Page 212

buen humor, habían llegado en el momento justo, cuando las fuerzas del personal ya iban de baja. A las nueve pasadas, con la persiana bajada, las dependientas ocasionales fueron desfilando. La jefa les agradecía las manos prestadas y, de un cajón, iba sacando trescientos euros para cada una, el jornal que habían pactado. Tenía prisa para que se fuesen. - No os preocupéis, ya acabaré de recoger todo yo. Al final se quedaron solos. En la trastienda, Miriam y Kim encontraron lo que buscaban. El primer beso. Un año después, dia a día, después que Kim se presentase en Gris escondo tras cincuenta rosas blancas y con un anillo con siete diamantes incrustados en el infierno de la americana, Le dijo a Miriam las palabras que había estado ensayando, pero que no salieron exactamente tal como se las había preparado. Era aquello que empezaba diciendo guapísima y querida, me gustaria que aceptases este regalo que significa que nada me haría más feliz, que de lunes a domingo, cada día de los siete días de la semana que simbolizan estas piedras, los pasásemos juntos cada semana del mundo, cada años de nuestra vida, y entonces notó que se estaba liando de mala manera y le costó volver al guión pero Miriam ya hacía rato que le había entendido. La respuesta no fue, exactamente, la que Kim esperaba. -¿Que nos casemos?

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

Advertisement