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exagonal del mosaico hidráulico de Escofet que estaba en toda la plata baja. De la combinación entre lo viejo y lo moderno y un gran cuadro de colores de Perico Pastor salió un hogar confortable, cálido. De revista, como decían sus amigos. Como si no la hubiese oído, sumergido como estaba Kim en las páginas de economía, Miriam volvió a repetir -¿No ves raro a tu padre estos días? -No. No lo se. Yo… Kim levanto su mirada de La Vanguardia. La podían leer por la noche, después de cenar, cuando se sentaban en el sofá, uno en cada brazo, y encendían la tele por rutina, por si hacían algo. Era el momento que aprovechaban para hojear las noticias y hablar de las tonterías del día. -Pásame las páginas salmón. -¿Mi padre? – Resopló – Ya sabes que solo se encandila cuando está la Laborde en el hotel. -Tiene mucha gracias como se arregla y como la espera… Lo mejor s que no le gusta la ópera a tu padre. -No es que no le guste, es que no tiene orejas, tiene pámpanos. -Mira si sale en la crítica… -¿La crítica de que? -De la Diana Laborde, en el Liceo… Kim dobló el periódico y lo dejó sobre el sofá.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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