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tampoco se dio cuenta. Oía el chirriar de las vambas cuando frenaban en seco sobre el parquet y se quedaba parado, eso si, al ver los golpes de genio de Laura. Nunca lo habría dicho. Y que bien que le quedaban aquellos pantalones pegados al culo y a los muslos, y, en cambio, tan anchos de abajo. Habría pensado que su compañera de carrera tenía…personalidad, si no fuese que. Personalidad en el vestir, en el hablar en el trato con los otros. Pero en aquel lunes de primavera, a media tarde, en un polideportivo escolar de un deporte que nunca había practicado, decidió borrar la maldita palabra de su colección. Se había acabado la personalidad para siempre. Se había hecho el propósito de no decirla nunca más, sino era por estricta necesidad profesional. Si en clase les habían explicado que una persona se mueve con trescientas palabras, y un escritor utiliza unas ochocientas, el como hombre de letras que estudiaba para ser intérprete debía usar unas quinientas. Cuatrocientas noventa y nueve, a partir de aquel momento. - Un café fuerte, señor Paco? Arsenio, tenía un código secreto con el amo del hotel. -Basta – Con un vistazo miró cuantos clientes de los que habían de entrar aquella noches ya tenían sus habitaciones - ¿Ahora? -Ahora.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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