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El pianista, como si estuviese conchabado, empezó a tocar en aquel momento. -¿De mi hijo, dice? Para empezar, como cada día unas variaciones de jazz sobre unos nocturnos de Chopin. -Del Alex o del Roger? El Santi Santos, que durante el día despachaba en una oficina bancaria, se cambiaba la americana para tocar en el Rafaeli de siete de la tarde hasta las once de la noche. Seis noches a la semana. ¿Del Kim? – Paco Ráfales no entendía lo que pretendía decirle Arsenio – ¿Pero que tiene que ver Kim? Después, si se presentaba la ocasión, se quedaba acompañando a algún cliente solitario que le convidaba a compartir la última copa. ¿A cambio? Aguantarle los problemas, que la gente está fatal. -No fastidies, Arsenio. En una ocasión, una viuda de Marsella fascinada por el virtuosismo de Santi Santos le pidió que subiese a su habitación. -¿Cuándo dice que va… Una vez arriba, le hizo un buen Rachmaninov. -¿El jueves? Un allegretto para empezar. Después un andante con moto. Con delicadeza. -Estás seguro, Arsenio? Y un Molto allegro para acabar de satisfacer las necesidades de la viuda marsellesa, que después dudó que fuese viuda.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.