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laterales, había dos filas de gradería de piedra y una terraza desde donde se podían contemplar los partidos. En la otra, allí donde fue a para la Wilson de Kim, era un muro de rocas de dimensiones enormes que daba un aire de bunker a la primera pista donde se celebró un partido de Cola Davis en la ciudad. Cogió la raqueta para continuar el partido, pero no le duró mucho más en las manos. -¡Out! Saura cantó fuera una pelota que a Kim le pareció que había entrado. Aquel drive no se le podía haber escapado. -¡Márcala! Saura se acercó a la raya para buscar el bote. -Yo también la he visto buena – osó decir Juan. No lo tenía muy claro, pero intuyó que era el momento de ponerse de parte de Kim. -Es esta. Está fuera. – Saura hizo un círculo la marca de una pelota. -Y unos cojones – saltó Kim – Ya has hecho una antes. Ya van dos. -Venga, hombre, juguemos es igual… - El Vía, funcionario de despacho, no quería problemas – Tiremos dos y repetimos el punto, no pasa nada. Kim, encendido, se había acercado a la red. Se quería cerciorar que Saura le había hecho un círculo a un bote que no era. Lo tuvo claro enseguida. -Que no, hosti, que no. Si no ves bien, no vengas a jugar…Cada semana igual.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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