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le hubiese pedido su opinión, que que cojones los dos, ya os vale, Y sobre todo el padre, de no decirme nada. Pero, por respeto a la edad y porque había entendido que el padre le pedía, se tragaría el orgullo, las palabras y el pronto. De momento, callaría. 13 LA SALSA WORCESTERSHIRE

Sabía mal decirlo. Miriam, a medida que pasaban los días, se daba cuenta que Kim – chico, que mal humor – necesitaba hablar con su padre, pedirle explicaciones y pleitear todo lo que hiciese falta para que no cometiesen esa locura. No se podían vender los Rafaeli. A pesar de que el, el hotel de Roma, francamente…Si el tío Vicente, y Rómulo y Remo, lo querían, que se lo metiesen por el culo. Miriam no encontraba momento para decirle a su marido que ella si que había hablado con su padre. Había cogido a su suegro por su cuenta, le había citado para comer y, persuasiva como sabía ser, vendedora que combinaba docilidad con insistencia, no le había dejado que dijese que no. Quedaron en el Samoa, una pizzería limpia, impersonal, de azulejos fríos, arriba del todo del Paseo de Gracia, a medio camino del hotel y de la tienda de Miriam.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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