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-¿Dentro o fuera? – le dejó elegir a Paco – Con este octubre tan bueno, estaremos bien aquí en la terracita. En Barcelona siempre es primavera. -Demasiado ruido de coches… El maître, con dos cartas en la mano, les acompañó hasta la última mesa de un comedor lleno de turistas que salían extasiados del tour guiado por la Pedrera, en la acera de delante. No tardaron en servirles. Plato único. Spaghetti alle vongole para Paco, y ensalada Cesar para Miriam. Y una copa de vino blanco para cada uno, que acabaron siendo dos. -¿Puedo decir una cosa? Paco Ráfales enarcó una ceja. Sabía que, respondiese lo que respondiese, Miriam iría directa al grano. Después de siete años en la familia, si por primera vez le había convidado a comer se olía que no era para hablar de la última película de Clint Eastwood. El despistó con la ensalada de picatostes, el parmesano y la salsa Worcestershire de Miriam. -¿Sabes por qué se llama Cesar? -Paco… - ¿Lo sabes o no? – Se puso una servilleta en el cuello, para no mancharse la corbata verde de los lunes, con las salpicaduras de enrollar la pasta. -Porque se la inventaron en Roma, supongo. En tiempos de Cesar, seguramente. -No. Por Cesar Cardini. El inventor. Un cocinero que conocimos en nuestro primer viaje a California, con María.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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