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demasiado claro que tuviésemos que tener…Y ahora, en cambio… No ahora, siempre. Desde que nacieron Jana y Víctor. Ya puedes tener mil cosas en la cabeza que cuando tienes encima a tu hija, a los tres meses, a los cuatro años o a los dieciséis, se te pasan todos los males. Puedes haber viajado por todo el mundo, has hecho negocios, has fichado un chef de primera, que mira que son complicados, has hecho que el hotel sea todo un referente en la ciudad y un día, mientras vas en bicicleta con tus hijos, de Taüll a Durro, te das cuenta que no hay nada como estar con ellos. El otro día el Víctor explicó no se que tontería y la Jana puso una cara que se la vi, clavada, a la mueca de mi madre. Mira que Jana no conoció a su abuela, pero hay cosas que no se pagan con todo el oro del mundo. Y vienen y te piden que les rasques la espalda, y aprenden a hablar y copian gestos y ves que son esponjas, que lo cazan todo a mil por hora, que nada se les pasa por alto, que son listos… - Estaba diciendo una de las grandes verdades de la vida, por primera vez en voz alta, y se espantó y todo del poder que tenía Laura. Tenia suficiente con tenerla delante, mirar sus ojitos que le escuchaban y notar la peca de la imperfección cerca, para dejarse llevar. Se quedo espeluznado y rebajó el tono de su entusiasmo – ¿y sabes que es lo mejor de todo? Que tu te estás allá media hora con el móvil para saber como funciona una aplicación nueva y ellos te lo resuelven a ojos cerrados.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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