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guárdalo y no lo devuelvas. Y ella acostumbraba a hacerle caso. -No me esquives, Kim, que hablábamos de tu padre. Por cierto, sabes que me dijo ayer, en el rato que estuvimos hablando en la fiesta? -Ni idea. -Un momento, déjame decírtelo – Levantó los dos índices, para llamar la atención. – Kim es mi héroe. Sino fuese por el, ya no tendríamos el Rafaeli. -Caramba, que bien. -Palabra por palabra. ¿Qué más quieres, tío? No quería darle importancia, pero no se abstuvo de decirlo en voz alta: -Tampoco habría pasado nada si me lo hubiese dicho a mi, alguna vez. -Espérate… Y añadió, puedes estar orgullosa de tu amigo. - En eso tiene razón. -¿Y sabes que le contesté? -A ver… - falsa paciencia. -Que amigos como tu solo hay uno. En la vida, solo uno. En medio del paseo del Borne, en la rambla donde los caballeros medievales se batían en duelo y se pinchaban y se herían, Kim y Laura entendieron que era el momento. Se abrazaron, con naturalidad. Porque tenían ganas. Se apretaron con fuerza, sin prisa. Se lo debían desde no sabían cuando, aquel abrazo. El uno al otro. Inmóviles. Si hubiese sido

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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