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mañana, guapos. Después quiso que Laura viese que apagaba el móvil. En casa ya no había querido tener teléfono fijo si no lo iba a usar. -Tú, señor responsable – Laura le toco la barbilla – Un laborable en casa ya sabrás estarte? -Todavía puedo hacer cosas que te pueden sorprender. -¿Y los remordimientos a que hora los tendrás? – Laura le pasó la mano por la sotabarba. , Rascas… La Anabel, como cada día de cada día, metió la llave en la cerradura a las diez en punto. Una vuelta, dos, y una vez dentro, cerró la puerta. -¡Hostia! -¿Quién es? -¡No está puesta la alarma! ¡Estoy yo en casa! – Kim se apresuró a gritar para que la Anabel le oyese desde el piso de abajo – La Anabel. No había pensado. La criada, ecuatoriana, treinta y ocho años, todos ls papeles en regla y los impuestos al día – era de una puntualidad exagerada tanto a la hora de entrar como a la hora de irse. Laura dio un bote desde la cama a la ducha. -No pasa nada, tía… -Si, hombre, se pensará que soy una más… -Que no, Laura que a casa no ha venido nadie nunca – No se lo creyó ni el, pero el ruido del agua hizo que ya no le oyese la mentira. Anabel se hizo la discreta durante todo el día, pero mientras arreglaba la cocina, ponía lavadoras, hacía

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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