Page 48

48

juicios de nuestra época. El hombre común de las ciudades y los campos, al comienzo del tercer milenio, persiste en ver en la antropofagia una práctica bárbara, una costumbre salvaje propia de individuos atrasados, sin cultura, próximos a la animalidad. Pero al margen de la moral, sin juzgar, sin condenar ni bendecir, ¿qué conclusiones podemos sacar de esta forma de actuar? ¿Cómo entender, a esta hora en la que leéis estas líneas, lo que anima a los pueblos que se comen todavía a sus semejantes? La antigüedad del fenómeno caníbal (la Dordoña prehistórica en Francia, Atapuerca en España) no excluye ni su actualidad, ni su permanencia (hoy en día, los indios guayaki en la selva paraguaya, en América del Sur): descubrimos, por ejemplo, actos de canibalismo en Francia, en 1789, en los primeros momentos de la Revolución Francesa. En este caso, en Caen, Normandía, se asesina y decapita a un joven presuntuoso, representante del poder real (el vizconde de Belzunce). Unos cuantos jugaron al balón con su cabeza y asaron su carne en la parrilla. Finalmente, una mujer, cuyo hijo llegaría a ser alcalde de la ciudad, madame Sosson, le arrancó su corazón para comérselo. Asimismo, recientemente, algunos supervivientes de un accidente de avión en los Andes sobrevivieron gracias al consumo de los cuerpos muertos de sus compañeros de infortunio. Canibalismo ritual (la prehistoria, el Paraguay contemporáneo), sacrificial (la Revolución Francesa) o accidental (Perú), en cada ocasión el acontecimiento supone un problema. ¿Qué significado podemos dar al canibalismo? Tintín en el Congo declara: Casi nunca reflexionamos, ni comprendemos y nos limitamos a condenar. La caricatura del imbécil negro que come blancos civilizados da que pensar. Los caníbales de Tintín carecen de cultura, son salvajes, ridículos, incapaces de hablar correctamente, en consecuencia, de pensar, siendo condenados a una eterna proximidad con las bestias. Cocinan al hombre blanco en un inmenso caldero y muestran de ese modo su incapacidad para alejarse de su condición natural.

Te como, luego soy Ahora bien, el canibalismo es un hecho cultural: los animales no se comen a sus semejantes según reglas precisas de troceado, cocción y reparto, significantes y simbólicas. Existe un género de gastronomía en la cocina antropofágica... Solo los hombres introducen en el arte de comer a su prójimo un sentido descifrable. Por supuesto, las razones difieren entre el canibalismo de violencia política o accidental y el canibalismo ritual. En el primer caso, se practica la victimización sacrificial (ved, en el capítulo

http://www.scribd.com/Insurgencia

Profile for Guillermo Martínez

Antimanual de filosofia  

Antimanual de filosofia  

Advertisement