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mañana tenían hora con el notario Masoliver, el hombre que había dado fe a todos los contratos, compraventas y testamentos de los Ráfales desde uf, todavía en vida del abuelo Francisco. Aún sin decir nada, Paco se levanto ceremoniosamente de la butaca donde se había quedado clavado por el empuje del discurso del Kim. Se subió los pantalones se fue a mirar la nada por una de las dos balconadas sobre el paseo de Gracia, la que tenía siempre entreabierta medio palmo para que se escapase el humo. Se arregló el nudo de la corbata – la roja de los miércoles – y empezó a renegar, a derecha e izquierda, sin miramientos. Contra Vicente, ambicioso, envidioso, que desde pequeño siempre había querido lo que el tenía. Un juguete, un juguete. Un beso de su madre, un beso. Un paquete de tabaco. Un paquete. Una novia, una novia. Un hotel en Barcelona… Contra Mina, un buitre de raza que nunca tenía bastante, instigadora de todos los males. Estirada, creída, seductora, con aires de… ¿Qué más quisiera ella que ser la Cardinale? Contra los carroñeros de Rómulo y Remo, que habían salido a ella, que matarían por una peseta. Contra los hijos de puta del hotel que le habían traicionado; fuese quien fuese, lo encontraría. Contra la polla de Kim, que no la podía dejar nunca quieta. Contra el mismo, por estúpido, por pazguato, por inocente, por haberse dejado engañar por su hermano, por no haberse dado cuenta de las trampas, por quien reputas le

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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