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más limpia del Raval. Acabada la carrera y a pesar de los morros que puso su padre durante semanas, Laura no volvió a vivir en Banyoles. Se quedó en Barcelona, supo llamar a las puertas que debía y no tardó en colocarse en la agencia que era pionera en el sector. Enseguida le salieron trabajitos, aquí y allá, para ir haciendo traducciones simultáneas. Le valoraban el cuidado en la lengua, la pasión por el trabajo, la disponibilidad absoluta y, sobretodo, la curiosidad universal. Necesitaba horas de vuelo y lo mismo le iba bien que la enviasen a un congreso de Cardiología, como a conferencias multireligiosas o, incluso, a las ruedas de prensa de un trofeo internacional de tenis. El único partido que había visto en su vida fue un martes que se presentó a ver a Kim por sorpresa. Le pareció un deporte para gente estirada, pero se abstuvo de decirlo. Un día – Laura lo encontró divertidísimo – le propusieron para contratarla para una boda de tres días en Tossa de Mar. La novia era una pubilla del pueblo y el marido era de San Francisco. La dificultas de la misión arrancaba en el momento que, de los Estados Unidos, venían ocho familias masticando chiclets que no sabían ni decir hola que tal. Aparte de la novia, los de aquí tampoco entendían ni una palabra de inglés. La vigilia de la boda, todo eran conversaciones pulidas y educadas. Al día siguiente, traducir al cura tuvo su qué y, ya al

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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