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Hacían el efecto de unas polaroid en blanco y negro, con más grano que resolución. Parecían desenfocadas y tomadas desde un punto de vista alto. En el ángulo superior de cada foto, figuraba el número de la cámara que había registrado aquella imagen en movimiento que, después, alguien se había entretenido en congelar hasta convertirla en un instante quieto, en una prueba para ser utilizada contra alguien. En el ángulo de abajo, también con letras blancas, malhechas, aparecía la fecha y la hora exacta. Vicente, mirando por encima de sus gafas, para ver de cerca, no se fijó en los detalles. Cogió una cualquiera, la observó con detenimiento pero no sabía que es lo que tenía que ver en todo aquel misterio que, de repente, le planteaban la Mina, Aldo y Mauro. En todas las fotos salía un hombre y una mujer de espaldas, sí. ¿Y qué? -¿No le reconoces? -¿Es el Kim? -Es el pasillo de la segunda planta del hotel. Kim sale en esta y en las otras seis. Tenemos siete en total. -Y el cretino de Kim sale en todas. – Aldo apuntó a su madre. -La mujer que le acompaña cada vez parece diferente – Mina, impaciente, por llegar al nudo de la cuestión. Vicente se sentó a los pies de la cama. -¿Qué quieres decir “que le acompaña?” – calcó el acento italiano de su mujer.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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