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por la cintura. Ella se dejó apretar. Después, Marcos sacó la cabeza fuera del agua y con la barba mojada la besuqueó toda la cara y las orejas y bajó hasta probarle los pezones. Con desazón, Laura dejó de tocar los pies en el suelo para abrazarlo, enredada sobre su cuerpo. Las piernas sobre las piernas, que nuevo placer. Y se estuvieron rato así. Suave, poco a poco, el ritmo del agua calmada a su lado, casi quieta, sin olas. Sin nadie. Tenía razón Marcos. No daba miedo. Era una sensación nueva, muy diferente. No solo estaba contenta por haberlo probado; no entendía como no lo había hecho antes. Ya en la habitación, se secó con una toalla de ducha que todavía estaba húmeda y se estiraron en la cama de Laura. Les gustaba notar, en el otro, la piel salada por el reciente baño. Que contraste entre el cuerpo caliente por el sol del mediodía y la sal del mar a medianoche. Marcos, que tenía más experiencia sabía como manejarla. Dudaba poco y, a juzgar por los silencios y los gemidos contenidos de Laura, sabía por donde tenían que ir los dedos, y cuantos a la vez en cada momento y con que cadencia. Sabía como tenía que mover la lengua o intuía por las contracciones de los muslos de Laura, cuando era mejor dejarla descansar un rato para volver después, con más sensibilidad y concentración. Cuando les pareció que era difícil sentir más escozor, Marcos se estiro de espaldas en la cama para que Laura pudiese encaramarse, y dejar

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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