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del hotel, todos pasándoselo solos, cada uno para el, mucho más allá de lo que es humano y de lo que es normal. ¿Si o no? -Pero tú, Miriam, todo eso no lo has vivido. -Pero me lo han explicado mis padres que os conocían y os querían. Y lo veían y se daban cuenta todos, por lo que me dicen. Después, imagínate, con el accidente de tus hijos, lo mismo. O peor. Con la desgracia de los mayores…Perdona, ¿pero no hicisteis un poco todos lo mismo? Pasar y tragar, como sino hubiese dolor. Y hay, papá, hostia si hay. -Claro que hay. Y lo llevamos todos muy dentro… -Ya lo se que sí, Paco. – Miriam dejó el tenedor, y puso su mano sobre la de su suegro – No me meto donde no me llaman, pero ¿Cuántas veces os habéis abrazado tu, Kim y Elsa juntos? ¿Cuántas veces os habéis permitido deciros, los unos a los otros, a la cara, sin vergüenza, como encontráis a faltar a Alex y a Roger? Los ojos de Paco miraban a los de Miriam. Se habían humedecido antes que los suyos. -¿Cuántas? – Dio un sorbo para no responder – Como el chiste de Nueva York. Una o ninguna. Miriam no entendió la broma. No sabía el chiste y notó, de nuevo, que Paco quería huir de las conversaciones espinosas, hacer de tripas corazón y mirar hacia otra parte. -No es ningún reproche, Paco. – Le dejó la mano, se limpió los labios con la servilleta y bajó el tono – Es la manera de ser de los Ráfales, que ya os

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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