Page 423

-¿Sinceramente? – Se le acercó a la oreja – Tal vez habríamos tardado un poco más, pero creo que habríamos acabado igual, los dos aquí. Y ahora no me digas que fue un golpe de suerte, que todo depende de un enceste. -Yo no te he dicho eso.- Se puso bien y la abrazó – Laura, Laura, Laura… Después del abrazo fuerte, distinto a todos los que se habían hecho antes, Laura estiró la sábana de un golpe hasta sacarlo por los pies de la cama e hizo que Kim se estirase bien alineado con la cara metida en la almohada. Como si estuviese en una litera de masajes, Laura le regaló besos por todo el cuerpo. -Déjame hacer. Sin prisa, dulcemente. De un lado al otro, trenzando la simetría del placer. Descubrió que Kim, en la nuca, tenía escalofríos y en los pies cosquillas. En el resto, relajado, obediente, se dejaba hacer, si. Cuando lo tuvo entregado, Laura le pidió que se volviese. Ella, con traza, se colocó encima. El acoplamiento fue lento, profundo, respetuoso. I, cuando notó una quemazón de no poder más, Laura empezó a cabalgar suave, con un vaivén acompasado, meciéndose con las caderas adelante y atrás, dominio y parsimonia, para que uno y otro notasen todos los gustos. Dándolo todo. Con amor. Cuando se dio cuenta que Kim estaba al borde del cielo, lentificó sus movimientos, inclinó su cuerpo hacia delante y depositó sus pechos sobre su cuerpo, ahora si, ahora no, para que notase tantos puntos de

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

Advertisement