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estropearlo todo, la vida se complica. Así, de regenteen el que había de ser un día como otro cualquiera. Apagó el despertador a la hora de siempre, puso sin pensar un pie en el suelo, se duchó, encendió la música en el lavabo porque estaba harto de desgracias, políticos y otras noticias truculentas, se vistió, preparó desayunos, acompañó a Jana a la escuela, dejó a Víctor en la guardería y llegó a su trabajo. En el Rafaeli, de entrada, todo parecía ordenado. Un maletero llamaba a un taxi para un canadiense con prisas para ir al aeropuerto. El suelo del vestíbulo relucía con el desinfectante perfumado de cada mañana. En la mesa de cerca de la entrada de la cafetería, estaba apilada y a nivel, toda la prensa nacional de los martes en una fila y, en otra, cinco grandes periódicos internacionales de la vigilia. A medida que llegasen los ejemplares del día irían cambiando con la discreción de todo el hall de un buen hotel Los clientes desayunaban el buffet abierto. Pero los cafés con leche o los tes los servían en las mesas con jarras de diseño nórdico. En la pantalla plana del piano la CNN escupía noticias para nadie. En la biblioteca, los libros esperaban que alguien entrase a despertarlos. Sabían, por la experiencia de una mañana tras otra, que era demasiado temprano. En el mostrador de recepción, Kim dio el visto bueno a las tarifas del día. Paco le había comentado más de una vez que no se acostumbraría nunca que los precios cambiasen cuatro veces en una jornada,

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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