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Cínicos (griegos, s. v-iv a. de C.) Filósofos de la Antigüedad que toman como modelo el perro [cynós] que copula en público. Pedómanos, onanistas, devoradores de carne humana, provocadores, ilustran la renuncia a los falsos valores (poder, dinero, familia, reputación, honores...) y celebran las virtudes austeras (libertad, autonomía, independencia, insumisión...).

Filósofos onanistas y pedómanos Él (Diógenes) tenía la costumbre de hacerlo todo en público, las obras patrocinadas por Deméter tanto como las de Afrodita. Razonaba, en efecto, de la siguiente manera: si no hay nada absurdo en desayunar, no está fuera de lugar hacerlo en público; ahora bien, desayunar no es absurdo, luego no está fuera de lugar hacerlo en la plaza pública. Incluso masturbándose en público decía: «¡Ah!, si pudiésemos acabar con el hambre con solo frotarnos así el vientre» [...]. ¿No es chocante que los adeptos al cinismo osen tener la sodomía por una cosa indiferente? Y mientras que nos parece absolutamente indecente tener trato con una mujer en público, ellos se aparean a plena luz, sin hacer distinciones, tal y como hemos oído decir del filósofo Crates [...]. Metrocles de Maronea, hermano de Hiparquia, fue al principio alumno de Teofrasto el peripatético. Este lo maltrató hasta tal punto que un día Metrocles, tras haberse tirado un pedo en mitad de un ejercicio oratorio, se encerró en su casa de tan avergonzado que estaba, decidido a dejarse morir de hambre. Sabiendo esto, Crates fue a verlo, como se le había invitado a hacer, y no sin haber devorado, a propósito, un plato de judías; en un principio, trató de convencerlo de que no había cometido ningún delito: efectivamente, habría sido sorprendente que los gases no se hubieran escapado como lo quiere la naturaleza. En resumidas cuentas, Crates se puso a tirarse pedos a su vez y reconfortó de esa manera a Metrocles ofreciéndole el consuelo de imitar su acto. A partir de ese día, Metrocles se sumó a la escuela de Crates y se hizo un hombre valioso en filosofía [...]. Los peces hacen gala de tener casi más inteligencia que los hombres: cuando sienten la necesidad de eyacular, salen de su retiro y van a frotarse contra algo rudo [...]. Esas son las características de la filosofía de Diógenes: que pisotea los humos del orgullo, que se ríe de los que ocultan en la sombra la satisfacción de sus necesidades naturales —quiero decir, la expulsión de los excrementos—, pero que, en mitad de las plazas públicas y las ciudades, cometen actos más violentamente con-

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Antimanual de filosofia  

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