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Laura tenía la pelota en las manos. En un pronto, le dio el bolso a Kim para que lo sostuviese y sorprendió a todos. -¿Puedo jugar yo? Los dos que iban sin camiseta y que se habían quedado sin el compañero que se sujetaba el calcetín con las dos manos para que no se le cayese la pierna al suelo, se miraron aturullados. -¿Has jugado alguna vez? Laura no contestó. Se limitó a botar la pelota entre las piernas, con una mano por delante y la otra por detrás de los tejanos. Cada vez se la pasaba más rápido. El Gato levantó la vista, para no perderselo. -Ey, ¿Puede jugar con nosotros? – los descamisados se lo preguntaron a los de la NBA, que se encogieron de hombros queriendo decir a nosotros que cojones nos preguntan. Laura con la bola en la mano, dijo una cosa al oído de Kim. Una jugarreta. Atónito por lo que veía y por lo que le decía, no supo frenar el ímpetu de su amiga. De repente, Laura, a punto de los cincuenta, con camisa blanca, tejanos y unas vambas plateadas, mas de vestir que de jugar, se había colado en la competición de teenagers de calle. Sin ninguna vergüenza, Laura se presentó y les preguntó sus nombres. Sus compañeros eran el Richi y el Ezequiel. Kim se puso el bolso ètnic-chic con incrustaciones de pedrería entre las piernas y sacó el móvil del bolsillo para hacer un video.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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