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que estaba en la rueda se ha clavado el timón. Se le ha incrustado. Seguramente del golpe, la muerte ha sido instantánea. A partir de aquí, es más difícil decir como ha seguido el episodio, pero lo más probable es que… Kim miraba los ojos del policía y le interesaba el como. Los hechos. Los detalles. La manera como Roger se había intentado salvar, como se rompieron los obenques y como había caído el palo, como se lo debía haber hecho para activar la radiobaliza, como aguantó tanto rato hasta que llegó el helicóptero. Necesitaba rehacer sus últimos minutos, aunque solo fuese, para convertirlos en héroes para siempre. Paco Ráfales, en cambio, con los ojos clavados en la nada, lo oía todo de lejos, con sordina. Sólo le interesaba el por qué. El por qué absoluto. No las cábalas periciales según las cuales el contenedor del cargamento asiático había caído al mar por un mal aferrado, ni como se había desarbolado La Fornarina, sino el por qué de verdad. ¿Pero qué sus hijos? ¿Por qué merecían morir tan jóvenes? ¿Por qué – Virgen Santísima – los dos a la vez? ¿Por qué el azar se ensaña de un modo tan cruel con una familia? ¿Por qué es tan injusta la vida con una buena persona? ¿Por qué no se podía morir el, en lugar del Alex y del Roger? ¿Qué mal debía haber hecho para que Dios les enviase un castigo tan definitivo? ¿Por qué ya no valdría la pena los años que le quedasen por delante? Años de condena. Vagar para ir haciendo porque no hay más cojones,

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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