semáforo taladra la chapa

la espalda de la carretera

hace saltar las barras de metal

como en los setenta

por los aires

me siento carnívoro

diminutos cortantes salpicando

después de la cabalgata

contra estrellas de las 4.32 am

emergen de los rojos y naranjas

furioso soplido de vidrio triturado

con un león herido atrapado en el motor

se retuercen los plateados chillando

fue de lo peor aquel descenso

balando

sentirse tan llano

en cámara lenta

próximo a la cacería

sacudiendo todo

desfigurado en cierto sentido

desenfocando

sé que hablé surrealista

gasolina y sangre en el muro

durante un lapso de tiempo

humo por la nariz

pero no sé para quién eran los latigazos

los maxilares del vehículo

si pienso en qué no estabas al tanto

se fracturan

me empiezan a doler a mi

los cuerpos salen disparados sin gracia

esta ruta abierta

volando como si fueran de goma

de todos modos

cosas que suceden

no sugiere riesgos

en el interior de un tema de Radiohead

no promete placeres no amenaza no estimula y aunque he preferido frecuentarla estoy seguro de que nada me espera al fi[nal

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poesía II freezing point freak

Informales y finos y elegantes, Rodeados de amigos, amigos, amigos,

caminando entre paredes de algodón de

Conociendo mucha gente, gente, gente.

[azúcar

Nadando en la baba de colores y sabores,

todos se van desenrrollando

Y solos,

en un big bostezo

Tanto y tan solos.

que cubre una big mac con las miradas felinas

Solos,

cromadas

Cuando nos pica el hueco existencial,

que se posan no más de diez segundos en

Solos,

[cada persona

Cuando caminamos sin los pies,

y eso es todo lo que necesitan para pasarte

Solos,

[de moda

Cuando caemos contra el muro de la esencia,

Tu Riqueza

Solos, Cuando nos despertamos afuera,

Porque

Solos,

A través del iris celeste y pop

Cuando el cuerpo duele por un abrazo.

Que “unifica” al mundo

Solos,

Todos somos lindos pibes:

Cuando nos pica, nos pica, nos pica,

Jóvenes y fiesteros

El hueco existencial.

Impecablemente sucios,

Solos y mal acompañados.

Prolijamente despeinados,

Con poses, compones

Sanamente viciosos

Un juego de sentimientos

Rebeldes y digeridos,

Ajenos, y anhelas

Irrespetuosos pero acomodados, digesti-

Ese brillo material,

[bles

Esa limpia clase de gente de mentes decen-

No individuos

[tes,

Sino individualistas,

Te pierdes,

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poesía II Demente,

avalancha

Te pierdes, Buscas el plástico en las miradas,

dejame contarte al oído que veo la peor de

El cuero en el tacto,

[las avalanchas

El metal en las sonrisas,

desbordándose sobre el horizonte blanco

Ya no sabes ni que necesitas

mi voz crepita como fuego

Ni como necesitarlo

invade tu oído

Ni como no necesitarlo.

y la avalancha se aproxima

El amor es ese polvo

le siguen unos meses de ceguera

Que va enhebrando un rayo solar

de ahogo

Al entrar por la ventana

más tarde, caminando entre mis cadáveres

Es tan elástico como un beso

[congelados

Y tan tuyo como tu hambre.

encontraré un instante aislado

Es tu riqueza,

me despegaré la escarcha de la nariz

Tu riqueza.

temblando esperaré a que las piezas vuelvan a sus lugares las botas se hunden en la nieve crujiendo mientras me dirijo hacia un desierto de hie[lo hay un elefante en llamas flotando en lo [alto, lejos, entre las nubes no dudo de que sea otro espejismo perver[so pensé que no volvería a estar en silencio como todas esas veces lo pensé pensé que no volvería a estar buscando sa[lidas

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poesĂ­a II como todas esas veces me subestimĂŠ y dudo aunque no me animo a estudiarme temo haber perdido algo personal en ese [caos repentino haber perdido trazos y no haberlo notado todavĂ­a

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esto no lo dije yo

el

lo que divide límiteen la literatura de Philip Roth

La zona tiene límites borrosos. El límite es una línea que divide una cosa de otra. La zona de frontera es la que divide un país de otro, y cuando uno se va acercando a ese lugar, se va dando cuenta que algo va cambiando. En un punto se puede pasar la línea y es muy probable que uno no se dé cuenta que ha pasado de un lado a otro. Que ha pasado de un país a otro, ya que la zona de frontera continúa, y todo es tan similar. Los personajes de Saer en algún cuento discuten acerca de cuándo termina la zona de la ciudad, la zona costera, y cómo para algunos es en algún lado y para otros es más allá, más lejano. Así como hay límites entre los países, límites entre la verdad y la mentira, también hay una línea que divide la realidad y la ficción. Y hay libros que llegan a hacer más borrosa esa delgada línea punteada que te avisa que uno está llegando a una ficción. Hay libros en los cuales es muy difícil saber dónde termina la ficción y dónde empieza la realidad. Las cosas se mezclan porque el autor nos quiere imbuir en algo más complejo que una historia donde notemos claramente que estamos del lado de la ficción. En esos casos se intenta hacer creer que la ficción es la realidad. Pero los libros que navegan por la delgada línea tienen un componente demasiado interesante, porque empujan los límites de los preconceptos de la literatura. Ahí no sabemos bien si lo que pasa es algo imaginado o algo verídico que ha pasado. Ahí todo podría ser y a la vez tenemos ese gusto de que todo también podría no-ser. Enrique Vila-Matas en su Doctor Passavento llega a esos extremos, y por muchos momentos pensamos que las cosas que el personaje nos dice en realidad las dice el mismo autor. El personaje es autor, es amigo de Bernardo Atxaga y muchas cosas que intentan hacer creer. Pero uno de los libros que más me llevó a los límites entre la realidad y la ficción es Ope-

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esto no lo dije yo ración Shylock del eternamente nominado al Premio Nobel de Literatura Philip Roth. En ese libro el autor navega constantemente entre la frontera de la realidad y la ficción. Nos confiesa lo que le pasó (o no le pasó) durante una época complicada de su vida, cuando la adicción a un medicamento (Halcion) le hace ver todo extraño y una vez que él se recupera se ve en la televisión hablando a favor de una causa de que todos los judíos abandonen Israel y vuelvan a vivir a las viejas ciudades europeas pre-holocausto. Roth empieza a seguirle la pista a su falso-yo en Israel mientras que leemos que él es testigo del juicio John Demjamjuk – que eso sí pasó y se puede encontrar, por ejemplo en la Wikipedia. Así, la historia nos va llevando entre cosas que podrían llegar a pasarle a alguien mientras que lo leemos y dudamos de la ficción. Dudamos de la ficción porque con la prosa magistral de Philip Roth lo único que podemos hacer es dudar, porque todo es inverosímil pero así mismo Roth nos los cuenta como si todo estuviera del lado más vulgar de la realidad. Hasta él mismo por muchos momentos de la novela no lo cree. Pero la literatura de Roth es así constantemente. Con Zuckerman y sus otros alter-egos nos lleva a vivir sus historias y sus deseos más íntimos. Es sabido que Roth se ha divorciado de su esposa ya que ha dejado mal parada en una novela escrita por él. La ficción en Roth siempre tiene una base fundamental en lo que nos parece ver una realidad. Bien sea Nathan Zuckerman o Kepesh o él mismo Roth personaje, el narrador se siente tan cómodo caminando por esa línea delgada en que no sabemos si lo que leemos es una ficción o una autoficción.

Esto no lo dije yo, lo dice el Prefacio:

Operación Shylock está basada en anotaciones personales hechas en una serie de cuadernos. El libro relata, con toda exactitud que he sido capaz, los sucesos reales que hube de vivir mediando el sexto decenio de mi edad, y que culminaron a principios de 1988, cuando me hice cargo de una operación de

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esto no lo dije yo recogida de informes para los servicios secretos internacionales del gobierno israelí, llamados Mossad. Philip Roth, Operación Shylock, p. 11 Así es como él empieza dándole fe al lector de que eso que tiene en las manos no es producto de su imaginación sino lo que puede recordar de lo que le pasó (aunque a nivel final, siempre el recuerdo es ficción y todo el pasado es ficción). Hasta en el mismo libro leemos por varias páginas una entrevista que él tuvo que hacer con un autor israelí, y eso ha sido publicado en su momento por una revista. ¿Son artilugios? ¿Pasó? Todas esas son las preguntas que nos tenemos que hacer mientras vamos leyendo las peripecias de Philip Roth por Jerusalén a finales de los ochenta, siguiéndole los pasos a su doble Philip Roth (Que él llama Pipik) durante el juicio contra un presunto carcelero nazi durante el holocausto hasta la entrada de la Mossad en escena por el final del libro. Tanto intenta hacernos creer – o tal vez no, tal vez sinceramente no puede – que al final no nos puede contar lo que realmente pasó sino que nos dice que algo pasó. Y todo tiene un doble. Philip Roth tiene un doble, nadie sabe bien quién es cuál. El juicio siempre es un análisis del doble. Allí podemos ver que muchos dicen que el que es acusado realmente lo es, mientras que las pruebas y algunos testigos tienen dudas. El juego del espionaje al final del libro también puede ser analizado desde este punto, ya que esa actividad es el paradigma entre la duda en si eso es verdad o mentira. Y el libro resuena de dudas, resuena de dudas mientras el ruido de la presunta realidad hace juego con la real ficción. Es un libro a medias. Nos cuenta media historia, nos deja con la duda. El intento del libro es la duda. Y la última duda que tenemos que tener es si Philip Roth es tan imaginativo para poder pergeñar todo eso o si realmente le pasó, y no es tan buen contador de historias porque todo le pasó. Estamos en la línea, con Roth caminamos por la espumosa zona en donde podemos estar de un lado o del otro, de la verdad o la mentira, de la ficción o de la realidad (la realidad ficcionada, entiéndase; casi toda palabra escrita es ficción).

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esto no lo dije yo La genialidad total, se da en los últimos capítulos. Cuando él mismo no sabe cómo presentar los hechos y tiene una larga conversación con un agente de la Mossad que lo ayudó, sobre el mismo libro que tenemos nosotros en las manos en ese momento. Roth no termina de entender todo lo que le ha pasado en la realidad/ficción, y nosotros tenemos la duda de qué fue lo que leímos. En algún punto piensa poner otro cartel como al principio de la novela. Y al final pone esto:

Este libro es ficción. La conversación formal con Aharon Appelfeld recogida en los capítulos 3 y 4 se publicó previamente en The New York Times de 11 de marzo de 1988. Las trascripciones literales de la sesión matinal de 27 de enero de 1988 del Tribunal de Distrito de Jerusalén sirvieron para redactar las actuaciones ante el tribunal citadas en el capitulo 9. En todo lo demás, los nombres personajes, lugares y acontecimientos son producto de la imaginación del autor o están utilizados de modo ficticio. Cualquier parecido con hechos, situaciones y personas reales, vivas o muertas, es mera coincidencia. Esta confesión es falsa. Philip Roth, Operación Shylock, p. 461. Gastón Paolini

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la pesadilla de melanie klein Repaso discogrรกfico de Relaciones Sexuales


totally wired I

Para quienes no vivieron encerrados en un silo antibombas durante los últimos dos años, señalar la relevancia del sello Esquizodelia puede resultar algo repetitivo, cuando no redundante, pero resulta un tema insoslayable a la hora de hablar de Relaciones Sexuales, posiblemente la banda sinécdoque de todas las que integran esa familia disfuncional, pero monstruosamente productiva y aceitada. Si bien no es de las más oídas o referenciadas de Esquizodelia, el protagonismo de la banda posiblemente se deba al hecho de tratarse de un dúo que combina a Pau O’Bianchi (3Pecados, Millonesdecasasconfantasmas, Taenia y Genuflexos) e Hiram Miranda (Psiconautas, Uoh!, entre otros), las dos figuras emblemáticas del sello (con Juan Branaa como último vértice del triángulo, cuya participación se vio parcialmente interrumpida por un viaje a Estados Unidos). Posiblemente, entre todos los proyectos del dúo, Relaciones Sexuales sea el más caprichoso, ciclotímico y espontáneo, siendo tomado por sus integrantes como una sala de laboratorio donde sacan bisturís, catéteres y vasos de bohemia, pero también motosierras y sopletes, para dar rienda suelta a su inventiva, como una cometa en llamas y sin carretel siendo arrastrada entre cumulus nimbus en un desquiciado vendaval de granizo (wow!, podríamos agregarle lava y estamos completos). El resultado de tales exploraciones y vejaciones es una labor casi obsesiva de recopilación, que ha llevado a que el dúo editara en el curso de dos años dos LP (Relaciones Sexuales I y el reciente Relaciones Sexuales para niños, sobre el que se centrará particularmente esta nota) y un díptico conformado por los dos EP’s, Pene y Vagina. Todos los discos de Relaciones Sexuales fueron grabados en el hogar/estudio de Pau, una madriguera a ladrillo descubierto perpetuamente ensombrecida por los plátanos de Durazno y Ejido, pegada a un almacén crepuscular. A una cuadra, en la esquina de enfrente, se yergue el diminuto y orgulloso Candy Bar, regenteado por un viejo y su perro y custodiado por Alfredo Zitarrosa, que observa desde un poster colgado al fondo del lugar con los ojos graves, envueltos en sus insignes y grisáceas bolsas de piel. Estamos a no muchas

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totally wired I cuadras de la Intendencia, pero a esa altura, posiblemente gracias a unas altas construcciones pseudo fabriles, la calle Durazno adquiere un extraño efecto de encajonamiento, en donde todo rastro del centro parece bastante lejano, como si fuera un jardín interior perdido dentro de la ciudad. Si logra penetrar la guarida de Pau –sobre la puerta del garage que da a la calle hay estampado un dibujo en Drypen diminuto que dice “Acá ensaya 3Pecados”-, no tarda en perderse en angostos y húmedos corredores que conducen, al fondo a la izquierda, a su pequeña isla de grabación. La primera vez que conocí los métodos de grabación de Pau (en el marco de una entrevista para la diaria en donde hacía más o menos lo que estoy haciendo ahora –y lo que he estado haciendo desde entonces) me sorprendió descubrir que la salida de audio de la grabadora era un amplificador Artech bastante pedorro, de escasos Watts de potencia y en un estado medio dudoso. El hecho de que Pau pudiera crear discos que sonaran tan bien con una infraestructura tan rústica, no sólo genera un punto más para reafirmar lo bueno e inusual de este proyecto (siempre es engañoso señalar el mérito de un producto en base a las limitaciones que envuelven su construcción), sino un elemento fundamental a la hora de estudiar el sonido de todas sus agrupaciones. Es en este sentido inicial que debe abarcarse los flujos y reflujos de la discografía de la banda, con una engañosa dicotomía espontaneidad-experimentación/ condensación-armonía, que se debate en la estructura interna como átomos de uranio próximos a una inminente fisión. A su manera, Pau e Hiram son músicos muy distintos. Pau, más allá de contar con presentaciones en vivo impredecibles y auto y heteroagresivas, siempre dependientes de mínimas variables que pueden volverte el show en un espectáculo frustrado o una de las mejores performances que viste en tu vida, permanece en su cosmovisión una cierta simpatía, o una inescrutable sensibilidad pop, de la que nunca puede escapar del todo. Hiram por su parte –y fiel a sus ruidosas bandas, Uoh! y Psiconautas-, es más amigo del caos, la experimentación a ultranza y los sonidos abrasivos. Lo realmente interesante es qué terremotos se dan a partir de

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totally wired I la superposición de esas dos placas tectónicas, cómo los dos pueden trabajar codo a codo y crear algo que quede perfectamente en el medio de estos dos anhelos/instintos/espasmos. Posiblemente Relaciones Sexuales I era el disco más equilibrado entre la bipolaridad Pau/Hiram, con temas cercanos al formato pop e improvisaciones tribales, cumbias lisérgicas y llamadas frustradas a líneas hot (o COT). En el díptico la cosa cambia, con Pene, en donde se nota más la impronta de Pau (un disco más introspectivo, con preferencias hacia las guitarras acústicas y letras susurradas) y Vagina, que se juega más en los terrenos del líder de Psiconautas (un disco más violento, parkinsoniano e histérico, constantemente atravesado por ensordecedoras distorsiones, burbujeantes efectos de sintetizador y voces que se solapan unas a otras). Relaciones Sexuales para niños es un disco que descoloca, pero en el buen sentido de la palabra. Uno lo baja y, guiándose por el título, espera encontrarse con un producto de espíritu transgresor, como si fuera mojón de regreso a una oscuridad de la que Pau O’Bianchi fue alejándose un poco desde Pesadillas para niños y travestis dadaístas. Sin embargo, el último disco de Relaciones Sexuales es efectivamente lo que indica su título: un disco para niños. Se canta sobre fantasmitas, el abecedario, maestras, helados de kiwi y sambayón, un pato rapero que actúa como férreo predicador de los valores veganos. El mayor mérito, por así decirlo, “ético” del disco es presentarse tal como es, sin guiños posmodernos ni intertextualidad adulta de ningún tipo. Precisamente, el disco hace su aparición cuando casi todo dibujito para niños se puebla de referencias pop (Schreck, Happy Feet, entre otros), espejitos de colores que se venden intentando captar la atención de los hijos y el bolsillo de los padres. En cambio, este disco sigue una lógica, o más que lógica, militancia infantil, cerrada sobre sí misma, pero también muy personal. En muchos dibujitos que he visto a lo largo de mi vida suele presentarse la siguiente escena: dos niños intentan colarse a un cine -o realizar una de esas actividades exclusivas de

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adultos-, subiéndose uno a caballito del otro, cubriendo el cuerpo que carga el peso del otro con una inmensa gabardina, dando como resultado un humano oblongo y bamboleante, siempre en una torpeza al borde de la caída. En Montevideo al menos, esos dos niños no podrían ser otros que Pau e Hiram (condensando en el binomio todo lo dulce y destructivo de la niñez), sólo que en este disco, la cabeza que sobresale de la gabardina es la del primero. Porque Relaciones Sexuales para niños es posiblemente el disco más O’Bianchi de toda la discografía de la banda. Esto puede notarse en los arreglos, tanto como en la mayoría de las letras y una producción más meticulosa y diáfana, que de haber pasado a manos

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totally wired I de Hiram se hubiera caracterizado por un formato más áspero y directo. Posiblemente la autoría se hace notoria más que en ningún otro momento de la banda, en Antes, tema que cierra el disco, un cachetazo envuelto en guante de terciopelo que trata sobre la dolorosa rendición de cuentas de resultados de la adultez puestos en función de las proyecciones de nuestra niñez. Un tema extraño para cerrar un disco que comienza tan expansivo, pero posiblemente una de las canciones más bellas y melancólicas que se hayan grabado en los últimos años. Más allá de estas lecturas caprichosas, Relaciones Sexuales Para niños es un disco que vale más allá de lo conceptual, siendo un álbum curiosísimo en cuanto a producción, con un trabajo mucho más pulido y complejo sobre los ritmos y un protagonismo del bajo nunca antes visto en toda la discografía –propia y paralela- de Hiram y Pau. Mucha gente un poco mayor que yo –o de familia un poco más militante que la míase crió escuchando Canciones para no dormir la siesta. No es mi intención comparar, pero las implicaciones psicológicas de la crianza de nuevas generaciones en base a un disco como Relaciones sexuales para niños, sólo pueden disparar las más disparatadas e intrigantes hipótesis, desde una nueva estirpe de übermensch que cambien el destino de la humanidad, o la peor de las pesadillas de Melanie Klein. Cualquier padre que lea esto, baje este disco y en unos años me cuenta. Agustín Acevedo Kanopa

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the envelopes Esta primavera envolvete los oídos

Una noche helada de agosto de dosmilsiete, mi

amiga Ana Paula me nombró con cierto entusiasmo exagerado una banda sueca, cuyo estilo no supo definir bien, pero parecía gustarle mucho habiéndola visto solamente una vez en una de las Basement Sessions –la primera de la primera temporada- que el canal I•sat había empezado a transmitir los sábados a las once de la noche. La única información que pudo proporcionarme sobre aquel deleite musical era que se llamaba Los Envelopes y que la cantante tenía un lindo corte de pelo y era “lo más”. En el momento ni siquiera intenté retener dicha data, y hasta con cierto escepticismo -muy característico en mi en situaciones como aquella-, le pedí que después me escribiera un mail linkeándome videos de alguna de sus canciones para ver qué tal. Ana Paula nunca me escribió mail, ni me linkeó videos, porque claro, ella no usa internet.

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totally wired II De todas maneras, uno de esos domingos aburridos del invierno, cuando lo único que hay para hacer es nada y hay tiempo suficiente como para quedarse el día entero actualizando la carpeta de música de Mis Documentos, empecé la búsqueda desesperada de algo nuevo, investigando en los MySpaces los amigos de mis bandas favoritas o indagando en el Lastfm de amigos con gustos musicales parecidos a los míos. Por alguna extraña razón vino a mi cabeza aquel consejo de noches atrás. Puse en la barra de búsqueda: THE ENVELOPES y de los pocos temas que aparecieron bajé “Sister in Love”, el típico corte de difusión, pero el que más me pegó fue “Calypso”, un bonus track con un pegadizo estribillo cuya letra hace apología de las vacaciones, al tiempo que manifiesta el no-deseo de ir al colegio al otro día. A decir verdad, en un primer momento tampoco pude definir bien un sonido, un estilo en el cuál encasillarlos (por decirlo de alguna manera no muy feliz), pero lo que más me llamó la atención fueron las guitarras..." debe decir "fueron las guitarras, el bajo como gran protagonista,y la voz de la chica de la que Ana Paula me había hablado y pensé “uh, además del corte de pelo su voz también es linda”. Cuando empecé la indagación cibernética en busca de información acerca de la banda le conocí la cara a la muchacha del corte de pelo y la voz linda, se llama Audrey Pic y es francesa. El resto de los Envelopes son Henrik Orrling, que también canta, toca la guitarra y el teclado; Fredrik Berglind-Dehlin, en guitarra; Martin Karlsson, en bajo y la batería a cargo del señor Filip Ekander; todos ellos suecos nacidos en las ciudades de Estocolmo y Malmö. Las distancias entre los lugares de vivienda de los integrantes por suerte no impidieron que estos cinco se juntaran unas vacaciones y grabaran su primer DEMON (en sueco “demo”) lanzado por Braille Records, una disquera entonces nueva, a mediados de dosmilcinco, en el que se manifestaba ya un futuro prometedor, un disco en el que se puede percibir la creatividad, prolijidad y firmeza que comporta su carta de presentación, que no es más que el producto de un grupo de amigos que se internaron en la granja de la madre de uno de ellos (Orrling) a grabar lo que venían tocando desde hacía ya unos cuatro años. En Demon se incluyen, además, grabaciones anteriores a dosmilcuatro que no dejan de tener su buena cuota de genialidad.

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totally wired II Ya para febrero del siguiente año, los Envelopes habían girado por el Reino Unido, se presentaron ese mismo año en el festival de cine y música South and Southwest en Texas y además compartieron con Ratatat –su mejor amigo en MySpace- el tour por Estados Unidos. Al mismo tiempo que tocaban en festivales europeos, se iban haciendo cada vez más conocidos a través de sus canciones movedizas y eclécticas que circulaban en la red. En dosmilocho editaron su segundo disco, HERE COMES THE WIND, esta vez, bien prolijo, más maduro quizás, pero siempre conservando el espíritu de aquellas grabaciones en el campo. Un sonido muy enérgico, que parece tener en una banda grande como Los Pixies las más marcadas líneas de influencia. Si bien la banda de Frank Black podría incluirse dentro de una personalidad un poco más seria, la picardía de los Envelopes podría presentarse como una versión más agiornada y fiestera de aquellos monstruos indies de finales de los ochenta. Incluso el nombre del último disco podría asociarse con el tema del álbum Dolittle Here comes your man (entre esta y el Here comes the sun de Los Beatles, resulta mucho más coherente la primera opción). Ambos grupos con una presencia femenina fuerte, a cargo de Kim Deal en la banda de Boston, y en el caso de los Envelopes la figura de Audrey Pic, son capaces de generar otros climas, al tiempo que aportan cierta ternura al hecho musical y también seducen desde lo visual, lo estético que también tiene un sentido mucho más claro que en las primeras etapas de la banda. Este año viajaron a Japón y siguieron rodando por toda Europa, cantándole a las cosas simples, las vacaciones, las fiestas, los amigos, y de vez en cuando recurren al amor pero no en tono dramático, todo lo contario, sino como un elemento más a través del cual ejercer la alegría. Orrling y la frescura que emplea para decir que no se va sin ella en Party, o la forma en que se queja de no estar en Hawaii, que si alguien creyó verlo, en realidad no era él, sino otra persona en Life on the beach is easy, son lo que los hace diferentes, esa santificación extrema del aire libre, los espacios verdes, el sol y el cielo, parece aflorar en cada canción, como si en el imaginario colectivo no estuviera instalada la imagen gris de los países fríos del norte de Europa, cuya parsimonia y ese tono que casi roza el masoquismo, supieron adoptar muchas de las bandas indies que surgieron en los últimos años. Ellos definitivamente escapan de esa mirada, afirmando

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totally wired II en todo momento que los colores y la naturaleza son su forma de existencia, o el modo de vida que pretender desarrollar. Viven de sus canciones y también en ellas. Juegan a que son parte de esas pequeñas historias, la del papá de Audrey que a veces le gusta el mar (en Boat), o cuando manda unos alaridos exhortando a todos a hacer que las cosas pasen, provocarlas (en Freejazz) seguido de palabras –si es que podemos llamarlas de esta manera- en un dialecto ininteligible para cualquier mortal. Se trata de una banda que no hace más que pulsar, y en ese vértigo auditivo nos invita a vivir, en sus canciones y también de ellas. La recomendación está hecha. Ahora que la primavera nos devuelve esa vibra positiva que necesitamos a la hora de transitar este ratito que nos queda de año dosmilnueve, antes de desembarcar en las tan ansiadas vacaciones de verano, por qué no ir endulzándonos los oídos hasta que por fin podamos decir que sí estamos en Hawaii, o en su defecto, en el Cabo tomando una chela. Con ustedes: los Envelopes! WWW.ENVELOPES.COM.SE El disco entero se puede encontrar en Taringa! y existen algunos videos en Youtube donde se los puede ver en acción. DILE NO AL ESCEPTICISMO MUSICAL, escuchalos Nadia Bukowski

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el juego ipsis is del apocalipsis El 24 de marzo de 1993 fue descubierto el cometa Shoemaker-Levy 9, en los meses siguientes, pudo calcularse su órbita con precisión y se supo que colisionaría con Júpiter para junio del año siguiente. A medida que se acercaba la gran fecha, la expectativa en la comunidad científica crecía, pues pese a lo que se muestra en las películas de ciencia ficción, un cometa no se estrella contra un planeta demasiado a menudo. También el público de a pie se mostraba muy interesado con el suceso astronómico, mucha gente comentaba que dada la fuerza del impacto, era probable que fragmentos del cometa terminaran golpeando la Tierra en las próximas horas y eliminando a todo ser viviente de su superficie. Supongo que los astrónomos obtuvieron un montón de datos interesantes de ver como el Shoemaker-Levy se reventaba contra Júpiter pero en lo personal me sirvió para aprender dos cosas bastante interesantes. La primera es que hay adultos hechos y derechos que tienen menos nociones de astronomía de las que yo tenía con diez años. La segunda es que existen personas con ganas que se termine el mundo y que cualquier remota posibilidad de un apocalípsis les sirve para avivar sus esperanzas. De 1994 hasta nuestros días ha habido muchos anuncios del fin del mundo, que como sospecharán, no llegaron a ocurrir. El año 2000 fue especialmente prolífico en posibles fechas para el fin de los tiempos, desde el famoso virus Y2K que iba a terminar con la civilización tal y como la conocemos, a un par de días más que debíamos marcar con rojo en el calendario, porque así lo anunciaban las profecías de Nostradamus. Supongo que tuvo que ver con la fascinación que generan los números redondos, para el 2001 hubo sólo un anuncio de fin del mundo, si la memoria no me falla, en el 2002 ninguno y vaya que el 2002 fue apocalíptico, al menos para los uruguayos. Actualmente quienes quieren

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celuloide I ser testigos del último día de la Tierra, tienen sus esperanzas puestas en el 2012, que según parece, es el fin del calendario azteca. Mientras tanto pueden irse sacándose el gusto mirando el arsenal de películas sobre el tema que Hollywood ha acumulado a lo largo de los años. Resulta evidente de que si se hacen este tipo de películas, es porque hay gente que las ve y por lo tanto, les gusta toparse con propuestas narrativas, donde la vida en la tierra, la civilización occidental o los Estados Unidos de América (lo que para el cine norteamericano viene a ser más o menos sinónimo de los dos anteriores) está en inminente peligro de extinción. No se puede afirmar que a todos estos espectadores les agrade la idea de un Apocalipsis, las razones por las que se puede disfrutar de determinada clase de películas son muy variadas; enfrentar nuestros miedos, emociones, la necesidad de lidiar con un reto más altruista y cautivante que llegar a fin de mes, o ascender un escalón dentro de la jerarquía empresarial. Además, hay que reconocer que por más que la premisa ha sido repetida hasta el hartazgo no deja de ser atrapante, el mundo está por ser destruido y sólo el héroe puede salvarlo. ¿Qué pasará? Sabemos cómo va terminar, sin embargo los guionistas nos muestran un montón de artificios para hacernos creer que quizás no sea así, además necesitamos ver cómo el héroe salva el mundo. Es sabido que muchas veces opera un mecanismo de identificación y de esta manera somos nosotros los salvadores de la tierra. ¿Quién no sueña en el fondo con ser el héroe? Por supuesto que también está latente la fantasía de que todo se vaya al tacho de una buena vez y para siempre. Es que no hay que hacer un análisis demasiado profundo para darse cuenta de que distamos de vivir en un mundo ideal y de que por momentos parece que lo mejor que puede pasar es que una gran catástrofe nos borre del mapa. Sin embargo y por contradictorio que resulte, no parecemos estar dispuestos a asumir el inmenso costo en vidas y sufrimiento que esto acarrearía, queriendo acabar con este mundo por un lado, pero que por otro lado, nadie muera en el proceso. Buscamos un apocalipsis higiénico y pacifista, que nos permita comenzar de nuevo y que nadie que nos caiga bien salga muy lastimado en el proceso, por eso mismo es que el cine apocalíptico propiamente dicho, casi no existe. Existe una tradición del cine catástrofe donde se enfrenta a una fuerza

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celuloide I devastadora que tras hacer gala de su enorme presupuesto en efectos especiales y autos destrozados (el gran fetiche americano), logra ser detenida. En algunos casos como en “Independence day” o “The Invasion”, nos deja la sensación de que el mundo continuará tal y como lo conocemos. De todas formas, la humanidad ha ganado su derecho a seguir existiendo porque supo enfrentar la amenaza o porque ha expiado sus pecados a través de la destrucción y el sufrimiento. En otros como “The Day the Earth Stood Still”, hemos aprendido la lección y por lo tanto merecemos seguir viviendo. La otra tradición es la del cine post-apocalíptico, donde la gran debacle ya ha ocurrido y los protagonistas, al final logran fundar los cimientos de una nueva civilización, que como aún no la conocemos, tenemos la esperanza de que sea mejor que la nuestra. En cualquiera de los dos casos, el colapso no es mostrado en la pantalla, ya sea porque es evitado al final del día o porque forma parte del supuesto que da a pie a la película. Que esto suceda no es de extrañarse, de la misma forma en que nos inquietaría presenciar nuestra muerte, una sociedad no le gusta ver su caída, aunque sea en la ficción cinematográfica. El propio apocalipsis resulta ominoso para nuestra sociedad occidental, el cine coquetea con él, pero no termina de mostrarlo. Este flirteo con el fin del mundo podemos verlo también en los mails y las conversaciones que circulan al respecto. Cuando alguien dice que según tal o cual profecía el mundo se acabará dentro de poco, suele decirlo con calma, con la misma naturalidad de quien comenta que ha comenzado a llover. No creo que nadie que esté en sus sanos cabales pueda reaccionar tan tranquilamente frente al fin del mundo. Más bien se trata de una actitud un tanto lúdica y neurótica, “Sé que no va a pasar y por eso mismo lo deseo y fantaseo con ello.” Sin embargo existen algunas contadas películas, donde sí se muestra el fin del mundo tal y como lo conocemos. El apocalipsis en Terminator III llega de una manera ascéptica, despersonalizada y hasta estética, la cámara sobrevuela el territorio norteamericano mientras vemos como las ojivas nucleares caen sobre los centros urbanos. No se nos muestran personas calcinadas por la radiación, ni edificios derritiéndose, sólo hongos atómicos emergiendo desde el horizonte. En “The day after tomorrow” la humanidad enfrenta un enemigo contra el que nada puede hacer, el cambio climático. El film muestra

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celuloide I como la sociedad y el gobierno norteamericano va colapsando en la medida que avanzan los glaciares. Finalmente casi todo el hemisferio norte queda inhabitable y cubierto por el hielo y la continuidad de las sociedades del primer mundo, dependerá en gran parte de la buena voluntad de las naciones del sur. Todo un golpe al orgullo norteamericano ver como su nación pasa a ser un gobierno en el exilio con sede en México DF, pero a fin de cuentas, Latinoamérica será un lugar pobre y subdesarrollado pero uno puede disfrutar de los daiquiris en la playa. “I am legend” es quizás la película que más muestra la muerte de nuestra civilización. Desde el comienzo en que vemos a Will Smith manejando su cuatro por cuatro por las calles de una Nueva York desierta, se nos desvela el cadáver de nuestra sociedad. Pocos films me han dejado con esa sensación de angustia y soledad, los maniquíes con los que mantiene conversaciones para no volverse loco, las escenas en las que se mete dentro de los apartamentos y aparecen claros signos de hubo gente que vivió allí y resistió la epidemia hasta donde pudo, los graffitis religiosos que dan cuenta de la desesperación que se vivió, los flashbacks donde se nos muestra a una sociedad sumida en el caos y la muerte de la familia del protagonista, en resumen, todo el sufrimiento, muerte y angustia que acarreó el fin de nuestro mundo. Pero el final esperanzador no parece funcionar bien con el tono sombrío de la historia, a mí me resultó tan sólo un artificio de Hollywood para que regresemos un poco más tranquilos a nuestras casas y de esta forma, la película que podría haber roto un tabú cinematográfico, termina siendo preso de él. No sea cosa que el juego del fin del mundo, termine pareciéndonos demasiado real.

Juan Manuel Sánchez

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celuloide II “Ten cuidado. Si te quedas mucho tiempo ahí, ocurrirá. Caminaran detrás de ti y pondrán su cabeza sobre tu hombro. Recibirán la feromona de tu cuerpo y te montaran” comenta The Happy Horseman. Zoo, documental realizado en el 2007 por del director Robinson Devor y el periodista Charles Mudede. Documental-ficción que reconstruye la historia de un grupo de amigos unidos por el amor hacia los caballos. “Coyote”, “The Happy Horseman” y “H” cuentan cómo sucedió la muerte de su amigo “Mr. Hands”. La verdad dentro de la ficción puede ser juzgada como mera verosimilitud. Forma parte del contrato película-espectador en dar todo lo que ve en pantalla como real; de otro modo se perdería el encanto. Pero qué sucede cuando esa misma ficción que uno no plantea cuestionar pide que efectivamente se cuestione. Cuando se fundamenta de forma racional una irracionalidad; los parámetros se alteran y los replanteos se suceden. La verosimilitud y verdad se ponen en jaque; más aún, cuando el director parece no tomar postura, no juzga. La cámara siempre elige con qué quedarse; pero la equivalencia es cuidadosa y perfecta poniendo al espectador en una situación incómoda en cuanto a la ponderación a realizar y a la temática. La llegada de los medios masivos de comunicación en calidad de omnipresentes genera una visibilidad que para aquellos que recién caen en la cuenta, como Coyote, puede llegar a ser lúdico o fatal. Una vez en la red las distancias se acortan, lo privado toma una cercanía mayor. Vivir en el campo ya no es signo de tranquilidad; menos, de invisibilidad. Si Mr. Hands no hubiese fallecido debido a una perforación en el colon generada por un caballo árabe. Si no hubiese muerto en una camilla de un Hospital, a la luz de uno de los sistemas de control estatal, no existiría planteamiento, ni repercusión relativa a la zoofilia. Quizás hubiese aparecido otro caso, es probable. Frente a un “desvío social” todos deben tomar una postura (sea o no por convicción) y es en este camino que va circulando el documental con los involucrados y los hechos. Un día son personas normales y al otro, son personas malas bajo el ojo público. Intencio-

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celuloide II nes, o no, de maldad subyacen y quedan relegados a la sensibilidad y postura de cada uno. ¿Si hay leyes que prohíben el sexo con niños, por qué no hay una que prohíba el sexo con animales? preguntan en la radio. Y es ahí donde la ética salpica a todos los argumentos, en la comparación de la pedofilia con la zoofilia. “No hay nada malo en mí, no estaba quebrantando la ley” dice H; pero no excusándose, sino extrañado. Las leyes de fondo como autentificadoras de lo correcto. Un recurso a reconocer es el de las cuotas éticas. Mudede, como buen periodista, las suministra no a través de juicios directos, sino por medio del uso de material de archivo de los medios que surgieron a raíz. Se discurren datos y posturas que generan un efecto de mayor veracidad en medio de una siempre ficción sobre la realidad; y se ocupan de mostrar la sensación térmica, la ir/racionalidad de lo ocurrido. Es a partir de voces en off que se genera la narración. Están las voces de las personas del grupo de amigos, la de los medios de comunicación masiva, y la de algún actor, como el que interpreta al policía. El ritmo del documental se apoya en planos en cámara lenta con diversos travelling y una fotografía muy cuidada que nos aleja de la desprolijidad de lo que podría llegar a ser un documental de este tipo. Los planos tienen el tiempo suficiente como para mostrar y generar una simbiosis entre la narración y el espectador que intenta salir de un problema que no es suyo, pero que el morbo encuentra atractivo. Otro aspecto a resaltar son las atmósferas poéticas, abstractas, connotativas que implican un cierre más comprometido de parte del espectador. En todo momento se perciben datos sugeridos. Se aleja enormemente del sensacionalismo al que este caso dio pie. En Zoo el aspecto a prestar particular atención es que el shock que genera está plasmado en artificios más refinados como ser la fotografía con sombras y paisajes campestres, un arte en tono pastel que suaviza cualquier agresividad, una voz en off que divide la atención en sonido e imagen; la narración alternada entre los diferentes implicados y la naturalidad e impasibilidad de las voces justificadoras de los hechos que sobrecogen más que cualquier noticia. Diego Sapienza

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recordá que podés enviar tus textos a revistaguita@gmail.com ver el nº1 para más información

cheque en blanco Un poco tarde, como es de esperar de la desorganización intrinseca de los poetas, recibimos textos para inagurar la sección “Cheque en blanco”. Hacen los honores en esta sección los montevideanos Banzai y Ramiro Sanchiz. Banzai, nació en 1987, actualmente cursa la licenciatura en Filosofía en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y da clases particulares de esta asignatura.

Ramiro Sanchiz, nació en 1978, hizo sus primeras publicaciones en la revista de fantasia y ciencia ficción “Diaspar”, realizó publicaciones en las revistas “Axxon”, “Galileo” y “AdAstra”. En 2008 publicó en dos antologías “El descontento y la promesa” y “Esto no es una antología” y ese mismo año su novela “0.1 Lineal” fue publicada en España. En Junio del presente año, editorial Estuario, publicó su novela “Perséfone.”

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cheque en blanco Poemas de Banzai

Pero no, sólo puedo contar los granos que caen

TEMPORALIDAD

Mientras otro cuenta los granos que quedan

Un solitario suspiro en la noche ¿Hay algo más intrascendente?

No es justo

Y sin embargo hoy es todo lo que puedo dar

NATURALEZA MUERTA

Una noche más

Reviso el libro de mi vida

Una noche menos

y no hay continuidad

de quién sabe cuántas

sólo imágenes estáticas

que me deben quedar

en fúnebre secuencia

No es que esté triste

Me veo en mi infancia

pero no puedo hacer nada

rehuyendo de los juegos

más que ver como el tiempo se va

Me veo en la adolescencia

como arena entre los dedos

soñando con libertad

Es mi tiempo el que se acaba

Veo una imagen, mero fantasma

y la arena es de mi reloj

de un tipo trabajndo en la oficina

pero esa mano me es extraña

Y me veo ahora mismo

Pues si fuera mía

tambaleándome por el alcohol

cerraría el puño fuerte para poder guardar al menos

Son imágenes inmóviles

un poco de tiempo

Carentes de vida Sin hálito de movimiento

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cheque en blanco Poemas y cuento de Ramiro Sanchiz

Sin espíritu Sin esencia Sin instinto

El astrónomo

Sólo imágenes

apenas esa luz

Duras, solemnes, rígidas

encenderá el globo

Esculturas

o las páginas del libro

o tal vez lápidas de un pasado lejano

porque aquí sólo hay silencio

Y todas faltas de vitalidad

y el tacto del paño o la madera

Mis recuerdos no son más

nunca sabrás

que naturalezas muertas. deberás buscar en los mapas o en los libros lo que no te dicen las estrellas zero summer destramado el atardecer la noche apuntalada seguimos al aire vibrante hacia el fin de la ciudad. el arco voltaico de los nervios la mirada admirada y el ansia de caminar ser el vacío del vórtice la sonrisa de enero

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cheque en blanco la estela de los autos en el tiempo

y no hay más allá de mí

y un mundo por cada lata de cerveza rodeada de piedra y de cristal

(o más acá o donde no llego o donde no hay sino vacío

es el tiempo de grandes hazañas agotadas

y palabras)

los grandes planes de la noche la demorada road movie

ahora lo sé

que siempre soñamos

siempre habrá palabras

en íntima tristeza

como un cáncer o como buitres

para despertar al mediodía en una plaza

cuando muera dejaré un castillo

la luz beatífica desdibujándonos los cuer-

hermoso como la espuma

[pos y la nostalgia las fuerzas que faltan la desgana fatal al final del camino

M.L. quise decir lo que dice el silencio para armar una forma vacante quise ser lo que soy más allá de mí (o más acá o donde no llego o donde no hay ni palabras) quise y fallé la nada descansará indecible el vacio aborrece la forma

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cheque en blanco Caminos Ese verano llegaron temprano a la casa del balneario, antes de las fiestas y de los primeros días de calor insoportable. Habían ido sin sus padres, que tenían otros planes, desconocidos para ellos y también irrelevantes. Se turnaban para atender la casa, buscar leña en el monte cercano, ir en el auto a hacer las compras día por medio y barajar maneras de entretenerse de regreso de la playa y en las largas horas de la noche, cuando no valía la pena dormir. Pasaron los días y las amplias tardes pobladas de ecos: han ido perdiendo todo interés en las fechas y el mundo exterior a la pequeña casa, los médanos de la playa y los amplios caminos desolados. Una noche descubren una larga fila de gente pasando frente a su casa. Un poco asombrados los miran, inmóviles como en la cola de un supermercado o en un embotellamiento de tránsito, y si han deseado hablarles, preguntarles qué hacían allí o a dónde iban, ninguno de los hermanos lo ha hecho o comunicado ese deseo al otro. Así, noche tras noche, mientras acelera su paso el verano, miran pasar la procesión que crece, que se alarga, siempre las caras anónimas y silentes, el avance indiscernible. Una noche la hermana se pierde entre la gente; regresa al otro día, entrada la mañana. Todas las noches repite la misma rutina, llegando a veces más tarde, pasado el mediodía, a veces poco después de la salida del sol. Jamás cuenta ella dónde estuvo o qué vio o a dónde o quién tiende la fila misteriosa. Su hermano tampoco lo pregunta, aunque es fácil entender que se muere por saberlo. La gente que permanece de pie nunca es la misma, pero tampoco se los ve moverse, aunque en ocasiones al revisar pasada una o dos horas el hermano, que no logra apagar su curiosidad, constata que los rostros han cambiado. Un día la hermana no regresa. Ni ese día ni el día siguiente. El hermano la llama a gritos desde el porche, sin éxito. El verano empieza a desintegrarse, los pinos se mecen en el viento cargado de espuma helada. La gente persiste, días y noches, bajo la lluvia, bajo la nieve inexplicable. Y a toda hora llama el hermano a su hermana, sin respuesta alguna, hasta que una noche, cerca del corazón del invierno, sale de su casa pasadas las doce y toma su lugar entre la gente

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panorama De cómo vivir en una ciudad sin límites Recordar que vivo en la capital europea de la cultura por excelencia, muchas veces, se me hace difícil de asimilar. Madrid, la ciudad sin límites, lugar donde hacer lo imaginable es posible, ciudad que veta el aburrimiento de día y de noche... Cualquiera sea la opción que se escoja, la ciudad noctámbula te abraza para que puedas disfrutar de ella sintiendo que tienes una vida eterna aún por vivir, pues hay algo en lo que todos coincidimos: en Madrid, nunca te sientes un extraño. Desde estreno de cortos en la Gran Vía, pasarse a ver los fotos de Anne Leibovitz, darse una vuelta por la Casa América para ver a Drexler o Isabel Allende, pasear por el retiro al ritmo de los tambores uruguayos y batucadas brasileñas, adentrarse en el mundo de Sorolla en el Museo del Prado o, por qué no, asistir a alguna fiesta gay en el mítico barrio de Chueca. O cómo olvidar la reciente Noche en Blanco que convirtió a la ciudad noctámbula en un grito a la libertad cultural, donde el único protagonista invitado fue el arte. ¡¡Qué noche de gala nos regaló Madrid!! permitiéndonos tirar globos con poemas al cielo, pasear por las calles escuchando a la sinfónica una de Beethoven tocar o recibir un gran regalo al cruzar por el Palacio Real. La apuesta multicultural a la que ha llegado Madrid, es el resultado de la unión de muchas culturas que comparten un mismo lugar. Así da igual ir al barrio de los

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"moros" en Lavapiés, pasarse por La latina a tomarse unas tapas, o terminar por Tribunal bailando un rock and roll. Si será generosa esta ciudad, que con mis jóvenes 23 años, me ha dado el lujo de fundar una productora audiovisual junto a otros colegas, de esos que se te cruzan en el camino sin saber con qué fin ni con qué intención, y terminan arrastrándote PORLACARA . Quizás por todo esto cada día de salidas que llega al final, me gusta terminarla sobre la Cibeles, con el fondo del Teatro Metropolitano y la Puerta de Alcalá. Después de todo, es allí, cuando recién asimilo y soy consciente de donde vivo, pues como decía Sabina, yo elijo quedarme en Madrid. Erika Elizalde

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blogósfera Abbey Road, cuídate! http://cuidateabbeyroad.blogspot.com “Resulta que un día se me ocurrió que tenía ganas de armar un estudio de grabación. Así nomás; como tantas otras cosas.” nos dice Gustavo en la carta de presentación del blog. Y, efectivamente, empezó a retratar el sueño del estudio de grabación a través de los posts en un blog sumamente interesante, donde cuenta las cosas que prueba, que adquiere para el estudio y completa con audios de sus experimentos

blogósfera

musicales. Imperdible para seguirle los

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pasos a esta idea simpática y por demás entretenida. El lamento de Portnoy http://ellamentodeportnoy.blogspot. com/ Blog dedicado a la crítica de libros y de cine, con especial interés en Roth, Faulkner, Bolaño y Vila-Matas. Críticas que también aportan ideas estimulantes acerca de los temas de “estudio”. Un blog con mucho texto, pero de lectura disfrutable.


blogósfera Tulúm es puta porque lee http://tulumesputaporquelee.blogspot. com/ No hay mucho más para decir. Hay nomás que entrar y dejarse llevar por las palabras (o la voz) de Tulúm, que en una poesía entre lo naif y lo visceral, roza constantemente lo autorreferencial pero desde una óptica de personaje. Se dibuja y desdibuja de manera casi bipolar, tentando a la iro-

blogósfera

nía, lo onírico y lo lúdico.

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all you need is GUITA

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多te suena? mandanos tu slogan GUITA a revistaguita@gmail.com

Guita nº2  

segundo número, un poco atrasado, pero tratando de mantener la calidad de siempre. con una nueva apuesta por la similitud de dos poetas, uno...

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