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una diana agradecida para los mosquitos de ciudad, tan desorientados y molestos a finales de agosto. Laura entró en el Rafaeli por la puerta giratoria. Ya no había comité de bienvenida. Solo había quedado, de guardia, un camarero con la bandeja en una mano con unas copas de cóctel para los retardados. - Champany con grosella. - Ah, muy bien. - El cóctel del Liceo. - Con las prisas me he olvidado la invitación. – Se excusó con una mueca seductora, de las que abren puertas - ¿Hacia donde he de ir? - Es fácil. Solo tiene que seguir la música. Y el olor a comida. Y el ruido de las conversaciones de los centenares de convidados que cada vez hablaban más alto, de todo y de nada, para oírse los unos a los otros. Cuanta más gente, más jaleo. Las piernas se iban solas. Al salir al jardín entró en el espectáculo. En aquel instante se aseguró que no le habían hecho hacer una jugarreta. Todos iban elegantes, con vestidos muy diversos, pero se daba cuenta de que no era la única que se había disfrazado de Gran Gatsby. Vaya, que no era una broma de Kim, como había temido en algún momento. Si le hubiese hecho aquella jugada no se la habría perdonado nunca. De un vistazo, ubicó al cuarteto de música sobre la tarima, la televisión que con los focos encendidos

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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