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año 2 - nº 4 - Mayo 2010

César Vallejo / Diego de Ávila | ¡Qué tiempo se pierde para cualquier cosa! | | Queremos tanto a Richman | Jóvenes y sexys | El dirigible | + Documentales | Panorama desde Buenos Aires y Munich |

> poesía sin costo > crítica a bajo precio > cultura en módicas cuotas

tristeza memoria


colaboraci贸n de Gerardo Arias

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sumario

(no benedetti)

estamos forrados en guita - staff.................................................................................... 4 editorial................................................................................................................................. 5 poesía I El poeta de la tristeza crónica | César Vallejo..................................................................6 poesía II Los caminos de la melancolía | Diego de Ávila............................................................. 16 esto no lo dije yo ¡Qué tiempo se pierde para cualquier cosa! | Dyonelio Machado.......................... 25 totally wired I Queremos tanto a Richman............................................................................................... 30 totally wired II Bandas sonoras | Jóvenes y sexys..................................................................................... 36 celuloide I El dirigible.............................................................................................................................. 39 celuloide II Boys of Baraka & Jesus Camp........................................................................................... 43 cheque en blanco............................................................................................46 panorama........................................................................................................51 blogósfera......................................................................................................59

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staff

estamos forrados en guita: Redactores:

Editores:

Agustín Acevedo Kanopa

Stephanie Amaro

Nicolás Grandiroli

Juan Manuel Sánchez

Gastón Paolini (Argentina) paolinigaston@gmail.com

Diseño e ilustraciones:

Jorge Ignacio Huarte (Argentina)

Stephanie Amaro

Juan Manuel Sánchez Nadia Bukowski

Contacto:

Isabel Gallo

revistaguita@gmail.com

Diego Sapienza Corrección: Stephanie Amaro Colaboran en este número: Iani Hariotis (Alemania) Gerardo Arias

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editorial

editorial

Generalmente me toca el silencio: participar desde las sombras en este proyecto que surgió de una idea íntima y loca, que pasó por la puesta en común, por el intercambio con gente que compartía nuestras ideas y ganas de emprender algo colectivo. Esa última palabra es la que siempre me gustó para definir Guita. Hoy, con esta quinta edición de la revista, lo que presentamos a ustedes, lectores y amigos, es un poco más de lo mismo, las secciones conocidas, la familiaridad con sus autores, el reconocernos en las reseñas en primera persona, en las extravagancias comparativas de los poetas de las secciones principales… Pero “más de lo mismo” no es, a mi entender, algo negativo sino parte de esto colectivo en el que participa, por qué no, su lectura cómplice y fiel. Nos llegan felicitaciones, comentarios, sugerencias, pero asimismo ánimos en las épocas de mayor presión, en épocas en que se nos hizo cuesta arriba seguir con el proyecto. Entonces surjo por un rato de entre las sombras, del anonimato de la sección blogósfera, de mi dedicación secreta al diseño de cada artículo, para dar las gracias, en este “número más”, como festejando un no-cumpleaños, como retribución a los ánimos de los amigoslectores de Guita por ningún episodio en particular, más que cruzarnos por la calle y tener ganas de rescatar el proyecto con palabras de aliento y congratulación. En este número teñido de melancolía, suspiros, nostalgia, recuerdos, nos unimos a ese ambiente que genera el tenor de muchos de estos artículos para hacer una retrospectiva de la labor en estos meses. De nuevo surge un gracias y de nuevo una amplia sonrisa por el trabajo satisfactorio del colectivo. Damos la bienvenida a un nuevo miembro del staff, nos alegramos con la ampliación de la sección Panorama y extendemos la invitación para Cheque en Blanco, que nos parece un buen punto de partida para el intercambio, para conocer otras caras y permite abrirnos a nuevas letras. Así que, como tantas veces reiteramos, ustedes ponen la magia, nosotros el capital. Stephanie Carolina Amaro

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poesía I

César Vallejo el poeta de la tristeza crónica

“Hay golpes en la vida, tan fuertes…¡Yo no sé!” Tenés razón, Vallejo, ¿qué estoy haciendo aquí? Despotricar es lo mío, no escribir artículos en revistas literarias. Mi ignorancia es supina, como dicen las auto-autoridades literarias locales. No voy a reseñar la vida de Vallejo, para eso está Wikipedia, pero quiero detenerme en ciertos detalles que sientan las bases para su personalidad. El origen mestizo del poeta, cuyas abuelas indias se enredaron con sacerdotes gallegos, su origen humilde, sus infortunios configuran una sumatoria que lo sitúa, como diría Bon Jovi: “on the right side of wrong”.

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poesía I

No es de extrañarse que su obra esté atravesada por una tristeza crónica, que comienza con un Vallejo nostálgico y resignado, en Los heraldos negros: Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Después en, Trilce, toma coraje y arremete contra los cánones y se enfrenta al lenguaje con una rebeldía desacatada que transgrede todas las normas de la gramática y la poética: 999 calorías Rumbbb... Trrraprrrr rrach... chaz ¡Cuídate de los que te aman!

Serpentínica u del bizcochero

¡Cuídate de tus héroes! Ya en los, Poemas humanos, su tristeza se hace más

¡Cuídate de tus muertos!

universal y empática con el dolor humano, para llegar

¡Cuídate de la República!

a la rabia contenida de, España, aparta de mí ese cáliz:

¡Cuídate del futuro…!

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poesía I

La evolución de la poética vallejiana en, Trilce, sentó las bases para las vanguardias latinoamericanas. El poeta era consciente del vacío que sufría su obra y lo asumía tristemente, como todo en él, para lograr la libertad de sus palabras. Pero tu obra, Vallejo, vale más que cualquier explicación. Isabel Gallo

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poesía I Piedra negra sobre una piedra blanca Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corrotal vez un jueves, como es hoy, de otoño. Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo. César Vallejo ha muerto, le pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro también con una soga; son testigos

poemas

los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia, los caminos...

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poesía I

El poeta a su amada Amada, en esta noche tú te has crucificado sobre los dos maderos curvados de mi beso; y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado, y que hay un viernes santo más dulce que ese beso. En esta noche clara que tanto me has mirado, la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso. En esta noche de setiembre se ha oficiado mi segunda caída y el más humano beso. Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos; se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura; y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos. Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos; ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.

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poesía I Los heraldos negros Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡Yo no sé! Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. Serán tal vez los potros de bárbaros atilas; o lo heraldos negros que nos manda la Muerte. Son las caídas hondas de los Cristos del alma, de alguna fe adorable que el Destino blasfema. Esos golpes sangrientos son las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada. Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

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poesía I Pienso en tu sexo... Pienso en tu sexo. Simplificado el corazón, pienso en tu sexo, ante el hijar maduro del día. Palpo el botón de dicha, está en sazón. Y muere un sentimiento antiguo degenerado en seso.

V

Pienso en tu sexo, surco más prolífico

Grupo dicotiledón. Oberturan

y armonioso que el vientre de la sombra,

desde él petreles, propensiones de trinidad,

aunque la muerte concibe y pare

finales que comienzan, ohs de ayes

de Dios mismo.

creyérase avaloriados de heterogeneidad.

Oh Conciencia,

¡Grupo de los dos cotiledones!

pienso, si, en el bruto libre A ver. Aquello sea sin ser más.

que goza donde quiere, donde puede.

A ver. No trascienda hacia afuera, Oh escándalo de miel de los crepúsculos.

y piense en són de no ser escuchado,

Oh estruendo mudo.

y crome y no sea visto. Y no glise en el gran colapso.

¡Odumodneurtse! La creada voz rebélase y no quiere ser malla, ni amor. Los novios sean novios en eternidad. Pues no deis 1, que resonará al infinito. Y no deis 0, que callará tánto, hasta despertar y poner de pie al 1. Ah grupo bicardiaco.

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poesía I I

Quién como los hielos. Pero no. Quién como lo que va ni más ni menos. Quién como el justo medio.

Quién hace tanta bulla, y ni deja testar las islas que van quedando.

1,000 calorías Azulea y ríe su gran cachaza

Un poco más de consideración en cuanto será tarde, temprano,

el firmamento gringo. Baja

y se aquilatará mejor

el sol empavado y le alborota los cascos

el guano, la simple calabrina tesórea

al más frío.

que brinda sin querer, Remeda al cuco; Roooooooeeeis...

en el insular corazón,

tierno autocarril, móvil de sed,

salobre alcatraz, a cada hialóidea

que corre hasta la playa.

grupada.

Aire, aire! Hielo!

Un poco más de consideración,

Si al menos el calor

y el mantillo líquido, seis de la tarde

Mejor no digo nada.

DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES.

Y hasta la misma pluma

Y la península párase

con que escribo por último se troncha.

por la espalda, abozaleada, impertérrita

Treinta y tres trillones trescientos treinta

en la línea mortal del equilibrio.

y tres calorías. XIV

XXXII

ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ 999 calorías Rumbbb... Trrraprrrr rrach... chaz

Niños del mundo,

Serpentínica u del bizcochero

si cae España —digo, es un decir—

engirafada al tímpano.

si cae del cielo abajo su antebrazo que asen,

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poesía I en cabestro, dos láminas terrestres;

[repartiendo

niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!

la energía entre el reino animal,

¡qué temprano en el sol lo que os decía!

las florecillas, los cometas y los hombres.

¡qué pronto en vuestro pecho el ruido an-

¡Bajad la voz, que está

ciano!

en su rigor, que es grande, sin saber

¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

qué hacer, y está en su mano la calavera, aquella de la trenza; la calavera, aquella de la vida!

¡Niños del mundo, está la madre España con su vientre a cuestas; está nuestra madre con sus férulas,

¡Bajad la voz, os digo;

está madre y maestra,

bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto

cruz y madera, porque os dio la altura,

de la materia y el rumor menos de las pirá-

vértigo y división y suma, niños;

[mides, y aun

está con ella, padres procesales!

el de las sienes que andan con dos piedras! ¡Bajad el aliento, y si

Si cae —digo, es un decir— si cae

el antebrazo baja,

España, de la tierra para abajo,

si las férulas suenan, si es la noche,

niños ¡cómo vais a cesar de crecer!

si el cielo cabe en dos limbos terrestres,

¡cómo va a castigar el año al mes!

si hay ruido en el sonido de las puertas,

¡cómo van a quedarse en diez los dientes,

si tardo,

en palote el diptongo, la medalla en llanto!

si no veis a nadie, si os asustan

¡Cómo va el corderillo a continuar

los lápices sin punta, si la madre

atado por la pata al gran tintero!

España cae —digo, es un decir—,

¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto

salid, niños, del mundo; id a buscarla!...

hasta la letra en que nació la pena! Niños, hijos de los guerreros, entre tanto, bajad la voz que España está ahora mismo

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poesía II

diego de ávila Los caminos de la melancolía

Más que leída, la poesía de Diego de Ávila debería ser oída. En primer lugar porque la musicalidad es un elemento muy importante dentro de la poética de De Ávila. Pero también porque el autor suele leer en un tono grave y pausado que realza el aspecto más melancólico de su obra. La melancolía parece ser uno de los ejes que atraviesa la poesía de Diego de Ávila. No se trata de una presencia mencionada, al menos yo no recuerdo ningún poema suyo donde aparezca esta palabra, sino que se trata de un mar de fondo que es posible oler. La forma en que se suceden las imágenes en sus poemas se parece más a los caprichosos caminos de la memoria, que a una racionalidad más convencional. La melancolía proviene entonces del recordar (sin recuerdo no hay melancolía), está pautada un tanto por la

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poesía II cadencia de su poesía, como en su temática. “No salieron en la foto...” puede ser leído como una recopilación de aquellos efímeros momentos y detalles de los que no quedan más recuerdos que el propio recuerdo en sí. En la misma línea “No hay forma de empezar.” se entiende como el rememorar a un amigo que por alguna razón, aparentemente la muerte, se encuentra alejado, mientras que “Todos aquí estamos empezando” es una sucesión de momentos de la infancia. Otra vertiente de su poesía es la metafísica, por así llamarla, la reflexión sobre la existencia y la realidad que se oculta detrás de lo que podemos percibir, que por momentos se cruza con la propia reflexión literaria: “No hay forma de empezarlo si termina. / Dice Juan: "somos nombres" e imagina / un texto en el que piensa que está solo.” (“No hay forma de empezar”) “sos cosa muerta, y creo porque creer es lo único viable, / penetrar en la quimera anochecida, / contexto siempre, siempre las miradas.” (“quién pudiera por ti ser de ti resquebrajada”) “ Tras la figuración sometida / el cuerpo, de hoja en lata /modifica su transmisión parado en las escuelas /no / los actos / busca el acto en la esencia nevada” (“Tras la figuración sometida”). Este segundo aspecto le da una mayor complejidad a su obra, abriendo más posibilidades de interpretación, diversidad temática, además de ser un toque persona. Es posible rastrear una tradición poética del recuerdo y la melancolía, paralelamente existe una poesía metafísica, quizás no tan difundida, pero la fusión de ambos géneros no es algo que se dé con tanta frecuencia. Combinación que por el contrario, es más habitual en la narrativa. No se deben entender estas dos líneas temáticas como los extremos entre los cuales la poesía de Diego de Ávila péndula, sino como hilos que se trenzan. El yo lírico recuerda y eso lo lleva a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria, el paso del tiempo y la realidad, a su vez estas reflexiones lo instan a seguir recordando. De esta manera sería posible escribir un poema infinito, de la misma manera que sumido en los

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poesía II propios recuerdos y reflexionando sobre los mismos, uno podría pasar el resto de sus días rememorando lo vivido. Lo cual sería una trampa mortal, un poema infinito no sólo sería ilegible, sino que sería aburridísimo y carecería de todo interés para los lectores. Todo arte, incluido la poesía, consiste en economizar, en generar el impacto buscado con la menor cantidad de recursos posibles, aunque se genere la ilusión de estar derrochando. De la misma forma que en un plano más cercano a la experiencia diaria, si bien es necesario recordar y sacar alguna reflexión de lo vivido, más lo es vivir la vida (signifique lo que signifique eso). Por razonamiento análogo no es recomendable hacerle demasiado caso a esta crítica literaria, sí, en cambio, lo es adentrarse y disfrutar como se pueda y desde donde se pueda, la poesía de Diego de Ávila. Juan Manuel Sánchez

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poesía II (oración para C) quién pudiera por ti ser de ti resquebrajada y a tetatexto de tus senos. ser quimera anochecida levantando por ti bruscos fatuos remolinos de muerte fresca aun no llevada. sos mujer desnuda y creo. sos nalga en llaga y creo. sos cosa muerta, y creo porque creer es lo único viable, penetrar en la quimera anochecida, contexto siempre, siempre las miradas. ah, quién pudiera quién pudiera por ti ser de ti resquebrajada, cerrar tu carne, dormir tu sueño, delinearte la poesía y crecer flor junto a tu lado y a tetatexto de tus senos. cada paso duele y creo. cada huella duele y creo. cada palabra que invento me salva y no creer es no salvarse de ti, de levantar tu gris de muerte y ser metálica armonía, contexto, espacio al costado de la rosa, no ser vos, ni tu voz, amén.

poemas 20


poesía II al margen de la imagen la iluminan No hay forma de empezar. El movimiento

(no salieron los del baile)

perfectamente rígido en que toca

salió menos más gorda choripanes

su propio nombre Juan, es el que evoca

proyectos del espacio entre las camas

cualquier posible nombre de otro intento.

pedazos de revistas que recuerdan el armado azul de las salidas

No hay Juan en realidad, pero el segmento

había que enterrar con entusiasmo

que puede ser su rostro desemboca

la flor mariconadas españolas

en un espacio muerto que provoca

mover la habitación de tal manera

volver a programar su nacimiento.

a espacio de una gota y desde el centro repelente de rosa para siempre y no salieron en la foto

El tono es desigual aunque constante la forma de evocarlo. Consonante

(no salieron los del beso)

hundido en el sonido de su polo.

un vaso cocacola cigarrillos el mechón de esa gurisa es el infierno

No hay forma de empezarlo si termina.

no se peina por dios mirá sus senos

Dice Juan: "somos nombres" e imagina

su cuerpo es más allá que el de su madre

un texto en el que piensa que está solo.

el chop la gente entrando y no salieron los chicos que tocaban dig a pony nati con la fecha tres del cero las cuartillas en blanco que recuerdan el peso temporal, juan sin teclado

No salieron en la foto

mariconadas tulipanes españoles

los átomos que penden sin su rumbo

mover la habitación de tal manera

quisiera yo saber a dónde encaja,

cuidando que el relieve sea el concepto

posan todos con sonrisa, el beso

tratando de encarar desde la imagen

milagro esta botija, vea

desde el tejido trampa y al vacío

su cuerpo es más allá que el de su madre

lograr que lo limítrofe armonice

tiene cada mano recortada

con el fondo de palabras encajado

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poesía II su perpendicularidad de tal manera.

fuerte olor a rosa para siempre y no salieron en la foto.

todos aquí estamos empezando. el fuego es una cosa limpia.

vean siempre las postales son de buenas

sino pensá en la rosa, en su segmento,

más gráficas perdón estamos prontos

su perpendicularidad de tal manera;

salgamos/ ya comienza a ser sereno.

el costado de su espacio, su cadera,

beban todos de la parte de la copa

me excito bajitamente: ah!

que el otro no ha tocado todavía

el problema más oscuro de la rosa

la otra parte está mojada/ continuamos:

es hallar femineidad en sus paredes,

todos aquí estamos empezando.

tentarse con su espalda, detenerse:

el padre de camila así se llama

el fuego es una cosa limpia.

redunda programando intersecciones entre dos líneas cualquiera/ convengamos:

ah, me excito bajitamente, ah, su cadencia esclava, su cadera

practicó su inclinación toda la tarde.

de pétalo, su cola levantada

tras él los familiares en la sala

al sol, pensá en la rosa, en su segmento,

y nuestras mamis gordas que saludan

en la gráfica mortal de su inocencia.

convengamos: ya comienza a ser sereno

el diafragma más corpóreo de la rosa

apuremos el final para otro rollo.

es al fin la tradición que la respira,

que el astro esté en el centro/ preparados?

la seda de su beso acariciando

vestimos con jeans clara es atractiva

el espacio a su costado, su cadera;

olga presta ropa, observo y ?bueno!

la forma enloquecida de su tallo,

clara está vistiendo un jean olgado.

su fragilidad de seno, su cadencia,

nos preparamos a todo nos pegamos

sus piernas de color entrecruzadas,

en la vida redonda de la sala

su boca indescifrable sostenida.

por órdenes/ perfecto/ y la cuñada?

el fuego tan dotado penetrando

salió mirando a un tipo en otra foto.

los sitios más profundos de la rosa.

nos reparten sus abrazos/ lo entendemos/

el fuego es una cosa limpia.

todos aquí estamos empezando

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poesía II Tras la figuración sometida

pero aun falta del relato/ tome asiento

el cuerpo, de hoja en lata

ni siquiera es el principio de la noche. la parte que no cuento es impactante

modifica su transmisión parado en las es-

sucede en otro lado pero adentro

cuelas /no los actos

es redondo y cóncavo/ es un plato que modifica su luz si se voltea/

busca el acto en la esencia nevada

perfecto/ a ras de todas las salidas

dentro del cuerpo busca

qué el lente esté en el centro/ ?preparada?

donde la puerta del cuerpo está varada en

?verá cuñada a su hombre eduardo ASANDO!

las escuelas /no

perfecto: a ras su luz si se voltea.

por lo que modifica en la asunción

de noche por las sierras y las mamas

de la escena se estremece

el retrato de su hilar será primero

roto el corazón de los motores

después vendrá furioso/ convengamos:

la piedra de afilar lo sobresalto en piedra al

de cuatro a cinco el tío se desvela

pedregullo

y así de cuatro a cinco lo presiento

y duro se va poniendo el corazón y las ore-

estamos empezando/ tome asiento

jas

obsérvelo en el lente desta sala: el tío está midiéndose en el aire.

salas de cuerpo

el tío está esperando que la hora

salón común

se engañe por la altura y anochezca

mesas formando filas y edificios construidos

y tras el rombo vértice del campo

en formas lisas

lo hundan en el campo como un eje.

pero la escalera vertical

y así se dormirá mi tío eduardo

pero la chimenea vertical pero el humo del tabaco del

en el punto exacto en que paremos cerebro

resolvamos: ya comienza a ser sereno

latas arriba de la culpa

apuremos el final y descansemos.

es siempre del corazón de los motores acuesta el acto para el acto modifica su con-

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poesía II dición parado en las escuelas/ no me escuchas la esencia es otra vez embrutecida llena de animales /no/ llena de manadas /no/ transmisión de lobos ha, codificados. como si fuera una gran arcada de leones como si fuera sí la gran arcada muchachos: puesta en marcha por la culpa calibrada al alto cargo de la piedra: a la avalancha en la casa! a hacer grumo en los ladrillos! a la tierra apretándose como carneros!! oh bien la fauna discreción ya está internada en pero el piso de la casa pero la baldosa en el pasillo pero la palma de las patas de leones y la mucha transmisión de la varada escuela no porque la culpa en marcha quien arranca el corazón salta y movimiento y el cuerpo lata --------------------------------------------------- y agrieta.

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¡Qué tiempo se pierde para cualquier cosa…!

esto no lo dije yo

Sobre una novela de Dyonelio Machado

El Sertón es algo así como un lugar donde está la concepción de identidad literaria brasilera, que tan bien haya definido João Guimarães Rosa (1908-1967). Un paraje en el nordeste, un lugar seco entre varios estados, en donde se han contado muchas historias en la literatura, pero que a su vez, además de definir los hace casi una patria en sí misma. Algo así como lo que es la Pampa para la literatura argentina, lugar donde podemos encontrar al Martín Fierro y otros guachos, como el don Segundo Sombra. Lejos de ese lugar está la novela El día

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esto no lo dije yo de las ratas (1935) de Dyonelio Machado (1895-1985), con ella nos adentra a la otra punta de la geografía brasilera, nos ubica en la zona sur, en una ciudad, que bien podría ser la ciudad natal del autor, Porto Alegre en el Rio Grande do Sul. Machado ganó por esta novela el Premio Machado do Assis, el más prestigioso en las letras del gran país latinoamericano, en el año 1934. Se enteró de esto en una prisión, en una época convulsionada (Saldría en el 41). El escritor era, además medico, especializado en psicología que había estudiado en Río de Janeiro y comunista. Llegó a ser diputado por el Partido Comunista Brasilero, quizá por eso estaba preso. Esta novela corta nos narra un día en la vida del personaje principal, Naziazeno Barbosa. El día empieza bien temprano a la mañana, a eso de las siete, y termina más o menos a la misma hora de la jornada siguiente. El problema del personaje es la falta de dinero para ajustar una deuda que tiene con el lechero. Él y su esposa necesitan la leche para su hijo que está enfermo, pero no tienen en ese momento la guita para poder honrar sus deudas. Seguimos al personaje durante toda su jornada, desde bien temprano a la mañana, más temprano que su viaje habitual, hasta que vuelve a su casa, cena y se duerme al costado de su esposa. El tema del dinero, el de honrar las deudas y la búsqueda de la forma para salir de una deuda acompaña toda la lectura de la novela. Por momentos nos vamos encontrando con personajes que tienen pagos por hacer, pero a los que a, diferencia de Naziazeno, no tienen pensado honrar las deudas. Por ejemplo:

“(…) No es vergüenza tener sus deudas. (…) Yo tengo muchas y me enorgullezco de ello: es una señal de crédito." pág. 69. El empleado publico que es Naziazeno nos da algunas muestras de la ineficacia de la administración publica y además nos habla de clases sociales en algunos lugares (“(…) Y uno a uno sonríen a los hijos colorados y rubios en sus ropitas claras…” pág. 38). Pero él arma planes: primero pedirle prestado a su jefe en la repartición, luego consigue algo de

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esto no lo dije yo dinero y se lo juega en la ruleta, también le juega algunas fichas a la lotería; todo en Naziazeno es una bolsa de indecisión, en que no sabe bien qué hacer, cómo hacerlo y si ello va a resultar. Por último, aparece El Duque, un personaje al que durante toda la primera mitad lo nombran y no aparece, tal Godot, en quien desde el principio de la historia Naziazeno había puesto las mayores esperanzas para conseguir los 53.000 Reis que necesita para pagar al lechero y que le deje la leche al otro día. Pero más allá de toda la historia hay varios conceptos interesantes en la novela. Me gusta especialmente, además del tema de este escrito, el concepto “niebla de reflexión”, que no se lo explica demasiado, pero que a mí me da a entender algo así como una denominación inusual para el monologo interior, que predomina en casi toda la novela. (“Su “neblina” sólo le permite ver un rato muy pequeño, muy próximo” pág. 59.). Además que hay palabras que adquieren otro significado porque el narrador las entrecomilla, y eso es una constante durante todo el texto. Lo que más me interesó en El día de las ratas, es el tratamiento del horario/tiempo. En el primer ¾ de la novela hay mucho sentido de la visión, tiene mucha esperanza y búsqueda, y a su vez es todo un largo viaje por varios lugares del centro de la ciudad. En todos los sitios a los que va, Naziazeno mira la hora y siente cómo el día se le escapa entre las manos. (“-¿Qué hora será?/ -Siete y media pasadas”, pág. 14. “(…) ya son casi las once y media- hora de cerrar” pág. 53. “¡Ya hace medio día que lucha!” pág. 59. “Da unos pasos hasta la puerta; consulta el reloj allá dentro: ¡dos menos cuarto!” pág. 75. “Las horas van pasando; ya son casi las dos y media en aquel reloj” pág. 86. “Ellos van hasta casi las siete” pág. 121. “Son casi las ocho en el reloj del café (…). Otra fase en la vida de la ciudad se inicia” pág. 154. “-¿Qué hora será? / -Las nueve y media más o menos”. Pág. 167. Siendo esa la última cita exacta de la hora). “La sombra que crece, crece…” (pág. 130), porque la sombra –el final del día- es como el enemigo –el peor enemigo, mucho más que los usureros, la no-suerte y todo- que puede frustrarle todos los planes de conseguir el dinero. El día se le acaba a él, y las esperanzas también, las horas pasan sin remedio y las oportunidades cada vez son menores de conseguir los reis. Y así el día es un concepto casi naturalista en la obra, es el motor que

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esto no lo dije yo va haciendo al personaje empezar a ponerse cada vez más nervioso. En la mañana tenía todas las esperanzas –aunque le pesen y no las desee- y al final de la jornada, ya cada vez le cuesta más encontrarlas. Y sobre el tiempo y horario:

“¡Qué tiempo se pierde para cualquier cosa…! Naziazeno comprara la hora que era, cuando había deliberado ir hasta la casa de empeños, en que todavía era de día, un día amarillo, extraño –con aquella hora. Es de noche, es de noche…" pág. 143. El último 1/4 de la novela trascurre en la comodidad del hogar. Tranquilo después de la cena con vino. En este lugar ya no puede hacer un gran recuento de la hora, no ve el reloj, está tirado en la cama. La hora pierde entidad en la cama y con los ojos cerrados:

“¡Una hora…! ¡Ya le parece un siglo aquella noche y es apenas una hora!" pág. 180. En la noche no puede más que recapitular todo el día que pasó, contando algunos detalles que el narrador obvió (Como por ejemplo, lo que pasó con el número que jugó a la lotería). Pero en algún momento, la noche sigue siendo el peor enemigo de Naziazano, por más que en la cama esté satisfecho en cómo se desarrollo el día (“Está cansado. Pero es un cansancio bueno” pág. 162), todo vuelve a atormentarlo. La noche le genera toda una sarta de obsesiones paranoicas, entre las cuales están las ratas del titulo que hacen su entrada a la novela en el último cuarto (Más allá que El día de las ratas, en castellano puede ser interpretado por el día que tuvo, en portugués el libro se llama Os Ratos, literal: Los ratones). Su paranoia hace que escuche a las ratas en el comedor, mientras él está tirado en la cama. No se puede dormir esperando el sueño, mientras su esposa y su hijo duermen plácidamente. Escucha a las ratas en el comedor que roen todo, todo lo que haya allí, hasta lo

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esto no lo dije yo más buscado en ese día, las esperanzas conseguidas. Pero para mí no es tanto una realidad como un trastorno paranoico. Pase lo que sea, al otro día el lechero aparece en la puerta de la casa, dejando la leche que lo hizo transpirar tanto. Dejando al lector decidir si las ratas eran realas o simplemente un delirio paranoico. Gastón Paolini

Dyonelio Machado, El día de las ratas. Adriana Hidalgo editora, 2010

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totally wired I Nunca me había ocurrido de poder presenciar a un músico o banda internacional en el pico de mi fanatismo. De esos toques en los que uno se siente en la caja de resonancia del mundo, donde uno, más que espectador, se siente testigo. De alguna forma, siempre llegaban demasiado tarde (dígase Cat Power, Radiohead, The Mars Volta, Bob Dylan, todos músicos que tuve el placer de ver). Parecía que, cuando por fin me visitaban, ellos o yo, o algo entre ellos y yo había cambiado. Es por esa misma razón que el concierto de Richman era algo distinto, Richman me agarraba en la creta de la ola de mi fanatismo. No soy bueno con las estadísticas, pero La trastienda estaría unos tres quintos llena. De los allí presentes, la mayoría no había seguido tan de cerca la trayectoria de Richman, generalmente centrándose en sus primeros años delante del micrófono de los Modern Lovers, por lo común metiendo mano en el cajón de sastre de lo que suele decirse en cualquier nota sobre la música de esta banda: el carácter de formación pionera del punk, su amistad con la Velvet Underground, su papel en la escena neoyorquina de principios los setenta. Sin embargo, abarcar a Richman en su papel de pionero del punk es como esa frazada corta que te deja destapado el pecho o destapados los pies. Si bien el álbum debut de Richman y compañía tenía ciertos manchones de oscuridad, difícilmente pueda homologarse lo que hacía la banda –y sobre todo el resto de las composiciones subsiguientes de Jonathan- con lo que hacía la Velvet, los Dictators, los New York Dolls, o lo que haría Suicide, los Sex Pistols o The Damned. Si uno entra en plan de encontrar gritos antisistema, odas al hedonismo y aliento parricida, se queda completamente desconcertado al escuchar a Richman. Porque Richman toda su vida ha sido un iconoclasta, algo que rompe todos los moldes de la rebeldía estatuida –y empaquetable- del punk, un camino seguido con una férrea linealidad que nunca tomó la forma de militancia. De alguna forma, Richman nunca se colocó en ninguna de las aristas de rock. Ni en la dionisíaca faceta del rockstar, ni en la conmiseración geek, facilonga y filistea de los músicos indie actuales (porque, vamos, canciones dolorosas como Plea for tenderness son mucho más que eso). Y esto es algo que se pudo sentir desde el mismo momento que Jonathan llegó a la Trastienda, a pie, por Fernández Crespo, con la guitarra bajo el brazo. Mientras Hablan por la

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totally wired I Espalda lo taloneaba con el cambio puesto en segunda, Jonathan permaneció en el hall, hablando con la gente que lo abordaba sin ocurrírsele a él ni a los otros mucho que decir, más allá de pedirle algún tema, o comentarle lo huge fans que eran. Llega Richman al escenario, saca su guitarra del estuche y afina fugazmente. Su único compañero es el batero Tommy Larkins, con quien ha mantenido la formación de dúo desde hace varios discos. Su guitarra es una criolla, no está conectada al equipo, ni siquiera tiene correa. Comienza a tocar y empieza la magia. La particularidad del show de Richman es lo inimitable que es. Uno puede ver a músicos hipertécnicos, bandas prog o powermetaleras desafiando la capacidad humana de velocidad y oído, y sin embargo siempre sabe que en algún rincón del mundo, en alguna academia mohosa y perdida, en un sótano lleno de posters y fósiles de computadora, o en el húmedo hacinamiento de un bloque de apartamentos comunales hay un estudiante prodigio japonés, un luthier búlgaro, o un pendejo chileno fanático del cine de Lucio Fulci que puede igualar o superar a su maestro. Los blueseros o jazzeros dirán, en su defensa, que la maestría técnica no importa, que lo inigualable, su propia marca de fábrica, es el swing. You ain’t got no swing, le dirá el negro experiente con una ligera mueca de desdén en sus labios al chico que se acerca con sus ojos brillosos y su demo en la mano. Pero lo de Richman trasciende la técnica, la proeza y el swing y se vuelve algo mucho más complejo y a la vez transparentemente sencillo: lo que tiene Richman que el resto no tiene y que no van a tener es que, justamente, es Jonathan Richman. Nunca en mi vida vi de forma tan clara alguien cuya presencia escénica y su obra entren en sincronía de una manera tan perfecta, de relojería suiza, de homeostasis orgánica. Porque no es sólo la voz nasal de Richman, sus letras nostálgicas sobre las fiestas en los cincuenta, su mirada a veces perdida, la ternura con que agradece a los aplausos, su físico de niño atrapado en un cuerpo de un metro ochenta, aquel acento sedimentoso al hablar español, los instantes en donde se aleja del micrófono, sin importar que no se escuche, bailando de una forma que nadie se atrevería, o que de hacerlo lo haría en otra clave, con una tongue in cheek que indicara que está bromeando. Es algo más, algo que se muestra en cada tema como el resto arqueológico de algo perdido, de una polis que posiblemente nunca existió, pero en la que hubiera sido

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totally wired I hermoso vivir, de un vínculo de amor instantáneo, diferente de todo lo que pueda haber generado cualquier otro músico igualmente impactante, como la intensidad de Jerry Lee Lewis parado sobre el piano, de James Brown abriéndose de piernas en el Apollo, de Johnny Rotten ofreciéndose como carroña a los escupitajos y las botellas arrojadas en los últimos shows de los Pistols en Estados Unidos. Es algo que incluso no podría ser banalizado, porque no se entendería. La razón por la que hay imitadores de Elvis, de Freddie Mercury, o de Los Beatles, pero no de Richman es precisamente esa; es una verdad que funciona como un chiste: si se explica, pierde la gracia. Y uno puede sacar nota de esto en el silencio que reinaba en La Trastienda, un silencio que no había llegado a sentir ni en un toque de la Filarmónica, y que no podía distar más de aquel mutismo estático, molar, ese silencio de respeto, jurídico, de paño y corbata bien ajustada, que se mantiene en una obra teatral, o en el green de un campo de golf. Era un silencio que celebraba a Richman, que aunaba a un montón de personas que no querían perderse absolutamente nada de lo que ocurriese, un pifie, un olvido, una ocurrencia, una excursión dentro de cierto ritmo en un mismo tema. Kim Gordon dijo en un viejo artículo sobre Public Image Ltd, “la gente paga por ver a otros creer en sí mismos”. En este caso, uno paga para poder amar a Jonathan Richman. Quienes hayan ido esperando encontrarse con los temas insignes de los Modern Lovers, posiblemente se habrán quedado medio desconcertados. Por el contrario, Richman buceó ampliamente por su material en solitario, con canciones como Because her beauty is raw and wild, o I was dancing in a lesbian bar (en una versión libre de casi diez minutos), y sobre todo en temas cantados en otro idioma, no sólo en español (como A que vinimos sino a caer, o Yo tengo una novia), sino también en italiano, francés y hebreo. La mayoría canciones de amor, otras de deslumbramiento, pero todas bañadas por la misma sensación de epifanía o sorpresa, tal como se puede ver en esos momentos en que Jonathan abre los ojos, como un niño al que se le acaba de develar un gran secreto. Esa sorpresa sólo se puede explicar en una noción de eterna juventud –no de “juventud momificada”, como en algunas bandas- que se convierte, de hecho en uno de los aspectos más curiosos de Richman. Nacido en el seno de un movimiento que pregonaba la vida rápida y la muerte joven, la vejez o madurez era prácticamente un tema tabú. Como si fueran jugadores de fútbol

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totally wired I con fecha de vencimiento temprana marcada en forma de código de barras en su nuca, muchos de los músicos se consagraron en ocultar progresivamente su vejez, dedicarse a algo completamente distinto, o morir lo suficientemente rápido como para no tener que rendir pruebas. A eso habría que sumársele una especie de Teenage FBI (haciendo referencia a la gigantesca canción de los Guided By Voices -liderada justamente por Pollard, que debutó con 35 pirulos) que stalinizaba de sus listas a cualquier músico que fuera mayor de veinte años. Los tiempos cambiaron y hoy el mercado da para que aquellos músicos que escondían su edad como un judío que esconde su Menorá en un sótano en la Alemania nazi, puedan explotar la nostalgia de unos cuantos. Pero mientras hoy en día grandes grupos del pasado se juntan para devenir en bandas de covers de sí mismos, Richman sigue siendo el mismo pibe, el mismo pibe que, paradójicamente supo cantar en 1969 un tema como Dignified and old. Volviendo al tema de aquellas viejas generaciones, estos últimos años han sido particularmente severos con nuestros ídolos. Cayó Lux Interior, cayó Malcom McLaren, cayó Rowland S. Howard, cayó Alex Chilton. La mayoría de los que no cayeron figuran en shows que parecen vitrinas de un museo de ciencias naturales, transitan por los escenarios como Ratzinger en un papamóvil. Y el invierno es crudo, y el invierno tiene hambre de otros ídolos, y algo en mi interior me dice, tiene la certeza de que voy a estar vivo para ver morir a Springsteen, a Robyn Hitchcock, a Iggy Pop, a Mark E. Smith, a Scott Walker, a Tom Waits, a Johnny Rotten. Y viendo a Richman, con una delgada papada, barba de una semana y ojos tristes cantar A qué vinimos sino a caer, me viene un frío en la espalda. Pero entonces, la canción acaba, la gente aplaude, Jonathan sonríe y coloca sus manos en forma de plegaria y por un momento, como una epifanía llega una frase pronunciada por Benito tiempo atrás: “Jonathan Richman no puede morir, porque morirse es mala onda”. El toque terminó de la mejor forma que podía terminar. La gente se fue con una sonrisa en el rostro, como pocas veces he visto –o me sentí dispuesto a ver. Subiendo por Fernández Crespo, esperando con Cecilia (prima espiritual de mi novia) y Eze un taxi que nos lleve a La ronda, ya viene en mí la conclusión de que acabo de presenciar un momento importante en la historia uruguaya. Quizás no aparezca en los diarios, posiblemente se

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totally wired I comente en alguna serie de blogs amigos y se olvide con la próxima visita internacional que llegue a estas latitudes. Pero para mi fue importante. Fue un toque que enseña otra forma de conectarse con el público, una forma de tocar relajada, desatada de todas las convenciones performáticas del rock o de la música en general, evitando al mismo tiempo sonar vago y carente de sustancia (algo difícil de procesar en un país cuyas propuestas muchas veces hacen equilibrio entre la solemnidad y la pereza). Pero más que una forma nueva de hacer música, una forma de saber escucharla. Una de mis citas favoritas del rock proviene de Lester Bangs, y dice: “The only questions worth asking today is whether humans are going to have any emotions tomorrow, and what the quality of life will be if the answer is no” . Entre tanta referencia posmo, atrapados en ese spa terrorífico y gigantesco que es lo cool (Diego D’Avila, dixit), entre tanto miedo a decir lo que sentimos sin ponerlo con entrecomillado, Jonathan Richman nos muestra cómo se pueden decir las cosas por su nombre, a hablar sobre querer a alguien, sobre la hermosa impresión de ver tocar el harpa a Harpo Marx, de bailar por bailar, de aceptar el sufrimiento como parte de la vida, del dolor que genera que la chica que te gusta no se ría de tus chistes, de la alegría de caminar por la calle, de apreciar lo linda que se ve tu novia con la ropa de todos los días, de ansiar la llegada de un carrito de helados a tu barrio. Pero leo esto que he estado escribiendo, y me doy cuenta de que me olvidé de lo esencial, de lo único que importa. Escuchen a Richman, sólo eso importa. Nada de lo que pueda decir o sugerir se encuentra afuera de sus álbumes. Tal como dice en su disco Not so much to be loved as to love, “He gave us the wine to taste, not to talk about it” So let’s taste it, pibes. (versión más extensa de la nota en http://degollandocisnes.blogspot.com) Agustín Acevedo Kanopa

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totally wired II

bandas sonoras jóvenes y sexys

En un momento de dosmilnueve llegó a mis manos el soundtrack original de Rudo y Cursi, la película con la que el mexicano Carlos Cuarón (guionista de Y tu mamá también) debutó como director, y que tiene como protagonistas a Gael García Bernal y Diego Luna. El concepto de la banda de sonido me parecía genial, ya que se trata de un disco doble –uno Rudo y otro Cursi- cuyo contenido son versiones rudas y cursis, con un componente importante del sonido popular mexicano, hechas por artistas ya consagrados como Devendra Bandhart (Lindo Cihuatlán), Juana Molina (Rudo y Cursi), incluso el propio Bernal animándose a interpretar Quiero que me quieras; así como también músicos más “under”, entre los cuales se encuentran Los látigos (Besos y caricias), Kumbia Queers (El dolor de Micaela) y los venezolanos Jóvenes y Sexys, con Amor Platónico, el sexto tema de Cursi que fue el que más me sedujo. Inmediatamente me sumergí en la web para encontrar más material del meloso dúo, que me sonaba a Moldy Peaches pero latinoamericanos, sensación que confirmé ni bien me topé con una foto de semejantes estampas indies. Ezequiel (Cheky) y Lorena Orlando (Loocila) juran ser jóvenes y ser sexys, él con un super afro y una estética setentosa, y

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totally wired II ella una auténtica Kimya Dawson venezolana, juegan a mandarse mails con canciones que componen y cuyas mezclas realizan en el universo virtual, sin necesidad de verse las caras, ni bancarse el mal olor de micrófonos usados por quién sabe cuánto rocanrollero borracho. Lejos de notarse esta verdadera distancia física entre ambos, las canciones que interpretan podrían pertenecer tranquilamente al soundtrack de Rayuela la novela de Cortázar (pienso que todos los libros deberían tener banda de sonido) y sonar bajito mientras Horacio Oliveira y la Maga comparte un Gauloise y vigilan al pequeño Rocamadour que acaba de dormirse. El lector al tiempo que lee “Toco tu boca…” escucha que “hago fantasías contigo en mi mente cochambrosa” en la dulce e inocente voz de la pequeña Lorena, que canta como si hablara y se queja como si cantara; y esa linda guitarrita compañera, ideal para los días de otoño, cuando llueve y hace frío, mientras vamos en el bondi viendo las hojas que se vuelan con el viento fatal de la rambla montevideana. Jóvenes y Sexys tiene un Rocamadour propio llamado Bruno, es un EP que cuenta con cuatro canciones y un arte delicioso, y nos propone una banda de sonido perfecta para la vida cotidiana de cualquier ser humano. El reloj, primer tema del EP, habla de un reloj preso de su propia condición, y que se aburre, que espera, que llora y patalea porque está solo. Luego Suerte, que comienza con la voz de Ezequiel un tanto desfachatada, manifestando que quiere “encontrar un lugar para no despertar” y para otras cosas. Seguido por Gold Day y Divine Hammer, un cover de los Breeders, la banda de Kim Deal de los Pixies. Musicalmente son prolijos y cuidados, con unos sintetizadores que se ensamblan a la perfección con el universo mágico de la canción creado por las voces y la guitarra. Entre las influencias del dúo que reconocen hay desde Kings of Convenience hasta Animal Collective, pasando por Sufjian Stevens y Pj Harvey, aunque su energía es más Adam Green-

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ilustración de la tapa del EP "Bruno", hecha por Looloo


totally wired II Kimya Dawson cuando tocaban en galerías de arte disfrazados de animales salvajes. En definitiva, otra vez la misma historia de unos amigos que se juntan a hacer música, lo cuelgan en la web, alguien los escucha, y empiezan a hacerse conocidos. Y nosotros felices de poder disfrutar de semejante derroche de ternura en forma de bytes.

Escuchalos en www.jovenesysexys.com, también se puede ver el video de El re-

loj, que está buenísimo. Nadia Bukowski

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celuloide I

el dirigible Reconozco que no sé tanto del séptimo arte como me gustaría; claro que puedo distinguir un catering de un travelling pero para desgracia de los lentes de marco grueso, he curtido Cinemateca y Movie Center en partes iguales, me divertí mucho con “Godzilla” (la versión yankee) y me dormí (literalmente) con “Iván el Terrible” de Tartovski (ni me acuerdo si fue con la primera o segunda parte). Entonces, ilustrado lector, usted se preguntará que hago yo escribiendo de cine. Bueno, hay dos respuestas: a) la bondad de los redactores responsables de Guita, al proponérmelo y b) dos tarántulas venenosas discretamente colocadas por ellos en mi cama. Por lo tanto, debido a mis limitaciones en la materia, este pequeño análisis no va a incluir disquisiciones acerca de fotografía o montaje, no ahondará en los grandes temas universales que atormentaron el alma del director ni siquiera enmarcará la obra en cuestión dentro de alguna vanguardia estética del siglo XX. Estas abdicaciones responden, más allá de mis limitaciones, también a que el análisis de la película en cuestión va más allá de la película en sí, estamos hablando de un film que en su momento dividió a la opinión pública uruguaya, que ayudo a desarrollar en la mente del uruguayo medio una cierta idea acerca de lo que es el cine, ese cine que es el cine para pensar, por eso y porque donde hubo fuego cenizas quedan, es que hablaremos de “El Dirigible” (1994, Pablo Dotta). ¿Entendiste El Dirigible? Dicha pregunta resuena en el imaginario de muchos uruguayos. Su respuesta más clara es “no” y no es necesario haberla visto para poder entrar en ese juego de miradas cómplices y sobrentendidos. Cuando nos

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celuloide I referimos a ella, damos un paso hacía atrás y alzamos las manos como si de la manipulación de algún material radioactivo se tratase. Su nombre volátil infunde terror en el uruguayo medio (o sea quien les habla), no porque no haya sufrido cosas más “artísticas” antes, sino porque ninguna de estas era uruguaya. Para empezar debo decir que entendí “El Dirigible” o (lo que no es lo mismo) logré por minutos vislumbrar las intenciones de su director y guionista, eso no quiere decir que me haya gustado o que lo considere diferente a una sesión de tortura de hora y media en base a raspaduras chinas. Pero para mí, más importante que lo que esta película es en sí o lo que quiere transmitir, es el efecto preciso y agudo que causó y sigue causando en la psiquis de muchos de nosotros. Como sucede con las grandes obras, el Dirigible es una experiencia brumosa de la que nadie saca mucho en claro, salvo las ventajas que fotocopiarse el culo brinda al combate de la celulitis y lo bizarro de ver a Espalter practicar sexo oral a una especie de proto-plancha de mediados de los noventa. Poco importa la ironía del jugar con un Montevideo desierto en sus calles y sus plazas al mismo tiempo que se intenta tejer una historia que narra el regreso de una periodista al país de sus abuelos; poco interesa una interesante reflexión referida a las vicisitudes del registro histórico en un país que ve en la memoria una capucha para alimentar sus represiones, donde se guarda y se esconde más de lo que revela y donde la ausencia de imágenes es a la vez un desinterés; se pierde junto con los bomberos y el mambo del parque rodó que ante la pregunta a Onetti acerca de lo que piensa al volver al Uruguay, éste se despache con una reflexión de su novela El Pozo (1939) donde contrapone a la voluntad de una naciente Alemania nazi, el apatismo de un mediocre Uruguay en cuanto a proyecto de país. La película en sí es poderosa en cuanto servir a evocar y como disparador de la reflexión, pero como “historia” propiamente dicha, fracasa y de allí la burla que llueve desde variadas tiendas. Es que lo más difícil es entrever a El Dirigible como una historia que tiene algo parecido

(que no es lo mismo) a una introducción, un desenlace y un final. En realidad todo recuerda a las peleas de pasteles de los Tres Chiflados, un montón de tomas, una tras otra, de pasteles golpeando caras, el orden de los pastelazos no afecta el resultado final de la pelea

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celuloide I por la cual todos quedan rebosantes de crema, El Dirigible funciona de una manera similar, no importa el orden en que se presenten las escenas, la sensación que queda es la misma, cada una de ellas entiende tantas interpretaciones que la trama es más una sensación general que un camino que concluya, una sensación que existe a ambos lados del camino y que por momentos es rica en sugerencia pero en otros momentos es simplemente bizarra (en su acepción francesa y no española). Es gracioso para poder ilustrar este punto recordar que en los primeros minutos de la película, el personaje de Laura Schneider está sentado en la Plaza Independencia escuchando a una anciana recitar un poema de Delmira Agustini, hay un primer plano de ella con lentes negros y cerca del ojo una pequeña cicatriz, cicatriz que descubrimos es causada por el personaje del “Moco” cuarenta minutos después. ¿Error o genialidad del director? Eso queda a gusto del consumidor quién deberá decidirlo una vez finalizada la cinta. Lo que falta en historia, sobra cómo ya dijimos en alegorías, dudas, posibles símbolos, diferentes campos abiertos para buscar pistas acerca de nosotros mismos y el pasado.“La película es una especie de puzzle. Fue hecha con la necesidad de aproximarme, de la manera más honesta posible, a mis preguntas sobre mi país y sobre mi relación con él. Es una película ensayo, una película indagación, una película que no quiere hacerse concesiones a sí misma. Que se pregunta sobre su propia necesidad de ser vista, de ser recordada.”1 , explica el director Pablo Dotta en una entrevista. Leyendo esto uno se vería tentado a pensar que su extraña recepción por parte del público es causada por la negativa de este a realizarse esas preguntas que Dotta ve como importantes. En realidad la reacción por parte de quienes vieron la película, en mi opinión, responde al hecho de que en un país cuya historia cinematográfica nacional se reinventaba con cada nuevo estreno, se lanzara una película alejada de un formato narrativo tradicional y prácticamente situada en un plano irreal y por momentos atemporal, esto sólo podía causar el rechazo en pos de películas más fijadas en la realidad como lo fue la bien recibida “La casi verdadera historia de Pepita la Pistolera” (Beatriz Flore Silva, 1993). Irónicamente el hecho de que El Dirigible se publicitara cómo la “primer película uruguaya en la historia del cine uruguayo” en Cannes y

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celuloide I en Buenos Aires cómo la “primer película sonora uruguaya”2, hacía que se cometieran los mismos pecados que Dotta intentaba explorar en su trabajo, el presente que bastardea al pasado y las imágenes de tantos filmes uruguayos previos al Dirigible que continúan siendo rasgadas como la foto de Brum en la puerta de su casa, a pocos segundos de empezar a ejecutarse el archivo .avi, previamente bajado de Taringa. Para seguir zeppelineando: Fragmentos de la entrevista a Onetti realizada por Dotta en 1991 y que sirvió cómo disparador para muchas de las ideas del film: http://video.google.es/googleplayer. swf?docId=782848259102211020 Aclaración: Debo confesar también que la versión de El Dirigible al que accedí no se encontraba subtitulada, condición cinequanon vital para entender muchos de los diálogos, sobre todo cuando alguno de los protagonistas hablan en francés y en lo que parece ser algún idioma oriental (coreano, chino, indonesio, no tengo la más pálida idea). Esto me recuerda a una anécdota, alguien pretendió bajarse la película de Internet y ante la ausencia de subtitulación, se quejó “no se entiende nada, poné los subtítulos”, quien la había subido a la web comentó genialmente “esa es la gracia”. De si el hecho de haberla visto subtitulada, habría cambiado mi valoración hacía la cinta es algo que no puedo arriesgar a afirmar (estoy casi seguro de que no). Nicolás Grandiroli 1 Entrevista a Pablo Dotta por Dean Luis Reyes, Escuela Internacional de Cine y Televisión, Miradas-Revista del audiovisual ,http://www.eictv.co.cu/miradas/index. php?option=com_content&task=view&id= 670&Itemid=58 2 El Cine Uruguayo, Red Académica Uruguaya, http://www.rau.edu.uy/uruguay/cultura/Uy.cine.htm

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celuloide II

Boys of Baraka & Jesus Camp

Dos documentales, una productora, dos co-directoras y un televisor. Loki films, productora neoyorkina creada en el 2001 por Heidi Ewing y Rachel Grady. Según su página web son reconocidas por obtener acceso a lugares difíciles y documentar de forma seria temas controversiales. Boys of Baraka y Jesus Camp forman parte de sus primeros documentales. Polémicos, sin duda, pero ¿cómo se concibe al documental cuando está sujeto al formato televisivo? El género documental, si se lo puede nominar género, está siendo destruido por el formato televisivo: altera los tiempos, las pausas, las reflexiones implícitas necesarias o esperadas. Muta en un “producto” liviano, dinámico, y atractivo en pos de evitar al amenazante zapping.

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celuloide II Boys of Baraka (2005) cuatro niños de doce años funcionan como sinécdoque de un grupo de veinte provenientes de un gheto de Baltimore, Estados Unidos. La premisa es sacarlos del contexto y llevarlos a Kenia a estudiar los dos últimos años de escuela para poder llegar al liceo, objetivo arduo para gran parte de los alumnos. Heidi y Rachel fundamentan la elección de sus temas en su fascinación por el potencial y la vitalidad de los niños. La estructura se repite como molde, tres o cuatro niños, uno o dos adultos como ejes que intentan cambiar el rumbo “previsto” de la vida de estos niños. Inmersos en una sociedad corroída estos niños, aparentemente, buscan una salida; en este caso aferrarse a lo que Althusser supo llamar Los aparatos ideológicos de Estado tanto sea la escuela como la iglesia. Jesus Camp (2006): en Dakota del Norte una iglesia evangélica a cargo de la pastora Becky Fischer entiende que la mejor forma de salvar a Estados Unidos es predicándole a los niños. Levi de 12 años, Tory de 10 y Rachael de 9 son presentados como muestras de ese escenario. Una vez al año Becky organiza un campamento para niños evangélicos y sus familias. El conflicto subyace al documentar a estos niños. Así como el cine es un arte de distancias intentan acercarse en la vida de estos chicos, pero Ewing y Grady no pueden despegarse de su medio metro de altura que los separa notoriamente. Quieren mostrar cómo el es el campamento y la iglesia, pero no les basta con tomar algunos puntos y dejar que se profundicen, densifiquen a lo largo del film. Frente a temas controversiales los documentalistas sobrevuelan sobre el film con total impunidad estructurando, poniendo intertítulos con datos impactantes, articulando y midiendo los niveles de tensión para que el bloque no quede trunco. Se podría pensar que gozan de una especie de omnipresencia, tienen cubierto todo lo que sucede, aparentemente, pero en este caso perfectamente se podría aplicar el “less is more”. En el afán de capturar todo, la jerarquización se nubla y le da un hueco a cada situación y personaje generando un mix que más que un documental, parece un informe de algún noticiero. Las directoras asfixian al espectador y no permiten ceder o dar margen

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celuloide II a que se cuestione, como primer impulso, otra posición que no sea la im/parcial posición que toman como documentalistas frente a su material: personas, como uno. El documentalista lastima al documental como objeto vivo cuando habla desde su posición, cree tener un mensaje que mostrar. Es claro que siempre hay un disparador y que desde ahí el documentalista parte. No es concebible un documental que parta de una preproducción que no implique una posición antropológica. Tampoco se nota una apertura y como resultado se ve un film que se tuerce todo lo necesario para dirigir la mirada a la de los directores y, por ende, embrionar opiniones empática. Las personas no son documentadas como generadoras, no son ellos los que hablan; habla el montaje. Cuando la organización de los planos está pautada por un ritmo sujeto a la historia que los narradores quieren sobre el tema, los documentados suelen quedar relegados. Comparable con el género de acción en donde las acciones y los conflictos son los verdaderos protagonistas, y los protagonistas ofician de meros ejecutantes. El espectador se deja llevar por la trama, por los conflictos como nudos de avance que van entretejiendo cada documental. Es sencillo e inclusive sugestivo caer en la postura de juzgar temas polémicos. Más aún cuando no se percibe el engranaje, y se posiciona ingenuo frente al cine; el arte menos inconsciente que existe. Encuentro difícil comprender en Boys of Baraka y Jesus Camp si la denuncia es su motor, más difuso es ver hasta qué punto hay un compromiso con el material filmado, con las personas que parecen funcionar como meras piezas de un escenario. Escenario que los supera por completo, los absorbe. Cabe preguntarse si el documental funcionaría sin un Devon o un Levi o si otro ocuparía su lugar. Sospecho que en gran medida el objetivo de las co-directoras no se vería alterado. Diego Sapienza

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cheque en blanco Líneas impúberes

espacios

no saben cómo

dejan de ser villanos

en cuyas manos

cuándo

sobrevivir

la vida flaquea.

al genio maltrecho

Letra y letra

que las ensucia

se divorcian

de espontaneidad

y juran

y dolor.

no unirse jamás.

Se estremecen

Palabras ya no

del pudor,

existen

la abyección,

que puedan expresar

que las acuchilla

cualquier pesar.

suave

El sentido mengua

rápido

cual héroe

haciendo borbotear

en fábula malévola

papel

cuyo tamaño

como si fuese

nunca recuperará.

lágrimas.

La tinta se seca,

Los espejos

pero la sangre no.

son sólo metáforas

Yo soy quien mata

que flotan

yo soy quien muere

en versos trillados.

el resto no importa.

Los tiempos Brunella Tedesco

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cheque en blanco Suben allá Me acuerdo que aquella tarde perezosa pasamos las horas lentas recostados en el pasto, mirando lo más alto del cielo. -Mirá, esas nubes parecen dos personas- dijo ella, rompiendo un silencio de algodón y segundos después señalando allá arriba. El movimiento hizo ondear sus rulos como remolinos de vapor húmedo. -Nada que ver. - contesté casi por reflejo, aunque cuando miré detenidamente estuve de acuerdo. –Se mueven mucho como para ser personas. -¿Lo qué?- me increpó. -Estás loco, mirá bien. Esas personas que están allá abajo tienen forma de nube. Ahí- señaló, y sus remolinos de niebla flotaron como si fuesen rulos. -Si vos decís…- contesté. -Yo creo que están demasiado quietas. Y así pasamos el resto del día, recostados en el cielo y mirando el pasto allá a lo lejos. Federico de los Santos

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cheque en blanco Todo para nada

Kilómetro 47

Retuércete como el tronco

No entiendo cómo justo en ese punto

del árbol que nos separa,

empieza a sonar el "While my guitar gently

esquívate la mirada,

[ weeps"

soporta embestidas, cicatrices

y poco a poco me voy alejando de donde estás.

y a hijos de puta orinando en tus raíces. Suenan Lennon y los Drive-by Truckers Al final todo como al principio,

y unos cuantos kilómetros después

tú en tu casa semidesnuda,

no suena nada, no me acuerdo de nada.

tirando por el retrete los diamantes del alba Sólo falta que suene el "Imagine", otra vez.

y yo detrás del camión de la basura.

Pablo Volumen

El pacto La tarde del veintinueve de octubre fue muy calurosa. Eran ya las siete cuando volví a casa pero aún era irrespirable el ambiente. Corrí las cortinas y me regalé un poco de luz. Como siempre, traté de ignorar la presencia extraña que habitaba conmigo esa casa, desde hacía ya mucho tiempo. Una chica escribiendo sin parar día y noche. Nunca levantó la vista hacia mí, y yo nunca la había mirado de frente por más de un segundo; mis ojos la rehuían rápidamente. Tampoco me he caracterizado nunca por ser valiente. Mis ojos huyen de muchas otras cosas. Dos años convivimos como pacíficas vecinas, que se ocupan de sus propios asuntos y se

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cheque en blanco limitan a darse los buenos días. Aún cuando ella fuera una cosa muerta, un cadáver levantado de su tumba, que no sabe a ciencia cierta qué le pasa, pero no reconoce su muerte. Yo no la miraba, pero en realidad, nunca la pude ignorar. Ella escribía, y era imposible detectar emoción alguna de su parte. Dos años pasamos juntas hasta el veintinueve de octubre. Aquella tarde, nadie hubiera podido prever un solo movimiento por parte de los demás. Era de esas tardes en que todos vagábamos en la nube cálida de nuestro propio sudor. La claridad se desdoblaba en cientos de espejismos de carretera. Y ella escribía, y yo decidí mirarla. No sé exactamente qué me produjo tanto horror, si su pelo castaño ordenado en prolijos rizos o sus zapatos negros un poco gastados. Quizás el hecho de que no había nada muerto en ella, pero no estaba viva. Escribía automáticamente, tranquila, pero no serena. El vacío que se hizo en mi pecho al mirarla empezó a atraer todo mi ser, y sentí que me encogía rápidamente. Al parecer, rompí un pacto no dicho. Ese calor en el que todos nos escudamos para justificar nuestros tropezones despareció de repente. Ella sigue allí, pero yo me he perdido. Ya no seré la misma nunca más. Vivo en un mar de angustia, me ahogo cada noche en su pelo. De día funciono por inercia. Ya nada de lo que hago tiene un sentido. Sigo, por alguna extraña razón, viva, pero no lo siento. Ahora la miro sin disimulo. Busco una explicación. Ella sonríe. Lara Ferreira

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cheque en blanco Hang the dj

La ciudad tiene resaca

Morrissey

está sucia y distendida a mis pies y eso no la hace más linda

Mi cuerpo no tiembla por cosas idiotas

la hace más suave.

mi cuerpo camina sobre un campo minado y no lo minaste vos,

Todos los robots están

discjockey.

estacionados o desconectados y los pocos ruidos, si son voces no importan. Tomo algo y salgo de paseo. Estoy invitado a jugar a ser lo único con vida y me gusta. Los semáforos son amables y la alarma de un auto no deja de decirme claramente: feliznavidad feliznavidad feliznavidad.

Claudio Burguez

En este número se encargó de la selección Nicolás Grandiroli recordá que podés enviar tus textos a revistaguita@gmail.com ver el nº1 para más información

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panorama 1

51 Enlaces de inter茅s: http://www.facebook.com/hoylaturbulenciadelayer www.jorgeignaciohuarte.blogspot.com

Estreno 2010 Gui贸n & Direcci贸n: Jorge Ignacio Huarte Elenco: Carlos Echevarr铆a, Celina Font, Laura Izurieta


panorama I

hoy la turbulencia del ayer

"El porvenir del cinematógrafo reside en una nueva

o cómo filmar una película sin presupuesto

raza de jóvenes solitarios que filmarán invirtiendo hasta su último centavo sin dejarse atrapar por las rutinas materiales del oficio." (Notas sobre el cinematógrafo, Robert Bresson, 1975)

Un equipo técnico de 15 personas. Cámara y luces prestadas. Una pizarra blanca que hace de claqueta. Comida casera, 3 locaciones obtenidas por medio de amigos, 1 actor, 2 actrices, 15 días de rodaje en plena primavera de 2009. Bienvenidos al epicentro del cine independiente en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Vale la pena, también, hacer hincapié en los benditos percances, los siempre presentes imprevistos y la malasangre obvia que se avalancha en plena corrida feliz y mortal que suponen ser los rodajes. Todo es gaje del oficio. Todo es experiencia. Como estudiante de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, parí la idea de realizar un largometraje en el año 2008, en el marco de la última y más importante materia. Las vueltas de la vida, los tiempos y los caprichos de las ideas prematuras, hicieron que no se terminara de escribir un guión por aquel entonces y mucho menos que se filmara, al menos, un plano. El 2009 trajo aire y renovación. Teniendo en cuenta que nunca escribí un guión de largometraje y mucho menos, filmar uno, todo este rollo supuso una tarea maratónica y titánica. Di con el guión final de “Hoy la turbulencia del ayer” en el mes de agosto de 2009, luego de haber alucinado con una primera y muy distinta versión, dos meses antes. Lo interesante desde el inicio del proyecto, fue proponerme nunca calcular un presupuesto de la película, tan sólo salir a la calle y hacerla. Fue necesario y muy provechoso para el proceso de guión, saber el presupuesto nulo con el que contaba. Esto derivó en un guión de simple producción, factible, con lo que “se tiene a mano” y a mi entender, ingenioso. Sin descuidar la riqueza de la idea original ni su estética, la escritura fue verborrágica y apresurada, casi inconsciente. Hoy por hoy, en Argentina, si no se cuenta con el apoyo de terceros, con inversiones

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panorama I o subsidios, se hace muy difícil llevar adelante el rodaje de un largometraje. El INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) es el ente administrador del fondo de fomento cinematográfico, por él pasan numerosos proyectos de películas nacionales que luego llegan a las grandes salas. Aún así, podemos decir que el cine independiente es una realidad, puesto que se puede filmar y producir sin depender directamente del instituto. Obviamente, la pendiente se vuelve más inclinada, las puertas son otras y los movimientos que hay que realizar en el tablero, son demasiados. Creo que el máximo valor que radica en lo independiente y autogestionado, es esa frescura y espontaneidad que laten en el producto, ese contacto directo con la realidad del autor. Ser independiente es una elección, una urgencia, una necesidad. El cine y las ideas no piden permiso. Soy consciente de que las películas están empapadas de su contexto y lugar en el mundo, del momento en que se producen, del estado de ánimo de quien la dirige, de las decisiones que se toman para bien o para mal. Por eso mismo, esta película, como tantísimas otras en el panorama cinematográfico nacional, optó por salir a la calle lo antes posible. No hubo tiempo para buscar bolsillos generosos que confíen en el proyecto, no hubo tiempo para encontrar un productor con grueso curriculum bajo el brazo y así pretender un paso obligado por el INCAA para quedar a la espera de una buena señal. No hubo tiempo, no lo habrá nunca para las ideas que queman. Vale la pena el salto arriesgado y la adrenalina que se come los días. Vale la pena salir corriendo a último momento a conseguir una cámara, cocinar para 15 personas, andar con equipos de acá para allá a cualquier hora de la noche. Vale la pena tanto esfuerzo y pasión para detener el tiempo en el medio del rodaje y darse cuenta, por fin, de que todo ese mar de gente está tirando para el mismo lado, dando a luz al proyecto íntimo y ambicioso de un tipo que le da la bienvenida al cine en su vida. Jorge Ignacio Huarte HOY LA TURBULENCIA DEL AYER Drama - Argentina HDV – COLOR – 70 min.

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panorama I Romero es un exitoso guionista de cine que se ve involucrado en una acusación por plagio. A partir de este suceso, su vida personal, como así también la laboral, caen en picada. Su reputación se ve manchada al punto de volverlo un anónimo para la sociedad y es así que su pareja, Alex, lo abandona sin reparos. Tiempo después, Romero recibe una carta, firmada por un enigmático personaje llamado "R", en la cual este le confiesa que el plagio nunca existió. Esta noticia modifica súbitamente su cotidianidad, distorsionando su realidad hasta revolver su pasado y transformar sus recuerdos en falsos. Romero se ve inmerso en un camino de reconstrucción de su propia historia para descubrir realmente lo que pasó antes del supuesto "plagio". Su entorno se vuelve extraño; su departamento empieza a llenarse curiosamente de cajas etiquetadas con nombres de personas que pertenecen a su pasado. Los recuerdos empiezan a materializarse en el contenido de esas cajas y, entonces, Romero recuerda también a Laura, una joven actriz a la que conoció antes de embarcarse sentimentalmente con Alex. ¿Quién es R?, ¿qué oscuro recuerdo se oculta detrás del plagio simulado para sepultarlo en el olvido? El fallo humano, el azar, la coincidencia. El estallido y los gritos. Inmediatamente, la calma y una gruesa capa de humo que lo cubre todo. Luego del desastre y la fatalidad, se buscan explicaciones en la caja negra. El corazón guarda todos los momentos: los pasados, presentes y futuro. Se devela hoy, la turbulencia del ayer.

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Una ronda entre cafés y cervezas Tomo el laptop y me subo con él al tranvía, voy al centro de Munich a buscar alguna terraza donde poder escribir este texto. Es primavera, y Munich se viste de Biergarten, donde la gente disfruta al aire libre del por acá llamado “alimento líquido”, la cerveza, en particular la de trigo, o un Radler (cerveza con limonada), o un Apfelschorle (jugo de manzana con agua mineral). La vida bajo los rayos cada vez menos tímidos del sol se traslada a la calle, el silencioso frío invernal queda atrás y todo es bullicio. Los cafés no son la excepción, junto con los jardines de cerveza son la otra institución social de la ciudad. Como en otros tiempos lo hicieran Thomas Mann, Franz Wedekind, Bertolt Brecht, los artistas del movimiento “Der blaue Reiter” como Kandinsky, Marc, Macke, Münter, o Klee, encuentro un lugar en el centro de la ciudad relativamente tranquilo, desde donde ordeno mi bebida, y puedo teclear sin perder de vista el movimiento humano. El mercado central; conocido bajo el nombre de Viktualienmarkt (Mercado de Vituallas); muy a pesar de su locación estratégica no es lamentablemente el escogido para abocarme a la tarea por haberse transformado en un punto de atracción turístico, así que no puedo verme rodeado de los puestos con miles productos típicos de la zona, o de las pequeñas estatuas que decoran su plaza, entre las que destaca la del gran humorista local Karl Valentin, que es admirado como un héroe y a sus pies siempre pueden verse flores que los locales le ofrendan. La talla del personaje puede intuirse tomando en cuenta el museo hecho en su honor y es muy peculiar, se encuentra en la parte superior de una de las tres antiguas puertas de acceso a la ciudad antigua que se conservan, y para dar nota del tipo de humor que practicaba, antes de entrar puede leerse que las personas de más de 99 años que concurran

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panorama II acompañadas de sus padres tienen su entrada gratuita. El reloj que ostenta la puerta, que por estar sobre el Isar, el río que atraviesa la ciudad, lleva el nombre de Isartor, tiene su sistema invertido y sus agujas giran en sentido contrario al habitual, porque dicen que en Munich las horas pasan de otro modo, y puede que así sea. Decido continuar mi tránsito, dejando que sea la propia ciudad la que inspire lo que voy escribiendo, así llego a la Odeonsplatz, fiel reflejo de lo que es hoy la ciudad en relación con su historia: la imponente iglesia de San Cayetano, de estilo italiano y con fachada amarilla; color que luego se impusiera en la arquitectura de toda la región; convive con la Residencia Real que guarda las joyas de la corona del reino de Baviera; con un pequeño parque entre los tantos que dan verde a la ciudad y en el que los viernes durante el verano y bajo El Templo de Diana se dan cita para bailar grupos de seguidores del tango; con una tradicional confitería donde puede saborearse la exquisita repostería local y con el Feldherrnhalle (La Logia del Mariscal) infaustamente famoso por haber sido el sitio donde Hitler llevó a cabo el famoso Putsch de Munich de 1923. Desde ese punto además nace lo que primero es la Ludwigstraße y más adelante la Leopoldstraße, una avenida que conduce al pasado más oscuro de la historia reciente, y donde hasta es posible todavía figurarse el redoblar de los tacos de las tropas nacionalistas que desfilaban por allí. Pero hoy esa avenida lleva al hermoso barrio de Schwabing, luego de pasar por la Universidad LudwigMaximilian, con su recordatorio a Sophie Scholl y el movimiento de la Rosa Blanca, un grupo de estudiantes alemanes que se levantaron contra el régimen nazi y fueron ajusticiados con la guillotina. Zambullirse en el barrio de Schwabing es conocer la parte tal vez más bohemia de la ciudad, debido a la universidad está poblada de jóvenes estudiantes, y está repleta de cafés, de restaurantes, de anticuarios, de tiendas y sobre todo de librerías de segunda mano donde es posible encontrar joyas muchas veces a precio de verdadero regalo, también es donde se concentran los diseñadores emergentes o simplemente las tiendas vintage. Pero no deja de ser Munich, y todo luce nuevo, con autos muy costosos que bordean las calles y sugieren un contraste interesante con la espléndida arquitectura que el Jugendstil (el Modernismo alemán) obsequió a la ciudad, con sus fachadas originales y en algunos casos llenas de diseños y de colores.

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panorama II La pausa no se hace esperar y el mejor lugar para sentarse un momento es el Alter Simpl, la emblemática taberna que aglutinara a los intelectuales que dieron vida a la prestigiosa y satírica revista Simplicissimus que funcionó entre 1896 y 1944. Esa taberna contrasta con la forma en que la cultura es ofrecida hoy por la ciudad, de un modo muy institucionalizado y tras grandes edificios, tal el caso de la Literaturhaus, la Amerikahaus, o el Gasteig, un gran edificio moderno y no muy bonito por fuera pero que alberga y organiza muchas de las actividades culturales que hay en la ciudad, sede de la Filarmónica local, de la Biblioteca Municipal, y de la Volkshochschule (conocida en español como Universidad Popular) donde por bajo costo pueden hacerse todo tipo de cursos, al punto que podría decirse que la imaginación es el límite. Allí anualmente pueden apreciarse festivales de cine también, entre los que destacan el Latinoamericano, y como el pasado año, el que se dedicó al cine de Uruguay. A escasos metros, y al lado del Müllersches Volksbad, baño municipal que en su momento fuera el más moderno de Europa y que aún hoy funciona y es otra maravilla del Jugendstil, se encuentra el Muffathalle, lugar algo de culto al que acuden bandas internacionales, y visitado ya varias veces por artistas uruguayos entre los que destaca La Vela Puerca, que cuenta con muchísimos seguidores no sólo acá en Munich, sino en otras varias ciudades de Alemania. Baja el sol y hay que elegir un nuevo destino para terminar el día. Es un secreto a voces que Munich, mundialmente conocida como centro financiero e industrial, es también la ciudad “rosa” de Alemania, y el barrio que concentra a la población gay es el de Glockenbach, que por la noche es sin duda también el barrio más alegre de la ciudad y por tanto la mejor elección, donde uno puede entrar en contacto con las últimas tendencias, la gente es más arriesgada en el vestir, y la tranquila vida cultural que durante el día nos recuerda a los artistas antes mencionados cambia por los restaurantes alternativos, los bares donde suenan ritmos electrónicos, y los clubs donde pueden escucharse las nuevas bandas de música alemanas. Iani Haniotis

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blogósfera Elige tu propio dibujo http://boludog.blogspot.com/ Humor e ilustraciones de las buenas. Ironías frescas que tienen al autor como protagonista, eje y leit motiv de estos dibujos a veces complejos, pero de rápida comprensión. Una especie de poesía visual que nos hace reír, nos propone juegos de palabras y significados. Recomendable para pasar una tarde

blogósfera

revisando todos los dibujos de Juan Vicenti.

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Che, madame http://chemadamme.blogspot.com/ Una imagen muy sugerente al comienzo puede que nos haga creer que es una advertencia del contenido del blog. Pero el contenido es inesperado. En este blog, Elena Anníbalí nos ofrece su poesía a grandes intervalos pero de manera sincera y abierta. Poemas cargados de aparentes referencias biográficas, llenos de cuestiones cotidianas bajo una mirada de asombro, niña, pero muy poco inocente.


blogósfera Ficción elemental http://ficcionelemental.blogspot.com/ El título es claro y concreto. Así lo aparenta este blog desde su diseño y dosificación del contenido a mostrar. Nos desafía, nos invita a leer más sólo si nos interesa el título y unos pocos renglones que presentan cada entrada. Leemos más, nos vamos enredando en estas ficciones que tienen mucho de reflexión, de ensayos de entrecasa, de peculiaridades y re-

blogósfera

ferencias a autores conocidos.

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GUITA te da aaaalas

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GUITA nº4  

Número de otoño, vuelve guita, tu salvación de fin de mes...

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