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En básquet, Laura habría pedido tiempo muerto. Pero en el día a día, no existe ese recurso de poner un dedo sobre la mano plana y mirar a la mesa de los anotadores para que alguien pare el reloj y tengamos un minuto de pausa para arreglar la escena que se nos atraviesa. Laura dejó la bicicleta debajo del porche y se sentó en una terraza de la plaza Mayor a tomarse una cerveza. Pidió un cigarrillo a unos muchachos que se reían en la mesa de al lado y, sacando el humo por la nariz, decidió. Las ideas, de entrada, fluyeron en desorden. Pero a medida que se fue serenando fue capaz de urdir un plan de actuación de su vida y tomó tres determinaciones. Primera. Que no le diría nada a Kim de la conversación que había tenido con Miriam. Segunda, que aunque ella le hubiese pedido que se fuese del Rafaeli y que la había invitado que se buscase un trabajo por el mundo, ella lo haría, pero no porque se lo hubiese pedido la Miriam, sino porque tal vez era lo mejor para todos. Tercera, no pensaba renunciar a su amistad con Kim, pero si que era prudente, hoy por hoy, poner tierra por medio. En una cosa si tenía razón Miriam: era innegable que a Paco le brillaban los ojos cuando hablaba con ella, que Elsa sentía una predilección especial por Laura que no la podía disimular y que, al final, todos los Ráfales perdían el culo cuando ella estaba cerca. Miriam le había dicho, pausadamente, pero con estas mismas palabras. Ella no había provocado nada de

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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