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una competición, habría costado decidir quien se había abalanzado con más ansia y durante más rato. No se dieron cuenta de que les observaban las hormigas de Salvat-Papaseit que, pintadas en una pared medianera, se escapaban fachada arriba. No les molestaban los timbres de las bicicletas que les pasaban rozando, peligrosamente, ni el rugido de las furgonetas que descargaban cajas de plástico, llenas de cervezas, para los bares del paseo. Ellos en su mundo. Sin ninguna prisa, como si hubiesen hecho una tregua con la vida. Hasta que el pendiente de Laura se enganchó al botón de la camisa del Kim y tuvieron que mirarlo bien para deshacer en divertido enredo sin arrancar ni una cosa ni la otra. - Tenía razón – Cuando se pudieron desenganchar, Kim fue el primero en dar medio paso atrás – Nos quedan muchas cosas por decir, y por hacer y por saber. Ayer, en la fiesta, quería decir una cosa en el discurso pero después te vi entrar y se me fue de la cabeza… - Disimulaste bien, si te quedaste en blanco. - No me quedé en blanco, perdona. Solo he dicho que iba a explicar una cosa que se me fue de la cabeza y ahora me ha vuelto, de golpe, como un latigazo. Iba a decir que a los cincuenta años ya tenemos una cosa segura, que tenemos más pasado que futuro. - Hostia, Kim, yo no lo veo así. Y me sabe mal que…

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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