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-Quiero que cumplas el juego de esta tarde. -¿De verdad? ¿Te apetece que te enseñe donde vivo? -¿He hecho un triple o no? Kim se había comprado una casa de dos plantas, un jardín con una magnolia detrás y un garaje para cinco coches en la calle Inmaculada, tocando a los Cuatro Caminos, a dos minutos a pie de las Escuelas Pías de Sarriá. Durante quince años, la casa había sido la sede de una agencia de publicidad que, como otras de la zona alta, no había visto venir la crisis, había estirado más el brazo que la manga y, después de haber invertido algún millón en reformas y modernización del inmueble, se había quedado sin encargos, sin clientes y, finalmente, sin el edificio. Kim, bien conectado, se la había adjudicado por la mitad de precio en una subasta a finales del 2011. A coste de mercado, no se la habría comprado. Por más que Elsa, desde que visitaron la torre la primera vez, insistió que hacía mucho para el, Kim ni loco se habría gastado tanto dinero. Estaba desde hacía cuatro años largos, se la había puesto a su aire pocos muebles y bien elegidos, cristal por todas partes y arte moderno en las paredes – y Víctor y Jana tenían una buena habitación para cada uno, en los días que tenían que estar con su padre.- Aquel viernes habían subido con Miriam a la Costa Brava. – Es aquí. – Kim apretó el mando a distancia para

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.