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- Ve. Te espero aquí… - Llegados al sitio, había puesto dos ruedas de su Ford Escort sobre la acera - ¿quieres paraguas? - No, no… ¿Es aquí, no? La había dejado diez metros más arriba de la copistería, en el único espacio, entre dos árboles, donde pensó que podía parar sin entorpecer la circulación. -Si no me saca ningún guardia, te espero aquí mismo. Laura ya había bajado del coche y, con el ruido de la puerta, no oyó las últimas palabras de Kim, que mató el tiempo en compañía de los 40 Principales. “Stay”, de Jackson Browne, fue la primera. Tres canciones más tarde y distraído con el dibujo de las gotas desacompasadas que bailaban sobre su parabrisas, vio por el retrovisor que Laura salía de la copistería. Bajaba los tres escalones corriendo por la lluvia, como si por correr nos tuviésemos que mojar menos. El bolso, nada, pero no quería que se le mojase el libro ni las fotocopias. Todavía por el retrovisor, Kim vio que Laura subía al coche de detrás, otro Ford que también había estacionado con dos ruedas sobre la acera. El conductor, más atónito que asustado, no sabía quien era la chica que de modo abrupto se le plantaba al lado. Quizá solo quería guarecerse… Kim, pasmado, no se lo podía creer. Veía la cara de sorpresa del chico y no oía lo que le decía, pero de pronto Laura le miró, se puso la mano en la boca, abrió la portezuela, volvió a bajar y

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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