Page 424

contacto y que el viaje fuese más largo y el placer más sideral. El, con la experiencia de los cincuenta, la supo esperar. No se desencajaron hasta que la respiración se les hubo tranquilizado. Al final, se estiraron uno al lado del otro, mirando al techo, sin decir nada, pero con la necesidad, todavía, de estar en contacto. Mientras se desudaban, la mano de Kim reposaba sobre el muslo de Laura. La de ella estaba a gusto sobre la cadera de un hombre que no recordaba un despertar tan pletórico en su casa. Radiante como estaba, feliz por levantarse al lado de Laura, solo tenía ganas de reír. Pero se abstenía para que Laura no se pensase que… No quería que una risotada a deshora delatase la satisfacción de quien cuelga el trofeo de caza en la cabecera de la cama. Levantarse al lado de su amiga del alma era, para Kim, mucho más que eso. Era hacer el amor con la persona que, tal vez sin saberlo, siempre había buscado cuando entraba en la habitación 218. Era el sexo a que renunciaba para no poner en peligro la amistad. Era la mujer que siempre había añorado. Era, mira por donde, el momento en que ya no había nada que perder. Era la gran oportunidad del resto de su vida. -¿Estás leyendo este? – Laura cogió el volumen de la mesilla de noche – Avenue of Mysteries? -Sí, acaba de salir.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

Advertisement