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una peluquería de Mayfair y se cortó el cabello a lo garçon para celebrar que, a los treinta años, aún era posible un cambio. Y también era asumible. Y que se lo podía permitir. Y que caramba, que se lo debía. Después de dos noches de sexo y música en la cama de Eric, se dio cuenta que delante suyo pasaba, de pronto, un tren inesperado. Hizo la mudanza en dos por tres. El profesor Clemence ni tan solo intentó retenerla, ni intentó argumentar nada en defensa propia. Hacía muchos meses que se había resignado a ese final y, como los estoicos, esperaba el momento con elegancia, planchándose la barba con su mano plana. Con los remordimientos acotados, con más tacto que palabras, pero mirándole a los ojos, Laura abandonó la filosofía y se fue con un productor musical con mas ganas de actuar en la vida que pensar en ella. Decidió subir al tren en marcha. Próxima estación, rock and roll. 12 UNA VOZ DE BRONCE Santi Santos – con alguna arruga nueva, las manos más deformadas y las coderas gastadas – no había dejado nunca de tocar. Con los dedos paseando arriba y abajo por las ochenta y siete teclas, había visto como las propinas pasaban de las pesetas a los euros, como desaparecían las corbatas, como las

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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