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-Eso ya lo dijiste ayer – gritó Kim desde la cocina. -¿Qué es eso? ¿El primer reproche? – hablo alto para que también la oyese. Laura sacudió la pinaza que había volado desde un jardín vecino y se sentó en la única silla encofinada. Supuso que era la de Kim y que las otras dos debían ser las de la Jana y el Víctor. Le gustó imaginárselos, a los tres, en una escena familiar, cada uno mirando su móvil y moviendo los dedos con una traza entrenada. Kim, silbando a Rachmaninov sin saberlo, no tardó en salir con una bandeja llena que sostenía con las dos manos. Doz zumos verdes, dos tostadas y unas virutas de pavo ahumado que había cortado con la máquina profesional que había hecho comprar para la cocina. -A esta hora, ya no se si estamos almrzando comiendo o merendando. -¿El sexo también te abre la gana a ti? Dejó la bandeja sobre la mesa y la sorprendió por detrás, con un largo beso en el cuello, bajo la oreja. -Tienes la piel más suave que he tocado nunca. -Kim, no te burles. -Y me encanta tu perfume – Flojito, le mordió el lóbulo son pendiente. -¿Ah, sí? -¿Es un perfume nuevo? -No lo sé. Si quieres que te lo diga, no recurdo ni el nombre. Me lo regaló un pretendiente muy guapo. Uno que conocí ayer…

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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