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amistad. Esto que tenemos está muy bien y si vamos más allá…No lo se. Y yo no te quiero perder. -Pero yo tampoco… Perdieron la noción del tiempo. Uno y otro, inflamados. Ella se apartó y respiró. Todavía con el buen gusto en los labios, levantó una ceja para que Kim entendiese que todavía le quedaba una por decir. -Te lo digo de verdad. Prometámoslo, para no poner todo en peligro, que nunca traspasaremos esta frontera. Prometámoslo. Lo dijo con convencimiento. El, sin saber mucho el por qué, se resignó. -Entendidos – musitó. Se abrazaron fuerte, mejilla con mejilla, un buen rato has ta que notaron que un hombre alto, con sandalias y bigote de punta, les ofrecía comprar una flor por cien pesetas. Fue el momento de levantarse y largarse. Laura, en la fiesta, se había ido abriendo paso, mirando aquí y allá, como Alicia observando las maravillas de un mundo nuevo que la rodeaba. El vestido presentaba, sobre el pecho, una cortina de flecos que se movían graciosamente a cada paso. Cuando la tuvieron allá encima, Laura vio a los tres hermanos. -¿Va como de Charleston, verdad? -No lo se, tíos. Está de película. Si incluso se ha pintado una peca sobre el labio.

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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