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do a vuestra existencia y un proyecto para vuestra vida al margen de las obsesiones modernas: el dinero, la riqueza, la apariencia, la inmoralidad y la superficialidad. Los pensadores y pensamientos que añado en el cuerpo de este libro a los clásicos de la filosofía descubren y ensalzan lo que, en la historia de las ideas, se ha enmascarado, disimulado, disfrazado o criticado en tanto que portador de efectos potencialmente explosivos: en la filosofía oficial, del instituto a la universidad, poco o nada se habla de la pasión subversiva, crítica y libertaria de los cínicos de la Antigüedad griega, se ignora todo de la filosofía hedonista de los cirenaicos, de la revolución metafísica de los materialistas de siempre (de Leucipo —entre el 460 y el 370 a. de C— a los neurobiólogos y etnólogos contemporáneos, Jean-Pierre Changeaux, JeanDidier Vincent, Boris Cyrulnik, pasando por los clásicos del siglo xvni), se desprecia la corriente libertina del Gran Siglo (el XVII) para enseñar más a menudo a Pascal, Malebranche o Descartes que a Gassendi, La Mothe Le Vayer o Gabriel Naudé, se deja en la puerta a los teóricos situacionistas (Guy Debord, Raoul Vaneigem), tan importantes, sin embargo, para comprender Mayo del 68, acontecimiento capital por las consecuencias que todavía hoy en día se dejan sentir. Son los sociólogos, no los filósofos, los que con mayor frecuencia se hacen eco de la Escuela de Francfort (Adorno, Horkheimer, Marcuse, después Habermas). Y así podría continuar la lista. La historia oficial de la filosofía se construye generalmente con pensamientos cuya carga explosiva, real en su época, se ha desactivado, y que subsisten como monumentos, en adelante, inofensivos. Aquellos que podrían haber conservado su virulencia metafísica, política, social o ética permanecen junto al polvo de las bibliotecas, ignorados por los profesores. Me he propuesto hacéroslos leer aquí o allá, frente a otras páginas más clásicas selladas por la institución. Con ayuda de todas esas figuras del pensamiento, antiguas o modernas, desaparecidas hace siglos o aún vivas, mayores o menores, disponéis de un abanico ampliamente abierto para llevar a cabo la tarea filosófica crítica.

... e igualmente subversivo, libertario y optimista Todavía una palabra y podréis iros de vacaciones... Filosofar en clase de Bachillerato1 es cartografiar el universo de una multiplicidad de ideas; es, El autor dice aquí «termínale» que corresponde a nuestro 2.° de Bachillerato.

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Antimanual de filosofia  

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