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sobre marrón que se sostenía depié, apoyado en la pantalla. No recordaba haberlo dejado. Estaba cerrado. Solo estaba su nombre escrito con letras de palo, mayúsculas y bolígrafo azul. Quizá era un Roller. Ni tan solo el apellido. Kim a secas. Le dio la vuelta. Ningún remitente. Ningún sello. Ninguna otra pista. Cogió el sobre con una mano y levanto el brazo y la barbilla para examinarlo a contraluz, intentando adivinar en contenido interior por el perfil que marcaba la bombilla del techo. Quería asegurarse que no rompería lo que fuese que hubiese dentro.. El abrecartas rompió el sobre por un ángulo y, en aquel mismo instante, a las nueve y cuarto de la mañana, se le complicó la vida. Era el. El con una mujer descalza, con los zapatos de tacón de aguja en la mano. El, en blanco y negro, con la subdirectora de la banca privada en el pasillo de la segunda planta. El con Sandra López – hasta ese momento no había recordado el nombre – a punto de entrar en la 218. La cáptura de la imagen de la cámara de seguridad del Rafaeli. Una sola foto. Borrosa y desenfocada pero definitiva. Nada más. Ni una nota ni una… ¿Quién había tenido acceso a aquella mierda? ¿Quién le estaba dando por el culo? ¿Quién le había hecho llegar el sobre? ¿Con que intenciones? ¿Quién le quería hacer chantaje?

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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